Retos virales; una moneda al aire contra la muerte

Por: Vincent Morfín Calvo, Abogado del área de Asuntos Públicos de Early Institute.
Publicación original de  Diario Contra Réplica

El pasado 30 de enero, nos enteramos de que 15 menores resultaron intoxicados en una escuela de Guanajuato por participar en un reto viral conocido como “Clonazepam Challenge”. Esto, a muy pocos días de que se diera a conocer que en la Ciudad de México, 8 menores se intoxicaron en una secundaria por participar en el mismo reto, que consiste en consumir el fármaco y declarar victorioso a quien se duerma al último.

Estos hechos se suman a otros retos virales peligrosos, como otro caso idéntico en una escuela de Veracruz en noviembre de 2022, o el caso de una menor que falleció en Argentina tras intentar superar el llamado “Blackout Challenge”, que consiste en ahorcarse con un cinturón hasta casi perder el conocimiento y quitárselo al último momento.

Pareciera entonces que la moneda de cambio en el nuevo orden del mundo digital, son los “me gusta”, los “corazones”, los “comentarios” y la falsa ilusión de “reconocimiento” que creemos tener por parte de las personas que nos siguen en nuestras redes sociales.

Los retos virales conviven con nosotros día con día en el mundo digital y a pesar de su constante presencia en nuestras vidas, sabemos poco acerca de ellos. Los retos virales son desafíos o pruebas que se popularizan en las redes sociales y suelen consistir en realizar una tarea difícil que debe ser superada, pero la persona que lo completa suele recibir mucha atención de sus amigos, seguidores e internautas.

El problema inicia cuando por buscar este reconocimiento o atención, comenzamos a exponernos a situaciones de peligro que pueden terminar en tragedia. El problema se agrava aún más cuando hablamos de niñas, niños, y sobre todo adolescentes, quienes, en muchas ocasiones por su falta de madurez combinada con un deseo inmenso de popularidad, ponen en riesgo su integridad física con tal de ganar el reconocimiento de los seguidores.

En Early Institute, nos preocupa profundamente el que menores se encuentren sobre expuestos a las redes sociales, sobre todo, con la proliferación de estos nuevos retos virales peligrosos, por lo que hacemos un llamado general para que entre todos podamos ayudar a prevenir más escenarios lamentables como los que estamos viviendo hoy en día.

De esta manera, entre padres, madres y cuidadores, directivos de plataformas digitales, tomadores de decisiones y servidores públicos, necesitamos establecer acuerdos comunes para que, desde nuestras diversas trincheras, llevemos a cabo tareas de prevención y hagamos lo necesario para poner un alto al esparcimiento de este tipo de retos que no pueden terminar más que con una fatalidad tarde o temprano.

Actuemos todos para prevenir la violencia sexual infantil en línea

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Sin duda uno de los grandes desafíos que nos ha dejado la pandemia por Covid-19 es asegurar un buen uso de la tecnología, en particular entre los sectores más vulnerables. Lamentablemente hoy se tiene registro de un incremento en violencia sexual en línea hacia niños, niñas y adolescentes provocada por el acelerado manejo del mundo digital.

Según la red internacional de líneas de reporte sobre pornografía infantil, INHOPE, se sabe que existen imágenes y videos de carácter sexual en internet de recién nacidos entre 0 y 2 años (1.0 por ciento), de niños y niñas entre 3 y 12 años (81 por ciento) y de adolescentes entre 13 y 17 años (18 por ciento). También esta red reporta que 96 por ciento del material de violencia sexual infantil corresponde al sexo femenino. Las cifras son abrumadoras y el escenario no pinta bien, ya que hay evidencia de que la velocidad de respuesta por parte de autoridades y tomadores de decisión ante este fenómeno es pobre, insuficiente y lenta ante la rapidez con la que se generan estos contenidos y la complejidad de los casos.

Existen varios tipos de violencia sexual en el entorno digital como puede ser el sexting (imágenes o videos en los que aparecen niñas, niños o adolescentes desnudos o semidesnudos y son transmitidos por medios digitales); sextorsión (chantaje o amenaza de publicar contenido audiovisual de la víctima); ciberacoso (hostigamiento en línea), por mencionar algunos. Aunado a esto, hoy lo que más preocupa es el material autoproducido o autogenerado por los niños, las niñas y los adolescentes. Según la Internet Watch Foundation (IWF), hubo un incremento de material sexual infantil autogenerado de 77 por ciento de 2019 a 2020, a nivel mundial.

De acuerdo con la IWF, el material sexual infantil autogenerado por este sector se crea en sus propias casas, lo cual se agravó durante el confinamiento, ya que los agresores encontraron maneras para convencer a las víctimas de grabarse o tomarse fotografías a cambio de dinero. Asimismo, la IWF establece que la mayor parte de las imágenes se generan dentro de los hogares porque los propios miembros de la familia suelen ser los productores del material de abuso sexual infantil.

Por supuesto, es fundamental la atención y supervisión de los padres y cuidadores para prevenir las amenazas. Acciones como activar los controles de seguridad de los dispositivos, hablar sobre los riesgos del internet o reportar a quienes molestan a nuestros hijos e hijas pueden ayudar sustancialmente. Otras recomendaciones son mantenerse involucrados en el mundo digital de niños, niñas y adolescentes y conocer con quiénes se conectan.

Reconociendo la corresponsabilidad para combatir este problema, en Early Institute nos adherimos al cuidado de los niños, las niñas y los adolescentes ante este gravísimo escenario. Todos ellos merecen entornos seguros y un acercamiento óptimo a las nuevas tecnologías, además de un desarrollo integral sano, por lo que urge la colaboración y actuación de madres, padres, cuidadores, escuelas, gobierno, organizaciones de la sociedad civil, autoridades y organismos internacionales para acabar con este complicado y doloroso fenómeno.

Educación en México, una deuda pendiente

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero

Desde 2019, en México se ha emprendido una serie de modificaciones en torno a la educación. Una de las más controvertidas es el interés por cambiar los contenidos de los libros de texto de la educación básica, ya que en palabras del director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Marx Arriaga, siguen “un modelo de educación neoliberal”.

Si bien tenemos una deuda con la educación pública mexicana, ofrecer contenidos desde la óptica del gobierno operante va en contra de lo que se esperaría sean los materiales que la sustentan: libres de ideología y basados en fundamentos científicos.

En nuestro país, hay rezagos importantes que se deben considerar. Según Indicadores Nacionales de la Mejora Continua de la Educación en México, presentado por la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación: “Al inicio del ciclo escolar 2020-2021 estaban matriculados 29.4 millones de estudiantes en preescolar, primaria, secundaria y educación media superior. Con respecto al ciclo anterior, se estima una disminución de 763 mil 299 estudiantes, lo que representa un descenso de 2.5 por ciento de la matrícula en este periodo. En 2020 alrededor de 5.7 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de entre 3 y 17 años se encontraban fuera de la escuela. Éstos constituían 17.5 por ciento de la población en ese rango de edad”. Esto nos habla de la existencia de una desigualdad que exige esfuerzos sustanciales para que ningún niño, niña o adolescente se quede sin ejercer uno de sus derechos fundamentales.

Aunado a esta deficiencia, de acuerdo con la asociación Save The Children, “en 2021 cada día 7 niñas, niños o adolescentes fueron asesinados diariamente y 37 sufrieron violencia física, esto sin contar los múltiples casos que no son identificados ni denunciados. La normalización cultural de la violencia sistémica en su contexto familiar, escolar y comunitario está cobrando sus vidas y les está haciendo vivir situaciones que ninguna persona, pero especialmente ninguna niña, niño o adolescente, le corresponde vivir.” Esto es alarmante pues nos habla de una total falta de garantías para proteger el derecho más importante de niños, niñas y adolescentes, que es el de la vida, incluso en su ambiente escolar.

Desde hace tiempo, en México se han impulsado reformas que dicen ser educativas, cuando en realidad son de carácter administrativo o político. Los cambios que hoy se gestan bajo el paradigma de la Nueva Escuela Mexicana tampoco resolverán de fondo los problemas si se rige por bases ideológicas o de un partido.

Sin duda hay mucho por hacer en materia educativa, la cual debe ser una vía que no sólo permita adquirir conocimientos académicos, sino para la vida y se cumpla lo que establece el artículo tercero de nuestra Constitución: “La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos”.

En Early Institute sabemos que la primera infancia es clave para el desarrollo físico, mental y emocional de niñas y niños. Por lo tanto, es necesario construir un entorno que asegure su bienestar integral, empezando por garantizarles una educación adecuada y espacios seguros que protejan su vida, y coadyuven en su crecimiento y desempeño escolar.

Enseñar a pensar desde el hogar

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

En el desafiante camino de la crianza, solemos esforzarnos por proveer a nuestros niños, niñas y adolescentes una serie de conocimientos y habilidades para un adecuado crecimiento. Sin embargo, a veces se nos olvida que una parte fundamental es incentivar a que piensen por sí mismos y eso es una tarea que debemos encabezar padres y madres.

Aprender a razonar es una de las herramientas que acompañarán y fortalecerán su desarrollo, de ahí que se haga énfasis en su importancia. Padres y madres debemos comprometernos a orientarlos para que sus procesos de pensamiento se vayan afianzando de acuerdo con su edad y circunstancias.

Hay varias formas para ayudar a que nuestros niños, niñas y adolescentes aprendan a pensar, lo cual les será de utilidad para afrontar los desafíos de su vida. No se trata de ayudarlos simplemente con los retos que la escuela les presenta, sino que les será útil para resolver problemas de toda índole, a partir de la formación de sus propias ideas y su socialización.

Para empezar, debemos confiar en su capacidad y esto requiere conducirlos con paciencia. Como todo aprendizaje lleva su tiempo y exige un esfuerzo, pero el objetivo es hacerles sentir que pueden lograr sus propósitos a su ritmo, sin presiones y en la medida de sus posibilidades.

Una estrategia en la enseñanza del pensamiento es motivar el diálogo para que expresen sus opiniones sobre situaciones cotidianas. En este punto hay que alentar que expliquen sus comportamientos ante ciertas acciones para que comiencen a ordenar sus argumentos y justificaciones de un modo lógico y coherente. Es muy probable que sus primeras ideas no sean estructuradas, pero el papel de los padres y madres es respetar lo que dicen y corregir sin herir sus sentimientos ni emociones.

En este tipo de aprendizajes se les debe infundir seguridad y para ello la actitud de los cuidadores es clave. Asimismo, es primordial establecer una comunicación lo más clara posible y siempre positiva, además de actuar en apego a los valores que se comparten en su entorno.

Por otro lado, hay que permitir que sean parte de la discusión, que los niños y las niñas participen en las decisiones familiares en las que puedan involucrarse y motivar la toma de acuerdos basados en la consideración de sus puntos de vista. Incluso la práctica de juegos de pistas, ajedrez, backgammon o adivinanzas pueden ser recursos para incentivar que razonen de una forma lúdica y atractiva.

Sin duda, enseñar a pensar desde la primera infancia traerá beneficios a este sector ya que sus habilidades para argumentar aumentarán; tendrán mayor autoestima; tomarán decisiones con mayor facilidad; tendrán más confianza y mejorarán sus competencias comunicativas.

En Early Institute promovemos la importancia del bienestar integral de niños, niñas y adolescentes, priorizando su cuidado y educación con procesos de enseñanza que garanticen su pleno desarrollo. Conscientes de los retos que se presentan hoy en día, alentamos a padres y madres a crear entornos de aprendizaje y a perseverar con amor, respeto y empatía en la enseñanza del pensamiento desde el hogar.

Discriminación laboral por embarazo

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en El Sol de México

La discriminación laboral por embarazo (DLE) se encuentra expresamente tipificada como un delito en el Código Penal Federal. El fenómeno es conocido en sus formas más comunes como solicitar una prueba de gravidez para el ingreso a un trabajo o un despido por estar embarazada, no obstante poco se visibilizan otras formas de discriminación laboral que le suceden a millones de mujeres en México.

Por ello, Early Institute realizó el informe “La Discriminación Laboral por Embarazo en México”, estudio de carácter cualitativo con información aportada por diversas autoridades y que a partir de casos reales, pretende mostrar la forma en que las autoridades atienden e identifican conductas y rasgos característicos de este lamentable hecho.

El estudio menciona datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones de los Hogares (ENDIREH) 2016, que enfatiza un porcentaje muy alto, el 17.3% de las mujeres que laboraron en los últimos 5 años, sufrieron alguna forma de discriminación laboral relacionada al embarazo. Al desagregar este porcentaje, se observa que la discriminación laboral por embarazo comienza incluso antes de estar embarazadas. El 11.5% de las mujeres que trabajaban les pidieron una prueba de embarazo para entrar y al 3.6% una prueba para poder continuar en su puesto.

Lógicamente, la discriminación se hace más grave cuando la mujer reporta estar embarazada; al 3.1% de las mujeres con un embarazo las despidieron, al 2.7% no le renovaron el contrato y al 1.6% les redujeron su sueldo o sus prestaciones.

Aunque las cifras anteriores reflejan las formas más comunes de DLE, el estudio cualitativo a partir de casos reales, da visibilidad a otras formas que también constituyen esta forma de discriminación y que poco se conocen: el acoso y hostigamiento por razón de embarazo, descuento económico por ejercer licencias médicas, obligación de trabajar en periodo de incapacidad, cambio de condiciones laborales, no ser contemplada para ascensos, interrupción o no renovación del contrato en el periodo de incapacidad, obligar a realizar labores que ponen en riesgo la salud de la madre y el hijo(a) y el despido.

Las cifras son alarmantes y el el fenomeno de la DLE persistente. Además, resulta trágico que la inmensa mayoría de los casos no son denunciados, investigados, ni sancionados; pareciera que las leyes existentes solo promueven “derechos fantasmas”, pues al final del día no se da una respuesta adecuada a las millones de mujeres que sufren de discriminación laboral por embarazo a diario. Las mujeres embarazadas aguantan día con día el hostigamiento y acoso por parte de sus empleadores, quienes intentan orillarlas a renunciar.

Este tipo de conductas tienen serias consecuencias, en términos de salud en la mujer, por el desgaste emocional de los conflictos que incluso genera un estrés tóxico que impacta a la salud y bienestar de la madre y el bebé, sin mencionar que el riesgo puede atentar incluso contra la vida del hijo o hija por nacer. En términos sociales, por la vulneración de derechos no sólo laborales si no al trato digno, igualdad de oportunidades y de trato y a la protección de la maternidad; y en términos económicos por la carencia de ingresos por una pérdida o reducción de un salario.

Invariablemente este es un tema que nos aqueja como país, pues existe una discriminación de género desde el momento en el que se tiene una percepción distinta entre lo que percibimos como maternidad y paternidad. Mientras a los hombres se les considera personas responsables cuando se convierten en padres y hasta se les asciende, a las mujeres se les castiga, acosa, y hostiga dentro del ambiente laboral, incluso desde antes de estar embarazadas. El problema real es que se menosprecia el rol y la trascendencia de la maternidad en la sociedad.

Es necesario poner fin a las percepción social de que la maternidad es una desventaja. Los estudios evidencian que las mujeres que han sido apoyadas durante su embarazo, parto y lactancia se encuentran significativamente más comprometidas con la productividad en las empresas. No se puede retrasar el impulsar acciones y estrategias que propicien la integración de la maternidad en el ambiente laboral. No podemos seguirle fallando a las mujeres y madres mexicanas.

Por ello, desde Early Institute se hace un llamado a los tomadores de decisiones, a las autoridades de primer contacto, instituciones y organizaciones empleadoras, para que se garantice que este tipo de conductas, que afectan a millones de mujeres en todo el país se puedan erradicar con la implementación de estrategias integrales y con perspectiva de género y de derechos humanos.

Cuidar la salud mental de niños, niñas y jóvenes ante pandemia

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

A dos años de la aparición de Covid-19, sin duda una de las alertas más apremiantes para atender es la salud mental, en particular de los más vulnerables. En una revisión de estudios sobre los efectos de la pandemia titulada Global prevalence and burden of depressive and anxiety disorders in 204 countries and territories in 2020 due to the COVID-19 pandemic, la revista médica The Lancetanalizó la situación de los trastornos de la depresión severa y la ansiedad. Los estudios revisados comprendieron de enero de 2020 a enero de 2021, encontrando un aumento importante de casos: se estima que, en el tema de la depresión severa, se dieron 53 millones de casos adicionales y en cuanto a los trastornos de ansiedad se alcanzaron 76 millones de casos adicionales en todo el mundo en un año.

La investigación indica un mayor impacto en las mujeres por ser más propensas a las afectaciones sociales y económicas de la pandemia. Durante el confinamiento, posiblemente fueron cuidadoras de los enfermos en casa y en ellas recayeron las responsabilidades del hogar ante el cierre de escuelas, lo que derivó en desempleo o disminución del salario. En otros casos pudieron haber sido víctimas de violencia doméstica.

De igual modo, el estudio apunta un aumento de afectaciones en niños, niñas y jóvenes. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la pandemia derivada por Covid-19 “ha provocado la interrupción más grave de la historia en los sistemas educativos” y, en ese sentido, con el cierre de las escuelas este grupo social dejó de reunirse afectando su capacidad para aprender e interactuar.

Son ellos los de mayor preocupación, pues según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 13 por ciento de los adolescentes de 10 a 19 años padece un trastorno mental diagnosticado y son, precisamente, la ansiedad y la depresión los padecimientos más comunes en este grupo (40 por ciento de los trastornos de salud mental diagnosticados).

Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en su informe Estado Mundial de la Infancia 2021: En mi mente: Promover, proteger y cuidar la salud mental de la infancia señala que: “En todo el mundo, los trastornos mentales son una causa importante de sufrimiento que a menudo se pasa por alto y que interfiere en la salud y la educación de los niños y los jóvenes, así como en su capacidad para alcanzar su pleno potencial”.

La investigación de The Lancet estima que los países más afectados por el incremento de casos de depresión aguda y ansiedad son América Latina y el Caribe, el norte de África y Medio Oriente, y el sur de Asia, regiones en las que se han dado altas tasas de infección.

Ante los retos que ha traído la pandemia, en Early Institute afianzamos nuestro compromiso por mejorar la salud integral de niños, niñas y jóvenes y hacemos un llamado para asumir nuestra responsabilidad colectiva en el cuidado de sus estados físico, mental, emocional, social y espiritual.

El mito del “trabajador ideal”

Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo 

“Desde que me embarace comencé a ser discriminada; en mi incapacidad se me solicitó trabajo, incluso el mismo día del nacimiento de mi bebé tuve que atender requerimientos desde la camilla de la clínica. Después del parto existieron oportunidades de crecimiento laboral, sin embargo, nunca se me dio la oportunidad aunque lo solicité y contaba con el perfil y la experiencia, a diferencia de quienes fueron promovidos. Cuando pregunté la razón, me contestaron que por mi hijo. Antes de despedirme me cambiaron a un puesto de menor nivel.” 

Diversos estudios han identificado que la maternidad es vista como una “desventaja” en el trabajo, las y los empleadores comunmente comparten el prejuicio de que las madres son más inestables y menos comprometidas y competentes en el empleo; esto se relaciona con su poca adecuación a los estándares del “trabajador ideal”, aquél que es totalmente devoto a su trabajo y no tiene otras responsabilidades. Por el otro lado y fuera de toda lógica, los hombres casados y padres de familia, son mayormente asociados con la establidad, compromiso y competencia.

Por tal situación, han nacido conceptos como maternal wall para referirse a la barrera que representa la maternidad para obtener, permanecer y ascender en el ámbito laboral. Sin embargo, los prejuicios alrededor de la maternidad y el embarazo en el trabajo se manifiestan también como una forma de discriminación y violencia cuyo alcance afecta múltiples derechos de la mujer embarazada, de su bebé y su familia, no solamente sus derechos laborales.

En ese sentido, esta problemática es sumamente grave pues -además de su impacto- es más común de lo que se piensa: el 17.3% de las mujeres que tuvieron un empleo en los 5 años previos sufrieron alguna forma de discriminación laboral relacionada al embarazo de acuerdo con la Encuesta Nacional Sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016 -prácticamente 2 de cada 10 mujeres-; y el 31% del total de las presuntas quejas de discriminación promovidas ante el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) se refieren a casos motivados por un embarazo.

El número de mujeres que integra la fuerza de trabajo mundial nunca ha sido tan elevado como ahora, sin embargo, para ser valoradas como profesionales tenemos que cumplir con los rígidos estándares del trabajdor ideal: adoptar roles masculinos, hacer malabares para que nuestra maternidad “no se note”, ocultar nuestra vida familiar para que no afecte nuestra carrera laboral, pasar a segundo o tercer plano a nuestras hijas e hijos para conservar el empleo.

Esta presión absurda es insostenible y es nociva para nuestra sociedad, hoy más que nunca es necesario que los espacios laborales se reinventen, innoven y adapten para lograr efectividad sin sacrificar la vida familiar, personal y laboral de sus trabajadoras y trabajadores.

En días recientes Early Institute publicó el informe Discriminación Laboral por Embarazo, un estudio que reúne información sumamente interesante sobre las mujeres que se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad; los prejuicios y estereotipos que existen alrededor de la maternidad y el embarazo; las conductas que conforman este tipo de violencia; y casos reales que evidencian su impacto.

En este documento de investigación se proponen una serie de recomendaciones dirigidas, entre otros, a empleadoras y empleadores para que impulsen acciones y estrategias que mejoren el clima organizacional para las mujeres embarazadas y faciliten la maternidad en el trabajo. Algunas de ellas pueden ser fomentar la conciliación entre la vida laboral y familiar de las y los empleados; proporcionar horarios laborales flexibles; e incentivar la contratación y ascenso de madres y mujeres embarazadas.

Si quieres conocer más, te invito a descargar el informe y leerlo en el siguiente link: https://staging.earlyinstitute.org/discriminacion-laboral-por-embarazo/

Reportar la violencia sexual infantil en línea

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

Hace unos días se celebró el Día Internacional de Internet Seguro para promover su uso responsable, sin embargo, estamos muy lejos de lograrlo cuando en el entorno digital se vulneran los derechos de niños, niñas y adolescentes.

De acuerdo con Te Protejo México, en el mundo hay más de 46 millones de imágenes o videos de abuso sexual infantil en línea y hay cerca de 750 mil agresores que buscan contactar a un niño, niña o adolescente, a través de internet, con fines sexuales.

Te Protejo México es una iniciativa para reportar contenidos de abuso y explotación sexual infantil en internet. Según sus reportes, el mayor porcentaje de víctimas se registra en las edades de 3 a 13 años (90 por ciento), siendo las niñas el grupo más afectado (91 por ciento).

Para combatir esta terrible práctica, surgen estas líneas de reporte que recolectan de manera eficaz y transparente las reclamaciones, en este caso de los materiales de índole sexual que afectan a niños, niñas y adolescentes y que vulneran sus derechos. Es importante saber que una línea de reporte cuenta con el apoyo de instancias gubernamentales y de autoridades que actúan para eliminar el contenido ilícito. De la misma manera, tienen el respaldo de proveedores de servicios de internet para borrar los contenidos ilegales.

También es relevante señalar que estos mecanismos de denuncia se tramitan a nivel nacional e internacional, de tal modo que se da una coordinación interinstitucional para tomar las medidas pertinentes en caso de haber sido víctima de violencia sexual.

Entre los beneficios de denunciar cuando un niño, niña o adolescente ha sufrido de violencia sexual en internet está la generación de alertas que pueden evitar la multiplicación de casos de abuso y explotación sexual entre la población más vulnerable. Un beneficio más es que se da seguimiento a cada reporte hasta el cierre del caso, lo que garantiza que los contenidos ilegales sean borrados del entorno digital.

La línea de reporte virtual que brinda Te Protejo México forma parte de la red mundial INHOPE, organismo internacional que regula más de 50 líneas de reporte sobre pornografía infantil, y trabaja en constante cooperación con la International Criminal Police Organization (Interpol).

Su forma de operación es: 1) se capta el reporte (totalmente confidencial); 2) los analistas especializados de Te Protejo México verifican, validad y clasifican el contenido; 3) se da aviso a las autoridades y se aplica la ley; 4) se notifica al proveedor de internet que hospeda el contenido para que sea desmontado, y 5)se elimina el contenido.

En alianza con Te Protejo México, en Early Institute buscamos generar entornos seguros para la infancia y adolescencia, siendo el reporte de las prácticas delictivas una vía para erradicar el abuso y la explotación sexual en estos sectores.

La protección y el bienestar integral de niños, niñas y adolescentes es un compromiso que debe ser compartido entre la familia, la sociedad y el Estado. Por tal, hacemos un llamado a reportar cualquier material de violencia sexual en la página de Te Protejo México: https://teprotejomexico.org/, en correspondencia con nuestra responsabilidad para reducir las amenazas a las que se enfrentan los más vulnerables.

Discriminación laboral por embarazo, una forma de violencia

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

En México la discriminación laboral por embarazo es una de las problemáticas sociales con mayor vigencia pese a los esfuerzos para combatirla. Recientemente, Early Institute presentó el reporte La discriminación laboral por embarazo, como parte de una serie titulada Prácticas que vulneran la maternidad en México, que busca reunir trabajos y recomendaciones de política pública en torno al ejercicio de la maternidad en el país.

Para la publicación de esta primera entrega se revisaron cifras y datos de diversas encuestas, así como ordenamientos legales y administrativos. Una de las fuentes de la investigación fue la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016. En ella se reportó que 51 por ciento de las mujeres encuestadas dijo haber tenido un empleo en los últimos cinco años. De ese grupo, 17.3 por ciento sufrió alguna forma de discriminación laboral relacionada con el embarazo. Por ejemplo, a 11.5 por ciento se le pidió una prueba de embarazo para acceder a un trabajo y a 3.6 por ciento para continuar en él.

Otro dato fue que entre las mujeres trabajadoras, 39 por ciento reportó haber estado embarazada en los últimos cinco años. De dicho sector, 4.7 por ciento sufrió un tipo de discriminación por su estado, ya que las mujeres fueron despedidas, no se les renovó el contrato, o se les redujo el sueldo o las prestaciones.

En México “la discriminación laboral por embarazo está enunciada expresamente y tipificada como un delito en el Código Penal Federal” y al respecto se han configurado leyes que prohíben y sancionan conductas discriminatorias, así como existen instancias a las que se pueden denunciar los casos. No obstante, las violaciones a los derechos de las mujeres embarazadas persisten. Por ejemplo, la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet) señala que del 1 de enero de 2012 al 20 de julio de 2021 se atendieron 13 mil 354 asuntos por discriminación laboral. De ellos, 2 mil 589 corresponden a discriminación laboral por embarazo. “Asimismo, informó que este motivo se encuentra en la posición número cuatro y representa 19 por ciento del total de los asuntos recibidos”, indica el reporte.

La discriminación laboral por embarazo busca “identificar las causas, conductas y consecuencias de la discriminación laboral por embarazo, con el fin de prevenir y atender la problemática en México”. De tal modo que en tres capítulos hay una revisión de literatura; se dan a conocer elementos que se pueden catalogar como discriminación laboral por embarazo y se presentan los mecanismos de atención a víctimas de discriminación laboral por embarazo en México, así como cifras que contextualizan el fenómeno en nuestro país.

Para los integrantes de Early Institute, la discriminación laboral por embarazo es una forma de violencia que afecta múltiples derechos de la mujer embarazada, de su bebé y su familia, no exclusivamente sus derechos laborales y ante su presencia en nuestro país, es necesario visibilizarla y ofrecer información para su erradicación. El reporte se puede descargar en — https://staging.earlyinstitute.org/discriminacion-laboral-por-embarazo/ —, donde también se dan conocer testimonios y formas de este tipo de discriminación y recomendaciones para atender esta situación que daña gravemente a la maternidad.

Combatir el ciberacoso a niños, niñas y adolescentes

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

La violencia contra niños, niñas y adolescentes se expresa de distintas maneras, una de ellas es el ciberacoso, en el marco de la proliferación de los avances tecnológicos y la adopción de herramientas digitales en este grupo social.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de octubre de 2019 a noviembre de 2020, uno de cada cuatro adolescentes reportó haber sufrido ciberacoso.

¿Qué es el ciberacoso? Son todas aquellas acciones por parte de una persona o un grupo social para dañar o molestar a alguien a través de dispositivos digitales como teléfonos celulares, computadoras y tabletas.

Según el Inegi, en 2020 los adolescentes, cuya edad oscila entre los 12 y 17 años, reportaron mayor ciberacoso, siendo las mujeres las más agredidas a través de internet (27.93 por ciento), en contraste con los daños hacia los hombres (20.92 por ciento).

En cuanto a las formas de ciberacoso, cuatro de cada diez adolescentes reportaron haber recibido mensajes ofensivos; uno de cada cuatro mencionó haber sido contactado a través de identidades falsas, práctica mejor conocida como grooming, y uno de cada cuatro recibió insinuaciones o propuestas sexuales.

Destaca que seis de cada diez víctimas de ciberacoso reportaron que su agresor(a) era una persona desconocida y únicamente 1 por ciento denunció al Ministerio Público o la Policía.

Por esta razón, Alumbra –una iniciativa de Early Institute– reconoce que la violencia sexual digital se puede prevenir si trabajamos en conjunto y propone las siguientes acciones: a) Conocer más sobre la violencia en internet, particularmente en la población de niñas, niños y adolescentes; b) facilitar canales de denuncia y reporte para que padres, madres y otros cuidadores puedan actuar ante cualquier situación de violencia en línea; c)generar nuevas plataformas educativas que permitan fortalecer las habilidades y capacidades de prevención tanto de cuidadores como de niños, niñas y adolescentes; d) ampliar las capacidades de las autoridades federales y estatales que monitorean y persiguen los delitos cibernéticos, con especial énfasis en aquellos delitos relacionados con la violencia sexual en internet contra este sector de la población; y e) generar alianzas y estrategias de colaboración entre las organizaciones de la sociedad civil, las autoridades y las empresas relacionadas con las tecnologías de información y comunicación para prevenir la violencia en línea.

Asimismo, Alumbra recomienda a los padres de familia: a) Conocer y hablar con los hijos sobre los riesgos que existen en internet; b)mantenerse involucrado en su mundo digital; c) conocer con quiénes se conectan; d) usar controles de privacidad y seguridad; y e) bloquear y reportar a personas que los incomoden.

En apoyo a la erradicación del ciberacoso, el micrositio alumbramx.org/protegelos ofrece una serie de recursos para combatir esta forma de violencia, la cual tiene consecuencias graves si no se actúa con prontitud.

En Early Institute sabemos que la prevención de la violencia en internet contra niños, niñas y adolescentes es una responsabilidad colectiva y ante el uso cada vez más frecuente de los dispositivos digitales es necesario asegurar su protección con información y participación activa en beneficio de su integridad física y emocional.