Violencia obstétrica, una doble amenaza

Por: Maleny Díaz de Asuntos Públicos de Early Institute

Publicación original en Latitud Megalópolis 

Desde hace varios meses, hemos visto como prioridades de la agenda pública los asuntos de atención médica y la protección al derecho a la salud. Se ha puesto especial interés en proteger a las poblaciones en situación de vulnerabilidad, donde destaca el énfasis en los cuidados y atención de las mujeres embarazadas que requieren una doble protección y compromiso, tanto con ellas, como con las niñas y niños que están por nacer.

La pandemia se suma a las adversidades que muchas mujeres enfrentan en el país, una de las más preocupantes es la violencia obstétrica. De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en México es una problemática frecuente, tan sólo en el año 2016, cerca del 25% de las mujeres embarazadas, en parto o puerperio, reportaron haber enfrentado actos de violencia obstétrica.

Según la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, la violencia obstétrica es el “maltrato que sufre la mujer embarazada al ser juzgada, humillada y lastimada física o psicológicamente”. Es decir, hace referencia a todas aquellas acciones abusivas, irrespetuosas, negligentes o denegación a tratamientos o servicios durante el embarazo y sus etapas posteriores, en centros de salud públicos o privados.

No puede pasar desapercibido que la Estrategia Nacional de Atención a la Primera Infancia (ENAPI) del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) reconoce que la atención de la salud comienza desde el embarazo, lo que convierte inseparable y dual el cuidado de las mujeres encinta pues todo aquello que ocurra con su bienestar; o malestar, afectará directamente en el ejercicio pleno de los derechos humanos de sus hijas e hijos.

Por tanto, es necesario mirar con un enfoque de niñez la problemática de la violencia obstétrica, pues incluso antes de nacer, se reconoce el derecho al cuidado y trato digno, a la seguridad social de calidad, a recibir atención médica oportuna, así como al desarrollo integral que permita formarse y crecer física, mental y emocionalmente saludable. De tal manera, la violencia obstétrica también es cualquier omisión o acto del personal de salud que pone en riesgo la vida, salud, desarrollo e integridad de niños y niñas.

En ese sentido, en Early Institute estamos a favor de las políticas públicas que tomen en consideración de manera integral a la primera infancia y que lo hacen desde una perspectiva de derechos humanos. Un ejemplo de ello es la Ruta Integral de Atenciones (RIA) que es un paquete de atenciones y servicios universales mínimos para el desarrollo integral de las niñas y niños por nacer, así como durante la primera infancia. Esta Ruta se dirige también a mujeres embarazadas, cuidadores, personal de salud y agentes educativos.

La RIA forma parte de la ENAPI, por lo que es un mecanismo público adecuado para desplegar acciones transversales que mitiguen las desatenciones en el sector sanitario y que actualmente propician escenarios de violencia obstétrica. Exhortamos a las autoridades a que enfoquen corresponsablemente todos sus esfuerzos para proteger el derecho a nacer sin violencia.

El cáncer infantil y los cuidados paliativos pediátricos

En México, el cáncer infantil es la segunda causa de mortandad en niños, sólo después de los accidentes (INEGI, 2013). Se estima que anualmente existen entre 5,000 y 6,000 casos nuevos de cáncer en menores de 18 años (Comisión Nacional de Protección Social en Salud, 2014). Como consecuencia, alrededor de 1,500 mueren anualmente (Human Rights Watch, 2014).

 

Ante esta situación, miles de niños en México necesitan cuidados paliativos. Es decir, atención total activa prestada al cuerpo del niño, su mente y espíritu, así como el apoyo a la familia (OMS, 2015).

 

Los Cuidados Paliativos Pediátricos (CPP) pueden comenzar a ser proporcionados a los niños en cualquier etapa de la enfermedad, ya que tanto el padecimiento como el tratamiento contra éste, generan una serie de síntomas que afectan en gran medida la calidad de vida del menor (Quesada, 2015; American Society of Clinical Oncology, 2015).

 

De acuerdo al desarrollo de la enfermedad, la etapa de detección y los síntomas que va presentando el niño, los CPP identifican dos grupos de receptores del servicio (Fondazione Maruzza, 2009):

  • Grupo 1 – niños que enfrentan situaciones que ponen en riesgo su vida, para las cuales el tratamiento curativo puede ser viable, pero también puede fracasar, como el cáncer en etapa inicial.
  • Grupo 2 – niños que viven con enfermedades progresivas sin opciones curativas, donde el tratamiento es paliativo desde el diagnóstico, como el cáncer metastásico.

 

Durante muchos años los cuidados paliativos no se ofrecían a pacientes pediátricos e incluso hoy en día, a pesar del desarrollo de programas de CPP en varios países, solo una minoría se benefician de este tipo de atención (Fondazione Maruzza, 2009). Sin embargo, está demostrado que el impartir CPP a niños con cáncer no sólo es positivo para él y para su familia, sino también para el hospital que los brinda, ya que los costos de atención son considerablemente más bajos al hacer más eficiente el acceso a los medicamentos adecuados y al capacitar a la familia para brindar atención domiciliaria para el niño (Quesada, 2015; Fondazione Maruzza, 2009).

 

Finalmente, es necesario recordar que los CPP pueden ser el principal apoyo para la familia, pues llegan a integrar servicios de capacitación en atención al niño, terapia psicológica, asesoría legal o acompañamiento espiritual, dependiendo de la institución que los imparta (Quesada, 2015).

 

En México la impartición de Cuidados Paliativos es insuficiente, en relación al número de pacientes que los necesitan, y en el caso de los CPP, la impartición es aún menor, ya que únicamente seis centros de salud en todo el país se especializan en su impartición (Human Rights Watch, 2014).

 

La falta de espacios, personal capacitado y recursos económicos a cuentagotas evita que miles de niños mexicanos vivan en las mejores condiciones posibles ante padecimientos como el cáncer. El derecho a la salud contenido en múltiples ordenamientos internacionales y nacionales exige a las autoridades y a la sociedad en su conjunto la atención a esta población vulnerable.

 

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Fuentes de información:
American Society of Clinical Oncology (2015). Caring for a Terminally Ill Child: A Guide for Parents. Recuperado el 23 de febrero de 2016 de https://www.cancer.net/navigating-cancer-care/advanced-cancer/caring-terminallyill-child-guide-parentsComisión Nacional de Protección Social en Salud (2014). Fondo de Protección Contra Gastos Catastróficos 2008-2013

Fondazione Maruzza Lefebvre D’Ovidio Onlus (2009). Cuidados Paliativos para Lactantes, Niños y Jóvenes. Recuperado el 22 de febrero de 2016 de https://www.eapcnet.eu/LinkClick.aspx?fileticket=earmpoHy4EY%3D&tabid=286

Human Rights Watch (2014). Cuidar cuando no es posible curar. Recuperado el 23 de febrero de 2016 de https://www.hrw.org/es/report/2014/10/28/cuidar-cuando-noes- posible-curar/asegurando-el-derecho-los-cuidados-paliativos-en

INEGI (2013). Consulta Mortalidad 1998–2012. Recuperado el 23 de febrero 2016 https://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/registros/vitales/mortalidad/tabulados/ConsultaMortalidad.asp

OMS (2015). Cuidados paliativos. Recuperado el 23 de febrero de 2016 de https://www.who.int/cancer/palliative/es/

Quesada, L. (2015). Conferencia “Generalidades del Cuidado Paliativo Pediátrico, un Derecho Humano” del Taller Programa Nacional de Cuidados Paliativos en el Contexto Pediátrico

Niños que nacen por Técnicas De Reproducción Asistida con más probabilidades de padecer enfermedades

 

Ciudad de México a 2 de abril de 2019.- En el marco del Día Mundial de la Salud, Early Institute, think tank mexicano enfocado en mejorar la salud, cuidado, educación, seguridad y protección de la primera infancia a través de la incidencia en políticas públicas, hace un llamado a las autoridades mexicanas para que emprendan una revisión detallada del uso de las Técnicas de Reproducción Asistida (TRA), las cuales se practican sin informar a las parejas sobre el impacto de estos métodos en la salud de la niñez.

     De acuerdo con el informe Riesgos para la salud en los niños concebidos mediante las Técnicas de Reproducción Asistida, elaborado por el Dr. Juan Luis Alcázar -investigador y especialista en reproducción humana de la Clínica Universidad de Navarra, España-, esta población tiene mayores riesgos de desarrollar distintos padecimientos en el corto, mediano y largo plazo.

     Para la elaboración del estudio se analizaron más de 140 investigaciones a nivel mundial, que demuestran científicamente que los niños concebidos mediante reproducción asistida muestran mayor predisposición a desarrollar hipertensión, diabetes y alteraciones de tiroides, así como a padecer ciertas neoplasias, especialmente leucemia.

     El informe, publicado por Early Institute en febrero del 2019 reveló que los niños y adolescentes concebidos por estas técnicas registran hasta 2.2 veces más consultas médicas e ingresos hospitalarios que quienes son concebidos de manera natural.

     Además, se detectó que los niños concebidos mediante TRA tienen hasta dos veces más posibilidades de sufrir parálisis cerebral, y que el riesgo de que presenten anomalías urogenitales, cardíacas y de aparato digestivo aumenta hasta un 70 por ciento, en comparación con los niños concebidos de forma espontánea.

     Con base en estos hallazgos, Early Institute exhorta a legisladores y las autoridades del sector salud para que se revise la regulación correspondiente y se indaguen los establecimientos que practican TRA en México, estableciendo mecanismos para que las parejas interesadas en estos procedimientos tomen una decisión de manera informada.

“La normatividad en la materia tendría que establecer como obligatorio que las clínicas de TRA informen a los potenciales padres sobre los riesgos para la salud de los niños antes de iniciar cualquier procedimiento de reproducción asistida Además, se debería contar con un registro riguroso, completo y fiable de los procedimientos realizados por parte de los centros de reproducción asistida, bajo el control y supervisión de las autoridades correspondientes. ”, indicó el Mtro. Abraham Madero, Director de Early Institute.

“Dicha información, permitiría tener un registro de los niños concebidos mediante estas técnicas, dar seguimiento a su estado de salud e incrementar la investigación médica y científica sobre el impacto de las TRA en la infancia mexicana, considerando que en México se carece de este tipo de estudios” agregó.

Otras alternativas

También, se debe informar y promover el uso de alternativas médicas no invasivas para tratar los problemas de fertilidad, las cuales tienen una tasa de éxito de hasta 70 por ciento de efectividad.

     Entre las opciones médicas no invasivas, se encuentra la microcirugía tubárica (tasas de embarazo de 60 a 70 por ciento), la naprotecnología (tasas de embarazo entre 24 y 69 por ciento) y la multiperforación ovárica (tasa de embarazo del 30 al 49).

“Como think tank especializado en infancia, nuestro objetivo con la publicación del informe y la difusión de su contenido es que la protección de la salud de los niños sea una prioridad y que la toma de decisiones de todos los involucrados considere los posibles riesgos a los que se pueden enfrentar”, añadió el Mtro. Madero.

Por ello, en la conmemoración del Día Mundial de la Salud, Early Institute llama a las autoridades involucradas a poner atención en este tema, priorizando el bienestar infantil.

A continuación, el enlace para descargar el estudio completo:

https://staging.earlyinstitute.org/wp-content/uploads/2019/02/riesgos_salud_ninos_concebidos_tra.pdf