GUERRERO; INFANCIA EN RIESGO TRAS EL HURACÁN OTIS

Por: R. Vincent Morfín Calvo, Ejecutivo de Asuntos Públicas de Early Institute
Publicación original de: ContraRéplica

El paso del huracán Otis por las costas del Pacífico mexicano, particularmente en el estado de Guerrero, ha dejado incalculables pérdidas de vidas humanas y materiales, a más de cuantiosos daños a la infraestructura de servicios básicos en la entidad, al igual que un fuerte impacto en una de sus principales actividades económicas; el turismo.

Los afectados se cuentan por millares y, entre ellos, preocupa especialmente el impacto que este fenómeno meteorológico tendrá en la vida de niñas, niños y adolescentes en los próximos años.

El estado de Guerrero es ya, de por sí, un estado con una gran cantidad de carencias sociales y con algunos de los peores indicadores sobre bienestar de la primera infancia, por lo que un fenómeno de esta naturaleza no hará más que acentuar las problemáticas que su ciudadanía enfrenta cada día.

De esta manera, la infancia se enfrentará en los tiempos venideros a una lucha por su supervivencia en medio de una recuperación económica que podría llevar años.

Es por lo anterior que resulta tan importante que desde los distintos ordenes de gobierno, [federal, estatal y municipal] se ejecuten mecanismos para garantizar la salvaguarda de la vida niñas, niños y adolescentes.

Lo anterior se deberá lograr, en primera instancia, mediante la generación de un plan de acción inmediata para la protección de las víctimas del desastre natural, con especial énfasis en la atención de emergencias de salud, garantizar la continuidad en el suministro de medicamentos, energía eléctrica, agua potable y alimento, principalmente, para las familias con infantes entre sus integrantes.

En sintonía con lo anterior, también se debe garantizar la seguridad de los habitantes y se debe trabajar en la restitución del estado de derecho en la entidad, mismo que se ha visto mermado por consecuencia de la desesperación y la incertidumbre de la ciudadanía.

Es indispensable pensar en soluciones de fondo que permitan iniciar la reconstrucción de la sociedad guerrerense, pero es aún más importante el tener una reacción inmediata para salvaguardar la integridad física y moral de nuestras niñas y niños, que son quienes resentirán en mayor medida los estragos del huracán Otis desde los diversos ámbitos.

Por lo anterior, desde Early Institute hacemos un llamado para que autoridades de todos los niveles logren los acuerdos y la coordinación necesaria para atender de manera rápida e integral la emergencia que vive el estado de Guerrero, y que se logre una estrategia de atención que coloque en el centro a la primera infancia para garantizar la salvaguarda de su interés superior y la protección de su vida.

EXPLOTACIÓN REPRODUCTIVA; LA VERDADERA CARA DE LA “GESTACIÓN SUBROGADA”

Por: R. Vincent Morfín Calvo, Ejecutivo de Asuntos Públicas de Early Institute
Publicación original de: ContraRéplica

Dentro de los diferentes métodos para formar una familia, existe un mecanismo que recientemente ha despertado la curiosidad del ojo público por sus diferentes y controversiales matices; la llamada “gestación subrogada”.

Pero ¿qué es realmente la “gestación subrogada”? Es una actividad mediante la cual una mujer gesta en su vientre a un bebé y que, al darlo a luz, entregará a otra persona o pareja. Adicionalmente, cabe mencionar que esta actividad se realiza al margen de contratos y que puede existir remuneración para la denominada “madre gestante”.

En su conjunto, el procedimiento despierta muchas interrogantes respecto de su legalidad y también sobre su falta de apego a los Derechos Humanos. No obstante, uno de los ejes más preocupantes entorno a la llamada “gestación subrogada”, es el mercado negro que se genera alrededor de las mujeres “gestantes” y de sus hijas e hijos por nacer.

El Senador José Narro Céspedes, del Grupo Parlamentario MORENA, recientemente ha declarado que esta actividad es una forma de trata de personas en la que prevalece una visión mercantilista de la maternidad y en la que se despojan de sus derechos a madres y niños, y dichas declaraciones no son infundadas.

La “gestación subrogada” propicia, entre otras cosas, la comisión de abusos en contra de mujeres en situación de vulnerabilidad y de bajos recursos, la existencia de escenarios de trata de personas por parte del crimen organizado para satisfacer las “exigencias del mercado”, la cosificación de la mujer al considerarla meramente un “cuerpo para gestar”, y la compraventa de niñas y niños por nacer; todos ellos escenarios ilegales y contrarios a los derechos inherentes a toda persona.

En ese orden de ideas, el pasado 13 de abril se listó en el Orden del Día del Senado de la República una iniciativa del Senador Narro Céspedes por la que se reforman las leyes de Niñez, de Salud y de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, a efecto de establecer una prohibición rotunda [y muy necesaria] a la práctica de los también llamados “vientres de alquiler”. La iniciativa fue turnada a comisiones legislativas donde se espera su estudio y dictaminación. Dicho lo anterior, el Senador Narro ha sido consistente en mantener la temática en la agenda pública y en exponer los diversos escenarios negativos que su comisión representa para las mujeres, así como para niñas y niños por nacer.

Más allá de las discusiones ideológicas, la “gestación subrogada” representa una verdadera problemática social y un conflicto de Derechos Humanos. No es menor que en países europeos como España e Italia, esta práctica se mantenga prohibida desde la década de los años 2000.

Concretamente en Italia, recientemente ha prosperado una propuesta legislativa para sancionar el “alquiler de vientres” cuando este se realice fuera del territorio nacional, aún en países donde se encuentre permitida, dándole así un carácter de delito universal de conformidad con la misma propuesta de reforma.

Para concluir, en Early Institute llevamos más de una década estudiando y alentando propuestas de políticas públicas para evitar que México se convierta en un escenario para la comisión de abusos y explotación de mujeres, así como de compra y venta de niñas y niños por nacer; respaldamos la prohibición de cualquier tipo de actividad que pretenda poner en entredicho los Derechos Humanos de mujeres en situación de vulnerabilidad y de sus bebés.

LOS FOCOS ROJOS DE LA NUTRICIÓN EN MÉXICO

Por: R. Vincent Morfín, Ejecutivo de Asuntos Públicos de Early Institute
Publicación original de: Diario ContraRéplica

En Early Institute realizamos una mesa redonda en materia de nutrición; un ejercicio en el cual se reunieron expertos en la materia y en el que fueron expuestos algunos datos preocupantes.

Para comenzar, vale la pena señalar algunos aspectos generales relacionados con la nutrición; los primeros 1000 días de vida de un menor, desde el momento de su concepción y hasta su segundo cumpleaños, juegan un rol fundamental para tener una buena nutrición y prevenir potenciales problemas de salud a futuro.
La UNICEF y la OMS resaltan la importancia de la lactancia materna en ese periodo, toda vez que ésta salva vidas, protege de enfermedades, potencia el desarrollo cerebral y garantiza una fuente de alimentación segura y nutritiva.
En ese sentido, los expertos en nutrición, la Dra. Teresa Shamah, el Dr. Abelardo César Ávila, la Dra. Mireya Vilar-Compte y la Lic. Renata Díaz Barreiro, coincidieron en la existencia de algunos focos rojos en esta materia:
• Para empezar, señalaron la ausencia de mejora en baja talla en menores de cinco años y el que no haya existido una disminución de obesidad y sobrepeso.
• Existe una preocupación respecto a la tendencia de consumo de fórmulas lácteas en lugar de fomentar la lactancia materna, situación que calificaron como un “foco rojo” en materia de nutrición infantil en México.
• Carecemos de políticas públicas que aborden el problema de la nutrición de manera integral, ya que en muchas ocasiones se piensa que está relacionado únicamente con un problema de disponibilidad alimentaria y no se visibiliza la dinámica real.
• Y por último, se detectó una estrecha relación entre el uso prolongado de dispositivos móviles y el sobrepeso infantil. Las y los menores pasan más tiempo frente a artefactos electrónicos, disminuyendo los niveles de actividad física adecuados para su normal desarrollo físico y una apropiada nutrición.
Para complementar, vale la pena analizar algunos datos obtenidos por UNICEF y el Instituto Nacional de Salud Pública en la Encuesta de Niños, Niñas y Mujeres 2015, en la que se revelaron algunos datos igual de preocupantes:
• Una de cada 20 niñas y niños menores de 5 años y 1 de cada 3, entre los 6 y 19 años padece sobrepeso u obesidad.
• Una de cada 8 niñas y niños menores de 5 años, padece desnutrición crónica.
• Y en México, solamente 3 de cada 10 bebés se alimentan únicamente con leche materna durante sus primeros 6 meses de vida.
Desde Early Institute nos pronunciamos por la generación y aplicación de políticas públicas que atiendan las necesidades de una sociedad moderna y en la que se aborden, desde una perspectiva integral, los problemas de nutrición de niñas, niños y adolescentes.
Por último, hacemos un llamado de sensibilización, sobre todo a madres y padres, para que consulten información de calidad y conozcan cómo fomentar una mejor nutrición para sus hijas e hijos.

Retos virales; una moneda al aire contra la muerte

Por: Vincent Morfín Calvo, Abogado del área de Asuntos Públicos de Early Institute.
Publicación original de  Diario Contra Réplica

El pasado 30 de enero, nos enteramos de que 15 menores resultaron intoxicados en una escuela de Guanajuato por participar en un reto viral conocido como “Clonazepam Challenge”. Esto, a muy pocos días de que se diera a conocer que en la Ciudad de México, 8 menores se intoxicaron en una secundaria por participar en el mismo reto, que consiste en consumir el fármaco y declarar victorioso a quien se duerma al último.

Estos hechos se suman a otros retos virales peligrosos, como otro caso idéntico en una escuela de Veracruz en noviembre de 2022, o el caso de una menor que falleció en Argentina tras intentar superar el llamado “Blackout Challenge”, que consiste en ahorcarse con un cinturón hasta casi perder el conocimiento y quitárselo al último momento.

Pareciera entonces que la moneda de cambio en el nuevo orden del mundo digital, son los “me gusta”, los “corazones”, los “comentarios” y la falsa ilusión de “reconocimiento” que creemos tener por parte de las personas que nos siguen en nuestras redes sociales.

Los retos virales conviven con nosotros día con día en el mundo digital y a pesar de su constante presencia en nuestras vidas, sabemos poco acerca de ellos. Los retos virales son desafíos o pruebas que se popularizan en las redes sociales y suelen consistir en realizar una tarea difícil que debe ser superada, pero la persona que lo completa suele recibir mucha atención de sus amigos, seguidores e internautas.

El problema inicia cuando por buscar este reconocimiento o atención, comenzamos a exponernos a situaciones de peligro que pueden terminar en tragedia. El problema se agrava aún más cuando hablamos de niñas, niños, y sobre todo adolescentes, quienes, en muchas ocasiones por su falta de madurez combinada con un deseo inmenso de popularidad, ponen en riesgo su integridad física con tal de ganar el reconocimiento de los seguidores.

En Early Institute, nos preocupa profundamente el que menores se encuentren sobre expuestos a las redes sociales, sobre todo, con la proliferación de estos nuevos retos virales peligrosos, por lo que hacemos un llamado general para que entre todos podamos ayudar a prevenir más escenarios lamentables como los que estamos viviendo hoy en día.

De esta manera, entre padres, madres y cuidadores, directivos de plataformas digitales, tomadores de decisiones y servidores públicos, necesitamos establecer acuerdos comunes para que, desde nuestras diversas trincheras, llevemos a cabo tareas de prevención y hagamos lo necesario para poner un alto al esparcimiento de este tipo de retos que no pueden terminar más que con una fatalidad tarde o temprano.

La niñez pos pandemia; una generación en riesgo ante el mundo digital

Por: Vincent Morfín Calvo, Abogado del área de Asuntos Públicos de Early Institute.
Publicación original de  Diario Contra Réplica

Más de dos años han pasado desde que se conoció del primer caso de COVID-19 en México y, hoy en día, la consecuencia ha sido un adelanto tecnológico sin precedentes para el que claramente no nos encontrábamos preparados.

Para las niñas, niños y adolescentes, la educación debía continuar si se quería evitar un rezago educativo severo, situación que los llevó a migrar, en unos cuantos meses, la vida escolar a un entorno completamente digital, en el mundo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). ¿Qué representó esto realmente? Para las y los menores, esto significó un cambio completo en sus vidas, ya que cambiaron las clases presenciales, las charlas con sus compañeros y los horarios de recreo, por tareas en casa y clases detrás de una pantalla de televisión o computadora. Para padres, madres y cuidadores, esto representó hacer adecuaciones en sus vidas para cuidar de sus hijas e hijos, quienes se encontrarían de tiempo completo en el hogar.

Sin embargo, existe un riesgo que no tomamos en cuenta de inmediato y que rápidamente se volvió un problema de atención prioritaria en cada familia; la exposición prolongada a dispositivos electrónicos y el riesgo de sufrir violencia digital.

La legislación penal federal y de diversos estados, contemplan una serie de delitos y penas para quien los cometa valiéndose del uso de las TIC, sin embargo, estos supuestos resultan limitados cuando los comparamos con el universo entero que se encuentra dentro del internet, y cuando caemos en cuenta de la diversidad de modalidades de violencia digital que puede sufrir una persona. Dado lo anterior, preocupa aún más el pensar que niñas y niños puedan llegar a ser víctimas de estos tipos de violencia al tener carta abierta para navegar en internet desde celulares y tabletas.

Es por lo anterior que debemos realizar dos reflexiones:

En primer lugar, nosotros como personas que tenemos menores a nuestro cuidado debemos generar conciencia sobre el riesgo que representa tener una sobre exposición a las TIC por parte de ellos, que en muchas ocasiones no cuentan con la madurez o experiencia suficiente para detectar situaciones que puedan poner en riesgo su integridad.

Reflexionemos en que hay ocasiones en que nosotros mismos hemos sido víctimas de fraudes bancarios, telefónicos o sufrimos robo de información en nuestras redes sociales; ahora, imaginemos el daño que se les puede causar a niñas y niños que interactúan de forma prolongada en internet. Es por ello que debemos tener clara nuestra responsabilidad y educar de una manera proactiva respecto del uso que se les debe dar a las TIC, protegerlos mientras aún son pequeños, y educar progresivamente para que comprendan los riesgos a los que se enfrentarán día con día conforme vayan creciendo.

Y en segundo término, debemos exhortar a nuestras autoridades y personas tomadoras de decisiones para que, en el ámbito de sus respectivas competencias, formulen más y mejores políticas públicas que prevengan la comisión de delitos a través de las TIC y, sobre todo, que verdaderamente protejan el sano desarrollo de niñas, niños y adolescentes.

Por último, no es novedad que las TIC, el internet y la interacción a través de medios digitales han llegado para quedarse, por lo que no será sorpresa tampoco que cada vez más niñas, niños y adolescentes lleven su vida escolar de forma completamente digital y, aunque no sea así, las tareas, proyectos e investigaciones cada vez los requerirán de un mayor adentramiento en sitios de internet para su realización, por lo que sea cual sea el caso, resulta de suma relevancia el que sociedad civil y gobierno trabajen de la mano para garantizar entornos digitales libres de violencia para los más pequeños de nuestras familias.

Abogado del área de Asuntos Públicos de Early Institute.

rmorfin@earlyinstitute.org

Salud Mental: un factor a considerar en el ámbito laboral.

Por: Vincent Morfín, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en Diario ContraRéplica

La alta importancia que se le concede a la salud física, ha relegado otro tema de gran importancia para las personas; la salud mental. Diariamente se nos recomienda ingerir como mínimo dos litros de agua al día, mantener una alimentación balanceada y saludable, ejercitarnos de manera regular y acudir a revisiones médicas de manera periódica. Sin embargo, entre dichas recomendaciones se omite la importancia del cuidado de nuestra mente.

Aunque indudablemente es necesario mantener nuestro cuerpo en buen estado, pocas veces prestamos atención al cuidado psicológico, un componente integral y esencial para lograr un estado de bienestar general.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud mental como el “estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad”. En este sentido, la organización destaca la importancia de que todas las personas desempeñen actividades cotidianas en ambientes armónicos. No obstante, en la realidad esto no ocurre así.

Día a día, se ha normalizado y minimizado la importancia de padecer trastornos como la ansiedad, depresión, irritabilidad y falta de motivación, entre otros. Esta problemática se acentúa en el ámbito laboral.

Las y los trabajadores a menudo se enfrentan a un cúmulo de presiones derivadas de las comandas laborales y la creencia de que “se deben cubrir horas extra para superar las expectativas de nuestros superiores”; esto simplemente para poder “asegurar” o “mantener” nuestros puestos de trabajo y minimizar los riesgos de un posible despido; o también, por la expectativa de un crecimiento profesional y/o salarial.

Según datos de la OMS, México es la fuerza laboral “más estresada” del mundo con un 75% de prevalencia de estrés, posicionándonos por encima de países como China, con 73%, y Estados Unidos, con 59%. Así mismo, las consecuencias del deterioro en la salud mental de las personas trabajadoras también pueden impactar en la salud física; los principales padecimientos son dolores de cabeza, irritabilidad, cansancio constante y prolongado, ansiedad, malestar estomacal, falta de motivación, tensión o dolores musculares, insomnio, cambios en el peso corporal, falta de concentración, problemas en la piel y depresión.

Si bien han existido esfuerzos por mejorar esta situación, como el caso de la Norma Oficial Mexicana NOM-035-STPS-2018 “Factores de riesgo psicosocial en el trabajo-identificación, análisis y prevención”, estos no han resultado suficientes para mantener un balance entre las exigencias laborales y un bienestar pleno de nuestra salud física y mental. En diversos momentos, se han adoptado políticas públicas para contrarrestar los efectos negativos causados por las situaciones previamente mencionadas; también, han existido esfuerzos de diversas legisladoras y legisladores para incorporar en la normativa vigente, propuestas que aborden de fondo la problemática y mejorar el contexto laboral en general, sin embargo, es evidente que al día de hoy continuamos sufriendo de los efectos negativos que dichos problemas ocasionan.

El llamado a la acción debe de ser, en primer lugar hacia legisladoras, legisladores y personas tomadoras de decisiones, para que, en la esfera de sus competencias, planteen e impulsen las reformas necesarias a la legislación laboral para abordar los estragos ocasionados por la falta de mecanismos de atención de la salud mental; esto con el fin de que las trabajadoras y trabajadores mexicanos puedan desempeñar sus labores en ambientes que les resulten plenos y en los cuales se sientan física y mentalmente confortables. Por otro lado, también es necesario que las personas encargadas de vigilar la correcta aplicación y cumplimiento de lo dispuesto por las políticas públicas vigentes y venideras, prevengan de manera efectiva las situaciones que propician el deterioro de la salud mental de las personas trabajadoras.

Combatir los trastornos en la salud mental de las personas, contribuirá de manera directa en la lucha contra otros problemas que afectan a nuestra sociedad; por ejemplo, al tener personas con un mejor estado de salud mental, también tendremos personas con mejor salud física, lo que disminuiría costos en los tratamientos de padecimientos relacionados a este ámbito; por otra parte, también se proporcionaría una reducción a gran escala en los grados de estrés, lo cual, a su vez, contribuirá a la disminución de índices de diversos tipos de violencia, principalmente la familiar, brindando una esfera de protección adicional a hijas e hijos, así como a todos los que conviven en el núcleo familiar.

Por nuestra parte, los ciudadanos no debemos desestimar la atención que necesita nuestra salud mental, ya que un cuidado pobre de esta, tarde o temprano nos traerá consecuencias en diversos ámbitos de nuestra vida, por ejemplo, un deterioro de nuestra salud física. Así mismo, debemos solicitarles a las y los servidores públicos que atiendan desde la legislación laboral, las causas que originan los altos índices de estrés en las personas trabajadoras.