Maternidad subrogada: una violación a los derechos de los niños

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute

Publicación original en El Financiero

Con la pandemia de Covid-19 nuestra movilidad se ha limitado, pero la vida sigue y se dan casos que demandan nuestra atención y acción. Uno de ellos es la situación de los bebés nacidos por vientre de alquiler, que están varados en un hotel de Ucrania. La noticia nos ha conmocionado y nos motiva a levantar la voz por las implicaciones de abuso y explotación que se manifiestan en diversas vertientes.

Ucrania es uno de los pocos países europeos donde legalmente se puede efectuar la subrogación comercial. La práctica está prohibida en lugares como Tailandia y la India; en tanto, en México se han puesto candados legislativos para controlar su operación con fines de lucro. Debido a las prohibiciones, Ucrania se ha posicionado como la “Meca de la subrogación”, donde se estima que casi dos mil 500 niños y niñas nacen por esta vía anualmente.

La maternidad subrogada genera riesgos. De acuerdo con el Comité para los Derechos de las Mujeres y la Equidad de Género del Parlamento Europeo, “constituye una objetivación tanto de los cuerpos de las mujeres como de los niños y representa una amenaza a la integridad corporal y a los derechos humanos de las mujeres” (2013).

Pero no sólo las mujeres se ven afectadas, sino que también los derechos fundamentales de niños y niñas son vulnerados. Ejemplo de ello es el confinamiento, en Ucrania, de decenas de bebés debido al cierre de la frontera estipulado por su presidente, Volodymyr Zelensky, y que originó que no los pudieran “recoger” las parejas solicitantes.

Sin duda, esta ausencia de perspectiva de la niñez en la práctica de la subrogación comercial posibilita que los niños se conviertan sólo en un objeto de deseo, fabricados bajo pedido y mercantilizados por intermediarios sin las debidas medidas de protección.

En los últimos días, el comisionado presidencial para los derechos del niño en Ucrania, Mykola Kuleba, ha dicho que la maternidad subrogada en su país viola los derechos de los niños. Así lo expresa en sus redes sociales: “La comercialización y el permiso para recibir dicho ‘servicio’ en Ucrania contribuyen a la venta incontrolada de niños ucranianos en el extranjero. La situación con los bebés en el hotel, que se ha hecho pública, muestra una vez más la privación de derechos de los hijos nacidos de madres sustitutas. El nacimiento de un hijo lejos de la madre no es natural. De esta forma, Ucrania simplemente se convierte en una tienda internacional en línea de venta de bebés […] La subrogación es la explotación de las mujeres para obtener ingresos de empresas privadas y satisfacer las necesidades de los adultos. Pero es una que viola los derechos del niño”.

Sin duda a pesar de la legislación que rige la práctica, contingencias como la que estamos viviendo ponen en riesgo y desprotegen a los niños y a las niñas en un mayor grado.

En un esfuerzo por visibilizar los conflictos derivados de la maternidad subrogada, en Early Institute buscamos procurar el interés superior de la niñez y evitar cualquier práctica que atente contra sus garantías, vida y dignidad, como ésta que trata a niños y niñas como productos que se obtienen por encargo mediante un proceso similar al de una fábrica.

Ciberacoso y grooming contra niñas, niños y adolescentes en aumento por COVID-19

 

Ciudad de México, 18 de mayo 2020.- “Dentro del contexto del COVID-19, el aumento del uso de internet por parte de niños, niñas y adolescentes también provocó un incremento considerable en el riesgo de enfrentar violencia digital en forma de ciberacoso, la comisión de delitos y grooming”, alertó el Dr. Mario Arroyo, especialista de Early Institute en seguridad y prevención del delito.

En México, al menos 12 millones de niños, niñas y adolescentes utilizan diferentes aplicaciones y dispositivos para actividades como tomar clases virtuales o jugar en línea. Sin embargo, al estar constantemente conectados quedan en condición de vulnerabilidad, expuestos a ser víctimas de delitos vía internet.

“Según INEGI, durante el año 2019, el 27% de los usuarios de internet en México, de entre 12 y 17 años, reportó alguna situación de ciberacoso; niñas, niños y adolescentes fueron los más afectados” destacó el Dr. Arroyo “Además, dentro del grupo de usuarios de internet que tienen entre 12 y 17 años, el acoso fue mayor para las niñas (30%) que para los niños (24%).”

Las situaciones consideradas como ciberacoso, en el caso de las niñas, fueron principalmente: 1) Mensajes ofensivos (44%); 2) Insinuaciones o propuestas sexuales (35%); 3) Provocaciones para reaccionar negativamente (34%); y 4) Contacto mediante identidades falsas (32%).

En el caso de los niños, las principales conductas de ciberacoso fueron: 1) Mensajes ofensivos (44%); 2) Contacto mediante identidades falsas (30%); 3) Provocaciones para reaccionar negativamente (27%); y 4) Llamadas ofensivas (24%).

“Es importante crear conciencia sobre los riesgos que pueden enfrentar y tener un diálogo abierto, para que sepan que cuentan con una red apoyo frente a cualquier problema que puedan enfrentar al estar conectados” dijo Arroyo Juárez.

Recomendó que sean los padres de familia o los cuidadores quienes, en compañía de niños, niñas y adolescentes, tomen medidas para su protección, que van desde configurar el control parental de dispositivos móviles, asegurarse de que tengan antivirus instalados o establecer los controles de privacidad necesarios, entre otros.

“La forma en la que niñas, niños y adolescentes emplean internet debería depender de su nivel de desarrollo. Por ejemplo, de seis a doce años requieren supervisión parental total, además de límites claros tanto en el tiempo como en los lugares de la casa dentro de los que pueden usar la tecnología.”

El especialista también expresó que se debe fomentar la convivencia familiar en este periodo de confinamiento por COVID-19. Recomendó aplicar horarios de uso de dispositivos electrónicos y ocupar el tiempo en otro tipo de actividades que redunden en un mejor ambiente en el hogar.

El Dr. Arroyo agregó que en la web de Alumbra -iniciativa colaborativa de Early Institute para prevenir la violencia contra niñas, niños y adolescentes- www.alumbramx.org está disponible una guía para padres, madres, tutores o cuidadores, sobre el uso de dispositivos tecnológicos y diferentes plataformas digitales, para que puedan tener una navegación segura en la red.

Finalmente, detalló que los integrantes de la Comunidad Alumbra, como Guardianes, Fundación Juconi, el Instituto de Pediatría y la propia Comisión Nacional de los Derechos Humanos, trabajan conjuntamente para enfrentar de la mejor manera esta temporada de confinamiento por Covid-19.

Cuidados paliativos en la contingencia

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute

Publicación original en El Financiero

Lo que estamos experimentando con la pandemia nos obliga a ver más allá de lo visible: el crecimiento de infectados por el Covid-19, las consecuencias económicas, el estado del sistema de salud, el aumento de muertes ocasionadas por las complicaciones del coronavirus, entre otros aspectos.

Uno de los temas que recobra importancia en este escenario es lo que ocurre con los cuidados paliativos, entendidos como el cuidado activo y total de las enfermedades que no tienen respuesta a tratamientos curativos, siendo su objetivo conseguir la mejor calidad de vida posible para los pacientes y sus familias.

¿Por qué es necesario hablar de estos cuidados? Porque hoy más que nunca es relevante enfatizar en la atención amorosa, compasiva y dedicada que deben recibir los enfermos con padecimientos terminales y sus familiares, en momentos de extrema precaución.

Los cuidados paliativos no aceleran ni retrasan el curso de la enfermedad, solo disminuyen los síntomas dolorosos y dan apoyo en aspectos físicos, psicológicos, familiares, espirituales y sociales. En sí, abarcan cuatro dimensiones: a) atención de paciente/familia; b) manejo de calidad de vida del paciente; c) control de síntomas, y d) duelo.

Hay que recordar que este tiempo delicado y excepcional exige extremar las medidas para evitar contagiar de Covid-19 a los sectores más vulnerables, como el integrado por aquellos cuyas enfermedades no tienen cura, pero que merecen tener una mejor calidad de vida hasta el último momento, salvaguardando su dignidad y sus derechos humanos.

En este sentido –sobre los tres primeros incisos– además de las atenciones esenciales, es fundamental que como cuidadores tomemos las medidas de higiene más meticulosas que eviten un posible contagio. Pero también es básico proveer apoyo espiritual. Según la Guía de manejo integral de cuidados paliativos, editada por el Consejo de Salubridad General (CSG), Early Institute y el Instituto Nacional de Cancerología, en 2018: “La espiritualidad, en particular la dimensión de la fe, puede ser un componente importante en el bienestar y calidad de vida del paciente en etapa terminal. […] La espiritualidad es el conjunto de pensamientos, valores, conceptos, ideas, ritos y actitudes a través de los cuales articulamos nuestra vida y buscamos el sentido, el propósito y la trascendencia de la vida impulsados por nuestro espíritu”.

En cuanto al duelo –en este tiempo de pandemia– se debe ser cauteloso. Si con la preparación para esta fase, el dolor por la pérdida de un ser querido es difícil, lo es más cuando nuestro familiar podría ser aislado por haber contraído el Covid-19, o bien, por no hacer una despedida social ante el confinamiento, como nos hubiera gustado.

Si esos fueran los casos, evitemos buscar culpables, ya que no podemos cambiar la situación. Mantengamos la calma y confiemos en que nuestro ser querido no se sintió abandonado en ningún instante. De igual modo, este trance no debe ser motivo para vivirlo en soledad, ya que hoy la tecnología permite estrechar lazos a través de llamadas y videollamadas; es indispensable hablar sobre nuestras emociones y expresar el dolor.

Sobre todo, sepamos que contamos con los recursos para afrontar un asunto de esta magnitud, que puede causarnos desaliento. Por ello, fortalezcamos nuestra esperanza y tengamos la certeza de que estamos actuando responsablemente, con pleno amor y conciencia para que –en cuanto se pueda– los abrazos venideros nos reconforten y vivamos un proceso de duelo adecuado.

Violencia digital en tiempos de COVID-19

Por Valeria González Ruiz, Coordinadora de Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo

 

En el cuaderno de investigación Abuso sexual infantil y otras formas de violencia hacia la niñez en México, Análisis de indicadores de incidencia delictiva –publicado en noviembre de 2019 por Early Institute a través del proyecto Alumbra–, se dio a conocer que el uso de nuevas tecnologías implica una ventana de riesgos para las niñas, niños y adolescentes.

En el documento se informa que, de acuerdo con cifras reportadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el año 2017, 20 por ciento de los niños y adolescentes entre 12 y 17 años de edad que utilizaron internet, vivieron alguna forma de ciberacoso.

La cifra sin duda es preocupante, sobre todo si consideramos que esta problemática se agrava ante la actual crisis sanitaria que vivimos por el coronavirus COVID-19.

El pasado 23 de marzo, el Buró Federal de Investigaciones​ (FBI, por sus siglas en inglés) publicó un comunicado advirtiendo que, ante las medidas tomadas para combatir la pandemia –como el cierre de las escuelas y el distanciamiento social– niñas, niños y adolescentes extenderán el tiempo que pasan conectados, situación que incrementa el riesgo de ser víctimas de explotación sexual infantil.

Así, actividades como los juegos en línea y el uso de redes sociales los exponen a depredadores sexuales y al grooming, técnica empleada por una persona adulta para engañar a una niña, niño o adolescente y conseguir fotos, videos o incluso coordinar un encuentro con fines sexuales.

Ante los retos que trae esta contingencia, mamás, papás, cuidadores, especialistas, sociedad y autoridades, debemos estar más alerta que nunca, poner un alto definitivo a la violencia ejercida contra nuestra niñez y garantizar su bienestar físico y emocional.

De no actuar a tiempo condenaremos a toda una generación a sufrir daños irreparables, mismos que se extenderán en toda la sociedad.

Autoridades especializadas recomiendan tomar medidas como las siguientes: a) instalar un antivirus y un programa de control parental; b) reportar usuarios, perfiles, enlaces o foros con contenidos abusivos, sospechosos o inapropiados; y c) mantener aparatos electrónicos en espacios comunes de la casa.

También, crear conciencia en las niñas, los niños y los adolescentes sobre los riesgos que pueden enfrentar en internet, observar con mayor atención comportamientos extraños y tener un diálogo abierto con ellos, para que sepan que cuentan con el apoyo de su familia frente a cualquier situación, son herramientas efectivas para prevenir la violencia digital.

En caso de conocer o ser víctima de este tipo de violencia, rompe el silencio, llama al 088 y haz el reporte correspondiente.

Recuerda que la denuncia es anónima, ésta puede ayudar a identificar a los agresores, rescatar a otras víctimas, detener a los probables responsables y prevenir nuevos casos.

Hogares, ¿seguros?

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute

Publicación original en El Financiero

Ante la amenaza por acrecentar el contagio del COVID-19, se ha pedido permanecer en nuestras casas, partiendo de la premisa de que son los lugares más seguros y confiables. Sin embargo, para mucha gente no es así. Para muchos, es enfrentarse a una violencia intrafamiliar, que crece por la actual situación y cuyo combate exige acciones conjuntas en apoyo a los más vulnerables, como son niños, niñas y adolescentes (NNA).

Un hogar –que ya era violento– y en donde el estrés se incrementa por las implicaciones del confinamiento (falta de empleo, falta de alimentos, problemas económicos, angustia por contraer enfermedades, etcétera) es un sitio de riesgo para infantes y adolescentes.

Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en los primeros dos meses de 2020 se registraron 33 mil 645 delitos de violencia familiar a nivel nacional. Esto representa un incremento de 16 por ciento en este bimestre con respecto a los registrados en el primer bimestre de 2019.

De igual modo, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, 44.6 por ciento de las mujeres de 15 años y más fue víctima de algún acto violento por parte de algún integrante de su familia, esposo o pareja.

Esto es tan solo una muestra del panorama que se vive en nuestro país y que se agrava en situaciones de mayor tensión como las de nuestros días.

De acuerdo con la Alianza para la Protección de Niñez y Adolescencia en la Acción Humanitaria, en su Nota técnica: Protección de la niñez y adolescencia durante la pandemia del coronavirus, entre los riesgos que padecen NNA se ubican: maltrato físico y emocional; aumento del riesgo de explotación sexual; deterioro de los problemas preexistentes de salud mental; aumento de la explotación laboral; separación familiar; entre otros.

Dado que en Early Institute estamos convencidos de que la primera infancia es clave para el desarrollo físico, mental y emocional de niñas y niños; y que las situaciones que viven en sus primeros años, influyen en su futuro, es necesario que construyamos un entorno que asegure su bienestar integral.

Por ello, proponemos que para mitigar las afectaciones del confinamiento en un hogar con violencia intrafamiliar, las vías telefónicas de atención dispuestas al servicio de la protección de grupos vulnerables, pongan mayor énfasis en las llamadas que reciban de niños, niñas y adolescentes y reforzar el mensaje de que las líneas de ayuda están abiertas para atender este tipo de problemáticas, sin importar la edad.

Incluso, se requiere ampliar la difusión de todos los medios de contacto para atender cualquier forma de violencia, como es la habilitación de mensajes a través de Whatsapp u otros canales. Esto implica garantizar que los servicios de atención a la violencia funcionen con normalidad ampliando su capacidad, pues es sabido que, en contextos de emergencia nacional, se saturan.

Hoy más que nunca comprometámonos a seguir colaborando en la protección de niños, niñas y adolescentes. Asumamos la responsabilidad y vigilemos con mayor ahínco lo que ocurre a nuestro alrededor para actuar en consecuencia.

COVID-19: recomendaciones para madres, padres, tutores y cuidadores

Por Adalia Contreras

Subdirectora de Contenido y Relaciones Institucionales de Early Institute

 

Frente a la contingencia sanitaria que se está viviendo a nivel mundial derivada del COVID-19, es necesario que tomemos una serie de medidas preventivas para evitar el contagio, como un adecuado higiene de manos, evitar el contacto física con otras personas y no salir de los hogares a menos de que sea una necesidad, entre otras. Sin embargo, la salud psicológica y emocional también requiere de consideraciones especiales.

La imposibilidad de salir, el paro de actividades en diferentes sectores laborales, la cancelación de clases en los distintos niveles educativos y el impacto económico que esto causará en la vida de las personas, sumados también al constante flujo de información en distintos medios de comunicación, pueden detonar estrés, miedo y ansiedad, tanto en adultos como en niñas, niños y adolescentes (CDC, 2020).

Niñas, niños y adolescentes responden a estas emociones de diversas formas, por ejemplo, mostrándose más dependientes, enfadados, preocupados, deprimidos o agitados, teniendo actitudes más agresivas o de aislamiento (OMS, 2020). Como responsables de su cuidado, protección y formación, es importante que tomemos medidas para asegurar su bienestar integral.

Diversas agencias y organizaciones -tanto nacionales como internacionales- han desarrollado una serie de recomendaciones que se pueden aplicar para facilitar la forma en la que se enfrentan a esta contingencia, que se pueden englobar en distintos aspectos:

 

  1. Procurar tiempo de convivencia y actividades

En situaciones difíciles, niñas, niños y adolescentes necesitan el amor y la atención de los adultos encargados de su cuidado (OMS, 2020). El tiempo que se les dedique, puede hacer la diferencia frente a una crisis, al ayudarlos a sentirse más amados y seguros (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020) a pesar de la confusión en su entorno.

Los expertos sugieren que, además de tener espacios de convivencia uno a uno-importante para los casos en los que vivan con dos o más niños o adolescentes-, se implementen diferentes actividades que ayuden tanto al entretenimiento de niñas, niños y adolescentes, como a mejorar la relación que se tenga con ellos, como hacer un rompecabezas, jugar juegos de mesa, desarrollar proyectos artísticos, artesanales o científicos, entre otros (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020; OMS, 2020; Child Mind Institute, 2020).

Algunas actividades recomendadas

Fuente: UNICEF, Parenting for Lifelong Health (2020)

Es importante que también se les escuche, al preguntarles qué quieren o necesitan hacer, siempre respetando las indicaciones de las autoridades del país específico. En caso de que su propuesta no vaya de acuerdo con los parámetros de distanciamiento físico o de aislamiento que estén establecidos, se sugiere platicar con ellos y explicarlo de una forma que les ayude a comprender la situación para generar una nueva propuesta (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020).

 

  1. Implementar prácticas de crianza positiva

Lo ideal es que -incluso en épocas de crisis- se mantenga un estilo de crianza positiva y enfoques saludables para la disciplina(American Academy of Pediatrics, 2020). Los adultos referentes tienen la responsabilidad de guiar a los niños y niñas para que aprendan a manejar sus emociones y resolver los conflictos con responsabilidad y respeto a las normas (UNICEF, 2014), más allá de cualquier tipo de situación que se pueda enfrentar en el contexto actual.

Emplear palabras positivas cuando se quiera explicar a niñas, niños y adolescentes qué se espera que hagan, usar un tono de voz tranquilo, tomar una pausa antes de reaccionar, tener expectativas realistas de sus comportamientos, reconocer cuando hayan hecho algo bueno y mostrarse comprensivo ante sus reacciones, tendrá un mejor efecto tanto en su comportamiento y actitud frente a la contingencia, en comparación con el uso de métodos agresivos o actitudes violentas (OMS, 2020; UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020).

Además, es importante recordar que aunque los adultos puedan sentirse inquietos o preocupados por su realidad actual (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020) la forma en la que niñas, niños y adolescentes aprecian la situación actual puede ser diferente, algunos incluso pueden verlo como un descanso (Child Mind Institute, 2020). Más allá de regaños, es importante validar esa sensación de emoción y usarla para ayudar a los niños a mantenerse tranquilos y felices, en la medida de lo posible (Child Mind Institute, 2020). 

Dale a niñas, niños y adolescentes trabajos, responsabilidades e instrucciones claras y que puedan hacer, y reconoce su esfuerzo en cuanto lo logren, para motivarlos a continuar con esa conducta

Fuente: UNICEF, Parenting for Lifelong Health (2020)

 

  1. Mantener una estructura.

El COVID-19 implicó un cambio en las rutinas tanto de los adultos como de niñas, niños y adolescentes, situación que puede ser complicada para todos los involucrados, por eso, los expertos recomiendan que se consideren dos opciones:

  1. Tratar de mantener los horarios habituales, en la medida de lo posible y de acuerdo con las actividades que puedan implementar (OMS, 2020; CDC, 2020; Child Mind Institute, 2020).

  2. Crear una nueva rutina, que considere tanto espacios para actividades escolares o laborales, como espacios para ejercicio, diversión y relajación (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020; OMS, 2020; CDC, 2020).

Crear una rutina diaria flexible pero consistente, en la que también se escuche la voz de niños y adolescentes, los ayudará a sentirse más seguros, a darles estructura y un sentido de vuelta a la normalidad (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020; UNICEF, 2020). Lo anterior puede generar beneficios también para los adultos.

Dentro de esta rutina, es importante que también se incluyan las recomendaciones y medidas preventivas sugeridas por las autoridades, como el mantener distancias seguras y el lavado constante de las manos (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020).Para estas recomendaciones, es necesario recordar que los niños y adolescentes -sobre todo los de menor edad- aprenden nuevas conductas al imitar a sus modelos a seguir, por lo que muy importante, que los adultos pongan el ejemplo (UNICEF, 2020; UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020).

Al final de cada día, también es aconsejable que los adultos tomen un minuto para pensar sobre el día, y compartir con niñas, niños o adolescentes, una cosa positiva o divertida que hicieron, para ayudar a todos a mantener una mejor actitud durante la contingencia

Fuente: UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020

 

  1. Manejar el estrés.

El COVID-19 ha generado una serie de situaciones estresantes y complicadas para todos. En momentos difíciles, niños y adolescentes buscarán apoyo y tranquilidad en su familia, por eso deben ser escuchados cuando compartan cómo se sienten, para después mostrarse comprensivos ante sus reacciones, evitar invalidar sus sentimientos, ser comprensivo y darles consejo, cuando lleguen a necesitarlo (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020; OMS, 2020).

Además, la percepción que niñas, niños y adolescentes tienen del mundo se ve influenciada por la forma en la que lo perciben los adultos responsables de su cuidado (UNICEF, 2020).

Es muy importante que se conserve la calma y también procuren su propia salud física y psicológica (Child Mind Institute 2020; UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020), tomando descansos, procurando dormir bien, haciendo ejercicio, buscando ayuda en caso de que lo necesite, manteniendo tanto una buena alimentación como una conexión con sus amigos o familiares (CDC, 2020; American Academy of Pediatrics, 2020).

 

Fuente: UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020

 

  1. Dar información clara.

En la actualidad, a través de los medios de comunicación tradicionales (como radio, impresos o televisión) y digitales (como redes sociales, servicios de mensajería, diferentes portales de noticias o videos), adultos, niñas, niños y adolescentes están al tanto del avance del COVID-19.

Para no dejar a niños y adolescentes con datos que pueden ser confusos, falsos, generarles miedo o que vayan más allá de su comprensión, se debe establecer un diálogo abierto, honesto y constante (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020), con información clara y suficiente para facilitar su entendimiento (OMS; 2020) o responder las preguntas que lleguen a tener.

Está bien no saber todo: en caso de que como adulto no sea posible responder una de sus dudas, es mejor decirlo de forma abierta. Así se puede aprovechar la oportunidad para aprender algo nuevo de la mano de niñas, niños y adolescentes

Fuente: UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020

También, pueden aclarar algunos puntos para ayudar a niñas, niños y adolescentes a lidiar con situaciones más complicadas, como el caso hipotético de que ellos mismos o un miembro de su familia puedan ser contagiados (OMS, 2020).

En caso de que llegue a ser necesario -por la sobresaturación o la generación de temor y ansiedad gracias al constante flujo de noticias-, se puede limitar la exposición a este tipo de contenidos (Child Mind Institute, 2020, UNICEF, 2020). Estar informados es importante, pero su salud tanto física como mental, debe de ser prioritaria.

Finalmente, para ayudar a la salud emocional no sólo de los menores de edad, sino de los adultos responsables de su cuidado, también se recomienda buscar historias de personas que trabajan para detener el brote, generan iniciativas para apoyar a los que más lo necesitan en medio de la contingencia y cuidan a los enfermos (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020), para que todos podamos recordar que la suma de nuestros esfuerzos nos ayudará a salir adelante como sociedad.

 

 

 

 

 

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud, OMS (2020). Brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19): orientaciones para el público. Cómo ayudar a los niños a gestionar el estrés durante el brote de COVID-19. Recuperado de https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public

Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, CDC (2020). Maneje la ansiedad y el estrés. Recuperado de https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/prepare/managing-stress-anxiety-sp.html

UNICEF, Parenting for Lifelong Health (2020). Tips for parenting during the coronavirus (COVID-19) outbreak. Recuperado de https://www.unicef.org/coronavirus/covid-19-parenting-tips

UNICEF (2014). Herramientas para la crianza. Recuperado de https://unicef.org.mx/storage/app/media/Guia-crianza-MX-Sep14.pdf

UNICEF (2020). Apoyo emocional para niños y niñas ante el Covid-19 [en línea]. Recuperado de https://www.unicef.org/mexico/media/3161/file/Consejos%20de%20salud%20mental%20para%20ni%C3%B1as%20y%20ni%C3%B1os.pdf

Child Mind Institute (2020). Cómo apoyar a los niños durante la crisis del coronavirus. Recuperado de https://childmind.org/article/como-apoyar-a-los-ninos-en-la-crisis-del-covid-19/

American Academy of Pediatrics (2020). Positive Parenting & COVID-19: 10 Tips to Help Keep the Calm at Home. Recuperado de https://www.healthychildren.org/English/family-life/family-dynamics/communication-discipline/Pages/Positive-Parenting-and-COVID-19_10-Tips.aspx

Temen se duplique Violencia sexual infantil por contingencia

Por Luis Carlos Rodríguez y Jonathan Bautista
Publicación original en Contrareplica 
El hogar es donde se comete el 70% de los delitos de violencia sexual infantil, y se puede incrementar más con la contingencia porque los infantes tienen que estar ahí con sus agresores, considera la coordinadora de Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute, Valeria González Ruiz, quien también participa en la organización civil Alumbra.
“Si lo llevamos al plano de la contingencia vemos que es un problema real porque (las agresiones) se multiplican mucho más porque al mandar a las niñas y a los niños justo al hogar, donde se tiene estimado que ahí es donde se comete el porcentaje más grande de los delitos de violencia sexual infantil, por ejemplo, se estima que es el 70 por ciento, y ahora con todo el tema de la contingencia se incrementa porque los infantes tienen que estar ahí con sus agresores”, declaró en entrevista para ContraRéplica.
Agregó que “hay muchas cifras que nos dicen que los principales agresores de la violencia sexual infantil son familiares o personas muy cercanas que por lo general se encuentran en el núcleo de la familia”.
Apuntó que “hemos descubierto que, nadie trae el dato certero porque es un problema tan interno, tan de casa, de lo privado, que a la gente le incomoda hablar de eso, por lo que tener cifras certeras de lo que es el impacto de la violencia sexual infantil es sumamente complicado”.
Detalló que hace poco se dio a conocer que ya hay información en China, por ejemplo, donde con la pandemia por el Covid-19 han aumentado los casos de violencia familiar y violencia doméstica contra mujeres y niñas, donde si bien no es una caso de violencia sexual, en general la violencia se vuelve exponencial en la casa y en ambientes donde están confinados las personas.
La especialista explicó que “La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de Relaciones en los Hogares (Endireh), que es una encuesta que se toma en cuenta por parte del Inegi, también se habla que el 67 por ciento de los casos de violencia familiar contra mujeres ocurren dentro de la casa en el interior del hogar”.
“Estimamos que los hechos de violencia se van a incrementar”, añadió.
Sostuvo que “los agresores están con la presión económica y con la contingencia muchos viven al día y sus trabajos están suspendidos, e igual tienen que hacer más gastos de los que tenían contemplados, y muchos de ellos al sentir que se pierde el control económico empiezan a buscar la necesidad de controlar otros aspectos de la vida o a otras personas”.
Señaló que “por el lado de las posibles víctimas, las niñas, niños adolescentes y mujeres, que por lo general son las víctimas, existe también mucha inseguridad financiera, porque tienen también el problema económico debido a la contingencia y actualmente no tienen trabajo, o dependen de esta persona y no se pueden ir y están con la incertidumbre de quién les va a dar ahorita trabajo y eso vuelve más complicado el ambiente”.
“Es importante que las autoridades y en general cualquier persona que pueda atender este tipo de situaciones, cuando se trate de niñas y niños lo haga con perspectiva de niñas, ya que muchas veces se reciben llamadas de de menores con ciertas inquietudes y no se les da la atención adecuada y no se deben desestimar las inquietudes que los infantes tengan ante una llamada de ayuda”, expresó.
Al ser cuestionada sobre la estimación o en qué porcentaje se podría incrementar estos casos de violencia tanto para los niños en sus hogares como para las mujeres, respondió: “como tal es muy difícil mapear este tipo de hechos, incluso no estando en contingencia, porque se reservan mucho a lo privado y muchas veces no hay denuncias y es una cifra negra porque muchas veces no hay denuncias”.