Volvamos a clases

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

Con el inicio del ciclo escolar, las interrogantes para volver a las clases presenciales en México siguen en el aire. Por la trascendencia, retomaré algunas de las preguntas que, sin duda, nos hemos planteado para definir lo que será mejor para nuestros hijos e hijas, pero es un hecho que el momento de regresar a las aulas ha llegado.

Para empezar, ¿cuáles son las principales afectaciones que han sufrido niños, niñas y adolescentes durante el confinamiento? Se puede decir que son varias y muy importantes: han sufrido daños en su desarrollo emocional ante la falta de socialización. Recordemos que somos seres sociales y la privación de la libertad ha generado cansancio emocional, evidenciado por desinterés; cambios de humor; alteraciones en el sueño; y apego ansioso, por mencionar algunos trastornos. La sociabilidad es un músculo que hay que ejercitar. Otro daño es su derecho a la educación. En este punto se habla de que en nuestro país más de 5 millones de estudiantes no se inscribirán, siendo 3 millones niños y niñas. Una consecuencia más es la exposición a la creciente violencia familiar, que afecta de manera profunda todo su crecimiento.

Así, ¿cuáles son los beneficios de regresar a las aulas? Se recupera un adecuado desarrollo socio-emocional de niños, niñas y adolescentes; se alienta a la adaptación del mundo que les ha tocado vivir; se respeta el derecho a la educación; y se advierte la presencia de casos de violencia, que podrían ser atendidos de manera integral.

¿Qué es lo mejor para ellos? Ante todo, hay que escucharlos y tomar en cuenta su opinión. Es notorio que hoy se enfrentan a escenarios adversos, pero con las herramientas adecuadas podrán aprender a minimizar los riesgos. Hay que reconocer que nunca hay un escenario de cero riesgo, de ahí la importancia por enfatizar en la salud física y emocional, motivar su resiliencia y fortalecer la responsabilidad colectiva.

¿Qué podemos hacer ante el regreso a clases? La psicóloga Julia Borbolla propone varios puntos para hacer frente a la situación: primero hay que analizar los propios frenos por los que se decide no llevar a niños, niñas y adolescentes a la escuela (miedo, culpa, control, duelos no tratados, etcétera); capacitarlos para hacer frente a la contingencia dándoles consignas, tomando en cuenta que son ya una generación con mayor conciencia en materia ambiental; reforzar sus conductas de autocuidado (uso de cubrebocas, lavado frecuente de manos y sana distancia); fortalecer sus conductas de responsabilidad social (además de cuidarse, ayudar a que otros no se contagien); e involucrarlos en el problema (motivar a que los niños grandes cuiden a los pequeños, por ejemplo). También se recomienda pedir a la escuela protocolos de seguridad y verificar que se cumplan; participar en las labores escolares que garanticen los cuidados de prevención, es decir, hoy más que nunca hay que ser y hacer comunidad con el colegio; confiar en los profesionales de la salud y de la educación, y sobre todo, confiar en los propios hijos e hijas. Este punto es crucial, ya que implica creer en ellos y confiar en su capacidad para cuidarse y adaptarse. En la medida en que confiemos en ellos se fortalecerá su confianza en sí mismos; las niñas y los niños son lo que les decimos qué son.

En Early Institute sabemos que construir un entorno que asegure el bienestar integral de niños, niñas y adolescentes es una responsabilidad compartida y la socialización en la escuela es parte fundamental en su desarrollo. Trabajemos para establecer las condiciones de regreso a las aulas y protejamos a las nuevas generaciones desde la comunicación, la confianza y el respeto a sus derechos.

¿Quieres regresar a la escuela?

Por: Cristián Acosta de Asuntos Públicos de Early Institute

Publicación original en ContraReplica

¿Cuántos de nosotros hemos hecho esta pregunta a nuestras hijas e hijos, principales involucrados en el ejercicio de su derecho a la educación? ¿Cuántos hemos recibido un “sí” con emoción o un “no” con reservas?
El Instituto Interamericano del Niño realizó esta pregunta a 105,949 niñas, niños y adolescentes de 13 países del continente en el que 68% de los niños votaron por el sí.Con el nuevo ciclo escolar en puerta, el tema se vuelve a poner a discusión, pues el Presidente y la Secretaría de Educación Pública atinadamente nos recuerdan que la educación es un derecho y el regreso a clases una necesidad.

A la par, las desigualdades económicas y brechas digitales nos advierten que no todos gozan de televisión para tomar sus clases; si hablamos de entornos digitales, no todas las familias tienen celular o computadora o, en su caso, no cuentan con una conexión para tomar sus clases a distancia y, para aquellos que pueden conectarse, se duda de la calidad de los conocimientos adquiridos, aunado a ello, la pandemia ha precarizado la salud mental de una niñez que vive confinada.
El panorama no es alentador, pues según datos de la Unesco, más de 100 millones de niños no alcanzarán el nivel mínimo en lectura como consecuencia de la crisis sanitaria y existe el riesgo latente de una catástrofe educativa generacional.

Por otro lado, el nuevo ciclo escolar se conjuga con la tercera ola de Covid-19 mientras que el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) nos enfatiza que este sector de la población está en riesgo, pues para el 15 de agosto de 2021 se han registrado 63,182 casos.

Hoy sabemos que 11,746 bebes, niñas y niños de 0 a 5 años se han contagiado; entre los 6 y 11 años se han confirmado 15,097 casos; y 36,339 adolescentes de entre 12 y 17 años han sufrido la enfermedad, lo más preocupante es que de este universo, 623 niñas, niños y adolescentes perdieron la lucha y ya no están con sus familias.

Por su parte, la OMS y Unicef recomiendan con énfasis el regreso a clases valorando: la capacidad de reacción y atención de las autoridades sanitarias, los protocolos y medidas de seguridad específicas en las escuelas así como los mecánismos de rastreo y gestión de brotes, por lo que deberemos advertir la eficacia de la Estrategia Nacional para el Regreso Seguro a las Escuelas de la SEP.

Al final, resulta una cuestión compleja en la que debemos respetar el derecho a la educación y procurar la salud de nuestras hijas e hijos, por lo que cualquiera que sea la decisión que tomemos como familias en un nuevo ciclo escolar que promueve las actividades presenciales y voluntarias, es nuestra obligación escucharlos y preguntarles: ¿Quieres regresar a la escuela?

Más allá de la vacunación

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

Desde el inicio de la pandemia por Covid-19, la información va y viene. De repente nos vimos inundados por una avalancha de malas noticias y miles de datos, entre los que destacan las medidas para evitar el contagio, los daños generados y la aparición de una vacuna que aparentemente salvaría la situación. Lo cierto es que hoy pese al suministro de los biológicos, el panorama sigue siendo incierto.

Precisamente en este tema se han dado múltiples escenarios que vale la pena reflexionar ante la polarización de la sociedad y la incertidumbre que ha surgido en los últimos meses.

El manejo de esta pandemia es algo inédito, ya que en una cuarentena, se aísla a los enfermos y no a las personas sanas. Cuando alguien tiene varicela o sarampión, lo pones en cuarentena, ¿por qué seguir confinando a los sanos? Hasta el día de hoy pareciera que todos los esfuerzos para hacer frente a la contingencia sanitaria se han centrado en la vacuna y, desafortunadamente, se ha comprobado que la inmunidad sigue muy lejana. La propagación del virus sigue presente tanto en personas vacunadas como en quienes no lo están. En este sentido, se está viendo que la gran solución no está en ellas sino en las medidas de detección temprana, protocolos de atención médica a quienes enferman y el seguimiento a los cuidados preventivos: uso de cubrebocas, lavado de manos frecuente, higiene, distanciamiento social de los enfermos, evitar aglomeraciones y ventilación de espacios, principalmente.

El asunto ahora es la obligatoriedad de las vacunas cuando deberíamos centrarnos en la detección de la enfermedad a tiempo y en la atención de la misma porque, dicho sea de paso, nos vamos a seguir enfermando. Lamentablemente con el virus que nos aqueja, los esfuerzos por contar con una detección temprana son incipientes, cuando debería ser primordial disponer de pruebas confiables para identificar la aparición de la enfermedad y proceder al aislamiento.

Obligar a las personas a vacunarse y reflejarlo en pases sanitarios ha sido causa de enojo en diferentes partes del mundo, como Francia e Italia, sobre todo porque de no contarse con dicha muestra no se tiene acceso a lugares públicos como museos, restaurantes, gimnasios, parques, transporte, entre otros, incluso, abarcaría centros de trabajo y escuelas.

La aparición de estos pasaportes sanitarios se está convirtiendo en una tendencia global, lo que podría vulnerar distintos derechos humanos como son: no discriminación, libre desarrollo de la personalidad, libertad de conciencia, interés superior de la niñez, libertad de tránsito, derecho de reunión, derecho a la educación, derecho al trabajo, derecho al acceso a la cultura y derecho al esparcimiento.

En definitiva, la vacunación obligatoria no es el antídoto cuando sí tendría mayor valor el fortalecimiento de protocolos de atención y de prevención para evitar contagios, el impulso a la ciencia para obtener una medicina que garantice la inmunidad y, primordialmente, proveer los recursos para una correcta y temprana detección de la enfermedad.

Todavía más importante es hablar de lo que podemos hacer en nuestro entorno inmediato como la relevancia de practicar deportes para activar las hormonas que producen bienestar; cuidar nuestros pensamientos; y fortalecer nuestros vínculos personales para combatir lo que está generando el aislamiento. En sí, hay que proteger nuestra mente y cuerpo y tener la confianza de que podremos salir adelante cuidándonos como se debe.

Las gobernadoras: oxígeno para la democracia

Por: Abraham Madero, Director Ejecutivo de Early Institute

Publicación original en: El Sol de México 

Se viven tiempos sin precedente histórico en distintos ámbitos de la vida democrática de México. La nueva composición y alternancia de gobiernos y congresos en las entidades federativas que recientemente celebraron comicios, no solo representa un signo relevante para el análisis político, sino que en la práctica se trata de un fenómeno que avizora una nueva gobernanza para la ejecución de políticas públicas.

Me refiero a un hecho de particular significación política para el país en momentos en que, por primera vez en nuestra historia, a partir de enero del próximo año, asumirán el Poder Ejecutivo estatal un número importante de mujeres, posiciones a las deberá sumarse las correspondientes estructuras de la administración pública, así como las asambleas legislativas y ayuntamientos.

Con cierta proclividad y no menos profundidad, se han escrito diversos análisis que documentan el papel histórico de la mujer y su esfuerzo ascendente para ocupar espacios de decisión en el ámbito público. Sin embargo, el propósito que persiguen estas líneas consiste en colocar los reflectores a un suceso de tal envergadura para no caer en el error de considerarlo meramente coyuntural, pues la llegada de seis mujeres gobernadoras, más la jefa de gobierno de la Ciudad de México, constituye un detonante para impulsar cambios favorables en la forma de conducir las políticas estatales.

Además de la capital del país, Baja California, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero y Tlaxcala, estarán gobernados por mandatarias que les caracteriza un bagaje de experiencia en la arena pública lograda a través del trabajo social y partidista, que abre la puerta para oxigenar la de por si atribulada congestión del mal gobierno local, acentuado por una reciente generación de gobernantes que pasó del escándalo a la cárcel por contubernios abiertos o simulados con el crimen.

La oportunidad a que hago referencia, permitirá con el liderazgo de las gobernadoras, configurar esquemas de gobierno bajo una visión vanguardista y con profundo sentido social, especialmente en favor de las poblaciones vulnerables como la niñez, las mujeres y los adultos mayores.

Además, no menos relevante es el hecho de que por primera vez la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), tendrá una participación con mayor presencia de mujeres. Será interesante ver si las mandatarias logran reavivar con sentido práctico y nuevo enfoque, la razón de ser de esta plataforma de colaboración intergubernamental frente a los retos del federalismo mexicano y considerando que desde ahí pueden impulsarse políticas con impacto no solo en la agenda local, sino en regiones estratégicas del país.

Tampoco debemos menospreciar los retos que enfrentarán las nuevas gobernadoras al asumir su gestión, pero en nuestra opinión dos de ellos pueden significar un punto de inflexión si logran abordarse con prioridad y estrategia.

Primero, atender las desigualdades sociales y avanzar en la tutela efectiva de los derechos humanos, cuya brecha se ha incrementado ante el contexto de las medidas dictadas para contener la pandemia por COVID-19. En este rubro, las gobernadoras - por su perfil y liderazgo natural - contarán con legitimidad y respaldo social para impulsar políticas de fondo que resuelvan los problemas de salud, educación, violencia y empleo.

Y, en segundo lugar, como hemos insistido desde la misión institucional de Early Institute, tenemos la convicción que las gobernadoras pueden hacer una apuesta estratégica en materia de inversión social para la seguridad y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes, dando pie a nuevos planes y esquemas de gobierno que coloquen en el centro las políticas de cuidado y protección hacia las nuevas generaciones.

Desde luego que no se lanza una apuesta al vacío. Las gobernadoras, como quienes gobiernan en cualquier ámbito, necesitan asumir con valiente autocrítica, los graves riesgos que han llevado al país a potenciar la problemática en rubros que son vitales para una convivencia democrática y valores sociales. Si bien las gobernadoras tienen el uso de la palabra, la acción es corresponsabilidad de todas y todos.

Resiliencia desde temprana edad

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

En los últimos años ha sido notoria la importancia de dar a los niños y las niñas los recursos necesarios para alentar que su desarrollo sea el más óptimo. Las condiciones del mundo actual exigen que desde temprana edad se adquieran habilidades y capacidades que permitan enfrentar los desafíos prevalecientes.

Es por eso que, en esta ocasión, compartiré algunas formas para hacer que nuestros niños y niñas sean resilientes, es decir, que logren encarar las adversidades que se les van presentando, de modo que puedan hacerles frente, recuperarse cuando ocurren y seguir con su vida.

Para empezar, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), “el proceso de resiliencia se desarrolla en el vínculo con otras personas, el cual se construye y refuerza con el paso del tiempo y las actividades compartidas”. En este sentido, el portal “La mente es Maravillosa”, habla de siete estrategias para lograr que niños y niñas fortalezcan su resiliencia, a partir de la guía y orientación de quienes los cuidamos, seamos padres, educadores, familiares, tutores, etcétera.

La primera de ellas es que aprendan a hacer amigos. Si bien cada uno posee distintas habilidades de socialización es importante que, desde niños, puedan ser capaces de establecer lazos de amistad para evitar crecer aislados. Motivar a que tengan amigos implica fortalecer su confianza y seguridad en sí mismos.

La segunda es que ayuden a los demás. Esto implica robustecer su sentimiento de valor y utilidad en los distintos espacios en los que interactúan. Alimentar su solidaridad exige no sólo que se los inculquemos como adultos, sino que seamos un ejemplo de ello.

La tercera estrategia es que sigan una rutina. Esto significa que sean disciplinados y se ajusten a horarios en actividades diarias como levantarse y acostarse, o bien en sus tiempos de estudio y juego. Como orientadores nos corresponde vigilar que se cumplan las reglas. El cuarto consejo se refiere a que aprendan a cuidarse. Por supuesto esto no significa dejarlos solos sino hacerles ver la importancia de una buena alimentación o los beneficios de practicar un deporte. Fomentar el autocuidado es vital.

La quinta estrategia es que descansen como se debe. Hay que privilegiar su salud con un buen descanso. El sexto punto es el establecimiento de metas. Esto se refiere a trazar objetivos de acuerdo con su edad y capacidades. Las metas deben ser realistas y medibles y, en este aspecto, los cuidadores debemos estar atentos para reconocer sus logros o para animar cuando sea necesario.

Por último, se habla de que aprendan a ver las adversidades como retos. Para ello, inculcar una buena actitud es la clave; de este modo se reducirá el estrés y la angustia y podrán resolver los problemas.

En Early Institute coincidimos en que la educación emocional es una pieza trascendental en el desarrollo de las niñas, los niños y los adolescentes, sobre todo, porque las situaciones que viven en sus primeros años influyen en su futuro. Seamos responsables de este esfuerzo y contribuyamos a que su formación responda a los nuevos tiempos siempre con determinación, amor y absoluto respeto.

Yucatán: referente en materia de protección a la niñez.

Por: Abraham Madero, Director Ejecutivo de Early Institute

Publicación original en: El Sol de México 

Si bien México no es un país especialmente proclive a regirse por los planes y programas que las leyes de planeación prevén para el desarrollo nacional, es innegable que cualquier gobierno entrante debe anticipar la planeación de sus asuntos prioritarios y el diseño informado de las políticas que pretendan llevar a cabo durante sus periodos de gestión.

Al margen de los procesos y plazos legales de entrega-recepción, las semanas que corren representan un momento oportuno para que las futuras administraciones estatales elaboren diagnósticos y revisen mejores prácticas en temas sociales como seguridad, salud, educación y tutela de los derechos de los grupos vulnerables.

En este último eje, desde Early Institute hemos apostado a que el diseño de todo plan de política pública y acción gubernativa ponga en el centro los derechos de las futuras generaciones; no como un tema de causas o banderas, sino como una apuesta estratégica de inversión y retornos sociales efectivos.

Particularmente en materia de niñez, quizá sirva a las gobernadoras y gobernadores electos durante este periodo de transiciones, echar una mirada al andamiaje institucional que durante la última década se ha construido en el estado de Yucatán.

Además de ser una entidad referente en materia de prevención de delito y seguridad ciudadana, Yucatán representa hoy por hoy uno de los pocos estados que han sabido llevar a la práctica – no solo en los derroteros del texto legal – la colaboración institucional y la planificación de políticas a largo plazo en favor de niñas, niños y adolescentes.

Ello se observa porque en Yucatán, el papel de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia (PRODEMEFA) no es decorativo y muestra signos de madurez institucional. Se trata de una instancia especializada, con funcionarios capacitados que comprenden la necesidad de coordinación efectiva hacia el resto de las instituciones clave como la Fiscalía de Estado, el Sistema Estatal de Educación, la Secretaria de Salud, la Comisión Estatal de Derechos Humanos y desde luego el congreso local.

Hoy en Yucatán, las autoridades estatales cuentan con información al mismo nivel en cuanto a las formas y tiempos para actuar con mayor efectividad, apegadas a plazos legales y conocen el papel de otras instancias vinculadas con la atención de los derechos de niñas, niños y adolescentes, lo que permite dar una atención idónea a sector de la población.

Pero quizá, el gran acierto de Yucatán en materia de niñez ha sido escuchar a la sociedad civil e involucrarla en la hechura de sus políticas públicas.

Esto ha sido posible, por ejemplo, gracias a la experiencia y trabajo colectivo de organizaciones como la Red de Protección a la Infancia de Yucatán integrada por asociaciones civiles, médicos, especialistas, padres de familia y maestros, quienes desde hace varios años, mantienen un diálogo permanente y constructivo con las instituciones locales para mejorar y revisar los mecanismos de protección de niñas y niños en dicha región.

Es una buena noticia que existan estos referentes en el país, ojalá la experiencia de Yucatán sirva como punta de lanza y sea revisada como una buena práctica a nivel nacional que permita incluir como prioridad la protección de niñas, niños y adolescentes en los planes y programas de los 15 nuevos gobiernos estatales que habrán de tomar posesión este año.

¿Qué es la explotación reproductiva?

Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo 

El debate sobre la gestación subrogada se ha centrado en los derechos reproductivos de las personas solicitantes, sin embargo, están ausentes tres enfoques fundamentales en su abordaje: la gestación de bebés como un producto comercializable; la explotación del cuerpo de la mujer gestante como una máquina de producción; y la lógica de mercado que atraviesa estas problemáticas.

Integrar estos tres elementos nos permite visualizar la problemática real que existe en el fondo, una nueva forma de esclavitud: la explotación reproductiva. Esta columna será el inicio de una serie de entregas para explicar el porqué.

Gestación de bebés como un producto comercializable

Los bebés procreados bajo gestación subrogada son tratados como meros objetos de comercio y a su alrededor existe una expectativa de consumo, de manera que este fenómeno es prácticamente una industria de producción, venta y compra de bebés y -en ocasiones- personas “a modo” al pagar por óvulos y espermatozoides que aseguren que cumplirá con ciertas con ciertos ideales de belleza y/o salud.

Desgraciadamente, cuando una persona -en este caso un bebé- es tratada como un objeto, se ignoran sus derechos. Con ellos se pretende satisfacer el deseo de tener un hijo y se omite exigir que quien solicita cumpla con requisitos de idoneidad, además de que se incumple la obligación de garantizar su interés superior -por imponer la voluntad de las personas solicitantes por encima de su bienestar-, su derecho a conocer su origen y filiación, su derecho a la identidad, nacionalidad y a conocer su pertenencia cultural.

Adicionalmente, se ha fallado en dar seguimiento y prever mecanismos que aseguren su bienestar y sano desarrollo, dejando la puerta abierta para la comisión de otros delitos y otras formas de explotación como el tráfico de menores, adopción ilegal, explotación sexual, tráfico de órganos, entre otros.

Así pues, se ha creado toda una industria de producción de bebés que gira en torno al deseo de los solicitantes, pero no existe el “derecho a tener hijos”. Los gestados bajo esta práctica no son un producto de deseo, son sujetos de derechos y ellos tienen derecho a tener una familia y estar en un ambiente idóneos. Sin embargo, se han dejado sus derechos al arbitrio de un acuerdo de voluntades de personas que sólo requieren tener dinero, por un lado, y por el otro, personas que tienen necesidad económica, con una industria de fondo que solo persigue un fin lucrativo. En ese sentido, el Estado debe priorizar su interés y posicionarlos en el centro del debate público.

En tanto no hablemos abiertamente de los tres elementos de la explotación reproductiva, el mercado de bebés y mujeres seguirá aumentando. Desafortunadamente, por las condiciones de vulnerabilidad en las que se encuentran millones de mujeres, la falta de coordinación entre las autoridades, la corrupción, la impunidad, los vacíos legales y la ausencia de una ley federal que la prohíba, México es un terreno fértil para la industria de la explotación reproductiva. ¿Estamos dispuestos a ser un país considerado como paraíso reproductivo?

Crianza con ternura: un acompañamiento integral

Por Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en El Financiero

Es un hecho que vivimos tiempos violentos y complejos que nos afectan en los distintos ámbitos de la vida personal y social. Hoy se da una exigencia para hacer cambios y reconfiguraciones con el objetivo de afrontar los retos, en especial si se habla de la educación de niños y niñas. Precisamente uno de los ajustes indiscutibles es sobre la forma como los estamos criando, sobre todo, porque se ha visto que los escenarios hostiles son cada vez más cercanos y requieren herramientas para encararlos. Dicho esto, no se trata de educar mediante la imposición sino acompañarlos partiendo del respeto que merecen como personas y como sujetos de derecho.

Esta es básicamente la propuesta de la organización Save the Children, la cual invita a adoptar y seguir una crianza con ternura. En palabras de Sandy Poiré, directora de Calidad y Asuntos Internacionales de tal asociación, la crianza con ternura es una perspectiva para formar niños y niñas con nuevos modos de ser, de sentir, de actuar, de amar y de relacionarse con su entorno. Para ello se parte de la sabiduría de la niñez y se impulsa un desarrollo integral, que abarque aspectos físicos e intelectuales, pero también emocionales y espirituales.

La crianza con ternura es una manera de aprender holísticamente partiendo de valores como la empatía, la equidad, la participación activa y la inclusión. “Se trata de fomentar otro tipo de valores para relacionarnos”.

Por supuesto, esto exige una transformación cultural y de conciencia en los métodos que se han caracterizado por privilegiar la competencia, la dominación y la exclusión.

En esta nueva dinámica para acercarse al aprendizaje, los adultos somos facilitadores y damos la bienvenida a los niños y las niñas tal y como son, tratándolos con absoluto respeto.

Los principios que sustentan la crianza con ternura son: cuidadores presentes (padres, madres, educadores, etcétera) que estén atentos a las necesidades de los niños y las niñas; dar un trato con ternura; apertura para el juego y la libertad; aceptación; garantía de espacios seguros; ofrecer cuidados amorosos y respetuosos; establecer límites respetuosos y asegurar una crianza integral.

Para Sandy Poiré la violencia estructural con la que se ha formado el patrón de crianza puede ser erradicada con la construcción de una noción de niñez, según los principios señalados. Esto, además, sentará las bases para su salud emocional y mental y alentará un cambio cultural. En este sentido, el reto es guiarlos de un modo distinto al que estamos acostumbrados y relacionarnos con ellos desde el respeto y la aceptación.

En Early Institute estamos convencidos de que la crianza con ternura es una oportunidad para implementar transformaciones de fondo en el desarrollo físico, mental, emocional y hasta espiritual de niñas y niños, ya que sabemos que las situaciones que viven en sus primeros años influyen en su futuro. También nos pronunciamos por construir entornos que aseguren su bienestar integral y a velar por su protección con iniciativas propositivas que motiven la construcción de un mundo en el que los niños puedan ser niños.

Explotación reproductiva: ¿Quién ve por los niños?

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

La explotación reproductiva ha recibido diferentes nombres: gestación o maternidad subrogada y renta de vientres son quizás las más comunes. Esta es una actividad que se genera mediante un contrato, en el cual una mujer acepta gestar para una persona o una pareja que tiene intención de fungir como padre o madre de la niña o niño nacido de dicho embarazo. El componente genético puede ser o no de la madre gestante.

Frecuentemente, la práctica es abordada desde distintas aristas como los derechos de las mujeres, los derechos de los solicitantes o desde los derechos de organizaciones intermediarias de prestar sus servicios. En la teoría y la práctica pocas veces se aborda desde los derechos de la infancia.

Al respecto, recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación discutió sobre una Acción de Inconstucionalidad 16/2016 y un Amparo 129/2019 relacionados con la regulación de la gestación subrogada en la entidad federativa de Tabasco.

Esta sentencia era una oportunidad de abordar los derechos de los involucrados y, particularmente, el interés superior de la niñez. Sin embargo, el análisis presentado careció del enfoque de niñez.

Lamentablemente el único que realmente visibilizó la cosificación de niñas y niños fue el Ministro Presidente Arturo Zaldivar Lelo Larrea, quien evidenció que el proyecto presentado ignora las recomendaciones emitidas tanto por el Comité de los Derechos del Niño y como de la Relatora sobre venta de niños y explotación sexual de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) A/HRC/37/60 de 2018 que de manera muy clara enfatizan la vulneración de derechos de los niños y niñas con esta práctica.

En este sentido, resulta fundamental resaltar algunos elementos a considerar respecto a los bebés que nacen a partir de estos procedimientos. Primero, se abordan los derechos de todas las partes menos los de la infancia, por lo que los bebés quedan ignorados social y jurídicamente, vulnerando el interés superior de la niñez. Además, el bebé puede ser visto como “mercancía” pues es entregado a los solicitantes a cambio de un pago-como sucede en el tráfico de menores- y se crean espectativas de consumo basadas en ideales como belleza, salud, inteligencia, entre otros. Segundo, se vulnera su derecho a la identidad, a la nacionalidad y a conocer su origen, comúnmente los bebés pueden quedar en un limbo jurídico y burocrático ante pleitos por contratos entre particulares. Tercero, pueden ser víctimas de rechazo y discriminación ya sea por una discapacidad, problemas congénitos etc. Por último, no existe una garantía de que su destino sea una familia- como sí sucede con los procesos de adopción donde existen mecanismos de protección para evitar que sean víctimas de trata, pornografía, abuso sexual o tráfico de órganos.

Dada la resolución de esa discusión en la SCJN es evidente que le fallamos a las niñas y niños. Ha sido clara la ausencia del enfoque de niñez, lo cual preocupa de sobremanera pues estamos hablando del máximo tribunal constitucional del país.

Por ello se considera prioritario reforzar este enfoque no solo en el poder judicial sino desde la sociedad pues solo en la medida que incorporemos la visión del interés superior de la niñez podremos dar protección de los derechos de las niñas y niños y garantizar su bienestar. Desde Early Institute, se hace un llamado al Congreso de la Unión y a las legislaturas locales para que todas las actuaciones respecto a la explotación reproductiva se prioricen dentro de la agenda pública para no fomentar la venta por encargo de bebés.

Alentar a las organizaciones civiles y no criminalizarlas

Por Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en El Financiero

A principios de junio de 2021 se publicó en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México una reforma al Código Penal de la capital mexicana. Se trata de una modificación agresiva y peligrosa, ya que desde ahora aquellos directivos y administradores de cualquier asociación civil que reciban recursos públicos en la Ciudad de México, serán catalogados como servidores públicos y, si se determina que incurren en alguna falta, serán juzgados bajo esa figura.

¿Qué implica esto? Quizá el riesgo más importante es que, al final, la reforma pueda ser empleada como un instrumento político para presionar, acallar e incluso desaparecer a instituciones de la sociedad civil que incomoden o hagan contrapeso a las decisiones del propio gobierno de la Ciudad de México, ya que estarán sujetos a la discrecionalidad de la autoridad judicial dependiente del gobierno capitalino.

En este sentido, un director o administrador de una asociación civil que reciba fondos, recursos o apoyos públicos de la Ciudad de México, podrá ser juzgado por delitos como: corrupción; ejercicio ilegal y abandono del servicio público; abuso de autoridad; uso ilegal de la fuerza pública; uso ilegal de atribuciones y facultades; intimidación; tráfico de influencias; remuneración ilícita, entre otros.

La gravedad de la medida radica en que el encargado de la organización pueda ser sujeto de prisión preventiva oficiosa en tanto se demuestra su culpabilidad en caso de cometer un posible delito, vulnerando completamente sus derechos.

Por supuesto, no se está en contra de sancionar a quien cometa alguna falla, sin embargo, la preocupación se basa en que, ante este tipo de medidas persecutorias, cabe la posibilidad de que desaparezcan organizaciones dedicadas a apoyar a los grupos sociales más vulnerables.

La propuesta fue hecha por la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y con ello se modificó, entre otros aspectos, el contenido del artículo 256 del Código Penal de la capital del país para considerar como servidores públicos a quienes tengan la dirección o administración de una asociación civil siempre y cuando esa asociación reciba fondos, recursos o apoyos públicos de la Ciudad de México.

Es lamentable que lejos de alentar la libre asociación y la participación colectiva en apoyo a causas sociales se siga con la implementación de restricciones operativas como las dispuestas, en 2020, en la Ley del Impuesto sobre la Renta; la Ley del Impuesto al Valor Agregado; la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios y el Código Fiscal de la Federación para controlar a las donatarias.

Por el impacto en la labor que desempeñamos, en Early Institute nos pronunciamos por evitar que se atente contra las asociaciones civiles. Si bien estamos a favor de la transparencia y la rendición de cuentas, es primordial que se deje de criminalizar el trabajo de este sector y que se revise con responsabilidad la serie de medidas autoritarias y restrictivas que se ha gestado en los últimos meses para trabajar en regulaciones más constructivas y acordes con la realidad.