Actuemos todos para prevenir la violencia sexual infantil en línea

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Sin duda uno de los grandes desafíos que nos ha dejado la pandemia por Covid-19 es asegurar un buen uso de la tecnología, en particular entre los sectores más vulnerables. Lamentablemente hoy se tiene registro de un incremento en violencia sexual en línea hacia niños, niñas y adolescentes provocada por el acelerado manejo del mundo digital.

Según la red internacional de líneas de reporte sobre pornografía infantil, INHOPE, se sabe que existen imágenes y videos de carácter sexual en internet de recién nacidos entre 0 y 2 años (1.0 por ciento), de niños y niñas entre 3 y 12 años (81 por ciento) y de adolescentes entre 13 y 17 años (18 por ciento). También esta red reporta que 96 por ciento del material de violencia sexual infantil corresponde al sexo femenino. Las cifras son abrumadoras y el escenario no pinta bien, ya que hay evidencia de que la velocidad de respuesta por parte de autoridades y tomadores de decisión ante este fenómeno es pobre, insuficiente y lenta ante la rapidez con la que se generan estos contenidos y la complejidad de los casos.

Existen varios tipos de violencia sexual en el entorno digital como puede ser el sexting (imágenes o videos en los que aparecen niñas, niños o adolescentes desnudos o semidesnudos y son transmitidos por medios digitales); sextorsión (chantaje o amenaza de publicar contenido audiovisual de la víctima); ciberacoso (hostigamiento en línea), por mencionar algunos. Aunado a esto, hoy lo que más preocupa es el material autoproducido o autogenerado por los niños, las niñas y los adolescentes. Según la Internet Watch Foundation (IWF), hubo un incremento de material sexual infantil autogenerado de 77 por ciento de 2019 a 2020, a nivel mundial.

De acuerdo con la IWF, el material sexual infantil autogenerado por este sector se crea en sus propias casas, lo cual se agravó durante el confinamiento, ya que los agresores encontraron maneras para convencer a las víctimas de grabarse o tomarse fotografías a cambio de dinero. Asimismo, la IWF establece que la mayor parte de las imágenes se generan dentro de los hogares porque los propios miembros de la familia suelen ser los productores del material de abuso sexual infantil.

Por supuesto, es fundamental la atención y supervisión de los padres y cuidadores para prevenir las amenazas. Acciones como activar los controles de seguridad de los dispositivos, hablar sobre los riesgos del internet o reportar a quienes molestan a nuestros hijos e hijas pueden ayudar sustancialmente. Otras recomendaciones son mantenerse involucrados en el mundo digital de niños, niñas y adolescentes y conocer con quiénes se conectan.

Reconociendo la corresponsabilidad para combatir este problema, en Early Institute nos adherimos al cuidado de los niños, las niñas y los adolescentes ante este gravísimo escenario. Todos ellos merecen entornos seguros y un acercamiento óptimo a las nuevas tecnologías, además de un desarrollo integral sano, por lo que urge la colaboración y actuación de madres, padres, cuidadores, escuelas, gobierno, organizaciones de la sociedad civil, autoridades y organismos internacionales para acabar con este complicado y doloroso fenómeno.

La lucha contra la violencia infantil en internet

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en El Sol de México

En febrero se conmemora el Día Internacional de Internet Seguro, y la violencia digital contra niñas, niños y adolescentes es un fenómeno preocupante que trasciende fronteras y vulnera los derechos de la niñez y la adolescencia mexicana.

De acuerdo con el informe sobre indicadores de violencia digital contra adolescentes publicado por Alumbra, una iniciativa de Early Institute que busca prevenir la violencia sexual infantil, en México, 1 de cada 4 adolescentes de entre 12 y 17 años han sufrido una o más formas de ciberacoso en 2020. Las conductas de ciberacoso más reportadas por las y los adolescentes son mensajes ofensivos (40%), provocaciones para reaccionar negativamente (26%), contacto por identidades falsas o mejor conocido como grooming (26%), e insinuaciones o propuestas sexuales (24%).

Las adolescentes están en mayor riesgo, pues el 28% sufrió alguna forma de ciberacoso, cifra que es del 21% para los adolescentes.

Por otro lado, se enfatiza que si bien la raíz de la producción, distribución y almacenamiento del material de abuso sexual infantil (MASI) puede suceder a partir de casos de trata de personas y explotación sexual infantil; el MASI también puede derivarse de diversas formas de violencia sexual que implican riesgos para niñas, niños y adolescentes.

Formas de violencia como el grooming, que son un conjunto de técnicas que utilizan los depredadores para captar a niñas, niños y adolescentes a través de perfiles falsos con el objetivo de obtener una imagen o video sexual; o el sexting, una práctica extendida entre adolescentes en la que se intercambia imágenes o videos de contenido sexual que puede ser posteriormente compartido a innumerables personas sin la autorización de la víctima.

De acuerdo con el informe de Alumbra, 6 de cada 10 adolescentes mexicanos(as) reportaron que los y las agresoras eran desconocidos para ellos. También 1 de cada 4 reportaron a amigos(as) o compañeros(as) de clases como sus agresores.

Este tipo de situaciones tienen consecuencias que muestran una realidad para millones de niñas, niños y adolescentes que permanecen callados y viven la violencia en silencio. El daño resultante de sufrir estas violencias es severo, algunas de las consecuencias incluyen depresión, ansiedad, baja autoestima, desconfianza, cambios de humor repentinos y bruscos, bajo rendimiento académico, aislamiento social e incluso, el suicidio.

Ante semejante reto, diversas organizaciones se reunieron el 11 de febrero, en el marco del día internacional del internet seguro, en el “Encuentro Internacional por un Mundo Digital Libre de Abuso Sexual Infantil” organizado por Fundación Pas, INHOPE y Te Protejo México.

La línea Te Protejo México es innovadora en nuestro país, cuenta con el respaldo de INHOPE -una red mundial de líneas de reporte-, que a través de alianzas con organizaciones como la International Criminal Police Organization (Interpol) permite la eliminación de material audiovisual de abuso sexual infantil, a través de cinco pasos: 1) reporte ciudadano, 2) análisis de contenidos, 3) envío a plataforma internacional INHOPE, 4) aviso a las autoridades nacionales e internacionales, lo anterior para lograr su 5) eliminación.

Los datos son claros, es necesario facilitar y mejorar los canales de reporte de la violencia sexual en el mundo digital.

A partir del fortalecimiento de canales para que cuidadores, mamás, papás, docentes, así como los propias niñas, niños y adolescentes puedan reportar la violencia digital, se logrará una mayor protección que evite la vulneración de sus derechos y permitirá una navegación más segura. Por tal razón, se hace un llamado colectivo a reportar cualquier material de violencia sexual en la dirección electrónica Te Protejo México: www.teprotejomexico.org.

Solo en la medida en que se puedan abrir estos canales de reporte, se logrará disminuir la intensa revictimización que sufre la niñez y adolescencia de nuestro país y las severas consecuencias a las que se enfrentan. Acércate, protégelos y reporta #quenocaiganensusredes.

Combatir el ciberacoso a niños, niñas y adolescentes

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

La violencia contra niños, niñas y adolescentes se expresa de distintas maneras, una de ellas es el ciberacoso, en el marco de la proliferación de los avances tecnológicos y la adopción de herramientas digitales en este grupo social.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de octubre de 2019 a noviembre de 2020, uno de cada cuatro adolescentes reportó haber sufrido ciberacoso.

¿Qué es el ciberacoso? Son todas aquellas acciones por parte de una persona o un grupo social para dañar o molestar a alguien a través de dispositivos digitales como teléfonos celulares, computadoras y tabletas.

Según el Inegi, en 2020 los adolescentes, cuya edad oscila entre los 12 y 17 años, reportaron mayor ciberacoso, siendo las mujeres las más agredidas a través de internet (27.93 por ciento), en contraste con los daños hacia los hombres (20.92 por ciento).

En cuanto a las formas de ciberacoso, cuatro de cada diez adolescentes reportaron haber recibido mensajes ofensivos; uno de cada cuatro mencionó haber sido contactado a través de identidades falsas, práctica mejor conocida como grooming, y uno de cada cuatro recibió insinuaciones o propuestas sexuales.

Destaca que seis de cada diez víctimas de ciberacoso reportaron que su agresor(a) era una persona desconocida y únicamente 1 por ciento denunció al Ministerio Público o la Policía.

Por esta razón, Alumbra –una iniciativa de Early Institute– reconoce que la violencia sexual digital se puede prevenir si trabajamos en conjunto y propone las siguientes acciones: a) Conocer más sobre la violencia en internet, particularmente en la población de niñas, niños y adolescentes; b) facilitar canales de denuncia y reporte para que padres, madres y otros cuidadores puedan actuar ante cualquier situación de violencia en línea; c)generar nuevas plataformas educativas que permitan fortalecer las habilidades y capacidades de prevención tanto de cuidadores como de niños, niñas y adolescentes; d) ampliar las capacidades de las autoridades federales y estatales que monitorean y persiguen los delitos cibernéticos, con especial énfasis en aquellos delitos relacionados con la violencia sexual en internet contra este sector de la población; y e) generar alianzas y estrategias de colaboración entre las organizaciones de la sociedad civil, las autoridades y las empresas relacionadas con las tecnologías de información y comunicación para prevenir la violencia en línea.

Asimismo, Alumbra recomienda a los padres de familia: a) Conocer y hablar con los hijos sobre los riesgos que existen en internet; b)mantenerse involucrado en su mundo digital; c) conocer con quiénes se conectan; d) usar controles de privacidad y seguridad; y e) bloquear y reportar a personas que los incomoden.

En apoyo a la erradicación del ciberacoso, el micrositio alumbramx.org/protegelos ofrece una serie de recursos para combatir esta forma de violencia, la cual tiene consecuencias graves si no se actúa con prontitud.

En Early Institute sabemos que la prevención de la violencia en internet contra niños, niñas y adolescentes es una responsabilidad colectiva y ante el uso cada vez más frecuente de los dispositivos digitales es necesario asegurar su protección con información y participación activa en beneficio de su integridad física y emocional.

Herramientas para prevenir la violencia sexual infantil

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

Hablar de la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes no es sencillo, pero sí es necesario ante el incremento de casos en los últimos años. Para prevenir este tipo de problemática es esencial contar con información y herramientas que permitan evitar una situación de esa naturaleza o servirán para responder ante un abuso de esta índole.

De acuerdo con Yamir Valencia Betancur, de FAN Fundación, hay cinco estrategias que colaboran en la prevención de la violencia sexual infantil. La primera es fortalecer las prácticas de crianza de quienes cuidan a niños, niñas y adolescentes. Esto significa que los cuidadores deben saber cuáles son las características de cada etapa de crecimiento para identificar posibles variaciones. Los cuidadores también deben hablar con claridad a niños, niñas y adolescentes sobre educación sexual de acuerdo con su edad y establecer límites y normas que faciliten una comunicación transparente y amorosa.

La segunda estrategia es potenciar la gestión emocional en la familia, de tal modo que todos sepan identificar y nombrar las emociones que sienten. Para la especialista, al menos se deben identificar seis emociones: alegría, tristeza, enojo, miedo, calma y amor. De este modo, si se presenten situaciones de incomodidad en los miembros más jóvenes del núcleo familiar, ellos podrán expresar con exactitud lo que están sintiendo.

Una tercera estrategia es fomentar prácticas de autoprotección y autocuidado. Esto significa que niños, niñas y adolescentes deben contar con información de sí mismos y de su entorno (teléfonos de casa y para emergencias). También deben conocer su propio cuerpo y saber nombrar cada parte tal como es. Hay que promover también su autonomía e independencia para que cuiden su propio cuerpo. Incluso, en este punto es esencial fortalecer el área espiritual, entendida como la dotación de un sentido de vida, independientemente de la creencia religiosa que se practique.

La cuarta estrategia es la construcción de ambientes protectores, familiares y comunitarios, es decir, hacerles sentir a niños, niñas y adolescentes en confianza para expresarse libremente; acompañarlos en los momentos de juego, reforzando la comunicación y el cuidado; y estar con ellos durante el uso de los medios digitales. En este aspecto, es importante vigilar el uso de internet, mediante establecimiento de horarios; bloqueo de contenido inapropiado; limitación de acceso a menores de tres años, entre otros.

La quinta estrategia se refiere a la construcción de proyectos de vida, que no es más que guiarlos en la identificación de sus capacidades y habilidades, pero también de sus intereses y sueños. La finalidad es fomentar la confianza en sí mismos y su autoestima.

Por otro lado, si se detecta una situación de violencia sexual, la experta recomienda demostrar atención, comprensión y tranquilidad para que la víctima exprese la experiencia en un entorno de confianza; alejarla de su posible agresor; decirle que le cree todo lo que le está compartiendo; insistir en que no es culpable de nada y confirmarle que le ayudará y pedirá auxilio a otras instancias, de ser necesario.

En Early Institute reconocemos que lo más importante en la prevención es el conocimiento y entre más recursos tengamos los cuidadores de niños, niñas y adolescentes estaremos mejor preparados para erradicar esta terrible y dolorosa forma de violencia.

Violencia sexual infantil en México

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

Ante una de las problemáticas sociales más complejas y devastadoras, como lo es la violencia sexual en contra de niños, niñas y adolescentes, uno de los proyectos de Early Institute busca prevenirla a través de la generación de conocimiento y su transferencia para la toma de decisiones. Hablo de Alumbra, que integra una comunidad de conocimiento y práctica con la participación de organizaciones, investigadores e instituciones públicas y privadas involucrados en la atención de esta terrible forma de violencia.

Alumbra congrega a más de 50 aliados y dio a conocer el reporte Violencia sexual infantil en México. Análisis de indicadores de incidencia delictiva con datos de 2020.

El documento analiza la información que comparte el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), una de las fuentes que genera información sobre la violencia sexual, pero que no llega a establecer las diferencias por grupos de edad o sexo. Esta limitante no permite la categorización de delitos contra niñas, niños y adolescentes en particular, lo que sin duda es una preocupación por la falta de información precisa.

De lo que sí se sabe es que en 2020 se denunciaron e identificaron 54 mil 314 delitos sexuales en todo el país, cuando en 2019 se habían registrado 53 mil 429 delitos de esta índole. Lo grave es que este número implica un incremento de 64 por ciento en los últimos cinco años. Y lo más grave es que se estima que esta cifra es tan sólo el 5 por ciento de lo que realmente sucede, es decir, que quedó sin denunciarse un 95 por ciento de delitos vinculados a la violencia sexual.

El reporte también señala que en 2020 se observó que 41 por ciento de los delitos sexuales fue abuso sexual, seguido de violación simple (23 por ciento), otros delitos sexuales (15 por ciento), acoso sexual (10 por ciento), violación equiparada (8 por ciento), hostigamiento sexual (3 por ciento) e incesto (0.1 por ciento). En cuanto al abuso sexual, a nivel nacional el número de delitos va en aumento ya que mientras que en 2015 se registraron 11 mil 980 denuncias, en 2020 se tuvieron 22 mil 377. Esto implica una tasa de crecimiento de 87 por ciento en los últimos cinco años.

De igual forma, Alumbra analiza indicadores que dan cuenta de lo que ocurre con la infancia, siendo ellos feminicidios, corrupción de menores, trata de personas y rapto. Así, en 2020 se registraron 115 víctimas de feminicidio menores de edad, lo cual implica que se registró un crecimiento de 21 por ciento en comparación con 2019 cuando se registraron 95 víctimas niñas y adolescentes.

En corrupción de menores se registraron mil 689 víctimas menores de edad en 2020 (75 por ciento del sexo femenino); respecto a 2019, el número de víctimas disminuyó 9 por ciento.

En cuanto a la trata de personas (que incluye delitos como explotación sexual de menores, prostitución ajena y otras formas de explotación sexual, pornografía infantil y turismo sexual con personas menores de edad) se registró un total de 264 víctimas menores de edad (77 por ciento del sexo femenino). Esto equivale a un aumento de 30 por ciento con respecto a 2019.

Como se ve, la situación es grave, de ahí la importancia de tener una clasificación puntual de la información para conocer la magnitud de los delitos sexuales en contra de niños, niñas y adolescentes.

En Early Institute reconocemos los esfuerzos de organismos públicos y privados en la medición de la violencia que prevalece en México. Sin embargo, estamos conscientes de que falta mucho por hacer en esta materia. Nuestros niños, niñas y adolescentes merecen ser respetados, cuidados, protegidos y vivir en entornos sanos. Es muy lamentable y doloroso que aún se los debamos. El reporte puede ser descargado en la página de internet de Alumbra: www.alumbramx.org.

Explotación reproductiva: ¿Quién ve por los niños?

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

La explotación reproductiva ha recibido diferentes nombres: gestación o maternidad subrogada y renta de vientres son quizás las más comunes. Esta es una actividad que se genera mediante un contrato, en el cual una mujer acepta gestar para una persona o una pareja que tiene intención de fungir como padre o madre de la niña o niño nacido de dicho embarazo. El componente genético puede ser o no de la madre gestante.

Frecuentemente, la práctica es abordada desde distintas aristas como los derechos de las mujeres, los derechos de los solicitantes o desde los derechos de organizaciones intermediarias de prestar sus servicios. En la teoría y la práctica pocas veces se aborda desde los derechos de la infancia.

Al respecto, recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación discutió sobre una Acción de Inconstucionalidad 16/2016 y un Amparo 129/2019 relacionados con la regulación de la gestación subrogada en la entidad federativa de Tabasco.

Esta sentencia era una oportunidad de abordar los derechos de los involucrados y, particularmente, el interés superior de la niñez. Sin embargo, el análisis presentado careció del enfoque de niñez.

Lamentablemente el único que realmente visibilizó la cosificación de niñas y niños fue el Ministro Presidente Arturo Zaldivar Lelo Larrea, quien evidenció que el proyecto presentado ignora las recomendaciones emitidas tanto por el Comité de los Derechos del Niño y como de la Relatora sobre venta de niños y explotación sexual de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) A/HRC/37/60 de 2018 que de manera muy clara enfatizan la vulneración de derechos de los niños y niñas con esta práctica.

En este sentido, resulta fundamental resaltar algunos elementos a considerar respecto a los bebés que nacen a partir de estos procedimientos. Primero, se abordan los derechos de todas las partes menos los de la infancia, por lo que los bebés quedan ignorados social y jurídicamente, vulnerando el interés superior de la niñez. Además, el bebé puede ser visto como “mercancía” pues es entregado a los solicitantes a cambio de un pago-como sucede en el tráfico de menores- y se crean espectativas de consumo basadas en ideales como belleza, salud, inteligencia, entre otros. Segundo, se vulnera su derecho a la identidad, a la nacionalidad y a conocer su origen, comúnmente los bebés pueden quedar en un limbo jurídico y burocrático ante pleitos por contratos entre particulares. Tercero, pueden ser víctimas de rechazo y discriminación ya sea por una discapacidad, problemas congénitos etc. Por último, no existe una garantía de que su destino sea una familia- como sí sucede con los procesos de adopción donde existen mecanismos de protección para evitar que sean víctimas de trata, pornografía, abuso sexual o tráfico de órganos.

Dada la resolución de esa discusión en la SCJN es evidente que le fallamos a las niñas y niños. Ha sido clara la ausencia del enfoque de niñez, lo cual preocupa de sobremanera pues estamos hablando del máximo tribunal constitucional del país.

Por ello se considera prioritario reforzar este enfoque no solo en el poder judicial sino desde la sociedad pues solo en la medida que incorporemos la visión del interés superior de la niñez podremos dar protección de los derechos de las niñas y niños y garantizar su bienestar. Desde Early Institute, se hace un llamado al Congreso de la Unión y a las legislaturas locales para que todas las actuaciones respecto a la explotación reproductiva se prioricen dentro de la agenda pública para no fomentar la venta por encargo de bebés.

Silencio colectivo, explotación sexual en preescolares

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

Recientemente decenas de organizaciones de la sociedad civil se pronunciaron para detener la violencia y explotación sexual infantil que ocurre en las escuelas preescolares mexicanas. Exhortaron a las autoridaexplotación sexual infantil des educativas para crear estrategias de prevención, vigilancia y denuncia ante cualquier delito sexual.

Esta fue una respuesta al informe presentado por la Oficina de los Derechos de la Infancia (ODI) en el que se documentaron casos de violencia y explotación sexual en diversos Estados de la República ocurridos desde el año 2011. El informe visibiliza 37 casos (16 de ellos casos colectivos) que reflejan que niñas y niños en preescolar están sufriendo violencia sexual severa dentro de las escuelas.

Los resultados del informe no sólo indignan por la naturaleza de los delitos sexuales en contra de menores de 6 años, sino también porque se visibiliza que existen patrones reiterativos que reflejan una delincuencia organizada en las múltiples escuelas en las que niñas y niños sufren violencia sexual de manera cotidiana, por más de un delincuente (personal escolar y extraños) y en distintos espacios de la escuela (baño, dirección escolar, salones, espacios abiertos), en ocasiones son sacados de la escuela y llevados a casas con agresores sexuales. Incluso varios casos reflejan la sedación de niñas y niños para la práctica de agresiones sexuales en su contra.

Aunque existen algunos protocolos impulsados por organismos como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), donde se establece que en los casos en los que pudiera haber un delito, el Director o Directora del plantel educativo junto con la Supervisión Escolar deben asegurarse que se haga del conocimiento de la Procuraduría de Protección que corresponda. El informe presentado deja ver las carencias en la supervisión efectiva en las escuelas.

Se ha podido constatar que la respuesta de las autoridades escolares es insuficiente, en palabras del informe “La práctica institucionalizada por la SEP de proceder con una investigación interna ante la denuncia de delitos graves, hace difícil distinguir entre la omisión y el encubrimiento”.

Además, el informe enfatiza una problemática estructurada debido a la fragmentación de la investigación, la exclusión de las víctimas y la falta de procedimientos adecuados para la testimonial infantil, lo cual se traduce en una gran impunidad para la delincuencia en contra de la infancia. Resulta evidente que las estrategias de prevención y atención son insuficientes e ineficientes.

Además, el informe concluye que no es únicamente un delincuente el que ejerce, sino que hay varios adultos involucrados en la violencia sexual ejercida y que las conductas se dan a partir de un silencio colectivo lo cual facilita la violencia sistematizada en contra de las niñas y niños dentro de espacios educativos.

Estarán de acuerdo que el tema es de la mayor importancia. Por ello, desde Early Institute coincidimos que es urgente la respuesta de autoridades para prevenir y atender no sólo los casos documentados en el Informe sino muchos otros que también se hallan en el silencio y la indiferencia. Es imposible que las niñas y niños puedan ejercer su derecho a la educación mientras no se tenga la certeza de que la escuela es un ambiente seguro.

Finalmente, quisiera referirme a madres y padres, docentes, directivos y personal que labora en nuestros entornos educativos. La prevención de la violencia sexual es responsabilidad de todos, acabemos con el silencio colectivo y alcemos la voz ante cualquier delito sexual que sea de nuestro conocimiento, no permitamos que ningún caso se quede en una carpeta administrativa y, no menos importante, estemos atentos a cualquier señal que nos indique que algún niño o niña pudiera estar sufriendo cualquier tipo de violencia sexual. Las niñas y niños no pueden protegerse solos, actuemos como comunidad para protegerlos.

Romper el silencio: la imprescriptibilidad de los delitos sexuales

Por: Cristián Acosta de Asuntos Públicos de Early Institute

Publicación original en ContraReplica

Durante la última semana de abril el Senado nos dio una grata sorpresa, más allá de los tiempos electorales, se discutieron y analizaron de manera conjunta 7 iniciativas presentadas por Josefina Vázquez Mota, Ricardo Monreal, Lilly Téllez, Martí Batres, Samuel García, Raúl Bolaños Cacho Cue y Guadalupe Vázquez Alatorre.

Los nombres, los partidos a los que pertenecen y la votación son importantes, ya que el Senado concluyó de manera unánime, que debemos contar con parámetros que establezcan la imprescriptibilidad de todos los delitos sexuales cometidos en contra de niñas, niños y adolescentes y que los agresores sexuales no queden impunes.

No está por demás recordar que una de las peores formas de violencia en contra de la niñez es la sexual, pues son delitos silenciosos que pueden estar ocultos durante muchos años y que se originan con mayor frecuencia en entornos cercanos en los que el victimario tiene un deber de cuidado.

Así, una niña, niño o adolescente que es víctima de este tipo de delito se enfrenta a una situación de vulnerabilidad emocional, mental y/o física, en la que las agresiones pudieron iniciar cuando no se tenía la capacidad de comprender el significado de lo que ocurría o no se sabía en quién confiar o a quién contarle, sumando a ello el miedo a ser estigmatizado, por lo que el silencio parece la salida más segura.

Ante este panorama, la iniciativa que hoy se encuentra pendiente de análisis en la Cámara de Diputados, establece que la distribución de pornografía infantil, turismo sexual, abuso sexual, pederastia, la cópula con persona mayor de 15 años y menor de 18 o la violación equiparada, se suman a la imprescriptibilidad existente para delitos como la corrupción de menores y el lenocinio.

Lo anterior implica que, con independencia de que la víctima de estos delitos hubiese sufrido la agresión en su niñez o adolescencia y hoy cuente con 28, 35, 50 años o más, podrá denunciar el delito en cualquier tiempo y las autoridades federales deberán investigar y sancionar al agresor.

Cabe destacar que dicha reforma, de ser aprobada, resultará positiva en el plano Federal, sin embargo, no debemos olvidar que la mayor parte de estos delitos son competencia de las autoridades de cada uno de los 32 estados que hoy en día verifican si el delito ha prescrito o no conforme a las reglas de sus Códigos Penales locales, destacando que en el Estado de México y Coahuila ya se considera dicha imprescriptibilidad.

Por tal motivo, desde la Comunidad de Conocimiento Alumbra, una luz contra la violencia infantil, aplaudimos la iniciativa aprobada de manera únanime en el Senado y hacemos un llamado a todos los Diputados Federales y Locales a sumarse a este tipo de iniciativas que permitirán romper el silencio y evitar la impunidad.

¿Los trapos sucios se lavan en casa?

Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo 

Por un lado, es cierto: Según los resultados que arroja la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, el 76% de las mujeres que dijeron haber sufrido violencia sexual antes de los 15 años reportaron que sus agresores eran familiares o conocidos. Solo el 24% reportó que se trataba de un desconocido. Así pues, dentro de esta estadística y considerando que en varios casos las mujeres fueron abusadas por más de una persona, el 43% lo ocupa el tío, el 33% un primo y el 18% un hermano.

Sin embargo, el hecho de que las personas agresoras en su mayoría se encuentran en la familia o cerca de ella no convierte a la violencia sexual ejercida contra niñas, niños y adolescentes un problema “de familia”; todo lo contrario, el primer error en el que caemos como sociedad es creer que se trata de temas que se deben de resolver en la esfera de lo privado.

¿Qué justicia podemos esperar para la víctima si el agresor es juez y parte?

Desgraciadamente, la violencia sexual infantil en muchas ocasiones se ejerce en un ambiente de complicidad, confianza “ciega”, coerción y/o dependencia económica que protege a la persona agresora y mantiene su agresión en secreto generación tras generación.

Entonces, ¿cómo debemos actuar ante sospecha o conocimiento de este tipo de violencia?

En primer lugar, se trata de un delito que debe ser denunciado ante las autoridades competentes para que el agresor sea sancionado y evitar que continúe ejerciendo violencia y/o violentando a más personas. A la par, se le debe brindar apoyo psicológico a la víctima para que pueda iniciar su proceso de reparación y entienda que ese acto o actos ejercidos en su contra no la definen.

La violencia sexual ejercida en contra de niñas, niños y adolescentes es un problema de orden público, que nos atañe a todas las personas. Debemos involucrarnos, asumir este problema como nuestro y exigir la intervención de las autoridades. No permitamos que el secreto familiar encubra agresores sexuales.

Si nuestra niñez está sufriendo de este tipo de violencia, si no les estamos protegiendo, en unos años toda la sociedad vivirá las secuelas de su omisión.

Que no caigan en sus redes

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

El acceso a internet, especialmente durante la pandemia y dadas las medidas restrictivas sanitarias para contener la propagación del virus, ha abierto muchas puertas que incrementan el riesgo de niñas, niños y adolescentes de ser víctimas de alguna forma de violencia sexual infantil.

De acuerdo a INHOPE, organización internacional que conjunta a líneas nacionales para el reporte de material de violencia sexual infantil, actualmente existen más de 46 millones de imágenes o videos únicos de abuso sexual infantil (CSAM por sus siglas en inglés). La propia organización estima que alrededor de 750,000 agresores en algún punto han buscado conectar con un niño, niña o adolescente a través de internet con un propósito sexual.

De acuerdo con la Guardia Nacional, México ocupa el quinto lugar en consumo, y transmisión de pornografía infantil. En primer sitio está India, seguido de Pakistán, Irak e Indonesia. La pornografía infantil es solo una de las diversas formas de violencia sexual infantil que deja ver la gravedad del problema en el país, el que además, ha crecido durante la pandemia. Según la propia Guardia Nacional en agosto del 2020 se registró un incremento de 430 por ciento de conductas y delitos en agravio de niñas, niños y adolescentes, a través de la red, en comparación con el mes de julio del mismo año.

Además, la edad de las víctimas es cada vez menor ya que de acuerdo con cifras de National Center for Missing and Exploited Children (NCMEC) en 2019, el 90% de las víctimas menores de edad tenían entre 3 y 13 años, 2% entre 0 y 2 años y 8% entre 13-17 años. Además, el 91% de las víctimas eran del sexo femenino.

La raíz de la producción, distribución y almacenamiento de material infantil de índole sexual, puede suceder a partir en casos de trata de personas, prostitución y explotación sexual infantil. Sin embargo, también es necesario visibilizar que existen otras formas de violencia sexual que implican riesgos para niñas, niños y adolescentes como lo es el grooming, un conjunto de técnicas que utilizan los depredadores sexuales para captar a las niñas, niños y adolescentes a través de perfiles falsos con el objetivo de obtener una imagen o video, o el sexting, una nueva práctica extendida entre adolescentes en la que se intercambia imágenes o videos de contenido sexual que puede ser compartido a innumerables personas sin la autorización de la víctima.

Por lo anterior, la Comunidad de Conocimiento y Práctica Alumbramx.org, integrada por más de 50 organizaciones, lanzó la campaña nacional de prevención de la violencia sexual en línea en contra de niñas, niños y adolescentes “#QueNoCaiganEnSusRedes”.

La campaña subraya la importancia de que madres y padres apliquen 5 pasos claves para la prevención y la protección de los niños en internet: 1) Conoce y habla con tus hijas e hijos sobre los riesgos en internet, 2) Mantente involucrado en su mundo digital, 3) Conoce con quién se conectan, 4) Usa controles de privacidad y seguridad y 5) Bloquea y reporta a personas que los incomoden.

Un problema de tales dimensiones apela a la responsabilidad colectiva y a actuar como guardianes, especialmente de niños, niñas y adolescentes que requieren de protección. Es de vital importancia que los padres, madres y cualquier persona responsable del cuidado de una niña, niño o adolescente se esfuerce en una mayor alfabetización digital que les permita acercarse a sus hijas e hijos, y así protegerlos de los agresores y reportar cualquier situación de violencia sexual en su contra. Prevenir e identificar una violencia sexual infantil a tiempo es toda la diferencia #QueNoCaiganEnSusRedes.