Discriminación laboral por embarazo

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en El Sol de México

La discriminación laboral por embarazo (DLE) se encuentra expresamente tipificada como un delito en el Código Penal Federal. El fenómeno es conocido en sus formas más comunes como solicitar una prueba de gravidez para el ingreso a un trabajo o un despido por estar embarazada, no obstante poco se visibilizan otras formas de discriminación laboral que le suceden a millones de mujeres en México.

Por ello, Early Institute realizó el informe “La Discriminación Laboral por Embarazo en México”, estudio de carácter cualitativo con información aportada por diversas autoridades y que a partir de casos reales, pretende mostrar la forma en que las autoridades atienden e identifican conductas y rasgos característicos de este lamentable hecho.

El estudio menciona datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones de los Hogares (ENDIREH) 2016, que enfatiza un porcentaje muy alto, el 17.3% de las mujeres que laboraron en los últimos 5 años, sufrieron alguna forma de discriminación laboral relacionada al embarazo. Al desagregar este porcentaje, se observa que la discriminación laboral por embarazo comienza incluso antes de estar embarazadas. El 11.5% de las mujeres que trabajaban les pidieron una prueba de embarazo para entrar y al 3.6% una prueba para poder continuar en su puesto.

Lógicamente, la discriminación se hace más grave cuando la mujer reporta estar embarazada; al 3.1% de las mujeres con un embarazo las despidieron, al 2.7% no le renovaron el contrato y al 1.6% les redujeron su sueldo o sus prestaciones.

Aunque las cifras anteriores reflejan las formas más comunes de DLE, el estudio cualitativo a partir de casos reales, da visibilidad a otras formas que también constituyen esta forma de discriminación y que poco se conocen: el acoso y hostigamiento por razón de embarazo, descuento económico por ejercer licencias médicas, obligación de trabajar en periodo de incapacidad, cambio de condiciones laborales, no ser contemplada para ascensos, interrupción o no renovación del contrato en el periodo de incapacidad, obligar a realizar labores que ponen en riesgo la salud de la madre y el hijo(a) y el despido.

Las cifras son alarmantes y el el fenomeno de la DLE persistente. Además, resulta trágico que la inmensa mayoría de los casos no son denunciados, investigados, ni sancionados; pareciera que las leyes existentes solo promueven “derechos fantasmas”, pues al final del día no se da una respuesta adecuada a las millones de mujeres que sufren de discriminación laboral por embarazo a diario. Las mujeres embarazadas aguantan día con día el hostigamiento y acoso por parte de sus empleadores, quienes intentan orillarlas a renunciar.

Este tipo de conductas tienen serias consecuencias, en términos de salud en la mujer, por el desgaste emocional de los conflictos que incluso genera un estrés tóxico que impacta a la salud y bienestar de la madre y el bebé, sin mencionar que el riesgo puede atentar incluso contra la vida del hijo o hija por nacer. En términos sociales, por la vulneración de derechos no sólo laborales si no al trato digno, igualdad de oportunidades y de trato y a la protección de la maternidad; y en términos económicos por la carencia de ingresos por una pérdida o reducción de un salario.

Invariablemente este es un tema que nos aqueja como país, pues existe una discriminación de género desde el momento en el que se tiene una percepción distinta entre lo que percibimos como maternidad y paternidad. Mientras a los hombres se les considera personas responsables cuando se convierten en padres y hasta se les asciende, a las mujeres se les castiga, acosa, y hostiga dentro del ambiente laboral, incluso desde antes de estar embarazadas. El problema real es que se menosprecia el rol y la trascendencia de la maternidad en la sociedad.

Es necesario poner fin a las percepción social de que la maternidad es una desventaja. Los estudios evidencian que las mujeres que han sido apoyadas durante su embarazo, parto y lactancia se encuentran significativamente más comprometidas con la productividad en las empresas. No se puede retrasar el impulsar acciones y estrategias que propicien la integración de la maternidad en el ambiente laboral. No podemos seguirle fallando a las mujeres y madres mexicanas.

Por ello, desde Early Institute se hace un llamado a los tomadores de decisiones, a las autoridades de primer contacto, instituciones y organizaciones empleadoras, para que se garantice que este tipo de conductas, que afectan a millones de mujeres en todo el país se puedan erradicar con la implementación de estrategias integrales y con perspectiva de género y de derechos humanos.

Discriminación laboral por embarazo, una forma de violencia

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

En México la discriminación laboral por embarazo es una de las problemáticas sociales con mayor vigencia pese a los esfuerzos para combatirla. Recientemente, Early Institute presentó el reporte La discriminación laboral por embarazo, como parte de una serie titulada Prácticas que vulneran la maternidad en México, que busca reunir trabajos y recomendaciones de política pública en torno al ejercicio de la maternidad en el país.

Para la publicación de esta primera entrega se revisaron cifras y datos de diversas encuestas, así como ordenamientos legales y administrativos. Una de las fuentes de la investigación fue la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016. En ella se reportó que 51 por ciento de las mujeres encuestadas dijo haber tenido un empleo en los últimos cinco años. De ese grupo, 17.3 por ciento sufrió alguna forma de discriminación laboral relacionada con el embarazo. Por ejemplo, a 11.5 por ciento se le pidió una prueba de embarazo para acceder a un trabajo y a 3.6 por ciento para continuar en él.

Otro dato fue que entre las mujeres trabajadoras, 39 por ciento reportó haber estado embarazada en los últimos cinco años. De dicho sector, 4.7 por ciento sufrió un tipo de discriminación por su estado, ya que las mujeres fueron despedidas, no se les renovó el contrato, o se les redujo el sueldo o las prestaciones.

En México “la discriminación laboral por embarazo está enunciada expresamente y tipificada como un delito en el Código Penal Federal” y al respecto se han configurado leyes que prohíben y sancionan conductas discriminatorias, así como existen instancias a las que se pueden denunciar los casos. No obstante, las violaciones a los derechos de las mujeres embarazadas persisten. Por ejemplo, la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet) señala que del 1 de enero de 2012 al 20 de julio de 2021 se atendieron 13 mil 354 asuntos por discriminación laboral. De ellos, 2 mil 589 corresponden a discriminación laboral por embarazo. “Asimismo, informó que este motivo se encuentra en la posición número cuatro y representa 19 por ciento del total de los asuntos recibidos”, indica el reporte.

La discriminación laboral por embarazo busca “identificar las causas, conductas y consecuencias de la discriminación laboral por embarazo, con el fin de prevenir y atender la problemática en México”. De tal modo que en tres capítulos hay una revisión de literatura; se dan a conocer elementos que se pueden catalogar como discriminación laboral por embarazo y se presentan los mecanismos de atención a víctimas de discriminación laboral por embarazo en México, así como cifras que contextualizan el fenómeno en nuestro país.

Para los integrantes de Early Institute, la discriminación laboral por embarazo es una forma de violencia que afecta múltiples derechos de la mujer embarazada, de su bebé y su familia, no exclusivamente sus derechos laborales y ante su presencia en nuestro país, es necesario visibilizarla y ofrecer información para su erradicación. El reporte se puede descargar en — https://staging.earlyinstitute.org/discriminacion-laboral-por-embarazo/ —, donde también se dan conocer testimonios y formas de este tipo de discriminación y recomendaciones para atender esta situación que daña gravemente a la maternidad.