Por: Cristián Acosta de Asuntos Públicos de Early Institute
Publicación original en ContraReplica
Imagine que es dueño de un equipo deportivo y solicita formar parte de una contienda mundial. Los requisitos son muchos, los parámetros y la capacidad de los contrincantes, bastante alta, pero a pesar de ello, decide hacer su solicitud y es admitido.
El desempeño de su equipo es promedio, sus números y forma de juego lo posicionan a mitad de la tabla. Después de una trayectoria de 25 años formando parte de la liga, llega el momento de impulsar una reestructura en su equipo, generar nuevas estrategias, directivos y jugadores para estar a la altura en la contienda contra los equipos referentes del mundo.
Sus estrategias y sus números mejoran, tiene mayor control y soporte, más reconocimiento nacional e internacional, el juego se visibiliza cada vez más, se hace popular y es replicado en todo el país, los estados y municipios, haciendo ver que aquello que está en juego importa, e importa mucho.
A pesar de los avances, después de 5 años se empieza a dudar del equipo y del camino recorrido, se comenta que la estrategia no sirve, que es vaga, que es mejor eliminar la estructura, economizar, quitar al directivo y entregarle las actividades a otro equipo que, si bien tiene actividades similares, no juega el mismo deporte.
En esta contienda se juegan las políticas públicas que inciden en más de 38 millones de niñas, niños y adolescentes; su salud, nutrición, seguridad, educación, vida libre de violencia y sano desarrollo, entre muchos otros derechos.
Desde 1990 México decidió formar parte de la “liga universal” denominada “Convención de los Derechos del Niño” con el objetivo de impulsar y tener como principal referente de sus actuaciones a la niñez. Sólo después de 24 años, en 2014, logró impulsar de manera efectiva este torneo con la creación de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes que da origen al “Director Técnico”, que es el SIPINNA (Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes), capaz de promover, defender y coordinar las acciones de todos los jugadores.
A 5 años de su existencia, el SIPINNA se ha replicado en las 32 entidades federativas del país y en más de mil 800 municipios, lo que ha implicado una labor de coordinación sustantiva con actores públicos, privados y sociales y el reconocimiento internacional de actores clave como Unicef o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Hoy, tenemos mensajes encontrados que nos hacen pensar que la niñez ya no importa, que el interés superior de niñas, niños y adolescentes pasa a segundo término y, en un afán de concentración de actividades en unas pocas dependencias, se corre el riesgo de desaparecer órganos especializados que sí funcionan.
Al final, el torneo en el que nos jugamos el bienestar de la niñez mexicana sigue su curso, pero corremos el riesgo de perder los avances que como país nos tomaron más de 30 años.
Sufragio efectivo, sí reelección
Por: Cristián Acosta de Asuntos Públicos de Early Institute
Publicación original en ContraReplica
El próximo 6 de junio tendremos “Las elecciones más complejas y grandes de la Historia”. El presidente ya dijo en las mañaneras que enviará cartas a los gobernadores para que no intervengan en las elecciones. Los partidos han hecho alianzas que hace algunos años nos parecerían imposibles y poco a poco los contendientes empiezan a enfrascarse en las descalificaciones propias de un año electoral.
Más allá de debate y las anécdotas propias del proceso, vale la pena enfatizar que nos jugamos mucho en el tablero político: 15 gubernaturas, 30 congresos locales, 30 entidades federativas con elecciones municipales, con lo que se eligirán servidores públicos de casi 2,000 municipios, las 16 alcaldías de la CDMX y 500 diputaciones federales.
La cereza en el pastel será la primera Consulta Popular que formalmente realizaremos bajo la temática de “juzgar a los ex presidentes” y una pregunta que quedará para la posteridad: ¿estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?
Si ello no fuera suficiente para poner atención al proceso electoral, debemos recordar que desde febrero del 2014 nuestra constitución permite la “elección por periodos consecutivos”, es decir, ahora nuestros diputados federales y locales, un presidente municipal o alcalde podrían aplicar la nueva máxima constitucional: “SUFRAGIO EFECTIVO, SÍ REELECCIÓN.”
En otras palabras, el presidente o la presidenta municipal, el diputado o la diputada que sí trabajó o que no lo hizo, que sólo votó “en bloque”, que tuvo más ausencias que iniciativas, que hizo algo o nada por su municipio o alcaldía, podría no dejar su encargo este año, sino hasta 2024, si es que decide participar y obtiene los votos necesarios para ganar la contienda.
Bajo estos parámetros, 448 de los 500 diputados federales han manifestado su interés en participar en el proceso de “elección consecutiva”, por lo que tendremos que estar atentos en cada entidad federativa para advertir que diputados, alcaldes y presidentes municipales se suman a esta dinámica.
Hoy las condiciones no son las mismas que hace tres años, tenemos un contexto de contingencia sanitaria, cuya solución escapa de las manos de cualquier partido o gobierno, pero en el que sí podemos evaluar cómo han enfrentado la crisis considerando: número de contagios y fallecidos, el desempleo, los semáforos rojos que ahorcan la economía, la inseguridad y hasta las dificultades para conseguir el oxígeno que nos mantenga con vida y así, identificar cuáles han sido las prioridades de cada partido.
Este año es decisivo, en conjunto decidiremos si se le entrega el carro completo a Morena o se opta por otras posturas que establezcan contrapesos tanto en el Congreso federal como en los estatales.