Infancia quieta y encerrada, el gran desafío

Por: Renata Díaz Barreiro, Ejecutiva de Investigación de Early Institute
Publicación original de: El Sol de México

El día de hoy te vengo a contar una historia. Hacía unos años en un pueblo mexicano, las calles estaban llenas de niñas y niños corriendo y jugando sin preocupaciones. Jugaban a las escondidas, quemados, un palo se volvía juguete, contemplaban catarinas e imaginaban escenarios llenos de diversión.

Sin darnos cuenta en qué momento, la libertad de las niñas y niños se volvió limitada. Ya no juegan tanto tiempo en la calle, sino que se están cada vez más encerrados en “cajas”. La escuela se convirtió en un espacio para permanecer quietos, así como la casa, otra caja en la que están encerrados gran parte del tiempo, viendo televisión o navegando en sus celulares.

La realidad es que la niñez, en los últimos años, ha estado perdiendo la oportunidad de interactuar con el mundo real y experimentar con sus cinco sentidos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública 2021, el 62% de las y los cuidadores no dejaron salir a niñas, niños y adolescentes fuera de su hogar por la percepción de inseguridad pública. En estados como Tabasco este dato llega al 84% de niñas y niños.

Además, según la Encuesta Nacional sobre la Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2020, en México, 75% de la población de 12 años y más utilizó Internet en cualquier dispositivo. Es común que las niñas y los niños, desde edades tempranas, pasen gran parte de su tiempo en internet, lo que puede tener efectos negativos en su desarrollo y salud si no se controla adecuadamente.

Este tema se conecta a uno muy importante, y es que en México tenemos altos índices de obesidad infantil. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2021, en México el 7.8% de la primera infancia (niñas y niños menores de 5 años) tiene sobrepeso u obesidad y esto da un brinco alcanzando en promedio el 40% cuando hablamos de niñas y niños de 5 a 12 años y también de adolescentes de entre 13 a 17 años.

Sin lugar a dudas, la obesidad infantil es multifactorial y está relacionada con las bebidas azucaradas, alimentos procesados, malos hábitos alimenticios poca actividad física, la percepción de inseguridad de los cuidadores, y la sobre exposición a dispositivos electrónicos. Y qué nos dicen estos datos, que nuestra niñez esta encerrada, pegada al celular y con una mala nutrición.

Durante los primeros años, es esencial exponer a las niñas y los niños a contextos y actividades de calidad que promuevan un desarrollo óptimo del cerebro. Algunos ejemplos en los cuales se puede visibilizar un entorno positivo para el desarrollo infantil son a través de la actividad física, el fomentar el juego y la exploración en la naturaleza, ya que esto puede proporcionar una experiencia de aprendizaje y un ambiente saludable para el desarrollo.

El contacto con la naturaleza ha probado enormes efectos positivos en la salud, además de la reducción de la prevalencia en obesidad infantil, reduce casos de depresión, aumenta la esperanza de vida, mejora la calidad del sueño y de visión. Además, los estudios demuestran que la presencia de áreas verdes reduce las tasas de violencia y aumenta la asistencia escolar, especialmente en las comunidades más vulnerables.

Por ello, desde Early Institute, think tank especializado en primera infancia, consideramos de suma relevancia promover ambientes seguros y espacios verdes para incentivar la actividad física, esto es una necesidad comunitaria, si no hay parques y espacios de interacción, no hay comunidad.

Finalmente, se hace un llamado a las madres, padres y cuidadores a establecer límites en el uso de internet y animar a los niños y las niñas a participar en actividades físicas y en entornos naturales que promuevan un desarrollo saludable. Solo en la medida en la que seamos adultos conscientes de nuestros hábitos podremos cambiar y ser un ejemplo para las niñas, niños y adolescentes.

Urge combatir los retos educativos tras la pandemia

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

El sistema educativo mexicano enfrenta un reto en cuanto a la recuperación de la matrícula que, de no plantearse estrategias adecuadas, afectará a las nuevas generaciones.

En el informe de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), Indicadores nacionales de la mejora continua de la educación en México. Cifras del ciclo escolar 2020-2021, se reveló una importante deserción escolar con motivo de la pandemia por Covid-19.

Todos los niveles escolares de educación básica se vieron afectados en su matrícula, en particular en los grados de preescolar y media superior. En el reporte se señala: “En los 3 ciclos escolares afectados por la pandemia (2019-2020 al 2021-2022), la disminución fue de un millón 364 mil 591 estudiantes de educación preescolar a media superior, lo que en términos porcentuales significó una pérdida de 4.5 por ciento”.

En el nivel preescolar se habla de una reducción de 12.3 por ciento, equivalente a 581 mil 69 estudiantes. En primaria: “En los 3 ciclos escolares de contingencia sanitaria se registró una disminución de casi 398 mil alumnos de primaria, reducción de 2.9 en términos porcentuales”. A nivel secundaria, “la matrícula se redujo en 102 mil 43 estudiantes entre los ciclos escolares 2019-2020 y 2021-2022, esto es, 1.6 por ciento”. Por último, en educación media superior, “entre 2019-2020 y 2021-2022 se observó una disminución de 283 mil 582 jóvenes (5.5 por ciento) en la matrícula de este tipo educativo”.

Estas cifras dan cuenta del rezago educativo que padecen niñas, niños y jóvenes, quienes se vieron obligados a dejar la escuela por diferentes circunstancias derivadas de la pandemia. En cuanto al tipo de educación (privada o pública) se registraron diferencias de acuerdo con el nivel escolar. Por ejemplo, en preescolar los más afectados fueron los servicios privados con “una disminución de 37.2 por ciento, equivalente a 277 mil 100 niñas y niños. En los prescolares generales públicos, la reducción en los mismos ciclos escolares alcanzó 8.9 por ciento, aunque en números absolutos fue mayor, de 304 mil 191 infantes”.

Sin duda los datos reflejan un reto para el sistema educativo mexicano en cuanto a la recuperación de la matrícula y que, de no plantearse estrategias adecuadas, afectará a las nuevas generaciones gravemente.

Para la Mejoredu: “En los próximos ciclos escolares tendría que observarse una recuperación que alcance al menos los niveles previos a la contingencia sanitaria para determinar si tal reducción fue definitiva”. No obstante, el mismo reporte plantea una complicación adicional, ya que “el reto ahora es más complejo, se trata de recuperar la matrícula perdida por la pandemia e incorporar a la población que nunca había asistido a estos niveles educativos”.

Más allá de la recuperación de niñas, niños y jóvenes en el ámbito académico se debe también poner énfasis en las múltiples consecuencias que dejó el confinamiento durante la pandemia. La pérdida de espacios, pero también de amistades, tranquilidad, salud física y emocional es de igual modo un fenómeno que debe ser resuelto por su alto impacto en el desempeño escolar.

En Early Institute trabajamos por mejorar la salud, el cuidado y la educación, así como la seguridad y la protección de la vida de la primera infancia a través de la incidencia en políticas públicas. Dado que la pandemia por Covid-19 ha tenido profundas consecuencias en la impartición educativa es necesario plantear acciones que garanticen que el derecho a la educación sea ejercido cabalmente. De no hacerlo estaremos abonando a la desigualdad social, al crecimiento de una brecha cada vez más alarmante y a la falta de uno de los derechos fundamentales más importantes. Asimismo, es indispensable atender la complejidad del problema considerando las secuelas socioemocionales de niñas, niños y jóvenes que debieron adaptarse a un escenario adverso y cuya recuperación es esencial para su desarrollo.

LOS FOCOS ROJOS DE LA NUTRICIÓN EN MÉXICO

Por: R. Vincent Morfín, Ejecutivo de Asuntos Públicos de Early Institute
Publicación original de: Diario ContraRéplica

En Early Institute realizamos una mesa redonda en materia de nutrición; un ejercicio en el cual se reunieron expertos en la materia y en el que fueron expuestos algunos datos preocupantes.

Para comenzar, vale la pena señalar algunos aspectos generales relacionados con la nutrición; los primeros 1000 días de vida de un menor, desde el momento de su concepción y hasta su segundo cumpleaños, juegan un rol fundamental para tener una buena nutrición y prevenir potenciales problemas de salud a futuro.
La UNICEF y la OMS resaltan la importancia de la lactancia materna en ese periodo, toda vez que ésta salva vidas, protege de enfermedades, potencia el desarrollo cerebral y garantiza una fuente de alimentación segura y nutritiva.
En ese sentido, los expertos en nutrición, la Dra. Teresa Shamah, el Dr. Abelardo César Ávila, la Dra. Mireya Vilar-Compte y la Lic. Renata Díaz Barreiro, coincidieron en la existencia de algunos focos rojos en esta materia:
• Para empezar, señalaron la ausencia de mejora en baja talla en menores de cinco años y el que no haya existido una disminución de obesidad y sobrepeso.
• Existe una preocupación respecto a la tendencia de consumo de fórmulas lácteas en lugar de fomentar la lactancia materna, situación que calificaron como un “foco rojo” en materia de nutrición infantil en México.
• Carecemos de políticas públicas que aborden el problema de la nutrición de manera integral, ya que en muchas ocasiones se piensa que está relacionado únicamente con un problema de disponibilidad alimentaria y no se visibiliza la dinámica real.
• Y por último, se detectó una estrecha relación entre el uso prolongado de dispositivos móviles y el sobrepeso infantil. Las y los menores pasan más tiempo frente a artefactos electrónicos, disminuyendo los niveles de actividad física adecuados para su normal desarrollo físico y una apropiada nutrición.
Para complementar, vale la pena analizar algunos datos obtenidos por UNICEF y el Instituto Nacional de Salud Pública en la Encuesta de Niños, Niñas y Mujeres 2015, en la que se revelaron algunos datos igual de preocupantes:
• Una de cada 20 niñas y niños menores de 5 años y 1 de cada 3, entre los 6 y 19 años padece sobrepeso u obesidad.
• Una de cada 8 niñas y niños menores de 5 años, padece desnutrición crónica.
• Y en México, solamente 3 de cada 10 bebés se alimentan únicamente con leche materna durante sus primeros 6 meses de vida.
Desde Early Institute nos pronunciamos por la generación y aplicación de políticas públicas que atiendan las necesidades de una sociedad moderna y en la que se aborden, desde una perspectiva integral, los problemas de nutrición de niñas, niños y adolescentes.
Por último, hacemos un llamado de sensibilización, sobre todo a madres y padres, para que consulten información de calidad y conozcan cómo fomentar una mejor nutrición para sus hijas e hijos.

Rezagos en nutrición de la primera infancia

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

La desnutrición es un problema de salud pública y al enfocar las acciones sólo a combatir el sobrepeso y la obesidad se dejan de lado otras afectaciones como la baja talla o la anemia.
Se sabe que uno de los pilares en la primera infancia es la nutrición, sin embargo, en nuestro país es un tema con importantes rezagos y escasos avances en los últimos años.
En la cuarta mesa de discusión “Nutrición de la primera infancia: desafíos y recomendaciones”, organizada por Early Institute para abordar los indicadores que reúne el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), especialistas señalaron diversas áreas que habría que atender para garantizar una alimentación adecuada y otros componentes vinculados con la nutrición durante los primeros años de vida.
En el encuentro participaron Teresa Shamah Levy, directora del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas del Instituto Nacional de Salud Pública; Abelardo Ávila Curiel, investigador en Ciencias Médicas del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán; Mireya Vilar-Compte, consultora del Primary Health Performance Iniciative (PHCP) del Banco Mundial, y Renata Díaz Barreiro, líder de SIPI México.
En su participación, Shamah Levy dijo que la desnutrición es un problema de salud pública y al enfocarse las acciones sólo a combatir el sobrepeso y la obesidad se dejan de lado otras afectaciones como la baja talla o la anemia. Asimismo, habló de la inequidad con la que se aborda el problema, en tanto es en las zonas rurales donde hay mayores áreas de oportunidad.
Para Ávila Curiel es fundamental tratar la nutrición con mayor integralidad y ver el problema ya no desde una perspectiva de vigilancia panorámica, sino tomando acciones para resolverlo. En su parecer la articulación es central acompañada de la gobernanza, la voluntad política y la exigencia de la sociedad civil para asegurar que la nutrición se ejerza en el marco de un sistema de derechos. La magnitud del problema sigue siendo grave “porque seguimos pensando que la nutrición es consecuencia de la disponibilidad de alimentos y no vemos la dinámica real de lo que acontece”, sentenció.
En su intervención Vilar-Compte refirió que 50 por ciento de niños y niñas menores a cinco años viven en hogares con escasos recursos y eso afecta su nutrición. Habló de la normalización del consumo de los alimentos ultraprocesados, como en el caso de las bebidas azucaradas tomadas cada vez con mayor frecuencia por menores de dos años. De igual modo señaló que un asunto vital es el de la lactancia materna, cuya práctica en México sigue siendo baja y se ve afectada por las decisiones de la industria, pese a sus múltiples beneficios y sus propiedades alimentarias inigualables. Hoy México registra una tasa de 30 por ciento en lactancia materna, muy por debajo de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Por último, Díaz Barreiro habló de algunos asuntos por resolver alrededor de la nutrición de la primera infancia como son: un sistema de cuidados no articulados que afectan, por ejemplo, a la lactancia materna por no tener las condiciones para su práctica; un acompañamiento familiar ineficiente e, incluso, la falta de espacios para que los menores se ejerciten y dejen los dispositivos móviles.
En temas de primera infancia, Early Institute busca incidir en políticas públicas pues es una etapa clave en el desarrollo físico, mental y emocional de niñas y niños. La nutrición, como otros aspectos de los primeros años de vida, requieren ser atendidos de manera contundente, por lo que visibilizarla es esencial para obtener una radiografía de los hechos, dar propuestas y actuar en consecuencia.

Retos virales; una moneda al aire contra la muerte

Por: Vincent Morfín Calvo, Abogado del área de Asuntos Públicos de Early Institute.
Publicación original de  Diario Contra Réplica

El pasado 30 de enero, nos enteramos de que 15 menores resultaron intoxicados en una escuela de Guanajuato por participar en un reto viral conocido como “Clonazepam Challenge”. Esto, a muy pocos días de que se diera a conocer que en la Ciudad de México, 8 menores se intoxicaron en una secundaria por participar en el mismo reto, que consiste en consumir el fármaco y declarar victorioso a quien se duerma al último.

Estos hechos se suman a otros retos virales peligrosos, como otro caso idéntico en una escuela de Veracruz en noviembre de 2022, o el caso de una menor que falleció en Argentina tras intentar superar el llamado “Blackout Challenge”, que consiste en ahorcarse con un cinturón hasta casi perder el conocimiento y quitárselo al último momento.

Pareciera entonces que la moneda de cambio en el nuevo orden del mundo digital, son los “me gusta”, los “corazones”, los “comentarios” y la falsa ilusión de “reconocimiento” que creemos tener por parte de las personas que nos siguen en nuestras redes sociales.

Los retos virales conviven con nosotros día con día en el mundo digital y a pesar de su constante presencia en nuestras vidas, sabemos poco acerca de ellos. Los retos virales son desafíos o pruebas que se popularizan en las redes sociales y suelen consistir en realizar una tarea difícil que debe ser superada, pero la persona que lo completa suele recibir mucha atención de sus amigos, seguidores e internautas.

El problema inicia cuando por buscar este reconocimiento o atención, comenzamos a exponernos a situaciones de peligro que pueden terminar en tragedia. El problema se agrava aún más cuando hablamos de niñas, niños, y sobre todo adolescentes, quienes, en muchas ocasiones por su falta de madurez combinada con un deseo inmenso de popularidad, ponen en riesgo su integridad física con tal de ganar el reconocimiento de los seguidores.

En Early Institute, nos preocupa profundamente el que menores se encuentren sobre expuestos a las redes sociales, sobre todo, con la proliferación de estos nuevos retos virales peligrosos, por lo que hacemos un llamado general para que entre todos podamos ayudar a prevenir más escenarios lamentables como los que estamos viviendo hoy en día.

De esta manera, entre padres, madres y cuidadores, directivos de plataformas digitales, tomadores de decisiones y servidores públicos, necesitamos establecer acuerdos comunes para que, desde nuestras diversas trincheras, llevemos a cabo tareas de prevención y hagamos lo necesario para poner un alto al esparcimiento de este tipo de retos que no pueden terminar más que con una fatalidad tarde o temprano.

Actuemos todos para prevenir la violencia sexual infantil en línea

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Sin duda uno de los grandes desafíos que nos ha dejado la pandemia por Covid-19 es asegurar un buen uso de la tecnología, en particular entre los sectores más vulnerables. Lamentablemente hoy se tiene registro de un incremento en violencia sexual en línea hacia niños, niñas y adolescentes provocada por el acelerado manejo del mundo digital.

Según la red internacional de líneas de reporte sobre pornografía infantil, INHOPE, se sabe que existen imágenes y videos de carácter sexual en internet de recién nacidos entre 0 y 2 años (1.0 por ciento), de niños y niñas entre 3 y 12 años (81 por ciento) y de adolescentes entre 13 y 17 años (18 por ciento). También esta red reporta que 96 por ciento del material de violencia sexual infantil corresponde al sexo femenino. Las cifras son abrumadoras y el escenario no pinta bien, ya que hay evidencia de que la velocidad de respuesta por parte de autoridades y tomadores de decisión ante este fenómeno es pobre, insuficiente y lenta ante la rapidez con la que se generan estos contenidos y la complejidad de los casos.

Existen varios tipos de violencia sexual en el entorno digital como puede ser el sexting (imágenes o videos en los que aparecen niñas, niños o adolescentes desnudos o semidesnudos y son transmitidos por medios digitales); sextorsión (chantaje o amenaza de publicar contenido audiovisual de la víctima); ciberacoso (hostigamiento en línea), por mencionar algunos. Aunado a esto, hoy lo que más preocupa es el material autoproducido o autogenerado por los niños, las niñas y los adolescentes. Según la Internet Watch Foundation (IWF), hubo un incremento de material sexual infantil autogenerado de 77 por ciento de 2019 a 2020, a nivel mundial.

De acuerdo con la IWF, el material sexual infantil autogenerado por este sector se crea en sus propias casas, lo cual se agravó durante el confinamiento, ya que los agresores encontraron maneras para convencer a las víctimas de grabarse o tomarse fotografías a cambio de dinero. Asimismo, la IWF establece que la mayor parte de las imágenes se generan dentro de los hogares porque los propios miembros de la familia suelen ser los productores del material de abuso sexual infantil.

Por supuesto, es fundamental la atención y supervisión de los padres y cuidadores para prevenir las amenazas. Acciones como activar los controles de seguridad de los dispositivos, hablar sobre los riesgos del internet o reportar a quienes molestan a nuestros hijos e hijas pueden ayudar sustancialmente. Otras recomendaciones son mantenerse involucrados en el mundo digital de niños, niñas y adolescentes y conocer con quiénes se conectan.

Reconociendo la corresponsabilidad para combatir este problema, en Early Institute nos adherimos al cuidado de los niños, las niñas y los adolescentes ante este gravísimo escenario. Todos ellos merecen entornos seguros y un acercamiento óptimo a las nuevas tecnologías, además de un desarrollo integral sano, por lo que urge la colaboración y actuación de madres, padres, cuidadores, escuelas, gobierno, organizaciones de la sociedad civil, autoridades y organismos internacionales para acabar con este complicado y doloroso fenómeno.

La falta de identidad jurídica: un riesgo para la infancia mexicana

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Si bien se han reducido las cifras y se han tomado medidas para propiciar que todas las personas estén registradas, los esfuerzos todavía no son suficientes.

En México, como en cualquier otra parte del mundo, el reconocimiento del nacimiento dota a la persona de una serie de garantías vinculadas a su identidad. En palabras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI): “El reconocimiento a través del registro de nacimiento permite, además de adquirir una identidad, un nombre y una nacionalidad, acceder a un conjunto de derechos humanos reconocidos en la legislación de un país”.

Pese a su relevancia, desafortunadamente en México parte de la población no cuenta con dicho registro. En 2019, el INEGI, en colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) México, presentaron el informe Derecho a la identidad. La cobertura del registro de nacimiento en México con resultados de la Encuesta Intercensal 2015. Ahí se decía que “de toda la población existente en México, 97.9 por ciento declaró estar registrado o tener un acta de nacimiento en territorio nacional. Por el contrario, al menos un millón de personas (un millón 3 mil 702) de todas las edades no cuentan con registro de nacimiento”. Recientemente, el Censo Nacional de Población y Vivienda 2020 del INEGI actualizó que 0.36 por ciento de la población no está registrada, lo que equivale a 451 mil 855 personas.

Si bien se han reducido las cifras y se han tomado medidas para propiciar que todas las personas estén registradas, los esfuerzos todavía no son suficientes.

La situación se agrava cuando se habla de los grupos más desprotegidos ante la falta de identidad jurídica. El mismo INEGI indica: “La menor proporción de personas con registro se tiene en la población de 0 a 4 años de edad con 96.4 por ciento, mientras que el grupo de 5 a 17 años alcanza 99.0 por ciento”. Esto significa un peligro para la infancia mexicana.

Sin duda es un tema que habría que atenderse en tanto estamos hablando de mexicanos y mexicanas en situación de riesgo y vulnerabilidad. Entre los estados con mayor rezago en el registro de nacimientos se ubican “Campeche, Chiapas y Baja California con 97.6, 97.5 y 97.2 por ciento respectivamente”, según el Censo 2020.

Para asegurar el registro de todos los nacimientos, también la UNICEF propone varias acciones que abarcan campañas de registro extemporáneo en comunidades rurales e indígenas, sensibilización del personal del Registro Civil, señalización de oficialías, modernización de sistemas y sensibilización a padres, madres y cuidadores de la importancia de contar con un documento que avale la identidad jurídica de sus hijos e hijas.

En Early Institute buscamos hacer respetar los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes, siendo el de la identidad uno de carácter fundamental. Hacemos un llamado a las autoridades para establecer estrategias todavía más contundentes que garanticen el registro de todas las personas y su que protección sea absoluta desde sus primeros años de vida.

Los invisibles


Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute
Publicación original en El Heraldo de México

Es una pequeña muy sonriente, está por cumplir 3 años, nació en el Estado de México y es hija de padres guatemaltecos. La llaman Nancy, aunque no tiene nombre legal, le han negado el acta de nacimiento.

Se trata del caso de una pequeña que se dio a conocer en medios de comunicación el año pasado, pero ¿por qué es tan importante tener acta de nacimiento? 
En realidad, no se trata de un papel legal que formaliza tu nombre, se trata de un derecho y también de la forma en la que una sociedad reconoce y admite la identidad y existencia de una persona. Es el primer paso para que te sean reconocidos derechos y puedas exigirlos.
Con esta herramienta también se puede recopilar información que permita a los gobiernos impulsar políticas públicas eficaces, por ejemplo, cuánto y dónde deben emplear el dinero público o en qué zonas deben enfocar esfuerzos para implementar programas de desarrollo social, como el de vacunación.
Sin embargo, en México cientos de personas se encuentran invisibilizadas y desprotegidas. De acuerdo con el Censo Nacional de Población y Vivienda 2020 publicado por el INEGI, el 0.36% de personas no están registradas en México ni en otro país. Este porcentaje puede dar la falsa noción de ser una problemática insignificante, sin embargo, se trata de 451,855 personas no registradas en México.
Así pues, no es una problemática insignificante ni mucho menor irrelevante, especialmente para grupos de personas que se encuentran en un mayor grado de vulnerabilidad, tal es el caso de la niñez, la adolescencia y las personas migrantes irregulares. Por ejemplo, si una niña o niño es separado de su familia por una catástrofe natural, conflicto o como resultado de un delito, reunirlos es más difícil por la ausencia de documentación oficial. De igual forma, son más susceptibles a sufrir distintas formas de abuso y explotación, pues al no poder demostrar su edad están expuestos a contraer matrimonio, entrar al mercado laboral o ser reclutados por fuerzas armadas.
Muchos de ellos no fueron registrados debido a que sus padres se les dificulta acudir con las autoridades mexicanas por prejuicios en contra de ellos, miedo a ser deportados y discriminación.
Sin embargo, una vez que acuden se les requieren documentos considerados como “indispensables” para expedir el acta, pero de difícil acceso -prácticamente imposible- para para ellos.
En ese sentido, deben impulsarse acciones concretas enfocadas a erradicar por completo situaciones similares y garantizar el registro de todas las personas. De acuerdo con UNICEF, eliminar las tasas de inscripción, concediendo subsidios en efectivo a las familias que inscriben a sus hijas e hijos, aumentar el número de registradores capacitados y/o enviarlos a zonas remotas en unidades móviles de registro puede ayudar a los gobiernos a llegar a poblaciones en situación de vulnerabilidad. La tecnología también ofrece una solución prometedora: los Gobiernos de Pakistán y Tanzanía han comenzado a utilizar aplicaciones para el registro de nacimientos a través de teléfonos inteligentes, que permiten a los registradores recopilar y cargar digitalmente los datos de los registros del nacimiento en un sistema protegido y centralizado en tiempo real.
En definitiva, lo esencial será cambiar actitudes y comportamientos, reconociendo las vulnerabilidades particulares de algunos grupos sociales y valorando a todas las personas por igual. Impulsando políticas públicas que busquen visibilizar y proteger a los que hasta ahora son invisibles.

No al elogio a la violencia

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

En México, donde prevalecen la inseguridad y la impunidad, lo menos que se necesita es elogiar a la violencia.

En los primeros días del año se dio a conocer que el jugador del equipo de futbol mexicano Cruz Azul, Julio César “Cata” Domínguez, organizó una fiesta por el cumpleaños de su hijo adolescente. Lo triste de la noticia es que la celebración fue con una temática reprobable por hacer alusión a la cultura del narcotráfico.
Por supuesto, surgieron reacciones condenando el suceso y la lamentable actuación del futbolista, como integrante de un grupo deportivo al que siguen niños y jóvenes. El hecho fue reprobado por la dirección del Cruz Azul, a través de un comunicado, sin embargo, no se hacía referencia a verdaderas medidas correctivas ante la falta a la que incurrió el deportista. Lo único que se señaló fue que sería capacitado y sensibilizado “en relación con este delicado tema”.
Por su parte, el jugador ofreció una disculpa pública —también mediante un comunicado— señalando que ni él ni su familia promovían o justificaban ningún tipo de violencia.
Como muchas otras situaciones, el asunto está siendo olvidado cuando debería haber indignado a toda la sociedad mexicana e implicar una sanción ejemplar. En México, donde prevalecen la inseguridad y la impunidad, lo menos que se necesita es elogiar a la violencia. Así, lo que se quiso hacer pasar como una inocente reunión en realidad fue un reflejo del día a día en nuestro país, donde la violencia encuentra cabida sin que nos hagamos responsables.
Es un error normalizar estos eventos y minimizar la gravedad de la situación. En los últimos años, la niñez mexicana está siendo reclutada por sicarios, incluso el último día de diciembre de 2022 se hizo viral un video en el que unos niños jugaban a tener un retén y actuaban como si fueran miembros del crimen organizado.
“Se estima que alrededor de 250 mil niñas, niños y adolescentes se encuentran en situación de riesgo de ser reclutados y utilizados por grupos delictivos. Además de dimensionar el problema, esta cifra debe alertar que en México existe un gran número de niñas, niños y adolescentes cuyas realidades les impiden disfrutar y ejercer sus derechos, así como desarrollarse de manera adecuada”, dice el estudio Reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos en México. Acercamientos a un problema complejo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (2021). Como se ve, no son ni jamás serán tiempos para engrandecer a la violencia por tratarse de un mal que daña profundamente, en particular a los más vulnerables.
En Early Institute nos pronunciamos por el cuidado de la infancia mexicana, evidenciando que el enaltecimiento de las representaciones de la cultura de la violencia deteriora, en todos los sentidos, al tejido social. Es fundamental evitar la propagación de prácticas que glorifiquen a la criminalidad y fomentar el bien común. Hay que ser conscientes de la gravedad de sucesos como estos y, en la medida de lo posible, exigir que se corrijan de manera contundente. Sobre todo, hagamos de nuestro entorno un lugar más habitable propagando una cultura de paz y desmotivando la normalización de escenarios nocivos e indignantes.

Más amor y respeto en la crianza de niños y niñas

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Para aplicar una disciplina amorosa hay que tomar en cuenta que la comunicación entre padres e hijos es esencial y que en la crianza hay opciones más allá del uso de la violencia.

En la crianza de niños y niñas, uno de los temas de mayor interés es el de las correcciones de comportamiento. Hoy se sabe que los castigos no son los idóneos por tratarse de acciones violentas que contribuyen a un desarrollo inadecuado en las primeras etapas de vida.
Los castigos vulneran y pueden llegar a tener secuelas profundas en el crecimiento de los niños y las niñas que los reciben, de ahí la importancia por saber sobre otras formas para educarlos privilegiando el amor, el respeto y el buen trato.
De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), “cuando niñas, niños y adolescentes son castigados físicamente experimentan tristeza, miedo, enojo, impotencia, culpa, confusión, y pueden sentirse lastimados o no queridos. Pueden además repetir las conductas indeseadas (justo las que madres y padres quieren prevenir), ser más agresivos/as y en general, su salud mental y su estado emocional se ven afectados”.
Para aplicar una disciplina amorosa hay que tomar en cuenta que la comunicación entre padres e hijos es esencial y que en el proceso de crianza hay opciones más allá del uso de la violencia o de la humillación para actuar frente a una mala conducta.
Cuando se den comportamientos inadecuados es de suma importancia atender la situación en el momento. Ignorarla sólo empeora las cosas. Con calma y paciencia se debe propiciar una conversación con el niño o la niña para hacerle ver que lo que está haciendo no es correcto. Lo relevante de esta charla es que ambas partes expresen su sentir y no sea un monólogo de regaños y gritos. La intención es hacerles notar lo que está mal en su conducta, que reconozcan su error, y lograr que se responsabilicen por ello.
Así, es crucial señalarles que todo acto tiene consecuencias y un mal comportamiento puede ser motivo de una reacción que no les gustará. En cuanto a las acciones que se adopten para desalentar una conducta inadecuada (aumentar responsabilidades en casa, limitar uso de juguetes o tiempo de esparcimiento) tienen que ser siempre firmes y concluir en el tiempo acordado.
Ante todo, es fundamental que se les haga entender a los niños y las niñas que sus travesuras no serán motivo para dejar de ser amados, por lo que la comunicación debe ser sensible y directa.
En Early Institute impulsamos la implementación de la crianza positiva basada en el respeto y el amor. A través de ella se elimina el uso de castigos para dar paso a métodos de disciplina alejados de la violencia y cercanos al establecimiento de vínculos sanos y afectivos. Buscamos contribuir a la adopción de prácticas más constructivas en la educación de niños, niñas y adolescentes, ya que estamos convencidos de que, en las etapas tempranas de la vida, la armonía en el entorno familiar es vital para un desarrollo óptimo e integral.