La lucha contra la violencia infantil en internet

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en El Sol de México

En febrero se conmemora el Día Internacional de Internet Seguro, y la violencia digital contra niñas, niños y adolescentes es un fenómeno preocupante que trasciende fronteras y vulnera los derechos de la niñez y la adolescencia mexicana.

De acuerdo con el informe sobre indicadores de violencia digital contra adolescentes publicado por Alumbra, una iniciativa de Early Institute que busca prevenir la violencia sexual infantil, en México, 1 de cada 4 adolescentes de entre 12 y 17 años han sufrido una o más formas de ciberacoso en 2020. Las conductas de ciberacoso más reportadas por las y los adolescentes son mensajes ofensivos (40%), provocaciones para reaccionar negativamente (26%), contacto por identidades falsas o mejor conocido como grooming (26%), e insinuaciones o propuestas sexuales (24%).

Las adolescentes están en mayor riesgo, pues el 28% sufrió alguna forma de ciberacoso, cifra que es del 21% para los adolescentes.

Por otro lado, se enfatiza que si bien la raíz de la producción, distribución y almacenamiento del material de abuso sexual infantil (MASI) puede suceder a partir de casos de trata de personas y explotación sexual infantil; el MASI también puede derivarse de diversas formas de violencia sexual que implican riesgos para niñas, niños y adolescentes.

Formas de violencia como el grooming, que son un conjunto de técnicas que utilizan los depredadores para captar a niñas, niños y adolescentes a través de perfiles falsos con el objetivo de obtener una imagen o video sexual; o el sexting, una práctica extendida entre adolescentes en la que se intercambia imágenes o videos de contenido sexual que puede ser posteriormente compartido a innumerables personas sin la autorización de la víctima.

De acuerdo con el informe de Alumbra, 6 de cada 10 adolescentes mexicanos(as) reportaron que los y las agresoras eran desconocidos para ellos. También 1 de cada 4 reportaron a amigos(as) o compañeros(as) de clases como sus agresores.

Este tipo de situaciones tienen consecuencias que muestran una realidad para millones de niñas, niños y adolescentes que permanecen callados y viven la violencia en silencio. El daño resultante de sufrir estas violencias es severo, algunas de las consecuencias incluyen depresión, ansiedad, baja autoestima, desconfianza, cambios de humor repentinos y bruscos, bajo rendimiento académico, aislamiento social e incluso, el suicidio.

Ante semejante reto, diversas organizaciones se reunieron el 11 de febrero, en el marco del día internacional del internet seguro, en el “Encuentro Internacional por un Mundo Digital Libre de Abuso Sexual Infantil” organizado por Fundación Pas, INHOPE y Te Protejo México.

La línea Te Protejo México es innovadora en nuestro país, cuenta con el respaldo de INHOPE -una red mundial de líneas de reporte-, que a través de alianzas con organizaciones como la International Criminal Police Organization (Interpol) permite la eliminación de material audiovisual de abuso sexual infantil, a través de cinco pasos: 1) reporte ciudadano, 2) análisis de contenidos, 3) envío a plataforma internacional INHOPE, 4) aviso a las autoridades nacionales e internacionales, lo anterior para lograr su 5) eliminación.

Los datos son claros, es necesario facilitar y mejorar los canales de reporte de la violencia sexual en el mundo digital.

A partir del fortalecimiento de canales para que cuidadores, mamás, papás, docentes, así como los propias niñas, niños y adolescentes puedan reportar la violencia digital, se logrará una mayor protección que evite la vulneración de sus derechos y permitirá una navegación más segura. Por tal razón, se hace un llamado colectivo a reportar cualquier material de violencia sexual en la dirección electrónica Te Protejo México: www.teprotejomexico.org.

Solo en la medida en que se puedan abrir estos canales de reporte, se logrará disminuir la intensa revictimización que sufre la niñez y adolescencia de nuestro país y las severas consecuencias a las que se enfrentan. Acércate, protégelos y reporta #quenocaiganensusredes.

Discriminación laboral por embarazo

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en El Sol de México

La discriminación laboral por embarazo (DLE) se encuentra expresamente tipificada como un delito en el Código Penal Federal. El fenómeno es conocido en sus formas más comunes como solicitar una prueba de gravidez para el ingreso a un trabajo o un despido por estar embarazada, no obstante poco se visibilizan otras formas de discriminación laboral que le suceden a millones de mujeres en México.

Por ello, Early Institute realizó el informe “La Discriminación Laboral por Embarazo en México”, estudio de carácter cualitativo con información aportada por diversas autoridades y que a partir de casos reales, pretende mostrar la forma en que las autoridades atienden e identifican conductas y rasgos característicos de este lamentable hecho.

El estudio menciona datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones de los Hogares (ENDIREH) 2016, que enfatiza un porcentaje muy alto, el 17.3% de las mujeres que laboraron en los últimos 5 años, sufrieron alguna forma de discriminación laboral relacionada al embarazo. Al desagregar este porcentaje, se observa que la discriminación laboral por embarazo comienza incluso antes de estar embarazadas. El 11.5% de las mujeres que trabajaban les pidieron una prueba de embarazo para entrar y al 3.6% una prueba para poder continuar en su puesto.

Lógicamente, la discriminación se hace más grave cuando la mujer reporta estar embarazada; al 3.1% de las mujeres con un embarazo las despidieron, al 2.7% no le renovaron el contrato y al 1.6% les redujeron su sueldo o sus prestaciones.

Aunque las cifras anteriores reflejan las formas más comunes de DLE, el estudio cualitativo a partir de casos reales, da visibilidad a otras formas que también constituyen esta forma de discriminación y que poco se conocen: el acoso y hostigamiento por razón de embarazo, descuento económico por ejercer licencias médicas, obligación de trabajar en periodo de incapacidad, cambio de condiciones laborales, no ser contemplada para ascensos, interrupción o no renovación del contrato en el periodo de incapacidad, obligar a realizar labores que ponen en riesgo la salud de la madre y el hijo(a) y el despido.

Las cifras son alarmantes y el el fenomeno de la DLE persistente. Además, resulta trágico que la inmensa mayoría de los casos no son denunciados, investigados, ni sancionados; pareciera que las leyes existentes solo promueven “derechos fantasmas”, pues al final del día no se da una respuesta adecuada a las millones de mujeres que sufren de discriminación laboral por embarazo a diario. Las mujeres embarazadas aguantan día con día el hostigamiento y acoso por parte de sus empleadores, quienes intentan orillarlas a renunciar.

Este tipo de conductas tienen serias consecuencias, en términos de salud en la mujer, por el desgaste emocional de los conflictos que incluso genera un estrés tóxico que impacta a la salud y bienestar de la madre y el bebé, sin mencionar que el riesgo puede atentar incluso contra la vida del hijo o hija por nacer. En términos sociales, por la vulneración de derechos no sólo laborales si no al trato digno, igualdad de oportunidades y de trato y a la protección de la maternidad; y en términos económicos por la carencia de ingresos por una pérdida o reducción de un salario.

Invariablemente este es un tema que nos aqueja como país, pues existe una discriminación de género desde el momento en el que se tiene una percepción distinta entre lo que percibimos como maternidad y paternidad. Mientras a los hombres se les considera personas responsables cuando se convierten en padres y hasta se les asciende, a las mujeres se les castiga, acosa, y hostiga dentro del ambiente laboral, incluso desde antes de estar embarazadas. El problema real es que se menosprecia el rol y la trascendencia de la maternidad en la sociedad.

Es necesario poner fin a las percepción social de que la maternidad es una desventaja. Los estudios evidencian que las mujeres que han sido apoyadas durante su embarazo, parto y lactancia se encuentran significativamente más comprometidas con la productividad en las empresas. No se puede retrasar el impulsar acciones y estrategias que propicien la integración de la maternidad en el ambiente laboral. No podemos seguirle fallando a las mujeres y madres mexicanas.

Por ello, desde Early Institute se hace un llamado a los tomadores de decisiones, a las autoridades de primer contacto, instituciones y organizaciones empleadoras, para que se garantice que este tipo de conductas, que afectan a millones de mujeres en todo el país se puedan erradicar con la implementación de estrategias integrales y con perspectiva de género y de derechos humanos.

La crisis silenciosa: niñez huérfana por COVID-19

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

De acuerdo a las estadísticas diarias de COVID-19 se sabe que México ocupa el 4 lugar respecto a la cantidad de muertes causadas por el virus, ya que se han pérdido a más de 266,000 personas durante la pandemia. Adicionalmente a estas lamentables pérdidas humanas, poco se visibiliza la crisis que miles de niñas, niños y adolescentes viven al quedarse sin sus cuidadores más queridos y protectores, su mamá, papá o ambos.

De acuerdo con un estudio publicado recientemente por la revista científica The Lancet, a nivel internacional hasta marzo de este año, más de 1,134,000 niñas, niños y adolescentes sufrieron la muerte de al menos uno de sus cuidadores primarios: mamá, papá o abuelos con custodia.

Particularmente México, se encuentra dentro de los países que presentan las tasas más altas en América Latina, y registró más de 131,000 niñas, niños y adolescentes que han perdido a sus cuidadores primarios. Esta cifra se eleva a 203,549 si se incluyen las pérdidas también de un cuidador secundario como sus abuelos o personas que vivían dentro de su hogar.

Los datos son preocupantes porque la pandemia esta dejando a miles de niñas y niños desprotegidos. La muerte llega en cuestión de días o semanas, las familias tienen muy poco tiempo, si no es que nulo, para preparar a las niñas y niños del trauma que experimentan cuando una persona tan importante en su vida muere.

Adicionalmente a perder a sus seres más queridos, las niñas y niños en situación de orfandad frecuentemente enfrentan consecuencias adicionales como son la pérdida de ingresos, pobreza, abuso y/o institucionalización lo cual vulnera severamente sus derechos fundamentales.

Lo que hace unos meses preocupaba sobre los efectos secundarios del COVID-19 se ha vuelto una realidad y lo más alarmante es que la orfandad continuará creciendo en la medida en la que el virus continúe propagándose. Por lo anterior, es necesario viibilizar estas consecuencias y pasadas por alto que son sumamente perjudiciales para la niñez mexicana.

Si bien en abril de 2021, en el Senado de la República, los integrantes de la Comisión de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, estimaron que en el país había 185,000 niñas, niñas, niños y adolescentes huérfanos por COVID, aún no se observa, ante la magnitud del problema, interés nacional para mitigar el impacto directo contra la orfandad en nuestro país.

Al respecto, el estudio citado alerta sobre la necesidad de respuesta ante el COVID-19 que además de prevenir, detectar y responder es de suma importancia el cuidado de niñas y niños por lo antes mencionado. Y es por ello que, desde Early Institute, se hace un llamado para fortalecer el aparato público a través de medidas urgentes de atención a poblaciones vulneradas, apoyos económicos, apoyos terapéuticos para auxiliar a las familias a la crianza y evitar en gran medida niñez institucionalizada.

Estamos a tiempo de actuar, es de vital importancia que las políticas públicas reflejen el interés superior de la niñez en México, las niñas y niños son la apuesta para nuestro futuro sostenible. Si no actuamos hoy, esta crisis silenciosa, con el paso de los años, nos va a cobrar factura.

Explotación reproductiva: ¿Quién ve por los niños?

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

La explotación reproductiva ha recibido diferentes nombres: gestación o maternidad subrogada y renta de vientres son quizás las más comunes. Esta es una actividad que se genera mediante un contrato, en el cual una mujer acepta gestar para una persona o una pareja que tiene intención de fungir como padre o madre de la niña o niño nacido de dicho embarazo. El componente genético puede ser o no de la madre gestante.

Frecuentemente, la práctica es abordada desde distintas aristas como los derechos de las mujeres, los derechos de los solicitantes o desde los derechos de organizaciones intermediarias de prestar sus servicios. En la teoría y la práctica pocas veces se aborda desde los derechos de la infancia.

Al respecto, recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación discutió sobre una Acción de Inconstucionalidad 16/2016 y un Amparo 129/2019 relacionados con la regulación de la gestación subrogada en la entidad federativa de Tabasco.

Esta sentencia era una oportunidad de abordar los derechos de los involucrados y, particularmente, el interés superior de la niñez. Sin embargo, el análisis presentado careció del enfoque de niñez.

Lamentablemente el único que realmente visibilizó la cosificación de niñas y niños fue el Ministro Presidente Arturo Zaldivar Lelo Larrea, quien evidenció que el proyecto presentado ignora las recomendaciones emitidas tanto por el Comité de los Derechos del Niño y como de la Relatora sobre venta de niños y explotación sexual de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) A/HRC/37/60 de 2018 que de manera muy clara enfatizan la vulneración de derechos de los niños y niñas con esta práctica.

En este sentido, resulta fundamental resaltar algunos elementos a considerar respecto a los bebés que nacen a partir de estos procedimientos. Primero, se abordan los derechos de todas las partes menos los de la infancia, por lo que los bebés quedan ignorados social y jurídicamente, vulnerando el interés superior de la niñez. Además, el bebé puede ser visto como “mercancía” pues es entregado a los solicitantes a cambio de un pago-como sucede en el tráfico de menores- y se crean espectativas de consumo basadas en ideales como belleza, salud, inteligencia, entre otros. Segundo, se vulnera su derecho a la identidad, a la nacionalidad y a conocer su origen, comúnmente los bebés pueden quedar en un limbo jurídico y burocrático ante pleitos por contratos entre particulares. Tercero, pueden ser víctimas de rechazo y discriminación ya sea por una discapacidad, problemas congénitos etc. Por último, no existe una garantía de que su destino sea una familia- como sí sucede con los procesos de adopción donde existen mecanismos de protección para evitar que sean víctimas de trata, pornografía, abuso sexual o tráfico de órganos.

Dada la resolución de esa discusión en la SCJN es evidente que le fallamos a las niñas y niños. Ha sido clara la ausencia del enfoque de niñez, lo cual preocupa de sobremanera pues estamos hablando del máximo tribunal constitucional del país.

Por ello se considera prioritario reforzar este enfoque no solo en el poder judicial sino desde la sociedad pues solo en la medida que incorporemos la visión del interés superior de la niñez podremos dar protección de los derechos de las niñas y niños y garantizar su bienestar. Desde Early Institute, se hace un llamado al Congreso de la Unión y a las legislaturas locales para que todas las actuaciones respecto a la explotación reproductiva se prioricen dentro de la agenda pública para no fomentar la venta por encargo de bebés.

Silencio colectivo, explotación sexual en preescolares

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

Recientemente decenas de organizaciones de la sociedad civil se pronunciaron para detener la violencia y explotación sexual infantil que ocurre en las escuelas preescolares mexicanas. Exhortaron a las autoridaexplotación sexual infantil des educativas para crear estrategias de prevención, vigilancia y denuncia ante cualquier delito sexual.

Esta fue una respuesta al informe presentado por la Oficina de los Derechos de la Infancia (ODI) en el que se documentaron casos de violencia y explotación sexual en diversos Estados de la República ocurridos desde el año 2011. El informe visibiliza 37 casos (16 de ellos casos colectivos) que reflejan que niñas y niños en preescolar están sufriendo violencia sexual severa dentro de las escuelas.

Los resultados del informe no sólo indignan por la naturaleza de los delitos sexuales en contra de menores de 6 años, sino también porque se visibiliza que existen patrones reiterativos que reflejan una delincuencia organizada en las múltiples escuelas en las que niñas y niños sufren violencia sexual de manera cotidiana, por más de un delincuente (personal escolar y extraños) y en distintos espacios de la escuela (baño, dirección escolar, salones, espacios abiertos), en ocasiones son sacados de la escuela y llevados a casas con agresores sexuales. Incluso varios casos reflejan la sedación de niñas y niños para la práctica de agresiones sexuales en su contra.

Aunque existen algunos protocolos impulsados por organismos como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), donde se establece que en los casos en los que pudiera haber un delito, el Director o Directora del plantel educativo junto con la Supervisión Escolar deben asegurarse que se haga del conocimiento de la Procuraduría de Protección que corresponda. El informe presentado deja ver las carencias en la supervisión efectiva en las escuelas.

Se ha podido constatar que la respuesta de las autoridades escolares es insuficiente, en palabras del informe “La práctica institucionalizada por la SEP de proceder con una investigación interna ante la denuncia de delitos graves, hace difícil distinguir entre la omisión y el encubrimiento”.

Además, el informe enfatiza una problemática estructurada debido a la fragmentación de la investigación, la exclusión de las víctimas y la falta de procedimientos adecuados para la testimonial infantil, lo cual se traduce en una gran impunidad para la delincuencia en contra de la infancia. Resulta evidente que las estrategias de prevención y atención son insuficientes e ineficientes.

Además, el informe concluye que no es únicamente un delincuente el que ejerce, sino que hay varios adultos involucrados en la violencia sexual ejercida y que las conductas se dan a partir de un silencio colectivo lo cual facilita la violencia sistematizada en contra de las niñas y niños dentro de espacios educativos.

Estarán de acuerdo que el tema es de la mayor importancia. Por ello, desde Early Institute coincidimos que es urgente la respuesta de autoridades para prevenir y atender no sólo los casos documentados en el Informe sino muchos otros que también se hallan en el silencio y la indiferencia. Es imposible que las niñas y niños puedan ejercer su derecho a la educación mientras no se tenga la certeza de que la escuela es un ambiente seguro.

Finalmente, quisiera referirme a madres y padres, docentes, directivos y personal que labora en nuestros entornos educativos. La prevención de la violencia sexual es responsabilidad de todos, acabemos con el silencio colectivo y alcemos la voz ante cualquier delito sexual que sea de nuestro conocimiento, no permitamos que ningún caso se quede en una carpeta administrativa y, no menos importante, estemos atentos a cualquier señal que nos indique que algún niño o niña pudiera estar sufriendo cualquier tipo de violencia sexual. Las niñas y niños no pueden protegerse solos, actuemos como comunidad para protegerlos.

Educar con cariño, reto común

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

A medida que el virus continúa propagándose por todo el mundo, nos enfrentamos a múltiples tensiones debidas a cierres escolares y comerciales, confinamiento en casa, aislamiento, pérdidas humanas y vulnerabilidad económica. Así, la acumulación de este tipo de factores ha aumentado la violencia familiar, particularmente incrementando la vulnerabilidad de las niñas, niños y adolescentes. Incluso la ONU, ha descrito el incremento de violencia doméstica como “la sombra de la pandemia”.

De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en 2020, hubo un aumento a nivel nacional del 5% respecto a 2019 en la incidencia delictiva de violencia familiar. Mientras en 2019 se iniciaron 210,188 carpetas de investigación en 2020 hubieron 220,031.

En este orden de ideas, es claro que la situación actual ha generado un “caldo de cultivo” que propicia un incremento en la disciplina violenta ejercida contra niñas, niños y adolescentes dentro del hogar, violencia que frecuentemente se considera “normal”.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018-19, únicamente el 34.92% de los niños y niñas menores de 5 años experimentaron solamente métodos no violentos de disciplina por parte de sus cuidadores en el mes anterior a la Encuesta. Mientras que el 58.91% de los niños menores de 5 años experimentaron algún método de disciplina violenta por parte de sus cuidadores. De los cuales, casi 1 de cada 2 niños y niñas experimentaron una agresión psicológica (46.88%) y, el 39.21% experimentó un castigo físico y el 3.79% castigo físico severo.

Además de acuerdo con el Panorama Estadístico de la Violencia contra niñas, niños y adolescentes publicado por UNICEF, las niñas y niños entre los 3 y 9 años suelen ser los más afectados por las agresiones psicológicas o por cualquier otro tipo de castigo físico. El uso de castigos físicos severos suele intensificarse conforme los menores van creciendo.

Los datos muestran que con frecuencia se educa a niños y niñas con métodos que emplean la fuerza física o la intimidación verbal para lograr las conductas deseadas lo cual tiene consecuencias perjudiciales, que van desde los impactos inmediatos hasta los daños en el largo plazo que afectan a su desarrollo psicoemocional, incluso en su vida adulta.

Si bien para enseñar a niños y niñas a tener autocontrol y un comportamiento aceptable es necesario educar, la forma de hacerlo debe ser positiva y libre de violencia, preservando su integridad física, psicológica y su dignidad, lo cual implica orientar y aprender el manejo de sus emociones o conflictos de modo que desarrollen un buen juicio y responsabilidad.

Lejos de educar con cualquier forma violencia, desde la psicológica hasta los castigos físicos severos, la conceptualización del cuidado de niñas y niños ha sido ya descrito por la comunidad científica como el “cuidado cariñoso y sensible”, un factor de protección que se caracteriza por ambientes familiares que son sensibles a las emociones, la salud física y las necesidades nutricionales y materiales de los niños.

Niños y niñas no pueden protegerse a si mismos, y es por eso que debemos de hacerlo nosotros, fomentando que crezcan en un ambiente no solo libre de violencia, sino un ambiente receptivo, emocionalmente solidario, estimulante y apropiado para su desarrollo.

Si quieres conocer más acerca de la prevención de la violencia, ingresa a www.alumbramx.org, donde expertos han desarrollado información de mucha utilidad para todo el público, de acceso gratuito.

Atención a violencia contra niñas, una solución de fondo

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

El pasado 8 de marzo en el que se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, miles de ellas protestaron para exigir un alto a la violencia de género y a los feminicidios. La valla metálica que levantaron las autoridades para proteger el edificio de Palacio Nacional, fue convertida por colectivos feministas en un homenaje con flores, consignas y nombres de las víctimas de feminicidio.

Un factor relevante a mencionar es que la violencia en contra de las mujeres comienza desde la infancia. De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2016) 1 de cada 10 mujeres (4.4 millones) fue víctima de alguna forma de violencia sexual antes de cumplir 15 años. Los agresores sexuales más reportados por las mujeres son el tío(a) (43%), no familiar (34%), primo(a) (33%), desconocido (24%), hermano(a) (18%), otro familiar (13%), padrastro/madrastra (13%), otro (12%), padre (10%), abuelo(a) (8%), y madre (1%).

Además, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) registró un incremento a nivel nacional del 127% de 2015 a 2020 en la tasa de niñas víctimas de feminicidios por cada 100 mil mujeres menores de edad.

Particularmente, en 2020 cada 4 días se registra una víctima de feminicidio menor de edad en México. El 17% fue asesinada con un arma blanca, 9% con un arma de fuego, 69% con otro elemento, 5% no especificado.

Los estados que reportaron las tasas mas altas de víctimas de feminicidios de niñas menores de edad por cada 100 mil niñas fueron: Quintana Roo (1.14), Morelos (1), Nuevo León (0.98), Estado de México (0.87) y Sonora (0.86). Asimismo, resulta alarmante que casi la mitad de las víctimas de feminicidio menores de edad se concentran en estos 5 estados: Estado de México (22), Nuevo León (8), Puebla (8), Chiapas (8) y Veracruz (8).

Lo anterior, no solo implica que una niña fue asesinada, sino que además fue asesinada precisamente por ser mujer. Además, no siempre se adopta este término cuando se trata de niñas y adolescentes ya que actualmente en el Código Penal Federal Art. 325 no específica, de manera contundente, que el feminicidio se extiende a las niñas y adolescentes, ni se tipifica el feminicidio infantil, por lo que es posible que se invisibilice a las víctimas de feminicidio menores de edad. Si bien no todos los asesinatos de mujeres son feminicidios, el SESNSP en 2020 reportó que cada día se registra 1 niña víctima de homicidio menor de edad (529 anual).

Sin embargo, los casos anteriores se refieren únicamente a las víctimas de delitos que tienen una denuncia o una carpeta de investigación abierta, lo cual implica que no es posible dimensionar la problemática en toda su magnitud ya que de acuerdo con la ENVIPE 2020, el 93% de los delitos no son denunciados o no se abre una carpeta de investigación o averiguación previa. Lo anterior implica que muchos de los delitos cometidos quedan impunes.

Por un lado, es bien sabida la relevancia de denunciar cualquier violencia en contra de la infancia sobre todo por el grado de vulnerabilidad en el que se encuentran. Sin embargo, se debe subrayar también la urgencia de generar mecanismos, en nuestro sistema judicial, capaces de diferenciar grupos etarios en las tipificaciones penales y que cumplan con la identificación, investigación y sanción de estas conductas para que cualquier víctima tenga acceso a la justicia y el delito no quede impune.

Por lo anterior, y dadas las dimensiones de la problemática resulta fundamental visibilizar la situación de violencia, impunidad y desigualdad que persiste y que comienza desde la infancia de las mujeres. Debemos buscar construir una sociedad en la que las futuras generaciones no repliquen la violencia sistematizada en contra de niñas y trabajar en conjunto para garantizar su seguridad.

Tiempo en familia, la respuesta

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

Dadas las medidas restrictivas sanitarias para contener la propagación del COVID-19, las familias permanecen más tiempo en casa. No obstante, ello no implica que en realidad los padres, madres y cuidadores estén pasando tiempo de calidad con las niñas, niños y adolescentes.

De acuerdo con la Consulta Infantil y Juvenil 2018 del INE, al abordar el tema se ponen en evidencia diferencias sustantivas entre edades y sexo, ya que únicamente el 62% de las niñas y el 62.1% de los niños de entre 6 y 9 años reportó realizar actividades de recreación y esparcimiento cuando no están en la escuela, cifra que es aún menor para el grupo de 10 a 13 años (50.6% de las niñas y 59.9% de los niños) y de 68.7% y 71.1%, respectivamente, para adolescentes de entre 14 y 17 años.

Respecto a las bajas estadísticas de actividades recreativas y de esparcimiento, resulta fundamental evidenciar que el juego constituye un elemento básico para el desarrollo integral y el aprendizaje de las niñas, niños y adolescentes.

De acuerdo con la UNESCO, el juego en la infancia es vital ya que fomenta un desarrollo armonioso del cuerpo, la inteligencia y la afectividad en los menores. Asimismo, de acuerdo con la serie The Lancet sobre desarrollo infantil, el juego contribuye al desarrollo físico, cognitivo, socioemocional y de lenguaje, además de que incentiva la creatividad e imaginación.

Además, el juego es una excelente oportunidad para que madres, padres y cuidadores puedan conocer mejor a sus hijos, porque a través de este, es posible observar si el niño manifiesta una perturbación del desarrollo afectivo, psicomotor e intelectual, así como también descubrir su manera de pensar, las creencias, experiencias y aspiraciones de los pequeños. Incluso, el juego permite detectar abusos o violencias a las que pudiera estar expuestos niñas, niños o adolescentes.

Especialmente durante la pandemia, el juego en familia resulta fundamental para romper con las actividades cotidianas, y “apartar” un espacio reservado para pasar tiempo de calidad y disfrutar con los menores, y así mitigar algunos de los efectos generados por el confinamiento, como la depresión, la ansiedad, y el estrés.

Si bien la pandemia ha cerrado las puertas de convivencia al exterior, también ha abierto una ventana de oportunidad en la que, a través del juego, es posible desconectarse de redes sociales y cualquier distracción, para formar vínculos afectivos e interactuar a través de actividades, dinámicas y conversaciones en familia.

Por lo anterior, Alumbra, una iniciativa de Early Institute, desarrolló una web app llamada Modo Familia modofamilia.alumbramx.org, que permite contabilizar el tiempo que dedican las madres, padres con sus hijos, así como sugerencias de juegos que no solo son divertidos, sino que contribuyen al aprendizaje a reforzar los lazos familiares.

Esta herramienta está al alcance de todos, porque solo basta con conectarse a internet y en un solo sitio podrán encontrar consejos, actividades y juegos que incentivan la crianza positiva, mismos que han sido validados por organismos internacionales. Modo Familia brinda elementos para mejorar la convivencia, la comunicación, empatía y fortalecer los vínculos afectivos entre madres, padres e hijos, a través de un espacio libre de violencia en el que no se permite discutir, pelear o generar ningún tipo de estrés entre los participantes, y en el cual no existen, críticas, burlas o bullying.

El juego no es un extra, no es un premio que se da por haber hecho bien los deberes. El juego, no solo para los niños, sino también para lo adultos, es una necesidad que contribuye al desarrollo integral de los seres humanos. Es necesario que los niños saquen esa luz que llevan dentro, y el juego es un excelente mecanismo para lograrlo. Para conmemorar el día de la familia, que en México se celebra el primer domingo de marzo, los invitamos a convivir con sus seres queridos, utilizando esta WEBAPP, que es totalmente gratuita. Solo busquen en internet modofamilia.alumbramx.org