Salud Mental: un factor a considerar en el ámbito laboral.

Por: Vincent Morfín, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en Diario ContraRéplica

La alta importancia que se le concede a la salud física, ha relegado otro tema de gran importancia para las personas; la salud mental. Diariamente se nos recomienda ingerir como mínimo dos litros de agua al día, mantener una alimentación balanceada y saludable, ejercitarnos de manera regular y acudir a revisiones médicas de manera periódica. Sin embargo, entre dichas recomendaciones se omite la importancia del cuidado de nuestra mente.

Aunque indudablemente es necesario mantener nuestro cuerpo en buen estado, pocas veces prestamos atención al cuidado psicológico, un componente integral y esencial para lograr un estado de bienestar general.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud mental como el “estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad”. En este sentido, la organización destaca la importancia de que todas las personas desempeñen actividades cotidianas en ambientes armónicos. No obstante, en la realidad esto no ocurre así.

Día a día, se ha normalizado y minimizado la importancia de padecer trastornos como la ansiedad, depresión, irritabilidad y falta de motivación, entre otros. Esta problemática se acentúa en el ámbito laboral.

Las y los trabajadores a menudo se enfrentan a un cúmulo de presiones derivadas de las comandas laborales y la creencia de que “se deben cubrir horas extra para superar las expectativas de nuestros superiores”; esto simplemente para poder “asegurar” o “mantener” nuestros puestos de trabajo y minimizar los riesgos de un posible despido; o también, por la expectativa de un crecimiento profesional y/o salarial.

Según datos de la OMS, México es la fuerza laboral “más estresada” del mundo con un 75% de prevalencia de estrés, posicionándonos por encima de países como China, con 73%, y Estados Unidos, con 59%. Así mismo, las consecuencias del deterioro en la salud mental de las personas trabajadoras también pueden impactar en la salud física; los principales padecimientos son dolores de cabeza, irritabilidad, cansancio constante y prolongado, ansiedad, malestar estomacal, falta de motivación, tensión o dolores musculares, insomnio, cambios en el peso corporal, falta de concentración, problemas en la piel y depresión.

Si bien han existido esfuerzos por mejorar esta situación, como el caso de la Norma Oficial Mexicana NOM-035-STPS-2018 “Factores de riesgo psicosocial en el trabajo-identificación, análisis y prevención”, estos no han resultado suficientes para mantener un balance entre las exigencias laborales y un bienestar pleno de nuestra salud física y mental. En diversos momentos, se han adoptado políticas públicas para contrarrestar los efectos negativos causados por las situaciones previamente mencionadas; también, han existido esfuerzos de diversas legisladoras y legisladores para incorporar en la normativa vigente, propuestas que aborden de fondo la problemática y mejorar el contexto laboral en general, sin embargo, es evidente que al día de hoy continuamos sufriendo de los efectos negativos que dichos problemas ocasionan.

El llamado a la acción debe de ser, en primer lugar hacia legisladoras, legisladores y personas tomadoras de decisiones, para que, en la esfera de sus competencias, planteen e impulsen las reformas necesarias a la legislación laboral para abordar los estragos ocasionados por la falta de mecanismos de atención de la salud mental; esto con el fin de que las trabajadoras y trabajadores mexicanos puedan desempeñar sus labores en ambientes que les resulten plenos y en los cuales se sientan física y mentalmente confortables. Por otro lado, también es necesario que las personas encargadas de vigilar la correcta aplicación y cumplimiento de lo dispuesto por las políticas públicas vigentes y venideras, prevengan de manera efectiva las situaciones que propician el deterioro de la salud mental de las personas trabajadoras.

Combatir los trastornos en la salud mental de las personas, contribuirá de manera directa en la lucha contra otros problemas que afectan a nuestra sociedad; por ejemplo, al tener personas con un mejor estado de salud mental, también tendremos personas con mejor salud física, lo que disminuiría costos en los tratamientos de padecimientos relacionados a este ámbito; por otra parte, también se proporcionaría una reducción a gran escala en los grados de estrés, lo cual, a su vez, contribuirá a la disminución de índices de diversos tipos de violencia, principalmente la familiar, brindando una esfera de protección adicional a hijas e hijos, así como a todos los que conviven en el núcleo familiar.

Por nuestra parte, los ciudadanos no debemos desestimar la atención que necesita nuestra salud mental, ya que un cuidado pobre de esta, tarde o temprano nos traerá consecuencias en diversos ámbitos de nuestra vida, por ejemplo, un deterioro de nuestra salud física. Así mismo, debemos solicitarles a las y los servidores públicos que atiendan desde la legislación laboral, las causas que originan los altos índices de estrés en las personas trabajadoras.

El otro 10 de mayo

Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo 

“Desde que informé sobre mi embarazo comencé a sufrir acoso, humillaciones, violencia verbal y psicológica por parte de mi superior inmediato.

En una ocasión expresamente me dijo que no pedí permiso para embarazarme, que me fastidiaría hasta que yo tomara la decisión de irme y que estaba muy decepcionado, ya que tenía proyectos conmigo en la empresa, pero por haberme embarazado no iba a ser posible que participara en ellos, por lo que me cambiaría de puesto y no tendría más oportunidad de crecimiento.

El día de las madres se ha convertido en un día para agradecer a todas aquellas mujeres que nos han cuidado, guiado y amado a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, este digno reconocimiento también exige que día con día se visibilicen y cuestionen todas aquellas prácticas que las rechazan por ejercer ese rol.

Un común ejemplo de estas adversidades es la discriminación laboral por embarazo, tipo de violencia que se manifiesta de diversas formas y que se incentiva por un conjunto de prejuicios sobre el embarazo en el espacio laboral; la cual se propaga y perpetúa aún después del parto.

De acuerdo con Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Persona (FEVIMTRA), de enero de 2012 a julio de 2021, la discriminación en el ámbito laboral ejercida en contra de mujeres por razón de género o embarazo representó el 69% del total de las denuncias por discriminación presentadas ante ella. Sin embargo, a pesar de ser un porcentaje ya de por sí alto y de que existen múltiples leyes y mecanismos institucionales que tienen por objeto sancionar las conductas de discriminación laboral por embarazo, así como atender y proteger a las mujeres que han sido víctimas, la realidad es que estas prácticas poco se denuncian porque no existen mecanismos de denuncia adecuados (anónimos y efectivos) dentro de los centros de trabajo ni autoridades sensibilizadas y capacitadas para atender estos casos.

Lógicamente, las mujeres embarazadas prefieren no denunciar por temor a ser despedidas o a ser revictimizadas en un procedimiento de denuncia que no cuenta con los elementos necesarios para brindarle acceso a la justicia ni a medidas de protección. Mientras conserven su trabajo, las mujeres embarazadas soportan malos tratos, humillaciones, hostigamiento, descuentos de sus licencias médicas, incluso negación de la posibilidad de ir al baño o de sentarse. Todo con tal de tener acceso a la seguridad social al momento del parto o estabilidad económica para que sus bebés estén bien, ¿cuántos casos similares no conocemos?

En ese sentido, en tanto no exista una política pública integral para brindar protección reforzada al embarazo y la maternidad que contemple, entre otras cosas, medidas cautelares ante diversos supuestos de discriminación laboral por embarazo -no solo el despido- y protocolos efectivos que permitan llevar un registro completo e investigar los hechos con perspectiva de género, no podremos saber el número real de casos de violencia ejercida en contra de las mujeres trabajadoras en razón del embarazo.

En tanto en los espacios laborales no se impulsen acciones y estrategias que mejoren el clima organizacional para las mujeres embarazadas y faciliten la maternidad, mientras no se fomente la conciliación entre la vida familiar y laboral de las y los empleados, no cesará la realidad del rechazo a la maternidad en los espacios laborales de la que aquí hemos hablado. Realidad que es totalmente opuesta a lo que se vive en el día de celebración -prácticamente nacional- a las madres.

Si tú que me estás leyendo atraviesas por una situación similar es importante que sepas que no estás sola, que esto que te está pasando no es normal, busca apoyo. Early Intitute tiene convenios con varios bufetes jurídicos gratuitos que te pueden brindar asesoría jurídica, pregunta en este link: https://staging.earlyinstitute.org/discriminacion-laboral-por-embarazo/

Educación en México, una deuda pendiente

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero

Desde 2019, en México se ha emprendido una serie de modificaciones en torno a la educación. Una de las más controvertidas es el interés por cambiar los contenidos de los libros de texto de la educación básica, ya que en palabras del director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Marx Arriaga, siguen “un modelo de educación neoliberal”.

Si bien tenemos una deuda con la educación pública mexicana, ofrecer contenidos desde la óptica del gobierno operante va en contra de lo que se esperaría sean los materiales que la sustentan: libres de ideología y basados en fundamentos científicos.

En nuestro país, hay rezagos importantes que se deben considerar. Según Indicadores Nacionales de la Mejora Continua de la Educación en México, presentado por la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación: “Al inicio del ciclo escolar 2020-2021 estaban matriculados 29.4 millones de estudiantes en preescolar, primaria, secundaria y educación media superior. Con respecto al ciclo anterior, se estima una disminución de 763 mil 299 estudiantes, lo que representa un descenso de 2.5 por ciento de la matrícula en este periodo. En 2020 alrededor de 5.7 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de entre 3 y 17 años se encontraban fuera de la escuela. Éstos constituían 17.5 por ciento de la población en ese rango de edad”. Esto nos habla de la existencia de una desigualdad que exige esfuerzos sustanciales para que ningún niño, niña o adolescente se quede sin ejercer uno de sus derechos fundamentales.

Aunado a esta deficiencia, de acuerdo con la asociación Save The Children, “en 2021 cada día 7 niñas, niños o adolescentes fueron asesinados diariamente y 37 sufrieron violencia física, esto sin contar los múltiples casos que no son identificados ni denunciados. La normalización cultural de la violencia sistémica en su contexto familiar, escolar y comunitario está cobrando sus vidas y les está haciendo vivir situaciones que ninguna persona, pero especialmente ninguna niña, niño o adolescente, le corresponde vivir.” Esto es alarmante pues nos habla de una total falta de garantías para proteger el derecho más importante de niños, niñas y adolescentes, que es el de la vida, incluso en su ambiente escolar.

Desde hace tiempo, en México se han impulsado reformas que dicen ser educativas, cuando en realidad son de carácter administrativo o político. Los cambios que hoy se gestan bajo el paradigma de la Nueva Escuela Mexicana tampoco resolverán de fondo los problemas si se rige por bases ideológicas o de un partido.

Sin duda hay mucho por hacer en materia educativa, la cual debe ser una vía que no sólo permita adquirir conocimientos académicos, sino para la vida y se cumpla lo que establece el artículo tercero de nuestra Constitución: “La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos”.

En Early Institute sabemos que la primera infancia es clave para el desarrollo físico, mental y emocional de niñas y niños. Por lo tanto, es necesario construir un entorno que asegure su bienestar integral, empezando por garantizarles una educación adecuada y espacios seguros que protejan su vida, y coadyuven en su crecimiento y desempeño escolar.

Violencia contra mujeres, institucionalizada

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

En México la violencia frecuentemente se percibe como algo normalizado. Millones de niñas, adolescentes y mujeres adultas conocen el riesgo y tienen miedo de la violencia que pudiera ocurrirles y por ello extreman medidas de protección al realizar sus actividades cotidianas tan simples como tomar un transporte, ir a la escuela, ir al trabajo, o caminar en la calle.

Ponerte audífonos sin música para saber qué hablan las personas a tu alrededor, pero sin tener que contestar si te dicen algo horrible, cargar saldo antes de subirte a un transporte para poder hacer una llamada de emergencia, dudar si salir a la tienda sola porque ya es de noche, fingir llamadas con familiares cercanos para lograr evidenciar que hay personas preocupadas por ti y que te buscarán, vestirte tapada y con ropa holgada para reducir el riesgo que existe, voltear hacia atrás cada 10 metros y caminar rápido, cargar cualquier objeto que pueda servir para defenderte. Estas son solo algunas de las acciones que realizan las mujeres de todas las edades para reducir el riesgo de violencia.

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) cada día, durante el 2021, asesinaron a 3 mujeres -solo por el hecho de ser mujer (feminicidio)- y lesionaron a 220 mujeres. Tan solo de 2020 a 2021, aumentaron un 30% los delitos de violencia sexual publicados por el SESNSP, que de acuerdo con el Censo Nacional de Procuración y Justicia Estatal (CNPJE) son en su mayoría víctimas mujeres.

Sin embargo, con frecuencia se sigue culpabilizando a la víctima, a la mamá, al papá, a las amigas, y a las personas cercanas, se continúa invisibilizando la impunidad y, sobre todo, permanecen en el silencio miles de delitos que se cometen en contra de niñas, adolescentes y mujeres adultas a diario.

Es necesario enfatizar que los datos que conocemos reflejan, únicamente, a las víctimas de delitos que tienen una denuncia o una carpeta de investigación abierta. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública (ENVIPE) 2021, el 93% de los delitos no son denunciados o no se abre una carpeta de investigación, o averiguación previa. Lo anterior implica que muchos de los delitos ejercidos quedan impunes.

Específicamente del 10.1% de delitos que se denuncian, únicamente el 66.9% se inicia una carpeta de investigación. Es por ello, la necesidad de generar mecanismos, en nuestro sistema judicial, capaces de dar respuesta y cumplir con la identificación, investigación y sanción de estas conductas, para que cualquier víctima tenga acceso a la justicia y el delito no quede impune.

Asimismo, no se puede omitir mencionar que es prioritario que las autoridades investiguen con perspectiva de género y se encuentren capacitados(as) y sensibilizados(as) ante estos tipos de violencia.

La violencia en contra de mujeres es una problemática de carácter nacional, es por ello que no debe quedar desatendida. Desde Early Institute hacemos un llamado a las autoridades, no solo para atender sino para mejorar mecanismos de prevención de violencia desde la niñez y hasta la edad adulta de la vida de las mujeres. Solo en la medida en que se mejore la capacidad de respuesta y se implementen las medidas de prevención necesarias, se logrará reducir la violencia en contra de niñas, adolescentes y mujeres de cualquier edad.

Necesitamos construir una sociedad en la que las futuras generaciones no repliquen la violencia sistematizada en contra de las mujeres, y trabajar en conjunto para que la seguridad no dependa de un listado de acciones personales de “precaución”, sino de la responsabilidad de todos y todas de garantizar una vida libre de cualquier forma de violencia.

Niños y niñas nobles: ¿cómo educarlos?

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero

Es forzoso que aprendan a reconocer conductas y acciones inadecuadas que les produzcan desconfianza y puedan alejarse.

Cuando se trata de crianza, se habla de opciones y formas según la personalidad de los niños y las niñas con quienes se convive. Las necesidades infantiles varían y habrá que adoptar prácticas educativas para responder a ellas del mejor modo posible. En el caso de niños y niñas que suelen ser nobles y de carácter bondadoso es imperativo dotarlos de herramientas para enfrentarse a personas de su misma edad o mayores que podrían abusar precisamente de su inocencia.

No se trata de cambiar sus cualidades, sino de hacerles ver que no todos se comportan de un modo amable y respetuoso o que, incluso, habrá quienes buscarán sacar un provecho a costa suya. Como el caso de los niños que suelen mentir e inventan que otro hace o dice sin importarles cuánto se perjudica el prestigio, la autoestima y la autoconfianza de quien acusan. Esta forma de violencia se agrava cuando los padres repiten las mentiras sin verificar lo que realmente sucede, provocando más daño y confusión.

Para evitar que nuestros hijos e hijas sean víctimas de actos que puedan perjudicarlos física y emocionalmente, los especialistas recomiendan una serie de enseñanzas, empezando por evitar la sobreprotección. Según la Dra. Ainhoa Manzano Fernández y el Dr. Juan Luís Martín Ayala del ETXADI Centro Universitario de Psicología de la Familia, “los padres y madres que se exceden en las ayudas a sus hijos e hijas por miedo a que sufran, consiguen un efecto contrario al deseado”. Lo que se busca es encontrar un equilibrio que permita que niños y niñas se puedan defender de posibles maltratos con sus propios recursos.

En este sentido, hay estrategias que pueden ayudarlos a fortalecer su confianza y actuar en caso de que se enfrenten a una situación que los pueda afectar. Una de esas estrategias es tener siempre abiertos los canales de comunicación, lo que implica que exista un ambiente respetuoso y cordial en el entorno familiar. La comunicación debe ser directa y clara, de tal modo que si se tienen conflictos fuera del hogar, las niñas y los niños puedan expresarse con total libertad sin temor alguno.

Otra estrategia es elevar su autoestima como parte de sus habilidades socioemocionales. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la autoestima es el “sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. La importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva a perseguir nuestros objetivos”. Este punto es crucial ya que si no se cuenta con una autoestima adecuada es mayor el riesgo de ser víctima de un abuso por el hecho de sentirse inferior y permitir los atropellos.

En este tema también es fundamental enseñarles a negarse a hacer algo que los pueda incomodar. Aquí es forzoso que aprendan a reconocer conductas y acciones inadecuadas que les produzcan desconfianza y puedan alejarse. Por esta razón es que se retoma la importancia de la comunicación para hablarles, con claridad y sin prejuicios, sobre los peligros que pueden darse en espacios cerrados, abiertos e incluso, digitales. Aprender a decir no es una forma de establecer límites con el interés de proteger su integridad física y emocional.

En Early Institute reconocemos la importancia de la prevención como parte toral en el cuidado y la educación de la primera infancia. Por esta razón, hacemos un llamado a los padres, tutores y cuidadores para que orienten a niños, niñas y adolescentes que, por su carácter, podrían ser lastimados si sus competencias socioemocionales no son lo suficientemente robustas. Asumamos nuestra responsabilidad en la dotación de habilidades que les permitan ser autónomos, pero conservando su esencia y sin transgredir su personalidad.

Formas para acompañar en la adolescencia

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero

Los amigos son clave en la construcción de vínculos afectivos, por lo tanto, es primordial entender que sus círculos sociales se convierten en sus ambientes más inmediatos.

Cada etapa en la vida humana tiene sus características y retos. Una de las más complejas es la adolescencia, en la que se gestan importantes cambios no solamente físicos sino también emocionales y afectivos. La orientación durante la adolescencia es trascendental por parte de los padres, tutores u otros cuidadores que deben vigilar y atender oportunamente lo que ocurre en quienes viven esa fase del desarrollo humano.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la adolescencia es el periodo de crecimiento que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y 19 años”. Expertos señalan que hay formas para acompañar a los adolescentes, de manera que puedan transitar este lapso de la mejor manera. Para empezar, hay que identificar y conocer la gran cantidad de cambios que experimentan los adolescentes para entender mejor sus necesidades. Esto nos lleva a ser pacientes y comprensivos, en tanto se trata de una etapa llena de altibajos.

Es indispensable ser respetuosos de sus espacios e intereses, en tanto es una fase de descubrimientos y experimentaciones. Otra recomendación es fortalecer su autoestima, estimulando su aceptación física y haciéndoles ver sus fortalezas. En este punto hay que reforzar que la comunicación sea siempre positiva y empática basada en un lenguaje claro, respetuoso, cariñoso y cálido.

Asimismo, hay que enseñarles a equilibrar y gestionar sus emociones, lo que les ayudará en otras etapas de sus vidas. La gestión de emociones en la adolescencia implica reconocerlas, saber expresarlas y procesarlas, lo cual requiere el apoyo social para obtener habilidades que les permitan llevar a cabo su regulación.

Hay que decir que una parte fundamental en la vida adolescente es la seguridad y saberse conectado con los otros, es por esta razón que como padres y cuidadores debemos mostrar interés por sus preocupaciones, pero también por sus aficiones para que tengan confianza en acercarse cuando lo necesiten.

Aquí los amigos son clave en la construcción de vínculos afectivos, por lo tanto, es primordial entender que sus círculos sociales se convierten en sus ambientes más inmediatos.

Un asunto muy importante es el establecimiento de límites sin caer en la rigidez, pero tampoco en la permisividad absoluta. En este punto se debe promover la negociación para llegar a consensos y acuerdos en los que todos los involucrados estén conformes.

En Early Institute respetamos la vida humana en todas sus etapas y buscamos incidir en políticas públicas para mejorar la salud; el cuidado y la educación; la seguridad y protección de la vida de la primera infancia. En nuestra responsabilidad, también alentamos el apoyo a los adolescentes e invitamos a tender puentes de entendimiento que se proyecten en relaciones sanas al interior de las familias, las escuelas y otras instituciones en las que se desenvuelve este grupo social.

Información de calidad, pieza clave para prevenir la violencia sexual infantil

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en El Sol de México

El pasado jueves el Centro de Excelencia UNODC- INEGI y Early Institute presentaron el informe Violencia sexual infantil en México: Retos y oportunidades en las principales fuentes de información estadística. En dicho evento se reunieron especialistas que contribuyen a la medición de dicho problema, procedentes del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública (SESNSP), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Instituto Nacional de Pediatría (INP) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Durante la reunión, se mencionó que la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes es un problema grave que vulnera los derechos de la niñez mexicana; “sufrir esta violencia es 1 de los 5 eventos más traumáticos” refirió la Dra. Abigail Casas Muñoz, del INP.

Aunque se reconoce el esfuerzo de las fuentes de información que participaron en el evento, y que son aquellas que contribuyen a la aproximación de su medición, en la presentación del informe se señaló que al día de hoy, desafortunadamente no se sabe el número exacto de niñas, niños y adolescentes que sufren violencia sexual.

Las investigadoras convocantes mencionaron cifras impactantes de la problemática. “Sabemos que 1 de cada 10 mujeres reportaron haber sufrido de alguna forma de violencia sexual antes de cumplir los 15 años” de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones de los Hogares.

Además, en 2020, se registraron diariamente casi 60 niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, que tienen una carpeta de investigación, de acuerdo con el Censo Nacional de Procuración y Justicia Estatal.

Por último, en 2020, diariamente 15 niñas, niños y adolescentes acudieron a una unidad médica requiriendo atención, debido a una lesión causada por violencia sexual, actos que reflejan algunos de los casos más graves de la violencia en mención, de acuerdo con datos de la Dirección General de Información en Salud.

En el evento se recalcó que una de las principales limitaciones para la medición de la violencia sexual es el subreporte, pues de acuerdo con UNICEF, las niñas, niños y adolescentes no admiten o declaran haber sufrido violencia sexual hasta la edad adulta e incluso, a veces, permanecen en silencio toda su vida.

Además, se enfatizó la elevada cifra oculta, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública, 2021, el 95% de los delitos sexuales no se denuncian o no se abre una carpeta de investigación.

Por ello, las organizaciones e instituciones reunidas coincidieron en que es urgente contar con más y mejores datos sobre la violencia sexual infantil, a pesar de las limitaciones como el subreporte y la cifra oculta. Así, el trabajo coordinado entre el Centro de Excelencia de la UNODC-INEGI y Early Institute, continuará a través de una ruta de trabajo para lograrlo.

Solo en la medida que se cuente con información de calidad, será posible mejorar el diseño, implementación, evaluación de programas y políticas públicas para así lograr prevenir y erradicar la violencia que sufren millones de niñas, niños y adolescentes en México.

La problemática requiere de la responsabilidad colectiva, mantenerse informado y saber cómo prevenir la violencia sexual infantil. Visite la plataforma www.alumbramx.org ahí encontrará herramientas para proteger a la niñez mexicana.

¿Hasta dónde puede llegar el rechazo a la maternidad en los espacios laborales?

Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo 

“Realizaba labores de aseo en una escuela, cuando di a conocer mi embarazo gemelar y de alto riesgo no se tomaron las medidas necesarias para que las actividades que realizaba no pusieran en riesgo mi salud. Por el contrario, se me asignó el aseo profundo de algunos salones"

“Un día al terminar de lavar los baños me sentí mal e informé a la directora quien me pidió continuara con mi labor despacito para que no me cansara. Tuve que trapear, mover muebles y cargar cubetas pesadas.

“Comencé a sentir mucho dolor y ahí presenté expulsión de mis dos bebés. Uno de ellos murió al día siguiente por prematurez extrema, mi otro bebé nació con problemas graves de salud y posteriormente perdió la vista”, señala el testimonio recabado en la Recomendación 54/2018 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

La discriminación laboral por embarazo es un problema de gran escala, mucho más frecuente y común de lo que se piensa. Generalmente se ha asociado con conductas como el despido y la solicitud de prueba de gravidez para la contratación o el ascenso. Sin embargo, abarca otras conductas como el hostigamiento laboral, la negación de ascenso, la reducción de salario, el cambio de horarios sin consentimiento de la trabajadora, la prohibición de ir al baño o sentarse, así como ordenar la realización de labores que pongan en riesgo la salud de la mujer embarazada y de su hijo(a).

En el mismo sentido, los alcances de este tipo de violencia poco se visibilizan, pareciera que se trata de una mera problemática de carácter laboral, pero no es así. El rechazo al embarazo y la maternidad en los espacios públicos tiene implicaciones pueden afectar múltiples derechos de la mujer embarazada, de su bebé y su familia.

En lo que se refiere a su hija o hijo, la forma en la que se desenvuelva el embarazo impactará directamente en el desarrollo de la primera infancia. De acuerdo con el informe La Discriminación Laboral por Embarazo publicado por Early Institute, este tipo de violencia puede provocar bajo o muy bajo peso al nacer, mayor reactividad al estrés, parto pretérmino -como en el testimonio que aquí comparto- y aborto espontáneo.

Así pues, se observa la falta de un enfoque con perspectiva de niñez que visibilice el impacto que la discriminación deja no solo en la mujer, sino también en la vida, salud, integridad y desarrollo de las niñas y niños que nacerán. Lo anterior refleja que el problema tiene alcances tan amplios que nos definen como comunidad: ¿qué tipo de sociedad somos, si no garantizamos un ambiente sano y seguro para las niñas y niños en su primera infancia?

Por lo anterior, es importante posicionar esta problemática en el debate público; sensibilizar sobre lo que es y puede implicar; e involucrar a personas empleadoras, tomadoras de decisión y mujeres trabajadoras en su combate.

Precisamente el pasado 29 de marzo, en una acción paradigmática, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) pidió al Senado de la República que llame a comparecer a la Rectora de la Universidad Pedagógica Nacional por no acatar su Recomendación 62/2020 emitida el 26 de noviembre de 2020, en un caso de discriminación laboral por embarazo. Celebremos la acción de la CNDH para poner esta problemática como un tema prioritario en la agenda pública, hoy más que nunca es necesario que comencemos a visibilizarla y actuar para prevenirla.

Prevenir la violencia sexual infantil con información de calidad

Es vital contar con fuentes de información de calidad que fortalezcan la toma de decisiones y orienten la implementación de acciones focalizadas con base en evidencia.

La lucha contra la violencia infantil en internet

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en El Sol de México

En febrero se conmemora el Día Internacional de Internet Seguro, y la violencia digital contra niñas, niños y adolescentes es un fenómeno preocupante que trasciende fronteras y vulnera los derechos de la niñez y la adolescencia mexicana.

De acuerdo con el informe sobre indicadores de violencia digital contra adolescentes publicado por Alumbra, una iniciativa de Early Institute que busca prevenir la violencia sexual infantil, en México, 1 de cada 4 adolescentes de entre 12 y 17 años han sufrido una o más formas de ciberacoso en 2020. Las conductas de ciberacoso más reportadas por las y los adolescentes son mensajes ofensivos (40%), provocaciones para reaccionar negativamente (26%), contacto por identidades falsas o mejor conocido como grooming (26%), e insinuaciones o propuestas sexuales (24%).

Las adolescentes están en mayor riesgo, pues el 28% sufrió alguna forma de ciberacoso, cifra que es del 21% para los adolescentes.

Por otro lado, se enfatiza que si bien la raíz de la producción, distribución y almacenamiento del material de abuso sexual infantil (MASI) puede suceder a partir de casos de trata de personas y explotación sexual infantil; el MASI también puede derivarse de diversas formas de violencia sexual que implican riesgos para niñas, niños y adolescentes.

Formas de violencia como el grooming, que son un conjunto de técnicas que utilizan los depredadores para captar a niñas, niños y adolescentes a través de perfiles falsos con el objetivo de obtener una imagen o video sexual; o el sexting, una práctica extendida entre adolescentes en la que se intercambia imágenes o videos de contenido sexual que puede ser posteriormente compartido a innumerables personas sin la autorización de la víctima.

De acuerdo con el informe de Alumbra, 6 de cada 10 adolescentes mexicanos(as) reportaron que los y las agresoras eran desconocidos para ellos. También 1 de cada 4 reportaron a amigos(as) o compañeros(as) de clases como sus agresores.

Este tipo de situaciones tienen consecuencias que muestran una realidad para millones de niñas, niños y adolescentes que permanecen callados y viven la violencia en silencio. El daño resultante de sufrir estas violencias es severo, algunas de las consecuencias incluyen depresión, ansiedad, baja autoestima, desconfianza, cambios de humor repentinos y bruscos, bajo rendimiento académico, aislamiento social e incluso, el suicidio.

Ante semejante reto, diversas organizaciones se reunieron el 11 de febrero, en el marco del día internacional del internet seguro, en el “Encuentro Internacional por un Mundo Digital Libre de Abuso Sexual Infantil” organizado por Fundación Pas, INHOPE y Te Protejo México.

La línea Te Protejo México es innovadora en nuestro país, cuenta con el respaldo de INHOPE -una red mundial de líneas de reporte-, que a través de alianzas con organizaciones como la International Criminal Police Organization (Interpol) permite la eliminación de material audiovisual de abuso sexual infantil, a través de cinco pasos: 1) reporte ciudadano, 2) análisis de contenidos, 3) envío a plataforma internacional INHOPE, 4) aviso a las autoridades nacionales e internacionales, lo anterior para lograr su 5) eliminación.

Los datos son claros, es necesario facilitar y mejorar los canales de reporte de la violencia sexual en el mundo digital.

A partir del fortalecimiento de canales para que cuidadores, mamás, papás, docentes, así como los propias niñas, niños y adolescentes puedan reportar la violencia digital, se logrará una mayor protección que evite la vulneración de sus derechos y permitirá una navegación más segura. Por tal razón, se hace un llamado colectivo a reportar cualquier material de violencia sexual en la dirección electrónica Te Protejo México: www.teprotejomexico.org.

Solo en la medida en que se puedan abrir estos canales de reporte, se logrará disminuir la intensa revictimización que sufre la niñez y adolescencia de nuestro país y las severas consecuencias a las que se enfrentan. Acércate, protégelos y reporta #quenocaiganensusredes.