Todos somos responsables, a la memoria de Fátima

Frente a casos como el de Fátima Cecilia -de apenas 7 años de edad-, que inicialmente fue reportada como desaparecida y finalmente fue encontrada sin vida el pasado 16 de febrero, con huellas de haber sido víctima de tortura y de violencia sexual, es necesario no sólo una toma de consciencia, sino de acción.

En Early Institute nos unimos a la pena que ocasiona su asesinato. Tristemente, como país no hemos tomado las medidas de protección y cuidado necesarios para garantizarle a Fátima su derecho al sano desarrollo, a su educación, a su integridad personal y mucho menos su derecho a vivir una vida libre de violencia.

Como sociedad, autoridades, familias, escuelas, amigos, especialistas, investigadores, vecinos, ciudadanos, todos, tenemos la responsabilidad conjunta de cuidar de las niñas y niños, así como respetar su interés superior, protegerlos y ejercer acciones preventivas para evitar que sean víctimas de maltrato, violencia, agresión, abuso, trata o explotación sexual.

No debemos olvidar que de conformidad con el artículo 4o de la Convención sobre los Derechos del Niño, la Observación General número 2 del Comité de los Derechos del Niño, la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y el artículo 73 de la Ley General de Educación, tenemos la obligación de contar con instituciones, servicios y establecimientos capaces de brindar seguridad y supervisión adecuada para niñas y niñas.

Desafortunadamente el caso de Fátima no es aislado, si analizamos las estadísticas oficiales podremos advertir que:

Por todo ello, en Early Institute seguiremos buscando que el enfoque de niñez y las facultades de las autoridades creadas para la protección y cuidado de niñas, niños y adolescentes sean reconocidas y verdaderamente implementadas por autoridades de todos los sectores, incluyendo el educativo, salud y procuración de justicia.

No podemos permitir más casos como el de Fátima, pues al final, todos somos responsables de la protección y el bienestar de niñas, niños y adolescentes.