Presentan en Comisión Permanente para incorporar en los planes de estudio la prevención del abuso sexual infantil

Publicación original del 88.9 noticias

 

Dado que México ocupa el primer lugar en abuso sexual infantil con 5.4 millones de casos al año, de acuerdo a la OCDE, el PRD presentó ante la Comisión Permanente una iniciativa para modificar los artículos 29 y 30 de la Ley General de Educación y el artículo 57 de la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, para instaurar en los planes de estudio un protocolo para la identificación y prevención del abuso sexual infantil.

 

En tribuna, el senador Miguel Ángel Mancera, destacó que “con estas adecuaciones, buscamos incluir en los planes y programas de estudio la perspectiva de prevención de abuso sexual infantil adaptados a las etapas de su desarrollo, para de esta forma considerar la enseñanza de herramientas de identificación y autoprotección para hacer frente a potenciales abusadores”.

 

Dijo que “enseñar a las y los niños el contenido de estas herramientas es necesario, incluso diría yo es urgente, solo hay que observar las cifras de esta violencia dan cuenta del drama que se vive con este tipo de experiencias”.

 

En nuestro país, de acuerdo con un estudio del Early Institute se menciona que de 641 mil 417 hospitalizaciones de personas menores de 18 años registrados en 2015, 309 egresos estuvieron relacionados con abuso sexual infantil, de ellos, en 87.7 por ciento las víctimas fueron niñas entre cero y cinco años.

 

Indicó que “alrededor de un 60 por ciento de los abuso sexual es cometido en el hogar de la víctima, y cuatro de cada 10 víctimas son menores de 15 años”.

Niñas y niños en crisis humanitarias

 

Se entiende por crisis humanitaria aquella situación en la que existe una excepcional y generalizada amenaza a la vida humana, la salud o la subsistencia (Escola de Cultura de Pau, 2011).

     Estas crisis surgen cuando un evento o fenómeno, que puede ser un conflicto armado, un desastre natural, una epidemia, entre otros, afecta a las poblaciones que no pueden soportar las consecuencias negativas por sí mismos (Humanitarian Coalition, 2016) pues, generalmente, sufren las consecuencias de una serie de factores como la pobreza, la desigualdad y la falta de acceso a servicios básicos. Esto potencia los efectos nocivos del fenómeno (Escola de Cultura de Pau, 2011).

     Las crisis humanitarias suelen comprometer el ejercicio y la protección de los derechos básicos de los niños. Desgraciadamente, en la actualidad cerca de 250 millones de niños viven en países afectados por la violencia, esto significa que 1 de cada 9 de los niños del mundo está viviendo ahora en zonas de conflicto (UNICEF, 2016a). Estos niños son dos veces más propensos a morir por causas en su mayoría prevenibles antes de llegar a la edad de cinco años con respecto a niños que viven en otros países fuera de conflicto (UNICEF, 2016b).

     Otras emergencias, a menudo relacionadas con el clima, han puesto en peligro el bienestar de cientos de millones de niños que viven en zonas propensas a inundaciones, ciclones, tsunamis y otros desastres naturales, sobre todo aquellos que habitan en continentes donde la mayoría de los países están en vías de desarrollo, como Asia, África y América (UNICEF, 2016a). Más de 500 millones de niños viven en zonas con probabilidades muy altas de que se produzcan inundaciones y casi 160 millones viven en zonas de sequías graves o muy graves (UNICEF, 2016b).

     En nuestro país, algunas de las crisis humanitarias que afectan a los niños son: la migración, tanto por el abandono que sufren como por el tener que migrar ellos mismos (End Child Detention, 2014); la violencia, ya que está detectado que los niños suelen ser víctimas de violencia por parte del crimen organizado o quedar huérfanos a raíz de la pérdida de uno o ambos padres por esta misma problemática (CIDH, 2015); y la pobreza, ya que más de la mitad de los 40 millones de menores mexicanos viven en situación de pobreza, y de ellos, alrededor de 4.7 millones están en pobreza extrema (UNICEF, 2015).

     A pesar de que organizaciones públicas y privadas, tanto nacionales como internacionales, trabajan para apoyar a los niños que se tienen que enfrentar a estas problemáticas, facilitando su acceso a servicios básicos, a la educación, a la protección y a la salud, es necesario que se continúe con este esfuerzo, sobre todo al considerar que de acuerdo con expertos internacionales, los desastres naturales causados por el cambio climático y los conflictos armados, serán dos de los desafíos más grandes que se enfrentarán a nivel internacional durante el presente año (UNICEF, 2016b).

 

 

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Fuentes de información:

Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, CIDH (2015). Situación de Derechos Humanos en México. Recuperado el 25 de abril de 2016 de https://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/Mexico2016-es.pdf

End Child Detention (2014). Niñez migrante: un rostro vulnerable de la crisis humanitaria de México y Centro América.

End Child Detention (2014). Niñez migrante: un rostro vulnerable de la crisis humanitaria de México y Centro América. Recuperado el 25 de abril de 2016 de https://endchilddetention.org/es/panel-sobre-ninos-migrantes-panel-migrant-children/  

Escola de Cultura de Pau, Universidad Autónoma de Barcelona (2011). Alerta 2010. Recuperado el 25 de abril de 2016 de https://escolapau.uab.es/img/programas/alerta/alerta/10/cap04e.pdf 

UNICEF (2010). Infancia y Crisis. Recuperado el 25 de abril de 2016 de https://www.unicef.org/mexico/spanish/17046_17488.htm 

UNICEF (2015). Informe anual 2014. Recuperado el 25 de abril de 2016 de https://www.unicef.org/mexico/spanish/InformeAnualUnicef(1).pdf 

UNICEF (2016a). Acción Humanitaria para la Infancia 2016. Recuperado el 25 de abril de 2016 de https://www.unicef.org/argentina/spanish/Global_HAC_Overview_SP_2016.pdf 

UNICEF (2016b). 43 millones de niños necesitan ayuda de emergencia en 63 países. Recuperado el 25 de abril de 2016 de https://www.unicef.es/sala-prensa/43-millones-de-ninos-necesitan-ayuda- de-emergencia-en-63-paises.com   

Aumentar licencia por paternidad beneficia salud de madres e hijos

Publicación original de Forbes

 

Los permisos de este tipo o de flexibilidad laboral reducen el riesgo de sufrir complicaciones en el periodo posparto y mejora la salud mental de las madres, entre otros beneficios.

 

Notimex.- En México, las licencias por paternidad tienen una duración de cinco días, no obstante, estudios señalan que su extensión trae beneficios al desarrollo escolar de los menores y a la salud de los bebés y de las madres, aseguró el coordinador de Investigación de Early Institute, Cándido Pérez.

 

“Desde hace muchos años la licencia por maternidad era la política que se había generado para salvaguardar la salud materna por el parto principalmente; ahora se han hecho estudios sobre el permiso de paternidad, donde se vio que la presencia paterna suele ser un factor determinante en la salud ante complicaciones postparto”, explicó en entrevista con Notimex.

 

Indicó que la permanencia del padre en el hogar, a través de algún tipo de permiso o flexibilidad laboral, reduce el riesgo de sufrir complicaciones en el periodo postparto y mejora la salud mental de las madres, de acuerdo con datos del estudio When Dad Can Stay Home: Fathers’ Workplace Flexibility and Maternal Health.

 

Además de que facilita la lactancia, lo que trae muchos beneficios al bebé, según la Organización Mundial de la Salud, al generar un equilibrio en la economía familiar, expuso el investigador.

 

En tanto, el estudio Causal Effects of Paternity Leave on Children and Parents realizado en Noruega, demostró que una licencia por paternidad amplia mejora el rendimiento escolar de los niños.

 

Recientemente, la Comisión de Trabajo en el Senado aprobó un proyecto que amplía a dos semanas el permiso por paternidad que originalmente era de cinco días, no obstante, señaló el especialista, en México actualmente existe una gran iniquidad.

 

Ello, debido a que los padres dedican al cuidado de los menores tres veces menos horas que las madres, por lo que se tendría que realizar una labor que permita mayor involucramiento de los papás en esas tareas.

 

 

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El efecto del estrés en el desarrollo infantil

Los primeros años de vida de un niño son esenciales para su desarrollo, ya que las experiencias tempranas a las que se enfrente van a perfilar el desarrollo físico y psicológico, además de ser un gran determinante de las habilidades que poseerá y el comportamiento con el que se desenvolverá en el futuro. Una de estas experiencias es el contacto con situaciones que generen estrés.

 

El estrés se define como una experiencia emocional molesta que es acompañada de cambios bioquímicos, fisiológicos y conductuales predecibles (Baum, 1990). El estrés puede afectar a personas de cualquier edad, género y circunstancias personales. Sin embargo, está reconocido que una cantidad moderada de estrés sirve de motivación para enfrentar retos y sobrellevar ciertas situaciones de la vida diaria (American Psychological Association, 2016).

 

Durante la primera infancia, experimentar estrés puede resultar tanto promotor del crecimiento y el aprendizaje, como seriamente perjudicial, dependiendo de la intensidad y la duración de la experiencia, las diferencias individuales infantiles de respuesta fisiológica al estrés, y el grado de disponibilidad de un adulto para ayudar al niño a lidiar con la adversidad (Center on the Developing Child, 2006).

 

De acuerdo con lo anterior, se pueden detectar tres tipos de estrés:

  1. Estrés Positivo: Generado por experiencias de corta duración que representan retos, como la interacción con desconocidos. Estas experiencias ocasionan respuestas físicas menores, como el aumento de la velocidad de los latidos del corazón. En este sentido, el apoyo de los padres o el adulto responsable ayuda a la superación rápida y al restablecimiento de las funciones físicas normales. Este tipo de estrés es importante y necesario para el desarrollo saludable que ayuda al niño a formar un sentido de control y dominio propio.
  2. Estrés Tolerable: Es generado por experiencias que podrían tener consecuencias a largo plazo, como un desastre natural, pero que son tolerables si se producen en un periodo de tiempo limitado en el que los adultos de apoyo protegen al niño, brindándole al cerebro la oportunidad de recuperarse de los efectos potencialmente dañinos de un sistema de respuesta al estrés sobrecargado.
  3. Estrés Tóxico: se asocia con la activación intensa y prolongada de los sistemas de respuesta corporal al estrés. Los desencadenantes suelen ser la pobreza extrema, el caos familiar continuo, abuso físico o emocional, negligencia o desatención crónica, repetida exposición a la violencia, entre otros. La característica principal es la ausencia de relaciones estables de apoyo, que permitirían ayudar al niño a enfrentar las problemáticas y con ello retornar a niveles normales la respuesta fisiológica frente al estrés (Center on the Developing Child, 2006).

 

El estrés tóxico, crónico y persistente durante en la infancia temprana, es sumamente dañino para los niños:

  1. Disminuye los índices de desarrollo cerebral.
  2. Puede afectar la forma en la que ciertas características genéticas se expresan.
  3. Dificulta el proceso de aprendizaje e incorporación de habilidades que se lleva a cabo en esta etapa de la vida.
  4. Puede afectar el sistema inmunológico y otros mecanismos regulatorios metabólicos.
  5. Vuelve al niño susceptible a presentar enfermedades relacionadas con el estrés físico durante su vida (como hipertensión y diabetes).
  6. Genera un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental como depresión, trastorno de ansiedad y abuso de sustancias.
  7. También resultan más propensos a mostrar comportamientos violentos o inestables, y estilos de vida adultos perjudiciales (Thompson, 2014).

 

A pesar de las consecuencias negativas que genera, está demostrado que gracias a la plasticidad y la alta capacidad de adaptación que tienen el cerebro y los demás sistemas biológicos de los niños, las respuestas neurobiológicas al estrés tóxico pueden ser controladas e incluso revertidas (Thompson, 2014).

 

Para esto, es necesario intervenir de forma efectiva y oportuna en programas y políticas públicas que busquen apoyar a aquellos niños que se encuentran en un mayor grado de vulnerabilidad frente al estrés tóxico.

 

Es importante recordar que, para que las intervenciones tempranas -como programas de apoyo a familias que se han enfrentado a casos de abuso de sustancias o a violencia intrafamiliar- solucionen o disminuyan la causa del estrés y protejan al niño de sus consecuencias, deben estar respaldadas por una investigación y un diagnóstico previos, una infraestructura de alta calidad y un equipo de especialistas capacitados y comprometidos. De otra forma, el efecto no será el deseado y la calidad de vida del menor no tendría una mejoría suficiente, impactando su vida futura.

 

 

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Fuentes de información:

American Psychological Association (2016). Comprendiendo el estrés crónico. Recuperado de https://www.apa.org/centrodeapoyo/estres-cronico.aspx

Baum, A. (1990). “Stress, Intrusive Imagery, and Chronic Distress,” Health Psychology, Vol. 6, pp. 653-675

Campos, A. (2010). Primera Infancia, una mirada desde la neuroeducación. Recuperado de https://www.iin.oea.org/pdf- iin/RH/primera-infancia-esp.pdf

Center on the Developing Child (2015). La Ciencia del Desarrollo Infantil Temprano. Recuperado de https://developingchild.harvard.edu/wp-content/uploads/2015/05/01_LA-CIENCIA-DELDESARROLLO-INFANTIL- TEMPRANO.pdf

Center on the Developing Child (2006). Ciencia del Desarrollo Infantil Temprano: Cerrando la brecha entre lo que sabemos y lo que hacemos. Harvard University

Schneider, A., Ramires , R. (2008). Primera Infancia Mejor: Una innovación en política pública. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura

Thompson, R. (2014). Stress and Child. Recuperado de https://futureofchildren.org/futureofchildren/publications/docs/24_01_02.pdf

Un adecuado desarrollo infantil temprano, derecho de todo niño

Por Adalia Contreras

Coordinadora de Comunicación Estratégica

 

La Convención sobre los Derechos del Niño fue el primer instrumento que incorporó toda la escala de derechos humanos internacionales -civiles, culturales, económicos, políticos y sociales- y aspectos de la legislación humanitaria (UNICEF, 2016). El artículo 6 de este Convención estipula que los niños tienen el derecho a vivir, y por lo tanto, los gobiernos deben asegurar que los niños sobrevivan y se desarrollen de forma saludable (Unicef, 2016).

 

En nuestro país, la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes reconoce que todos los niños tienen derecho a que se garantice su supervivencia y su desarrollo integral (CNDH, 2016). Dentro de este texto, relacionaremos ambos aspectos con la primera infancia.

 

En cuanto a la supervivencia, en las últimas décadas se han producido grandes mejoras, por ejemplo, el esfuerzo mundial producto del Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducir la mortalidad infantil en dos terceras partes (UNICEF, 2000), se logró la disminución a nivel internacional la mortalidad infantil de niños menores de 5 años en un 53% entre 1990 y el 2015 (Daelmans et al, 2016).

 

El estado del desarrollo es diferente, las mediciones de los resultados que se han realizado no han mostrado un gran avance. Expertos reportan que alrededor de 250 millones de niños menores de 5 años, provenientes en su mayoría de países con ingresos medios y bajos, continúan en riesgo de no tener un desarrollo adecuado (Daelmans et al, 2016).

 

De acuerdo con UNICEF, el Desarrollo Infantil Temprano (DIT) se refiere al “desarrollo físico, cognitivo, lingüístico y socio- emocional de los niños y niñas de 0 a 8 años, de una manera integral para el cumplimiento de todos sus derechos” (UNICEF, 2016b), este desarrollo comienza desde la concepción (Daelmans et al., 2016).

 

Recientemente se han generado programas y políticas en varios países, como en el caso de Jamaica (Daelmans et al., 2016), que muestran que a nivel mundial se ha generado una toma de conciencia sobre la importancia del buen DIT como un derecho fundamental de todos los niños (Machel, 2016).

 

A pesar de lo anterior, de la evidencia de los beneficios de salud, sociales y económicos –entre otros– que se generan apoyar el desarrollo de la primera infancia, y de la fijación de objetivos globales y nacionales para motivarla, la asignación de recursos humanos y financieros sigue siendo insuficiente para ofrecer una atención integral y de calidad (Machel, 2016), señal de que este aspecto todavía no tiene la prioridad suficiente, o es dejado de lado por darle mayor relevancia a otro tipo de problemáticas.

 

Sin embargo, es necesario que exista un acuerdo entre las partes involucradas en el DIT: la familia, los cuidadores, los prestadores de servicios de salud, los integrantes de sus comunidades, los miembros de la sociedad civil y el Estado, de que niños y niñas no sólo tienen derecho a desarrollarse, sino a hacerlo de forma adecuada, para que de esta forma cada uno de ellos pueda asumir los diferentes grados de responsabilidad que tienen dentro de los diversos aspectos que influencian este ámbito, y así se puedan tomar las medidas necesarias, tanto en lo público como en lo privado, que lo aseguren.

 

Es importante concluir diciendo que el apoyo que se le brinde a los servicios y programas de desarrollo de la primera infancia, permitirá que los niños de nuestro país alcancen su máximo potencial, situación que está reconocida como “la puerta de entrada a su inclusión social y una base para el desarrollo sostenible de todas las naciones” (Machel, 2016).

 

 

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Fuentes de información:
CNDH (2016). DERECHOS HUMANOS DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES – DERECHOS HUMANOS. Recuperado el 27 de octubre de 2016 de https://www.cndh.org.mx/Ninos_Derechos_Humanos
Daelmans, B., Darmstadt, G., Lombardi, J., Black, M., Britto, P., Lye, S., Dua, T., Bhutta, Z., Richter (2016). Early childhood development: the foundation of sustainable development. Recuperado el 27 de octubre de 2016 de https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(16)31659-2/fulltext
Machel, G. (2016). Good early development—the right of every Child. Lancet.
UNICEF (2016). THE CONVENTION ON THE RIGHTS OF THE CHILD [en línea]. Recuperado el 27 de octubre de 2016 de
https://www.unicef.org/spanish/crc/images/Survival_Development.pdf
UNICEF (2016b). ¿Qué es el Desarrollo Infantil Temprano? Recuperado el 27 de octubre de 2016 de https://www.desarrolloinfantiltemprano.mx/ique-es-el-desarrollo-infantil-temprano.html
UNICEF (2000) El objetivo: reducir la mortalidad infantil. Recuperado el 27 de octubre de 2016 de https://www.unicef.org/spanish/mdg/childmortality.html

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y su influencia en la Infancia

 

De acuerdo al Director General de UNICEF, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), contribuyeron a que el mundo consiguiera avances extraordinarios a favor de los niños. Sin embargo, también mostraron que una gran cantidad de ellos continúan viviendo en un estado de alta vulnerabilidad social (UNICEF, 2015). Por ejemplo, a nivel mundial, cada año casi 6 millones de niños mueren antes de cumplir 5 años por causas prevenibles, y alrededor de 58 millones de niños no asiste a la escuela primaria (UNICEF, 2015).

 

Dentro de la medición de los resultados generados por los ODM, cada una de las naciones que reportaron su avance recibió una serie de recomendaciones que debería seguir después del año 2015 para mejorar el estado de la infancia en su territorio.

 

 

En el caso específico de México, los aspectos relacionados con la infancia en los que se ha pedido que concentre mayores esfuerzos para mejorar los resultados de sus indicadores, son:

  1. Reducción de la mortalidad infantil.
  2. Reducción de la deserción escolar.
  3. Erradicación del trabajo infantil.
  4. Mejora en acceso y calidad de servicios médicos.
  5. Inversión en la Primera Infancia (Save the Children, 2015; Tourliere, 2014)

 

Durante la planeación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) una de las mayores exigencias que organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil realizaron fue la de aumentar la protección de los niños, sobre todo de aquellos que deben enfrentar mayores problemáticas por situaciones tanto demográficas como sociales (UNICEF, 2015; Spence, 2015).

 

Algunas de éstas problemáticas relacionadas con la infancia que los 17 ODS y las 169 metas tienen planteado tanto erradicar como solucionar, son:

  1. La mortalidad entre recién nacidos y niños menores de cinco años;
  2. Todas las formas de desnutrición antes de 2030;
  3. Prácticas tradicionales nocivas, como el matrimonio infantil y forzado;
  4. Toda forma de trabajo infantil;
  5. Todo tipo de abuso, explotación, trata y forma de violencia contra los niños;
  6.  Inseguridad de espacios verdes y públicos;
  7. Existencia de ambientes de aprendizaje no inclusivos, violentos e inseguros;
  8. Falta de registro de nacimientos (ONU, 2015; Spence, 2015);

 

Es importante recordar que, más allá de la mejora de un indicador internacional y el apoyo de organizaciones internacionales y otros países que eso pueda generar; el gobierno, el sector privado, las organizaciones de la sociedad civil y la sociedad en general no deben de olvidar que el objetivo principal de su labor debe de ser la mejora de la calidad de vida y la búsqueda y protección del bien superior de todos los niños de nuestro país.

 

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Fuentes de información:

ONU (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible https://www.un.org/es/comun/docs/? symbol=A/69/L.85

Save the Children (2015). Los Objetivos de Desarrollo del Milenio no redujeron la desigualdad social en México

https://www.savethechildren.mx/articulo/los-objetivos-de-desarrollo-del-milenio-no-redujeron-la-desigualdad-social- en-méxico

Spence, N. (2015). Sustainable Development Goals Must Protect Children https://www.huffingtonpost.com.au/nigel- spence/the-sustainable-developme_1_b_8180270.html

Tourliere, M. (2014). Incumple México con 14 Objetivos de Desarrollo del Milenio https://www.proceso.com.mx/?p=413314

UNICEF (2015). Los Objetivos de Desarrollo Sostenible deben priorizar a los niños más desfavorecidos

https://www.unicef.es/actualidad-documentacion/noticias/unicef-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible-deben- priorizar-los

 

¿Por qué invertir en la Primera Infancia?

Los primeros años de vida son cruciales no sólo para la salud y el desarrollo físico de los niños, sino que determinan el desarrollo cognitivo y socio-emocional que van a tener, esto debido a la gran capacidad de aprendizaje y adaptación que tiene su cerebro, que poco a poco va disminuyendo conforme avanza el tiempo (Schady, 2015).

      Por otro lado, las situaciones a las que se enfrenta un menor en esta etapa, además de ser formativas, pueden ser vitales para la solución de problemáticas sociales como la pobreza, la baja productividad económica y la desigualdad, si los gobiernos e instituciones se encargan de invertir en la Primera Infancia (PI) para que los niños tengan un desarrollo integral (UNICEF, 2013).

      Invertir en la infancia temprana tiene resultados sumamente rentables y positivos tanto para las autoridades de gobierno como para la población debido a que las capacidades que se desarrollan y fomentan en esta etapa, determinan el futuro de la persona. A continuación se presenta la visión de algunos organismos y expertos internacionales sobre la inversión en la PI:

  1. Asegurar el desarrollo integral del niño es una inversión en la futura mano de obra de un país y su capacidad de prosperar económicamente y como sociedad (World Bank, 2011).

  2. Los primeros años son la base sobre la que se construyen las sociedades. Estos ofrecen una oportunidad única para formar poblaciones saludables, prósperas, estables y participativas. Las intervenciones de calidad en la PI tienen el mayor impacto en los niños más vulnerables, lo que ofrece una posibilidad de aliviar los efectos de la desventaja social, y así romper los ciclos de pobreza y desigualdad (Open Society Foundation, 2015).

  3. Hay tres grandes razones para invertir los recursos en programas de alta calidad de educación y cuidado de la PI. Primero, se generan altos beneficios económicos y sociales para el país. Segundo, se apoya a los padres y aumenta el empleo femenino. Tercero, es parte de la responsabilidad de la sociedad de educar a los niños y combatir la pobreza infantil (OECD, 2012).

  4. La implementación de programas que busquen desarrollar habilidades y capacidades de los menores desde la PI, basados en invertir en la salud, el apoyo y fortalecimiento estratégico de la familia, y en mejorar la calidad de la educación, tendrá como resultado la disminución de los índices de delincuencia, de los embarazos a edades tempranas y de inequidad; lo que contribuirá al incremento de la productividad y competitividad de las personas y, por lo tanto, impactará positivamente a la economía del país (Heckman, 2015).

La inversión en primera infancia tiene la mayor tasa interna de retorno

                                Fuente: (Heckman, Carneiro, 2003)

      En este sentido, en México se ha logrado mejorar en algunos aspectos relacionados a la PI tales como la salud y nutrición. Por ejemplo, la mortalidad de niños de 0 a 5 años se redujo un 60% durante los últimos 20 años. Desgraciadamente, los países latinoamericanos suelen tener una inversión reducida en este grupo de edad, o dejar de lado dimensiones del desarrollo como la cognitiva o la socioemocional (Schady, 2015).

      En nuestro país existe una base legal y normativa relativamente sólida para poder plantear una inversión mayor en la PI. Sin embargo, las medidas que se han tomado están relacionadas en su mayoría con la salud y nutrición del menor, dejando de lado la educación inicial necesaria para el adecuado desarrollo de los niños (Mayers, 2015). Así, la inversión en la PI representa una oportunidad para mejorar el desarrollo interno y la competitividad externa de México.

 




 

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Fuentes de información:

Heckman, J. (2015). Conferencia Magna “Early childhood investment” en Congreso Internacional Invierte Temprano, aportaciones para el Presupuesto Cero.

Heckman, J., Carneiro, P. (2003). Human Capital Policy. Recuperado el 28 de julio de 2015 de https://www.nber.org/papers/w9495.pdf

Meyers, R. (2015). Participación en panel “Análisis situacional de la Primera Infancia en México”. Congreso Internacional Invierte Temprano, aportaciones para el Presupuesto Cero. Recuperado el 27 de julio de 2015 de https://www.cefp.gob.mx/difusion/evento/2015/congresoinviertetemprano/resumen/rp1.pdf

OECD (2012). Investing in high-quality early childhood education and care (ECEC). Recuperado el 27 de julio de 2015 de https://www.oecd.org/education/school/48980282.pdf

Open Society Foundations (2013). Why Investing in Early Childhood Matters. Recuperado el 27 de julio de 2015 de https://www.opensocietyfoundations.org/explainers/why-investing-early-childhood-matters

Schady, N. (2015). Conferencia Magna “La importancia de las inversiones en Desarrollo Infantil Temprano en América Latina: evidencia y alternativas de política” en Congreso Internacional Invierte Temprano, aportaciones para el Presupuesto Cero.

UNICEF (2013). Early Childhood Development. Recuperado el 27 de julio de 2015 de https://www.unicef.org/earlychildhood/index_40748.html

World Bank (2011). Why invest in Early Child Development. Recuperado el 27 de julio de 2015 de https://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/TOPICS/EXTCY/EXTECD/0,,contentMDK:20207747~menuPK:527098~pagePK:148956~piPK:216618~theSitePK:34