Hacia la erradicación de la violencia en la primera infancia
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
El uso de programas de parentalidad, mejorar la colaboración entre instituciones y brindar herramientas a los cuidadores; son algunas recomendaciones para combatir la impunidad.
Con el interés de evidenciar la situación de la primera infancia mexicana en diferentes dimensiones, Early Institute creó el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI) México. Es la única plataforma de su tipo en nuestro país que monitorea, analiza y da seguimiento a ámbitos de la mayor relevancia para ese sector de la población, como cuidado, educación, seguridad, salud y nutrición.
A propósito de la herramienta, se convocó a una mesa de discusión, integrada por especialistas que emitieron sus opiniones en torno a una de las problemáticas que más afectan a los niños y las niñas en sus primeros años de vida. Fue así como se desarrolló el panel “Protección de la primera infancia ante un entorno de violencia”, con la participación de Abigail Casas Muñoz, investigadora del Instituto Nacional de Pediatría (INP); Alejandra Ríos Cázares, directora general adjunta de Desarrollo, Análisis e Indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); Jorge Cuartas Ricaurte, codirector de la Fundación Apapacho; Tania Ramírez, directora ejecutiva de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), y Renata Díaz Barreiro Castro, líder del proyecto SIPI México.
En un primer momento, la discusión se centró en la violencia que aqueja a la primera infancia para después hablar de recomendaciones para erradicar este fenómeno.
Abigail Casas habló del desconocimiento de lo que es la conducta y el desarrollo de niños y niñas, lo que deriva en la adopción de formas incorrectas de crianza como lo es el castigo físico.
Para Alejandra Ríos, hay poca información sobre la problemática, evitando que se conozca con precisión lo que ocurre. Este oscurantismo se agudiza ante la dificultad que existe para captar los datos, en tanto las instituciones involucradas en el tratamiento del fenómeno (salud, justicia, bienestar social, etcétera) tienen variaciones en sus registros administrativos.
Jorge Cuartas comentó que 1 de cada 2 niños menores de 5 años recibe castigos físicos, acciones que se sabe tienen efectos nocivos en su crecimiento. Esta situación hace necesario que se ponga atención en la violencia en los hogares y que se considere necesario un mayor apoyo a madres y padres, pues existe un desconocimiento de métodos de disciplina adecuados.
Renata Díaz sostuvo que, de acuerdo con datos del INEGI, diariamente 6 niños y niñas en primera infancia sufren violencia sexual, siendo más afectadas las niñas (73 por ciento). Se refirió a la escasa cultura de denuncia, pero también al limitado acceso a la justicia. Dijo que de las de las 21 mil 717 carpetas de investigación de delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes, en 2020, el 10 por ciento fueron de primera infancia.
Para Tania Ramírez, es fundamental considerar la violencia armada que atraviesa el país. Dijo que de las más de 100 mil personas desaparecidas, 16 por ciento son niños, niñas y adolescentes.
Ante este panorama, algunas de las recomendaciones fueron: uso de programas de parentalidad para acompañar a las familias; en este tema el reto es escalar ese tipo de apoyos a nivel nacional. También se sugiere mejorar la colaboración entre instituciones, incluidas las del ámbito académico; apoyarse en el marco normativo donde se han dados importantes avances; innovar en estrategias para entender mejor y más la problemática; brindar herramientas a los cuidadores primarios; generar mayor corresponsabilidad en el cuidado integral de la primera infancia; robustecer organismos como el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), y combatir la impunidad.
En Early Institute reconocemos la experiencia de instituciones públicas y privadas en apoyo a la generación de entornos seguros para la primera infancia.
Las mesas de discusión del SIPI México, son un primer paso para una agenda de trabajo con especialistas, organizaciones de la sociedad civil, entidades e instituciones de gobierno y organismos internacionales. Sus contribuciones y esfuerzos dan cuenta del alto compromiso que nos une e impulsa a seguir con nuestra visión: construir un mundo donde los niños puedan ser niños. Los invito a consultar SIPI México en https://staging.earlyinstitute.org/sipimexico/.
Atendamos la discriminación laboral por embarazo en México
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
La igualdad empieza con las condiciones de las licencias de incapacidad que deberían ser tanto para madres como para padres.
Enfrentar la discriminación laboral por embarazo, en México, requiere de alianzas y compromisos, además de información y voluntad para entender la problemática desde sus diversas aristas. En ese sentido, Early Institute organizó una mesa de discusión con la participación de especialistas para reunir opiniones y recomendaciones en torno a este fenómeno que afecta a mujeres embarazadas y a sus hijos e hijas por nacer.
En la reunión, se contó con la participación de Ana Lucía Cepeda, cofundadora de Bolsa Rosa; Denisse Montesinos, cofundadora de Mujeres en Finanzas; Paola Bortoluz, fundadora de Her Safe Place y Sofía Pérez Gasque Muslera, presidenta del Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias. En sus intervenciones coincidieron que la discriminación laboral en el trabajo es un asunto cultural, pero que deteriora gravemente la competitividad del país.
Sofía Pérez sostuvo que, desafortunadamente, esta problemática es poco visibilizada. Por lo tanto, es poco entendida en su abordaje, aunque en el ámbito empresarial se debería enfatizar en lo mucho que se pierde, en términos económicos, con el daño ocasionado a las mujeres trabajadoras gestantes.
Por su parte, Ana Lucía Cepeda puntualizó que es una problemática de difícil medición y compleja. Señaló su vinculación con la equidad y que, en el caso de una etapa de embarazo, la igualdad empieza con las condiciones de las licencias de incapacidad que deberían ser tanto para madres como para padres.
Para Denisse Montesinos, la problemática continuará mientras no se retome desde el liderazgo de las empresas y se integre a su visión estratégica. Para ello es necesario cambiar la cultura organizacional, así como tener diagnósticos, incentivos y métricas que posibiliten la protección de las mujeres embarazadas en el trabajo.
Hoy en día, en nuestro país, en proporción del trabajo en casa, la mujer participa en un 50.4 por ciento, en contraste con los hombres que muestran 19 por ciento. Un dato más es que 80 por ciento de las mujeres de la población económicamente activa tiene un trabajo independiente por la falta de diversidad y flexibilidad laboral. Si se eliminara la desigualdad laboral se incrementaría en un 35 por ciento la participación de la mujer en las actividades económicas, impactando en la productividad empresarial y en la competitividad nacional. Asimismo, este aumento de la participación de la mujer en la actividad económica podría propiciar un incremento del 70 por ciento de la tasa del PIB actual.
Por su parte, Paola Bortoluz acentuó la relevancia de abordar este fenómeno con el rigor y la seriedad que se merece. Invitó a observar las experiencias de otros países para enfocarse en la construcción de un sistema que dé cabida a la maternidad sin tener que pagar el alto costo que suelen enfrentar las mujeres.
También se dijo que México, siendo integrante de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), no está a la par en condiciones de flexibilidad, rentabilidad, productividad y nivel de ingresos que el resto de los países miembros y que en foros recientes se ha insistido que reducir la brecha de condiciones económicas, salariales y de oportunidad de hombres frente a mujeres llevaría 150 años si no se actúa para acelerar el proceso.
Entre las propuestas para fortalecer el papel de las madres trabajadoras en la actividad económica se habló de implementar herramientas con perspectiva de género, lo cual también ayuda a las empresas. En este punto, las mujeres deberían tener una participación en sus trabajos con flexibilidad laboral y garantías de respeto hacia la maternidad, la lactancia y la salud, ya que suelen tener mayor nivel de estudios de posgrado frente a los hombres con puestos directivos, operativos y ejecutivos.
La mesa se hizo a propósito del estudio La discriminación laboral por embarazo, que Early Institute integró para evidenciar las causas, conductas y consecuencias de esta práctica que atenta contra las mujeres, pero también pone en riesgo la vida de los niños y las niñas por nacer.
Para los integrantes de Early Institute es primordial asegurar la protección de la gestación y la primera infancia de manera integral. Además de describir la problemática nos enfocamos a establecer lazos con organismos públicos y privados para generar propuestas que logren erradicar este fenómeno que, además de vulnerar los derechos de la mujer, impide el sano desarrollo de sus bebés. Puedes consultar el estudio en: https://staging.earlyinstitute.org/discriminacion-laboral-por-embarazo/DLE.pdf
Urge proteger la maternidad en el trabajo
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
Lamentablemente la discriminación laboral por embarazo es una práctica que daña más a las mujeres con bajos salarios.
Con el objetivo de prevenir y atender una de las problemáticas más graves en contra de las mujeres embarazadas en el trabajo, Early Institute difunde el estudio La discriminación laboral por embarazo, en apoyo a dicho sector de la sociedad mexicana. Entre otros datos, en la investigación se revela que 88 por ciento de los casos es en el ámbito particular, mientras que en el sector público se registra un 12 por ciento. Sin duda, la situación es preocupante por la terrible afectación que sufren no solamente las mujeres, sino también las niñas y los niños por nacer.
En este sentido, el estudio señala la complejidad del fenómeno y cuestiona: “el problema es mucho más grave de lo que pensamos y sus alcances tan amplios que nos definen como comunidad: ¿qué tipo de sociedad somos, si no garantizamos un ambiente sano y seguro para las niñas y los niños en su primera infancia?”.
Lamentablemente la discriminación laboral por embarazo es una práctica que daña más a las mujeres con bajos salarios. “Respecto al lugar de trabajo, el modelo muestra que las mujeres empleadas en compañías o empresas privadas, bancos u hospitales tienen un riesgo relativo mayor de padecer discriminación por embarazo (32 por ciento mayor) y el riesgo relativo es mucho mayor para las empleadas en fábricas (166 por ciento mayor)”.
Por su parte, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2021 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló que existen 2 millones 764 mil 991 mujeres trabajadoras que, en los cinco años previos, sufrieron alguna forma de discriminación laboral relacionada con el embarazo.
Sobre esto, en la publicación también se habla de las diferentes formas de violencia hacia la mujer durante la gestación, e incluso, después de parir, siendo ellas: acoso y hostigamiento laboral; descuento económico por ejercer licencias médicas; obligación de trabajar en periodo de incapacidad por maternidad; no ser contemplada para ascensos; no renovar su contrato por honorarios en el periodo de incapacidad; despido, entre otras. Todas estas conductas vulneran el ejercicio de la maternidad, atentando contra los derechos laborales.
Ante este panorama, es necesario cambiar la idea de ver la maternidad como una desventaja y “posicionar al embarazo y la maternidad en el eje de todas las acciones y estrategias implementadas en los distintos sectores sociales, especialmente en el laboral, a fin de cambiar la percepción”.
Para Early Institute es fundamental visibilizar este fenómeno en tanto suele ser minimizado y poco atendido por las autoridades. De igual modo es indispensable garantizar la vida, la salud, la integridad y el desarrollo de las niñas y los niños por nacer, lo que implica erradicar el problema desde un enfoque con perspectiva de niñez.
La discriminación laboral por embarazo es la primera entrega de una serie de documentos titulada Prácticas que vulneran la maternidad en México, la cual busca reunir trabajos y evidencia en torno a las mujeres embarazadas y sus hijos e hijas por nacer para concretar políticas públicas que los protejan de una manera integral. Puedes consultar el estudio en: https://staging.earlyinstitute.org/discriminacion-laboral-por-embarazo/DLE.pdf.
La educación en la primera infancia: una agenda pendiente
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) en 2018-2019, sólo el 24.32 por ciento de niños y niñas de 3 y 4 años tuvo un desarrollo adecuado en cuanto a alfabetización.
En México, la educación que se brinda a niños y niñas durante la primera infancia –en sus primeros 5 años de vida– enfrenta diversos retos. Uno de ellos es la falta de reconocimiento social, es decir, los padres y cuidadores no reconocen su importancia, cuando se trata de un aspecto esencial en el desarrollo integral de todo ser humano.
Así coincidieron las especialistas reunidas en la primera mesa de discusión “Educación en la primera infancia; retos y recomendaciones”, organizado por Early Institute, a propósito de los datos que concentra el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), herramienta social y estadística que da seguimiento al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En el panel participaron Irma Lilia Fuentes, subdirectora de Educación Inicial en la Dirección General de Desarrollo Curricular de la Secretaría de Educación Pública (SEP); Brenda González García, directora de Atención de Políticas de Primera Infancia del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes; y las investigadoras Katia Carranza Velázquez, de Mexicanos Primero e Ixchel Beltrán Revilla, del Pacto por la Primera Infancia.
De acuerdo con SIPI México, que a su vez se nutre de bases de datos oficiales, como el Sistema Educativo Nacional, la matrícula preescolar que va de 3 a 5 años tuvo una caída de 8.0 por ciento% de 2018 a 2021. En el ciclo escolar 2018-2019 se registró una inscripción de 71.8 por ciento; en el periodo 2019-2020 fue de 71.4 por ciento, y en el ciclo 2020-2021 bajó aún más, a 65.6 por ciento.
En cuanto a la tasa de escolarización de educación inicial (de 0 a 2 años) la baja fue de 18 por ciento en ese mismo periodo, ya que en el ciclo 2018-2019 se tuvo 4.1 por ciento; en el periodo 2019-2020 fue de 3.8 por ciento, y en el ciclo 2020-2021 fue de 3.1 por ciento.
Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) en 2018-2019, sólo el 24.32 por ciento de niños y niñas de 3 y 4 años tuvo un desarrollo adecuado en cuanto a alfabetización y conocimientos numéricos.
Estas cifras hablan de un panorama poco alentador, sobre todo, en cuanto a educación inicial se refiere. Las expertas en la mesa de discusión vinculan este fenómeno con distintos aspectos: la necesidad de un cambio cultural; ampliar la cobertura; mejorar la calidad del servicio educativo; fortalecer a los agentes educativos con formación continua y adecuada; priorizar el interés superior de la infancia y poner al centro a los niños y las niñas en la construcción de las políticas públicas.
También hay que garantizar la implementación de la recientemente lanzada Política Nacional de Educación Inicial (PNEI) en cuanto a cobertura, calidad y trabajo con las familias. En este sentido, otra cifra que llama la atención es que 40 por ciento de las familias mexicanas no requiere del servicio, de acuerdo con datos compartidos por el Pacto por la Primera Infancia.
Se debe tener mayor presupuesto para impulsar la educación en primera infancia y garantizar un sano ejercicio de los recursos, así como alentar la coordinación entre los diversos sectores involucrados en esta etapa educativa.
En Early Institute afianzamos nuestro compromiso por contribuir en la mejora de la salud; el cuidado y la educación; la seguridad y la protección de la primera infancia y sabemos que la responsabilidad es compartida. SIPI México reúne datos para facilitar el análisis de la situación actual de las niñas y los niños de México, desde un enfoque estadístico, pero también de derechos, motivo por el cual las voces de especialistas ofrecen otra dimensión de entendimiento a lo que ocurre hoy en día en un ámbito educativo complejo y desigual. Los invito a consultar SIPI México en https://staging.earlyinstitute.org/sipimexico/
México y su inversión en primera infancia
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
México enfrenta severos retos en inversión en primera infancia, presentando incluso porcentajes muy bajos de gasto público en comparación con el promedio de países en América Latina.
En días pasados, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) dio a conocer la investigación Gasto para la primera infancia en 2021. Distribución en entidades federativas, con cifras referentes a la inversión en primera infancia durante 2021 y a la distribución de recursos en los diferentes estados de la República mexicana.
En primer lugar, el estudio señala que en ese año “el Gasto Exclusivo para Primera Infancia (GEPI) fue de 16 mil 120.4 millones de pesos (mdp), esto representó mil 247 pesos para la atención de cada niño o niña. En contraste, en 2022 el gasto en pensiones y costo de la deuda ascienden a 86 mil 830 y 6 mil 412 pesos per cápita respectivamente (CIEP 2022)”.
Sin duda, este primer dato da cuenta de la escasa importancia que se le brinda a la primera infancia mexicana, cuando debería ser un sector con mayor atención. Hay que recordar que esta etapa abarca de los cero a los cinco años, tiempo en el que niños y niñas observan un desarrollo cognitivo, social, emocional y motriz sustancial, en tanto su cerebro alcanza sus niveles máximos de crecimiento.
Pese a la relevancia de esta etapa, México enfrenta severos retos en inversión, presentando incluso porcentajes muy bajos de gasto público en comparación al promedio de países en América Latina.
De acuerdo con el CIEP: “El GEPI incluye cuatro programas presupuestarios que atienden exclusivamente a la primera infancia: servicios de guarderías del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); Estancias del Bienestar y Desarrollo Infantil (EBDI) del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); el Programa Expansión de la Educación Inicial de la Secretaría de Educación Pública (SEP); y el Programa de Apoyo para el Bienestar de Niños, Niñas Hijos de Madres Trabajadoras (PABNNHMT) de la Secretaría del Bienestar. En conjunto, los cuatro programas representaron solo 0.21 por ciento del total del gasto ejercido en 2021″.
Cabe mencionar que tres de los cuatro programas ejercieron menos recursos de los asignados. “El programa de servicios de guardería del IMSS fue el que presentó un mayor subejercicio, gastó 2 mil 520 mdp menos que lo aprobado, en tanto que el programa EBDI del ISSSTE fue el único que presentó un sobreejercicio de 31 mdp”.
En cuanto a la distribución por entidad, el documento señala un ejercicio inequitativo: “La Ciudad de México fue la entidad que ejerció mayores recursos para atender a primera infancia, con un gasto per cápita de 4 mil 330 pesos. Le siguen las entidades de Chihuahua y Colima con gastos per cápita por arriba de 2 mil 500 pesos. En contraste, las entidades que ejercieron menores recursos per cápita destinados a la atención de la primera infancia fueron Hidalgo y Chiapas, quienes ejercieron menos de 300 pesos per cápita para primera infancia”.
Esta desigualdad favorece mayor pobreza y diferencia de oportunidades, lo que pone en riesgo a niños y niñas en primera infancia, quienes conforman casi 10 por ciento de la población total mexicana.
Con este estudio, se sigue evidenciando que en México se invierte poco en primera infancia, lo que compromete la igualdad social y económica del país.
En Early Institute hacemos un llamado a efectuar mayores esfuerzos para garantizar una protección integral a esta población, en tanto se sabe que los países que otorgan mayores presupuestos a su primera infancia reducen costos futuros en la vida adulta de sus ciudadanos. Asimismo, es necesaria una distribución equitativa que cierre las brechas de pobreza y garantice la igualdad de oportunidades a niñas y niños; además de que se aprovechen eficazmente los recursos públicos en beneficio de los más vulnerables.
Detengamos la violencia sexual infantil en línea
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
Durante la primera mitad de 2022, a nivel mundial se han creado 20 mil páginas web con imágenes de abuso sexual infantil.
En materia de abuso sexual infantil en línea, el mundo se enfrenta a severas amenazas, que no debemos ignorar. En un reciente informe de la asociación británica Internet Watch Foundation (IWF) se revela que esta práctica va en aumento de manera alarmante. La organización ha registrado que, durante la primera mitad de 2022, a nivel mundial se han creado 20 mil páginas web con imágenes de abuso sexual infantil, incluyendo cerca de 56 mil imágenes con contenido explícito generado por niños y niñas de 7 a 10 años de edad.
Este contenido autogenerado es producto de la manipulación o extorsión que llegan a sufrir los menores por parte de adultos, quienes aprovechan las herramientas digitales para convencerlos de producir material explícito transmitido ya sea en imágenes o videos.
El problema es de tal magnitud que se habla de un incremento de 360% en la creación de contenido autogenerado entre 2019 y 2021, lo que representa una alerta importante para las autoridades. Lamentablemente la manera con la que los delincuentes logran que niños y niñas se fotografíen o videograben por sí mismos es relativamente fácil al argumentar mayor aceptación social o recurrir a la extorsión. El riesgo aumenta ante la escasa vigilancia en el uso de los dispositivos digitales por parte de los cuidadores, logrando la proliferación de la violencia sexual en línea.
Internet Watch Foundation advierte que la tendencia es mundial y creció con mayor rapidez con la pandemia.
En México, además, hay evidencia de que los pederastas han encontrado en nuestro país un refugio privilegiado ante la falta de medidas de seguimiento y detención a redes mundiales dedicadas a cometer delitos sexuales en contra de niños, niñas y adolescentes.
Por su parte, el informe Análisis indicadores de violencia en internet contra adolescentes, publicado por Alumbra, una iniciativa de Early Institute que busca prevenir la violencia sexual infantil, señala que “la violencia a través de internet tiene consecuencias graves para las niñas, los niños y los adolescentes y en México continúa siendo preocupante pues casi 1 de cada 4 adolescentes reportó haber sufrido ciberacoso en el periodo de octubre 2019 a noviembre 2020″.
Como se ve, el fenómeno es un foco rojo y amerita tomar medidas para evitar las agresiones sexuales en contra de un grupo social que debiera estar totalmente protegido. En este sentido, en Early Institute hacemos un llamado a vigilar y estar atentos a la actividad de nuestros hijos e hijas en internet con acciones avaladas por organismos internacionales, siendo ellas: 1) conocer y hablar con niños, niñas y adolescentes sobre los riesgos que existen en internet; 2) mantenerse involucrado en su mundo digital; 3) conocer con quién interactúan en línea; 4) usar controles de privacidad y seguridad, y 5) bloquear y reportar a personas que los incomoden. Sobre todo, es necesario denunciar todo acto que vulnere la integridad física y emocional de los niños, las niñas y los adolescentes en el entorno virtual.
El cuidado de este sector es una responsabilidad que nos compete a todos y detener cualquier práctica que atente contra su vida y seguridad debe ser siempre la prioridad.
Por la protección a la primera infancia mexicana
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
El Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), es la primera herramienta social, en nuestro país, que permite conocer el estado actual de este grupo social desde el vientre materno
Aun cuando se sabe que la primera infancia es trascendental en la vida de las niñas y los niños e influye de manera significativa en su edad adulta, en México no se invierte en su protección, agravando su óptimo desarrollo y, por consecuencia, aumentando las desigualdades sociales y económicas en el país.
Una de las fallas sustanciales es la falta de información, ya que pese a los esfuerzos públicos y privados que se han efectuado para recabar algunos indicadores relacionados con la primera infancia, éstos carecen de una actualización constante, suelen ser poco exhaustivos o no cuentan con una alineación a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Por estas razones, en Early Institute, en colaboración con Fundación Coppel, hemos desarrollado el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), que integra 142 indicadores relativos a la salud, educación, alimentación, seguridad, protección, pobreza, talla, escolaridad, entre otros datos, de niños y niñas mexicanos de 0 a 5 años.
Se trata de la primera herramienta social, en nuestro país, que permite conocer el estado actual de este grupo social en diferentes rubros vitales para su desarrollo desde el vientre materno, mediante el monitoreo, análisis e incidencia basada en un marco conceptual y evidencia científica.
El SIPI México no es un recurso meramente numérico y lleno de datos, sino que indica cómo están y dónde están las niñas y los niños en México, así como señala qué se puede hacer en su beneficio. Es un mapa social que evidencia, de manera humanizada, los requerimientos y las necesidades fundamentales de este grupo vulnerable de la sociedad mexicana con miras a tomar acción en su resguardo.
El objetivo es ofrecer un sistema que reúne datos para facilitar el análisis de la situación actual de las niñas y los niños de México, desde un enfoque estadístico, pero también de derechos, con miras al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
De este modo, se busca: a) Visibilizar, monitorear y dar seguimiento a los indicadores más relevantes de la primera infancia hacia el cumplimiento de la Agenda 2030; b)Transferir conocimiento sobre la primera infancia, en México, para contribuir al diseño e implementación de políticas públicas; c) Generar recomendaciones para organizaciones, instituciones y actores interesados en llevar a cabo acciones para el desarrollo de la primera infancia; y d) Incrementar las capacidades de tomadores de decisión para el impulso de iniciativas relacionadas con la primera infancia.
Hay que decir que el tema no es menor cuando la población de primera infancia representa casi el 10 por ciento de la población mexicana total, es decir, una de cada 10 personas son niños y niñas de entre 0 y 5 años. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México residen 12 millones 226 mil 266 niñas y niños en dicho rango de edad, siendo 50.6 por ciento del sexo masculino y 49.4 por ciento del femenino.
El Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México) es un proyecto a largo plazo y busca contribuir a mejorar las condiciones de vida de niñas y niños, grupo al cual se ha dejado de lado, pues solamente el 0.8 por ciento del Producto Interno Bruto, en el país, es destinado al gasto público requerido por esta población.
El Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México) se puede consultar en www.earlyinstitute.org/sipimexico/ y con él, Early Institute y nuestros aliados reafirmamos nuestro compromiso en la atención y protección de la primera infancia nacional.
Combatir el vacío en la niñez
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
A los desafíos que nos presentan los tiempos actuales, se une otro más que lamentablemente ataca a niños, niñas y adolescentes. Se trata de la presencia del sentimiento de vacío, ante la carencia de atención de calidad por parte de sus padres y cuidadores.
Existen muchos factores que posibilitan que este grupo social se considere vacío, como lo señala el psicoterapeuta argentino, Lucas Raspall: “Son niños que tienen demasiado, pero que les falta lo más importante: madres y padres emocionalmente disponibles; límites claramente definidos; responsabilidades; nutrición equilibrada y un sueño adecuado; movimiento, especialmente al aire libre; espacios para el aburrimiento; menor distracción digital, y juego creativo e interacción social”.
La dotación de regalos materiales para entretenerlos y la sobreprotección son también prácticas que pueden desencadenar sentimientos de vacío en niños y niñas, que requieren más de lazos afectivos que de compensaciones externas.
“Se trata de niños sin deseos, con baja tolerancia a la espera y la frustración”, dice el también autor de varios libros sobre crianza positiva. ¿Qué hacer para evitar el sentimiento de vacío en la etapa infantil? Lo primero es convertirnos en padres y cuidadores presentes y disponibles para acompañarlos en su crecimiento; eso implica compromiso, brindar tiempo de calidad y asumir la responsabilidad de su cuidado físico, mental y emocional.
Lo siguiente es establecer límites; evitar el uso excesivo de dispositivos digitales; motivar la convivencia familiar; invitar a que se juegue; cuidar que las rutinas diarias sean respetadas, favoreciendo los tiempos de descanso y alimentación; promover su autonomía, evitando la sobreprotección y fortalecer su sentido de responsabilidad con tareas acordes con su edad.
En particular hay que evitar emplear la tecnología como método para combatir el aburrimiento, en especial en edades muy tempranas, ya que al dotarlos de estímulos inmediatos estamos impidiendo que desarrollen sus propios recursos para ser creativos e imaginativos.
El sentimiento de vacío en niños y niñas, en palabras de Raspall, es una “tragedia silenciosa”, en tanto pareciera que va en aumento y su afectación es profunda. Es por ello que se invita a fortalecer su autoestima, fomentándoles seguridad en sí mismos mediante la atención de sus necesidades e intereses.
En Early Institute privilegiamos el interés superior de niños y niñas con el impulso de propuestas sobre su salud, educación, cuidado y protección. En este sentido, hacemos un llamado a que padres y cuidadores asumamos la responsabilidad por velar y garantizar un adecuado estado emocional de nuestros hijos e hijas, en tanto afecta su desarrollo y bienestar. Sin duda, el establecimiento de vínculos afectivos sólidos, así como nutrirlos en lo físico y en lo mental, son tareas compartidas para combatir el enraizamiento del vacío en la primera infancia y un paso para construir una sociedad más resiliente.
Educación en México, una deuda pendiente
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
Desde 2019, en México se ha emprendido una serie de modificaciones en torno a la educación. Una de las más controvertidas es el interés por cambiar los contenidos de los libros de texto de la educación básica, ya que en palabras del director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Marx Arriaga, siguen “un modelo de educación neoliberal”.
Si bien tenemos una deuda con la educación pública mexicana, ofrecer contenidos desde la óptica del gobierno operante va en contra de lo que se esperaría sean los materiales que la sustentan: libres de ideología y basados en fundamentos científicos.
En nuestro país, hay rezagos importantes que se deben considerar. Según Indicadores Nacionales de la Mejora Continua de la Educación en México, presentado por la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación: “Al inicio del ciclo escolar 2020-2021 estaban matriculados 29.4 millones de estudiantes en preescolar, primaria, secundaria y educación media superior. Con respecto al ciclo anterior, se estima una disminución de 763 mil 299 estudiantes, lo que representa un descenso de 2.5 por ciento de la matrícula en este periodo. En 2020 alrededor de 5.7 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de entre 3 y 17 años se encontraban fuera de la escuela. Éstos constituían 17.5 por ciento de la población en ese rango de edad”. Esto nos habla de la existencia de una desigualdad que exige esfuerzos sustanciales para que ningún niño, niña o adolescente se quede sin ejercer uno de sus derechos fundamentales.
Aunado a esta deficiencia, de acuerdo con la asociación Save The Children, “en 2021 cada día 7 niñas, niños o adolescentes fueron asesinados diariamente y 37 sufrieron violencia física, esto sin contar los múltiples casos que no son identificados ni denunciados. La normalización cultural de la violencia sistémica en su contexto familiar, escolar y comunitario está cobrando sus vidas y les está haciendo vivir situaciones que ninguna persona, pero especialmente ninguna niña, niño o adolescente, le corresponde vivir.” Esto es alarmante pues nos habla de una total falta de garantías para proteger el derecho más importante de niños, niñas y adolescentes, que es el de la vida, incluso en su ambiente escolar.
Desde hace tiempo, en México se han impulsado reformas que dicen ser educativas, cuando en realidad son de carácter administrativo o político. Los cambios que hoy se gestan bajo el paradigma de la Nueva Escuela Mexicana tampoco resolverán de fondo los problemas si se rige por bases ideológicas o de un partido.
Sin duda hay mucho por hacer en materia educativa, la cual debe ser una vía que no sólo permita adquirir conocimientos académicos, sino para la vida y se cumpla lo que establece el artículo tercero de nuestra Constitución: “La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos”.
En Early Institute sabemos que la primera infancia es clave para el desarrollo físico, mental y emocional de niñas y niños. Por lo tanto, es necesario construir un entorno que asegure su bienestar integral, empezando por garantizarles una educación adecuada y espacios seguros que protejan su vida, y coadyuven en su crecimiento y desempeño escolar.
Niños y niñas nobles: ¿cómo educarlos?
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
Es forzoso que aprendan a reconocer conductas y acciones inadecuadas que les produzcan desconfianza y puedan alejarse.
Cuando se trata de crianza, se habla de opciones y formas según la personalidad de los niños y las niñas con quienes se convive. Las necesidades infantiles varían y habrá que adoptar prácticas educativas para responder a ellas del mejor modo posible. En el caso de niños y niñas que suelen ser nobles y de carácter bondadoso es imperativo dotarlos de herramientas para enfrentarse a personas de su misma edad o mayores que podrían abusar precisamente de su inocencia.
No se trata de cambiar sus cualidades, sino de hacerles ver que no todos se comportan de un modo amable y respetuoso o que, incluso, habrá quienes buscarán sacar un provecho a costa suya. Como el caso de los niños que suelen mentir e inventan que otro hace o dice sin importarles cuánto se perjudica el prestigio, la autoestima y la autoconfianza de quien acusan. Esta forma de violencia se agrava cuando los padres repiten las mentiras sin verificar lo que realmente sucede, provocando más daño y confusión.
Para evitar que nuestros hijos e hijas sean víctimas de actos que puedan perjudicarlos física y emocionalmente, los especialistas recomiendan una serie de enseñanzas, empezando por evitar la sobreprotección. Según la Dra. Ainhoa Manzano Fernández y el Dr. Juan Luís Martín Ayala del ETXADI Centro Universitario de Psicología de la Familia, “los padres y madres que se exceden en las ayudas a sus hijos e hijas por miedo a que sufran, consiguen un efecto contrario al deseado”. Lo que se busca es encontrar un equilibrio que permita que niños y niñas se puedan defender de posibles maltratos con sus propios recursos.
En este sentido, hay estrategias que pueden ayudarlos a fortalecer su confianza y actuar en caso de que se enfrenten a una situación que los pueda afectar. Una de esas estrategias es tener siempre abiertos los canales de comunicación, lo que implica que exista un ambiente respetuoso y cordial en el entorno familiar. La comunicación debe ser directa y clara, de tal modo que si se tienen conflictos fuera del hogar, las niñas y los niños puedan expresarse con total libertad sin temor alguno.
Otra estrategia es elevar su autoestima como parte de sus habilidades socioemocionales. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la autoestima es el “sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. La importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva a perseguir nuestros objetivos”. Este punto es crucial ya que si no se cuenta con una autoestima adecuada es mayor el riesgo de ser víctima de un abuso por el hecho de sentirse inferior y permitir los atropellos.
En este tema también es fundamental enseñarles a negarse a hacer algo que los pueda incomodar. Aquí es forzoso que aprendan a reconocer conductas y acciones inadecuadas que les produzcan desconfianza y puedan alejarse. Por esta razón es que se retoma la importancia de la comunicación para hablarles, con claridad y sin prejuicios, sobre los peligros que pueden darse en espacios cerrados, abiertos e incluso, digitales. Aprender a decir no es una forma de establecer límites con el interés de proteger su integridad física y emocional.
En Early Institute reconocemos la importancia de la prevención como parte toral en el cuidado y la educación de la primera infancia. Por esta razón, hacemos un llamado a los padres, tutores y cuidadores para que orienten a niños, niñas y adolescentes que, por su carácter, podrían ser lastimados si sus competencias socioemocionales no son lo suficientemente robustas. Asumamos nuestra responsabilidad en la dotación de habilidades que les permitan ser autónomos, pero conservando su esencia y sin transgredir su personalidad.