¡Alerta educativa en México! el IMCO revela 2 desafíos urgentes

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

El Instituto Mexicano para la Competitividad ha presentado un análisis sobre dos retos educativos de gran relevancia: la disminución en los niveles de escolarización y la carencia de aprendizajes.

En cuanto a la escolarización, que es el porcentaje de matriculados en edad escolar, se ha observado una tendencia negativa. Durante el periodo 2018-2019, se observó un declive en la escolarización obligatoria (básica y media superior), el cual fue agravado por la pandemia del COVID-19. A pesar de programas como Aprende en Casa, no se logró evitar la caída en la matriculación de los estudiantes.

También es importante recordar que esta reducción en la matriculación se observó incluso en niveles de educación preescolar.

Respecto a los aprendizajes, los resultados en evaluaciones internacionales como PISA reflejan un estancamiento o retroceso en el rendimiento académico de los estudiantes mexicanos.

Esta situación se evidencia en puntajes equivalentes o inferiores a los obtenidos en 2006 en áreas clave como Matemáticas, Lectura y Ciencias.

Para abordar estas problemáticas, el IMCO sugiere, entre otras estrategias, reactivar programas exitosos como las escuelas de tiempo completo, que históricamente han beneficiado a estudiantes en situación de vulnerabilidad.

Además, se propone fortalecer los conocimientos básicos en el Nuevo Plan de Estudios para mejorar el aprendizaje, enfocándose en áreas críticas como matemáticas y ciencias, que, según los resultados de PISA 2022, resaltan la importancia de estos conocimientos para la preparación laboral de los estudiantes.

En conclusión, el estudio subraya la urgencia de abordar estos desafíos educativos al hablar de propuestas electorales y destaca la necesidad de propuestas detalladas que reconozcan la existencia de un problema con niñas y niños que se han quedado fuera del sistema educativo. Además, resalta que muchos de los que están dentro del sistema no obtienen los conocimientos esperados.

En México, hay miles de niñas y niños huérfanos tras la pandemia

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

La orfandad tiene consecuencias severas en el desarrollo de los niños y las niñas, principalmente en indicadores de bienestar económico, mental y de otro tipo, hasta la vida adulta.

Con el Informe de la Comisión Independiente de Investigación sobre la Pandemia de Covid-19 en México, recientemente publicado por un grupo multidisciplinario de investigadores y profesionales que se reunieron para estudiar la respuesta del gobierno de México en torno a la contingencia, se revela información preocupante.

Para empezar, se señala que de las más de 800 mil muertes por covid, casi cuatro de cada diez fueron por fallas en la gestión gubernamental; esto da como resultado que cerca de 300 mil personas perdieron la vida por dichas deficiencias.

Entre otras cifras, se destaca que se dio una tasa de 260.7 decesos por cada 100 mil habitantes durante toda la emergencia; los decesos del personal de salud ascendieron a 5 mil 800 durante el periodo de marzo de 2020 al 9 de mayo de 2023; se perdieron más de 10.6 millones de empleos en 2020; la pobreza aumentó en 3.8 millones durante 2020; y 215 mil niños y niñas quedaron en situación de orfandad.

Sobre este último dato, se estima que esta cifra es de las más altas del mundo, colocando a México entre los ocho países más afectados, junto con otros de población total mucho más grande como Indonesia, Nigeria y Estados Unidos.

Como dice el informe: “Atender esta realidad con medidas enfocadas a apoyar el desarrollo integral de los menores afectados es un reto mayúsculo, pero una de las mayores obligaciones colectivas que nos ha legado la pandemia”.

El estudio asocia la alta mortalidad de los adultos jóvenes con la orfandad de niños y niñas, sin embargo, la situación se agrava cuando si el mismo ejercicio de estudio se realiza para personas que fungían como cuidadores principales de los menores, es decir, casos en que la custodia era ejercida por personas diferentes a los padres, como abuelos u otros parientes. En ese sentido, la cifra podría ascender a poco más de 229 mil huérfanos y huérfanas.

Y si el espectro se amplía a cuidadores tanto primarios como secundarios (padres, abuelos o parientes a cargo de la custodia y/o abuelos que vivían con los niños y las niñas) hablamos de que al menos 318 mil menores de edad pudieron haber sufrido la pérdida de una figura adulta con la que vivían y que se encargaba de su cuidado.

Según el reporte, estudios científicos reconocen que la orfandad tiene consecuencias severas en el desarrollo de los niños y las niñas, principalmente en indicadores de bienestar económico, mental y de otro tipo hasta la vida adulta. Entre ellos se incluye una posibilidad más alta de abandono escolar, pobreza, problemas de salud física y mental, así como mayor vulnerabilidad a diversas carencias.

Si bien durante este difícil proceso algunas fundaciones llevaron a cabo programas de asistencia para menores en proceso de duelo, lo cierto es que, hasta la fecha, no existe una política pública del Estado mexicano que otorgue apoyo, acompañamiento y protección a los niños, las niñas y las familias afectadas.

Es por ello que el informe señala que resulta impostergable el diseño e implementación de una política nacional enfocada en proteger el bienestar y los derechos de los menores huérfanos en México y que contemple al menos los siguientes aspectos: acompañamiento psicológico y medidas de atención de la salud física y mental; asistencia económica; y medidas para evitar la deserción escolar y apoyar el aprendizaje.

En Early Institute coincidimos con la Comisión Independiente de Investigación sobre la Pandemia de Covid-19 en México en calificar la crisis de orfandad como “la pandemia escondida”, pues a pesar de que en nuestro país se han configurado exhortos desde el Congreso de la Unión y los congresos locales para que las instancias gubernamentales se hagan cargo del asunto, aún no se concretan acciones que protejan a este sector. De igual modo, hacemos un llamado a los gobiernos federal y estatales a poner a las niñas y los niños en el centro, especialmente a quienes requieren apoyos especiales y medidas de atención que aseguren la cobertura de sus necesidades. La magnitud del problema así lo demanda y es imperativo actuar.

 

Hay 4 millones de madres solteras en México

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

En nuestro país, hay alrededor de 38 millones de mujeres que son madres y en unos días celebraremos su papel en la familia y en la sociedad.

Si bien la mayoría de ellas están casadas o viven en unión libre, más del 11% son madres solteras, lo que representa alrededor de 4 millones de mujeres.

La mayoría de estas mujeres son parte de la población económicamente activa. Sin embargo, solo el 70% de aquellas que trabajan en empleos subordinados y remunerados tienen acceso a prestaciones laborales.

Es importante detenerse aquí. Sabemos que las madres solteras no solo son el sustento y la única fuente de ingresos del hogar en muchos casos, sino que también enfrentan desafíos como el cuidado de sus hijos e hijas, la incompatibilidad de horarios entre el trabajo y la escuela, y la doble carga de ser proveedoras y cuidadoras.

Esta situación se vuelve aún más difícil cuando no tienen acceso, por ejemplo, a una licencia por maternidad al nacer un hijo o hija, o cuando no tienen un acceso seguro al sistema de salud para ellas y su familia.

La falta de acceso a prestaciones laborales, un problema común en nuestro país, se convierte en un factor de vulnerabilidad adicional no solo para las madres solteras, sino también para sus hijos e hijas, quienes son su principal preocupación.

La desprotección que experimentan las madres solteras se evidencia en la falta de políticas públicas que aborden sus necesidades. La desigualdad en el acceso a servicios, la falta de políticas de conciliación entre el trabajo y la familia, y la protección limitada contra la discriminación son señales de que no se reconoce adecuadamente su contribución al país.

Ellas necesitan apoyo y es crucial eliminar los obstáculos que las colocan en una situación de desventaja. Nuestra felicitación en este día no es suficiente; es necesario reconocer que son altamente vulnerables y, por tanto, requieren una protección reforzada, tanto para ellas como para sus hijos e hijas.

#Elecciones2024 Es hora de actuar por nuestros niños

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

El panorama que enfrenta la primera infancia en México, es decir, los niños y niñas menores de 6 años, es desalentador.

Casi la mitad están en situación de pobreza y uno de cada 10 en pobreza extrema; esto es solo el comienzo de un cúmulo de problemas que enfrentan hoy en día.

Solo el 3% tiene acceso a servicios de cuidado y educación inicial, y peor aún, casi la mitad no tiene acceso a servicios de salud.

La respuesta del gobierno federal no es la esperada. Por una parte, el organismo rector de la política en materia de niñez, el SIPINNA, se ha debilitado, y por otra, no hay integración interinstitucional ni perspectiva de niñez en los programas gubernamentales.

Por ello, desde Early Institute consideramos que urge adoptar medidas para mejorar la situación actual. Recomendamos, entre otros puntos:

Más allá de los discursos electorales, a partir del 3 de junio próximo, desde los equipos de transición y el eventual gabinete entrante, demandamos una ruta integral de acciones prioritarias que privilegie el bienestar de niñas y niños, especialmente de los más vulnerables.

La agenda de primera infancia no es un asunto electoral ni de campañas políticas; representa una decisión de Estado que permitirá el verdadero desarrollo social de nuestro país.

Uso de teléfono celular a temprana edad

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

La tecnología es una herramienta que se enriquece con una aplicación adecuada y respetuosa y en el cuidado de las niñas y los niños no hay mejor medida que la vigilancia.

En un mundo donde la tecnología es clave en la interacción humana, el uso de los teléfonos celulares es inevitable, sin embargo, ¿a qué edad es recomendable que se empiece a utilizar este dispositivo?

Si bien se reconocen las ventajas que proporcionan las nuevas tecnologías, es un hecho que también hay amenazas que ponen en riesgo a los usuarios, en particular a los grupos más vulnerables.

Es por esto que hoy en día, padres y madres, se cuestionan sobre el momento más conveniente para que sus hijos e hijas comiencen a utilizar los dispositivos digitales más comunes, como lo es un teléfono móvil, el cual facilita también el acceso a internet y las redes. Pese a los esfuerzos por definir esta edad ideal, desafortunadamente no hay un acuerdo, en tanto los especialistas coinciden en que ello depende de las circunstancias en las que vive el niño o la niña y que podrían hacer pensar a sus padres que está listo o lista para asumir la responsabilidad sobre el uso del celular.

Lo anterior implica que no se puede generalizar, pues cada familia debe decidir según sus reglas y necesidades. Lo que sí hay son ciertos criterios que podrían orientar a los cuidadores de niños y niñas para dar inicio a esta práctica.

Al respecto, la especialista Leen d’Haenens, miembro de ySkills, un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea para maximizar el impacto positivo de las nuevas tecnologías en los jóvenes, señala que uno de estos parámetros tiene que ver con la madurez del posible usuario, es decir, qué tanto puede manejar su tiempo frente a las pantallas y resguardar su seguridad en línea. Otros criterios más se dirigen a plantearse la necesidad real de tener un teléfono para comunicarse con familiares o amigos, así como si se requiere para fines educativos. Un último criterio, de acuerdo con la investigadora, es definir si con el uso del celular su seguridad física está garantizada en caso de emergencia.

Estas son algunas pautas para decidir si ya es tiempo de dar un celular a los más jóvenes del núcleo familiar, sin olvidar la responsabilidad de los mayores en esta etapa. Es decir, hay que acompañar siempre a niños y niñas en el manejo de los dispositivos, empleando controles de seguridad y restricciones a ciertos contenidos.

Incluso la mayoría de las redes sociales han establecido como política que la apertura de una cuenta no sea por alguien menor de 14 años, lo que podría colaborar en la decisión de cuándo comenzar con un teléfono móvil.

En Early Institute sostenemos que la tecnología es necesaria para la dinámica social, motivo por el cual hay que alentar su uso responsable. Este tema sobre la edad idónea para proporcionar un teléfono celular a un niño o una niña es reciente y tiene que ver con el debate, a nivel global, de cara a la responsabilidad que tienen también las grandes empresas tecnológicas. Es indispensable la supervisión y la regulación en el manejo de los dispositivos móviles, ya que así como hay beneficios inigualables, hay a su vez daños irreparables que pudieran afectar profundamente a las personas. Sobre todo, hay que enfatizar que la tecnología es una herramienta que se enriquece con una aplicación adecuada y respetuosa y en el cuidado de las niñas y los niños no hay mejor medida que la vigilancia continua para prevenir experiencias que pudieran vulnerar su integridad física y emocional.

Mujeres en desventaja: Un mundo que les niega oportunidades

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

El Banco Mundial ha presentado un informe que ofrece una amplia visión de los derechos de las mujeres a nivel global. Revela que, en promedio, las mujeres gozan de menos del 64% de las protecciones legales que tienen los hombres. Esta diferencia se profundiza al considerar áreas críticas como la seguridad y el cuidado.

Una cosa que llama la atención es que, a nivel mundial, ninguna economía garantiza igualdad de oportunidades para las mujeres, incluso en países considerados económicamente avanzados.

En el informe se resalta la disparidad entre las leyes y su aplicación efectiva. Es decir, aunque muchos países han promulgado normativas para garantizar la igualdad, por ejemplo, en el trabajo, la falta de mecanismos de cumplimiento y transparencia limita su eficacia. Como resultado, la brecha salarial sigue siendo evidente, con las mujeres ganando en promedio solo el 77% de lo que ganan los hombres por trabajos similares.

Se afirma que uno de los aspectos más preocupantes es la seguridad de las mujeres. El informe destaca que existen amplios vacíos legales en problemas como la violencia doméstica, el acoso y el abuso sexual.

En el estudio se observó que solo alrededor de la mitad de los países proporciona apoyo a padres y madres para el cuidado de hijos pequeños, cuestión que limita las opciones laborales, sobre todo de las mujeres, quienes suelen asumir este tipo de responsabilidades familiares.

El informe subraya la importancia de cerrar las brechas de género no solo por motivos de justicia y equidad, sino también por sus implicaciones económicas.

Se afirma que aumentar la participación económica de las mujeres podría impulsar significativamente el crecimiento económico global. Se estima que cerrar la brecha de género en el empleo podría aumentar el Producto Interno Bruto mundial en más del 20%.

Finalmente, se enfatiza la necesidad de tomar medidas efectivas: garantizar la igualdad salarial, promover una cultura empresarial más inclusiva y equitativa, mejorar el acceso a servicios de cuidado infantil de calidad y, ante todo, asegurar que las normas existentes se cumplan.

Estas acciones no solo beneficiarán a las mujeres, sino que también impulsarán el desarrollo económico y social a nivel global.

¿Eutanasia o abandono? El Estado debe garantizar una vida digna

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

Seguramente muchos de los lectores conocen la historia de una joven holandesa que solicitó la eutanasia, no debido a ninguna enfermedad física, sino más bien a una profunda depresión que experimentó durante gran parte de su vida.

Se ha relatado en diversos medios, su depresión, junto con el autismo y un trastorno límite de la personalidad, han sido impedimentos para continuar sus estudios y su trayectoria profesional.

La historia de esta joven ha generado debate en Holanda, pues mientras algunos consideran que esta medida debe estar a disposición de cualquier persona que viva algún tipo de sufrimiento persistente, otros expresan preocupación por el abandono terapéutico que puede sufrir una persona en situaciones como esta.

Respecto a este debate, lo primero que hay que aclarar es que actualmente existen estudios muy rigurosos que muestran que la petición de eutanasia por parte de los enfermos disminuye al mejorar la formación de los profesionales que atienden estos casos y al implementar políticas públicas para garantizar tratamientos que aborden padecimientos físicos y mentales.

Diversos especialistas han argumentado que la eutanasia refleja la incapacidad de cuidar adecuadamente a las personas, especialmente a aquellas que sufren de manera permanente. Sostienen que la razón por la que las leyes de suicidio asistido y eutanasia están obteniendo apoyo público tiene mucho que ver con el miedo, la ira, la desconfianza o la pérdida de esperanza en la posibilidad de encontrar soluciones.

Sin lugar a dudas, en debates de esta naturaleza debemos impulsar el respeto a la libertad humana. Sin embargo, como Estado, la primera responsabilidad es optar por la vida; el sistema de salud debe hacer todo, absolutamente todo, para apoyar a los pacientes y a sus familias a fin de que tengan la mejor calidad de vida posible hasta el último momento.

El Estado debe asegurar el derecho a ser admitido en alguna institución de salud, a recibir información clara, suficiente y oportuna sobre el tratamiento y las alternativas médicas disponibles, a ser tratado de manera digna, respetuosa y profesional por parte del personal médico, y a recibir apoyo psicológico y espiritual hasta el final.

El Estado simplemente no puede claudicar bajo ninguna circunstancia.

Indigna la indiferencia ante la creciente violencia infantil

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

Se nota que las autoridades en materia de seguridad pública, así como las responsables de la impartición de justicia, han quedado rebasadas por la realidad.

En las últimas semanas, hemos conocido los terribles casos de dos niñas mexicanas que perdieron la vida de la manera más atroz. Hablo de Camila, una pequeña de 8 años residente del barrio La Florida, en el municipio de Taxco, Guerrero, quien fue reportada como desaparecida y, luego, encontrado su cuerpo en una carretera. La presunta responsable fue linchada por los vecinos, provocando su muerte y dos de sus hijos fueron también agredidos, pero rescatados para ser puestos a disposición de las autoridades.

El otro lamentable caso es el de Madelaine, una niña de tan solo dos años que sufrió de maltrato excesivo hasta causarle la muerte por parte de su madre y padrastro. Sucedió en Durango y se sabe que su abuela ya había denunciado los abusos extremos que sufría Madelaine en su entorno familiar, sin embargo, las autoridades no le brindaron la protección debida. Hoy los responsables ya fueron sentenciados por el delito de feminicidio agravado.

Es de verdad indignante saber que estas situaciones son cada vez más frecuentes en nuestro país, lo que evidencia el fracaso del Estado mexicano por brindar una esfera de protección integral a niñas, niños y adolescentes que les garantice una vida libre de violencia.

Según el Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal 2022 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), se registraron 47 mil 462 homicidios a nivel nacional, de los cuales contra niñas, niños y adolescentes fueron 2 mil 37.

Sin duda lo que está ocurriendo pone de manifiesto diversos aspectos que nos deberían preocupar y alertar, pues hay una clara ineficiencia en varias líneas. Para empezar, se nota que las autoridades en materia de seguridad pública, así como las responsables de la impartición de justicia, han quedado rebasadas por la realidad social. La ciudadanía se ha percatado de esta problemática y ha iniciado a ejercer justicia por su propia mano. Por otro lado, la legislación y los procesos de impartición de justicia han reflejado no estar a la altura de las circunstancias y necesidades, pues hay fallas visibles en sus procedimientos. La nula perspectiva de niñez que impera en los procesos judiciales provoca que en la posible comisión de delitos en contra de niñas, niños y adolescentes no se garantice su interés superior. Por último, hay omisión, revictimización y falta de especialización de autoridades. Así quedó demostrado con las declaraciones del extitular de la Secretaría de Seguridad municipal de Taxco, en las que señaló una responsabilidad parcial hacia la madre de Camila por “no cuidarla lo suficiente”.

Todo este escenario amerita una revisión profunda que va desde el fortalecimiento de la capacidad y eficiencia del sistema judicial en los casos que involucren una posible vulneración de derechos en contra de niñas, niños y adolescentes hasta la especialización de funcionarios públicos y una protección real e integral a las víctimas de delitos y a sus familiares.

En Early Institute externamos nuestra preocupación e indignación por las deficiencias observadas en el tratamiento de los casos de Camila y Madelaine, así como de otras niñas mexicanas que son víctimas de violencia. Sobre todo, nos preocupa el silencio que se ha notado en las distintas plataformas electorales que no abordan el tema de manera expresa. Hoy da miedo que surjan más episodios como los descritos, pero es más aterrador y doloroso la indiferencia que se está observando ante la grave violencia infantil.

Feminicidio de niñas y adolescentes

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

Los lamentables hechos en Taxco, Guerrero, donde la niña Camila fue víctima de feminicidio, han revelado una serie de problemáticas de fondo en las que se evidencia un fracaso del Estado mexicano para proteger a niñas, niños y adolescentes y garantizarles una vida libre de violencia.

La muerte de Camila no es un caso aislado. Según el INEGI, en 2022 hubo 2,037 homicidios de niñas, niños y adolescentes. Tan solo en Guerrero ocurrieron 60 de ellos, y la situación es aún más alarmante en estados como Guanajuato y Michoacán, que juntos acumularon casi 500 homicidios.

En ese mismo año, se contabilizaron 1,553 feminicidios a nivel nacional, de los cuales 203 fueron de niñas y adolescentes. Es decir, como Camila, hay cientos de niñas y adolescentes a quienes se les arrebata la vida en nuestro país.

Este caso ha dejado nuevamente en claro la ausencia de un estado de derecho. Las autoridades responsables de la impartición de justicia han quedado rebasadas y la ciudadanía ha ejercido justicia por su propia mano, lo cual es un síntoma de un Estado que ha fallado en proteger a sus ciudadanos.

La respuesta tardía de las autoridades es muestra evidente de indiferencia y de procesos ineficientes. Ha sido patente la nula perspectiva de niñez que impera en los procesos judiciales, donde no contamos con ningún tipo de especialización para la atención de casos que involucren delitos contra niñas, niños y adolescentes, lo que conlleva a un fracaso en garantizar su interés superior.

No existen protocolos o mecanismos de actuación rápida para la detención de probables responsables, ni coordinación entre autoridades para agilizar procesos de puesta a disposición de ministerios públicos.

Desde Early Institute, expresamos nuestra preocupación y consideramos imprescindible:

Fortalecer la capacidad y eficiencia del sistema judicial, especialmente mejorar la respuesta de las autoridades de primer contacto.

Especializar a servidores públicos para garantizar una correcta atención y restitución de derechos de niñas, niños y adolescentes.

Mayor congruencia entre las normas jurídicas y la realidad social, es decir, que las leyes y procedimientos sean aliados en la protección de víctimas, sobre todo cuando hablamos de niñas y niños.

Esperamos que Camila no sea un caso más y que, en estos tiempos de debates y campañas, se ponga a las niñas y los niños en el centro de las propuestas y acciones cruciales en el país.

1 de cada 6 adolescentes sufrieron #ciberacoso

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

La Organización Mundial de la Salud ha publicado recientemente los resultados de este estudio, "Health Behaviour in School-aged Children", revelando cifras preocupantes sobre el ciberacoso entre adolescentes. Según el informe, un 15% de los adolescentes encuestados ha sido víctima de ciberacoso, y este problema sigue en aumento.

Este estudio abarcó una amplia gama de temas, que incluyó el ciberacoso, la violencia entre compañeros, la salud mental, la actividad física, y otros aspectos fundamentales para comprender y mejorar la salud de esta población. Se concluyó que la violencia entre compañeros y el ciberacoso representan grandes problemas para los adolescentes, y la tendencia es a empeorar.

Los autores de este estudio destacaron que, aunque históricamente el acoso solía manifestarse de forma presencial entre iguales, las formas virtuales de violencia entre pares han adquirido una importancia considerable, especialmente desde la pandemia del COVID-19, cuando la interacción social de los jóvenes se trasladó principalmente al ámbito digital.

Este estudio se realizó en 44 países y representa una llamada de atención urgente pues, entre otras cosas, los investigadores expresan una preocupación especial por las autolesiones y el suicidio como consecuencias destacadas del ciberacoso a lo largo de los últimos años.

Se ha observado que el ciberacoso es más prevalente alrededor de los 13 años de edad y que hay un aumento significativo entre los adolescentes varones.

El éxito en la lucha contra el ciberacoso requiere una colaboración continua entre todas las partes implicadas, incluyendo adolescentes, familias, escuelas, comunidades y gobiernos. Se enfatiza la necesidad de mantenerse cerca del mundo digital de los adolescentes e incrementar sus habilidades para mitigar riesgos inminentes.

Finalmente, es necesario establecer sistemas de vigilancia nacionales para monitorear la violencia contra niñas, niños y adolescentes que permitan la actuación rápida y oportuna ante situaciones que vulneren su salud y bienestar.