Sin erradicar, avances y retrocesos en el trabajo infantil

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

De acuerdo con la última medición del INEGI en 2022, 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años estaban involucrados en trabajo infantil. De este grupo, más de 2 millones participaban en actividades económicas no permitidas, ya sea por no cumplir con la edad mínima para trabajar o por realizar ocupaciones peligrosas.

Aunque en las últimas décadas ha habido una disminución del trabajo infantil a nivel internacional y nacional, preocupa que en años recientes los números se hayan mantenido estables e incluso hayan experimentado aumentos.

La pandemia del COVID-19 afectó el trabajo infantil, exacerbando problemas como el aumento de la pobreza, especialmente la extrema, y la deserción escolar, situaciones estrechamente vinculadas con el trabajo infantil.

Según los últimos datos, las tasas de trabajo infantil más altas se registraron en Guerrero, donde 1 de cada cuatro niñas, niños y adolescentes realiza trabajo infantil, seguido por Chiapas, Nayarit, Oaxaca y Michoacán. En contraste, los estados con tasas más bajas fueron Ciudad de México, Coahuila, Baja California, Quintana Roo y Querétaro.

A pesar de los objetivos internacionales de erradicar el trabajo infantil, muchos países, incluido México, están lejos de alcanzar dicho objetivo.

Organismos internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo, han emitido diversas recomendaciones a los gobiernos para abordar este problema, como extender la protección social a niñas, niños y sus familias, garantizar la educación hasta la edad mínima de admisión al empleo y hacer énfasis en prevenir y abordar el riesgo de trabajo infantil durante crisis, conflictos y desastres.

El sano desarrollo de niñas y niños se produce en un entorno de aprendizaje; el trabajo infantil no lo es. A pesar de las promesas de poner fin a esta problemática, los progresos y las respuestas por parte de los gobiernos siguen siendo insuficientes.

La mortalidad materna en México

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

Hay una gran deuda con la mujer embarazada, ya que no hay apoyo suficiente de la sociedad, cuando es en esta etapa de su vida cuando requiere el mayor acompañamiento posible.

La situación de la mortalidad materna en México es un tema que debería ser atendido por la sociedad, sin embargo, la realidad es otra. Hoy en día, en nuestro país se sigue desconociendo el valor de las mujeres embarazadas y, por ende, su cuidado es escaso.

Si bien la tasa de mortalidad materna ha bajado en los últimos años, como lo señala la socióloga María Elena Critto, de Melisa Institute, siguen persistiendo deficiencias importantes. Entre los factores que inciden en las muertes en el embarazo se habla de siete causales, que son fallas en la educación de las mujeres, en el acceso a la salud, en la obtención de información y en sus condiciones de vida, prevaleciendo la falta de agua potable, drenaje e higiene, que pueden provocar infecciones durante la gestación.

Hay que recordar que una mujer embarazada se encuentra en un estado de alta vulnerabilidad y dichas fallas ponen en riesgo tanto su vida como la de su hijo o hija por nacer. Otro de los factores que influyen en la mortalidad materna es la violencia, para lo cual se requerirían programas de prevención para que se adopten mecanismos que eviten situaciones que amenacen la vida de las mujeres.

Hoy tenemos una gran deuda social con la mujer embarazada, ya que no hay apoyo suficiente de la sociedad en su conjunto, cuando es en esta etapa de su vida cuando requiere el mayor acompañamiento posible.

Uno de los fenómenos que hablan del poco reconocimiento que se le da al valor de la maternidad es la disminución de las tasas de natalidad, lo que según la experta puede llevar al colapso social y económico en los países desarrollados.

Para la especialista es indispensable usar la información que México tiene para reducir la muerte materna y emplear los recursos al combate de las verdaderas causas y no dejarse llevar por grupos sociales que buscan desviar la atención hacia otros escenarios. Por ejemplo, la vinculación que suele hacerse de la despenalización del aborto con la reducción de la mortalidad materna es falsa, pues en las investigaciones de Melisa Institute no se ha encontrado ninguna evidencia que sostenga dicha relación.

En todo caso, habría que elevar la alfabetización de las mujeres embarazadas, dotarlas de los servicios y controles médicos indispensables antes, durante y después de su embarazo, ofrecerles información que les sirviera para prevenir cualquier complicación y mejorar sus condiciones de vida con adecuados servicios de agua potable y alcantarillado. Estas acciones sí contribuyen a reducir la muerte durante la gestación.

En Early Institute, la protección de la maternidad es una prioridad. En la medida en que sea vista como un bien social, avanzaremos en su atención. La prevención de la muerte en la gestación es posible, de ahí que damos evidencia que visibilice la problemática para proponer acciones sustanciales e impulsamos la generación de políticas públicas que consideren el cuidado integral de las mujeres embarazadas y sus hijos e hijas por nacer.

Permiso de paternidad, crianza compartida

Por: Renata Díaz Barreiro, Ejecutiva de Investigación de Early Institute
Publicación original de: El Sol de México

La importancia de los permisos de paternidad en México tienen mucho que ver con la situación actual del cuidado, en la que se observa falta de reconocimiento de este derecho y un vacío del del Estado para garantizar el cuidado de millones de niñas y niños.

Ante la ausencia del Estado en este ámbito, es necesario abordar la desigual carga de cuidado que recae mayoritariamente en las familias y, particularmente, en mujeres y niñas quienes tienen que dejar sus actividades ya sea laborales o escolares para cuidar de niñas y niños. A este desafío se le suma la insuficiencia de oferta de intervenciones de cuidado y calidad en la existentes.

Ante este panorama, existe la necesidad de promover políticas públicas, programas y leyes que impulsen la participación activa de los padres en la crianza y el cuidado de sus hijas e hijos como son las licencias de maternidad, paternidad y parentales.

El impacto de un permiso o licencia de paternidad no debe ser subestimado. Frecuentemente se argumenta que son vacaciones para los padres sin que se vea el impacto real que tiene el hecho de que un papa pueda participar en la crianza y el bienestar de sus hijas e hijos, además del derecho de un niño o niña a que su papá le cuide.

Los beneficios del permiso de paternidad son innegables. Estudios realizados en otros países muestran que este tipo de políticas reduce las tasas de violencia contra las niñas y niños, contribuye al desarrollo de su autoestima y se establecen vínculos afectivos más sólidos. Se visto que mejoran el desempeño académico y tienen un impacto positivo en la salud y el desarrollo físico y cognitivo de las niñas y niños. Además de reducir la brecha del cuidado en términos de roles de género tradicionales.

Actualmente, de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, este permiso permite a los padres trabajadores disfrutar de 5 días laborales para cuidar a su hija o hijo recién nacida o adoptada. Este permiso aplica para todos aquellos que cotizan en el IMSS y también se han ampliado sus alcances para los trabajadores del Estado.

Recientemente, la Cámara de Diputados aprobó reformas a las leyes federales del Trabajo y de los Trabajadores al Servicio del Estado, ampliando el permiso de paternidad de 5 a 20 días laborables. Este es un paso importante hacia adelante para fomentar el involucramiento paterno en México.

El dictamen aprobado contempla que el permiso de paternidad podrá extenderse a un máximo de 30 días laborables en caso de que existan complicaciones posteriores al parto y que perjudiquen a la madre o al recién nacido. Dicho dictamen ahora se enviará al Senado para su ratificación y de ser aprobado se publicará en el Diario Oficial de la Federación.

Es fundamental destacar que, aunque esta reforma es un avance significativo, aún queda trabajo por hacer y mucho tiene que ver con la distinción entre un permiso y una licencia. Por una parte, las licencias, como son las licencias de maternidad en México, son obligatorias, intransferibles y financiadas por la seguridad social mientras que los permisos, como el que se está reformando, no son obligatorios y son responsabilidad de la o el empleador.

Sin embargo, aunque no es idóneo, este cambio en la ley sí es un paso en la dirección correcta, en la reducción de la brecha de género en el ámbito laboral y del hogar hacia una distribución más equitativa de las responsabilidades de crianza entre madres y padres. Después de todo, México se encuentra rezagado en comparación con otros países de América Latina en este tipo de políticas como Colombia, Ecuador, Perú, Uruguay, Paraguay y Venezuela otorgan más días a los padres trabajadores.

Desde Early Institute consideramos impostergable la ampliación del permiso de paternidad a 20 días laborables para fomentar la participación activa de los padres en la crianza de sus hijas e hijos. Los beneficios de esta medida son evidentes en términos de desarrollo infantil, igualdad de género y bienestar familiar. Esperemos que el Senado ratifique esta reforma y que continúen los esfuerzos para promover políticas que fortalezcan el cuidado de la primera infancia en México. Las niñas y niños no pueden esperar, diario crecen, diario se desarrollan, tienen el derecho a ser cuidados.

Niñas, niños y adolescentes migrantes nos necesitan

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

La crisis de la migración infantil es una alerta que no debe ignorarse, sobre todo porque se trata de una población que puede ser dañada fácilmente.

En el ámbito del cuidado de la infancia, en México hay un escenario complicado que se refiere a las niñas y los niños migrantes. Desafortunadamente, hay una escasa protección a este grupo social que se ve reflejada en las cifras que exhibe la Unidad de Política Migratoria, Identidad y Registro de Personas de la Secretaría de Gobernación (Segob). La dependencia señala que, de enero a noviembre de 2023, 23 mil 22 mexicanos menores de 18 años fueron repatriados desde Estados Unidos y de ellos, 62 por ciento viajaba sin compañía de algún adulto.

La situación es grave, pues se trata de niñas, niños y adolescentes que se exponen a riesgos físicos y a la violación de sus derechos más elementales. Una de las amenazas más desgarradoras es la trata de personas, siendo las mujeres las más afectadas, pero también corren el peligro de ser detenidos, sufrir de hambre y frío o violencia, por mencionar algunos fenómenos.

En su informe Estadísticas Migratorias. Síntesis 2023, la Segob dice que la mayor parte de los menores repatriados proviene de los estados de Guerrero (16.6 por ciento), Chiapas (14.1 por ciento), Guanajuato (9.8 por ciento), Oaxaca (8.0 por ciento) y Veracruz (7.8 por ciento).

La infancia migrante en México es un reto importante, ya que va en crecimiento. Se estima que en 2017 casi 9 mil niñas y niños mexicanos fueron devueltos de Estados Unidos y la cifra fue casi tres veces mayor en 2022, pues se registraron 24 mil 905 casos.

Hay que recordar que la infancia es una etapa crucial en el desarrollo de las personas y su desarrollo se ve comprometido cuando se desenvuelve en entornos problemáticos. En este caso, la devolución de niñas, niños y adolescentes de Estados Unidos los coloca en una situación de vulnerabilidad extrema, en tanto su atención es inadecuada. La crisis de la migración infantil es una alerta que no debe ignorarse, sobre todo porque se trata de una población que puede ser dañada fácilmente si no cuenta con las garantías de su protección.

Dice el reporte El rostro cambiante de la niñez migrante en América Latina y el Caribe. Una región como ninguna otra del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés): “Estos riesgos se ven agravados por la falta casi total de acceso a servicios esenciales —como atención sanitaria, nutrición, agua potable, saneamiento y protección— que los niños, niñas y adolescentes necesitan para su bienestar”.

En Early Institute hacemos un llamado a las autoridades para que se haga válido el interés superior de la niñez en materia de migración con revisiones a las políticas y los protocolos de atención. La construcción de entornos adecuados para una de las poblaciones más vulnerables debe ser un compromiso social, priorizando el respeto a sus derechos. Debido a que en la infancia se define la salud mental de un adulto, con estas situaciones se va gestando una sociedad con niñas y niños carentes de ella ante la incertidumbre diaria y por no ver cubiertas sus más básicas necesidades de cuidado y protección. Por ello, es necesario no ser indiferentes y visibilizar esta problemática que daña a miles de niñas, niños y adolescentes no solo en México, sino a nivel mundial.

 

El avance hacia el involucramiento paterno; el permiso de paternidad

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

Durante este año, he destacado la importancia de impulsar políticas y leyes que fomenten la participación activa de los padres en la crianza de sus hijos, abordando en particular el tema del permiso de paternidad. Según la Ley Federal del Trabajo, este permiso permite a los padres trabajadores disfrutar de 5 días laborales para el cuidado de un recién nacido o adoptado, extendiéndose a los empleados del IMSS y del Estado.

A pesar de percepciones públicas que minimizan su impacto, estudios en países con experiencia demuestran que estas políticas generan un cambio cultural significativo en los roles parentales y promueven la participación activa de los padres. La reciente aprobación en la Cámara de Diputados para ampliar el permiso de paternidad de 5 a 20 días laborables es un paso positivo. Sin embargo, aunque se han presentado múltiples iniciativas en años anteriores, ninguna ha producido cambios. Desde Early Institute, esperamos que esta vez se aborde con la debida importancia, ya que el involucramiento paterno beneficia a todos, especialmente a las niñas y niños.

Unicef y la crisis de la infancia en el mundo

El Fondo ha solicitado 8.6 mil millones de euros para socorrer a cerca de 94 millones de niñas y niños que son seriamente violentados en al menos 155 países.

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

A principios de diciembre, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) cumplió 77 años de haber sido fundado.

Desafortunadamente, en el marco de esta celebración, la infancia se enfrenta a escenarios adversos que han obligado a que instituciones como Unicef insistan aún más en la ayuda a este sector. Hoy la violencia afecta a millones de niñas y niños, motivo por el cual el Fondo en su reciente Informe de Acción Humanitaria para la Infancia 2024 ha solicitado 8 mil 600 millones de euros para socorrer a cerca de 94 millones de niñas y niños que son seriamente violentados en al menos 155 países.

La solicitud no es menor, pues se trata de una petición que obedece a las condiciones que la misma institución cataloga como “sin precedentes”. En este sentido, es incuestionable la crisis que atraviesa la infancia y que exige soluciones y medidas colaborativas, puntuales y apremiantes.

Entre los sucesos que ponen en riesgo la vida de las niñas y los niños, Unicef destaca el cambio climático, la pobreza alimentaria, los conflictos bélicos, las enfermedades vinculadas con la contaminación y escasez de agua, la falta de vacunas, el poco acceso a un sistema de salud a tiempo, la desnutrición, los desplazamientos, entre otros. Todo ello, a su vez, provoca que la red humanitaria se vea sobrepasada, ya que las necesidades son demasiadas.

En México los problemas son de alto riesgo, en particular la situación de la primera infancia, que es un foco rojo. Pese a la investigación científica que determina que la calidad de vida de los primeros años de cualquier persona es crucial para su desarrollo, en nuestro país sigue siendo una agenda social poco atendida como política de Estado.

Según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), sólo el 0.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en el país es destinado al gasto público en esta población; y sólo el 1.6 por ciento de este gasto está dirigido a programas exclusivos a la primera infancia. La falta de priorización de la agenda de niñez se sustenta en tres factores: 1) la escasa implementación de políticas públicas en los tres niveles de gobierno para el desarrollo de niñas y niños de 0 a 5 años; 2) la debilidad institucional que ha sufrido el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), la cual siendo la institución rectora en esta materia, hoy es una instancia de menor relevancia administrativa y presupuestaria de la Secretaría de Gobernación; y 3) la nula articulación interinstitucional, que refleja una falta de perspectiva de niñez en los programas federales, estatales y municipales.

En sí, no ha habido una política clara, seguimiento ni coordinación que dé prioridad directa de atención a la primera infancia y esto se ha venido presentando por lo menos en los tres últimos sexenios.

En este contexto, el papel de instituciones como Unicef en países como el nuestro es sustancial, en tanto las alianzas que construye con gobiernos, instituciones financieras, sociedad civil, instituciones académicas, organizaciones religiosas, entre otros, facilitan que algunos retos puedan superarse en beneficio de los más de 40 millones de niñas, niños y adolescentes que habitan en territorio mexicano.

En Early Institute, aplaudimos y alentamos la labor de todas las iniciativas públicas y privadas que buscan el cuidado de este segmento poblacional, que no sólo requiere de toda nuestra atención, sino demanda el ejercicio de sus derechos más fundamentales. Al término de este 2023, es indispensable destacar que la infancia y la adolescencia, a nivel mundial, nos necesitan. Colaboremos en su bienestar y aseguremos una mejora en sus vidas.

Necesario sensibilizar y combatir la violencia entre niñas, niños y adolescentes

Por: R. Vincent Morfín Calvo, Ejecutivo de Asuntos Públicas de Early Institute
Publicación original de: ContraRéplica

En todo el año no hemos dejado de escuchar sobre los terribles casos de bullying y violencia entre niñas, niños y adolescentes, en México. Todos ellos se han vuelto de gran interés por la brutalidad de las agresiones que cometen los menores de edad en contra de sus pares. El común denominador es un uso desmedido de violencia física o psicológica con desafortunados desenlaces, ya que suelen ser tragedias que dañan a todos los involucrados.

El caso más reciente es el de un joven estudiante de la Universidad Anáhuac en el estado de Puebla, quien golpeó en repetidas ocasiones a otro joven que trabajaba como guardia en el complejo residencial donde vive. La reacción violenta del estudiante fue porque se le pedía identificarse para ingresar al edificio.

También, hace apenas unos días se dio a conocer la agresión que sufrió otro joven estudiante, a quien sus compañeros de clase prendieron fuego dentro del recinto educativo. El afectado resultó con quemaduras de segundo y tercer grado en sus piernas y genitales, y aunque ya fue dado de alta, la situación fue grave.

Hace unos meses, varios jóvenes, también en el estado de Puebla, golpearon a otro afuera de una zona de bares, provocándole una fractura en la base ocular. El agredido estuvo en riesgo de perder un ojo.

Otro caso más ocurrió hace unos meses en el estado de Jalisco, donde tres adolescentes citaron a una compañera de escuela en un parque con el único fin de agredirla hasta, prácticamente, dejarla inconsciente.

Desafortunadamente, podríamos continuar citando casos de este tipo, que además corresponden únicamente a las historias que se viralizan gracias a las redes sociales, sin considerar la cifra negra que ocurre día con día en gran parte de las escuelas públicas y privadas.

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde), más de 18 millones de estudiantes mexicanos de nivel primaria y secundaria son víctimas de bullying. Estos datos colocan a México en primer lugar en dicha práctica, a nivel internacional, generando que la violencia se vea como una circunstancia “normal” en la vida de niñas, niños y adolescentes desde temprana edad.

Además de eso, otro problema es la carencia de mecanismos de prevención. Sin duda, no es suficiente emitir suspensiones temporales en escuelas o, incluso, expulsiones definitivas para evitar la comisión de estas conductas, pues estas medidas son únicamente de carácter reactivo, es decir, que se llevan a cabo una vez que se ha realizado el hecho, sin resolver nada de fondo.

Las acciones realmente necesarias para romper de tajo el ciclo de violencia que se vive entre la niñez y adolescencia mexicanas, son las de carácter preventivo y de sensibilización, sin embargo, hay que reconocer que como sociedad, familia, academia y gobierno, hemos fallado.

Ante la creciente ola de violencia en estos grupos sociales, urge que se implementen medidas tendientes a favorecer la sensibilización no sólo en ellos, sino también en autoridades gubernamentales y educativas y padres de familia. Estas medidas deben abordar la importancia de contar con una vida libre de violencia, así como mecanismos para prevenirla de manera integral. Sobre todo, hay que enfatizar en el papel de la familia —institución base de la sociedad mexicana— como transmisora de principios y valores, asegurando que se fortalezca el mensaje de que la violencia nunca es la solución ante ningún conflicto.

Para evitar que la problemática siga evolucionando, Early Institute, a través de su iniciativa ALUMBRA, genera conocimiento basado en evidencia para promover la sensibilización entre los actores políticos y se puedan crear políticas públicas de prevención de toda forma de violencia que afecte a niñas, niños y adolescentes. Hoy más que nunca es necesario contribuir y atender, desde la prevención, escenarios tan indeseables como los descritos, ya que la responsabilidad es de todos y la protección de los más vulnerables debe ser una prioridad.

UNICEF en el contexto actual ¿es relevante?

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

El día de hoy, conmemoramos los 77 años de la creación de UNICEF, un organismo nacido de la urgencia de socorrer a niñas y niños afectados por la Segunda Guerra Mundial. Lo que inició como un fondo de emergencia se transformó con el tiempo en un organismo internacional proactivo en la defensa de los derechos infantiles, abordando problemáticas como la violencia, el hambre y la falta de educación a nivel global.

A pesar de los logros notables, UNICEF reconoce que persisten desafíos, especialmente en países como México, donde juega un papel crucial. Aunque el país ha avanzado en áreas como la desnutrición y la educación, más de la mitad de la población infantil enfrenta la pobreza. La falta de priorización en la agenda de niñez durante los últimos sexenios ha dejado en evidencia la escasa implementación de políticas públicas y la necesidad de una perspectiva más centrada en la infancia en los planes gubernamentales.

En este contexto, UNICEF, con sus valiosas alianzas y esfuerzos, se convierte en un actor fundamental, recordándonos que construir sociedades equitativas comienza desde los primeros años de vida. Es un llamado a la acción, destacando que postergar la atención a la niñez es un lujo que no podemos permitirnos.

En peligro, las niñas y los niños por falta de vacunas

Ante el decremento en la aplicación de biológicos y la incapacidad para garantizar el suministro suficiente de vacunas, la aparición de amenazas a la salud de la primera infancia es una realidad.

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

La pandemia de Covid-19 ha dejado profundos estragos en diferentes ámbitos, además de revelar rezagos en distintas políticas públicas a nivel mundial. Una de ellas son los programas de vacunación en la primera infancia, siendo México uno de los países más afectados. La gravedad de esto radica en que las vacunas son un pilar fundamental de la medicina preventiva, la base del sistema de atención primaria de salud y un derecho humano incuestionable.

En nuestro país, la problemática en la cobertura de vacunas se ha presentado desde hace un par de décadas y para hacer frente a este fenómeno, se organizó el foro Vacunación para la niñez: #SíPodemos. En el encuentro —encabezado por el Pacto por la Primera Infancia, en coordinación con la Academia Mexicana de Pediatría, la Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica, la Asociación Mexicana de Vacunología, el Centro Médico ABC, Early Institute, ChildFund, Christel House, el Hospital Infantil de México Federico Gómez, Medical Impact, Mexicanos Primero, Promotora Social México, la Sociedad Mexicana de Salud Pública y Un Kilo de Ayuda— se habló sobre los retos que enfrenta el Programa de Vacunación Universal, como pieza clave en la protección de la primera infancia en México.

En ese marco se presentó el Diagnóstico de la vacunación infantil en México, 2010-2022: Un llamado a la acción, que entre otros datos, hace énfasis en la magnitud del impacto de la pandemia en las políticas de vacunación en la primera infancia en el país y ofrece alternativas para que las niñas y los niños puedan ejercer su derecho a la vacunación.

El estudio revela que el Programa de Vacunación Universal tiene serios problemas, ya que según uno de los parámetros para evaluar su desempeño, que es el número de dosis aplicadas, refiere que éstas han experimentado una importante reducción. De igual modo, hoy no existe certeza de la cobertura efectiva del esquema completo de vacunación, ni por tipo de vacuna. No es posible saber el número de niñas y niños que han sido vacunados y cuántos no, ni tampoco distinguir las vacunas que son aplicadas a la edad recomendada de aquellas aplicadas de manera extemporánea.

Ante el decremento en la aplicación de biológicos y la incapacidad para garantizar el suministro suficiente de vacunas, la aparición de amenazas a la salud de la primera infancia es una realidad, ya que se abre la puerta a brotes de enfermedades previamente erradicadas.

Sin duda, este escenario exige acciones inmediatas y la participación activa de toda la sociedad. Por todo lo anterior, es urgente el diseño de planes para atender a los miles de niños y niñas con esquemas incompletos; fortalecer el Programa de Vacunación Universal con recursos, infraestructura y personal capacitado; contar con información confiable y oportuna de las coberturas nacionales y estatales; mejorar la coordinación interinstitucional del sistema nacional de salud y ampliar la promoción en la aplicación de vacunas, entre otros.

En Early Institute hacemos un llamado a las diferentes autoridades gubernamentales para reconocer y atender la situación que prevalece en esta área, pues de no hacerlo se corre el riesgo de enfrentar efectos adversos e incluso irreversibles en la salud de la población. Así lo ejemplifican los dolorosos lugares que ocupó nuestro país, en 2019, al formar parte de los diez países con mayor número de niños y niñas sin inmunizar contra algunas enfermedades: décimo para los casos de difteria, tétanos y tosferina y octavo en el caso del sarampión. No olvidemos que las vacunas contribuyen a disminuir la morbilidad y mortalidad de niños y niñas y su falta es un peligroso atentando a su bienestar.

La situación de la vacunación en México

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

Hace poco se celebró el Foro Vacunación para la Niñez, un espacio de diálogo que reunió a actores clave como el sector público de salud, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil. El evento, convocado por el Pacto por la Primera Infancia junto con diversas entidades, abogó por la vacunación oportuna de las niñas y niños en primera infancia. Durante el foro, se presentó el estudio "Diagnóstico de la vacunación infantil en México, 2010-2022", que busca evaluar el impacto de la pandemia del COVID-19 en la política de inmunización dirigida a la primera infancia.

El estudio revela un deterioro significativo del programa de vacunación en México en las últimas dos décadas, a pesar de que el país solía ser un referente global en este ámbito. En 2019, México figuró entre los 10 países con mayor número de niños sin inmunizar contra enfermedades como difteria, tétanos, tosferina y sarampión. El diagnóstico actual no proporciona certeza sobre la cobertura efectiva del esquema completo de vacunación, ni sobre la cantidad precisa de niños vacunados o no, y no distingue entre vacunas administradas en el momento adecuado y las aplicadas de manera extemporánea. Se destaca que la cobertura de vacunación ya estaba en declive antes de la pandemia del COVID-19, y esta última exacerbó aún más los efectos adversos en este ámbito crucial de la salud pública.

Finalmente, se retoman cuatro de las recomendaciones expresadas en el Diagnóstico: 

  1. Diseñar e implementar un plan extraordinario para atender a los miles de niñas y niños que no han sido vacunados o con esquemas incompletos.  
  2. Asegurar los recursos presupuestales para incrementar la capacidad del Programa de Vacunación Universal  
  3. Mejorar la coordinación interinstitucional del Sistema Nacional de Salud  
  4. Y, por último, ampliar la promoción de los beneficios de las vacunas, a fin de incrementar la demanda e incentivar la corresponsabilidad principalmente entre padres y madres. 

Estas recomendaciones son un punto de partida que tendrían que ser atendidas por la administración federal, a la sociedad civil le corresponde continuar vigilando el cumplimiento o incumplimiento de estas líneas de acción.