Fátima no es un caso aislado: en un México feminicida, cientos de niños y niñas son abusados sexualmente

Jorge Ávila / La Voz de Michoacán

 

Instituciones mexicanas e internacionales ubican a México en los primeros lugares de agresión hacia menores de edad y señalan la falta de políticas para revertir esta situación.

 

Morelia, Michoacán. El reciente caso de la niña Fátima Cecilia vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar los mecanismos de protección a los niños y las niñas, que son el sector más vulnerable frente a la violencia.

En torno al feminicidio de Fátima, se dio a conocer que Giovana se la llevó de la escuela para entregársela a Mario, su pareja sentimental, quien quería una “novia”, y por esa razón ya había amenazado a la mujer con abusar sexualmente de las hijas de ambos, así lo contó Irma Reyes Castañeda, tía de Mario N. que denunció a la pareja al enterarse por las noticias de lo que habían hecho.

“(Mario) quería una niña para hacerla su novia para toda la vida, quería un regalito o iba a agarrar a una de sus hijas, que no me iba a dejar entrar si no le llevaba una niña, y él estaba en la casa con mis hijas, dijo le hacía con la lengua…”, le contó la mujer a la tía de su esposo.

La tía le preguntó a Giovana: “¿Tú estabas presente?, y me dijo que sí, ¿lo permitiste? ‘Es que le tengo mucho miedo, cuando vimos que ya estaban buscándola, la matamos’”.

El 15 de febrero, la pareja y sus tres hijos pequeños llegaron a Isidro Favela, al ejido de Tlazala, en el Estado de México, donde la vivía la tía de Mario, quien, sin saber lo que había ocurrido, les ofreció un cuarto por unos días, y al enterarse de los hechos decidió denunciarlos. Los tres hijos de la pareja quedaron bajo custodia de la tía Irma.

Niñas, infancia victimizada

Según Mario Arroyo, investigador por parte del laboratorio de ideas mexicano Early Institute, las niñas mexicanas que sufren abusos sexuales suelen ser invisibles para las autoridades, pues se carece de información que permita documentar este delito y mejorar las estrategias para prevenirlo.

“Se necesita incluir la modalidad infantil en el registro del abuso sexual, así como el género de la víctima y la entidad federativa donde fue agredida. Además, es necesario conocer indicadores sobre los presuntos delincuentes presentados y sentenciados”, señaló.

Además, el Early Institute ha alertado sobre la necesidad de que se vigile desde el sector salud esta forma de violencia, de tal manera que los datos de las autoridades encargadas de la seguridad pública y procuración de justicia se crucen con los registros del sector salud a fin de tener información más puntual y precisa para atacar la problemática de la violencia sexual contra menores de edad.

El año pasado, la organización elaboró un diagnóstico sobre la violencia sexual contra la niñez en México. En el estudio se encontró que de 641 mil 417 hospitalizaciones de personas menores de 18 años de las que se tuvo registro en 2015, 309 fueron por abuso sexual infantil. De esos casos, el 87 por ciento fueron niñas, y de ellas, 43 víctimas tenían entre cero y 5 años de edad.

“Estas cifras revelan un dato contundente: la posibilidad de que una niña sea hospitalizada a causa de un abuso sexual es siete veces mayor que la de un niño”, agregó Arroyo.

En 2017 se registraron 36 mil 158 delitos sexuales, de los que el 44 por ciento fue de abuso sexual y 9 de cada 10 víctimas son mujeres.

El diagnóstico también arrojó que 60 por ciento de los delitos son cometidos en el hogar de la víctima, y 4 de cada 10 víctimas son menores de 15 años.

 

Agresiones sexuales, sin denuncia

Según datos recabados en 2019 por la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (Adivac), en México, 4.5 millones de niñas y niños padecen violencia sexual y sólo se denuncia el 10 por ciento de los delitos, y de las denuncias, sólo 1.5 por ciento de los casos llega a juicio.

Además, por cifras del INEGI se sabe que alrededor del 12 por ciento de las adolescentes de entre 15 y 17 años de edad ha sufrido alguna forma de violencia sexual en la escuela, que puede ir desde el acoso hasta las agresiones físicas. En cambio, en el entorno doméstico se cometen 6 de cada 10 actos de violencia sexual, y el 40 por ciento de las víctimas son menores de edad.

 

México, primer lugar en abuso sexual infantil

Con base en los datos anteriores, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ubica a México en el primer lugar mundial en delitos sexuales contra el sector infantil.

Sin embargo, el Colectivo parta el Maltrato y Abuso Sexual Infantil señala que la cifra es alejada de la realidad, ya que al denunciarse apenas el 1 por ciento de los delitos de esta naturaleza, la cifra negra podría ser mucho mayor.

“Estas cifras hablan del grave problema que estamos viviendo a escala nacional. Los principales agresores se encuentran en el seno familiar: padres biológicos, padrastros, hermanos, abuelos, tíos, sobrinos, primos… Los abusadores sexuales están en el seno de nuestras familias”, señaló en su momento la fundadora y directora de este colectivo, Lizzette Argüello Rocha, quien además fustiga que la inoperancia del sistema de justicia penal y civil ha provocado la revictimización de los niños.

 

El enemigo en casa

Según un estudio elaborado por el Consejo Ciudadano de la Ciudad de México, los principales agresores sexuales en contra de niñas y niños son familiares, le siguen maestros y después sacerdotes. Según el estudio, el 30 por ciento son abuelos o padrastros, el 13 por ciento, tíos; 11 por ciento, padres biológicos; 10, primos; 8, vecinos; 7, maestros, y 3 por ciento, hermanos.

Pero pese a esta problemática, México tiene los presupuestos más reducidos destinados al combate a este flagelo, puesto que solamente el 1 por ciento de los recursos para la atender a la infancia está enfocado a la prevención y protección contra el abuso sexual y la explotación, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Por otro lado, en la “Encuesta de cohesión social para la prevención de la violencia y la delincuencia”, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía registra que el delito de violación alcanza a mil 764 niñas, niños y adolescentes por cada 100 mil menores y adolescentes en un rango de edad de los 12 a 17 años, mientras los tocamientos ofensivos y manoseos llegan a 5 mil 089 casos por cada 100 mil menores y adolescentes.

Como ya se dijo, en el hogar es donde ocurre el 60 por ciento de las agresiones, y 4 de 10 son contra menores de 15 años.

Durante la adolescencia, de los 12 a los 17 años, las víctimas sufren agresiones sexuales el 80 por ciento de las veces ya en entornos sociales, como la vía pública, la escuela o fiestas.

Cuando los niños pequeños denuncian actos sexuales de adultos en su contra, están diciendo la verdad en 93 por ciento de las ocasiones. Cuando hay manipulación de alguno de los padres por casos de divorcio, la falta de veracidad alcanza un 30 por ciento. Sin embargo, en los procesos legales se desestima la declaración de los menores de edad por considerar que mezclan fantasía.

Según estadísticas, un agresor violenta a alrededor de 60 personas a lo largo de su vida, han calculado especialistas que trabajan con detenidos por delitos sexuales.

En tanto, el 4 de cada 10 agresores fueron violados en su infancia, mientras que uno de cada cinco niños violentados se convierte en agresor cuando crece.

 

Laxo, el marco legal

Activistas y especialistas han señalado que el marco legal mexicano aún está en deuda con las víctimas de abuso sexual infantil, y pese al aumento en casos de pederastia, sólo 8 de los 32 estados de la República han tipificado en su Código Penal la pederastia como un delito.

Los estados que aún no incluyen este delito son Michoacán, Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Chihuahua, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas. Esto pese a que una de cada 4 niñas y uno de cada 6 niños sufrieron abuso sexual antes de la mayoría de edad, y la mayor incidencia se concentra en Querétaro, Tlaxcala y Chihuahua.

Y es que, en el marco legal mexicano, lo que está tipificado es el abuso sexual de niñas, niños y adolescentes, y no como un delito grave, además de que es difícil de comprobar y prescribe en poco tiempo, dado que muchas veces las denuncias se presentan años después de que ocurrió el abuso, cuando las víctimas alzan la voz en su mayoría de edad.

Por esa razón, la Comisión de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia del Senado de la República presentará en el próximo periodo de sesiones, que arranca en septiembre, un paquete de reformas legales para combatir la situación.

Especialistas coinciden en que el abuso sexual contra niñas y niños es un delito con una enorme cifra negra en lo que toca a denuncias, lo que incide en que las autoridades no tengan cifras precisas por el temor de las víctimas a hablar, a la vergüenza ante el riesgo de sufrir escarnio social, lo que conlleva al ocultamiento de los casos.

Así, a un niño le toma en promedio 20 años poder hablar de la violación que sufrió, de acuerdo con psicólogos especialistas del tema. Pero los códigos penales de México permiten que este delito prescriba a los 5 o 10 años.

 

Las siguen matando

Mientras la atención de los medios y de la opinión pública estaba puesta en el caso de Fátima, la violencia feminicida y asesinatos de mujeres no se detuvieron.

En el Estado de México, un joven de 17 años que fue atrapado el miércoles 19 de febrero por haber abusado y asesinado a su hija de apenas 11 meses, quien había sido ingresada a un hospital del municipio Coyotepec por traumatismo craneoencefálico, pero además se detectaron señales de abuso sexual previo y síndrome del niño maltratado, por lo que se abrió la carpeta de investigación por el delito de violación.

Ese mismo día fue hallado el cadáver de Karol Nahomi Tobías, de 5 meses de edad, que supuestamente había sido arrebatada de los brazos de su madre el 18 de febrero en Saltillo, Coahuila; sin embargo, ya ante el fiscal, la mujer cayó en contradicciones al declarar y además se tuvo acceso a un video donde se ve a la mujer sosteniendo un bulto entre las manos y dejarlo justo en el lugar donde fue hallado el cadáver de la bebé.

El martes 18 de febrero, a las 14:30 horas, fue encontrado el cuerpo de una niña de 14 años en Zihuateutla, Puebla, dentro de su propia casa y con señales de haber sido atacada con un arma punzocortante, así como visibles huellas de violencia.

Conforme a los medios locales Central y Página Negra, de enero de 2020 con el feminicidio de la niña, suman 23 en Puebla.

También ese día, martes 18 de febrero, fue asesinada de varios balazos Bárbara Greco, locutora de radio de La Poderosa, afuera de su casa en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Su cuerpo fue encontrado sin vida entre las calles 20 de Noviembre y Honduras, en la colonia El Barreal. Aparentemente la mujer de 37 años de edad bajaba de una camioneta tipo pick up cuando fue atacada por arma de fuego, sufriendo una herida mortal en el oído. Las autoridades desconocen el móvil de la agresión, así como el paradero del asesino.

Michoacán no se ha quedado al margen en materia de crímenes de odio, asesinato de mujeres y agresiones sexuales contra menores de edad.

El martes 18 de febrero, una mujer trans fue encontrada sin vida en la colonia Guadalupe Victoria, de Uruapan. La víctima murió por los balazos que recibió, además de que tenía huellas de tortura.

Además, en Morelia se detuvo a Javier R., acusado de abuso sexual contra una niña de 9 años. Él era su instructor de taekwondo, situación que él aprovechó para abusar de ella en reiteradas ocasiones entre marzo y abril de 2019.

El 20 de febrero, un sujeto llamado Jaime también fue detenido por el abuso sexual en contra de su hija, de 14 años de edad, el 24 de junio de 2019.

En Jacona, el 19 de febrero, un niño de 12 años murió en un hospital luego de que sujetos armados le dispararan desde una camioneta blanca. El chico había buscado refugiarse adentro de una tabiquera y de ahí, los paramédicos se lo llevaron a un hospital, donde más tarde perdió la vida. Aunque en este caso no se trató de una agresión sexual, llama la atención por ser un asesinato cometido al estilo del crimen organizado, que recluta a personas cada vez de menor edad.

Pero la saña con la que se asesina a menores de edad tampoco es un hecho aislado. En 2019, 14 niñas fueron asesinadas con arma blanca y 124 con arma de fuego, de acuerdo con los últimos datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional Seguridad Pública.

En 2018, unas 18 menores de edad murieron por heridas de arma blanca y 125 por arma de fuego.

Lo anterior es sólo un asomo a la realidad que mujeres y niñas enfrentan en México, pues en sólo 5 años prácticamente se incrementó el número de feminicidios.

En materia de homicidio doloso contra las mujeres, en 2015 se registraron 193, 169 en 2016, 218 en 2017, 219 en 2018 y 191 casos en 2019.

En cuanto al feminicidio, en 2015 se tuvo el registro de 50 casos, 54 en 2016, en 2017 llegó a 66, para subir a 88 en 2018 y cerrar 2019 con 98 feminicidios, un aumento del 96 por ciento sólo en ese periodo. Todo lo anterior según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad pública.

El incremento significativo de crímenes en el grupo etario de niñas y adolescentes de cero a 17 años se ha disparado, y el asesinato de Fátima es una lamentable evidencia. En las cifras oficiales que reporta el SESNSP no hay un solo mes durante 2018 y 2019 en el que no se haya cometido algún delito contra menores de edad.

Finalmente, en la República Mexicana, el peligro feminicida no sólo está presente en la vía pública, pues las agresiones a mujeres y niñas también se dan en sus propias casas, en el entorno próximo y muchos de ellos son perpetrados por familiares o conocidos, en estos casos el castigo para los feminicidas es hasta cierto punto laxo, y hay que considerar que en muchos de ellos se censura, criminaliza y revictimiza a la propia víctima.

Cultura de paz para la protección infantil

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute

Publicación original en El Financiero

En la protección de nuestros niños y niñas es posible contribuir como agentes preventivos. Ellos lo merecen y nuestra participación haría una diferencia. Sin duda la intervención del Estado es fundamental, pero no es suficiente; por ello, en la medida en que los ciudadanos abonemos a su cuidado y atención, mediante una cultura de paz podrán gozar de una mejor calidad de vida.

Dicho esto, ¿cómo podemos ser constructores de paz para prevenir la violencia a la niñez? Un primer paso es establecer un compromiso para trabajar a su favor. Familia, educadores, autoridades, comunidad y demás cuidadores debemos sumar esfuerzos de manera conjunta.

Otra acción sería romper el silencio haciendo público las diversas problemáticas que afectan a la infancia. De nada sirve si ocultamos o si pasamos por alto las distintas formas de violencia que la amenazan.

Sacar a la luz pública es valerse de los espacios públicos, mediáticos, gubernamentales, entre otros, en los que se haga evidente la existencia de los daños que aquejan a los infantes. Visibilizar es sensibilizar sobre la importancia de combatir tal o cual situación que los pone en riesgo, lo que posibilita estar alertas, actuar en consecuencia y captar la atención de las autoridades.

Una acción más es fomentar la cultura de paz desde nuestros hogares. En este entorno es importante privilegiar el diálogo al interior del seno familiar, es decir, compartir entre nosotros sentimientos, deseos y reconocimientos, enalteciendo siempre los aspectos positivos que puedan darse entre quienes integramos el primer núcleo. Crear un ambiente sano con el uso de un lenguaje cordial y respetuoso; fomentar valores que ayuden al crecimiento de cada uno de los miembros de la familia, en particular de los menores; escuchar sus inquietudes con apertura y paciencia; atender sus dificultades con interés; propiciar un ambiente de confianza e impulsar la solidaridad y la empatía son tan solo algunas de las propuestas para prevenir posibles peligros en sus entornos cercanos. En este sentido, el ejemplo es vital, por lo que los adultos debemos estar conscientes de nuestros actos y ser guías responsables.

Procurar una convivencia pacífica –que emane desde el hogar– es clave en el tipo de relaciones que los niños y las niñas establecerán a lo largo de su vida.

Por último, en la protección de la niñez es relevante promover la reducción de las brechas sociales y no ser indiferentes a las preocupaciones de los menos favorecidos. Para ello, la congruencia debe permear todas nuestras acciones, es decir, hay que tratar del mismo modo a cualquier persona sin importar su condición física, social, religiosa, emocional, entre otras.

Evitemos la discriminación en todas sus expresiones y ayudemos, en la medida de lo posible, a todos aquellos que puedan verse limitados –y en desventaja– para lograr sus metas. No dejemos que la indiferencia nos gane y, ante todo, transmitamos esta cultura a los infantes para restaurar el tejido social a partir del trato igualitario.

Ser constructores de paz en favor de la protección de los niños y las niñas implica actuar con principios para contribuir a la disminución de los abusos a los que están expuestos. Definitivamente vale la pena colaborar para dotarlos de un desarrollo pleno, sano y armonioso.

 

 

Todos somos responsables, a la memoria de Fátima

Frente a casos como el de Fátima Cecilia -de apenas 7 años de edad-, que inicialmente fue reportada como desaparecida y finalmente fue encontrada sin vida el pasado 16 de febrero, con huellas de haber sido víctima de tortura y de violencia sexual, es necesario no sólo una toma de consciencia, sino de acción.

En Early Institute nos unimos a la pena que ocasiona su asesinato. Tristemente, como país no hemos tomado las medidas de protección y cuidado necesarios para garantizarle a Fátima su derecho al sano desarrollo, a su educación, a su integridad personal y mucho menos su derecho a vivir una vida libre de violencia.

Como sociedad, autoridades, familias, escuelas, amigos, especialistas, investigadores, vecinos, ciudadanos, todos, tenemos la responsabilidad conjunta de cuidar de las niñas y niños, así como respetar su interés superior, protegerlos y ejercer acciones preventivas para evitar que sean víctimas de maltrato, violencia, agresión, abuso, trata o explotación sexual.

No debemos olvidar que de conformidad con el artículo 4o de la Convención sobre los Derechos del Niño, la Observación General número 2 del Comité de los Derechos del Niño, la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y el artículo 73 de la Ley General de Educación, tenemos la obligación de contar con instituciones, servicios y establecimientos capaces de brindar seguridad y supervisión adecuada para niñas y niñas.

Desafortunadamente el caso de Fátima no es aislado, si analizamos las estadísticas oficiales podremos advertir que:

Por todo ello, en Early Institute seguiremos buscando que el enfoque de niñez y las facultades de las autoridades creadas para la protección y cuidado de niñas, niños y adolescentes sean reconocidas y verdaderamente implementadas por autoridades de todos los sectores, incluyendo el educativo, salud y procuración de justicia.

No podemos permitir más casos como el de Fátima, pues al final, todos somos responsables de la protección y el bienestar de niñas, niños y adolescentes.

 

Isaías fue sorprendido cuando abusaba de un menor de edad en Quintana Roo; ya está vinculado a proceso

Publicación original de Sin Embargo

 

En un comunicado emitido por la Fiscalía General del Estado, se dio a conocer que con base a las indagatorias previas trascendió que Isaías “M” fue descubierto cuando cometió el ilícito a finales de diciembre de 2019 en un inmueble del poblado Álvaro Obregón al sur del estado.

 

Ciudad de México, 6 enero (SinEmbargo).- Elementos de la Policía Ministerial cumplimentaron una orden de aprehensión girada por un Juez de control en contra de Isaías “M”acusado de abuso sexual en agravio de una persona menor de edad en Chetumal, Quintana Roo.

 

En un comunicado emitido por la Fiscalía General del Estado, se dio a conocer que con base a las indagatorias previas trascendió que Isaías “M” fue descubierto cuando cometió el ilícito a finales de diciembre de 2019 en un inmueble del poblado Álvaro Obregón al sur del estado.

 

Isaías “M” fue detenido en la avenida Insurgentes de Chetumal por policías ministeriales, quienes le informaron la causa de su aprehensión.

Posterior a sus certificación médica, el imputado fue trasladado al Centro de Reinserción Social donde fue puesto a disposición del Juez que giró la orden de arresto,

EL ABUSO INFANTIL CRECE EN MÉXICO

Nueve estados del país concentran el mayor número de egresos hospitalarios de menores de edad por abuso sexual e infecciones de transmisión sexual, entre ellos destaca la Ciudad de México, que encabeza ambos registros. A ello, se suma el ciberacoso, otra rama de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes para el que las autoridades han demostrado no estar preparadas, alertaron especialistas.

 

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), y la organización Earlyi denunciaron en conferencia que 281 niñas, niños y adolescentes requirieron atención hospitalaria por abuso sexual infantil sólo en 2017. Y las entidades que concentraron más casos por cada 100 mil habitantes fueron Sonora, Querétaro, Tlaxcala, Hidalgo y la Ciudad de México.

 

Mientras que 774 menores de edad ingresaron a hospitales en el mismo año por infecciones de transmisión sexual. Baja California Sur, Ciudad de México, Colima, Yucatán y Quintana Roo fueron los que concentraron las mayores tasas. Mario Arroyo, investigador y consejero de Early Institute, explicó que especificaciones de organismos internacionales permiten suponer que alguno de esos casos pueden estar relacionados con abusos sexuales.

 

Marisol Aguilar, Oficial Nacional de Programas de la UNODC en México, lamentó que aunque México ha ratificado diversos instrumentos internacionales en materia de delitos sexuales contra menores de edad los casos siguen siendo una constante, por lo que llamó a autoridades federales a reforzar las medidas en la materia.

 

-Con información de Montserrat Antúnez Estrada

Exigen tipo penal único ante más abuso sexual infantil

Por Sergio Ramírez, publicación original de La Razón

 

La asociación Guardianes plantea que se requiere catalogarlo de la misma manera; advierte que papás no saben cómo detectar estos casos; mayoría de agresores, conocidos

 

Guardianes, una asociación autosuficiente con 18 años de trabajo para prevenir el maltrato y abuso sexual infantil, llamó a crear un Código Penal Único en el que se homologue el abuso sexual infantil y la penalidad, toda vez que algunos estados no lo consideran un delito, lo ubican con otro término o ya no lo consideran un ilícito a partir de los 15 años de edad.

 

 

En entrevista con La RazónÉrika Aponte, vocera de dicha asociación, aseguró que “lo que faltan son acciones, y muchas de ellas tienen que ver con leyes; por ejemplo, ya se logró que se prohíba el matrimonio infantil, pero también se tiene que homologar el abuso sexual infantil en las leyes; tener una misma palabra para catalogarlo en un solo Código Penal Único”.

 

Las penas tampoco están homologadas en los Códigos Penales estatales. Por ejemplo, en Yucatán se prevén sanciones de uno a cinco años de prisión y de 40 a 100 días de multa; mientras que en Veracruz se establecen de seis a 12 años de prisión y hasta dos mil días de multa, pues la descripción del delito es diferente, según datos del Early Institute.

De acuerdo con la vocera de Guardianes, el abuso sexual infantil se identifica como tocamientos físicos y no una penetración o violación, como mucha gente se imagina, porque “esto sí ya deja una huella física terrible que no puedes ocultar, y muchas veces el abuso sexual no se nota tanto”.

 

De acuerdo con Aponte, en el estudio Violencia en la Primera Infancia en niños y niñas de cero a seis años de edad, realizado a 400 padres de familia, 54 por ciento de los encuestados no cree que un infante es susceptible de ser víctima de abuso sexual.

 

Asimismo, seis de cada 10 madres y padres ignoran cómo identificar y enfrentar una situación de abuso sexual en niñas y niños.

 

Debido a esta realidad, la portavoz de Guardianes recomendó a los padres de familia platicar mucho con los menores, conocerlos muy bien, informarse para cuidarlos y saber de su entorno.

 

“La chamba es nuestra. Si nosotros no estamos pendientes de con quién se relaciona nuestro hijo desde la escuela, cómo son sus relaciones y no nos fijamos cómo son, si son niños violentos, enojados, retraídos, etcétera (difícilmente se sabrá si presenta algún comportamiento diferente a estudiar)”, explicó la especialista.

 

Además, refirió que los menores víctimas de abuso sexual suelen estar enojados, manifestar ira y presentar cambios drásticos en su vida; por ejemplo, quien es tímido se vuelve extrovertido; dejan de dormir bien y si ya no se orinaban en la cama, vuelven a hacerlo, así como a tener pesadillas.

 

Cifras incompletas

En el último año, la violación equiparada, cuyo tipo penal la define como “al que sin violencia realice cópula con persona menor de 12 años de edad”,  “al que sin violencia realice cópula con persona que no tenga la capacidad de comprender el significado del hecho o por cualquier causa no pueda resistirlo” y “al que sin violencia y con fines lascivos introduzca por vía anal o vaginal cualquier elemento o instrumento distinto del miembro viril en una persona menor de 12 años de edad o persona que no tenga capacidad de comprender el significado del hecho o por cualquier causa no pueda resistirlo, sea cual fuere el sexo de la víctima”, aumentó 17 por ciento, al pasar de  dos mil 962 denuncias, en 2018,  a tres mil 461 en noviembre de 2019, según reportó el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) en su más reciente informe, publicado el pasado 20 de diciembre.

 

Sin embargo, el reporte no está detallado, por lo cual no es posible identificar con exactitud los casos de abuso sexual y violación contra niños y niñas.

 

De acuerdo con las cifras oficiales del SESNSP, el mes con más delitos de violencia equiparada fue mayo, con 389 casos denunciados; seguido de agosto, con 333, y junio, con 332.

 

El 86 por ciento de las denuncias se concentraron en 10 entidades: Estado de México, Puebla, Baja California, Nuevo León, Ciudad de México, Chihuahua, Oaxaca, Campeche, Coahuila y Zacatecas.

 

Mario Arroyo, consejero del Early Institute, lamentó que las estadísticas oficiales sólo señalen el número de denuncias, sin proporcionar los grupos de edad.

 

“Las autoridades deben dar a conocer las edades para saber con precisión. Ése sigue siendo un tema pendiente en la agenda de información en México”, dijo.

 

El informe Diagnóstico sobre la situación del abuso sexual infantil en un contexto de violencia hacia la infancia en México, realizado por la asociación Early Institute, destaca que ocho de cada 10 víctimas de abuso sexual en menores de edad son niñas.

 

En tanto, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, señala que 20.1 por ciento de los abusos sexuales a menores son cometidos por un tío (a), 16 por ciento por vecinos o conocidos, 15.7 por ciento por un primo, 8.5 por ciento por un hermano, 6.3 por ciento por padrastro o madrastra y 3.37 por abuelos.

 

Poco a poco crece la conciencia respecto a que la casa es el lugar más inseguro para que los infantes sean víctimas de abuso sexual, pues en 2018, Guardianes publicó un estudio en el que la población refirió que el punto de mayor riesgo es el hogar, el cual pasó de siete a nueve por ciento; mientras que la calle se redujo de 37 a 17 por ciento.

Arrestan a sujeto acusado de abusar sexualmente de su sobrina de tres años

Publicación original de Televisa News

 

Julián ‘N’ fue detenido por elementos de la Policía de Investigación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (PGJEM), por estar señalado como probable partícipe del delito de abuso sexual en agravio de su sobrina de 3 años de edad.

 

 

La agresión ocurrió el pasado 1 de enero, cuando la menor se encontraba dormida en la habitación de una vivienda del detenido, en la colonia Ciudad Cuauhtémoc del municipio de Ecatepec.

 

Este individuo aprovechó la situación y al parecer le realizó tocamientos, no obstante fue sorprendido por sus familiares, quienes lo denunciaron ante la Fiscalía estatal.

 

El Agente del Ministerio Público inició la carpeta de investigación y solicitó a un juez librar una orden de aprehensión en contra de este individuo, la cual fue otorgada y cumplimentada por policías de investigación.

 

De cada 10 víctimas de abuso sexual infantil en México, ocho son niñas

En el país se estima que ocho de cada 10 menores de edad que sufrieron abuso sexual son mujeres, de acuerdo con un estudio del Early Institute.

 

Hace unas semanas fue presentada la segunda edición del ‘Diagnóstico sobre la situación del abuso sexual infantil en un contexto de violencia hacia la infancia en México‘, elaborado por Early Institute con apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

 

Mario Arroyo, investigador y consejero del Early Institute, informó que existe un tema pendiente con las instituciones sobre el delito de abuso sexual infantil, pues las estadísticas de denuncia en México sólo dicen cuántos abusos sexuales hay, pero no los grupos de edad.

 

“Es una exigencia que las autoridades deben dar a conocer los grupos de edad para poder saber con precisión. Ese sigue siendo un tema pendiente en la agenda de información en México”, dijo.

 

Early Institute se enfoca a mejorar la salud; cuidado y educación; seguridad y protección de la primera infancia a través de la incidencia en políticas públicas; su proyecto es prevenir la violencia sexual en México, a través de la generación de conocimiento y el desarrollo de capacidades de actores clave.

 

Para poder tener un acercamiento con los datos, la organización trabajó en el análisis de los egresos de los hospitales relacionado con algún tipo de violencia como abuso sexual infantil y enfermedades de transmisión sexual.

 

Arroyo expuso que el número de egresos de niños por algún tipo de violencia, en general se incrementó 30 por ciento de 2016 (357 casos) a 2017 (464 casos).

 

En 2017, la cifra de niños, niñas y adolescentes atendidos por abuso sexual infantil fue de 281. Las entidades donde hubo más casos por cada 100 mil habitantes son: Sonora, Querétaro, Tlaxcala, Hidalgo y Ciudad de México.

 

En cuanto a los egresos hospitalarios por infecciones de transmisión sexual en menores, la cifra fue de 774 en 2017 y las entidades con más tasas fueron: Baja California Sur, Ciudad de México, Colima, Yucatán y Quintana Roo.

 

Ciberacoso de niñas, niños y adolescentes: cinco consejos para prevenirlo

 

Ciudad de México, a 18 de diciembre de 2019.-Durante la época navideña, niñas niños y adolescentes suelen pedir de regalo smartphones, computadoras o tabletas. Si bien estos dispositivos tienen ventajas -como permitirles ver series o programas que les gusten, jugar en aplicaciones digitales, acceder a información para sus estudios y comunicarse con sus amigos o familiares-, también conllevan un riesgo que los padres y cuidadores deben tener en cuenta.

 

Early Institute, think tank mexicano especializado en el desarrollo de políticas públicas para el cuidado y protección de la infancia, elaboró a través de su iniciativa ALUMBRA un diagnóstico sobre el abuso sexual infantil en México, en el que obtuvo información sobre una de las más grandes problemáticas de la época digital: el ciberacoso.

 

El ciberacoso consiste en acciones por parte de una persona o grupo para dañar o molestar a alguien a través de dispositivos digitales. Estas acciones pueden ir desde mensajes ofensivos, llamadas ofensivas, críticas o burlas por distintos motivos, hacerse pasar por alguien más, hasta insinuaciones o propuestas sexuales, contacto mediante identidades falsas y envío de contenido explícito, entre otros.

 

El diagnóstico elaborado por Early Institute reveló que, durante el 2017, el 20% de las niñas, niños y adolescentes de entre 12 y 17 años que utilizó Internet, fue víctima de ciberacoso. De ese grupo de edad, las mujeres son más vulnerables a ser agredidas, ya que el 22.5% sufrió algún tipo de ciberacoso, en contraste con el 17.3% de los hombres.

 

El Dr. Mario Arroyo, miembro del consejo consultivo e investigador del think tank, dio a conocer que, de acuerdo con la información obtenida, las tres principales formas de ciberacoso son: el envío de fotos o videos con contenido sexual (20%), la provocación en línea para reaccionar negativamente (19%) y el contacto con nombres falsos para molestar o dañar a las víctimas (13%).

 

Frente a las agresiones, niñas, niños y adolescentes reaccionan de diferentes maneras, entre las más comunes se encuentran: bloquear al agresor (el 24% de los casos), ignorar a la persona (el 23%) y decirle a sus padres, amigos o alguna persona de confianza (el 18%). Sin embargo, únicamente el 1% de las agresiones acabaron en una denuncia.

 

El Dr. Arroyo afirmó que “Es prioritario que los padres y demás adultos responsables del bienestar infantil, seamos conscientes de los riesgos que viven niñas, niños y adolescentes al navegar en internet. No buscamos prohibirles el acceso, sino enseñarles a usarlo de forma segura”.

 

En ese sentido, las autoridades especialistas en la ciberseguridad sugieren los siguientes consejos para que los menores de edad naveguen en Internet de manera segura, tales como:

 

 

Para saber más de ALUMBRA y los datos presentados, visita https://alumbramx.org

Las palabras y sus efectos

Publicación original en El Financiero

Se acaba el año y el inicio de otro nos motiva a pensar en lo que vivimos o a cambiar algunos hábitos para mejorar nuestra vida. Por ello, esta reflexión es para invitarte a hacer algo que está a nuestro alcance, que puede desarrollarse de forma permanente y no solo por un tiempo reducido. Se trata de modificar nuestro estilo de comunicación para que sea amable y respetuoso, tanto en la familia como en otros ámbitos a los que pertenecemos (trabajo, amigos, vecindario, escuela, etcétera) en busca de un beneficio duradero. ¿Te interesa? Empecemos…

“El lenguaje es la morada del ser y la casa donde habita el hombre”, decía el filósofo alemán Martin Heidegger. Con ello se quiere dar a entender la importancia del lenguaje como un conjunto de signos que no sólo nos ayuda a interpretar nuestra realidad, sino que la va construyendo a partir de la forma en que nos relacionamos con los otros, justamente a través de él.

Así, el lenguaje es todo. La capacidad que tiene el ser humano para comunicarse, mediante el habla u otras formas, nos distingue de los demás seres vivos; pero a pesar de su relevancia solemos no pensar en su trascendencia. Sin la intención de profundizar en los procesos del lenguaje, sólo diremos que hay una estrecha relación de éste con nuestra mente y con lo que somos per se, lo que implica todavía una mayor significación.

En griego, palabra quiere decir “proyectil”, lo cual equivale a proyectarse. No por nada se dice que somos lo que pensamos y proyectamos lo que somos a través de la palabra. En este sentido, si somos lo que decimos, ¿por qué no cuidar nuestras palabras?, ¿por qué no tratar de hacer un buen uso de nuestro lenguaje? Lamentablemente es común hablar por hablar, sin pensar siquiera en la conveniencia o utilidad de lo que expresamos.

De ahí la necesidad por tomar conciencia sobre sus efectos e integrar a nuestro vocabulario palabras más pensadas, respetuosas, cordiales y cercanas, que además de crear un ambiente amigable, generarán pensamientos positivos en nuestra mente y, por ende, modificarán nuestro entorno.

De entrada, habría que empezar en la familia, donde el trato hacia los hijos, los cónyuges, los padres, los abuelos, basado en un lenguaje cálido será el inicio de una cadena hacia el exterior. Todos queremos y anhelamos paz en nuestro país, ¿por qué no empezar en nuestros hogares, a través de este sencillo, pero heroico cambio de actitud? Quizá a estas alturas de la lectura, el tema sea demasiado obvio, pero no lo es. A veces perdemos de vista lo más elemental, como el uso de palabras amables y positivas.

Esto no quiere decir que, ante situaciones de molestia, pasemos por alto la afrenta y con una sonrisa digamos: “Está bien”. Más bien se trata de que, aun en momentos de enojo, las palabras que digamos no sean ofensivas u hostiles. Hacerlo es difícil, pero no imposible.

Buscar que en el entorno inmediato se digan palabras amables y afirmativas es incentivar el cuidado de la salud emocional propia y ajena, tan importante en estos días.

Incluso, si lo pensamos un poco, aun con las personas con las que tenemos mucha confianza, el uso de palabras amables suele perderse ante ese exceso de cercanía, ocasionando que veamos como normal una forma un tanto ruda o indiferente. En esos casos, retomar la palabra amable, cortés y de afirmación podría ser una buena oportunidad para demostrar el cariño que nos une y que se manifiesta con un respeto total.

Haz memoria, ¿desde cuándo no les dices a tu cónyuge, a tus padres o a tus hermanos: “Oye, en verdad valoro mucho que…?”.

Una vez implementado el vocabulario amable en nuestra familia será más sencillo, y viable, transmitirlo a otros espacios. Sin duda, la réplica de conductas que observamos en nuestro hogar contribuirá a que en otros ámbitos pueda inculcarse no solo el uso de la palabra amable, sino la generación de relaciones humanas más sólidas, sanas y constructivas.

Contribuyamos a que esto sea posible. Modifiquemos —porque depende de nosotros hacerlo— la dinámica social a través de cosas tan simples, pero de gran impacto como puede ser el estilo de nuestra comunicación.

Precisamente, en esta época decembrina, en la que solemos reunirnos con familiares, amigos y colegas, comencemos por acercarnos de un modo distinto. Brindemos palabras cariñosas y significativas. Reforcemos el respeto hacia los niños, los jóvenes, los adultos y las personas mayores. Pongamos el ejemplo y ayudemos a que nuestros vínculos sean más afectuosos porque en la medida en que colaboremos a lograr una sociedad pacífica podremos hacer frente a otros sucesos que nos aquejan. Te invito a que nos relacionemos de esta manera o tal vez quieras considerarlo como propósito del próximo año. De verdad, los resultados te sorprenderán.

 

 

Chihuahua, con alto índice de violencia sexual infantil

Publicación original La Opción de Chihuahua

 

De acuerdo con la actualización del “Diagnóstico sobre la situación del abuso sexual infantil en un contexto de violencia hacia la infancia en México”, realizado por el think tank Early Institute, Chihuahua es uno de los estados con mayores índices de violencia sexual durante la infancia, representada por delitos como la corrupción de menores y el feminicidio.

 

El estudio, elaborado con datos de víctimas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), reveló que Chihuahua no sólo es el segundo estado con más niñas y adolescentes víctimas de feminicidio, sino que su tasa de 1.69 por cada 100 mil habitantes menores de 18 años –indicador que representa la frecuencia con la que ocurre el delito– de este delito, también lo ubica en el segundo lugar a nivel nacional.

 

“Las cifras son alarmantes y nos dan un mensaje muy claro: el cuidado de las niñas, niños y adolescentes frente a la violencia sexual debe de ser prioritario, por lo que autoridades, organizaciones y sociedad debemos sumar esfuerzos y trabajar en conjunto para implementar mecanismos de protección de la infancia, así como protocolos de medición y prevención de este tipo de delitos”, indicó el Dr. Mario Arroyo, miembro del Consejo Consultivo e investigador de Early Institute.

En cuanto a la corrupción de menores –que incluye delitos como lenocinio o permitirles el acceso a exhibiciones o espectáculos obscenos–, a nivel nacional se registró un total de 1,393 víctimas menores de edad en 2018, de las cuales el 69% fueron de sexo femenino. Chihuahua es el estado con la tercera mayor tasa de víctimas niñas, niños y adolescentes, con 5.3 por cada 100 mil habitantes menores de 18 años, mayor incluso que la nacional, que es de 2.2.

 

Con el objetivo de proteger a la niñez mexicana, Early Institute creó ALUMBRA, proyecto colaborativo que busca prevenir el abuso sexual durante la infancia a través de generar conocimiento y desarrollar las capacidades de los encargados de enfrentar la problemática, como autoridades, padres de familia y demás profesionales del cuidado de niñas, niños y adolescentes.

 

A lo largo de este año se han sumado diversas organizaciones civiles, investigadores, instituciones académicas, gubernamentales tanto federales como estatales, entre otros, enfocados en erradicar el abuso sexual en niñas, niños y adolescentes a través de la consolidación de una Comunidad de Conocimiento e Información.

Chihuahua, segundo y tercer lugar a nivel nacional en feminicidio y corrupción de menores

 

Chihuahua, Chihuahua a 11 de diciembre, 2019.- De acuerdo con la , realizado por el think tank Early Institute, Chihuahua es uno de los estados con mayores índices de violencia sexual durante la infancia, representada por delitos como la corrupción de menores y el feminicidio.

 

El estudio, elaborado con datos de víctimas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), reveló que Chihuahua no sólo es el segundo estado con más niñas y adolescentes víctimas de feminicidio, sino que su tasa de 1.69 por cada 100 mil habitantes menores de 18 años –indicador que representa la frecuencia con la que ocurre el delito– de este delito, también lo ubica en el segundo lugar a nivel nacional.

 

“Las cifras son alarmantes y nos dan un mensaje muy claro: el cuidado de las niñas, niños y adolescentes frente a la violencia sexual debe de ser prioritario, por lo que autoridades, organizaciones y sociedad debemos sumar esfuerzos y trabajar en conjunto para implementar mecanismos de protección de la infancia, así como protocolos de medición y prevención de este tipo de delitos”, indicó el Dr. Mario Arroyo, miembro del Consejo Consultivo e investigador de Early Institute.

 

En cuanto a la corrupción de menores –que incluye delitos como lenocinio o permitirles el acceso a exhibiciones o espectáculos obscenos–, a nivel nacional se registró un total de 1,393 víctimas menores de edad en 2018, de las cuales el 69% fueron de sexo femenino. Chihuahua es el estado con la tercera mayor tasa de víctimas niñas, niños y adolescentes, con 5.3 por cada 100 mil habitantes menores de 18 años, mayor incluso que la nacional, que es de 2.2.

 

Con el objetivo de proteger a la niñez mexicana, Early Institute creó ALUMBRA, proyecto colaborativo que busca prevenir el abuso sexual durante la infancia a través de generar conocimiento y desarrollar las capacidades de los encargados de enfrentar la problemática, como autoridades, padres de familia y demás profesionales del cuidado de niñas, niños y adolescentes.

 

A lo largo de este año se han sumado diversas organizaciones civiles, investigadores, instituciones académicas, gubernamentales tanto federales como estatales, entre otros, enfocados en erradicar el abuso sexual en niñas, niños y adolescentes a través de la consolidación de una Comunidad de Conocimiento e Información.

 

Para saber más sobre el proyecto ALUMBRA y los datos presentados, visita https://alumbramx.org