Combatir el ciberacoso a niños, niñas y adolescentes

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

La violencia contra niños, niñas y adolescentes se expresa de distintas maneras, una de ellas es el ciberacoso, en el marco de la proliferación de los avances tecnológicos y la adopción de herramientas digitales en este grupo social.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de octubre de 2019 a noviembre de 2020, uno de cada cuatro adolescentes reportó haber sufrido ciberacoso.

¿Qué es el ciberacoso? Son todas aquellas acciones por parte de una persona o un grupo social para dañar o molestar a alguien a través de dispositivos digitales como teléfonos celulares, computadoras y tabletas.

Según el Inegi, en 2020 los adolescentes, cuya edad oscila entre los 12 y 17 años, reportaron mayor ciberacoso, siendo las mujeres las más agredidas a través de internet (27.93 por ciento), en contraste con los daños hacia los hombres (20.92 por ciento).

En cuanto a las formas de ciberacoso, cuatro de cada diez adolescentes reportaron haber recibido mensajes ofensivos; uno de cada cuatro mencionó haber sido contactado a través de identidades falsas, práctica mejor conocida como grooming, y uno de cada cuatro recibió insinuaciones o propuestas sexuales.

Destaca que seis de cada diez víctimas de ciberacoso reportaron que su agresor(a) era una persona desconocida y únicamente 1 por ciento denunció al Ministerio Público o la Policía.

Por esta razón, Alumbra –una iniciativa de Early Institute– reconoce que la violencia sexual digital se puede prevenir si trabajamos en conjunto y propone las siguientes acciones: a) Conocer más sobre la violencia en internet, particularmente en la población de niñas, niños y adolescentes; b) facilitar canales de denuncia y reporte para que padres, madres y otros cuidadores puedan actuar ante cualquier situación de violencia en línea; c)generar nuevas plataformas educativas que permitan fortalecer las habilidades y capacidades de prevención tanto de cuidadores como de niños, niñas y adolescentes; d) ampliar las capacidades de las autoridades federales y estatales que monitorean y persiguen los delitos cibernéticos, con especial énfasis en aquellos delitos relacionados con la violencia sexual en internet contra este sector de la población; y e) generar alianzas y estrategias de colaboración entre las organizaciones de la sociedad civil, las autoridades y las empresas relacionadas con las tecnologías de información y comunicación para prevenir la violencia en línea.

Asimismo, Alumbra recomienda a los padres de familia: a) Conocer y hablar con los hijos sobre los riesgos que existen en internet; b)mantenerse involucrado en su mundo digital; c) conocer con quiénes se conectan; d) usar controles de privacidad y seguridad; y e) bloquear y reportar a personas que los incomoden.

En apoyo a la erradicación del ciberacoso, el micrositio alumbramx.org/protegelos ofrece una serie de recursos para combatir esta forma de violencia, la cual tiene consecuencias graves si no se actúa con prontitud.

En Early Institute sabemos que la prevención de la violencia en internet contra niños, niñas y adolescentes es una responsabilidad colectiva y ante el uso cada vez más frecuente de los dispositivos digitales es necesario asegurar su protección con información y participación activa en beneficio de su integridad física y emocional.

Los gobernadores y su tarea frente a la infancia

Por: Abraham Madero, Director Ejecutivo de Early Institute

Publicación original en: El Sol de México 

Hace 3 años, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) publicó el Diagnóstico sobre los Derechos de la Infancia y Adolescencia en México, documento que además de brindar un panorama sociodemográfico sobre cómo viven las niñas y niños mexicanos desde la primera infancia, la etapa escolar y la adolescencia, dio a conocer una serie de recomendaciones para avanzar en la protección efectiva de sus derechos.

Una de las conclusiones del diagnóstico enfatizaba la necesidad de mejorar el acceso y calidad de los servicios que afectan especialmente a los niños de los hogares más pobres y marginados del país en políticas como salud, alimentación, educación y prevención de la violencia.

Si bien la recomendación de UNICEF admite amplísimos márgenes de acción, es evidente que la prestación de servicios sociales de calidad hacia la infancia y adolescencia devela - en el fondo - que es imperativo fortalecer la coordinación entre las autoridades de los tres niveles de gobierno, al tiempo que asegurar la dotación de recursos suficientes para emprender políticas públicas de alto nivel, especialmente en los estados y municipios.

Sería ingenuo pensar que por el simple hecho de estar previstos en la ley, los Sistemas Nacional, Estatales y Municipales de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, funcionan por arte de magia y de manera automática. En la práctica se ha comprobado que su puesta en marcha requiere poco más que la voluntad legislativa y la participación de los colectivos sociales.

La realidad es que a 7 años de haberse creado los mecanismos de protección previstos en la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y las leyes estatales, su funcionamiento y efectividad ha sido precario e intermitente; en algunas regiones del país prácticamente es nulo.

Revertir esta situación no solo es tarea de la federación y las políticas centrales. Creemos, existe un actor clave que puede ser factor determinante para superar esta especie de “inacción pública” que se observa en la protección integral de la infancia mexicana. Nos referimos a los gobernadores de los estados.

El gobernador de cualquier entidad federativa es una pieza clave en el engranaje del sistema político nacional como responsable de los intereses generales de los estados y de la población en las localidades; posee el carácter de mandatario del mismo y funge también como un líder de gestión y dirección de asuntos de diversa índole que se hacen valer ante la Federación, los municipios, congresos y otras instituciones o personas jurídicas públicas o privadas.

Además de sus funciones esencialmente políticas, en la práctica los gobernadores cuentan con atribuciones suficientes para articular e imprimir dinamismo entre su gabinete y demás actores sociales involucrados en los sistemas de coordinación locales, como es el caso de los sistemas y procuradurías de protección de niñas, niños y adolescentes.

De los gobernadores depende, en buena medida, que dichos espacios dejen de ser meras figuras decorativas o burocracias adicionales, para convertirse en auténticas mesas de trabajo con el impulso presupuestal suficiente desde las cuales se diseñen, implementen y evalúen las políticas orientadas a la protección de la infancia.

En pocas semanas, 15 entidades de la república habrán de elegir precisamente a sus nuevos gobernadores, casi la mitad del gobierno territorial del país. Con ello se abre una nueva oportunidad de replantear las prioridades y la configuración de las agendas públicas.

Quienes estamos convencidos de que 40 millones de niñas, niños y adolescentes representan la mejor inversión para México, habremos de depositar en esta nueva generación de ejecutivos estatales un voto de confianza, pero al mismo tiempo, un margen de fiscalización ciudadana a su acción de gobierno si esta agenda no es atendida.

Son tiempos en donde se requiere volver a lo esencial y las nuevas generaciones nos necesitan, quizá, más que nunca.

Bajan denuncias por delitos sexuales por contingencia

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) reportó una disminución a nivel nacional del 1%, durante los primeros dos trimestres del 2020, en la incidencia delictiva de temas sexuales. De entre los que destacan el abuso sexual, acoso sexual, hostigamiento sexual, incesto, violación simple y violación equiparada.

Particularmente, la violación equiparada -que incluye la violación contra menores de edad aún cuando no concurra violencia- aumentó 2% en 2020 en comparación con los primeros dos trimestres de 2019. Aumento muy inferior al observado en 2019 donde se registró un incremento del 31% respecto a 2018

Una suposición lógica del comportamiento general a la baja en los dos primeros trimestres de 2020 es que lo que ha decrecido son las denuncias y no necesariamente los delitos sexuales. El decremento del 1% contrasta con lo ocurrido en el mismo periodo en 2019, donde hubo más bien un crecimiento del 25%, una diferencia notoria. Al tomar el mismo periodo con respecto a los últimos 5 años, se observa una tendencia al alza del 64%.

Aunque los Ministerios Públicos han permanecido abiertos en los últimos meses, el decrecimiento de los delitos sexuales podría deberse a una reducción significativa en las denuncias durante el confinamiento.

De hecho, la Secretaría de Gobernación alertó que la violencia y abuso sexual contra menores se ha agravado durante el confinamiento generado por la pandemia mundial. Esto se debe a que, con frecuencia, las víctimas se han visto obligadas a quedarse en casa o cerca de su abusador.

En este sentido, resulta preocupante que los principales abusadores son del contexto familiar. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH, 2016) las víctimas mujeres que sufrieron alguna forma de violencia sexual antes de cumplir 15 años reportaron como principales agresores al tío (43%) y/o primo (33%).

Por lo anterior, es muy importante tener en cuenta que las cifras de incidencia delictiva proporcionadas por el Secretariado Ejecutivo son la punta del iceberg pues se refieren a la presunta ocurrencia de delitos registrados en averiguaciones previas iniciadas o carpetas de investigación a partir de denuncias reportadas por las Procuradurías y Fiscalías Generales de las entidades federativas. Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre la Seguridad Pública (ENVIPE), con datos de 2019, en México el 93% de los delitos no se denuncian.

En este sentido, aunque las cifras de delitos sexuales hayan decrecido, es necesario observar estos datos con prudencia y reservas sobre su interpretación pues la pandemia tiene efectos en la denuncia y en la detección de casos, particularmente aquellos que atentan contra la integridad de niñas, niños y adolescentes.

Por un lado, es bien sabida la relevancia de denunciar cualquier delito sexual. Sin embargo, se debe subrayar también la urgencia de generar mecanismos, en nuestro sistema judicial, capaces de responder a contingencias que requieren un mayor esfuerzo e incluso creatividad para que cualquier víctima tenga acceso a la justicia.

Finalmente, pero no menos importante, la alta incidencia de delitos sexuales que enfrenta el país demanda la actuación conjunta. Un problema de tales dimensiones apela a la responsabilidad colectiva y a actuar como guardianes, especialmente de niños, niñas y adolescentes que requieren de nuestra protección.

Estamos aprendiendo: acciones contra la violencia familiar

Por Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en El Financiero

 

La pandemia nos está dejando experiencias y enseñanzas de todo tipo, empezando por el reforzamiento de la higiene y el cuidado de la salud física, pero también ha generado sentimientos, emociones y conductas, derivados del confinamiento. En muchos de los casos, la falta de herramientas para afrontar los nuevos escenarios motiva que seamos presas fáciles del estrés, ansiedad, violencia o angustia.

En México, la violencia doméstica está aumentando por la tensión en el hogar, debido a diversos aspectos, como puede ser la falta de empleo, el cambio de rutinas, el miedo a lo desconocido, miedo a contraer el covid-19, la presencia de la enfermedad misma en casa, la pérdida de un familiar, etcétera.

Ante esta situación y como una medida de corresponsabilidad la comunidad Alumbra —una iniciativa de Early Institute— ha implementado una estrategia emergente de prevención y atención de la violencia familiar, en la que pone a disposición sus recursos humanos, informativos y tecnológicos.

Así, ha lanzado la campaña Estamos aprendiendo para fomentar la sana convivencia en familia y evitar las agresiones y actos de violencia en casa.

La campaña se da en dos vertientes. Por un lado, brinda información y consejos a madres, padres y cuidadores para mejorar la convivencia y prevenir la violencia familiar. Y por el otro, ofrece una línea gratuita de apoyo psicológico para la contención, atención y canalización de casos de violencia. Los especialistas han sido capacitados no sólo para atender los casos de violencia sino también a quienes, por esta coyuntura, viven situaciones de estrés, crisis, ira, ansiedad o depresión.

Es importante decir que se ha puesto especial interés en dar soporte psicoemocional al personal de salud y a sus familias, que son grupos vulnerables en estos momentos.

Estamos aprendiendo parte de que ninguno de nosotros estaba preparado para enfrentar esta circunstancia y es muy posible que sintamos miedo, tensión, desesperanza, angustia, incertidumbre. Incluso, quizá, experimentemos ciertos desequilibrios emocionales o se incrementen.

Por supuesto no es malo sentir estas emociones o cambios de comportamiento y no nos debemos sentir culpables por presentarlos. Lo que sí es nuestra responsabilidad es buscar ayuda para manejar esa lluvia de emociones que nos agobia y esta campaña es una opción para contar con la atención adecuada, a través de especialistas que escuchan, acompañan, asesoran, contienen y canalizan a quien lo necesite.

En particular se busca reducir el impacto negativo y el incremento de riesgo en que se encuentran niñas, niños y adolescentes, por lo que es un apoyo a madres, padres y cuidadores para el mejor manejo de sus emociones.

Todos estamos juntos en esto y estamos aprendiendo, por lo que te invito a compartir la línea de atención psicológica sin costo para toda la República Mexicana (55 8854 6657), sumarte a la campaña #EstamosAprendiendo (alumbramx.org) y conoce los recursos que Early Institute, junto con los integrantes de la comunidad Alumbra, ponemos a su alcance para hacer frente a la violencia familiar en esta contingencia sanitaria.

Lanza Alumbra campaña digital para prevenir la violencia en casa “Estamos Aprendiendo”

Ciudad de México, 1 de junio de 2020.- La Comunidad Alumbra lanzó la campaña digital Estamos Aprendiendo y puso en operación una línea sin costo de asesoría psicológica a nivel nacional, con el objetivo de contribuir a la prevención de la violencia familiar en el contexto de la emergencia sanitaria causada por el COVID-19, sobre todo cuando se ejerce en contra de niñas, niños y adolescentes.

Durante los últimos meses, organizaciones de la sociedad civil, instituciones gubernamentales, investigadores y agencias internacionales que participan en la iniciativa colaborativa de Alumbra, han adoptado este tipo de acciones conscientes de que el momento actual no sólo requiere de visibilizar las problemáticas que podemos enfrentar como sociedad, sino generar iniciativas positivas e integrales que ayuden a solucionarlas.

“En Alumbra no sólo creamos estas herramientas informativas y de atención personalizada a la población en condiciones de vulnerabilidad, en esta ocasión estamos apostando a salir al encuentro de las personas que más requieren atención y respaldo” agregó Annayancy Varas, Directora General de Early Institute, think tank mexicano especializado en primera infancia, promotor de la Comunidad Alumbra.

En el proceso de enfrentarnos a la “nueva normalidad” -incluyendo las consecuencias generadas por la contingencia-, todos y todas podemos aprender, contar con más elementos para mejorar la convivencia y conocer medidas de prevención de las violencias. Ese es el espíritu que impulsan tanto Estamos Aprendiendo como la línea de apoyo psicológico.

Estamos Aprendiendo es una campaña digital cuyo propósito es fomentar en los ciudadanos -principalmente madres, padres o cualquier persona encargada del cuidado de niñas, niños y adolescentes- la generación de entornos de no violencia, a través de retos familiares y el acceso a mensajes asertivos que nos hagan reflexionar sobre las consecuencias físicas y psicológicas de la violencia.

 

A través de contenidos digitales llamativos, un lenguaje claro, información validada por profesionistas de diversas áreas e innovadoras propuestas de interacción familiar, la campaña busca sensibilizar a la población de la importancia de dejar de ser “el país de la chancla”, de que en el diálogo con las niñas y niños no estemos permanentemente en “modo avión”, y de que la comunicación, empatía y construcción de confianza sí hacen posible vivir en “modo familia”.

Por lo que corresponde al call-center de Alumbra, se busca llegar a la población en situación de violencia o afectada por el estrés, ansiedad, la tensión y otro tipo de cargas emocionales que se han incrementado durante el periodo de distanciamiento social, para que sean atendidos de manera personalizada y con el seguimiento necesario según su situación particular.

“Esta línea no es una herramienta más, sino unespacio en donde las personas que han sufrido violencia, sobre todo nuestras niñas, niños y adolescentes, pueden recibir una ayuda efectiva, especializada y sin costo. Nuestra responsabilidad colectiva como sociedad es asegurar que la violencia no sea parte de su presente o de su futuro, su protección debe ir allá de las temporadas” agregó Annayancy Varas.

En el teléfono (55) 88 54 66 53, personal debidamente capacitado, así como un amplio grupo de psicólogos clínicos especializados en la atención, contención y apoyo a víctimas de violencia, ayudarán a todas las personas que lo requieran, en un horario de lunes a viernes, de las 8 am a las 8 pm.

También, la Directora General de Early Institute destacó que esta línea ofrecerá asesoría psicológica a los profesionales de la salud que viven bajo fuertes presiones derivadas de su labor frente al COVID-19, como una forma de corresponder todo lo que han hecho día a día para ayudar a las demás personas.

 

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Para conocer más sobre Estamos aprendiendo y la línea de apoyo psicológico, consulta el sitio estamosparendiendo.com y las redes sociales de Alumbramx, sigue las recomendaciones y comparte el contenido con tus contactos, para que también puedas colaborar en la prevención de la violencia.

Links redes sociales

El camuflaje de la violencia

Por Valeria González, Coordinadora de Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo de México

 

¿Cuántas veces hemos escuchado decir que las primeras culpables de la violencia familiar son las mujeres que la permiten? Parece lógico que, ante el peligro inminente de ser agredida, una persona huye del entorno de violencia, pero no siempre puede ser así.

Lo cierto es que la víctima nunca es culpable. El fenómeno de la violencia familiar es sumamente complejo: se esconde en contextos de desconocimiento, engaño, abuso psicológico, dependencia financiera, falta de autoestima, entre muchos otros. Estos dificultan identificarla y, en consecuencia, alejarse de ella.

Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, el 28.8% de las mujeres que reportaron haber sufrido agresiones físicas y/o sexuales de su actual o última pareja, contestaron que no presentaron una denuncia ni pidieron apoyo porque se trató de “algo sin importancia que no les afectó”.

Esto refleja que, en múltiples ocasiones, la exposición continuada a la violencia provoca que la víctima no se perciba en una relación violenta, se culpe a si misma o a factores externos, dude de su percepción de la realidad, no sepa que lo que está sufriendo es violencia o simplemente no se identifique como una persona maltratada. Lo anterior es sumamente grave porque la violencia normalizada tiende a aumentar y a alcanzar dimensiones con consecuencias fatales.

Si notas que te estás volviendo mucho más crítica contigo misma, renuncias a tus propias opiniones, te sientes preocupada todo el tiempo, tienes miedo de cómo reaccionará tu pareja ante una situación y evitas decir algo para no molestarla, sientes que tienes que cuidar cada acción que realizas, te aíslas más y ves menos a familiares y amigos, es probable que estés en una relación abusiva y violenta.

Pide ayuda, busca redes de apoyo y haz un plan de seguridad o escape. Puedes llamar al Centro de Justicia para las Mujeres más cercano, a la Red Nacional de Refugios y, en caso de emergencia, al 911. ¡Recuerda que no estás sola, siempre habrá mucha gente dispuesta a ayudarte!

Y a toda la sociedad, tengamos presente que la violencia generalizada nos afecta a todos, por lo que debemos asumir la responsabilidad colectiva de combatirla, de lo contrario, se normalizará, aprenderá y reproducirá.

En la página de alumbramx.org podrán encontrar información útil para identificarla, prevenirla y ayudar a las víctimas, especialmente en esta contingencia, época en la que la exposición al riesgo de ser violentada en casa se incrementa.

Ciberacoso y grooming contra niñas, niños y adolescentes en aumento por COVID-19

 

Ciudad de México, 18 de mayo 2020.- “Dentro del contexto del COVID-19, el aumento del uso de internet por parte de niños, niñas y adolescentes también provocó un incremento considerable en el riesgo de enfrentar violencia digital en forma de ciberacoso, la comisión de delitos y grooming”, alertó el Dr. Mario Arroyo, especialista de Early Institute en seguridad y prevención del delito.

En México, al menos 12 millones de niños, niñas y adolescentes utilizan diferentes aplicaciones y dispositivos para actividades como tomar clases virtuales o jugar en línea. Sin embargo, al estar constantemente conectados quedan en condición de vulnerabilidad, expuestos a ser víctimas de delitos vía internet.

“Según INEGI, durante el año 2019, el 27% de los usuarios de internet en México, de entre 12 y 17 años, reportó alguna situación de ciberacoso; niñas, niños y adolescentes fueron los más afectados” destacó el Dr. Arroyo “Además, dentro del grupo de usuarios de internet que tienen entre 12 y 17 años, el acoso fue mayor para las niñas (30%) que para los niños (24%).”

Las situaciones consideradas como ciberacoso, en el caso de las niñas, fueron principalmente: 1) Mensajes ofensivos (44%); 2) Insinuaciones o propuestas sexuales (35%); 3) Provocaciones para reaccionar negativamente (34%); y 4) Contacto mediante identidades falsas (32%).

En el caso de los niños, las principales conductas de ciberacoso fueron: 1) Mensajes ofensivos (44%); 2) Contacto mediante identidades falsas (30%); 3) Provocaciones para reaccionar negativamente (27%); y 4) Llamadas ofensivas (24%).

“Es importante crear conciencia sobre los riesgos que pueden enfrentar y tener un diálogo abierto, para que sepan que cuentan con una red apoyo frente a cualquier problema que puedan enfrentar al estar conectados” dijo Arroyo Juárez.

Recomendó que sean los padres de familia o los cuidadores quienes, en compañía de niños, niñas y adolescentes, tomen medidas para su protección, que van desde configurar el control parental de dispositivos móviles, asegurarse de que tengan antivirus instalados o establecer los controles de privacidad necesarios, entre otros.

“La forma en la que niñas, niños y adolescentes emplean internet debería depender de su nivel de desarrollo. Por ejemplo, de seis a doce años requieren supervisión parental total, además de límites claros tanto en el tiempo como en los lugares de la casa dentro de los que pueden usar la tecnología.”

El especialista también expresó que se debe fomentar la convivencia familiar en este periodo de confinamiento por COVID-19. Recomendó aplicar horarios de uso de dispositivos electrónicos y ocupar el tiempo en otro tipo de actividades que redunden en un mejor ambiente en el hogar.

El Dr. Arroyo agregó que en la web de Alumbra -iniciativa colaborativa de Early Institute para prevenir la violencia contra niñas, niños y adolescentes- www.alumbramx.org está disponible una guía para padres, madres, tutores o cuidadores, sobre el uso de dispositivos tecnológicos y diferentes plataformas digitales, para que puedan tener una navegación segura en la red.

Finalmente, detalló que los integrantes de la Comunidad Alumbra, como Guardianes, Fundación Juconi, el Instituto de Pediatría y la propia Comisión Nacional de los Derechos Humanos, trabajan conjuntamente para enfrentar de la mejor manera esta temporada de confinamiento por Covid-19.

Violencia digital en tiempos de COVID-19

Por Valeria González Ruiz, Coordinadora de Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo

 

En el cuaderno de investigación Abuso sexual infantil y otras formas de violencia hacia la niñez en México, Análisis de indicadores de incidencia delictiva –publicado en noviembre de 2019 por Early Institute a través del proyecto Alumbra–, se dio a conocer que el uso de nuevas tecnologías implica una ventana de riesgos para las niñas, niños y adolescentes.

En el documento se informa que, de acuerdo con cifras reportadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el año 2017, 20 por ciento de los niños y adolescentes entre 12 y 17 años de edad que utilizaron internet, vivieron alguna forma de ciberacoso.

La cifra sin duda es preocupante, sobre todo si consideramos que esta problemática se agrava ante la actual crisis sanitaria que vivimos por el coronavirus COVID-19.

El pasado 23 de marzo, el Buró Federal de Investigaciones​ (FBI, por sus siglas en inglés) publicó un comunicado advirtiendo que, ante las medidas tomadas para combatir la pandemia –como el cierre de las escuelas y el distanciamiento social– niñas, niños y adolescentes extenderán el tiempo que pasan conectados, situación que incrementa el riesgo de ser víctimas de explotación sexual infantil.

Así, actividades como los juegos en línea y el uso de redes sociales los exponen a depredadores sexuales y al grooming, técnica empleada por una persona adulta para engañar a una niña, niño o adolescente y conseguir fotos, videos o incluso coordinar un encuentro con fines sexuales.

Ante los retos que trae esta contingencia, mamás, papás, cuidadores, especialistas, sociedad y autoridades, debemos estar más alerta que nunca, poner un alto definitivo a la violencia ejercida contra nuestra niñez y garantizar su bienestar físico y emocional.

De no actuar a tiempo condenaremos a toda una generación a sufrir daños irreparables, mismos que se extenderán en toda la sociedad.

Autoridades especializadas recomiendan tomar medidas como las siguientes: a) instalar un antivirus y un programa de control parental; b) reportar usuarios, perfiles, enlaces o foros con contenidos abusivos, sospechosos o inapropiados; y c) mantener aparatos electrónicos en espacios comunes de la casa.

También, crear conciencia en las niñas, los niños y los adolescentes sobre los riesgos que pueden enfrentar en internet, observar con mayor atención comportamientos extraños y tener un diálogo abierto con ellos, para que sepan que cuentan con el apoyo de su familia frente a cualquier situación, son herramientas efectivas para prevenir la violencia digital.

En caso de conocer o ser víctima de este tipo de violencia, rompe el silencio, llama al 088 y haz el reporte correspondiente.

Recuerda que la denuncia es anónima, ésta puede ayudar a identificar a los agresores, rescatar a otras víctimas, detener a los probables responsables y prevenir nuevos casos.

Cuidado profundo en la infancia, una deuda social

 

Es claro que, si queremos construir un país más justo y equitativo, debemos partir por garantizar, no en el papel, sino en la vida cotidiana, los derechos de los niños y las niñas y erradicar todo tipo de violencia en sus vidas.

     De todo se ha dicho sobre la tragedia en el Colegio Cervantes. Hoy aún se da información para tratar de entender lo que sucedió en Torreón, Coahuila. A estas alturas, ¿importa saber si las armas que usó el menor eran de su abuelo o si su padre no vivía con él o si quiso imitar lo que ocurrió en Columbine? La respuesta es sí, porque todos somos corresponsables. Importa porque México es un país violento en el que la pérdida de vidas humanas, en circunstancias como éstas, nos debería indignar y obligar a ver qué está ocurriendo con la niñez mexicana.

     Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en México, niños, niñas y adolescentes son víctimas de toda clase de delitos. En 2018, de las 206 mil 285 víctimas, 12 mil 921 fueron menores de edad. En ese año se contaron dos mil 899 víctimas de homicidios menores de edad, que representaron el 5.7 por ciento del total. En cuanto a feminicidios, de los 920 registrados en 2018, 87 fueron niñas o adolescentes. Pero eso no es todo, la Secretaría de Salud indica que, en 2017, ocurrieron 630 suicidios de menores de edad, principalmente de entre 13 y 17 años.

     Evidenciar el panorama sirve para reconocer que este sector transita por graves dificultades para conducirse con plenitud. Por un lado, el deterioro social provoca un ambiente inadecuado que no cubre las garantías mínimas de seguridad y, por el otro, son deficientes los cuidados para proteger sus ámbitos personal y familiar.

     A su corta edad, el menor no sólo debió enfrentar la muerte de su madre sino la ausencia de su padre, quedando al resguardo de sus abuelos. Decir que sus acciones fueron motivadas por los videojuegos –como en un primer momento declaró Miguel Riquelme, gobernador de Coahuila– es minimizar la problemática.

     También de inmediato se habló de la importancia de programas como los de “Mochila Segura”, del que incluso Beatriz Gutiérrez Müller señaló: “Mamás, papás, tíos, abuelos y todos aquellos responsables de un menor: por favor, no den por hecho que sus hijos son ‘incapaces’ de hacer tal o cual cosa. […] Supervisen, constaten, revisen pero sobre todo, dialoguen con ellos y compréndanlos. Hagan todo por ellos. La seguridad comienza en casa. ‘Mochila Segura’ no hasta la escuela, sino desde el domicilio”.

     Por su parte, la Secretaría de Gobernación exhortó a los tres órdenes de gobierno a emprender acciones en contra de la violencia que tanto daña a la niñez y a la adolescencia. El impacto que tiene en sus vidas es incalculable; sus efectos no solo trascienden la esfera de sus derechos más fundamentales, sino que también afecta a familias y comunidades enteras.

     Sus hijos, nuestros hijos, requieren que en casa haya apoyos sólidos, desean que los veamos, que les dediquemos tiempo, los escuchemos y los entendamos, porque esa solidez es la que, en su tiempo, transmitirán a los suyos, también para protegerlos de las amenazas que, si bien no se pueden eliminar, sí se pueden prevenir. Procuremos su paz.