Se compran colchones, refrigeradores… y niñas que venda.
8 junio, 2021
Brecha educativa, presagio de una catástrofe generacional
17 junio, 2021

Por Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en El Financiero

En los métodos de enseñanza-aprendizaje hay una forma muy particular que facilita los procesos de manera eficaz, me refiero al juego. Jugar es divertido y favorece la adquisición de conocimientos en cualquier etapa de nuestra vida, pero tiene una importancia especial en niños, niñas y adolescentes.

Al contrario de lo que podría pensarse, el juego es un modo muy poderoso para apropiarse de información, habilidades y competencias para la vida, que van más allá del ambiente educativo. Sin duda, el juego es un aliado del desarrollo cognitivo, sobre todo en esta época de cambios profundos.

Según The Lego Foundation en Aprendizaje a través del juego: Nuestra definición: “Desde los momentos más tempranos de la infancia, las niñas y los niños tienen un increíble potencial para aprender sobre el mundo a través del juego. En las últimas décadas, la comunidad científica ha encontrado evidencia creciente de que los infantes constantemente aprenden, conectan y se involucran con su entorno a través de experiencias positivas de juego”.

De hecho, el juego saca a relucir lo mejor de nosotros y nos invita a participar activamente, incluso nos conduce a darle un propósito a nuestra propia vida, en tanto permite que la relación con los otros sea estrecha y significativa.

Por supuesto, hay diferentes juegos para cada edad y de acuerdo con propósitos definidos, lo cual debe considerarse para aprovecharse al máximo. Pero en general, jugar sirve para lograr acuerdos, tender puentes de comunicación, alcanzar objetivos, aumentar la confianza, trazar metas e incentivar la imaginación.

De acuerdo con The Lego Foundation, existen cinco características en las experiencias del juego que sirven al proceso de aprendizaje: 1) es placentero o alegre; 2) ayuda a encontrar significado en lo que se está aprendiendo; 3) produce mentes activas, involucradas y pensamiento enfocado; 4) fomenta el pensamiento iterativo (experimentar); y 5) promueve la interacción con otras personas.

Jugar se disfruta y produce una sensación de bienestar; es significativo porque facilita que niños, niñas y adolescentes relacionen nuevos conocimientos con experiencias previas; hay un involucramiento activo ya que implica concentración y estar atento a lo que se está haciendo; favorece el pensamiento iterativo debido a que invita a descubrir soluciones distintas y posibilita la creatividad y, finalmente, construye lazos y comunidad al darse la interacción social.

Si bien el juego es positivo como modo de aprendizaje también es relevante reconocerlo como derecho en la infancia. Así lo expresa el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al decir: “Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”. Como sociedad, es nuestra responsabilidad garantizar la salvaguarda de este derecho y crear las condiciones para ejercerlo.

En Early Institute estamos convencidos de la trascendencia del juego como una forma de establecer vínculos sanos y constructivos apegándonos a nuestra misión de mejorar el cuidado y la educación de la primera infancia. Alentemos que niños, niñas y adolescentes se diviertan, aprendan, convivan y exploren el mundo con recursos dinámicos, amenos e imaginativos.

Para incentivar el juego, te invito a visitar la Web App Modo Familia, propuesta por Alumbra –una iniciativa de Early Institute– para que padres e hijos se diviertan y aprendan juntos. Visítala en https://modofamilia.alumbramx.org/ y disfruten un tiempo de calidad. Los resultados los sorprenderán.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *