No al elogio a la violencia

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

En México, donde prevalecen la inseguridad y la impunidad, lo menos que se necesita es elogiar a la violencia.

En los primeros días del año se dio a conocer que el jugador del equipo de futbol mexicano Cruz Azul, Julio César “Cata” Domínguez, organizó una fiesta por el cumpleaños de su hijo adolescente. Lo triste de la noticia es que la celebración fue con una temática reprobable por hacer alusión a la cultura del narcotráfico.
Por supuesto, surgieron reacciones condenando el suceso y la lamentable actuación del futbolista, como integrante de un grupo deportivo al que siguen niños y jóvenes. El hecho fue reprobado por la dirección del Cruz Azul, a través de un comunicado, sin embargo, no se hacía referencia a verdaderas medidas correctivas ante la falta a la que incurrió el deportista. Lo único que se señaló fue que sería capacitado y sensibilizado “en relación con este delicado tema”.
Por su parte, el jugador ofreció una disculpa pública —también mediante un comunicado— señalando que ni él ni su familia promovían o justificaban ningún tipo de violencia.
Como muchas otras situaciones, el asunto está siendo olvidado cuando debería haber indignado a toda la sociedad mexicana e implicar una sanción ejemplar. En México, donde prevalecen la inseguridad y la impunidad, lo menos que se necesita es elogiar a la violencia. Así, lo que se quiso hacer pasar como una inocente reunión en realidad fue un reflejo del día a día en nuestro país, donde la violencia encuentra cabida sin que nos hagamos responsables.
Es un error normalizar estos eventos y minimizar la gravedad de la situación. En los últimos años, la niñez mexicana está siendo reclutada por sicarios, incluso el último día de diciembre de 2022 se hizo viral un video en el que unos niños jugaban a tener un retén y actuaban como si fueran miembros del crimen organizado.
“Se estima que alrededor de 250 mil niñas, niños y adolescentes se encuentran en situación de riesgo de ser reclutados y utilizados por grupos delictivos. Además de dimensionar el problema, esta cifra debe alertar que en México existe un gran número de niñas, niños y adolescentes cuyas realidades les impiden disfrutar y ejercer sus derechos, así como desarrollarse de manera adecuada”, dice el estudio Reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos en México. Acercamientos a un problema complejo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (2021). Como se ve, no son ni jamás serán tiempos para engrandecer a la violencia por tratarse de un mal que daña profundamente, en particular a los más vulnerables.
En Early Institute nos pronunciamos por el cuidado de la infancia mexicana, evidenciando que el enaltecimiento de las representaciones de la cultura de la violencia deteriora, en todos los sentidos, al tejido social. Es fundamental evitar la propagación de prácticas que glorifiquen a la criminalidad y fomentar el bien común. Hay que ser conscientes de la gravedad de sucesos como estos y, en la medida de lo posible, exigir que se corrijan de manera contundente. Sobre todo, hagamos de nuestro entorno un lugar más habitable propagando una cultura de paz y desmotivando la normalización de escenarios nocivos e indignantes.

Más amor y respeto en la crianza de niños y niñas

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Para aplicar una disciplina amorosa hay que tomar en cuenta que la comunicación entre padres e hijos es esencial y que en la crianza hay opciones más allá del uso de la violencia.

En la crianza de niños y niñas, uno de los temas de mayor interés es el de las correcciones de comportamiento. Hoy se sabe que los castigos no son los idóneos por tratarse de acciones violentas que contribuyen a un desarrollo inadecuado en las primeras etapas de vida.
Los castigos vulneran y pueden llegar a tener secuelas profundas en el crecimiento de los niños y las niñas que los reciben, de ahí la importancia por saber sobre otras formas para educarlos privilegiando el amor, el respeto y el buen trato.
De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), “cuando niñas, niños y adolescentes son castigados físicamente experimentan tristeza, miedo, enojo, impotencia, culpa, confusión, y pueden sentirse lastimados o no queridos. Pueden además repetir las conductas indeseadas (justo las que madres y padres quieren prevenir), ser más agresivos/as y en general, su salud mental y su estado emocional se ven afectados”.
Para aplicar una disciplina amorosa hay que tomar en cuenta que la comunicación entre padres e hijos es esencial y que en el proceso de crianza hay opciones más allá del uso de la violencia o de la humillación para actuar frente a una mala conducta.
Cuando se den comportamientos inadecuados es de suma importancia atender la situación en el momento. Ignorarla sólo empeora las cosas. Con calma y paciencia se debe propiciar una conversación con el niño o la niña para hacerle ver que lo que está haciendo no es correcto. Lo relevante de esta charla es que ambas partes expresen su sentir y no sea un monólogo de regaños y gritos. La intención es hacerles notar lo que está mal en su conducta, que reconozcan su error, y lograr que se responsabilicen por ello.
Así, es crucial señalarles que todo acto tiene consecuencias y un mal comportamiento puede ser motivo de una reacción que no les gustará. En cuanto a las acciones que se adopten para desalentar una conducta inadecuada (aumentar responsabilidades en casa, limitar uso de juguetes o tiempo de esparcimiento) tienen que ser siempre firmes y concluir en el tiempo acordado.
Ante todo, es fundamental que se les haga entender a los niños y las niñas que sus travesuras no serán motivo para dejar de ser amados, por lo que la comunicación debe ser sensible y directa.
En Early Institute impulsamos la implementación de la crianza positiva basada en el respeto y el amor. A través de ella se elimina el uso de castigos para dar paso a métodos de disciplina alejados de la violencia y cercanos al establecimiento de vínculos sanos y afectivos. Buscamos contribuir a la adopción de prácticas más constructivas en la educación de niños, niñas y adolescentes, ya que estamos convencidos de que, en las etapas tempranas de la vida, la armonía en el entorno familiar es vital para un desarrollo óptimo e integral.

Priorizar la primera infancia en el debate público

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Sin duda la diferencia en la dotación de recursos y la escasa atención que se le brinda a este grupo para la cobertura de sus necesidades más esenciales pone en riesgo el futuro del país.

Inicia el año y es inevitable no pensar en los desafíos y retos que enfrentan los grupos sociales más vulnerables del país. En particular en el caso de la primera infancia mexicana existen severos riesgos ante la ineficiente inversión pública que se le destina, cuando debería ser un asunto prioritario.
En México, la primera infancia es un tema con profundos rezagos. Según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP): “En 2021, el Gasto Exclusivo Para Primera Infancia (GEPI) fue de 16 mil 120.4 millones de pesos (mdp), esto representó mil 247 pesos para la atención de cada infancia. En contraste, en 2022, el gasto en pensiones y costo de la deuda ascienden a 86 mil 830 y 6 mil 412 pesos per cápita respectivamente”.
Sin duda la diferencia en la dotación de recursos y la escasa atención que se le brinda a este grupo para la cobertura de sus necesidades más esenciales pone en riesgo el futuro del país.
Es por ello que de cara a las próximas elecciones es indispensable que se debata al respecto. Las plataformas electorales deben colocar a la primera infancia en el lugar que se merece y actuar en consecuencia para lograr su protección integral.
De acuerdo con el informe del Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI) México, un proyecto de Early Institute: “La población de primera infancia representa casi el 10 por ciento de la población total; 1 de cada 10 personas en México son niñas y niños de entre cero y cinco años”. En ese periodo, “el cerebro crece exponencialmente, lo cual tiene gran influencia en el desarrollo cognitivo, social, emocional y motriz” y su atención es crucial.
En este sentido, las consecuencias de olvidar lo que significa su trascendencia son costosas, ya que: “Los individuos afectados por un mal comienzo en la vida sufren una pérdida de aproximadamente una cuarta parte del promedio anual de ingresos en la edad adulta”.
Una evidencia más de la falta de interés por atender a este sector, en México, es el reciente Presupuesto de Egresos de la Federación 2023, que de acuerdo con el CIEP: “Las reasignaciones aprobadas en el PEF 2023 acentúan la falta de perspectiva de equidad intergeneracional”, siendo la primera infancia la más afectada. Al respecto Arianna González, oficial de Política Social del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), informó en el foro Ruta PEF 2023: Construyendo un Presupuesto para la Niñez y la Adolescencia, organizado por la Cámara de Diputados, que: “se tiene una inversión per cápita para 2023 de 22 mil 983 pesos anuales; la primera infancia es el grupo que tiene menor inversión (19 por ciento), seguido por la niñez (45 por ciento) y adolescencia (36 por ciento)”.
En Early Institute hacemos un llamado para ubicar en el centro de la discusión la importancia de la primera infancia como eje primordial en el crecimiento del país. Para ello es fundamental que en las próximas campañas electorales se integre en las propuestas sociales el significado de esta etapa de la vida y que, además, se impulse realmente el aumento sustancial en su inversión y protección. Por el bien de todos, cuidemos la primera infancia.

Jugar es un regalo excepcional

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Jugar va más allá de una práctica sencilla y de entretenimiento, es una ocasión para establecer procesos de enseñanza-aprendizaje con propiedades únicas.

En este periodo de descanso y vacación, una forma de compartir tiempo de calidad y con ventajas extraordinarias es a través del juego. Ya sea en familia o con amigos, jugar siempre es una actividad divertida y positiva. Al respecto The LEGO Foundation habla de la importancia del juego en el desarrollo de las niñas y los niños, lo cual conduce a la adquisición de competencias para la vida.
De acuerdo con el reporte El aprendizaje a través del juego: un resumen de la evidencia: “el juego tiene un papel central en el aprendizaje y en la preparación para los futuros retos de la infancia y a lo largo de la adultez”.
Por esta razón, priorizar actividades lúdicas en casa puede producir múltiples beneficios no sólo para los integrantes de menor edad sino para todos. Según The LEGO Foundation jugar es una experiencia que reúne cinco particularidades: 1) da alegría y es placentero (hay un disfrute en su práctica); 2) es significativo (facilita que se dé sentido a lo que se está haciendo); 3) promueve el involucramiento activo (capta la atención y la participación activa); 4) es iterativo (fortalece la experimentación); y 5) ayuda en la interacción social (hay un involucramiento profundo con los otros participantes).
La combinación de estas cinco competencias permite que el juego se convierta en un fértil campo para el aprendizaje a cualquier edad. También en el reporte se habla del juego como una oportunidad para ejercitar el pensamiento, provocando experiencias significativas: “Más allá de la infancia y de edades muy tempranas, el aprendizaje a través del juego también prueba ser una técnica pedagógica efectiva y valiosa para la enseñanza en el siglo XXI”.
Jugar va más allá de una práctica sencilla y de entretenimiento, es una ocasión para establecer procesos de enseñanza-aprendizaje con propiedades únicas. Se sabe que “las niñas y los niños poseen un enorme potencial natural para aprender”, ya sea desde su curiosidad innata o su gran imaginación. Aprovechar estas cualidades, a través del juego, maximiza el desarrollo de todo tipo de habilidades necesarias para su adecuado crecimiento.
No hay que olvidar que hay juegos para cada edad, por ejemplo, para el caso de los bebés (0 a 3 años) importa mucho desarrollar un cerebro saludable; en cuanto a los niños y niñas de 3 a 12 años, se privilegia el aprendizaje más profundo con el entendimiento de conceptos. Para los niños y las niñas de 12 años en adelante, jugar les ayuda a comprender la importancia del trabajo colaborativo y la resolución de problemas.
En Early Institute valoramos la dedicación y atención que se brinda en apoyo al desarrollo de los niños, las niñas y los adolescentes. Por eso es necesario incentivar prácticas que involucren a la familia y los cuidadores en asuntos que aseguren su adecuado crecimiento, como lo es el juego. Permitamos que, en esta época, el disfrute que da la convivencia se fortalezca con actividades sanas, creativas y propositivas. Sobre todo, regalemos la oportunidad de afianzar vínculos y fomentar la creación de entornos saludables que favorezcan un ambiente alegre, empático y armonioso, lo cual también beneficia a toda la sociedad. ¡Felices fiestas!

Por el derecho de niños y niñas a ser cuidados

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Sipi México es una plataforma de visualización, análisis y seguimiento sobre lo que acontece en la primera etapa de vida de los niños y las niñas de nuestro país.
En el marco de las mesas de discusión que se convocan en torno al Sistema de Indicadores de Primera Infancia (sipi) México —un proyecto de Early Institute—, en la tercera reunión se habló de las políticas de cuidado implementadas en nuestro país para proteger los primeros años de vida.
Participaron Martha Merlo Huerta, oficial nacional de política social del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef); Ana Bernal Stuart, especialista en protección social y salud del Banco Interamericano de Desarrollo (bid); Sunny Arely Villa Juárez, asociada y fundadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (ciep) y Renata Díaz Barreiro Castro, líder del proyecto sipi México.
Para Martha Merlo, los grandes retos a cubrir en materia de políticas de cuidado en la primera infancia son: la baja cobertura de la seguridad social, sobre todo cuando en México 52% de la población carece de ella; la falta de servicios de cuidado, siendo que a nivel nacional sólo 5 % de los niños y las niñas asiste a un Centro de Atención Infantil (cai); la baja calidad en los cuidados proporcionados; la falta de equidad de género, en tanto el cuidado en la primera infancia recae en la mujer; y la falta de coordinación entre las instancias involucradas en las políticas de cuidado.
Ana Bernal reconoció que hay un avance en aspectos de calidad vinculados con la infraestructura y seguridad en los centros infantiles, pero no así en la calidad de los procesos. Para la especialista es fundamental adoptar prácticas que aseguren interacciones cálidas entre mentoras y educandos, ante la relevancia del desarrollo neuronal que se da en esta etapa de la vida humana y el tiempo que pasan los niños y las niñas en estos espacios.
Renata Díaz Barreiro se refirió a problemáticas ocasionadas por el aumento del 92% de cuidado inadecuado durante la pandemia (se habla de que 11% de la población menor a 5 años tiene un cuidado inadecuado, ya que no es atendido por nadie o es cuidado por otros niños); la normalización de la violencia en métodos de disciplina; la limitada política de licencia (permiso) de paternidad; y la falta de reconocimiento social de las instancias de educación.
Sunny Villa señaló que hoy el cuidado se asocia a las mujeres, lo que genera mayor desigualdad al no permitirles acceder al mercado laboral como se debiera. Para la experta no hay política pública sin presupuesto, lo que implica pensar en un sistema articulado de cuidados que garantice el buen uso de recursos y que atienda verdaderamente las necesidades traducidas en intervenciones eficaces. Sobre todo, se requiere garantizar el ejercicio y control del presupuesto en defensa del interés superior de la niñez.
Al respecto, Renata Díaz Barreiro subrayó que debe prevalecer el derecho de las niñas y los niños a ser cuidados, de tal modo que es necesario vigilar la implementación de la Política Nacional de Educación Inicial. Se trata de aumentar la cobertura, redoblar esfuerzos para impulsar prácticas de crianza positiva y apoyar a las madres, padres y cuidadores en esta responsabilidad.
En cuanto a otras recomendaciones se habló de ampliar la cobertura de programas que ya apoyan a las madres trabajadoras y a sus hijos e hijas; vincular a estos beneficiarios con otros programas de asistencia; fortalecer otras modalidades de cuidado acordes con las necesidades de la población, como en el caso de personas con discapacidad y otros grupos vulnerables; fortalecer entornos seguros de convivencia y juego; visibilizar el problema de los prestadores de los servicios educativos; invertir en programas que eleven la calidad de las interacciones; y buscar articular todas las acciones existentes, entre otras.
En Early Institute afianzamos nuestro compromiso con la primera infancia y reconocemos el valor de esta etapa en el desarrollo humano. sipi México es una herramienta social, más que un sistema técnico, es una plataforma de visualización, análisis y seguimiento sobre lo que acontece en la primera etapa de vida de los niños y las niñas de nuestro país. Los invito a consultar sipi México en https://staging.earlyinstitute.org/sipimexico/

Mitos alrededor de una trabajadora embarazada

Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute
Publicación original en El Heraldo de México

Inmediatamente después de regresar de mi licencia de maternidad, el gerente de operaciones me despidió, me dijo que ya no era considerada una trabajadora apta, que la empresa necesitaba trabajadoras sin hijos.

Este testimonio se narra en la Contradicción de Tesis 422/2016 resuelta por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Les invito a analizarlo conmigo y descubrir todo lo que está mal en él.

En primer lugar, se trata de un caso de discriminación laboral por razón de maternidad. Aunque seguramente parece algo evidente para la mayoría de ustedes, el caso llegó a la Corte pues para algunos se trata de un despido justificado ya que la mujer no estaba embarazada cuando ocurrió. Sin embargo, es importante que sepan que existe un concepto derivado de la jurisprudencia llamado fuero de maternidad, que exige protección especial a las mujeres durante los periodos de embarazo y licencia postnatal.

Lo anterior es necesario debido a que algunos empleadores, ante la falta de información y para evadir la ley, esperan a que las mujeres embarazadas lleguen a término para despedirlas sin incurrir en una conducta ilegal pues, bajo su lógica “ya no están embarazadas”, pero lo hacen porque en el fondo están motivados por prejuicios y estereotipos alrededor de la maternidad.

Por otra parte, se trata de una protección especial debido a que exige de quienes están encargados de investigar e impartir justicia eliminar las barreras y obstáculos que colocan a las mujeres en una situación de desventaja en un momento en que de manera particular requiere de, por ejemplo, gozar de la atención médica necesaria y de las demás prestaciones de seguridad social que garanticen su bienestar y el del bebé.

En segundo lugar, este testimonio confirma lo que en nuestro informe La discriminación laboral por embarazo hemos evidenciado, que “comúnmente los empleadores comparten la idea de que las madres son más inestables y menos comprometidas y competentes en el trabajo, esto se relaciona con su poca adecuación a los estándares del trabajador ideal a diferencia de los hombres que son mayormente asociados con la idea de que son más comprometidos si están casados y son padres”. Por eso, aquella empresa no tiene problemas con que sus trabadores tengan hijos pues ellos no los cuidan, pero sí sus trabajadorAs.

Esto no solo es injusto con las mujeres, también con los hombres que quieren conciliar su vida familiar, personal y laboral, pero sobre todo con sus hijas e hijos que necesitan ser cuidados por su mamá y papá en igualdad de condiciones.

Lo peor de todo es que esta creencia parte del desconocimiento, la falsa creencia de que la mayor productividad se obtiene con trabajadores y trabajadoras que solo piensan en su trabajo 24/7; pero la realidad es que incentivar políticas internas que favorezcan la conciliación y promuevan la inclusión disminuye la rotación de trabajo hasta en un 60%, el ausentismo laboral en un 30%, aumenta el compromiso, lealtad y productividad de las y los colaboradores (Red del Consejo Coordinador Empresarial por la Primera Infancia).

Desafortunadamente este testimonio no es un caso aislado, es uno de los millones de casos que suceden día con día en este país. Algunos denunciados, otros callados, muchos otros incluso pasan desapercibidos por las propias mujeres víctimas que no sabían que eso que les pasó es discriminación y violencia.

Las y los empleadores, particularmente en el sector privado, tienen la responsabilidad de informarse, pero sobre todo la oportunidad de ser los agentes de cambio, la solución a esta problemática tan importante.

POR VALERIA GONZÁLEZ RUIZ
Coordinadora de Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute.

A propósito del INE y la educación cívica en México

Por: Abraham Madero, Director Ejecutivo de Early Institute
Publicación original de  El Heraldo de México 

Me refiero a la función de promover planes y programas para el desarrollo de la cultura cívica de la población como uno de ejes complementarios al ejercicio de la llamada democracia electoral.

Durante estos días de noviembre, el país nuevamente atraviesa una zona de turbulencia política y social que encontró en la coyuntura de la discusión de reformas constitucionales en materia electoral, un ambiente proclive para desatar múltiples opiniones sobre los límites y parámetros de nuestra convivencia democrática y la importancia de las instituciones.

A la fecha en que escribo este artículo, considero que no corresponde a un servidor realizar un análisis del contexto político, implicaciones jurídicas o reacciones que dicha iniciativa suscitó en importantes sectores y voces de la sociedad. Circula ya mucha información al respecto. Vale la pena leer, escuchar y analizar con detenimiento los hechos y formarse un criterio propio.

En mi caso, simplemente prefiero aprovechar esta coyuntura porque me parece en el fondo tiene todo que ver, para reflexionar sobre una de las funciones, no del todo visibilizadas, que también ejercen los organismos electorales en las democracias modernas a propósito de su cuestionamiento actual en México.

Me refiero a la función de promover planes y programas para el desarrollo de la cultura cívica de la población como uno de ejes complementarios al ejercicio de la llamada democracia electoral. En efecto, más allá de ser los responsables de organizar y calificar los procesos electorales, una contribución relevante que también compete a estos órganos, tiene que ver con el diseño de estrategias sociales para consolidar la educación cívica no solo del electorado sino de todos los sectores de la población.

Si bien dicha tarea se antoja ambiciosa y no podría imaginarse sin el brazo complementario de los sistemas educativos, los organismos electorales de las democracias de América latina - y en buena parte de la órbita global - han venido colocando como una de sus principales preocupaciones el asegurar que la población, incluidos desde luego a las niñas niños y adolescentes, conozcan desde bajo un sentido práctico la relevancia de las instituciones, los principios que rigen la participación democrática y la razón de ser de los poderes públicos.

Las estrategias de promoción de la educación cívica que impulsan estos organismos están orientadas a sembrar en la sociedad un involucramiento cada vez más activo en las decisiones públicas que los afectan, así como conocer y saber exigir parámetros de rendición de cuentas a partidos políticos y gobernantes.

En el caso de México, el Instituto Nacional Electoral diseñó la Estrategia Nacional de Cultura Cívica 2017-2023 (ENCCIVICA) la cual, si bien no es la primera en su tipo y se acompaña de otros ejercicios igualmente relevantes como la Consulta Nacional Infantil y Juvenil, su propósito es desarrollar acciones para construir una ciudadanía informada y fomentar espacios para la discusión de los asuntos públicos.

De acuerdo con sus propias definiciones, la ENCCIVICA busca cambiar las actitudes ciudadanas sobre la manera como es concebido “lo público”. Llama positivamente mi atención que esta estrategia nacional se sustenta en algunos principios que a mi juicio representan auténticas excepciones a la regla dentro del árido abanico de instrumentos normativos y redacciones institucionales que suelen producirse desde al ámbito gubernamental; cuya lectura muchas veces redunda en tecnicismos fríos o alejados del lenguaje ciudadano.

Digo esto primero, porque la estrategia basa sus objetivos y acciones en el principio de Verdad referente al carácter objetivo e imparcial que debe regir en el conocimiento de los asuntos públicos por parte de la población, especialmente el relacionado con el contenido real de los derechos humanos y una perspectiva ampliada del derecho a la información.

Segundo, porque se enfatiza de una manera reiterada el principio de Diálogo, cuyo enfoque dentro de la referida ENCCIVICA busca maximizar en el territorio nacional los espacios – especialmente los de la familia, escuela y la comunidad – para generar debates de calidad y una constante conversación crítica sobre la pertinencia de los valores democráticos que el país necesita preservar y consolidar en los niveles individuales y colectivos, más allá de lo que formalmente se enseña en las aulas como parte de los planes y programas de estudio.

En tal sentido y sin ir más allá dentro del contenido y estructura de dicho documento, me parece que la ENCCIVICA debería representar un pretexto adicional para reflexionar sobre el papel de fondo que corresponde a los organismos electorales como el INE, en la tarea de construir ciudadanía, misma que dicho sea de paso no se logra a través de reformas o decretos.

Me quedo pensando que ambos principios a los que hago referencia representan hoy elementos que nos invitan a una reflexión menos coyuntural y más de largo plazo en medio de la realidad polarizada que nos atraviesa.

Si sabemos leer bien la crisis, el reflector no debería recaer – como siempre ocurre– en el protagonismo de los partidos políticos y poderes públicos. La clave en mi opinión sigue siendo la base social desde la cual niñas, niños y jóvenes representan aquella audiencia estratégica a la que deberían dirigirse todas las miradas y objetivos posibles.

¿Acaso no necesitamos un diálogo verdadero y al mismo tiempo mayor verdad en el diálogo democrático? ¿En dónde está la voz de las niñas, niños y adolescentes en medio de esta efervescencia social? ¿Qué tan eficazmente se cultiva su participación informada en los asuntos de interés nacional? ¿Se les está explicando con criterios de objetividad lo que pasa en el país? ¿Qué saben sobre el comportamiento actual de las instituciones que nos rigen? ¿Cuál sería su opinión sobre la marcha que se realizó el pasado domingo?

Estas preguntas que pareciera se lanzan al aire, las formulo con la intensión de cuestionarnos nuevamente quién debe ser el actor fundamental en la transformación de la educación y cultura cívica en México. No cabe duda, que se requieren estrategias, principios e instituciones sólidas para ello, pero esas condiciones a mi juicio constituyen el medio, el fin son los 38 millones de niñas, niños y adolescentes que hoy viven en nuestro país.

POR ABRAHAM MADERO MÁRQUEZ
ABOGADO. DOCTORANDO EN DERECHO POR LA UNIVERSIDAD PANAMERICANA. DIRECTOR EJECUTIVO DEL THINK TANK MEXICANO EARLY INSTITUTE
TWITTER: @ABRAHAMMADERO
CORREO: AMADERO@EARLYINSTITUTE.ORG
PÁGINA WEB: WWW.EARLYINSTITUTE.ORG

Prevenir y conocer para terminar con la violencia infantil en línea

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

En el ámbito digital, es vital alentar un adecuado uso de la tecnología, para poner atención en las prácticas virtuales que efectúan niños, niñas y adolescentes para garantizar su seguridad.

Sabemos que los riesgos que enfrentan niñas, niños y adolescentes en materia de violencia crecen día con día, pero hay una forma para reducirlos. Me refiero a la prevención. Es por ello, que Alumbra —una iniciativa de Early Institute dedicada a prevenir la violencia sexual infantil— organizó el Tercer Seminario Alumbra Iberoamérica para tratar asuntos relacionados con este fenómeno.

Así, para abordar la problemática de la violencia sexual infantil digital se reunieron en el seminario virtual Joaquín Manuel González Cabrera, de la Universidad Internacional de La Rioja; Óscar Ortega Pacheco, de Like Inteligente, y Nazly Borrero Vázquez, especialista en ciberinteligencia.

Joaquín González habló de los retos virales que podrían poner en riesgo a los adolescentes, mencionando que los retos son inherentes a este grupo social, sin embargo, hay que saber si es uno blanco o negro, es decir, positivo o negativo. Son positivos cuando no suponen riesgos, son divertidos y nadie es humillado; son negativos cuando llegan a ser peligrosos y quienes los hacen sufren daños. Para evitar que los adolescentes practiquen los retos negativos o challenges, el especialista sugiere enseñarlos a pensar. Una de las maneras de ayudarlos a saber diferenciar entre un reto blanco o negro es fomentando el pensamiento crítico y motivar a que se hagan preguntas sobre las acciones que intentan realizar. Interrogantes como: ¿Qué reto es?, ¿cómo es?, ¿cuándo hay que hacerlo?, ¿dónde se lleva a cabo?, ¿con quién se tiene que hacer?, ¿cuánto cuesta llevarlo a cabo? y ¿por qué se tiene que hacer? podrían ayudar a que los adolescentes se cuestionen sobre la seguridad, la complejidad, los riesgos y las consecuencias de cualquier tipo de reto.

Por su parte, Óscar Ortega se refirió a los videojuegos, indicando que muchos de ellos fortalecen habilidades como la tolerancia a la frustración, trabajo en equipo, comunicación y colaboración. Sin embargo, los cuidadores deben estar muy atentos en cuanto a contenidos, tipo de contactos en línea, posibles peligros de estafa, compras desmedidas y tiempos de práctica.

En este sentido, el experto sugiere definir las reglas y los límites (tiempo y condiciones de uso); conocer su etiquetado, que garantiza que los contenidos correspondan a la edad de los usuarios; limitar las compras con tarjetas de prepago u otros métodos; aplicar controles parentales y, sobre todo, conversar entre padres e hijos sobre el tema de los videojuegos no solo para identificar posibles amenazas, sino para compartir en familia.

Por último, Nazly Barrero habló de la violencia digital, definiéndola como la agresión psicológica que realiza una persona a través de las nuevas tecnologías. Señaló que existen varios tipos de violencia digital como son ciberbullying (acoso); grooming (acoso sexual); sexting (transmisión de material sexual); happy slapping (agresiones en vivo); entre otros. Mencionó que cuando un niño es violentado, en el entorno digital, suele tener bajo rendimiento escolar, aislarse, ser agresivo o tener ansiedad, depresión, miedo, baja autoestima y trastornos del sueño. Ante ello, la especialista recomienda ser más conscientes de la tecnología que se les da a los niños, las niñas y los adolescentes; usar controles parentales en los dispositivos; y acercarse a los protocolos de ayuda y apoyo, principalmente, para denunciar.

Para Early Institute es fundamental proteger a este grupo social de cualquier situación de riesgo. Por esta razón reconocemos el papel de la prevención y del conocimiento como herramientas clave para enfrentar la violencia en sus entornos. En el ámbito digital, es vital alentar un adecuado uso de la tecnología, por lo que invitamos a los responsables de la crianza a poner atención en las prácticas virtuales que efectúan los niños, las niñas y los adolescentes para garantizar su seguridad y sano desarrollo.

Hacia la erradicación de la violencia en la primera infancia

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

El uso de programas de parentalidad, mejorar la colaboración entre instituciones y brindar herramientas a los cuidadores; son algunas recomendaciones para combatir la impunidad.

Con el interés de evidenciar la situación de la primera infancia mexicana en diferentes dimensiones, Early Institute creó el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI) México. Es la única plataforma de su tipo en nuestro país que monitorea, analiza y da seguimiento a ámbitos de la mayor relevancia para ese sector de la población, como cuidado, educación, seguridad, salud y nutrición.

A propósito de la herramienta, se convocó a una mesa de discusión, integrada por especialistas que emitieron sus opiniones en torno a una de las problemáticas que más afectan a los niños y las niñas en sus primeros años de vida. Fue así como se desarrolló el panel “Protección de la primera infancia ante un entorno de violencia”, con la participación de Abigail Casas Muñoz, investigadora del Instituto Nacional de Pediatría (INP); Alejandra Ríos Cázares, directora general adjunta de Desarrollo, Análisis e Indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); Jorge Cuartas Ricaurte, codirector de la Fundación Apapacho; Tania Ramírez, directora ejecutiva de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), y Renata Díaz Barreiro Castro, líder del proyecto SIPI México.

En un primer momento, la discusión se centró en la violencia que aqueja a la primera infancia para después hablar de recomendaciones para erradicar este fenómeno.

Abigail Casas habló del desconocimiento de lo que es la conducta y el desarrollo de niños y niñas, lo que deriva en la adopción de formas incorrectas de crianza como lo es el castigo físico.

Para Alejandra Ríos, hay poca información sobre la problemática, evitando que se conozca con precisión lo que ocurre. Este oscurantismo se agudiza ante la dificultad que existe para captar los datos, en tanto las instituciones involucradas en el tratamiento del fenómeno (salud, justicia, bienestar social, etcétera) tienen variaciones en sus registros administrativos.

Jorge Cuartas comentó que 1 de cada 2 niños menores de 5 años recibe castigos físicos, acciones que se sabe tienen efectos nocivos en su crecimiento. Esta situación hace necesario que se ponga atención en la violencia en los hogares y que se considere necesario un mayor apoyo a madres y padres, pues existe un desconocimiento de métodos de disciplina adecuados.

Renata Díaz sostuvo que, de acuerdo con datos del INEGI, diariamente 6 niños y niñas en primera infancia sufren violencia sexual, siendo más afectadas las niñas (73 por ciento). Se refirió a la escasa cultura de denuncia, pero también al limitado acceso a la justicia. Dijo que de las de las 21 mil 717 carpetas de investigación de delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes, en 2020, el 10 por ciento fueron de primera infancia.

Para Tania Ramírez, es fundamental considerar la violencia armada que atraviesa el país. Dijo que de las más de 100 mil personas desaparecidas, 16 por ciento son niños, niñas y adolescentes.

Ante este panorama, algunas de las recomendaciones fueron: uso de programas de parentalidad para acompañar a las familias; en este tema el reto es escalar ese tipo de apoyos a nivel nacional. También se sugiere mejorar la colaboración entre instituciones, incluidas las del ámbito académico; apoyarse en el marco normativo donde se han dados importantes avances; innovar en estrategias para entender mejor y más la problemática; brindar herramientas a los cuidadores primarios; generar mayor corresponsabilidad en el cuidado integral de la primera infancia; robustecer organismos como el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), y combatir la impunidad.

En Early Institute reconocemos la experiencia de instituciones públicas y privadas en apoyo a la generación de entornos seguros para la primera infancia.

Las mesas de discusión del SIPI México, son un primer paso para una agenda de trabajo con especialistas, organizaciones de la sociedad civil, entidades e instituciones de gobierno y organismos internacionales. Sus contribuciones y esfuerzos dan cuenta del alto compromiso que nos une e impulsa a seguir con nuestra visión: construir un mundo donde los niños puedan ser niños. Los invito a consultar SIPI México en https://staging.earlyinstitute.org/sipimexico/.

Un gran proyecto para la niñez de México

Por: Abraham Madero, Director Ejecutivo de Early Institute
Publicación original de  El Heraldo de México 

Esas capacidades a las que me refiero tienen que ver con al menos la conjunción de dos procesos medulares

Transcurría el verano de 2019, entre junio y agosto de aquel año el equipo de Early Institute nos encontrábamos en medio de un ejercicio de planeación estratégica con miras a la elaboración de un programa de trabajo de largo aliento que pretendía alinear nuestras líneas de acción, objetivos y proyectos hacia el mediano y largo de plazo.

En esa etapa, el área de investigación del Instituto tuvo la fortuna y en retrospectiva me atrevería a afirmar que la visión, de sumar dos grandes capacidades de las que pocas organizaciones sociales pueden dar cuenta, pero que, en el ámbito global resultan hoy por hoy condiciones por demás indispensables para asegurar la seriedad, competitividad y viabilidad de cualquier proyecto público o privado, con independencia de su ámbito material o enfoque de aplicación.

Esas capacidades a las que me refiero tienen que ver con al menos la conjunción de dos procesos medulares. El primero, contar un campo de visión estratégica a partir del diseño de una teoría del cambio, que permita dar certeza sobre el estado real que guarda una determinada problemática de estudio como representa en nuestro caso, el apasionante y exhaustivo ámbito de la primera infancia.

Y el segundo, recopilar y procesar la información disponible, haciendo uso de herramientas para el análisis científico de datos que permita generar productos de toma de decisión basados en evidencia. Lo que en el lenguaje especializado se conoce como Data Driven Decision Making.

La sinergia de ambos factores, nos llevaron a crear un nuevo proyecto dentro de nuestras líneas temáticas, que si bien en lo inmediato significó dar un siguiente paso en las capacidades del Think Tank, en realidad para nosotros resultó un proceso hasta cierto sentido natural; producto del trabajo histórico de investigación, análisis e incidencia que durante 16 años el Instituto ha venido desarrollando en otros proyectos para la protección de los derechos de la niñez mexicana y su entorno fundamental.

Quizá el diferencial en este episodio de nuestra vida institucional tuvo que ver con el hecho de contar con una teoría del cambio alineada a las prioridades globales y nacionales en materia de primera infancia, la cual si bien no es poca cosa, nos permitió visualizar con mayor nitidez la oportunidad de crear una plataforma que proporcionara a los tomadores de decisión – sean públicos o privados – información confiable y sistematizada sobre el estado real de la primera infancia en México.

Y también en buena medida, movidos un poco por las dificultades y frustraciones que nosotros mismos padecimos durante muchos años como usuarios y consumidores de información estadística para elaborar estudios, informes y propuestas de incidencia en materia de niñez, quisimos aportar al ecosistema de actores, colectivos, especialistas, instituciones sociales y gubernamentales involucrados en esta agenda, un espacio sistematizado que ordenara las diversas dimensiones prioritarias para el análisis y abordaje integral del tema.

A manera de anecdotario, recuerdo las conversaciones que sostuvimos todo el equipo del Instituto durante dichas jornadas, muchas de ellas extenuantes y no exentas de dudas o cuestionamientos internos sobre la viabilidad técnica y operativa del proyecto. De manera muy especial vienen a mi mente, las horas de trabajo que invertimos para dar forma a la primera versión de objetivos y fases del proyecto especialmente de la mano de nuestros extraordinarios investigadores, Renata Díaz y Cándido Pérez. Convertidos hoy, por cierto, en una dupla imparable que a pesar de su juventud saben combinar experiencia con innovación.

El reto para nosotros era mayúsculo, pues como cualquier proyecto que nace desde cero y con la necesidad de generar recursos para su sostenibilidad, nos enfrentamos además al imprevisto escenario de bruma y confusión global que trajo consigo la pandemia por Covid-19; lo cual naturalmente significó un ajuste de tiempos y prioridades para todos los proyectos de nuestra organización.

Sin embargo, quizá de manera intuitiva y sin saberlo, nuestra respuesta como equipo ante esos momentos de dificultad e incertidumbre que vivimos durante el confinamiento y tras confirmar que en los hechos, una vez más, la infancia no representó un tema prioritario en el país - aun en circunstancias de emergencia humanitaria - resultaba claro que el curso de este proyecto en ciernes no debía detenerse, sino por el contrario redoblarse con disciplina y paso firme.

Fue así, precisamente durante el punto más álgido de la pandemia (2020-2021) que aceleramos los trabajos de análisis y redacción para elaborar el informe documental que dio origen al Sistema de Indicadores de Primera Infancia México (SIPI México), mismo que finalmente vio la luz y dimos a conocer a la opinión pública en junio del presente año.

SIPI México, es una herramienta que integra datos estadísticos actualizados, respecto a 142 indicadores que atañen a la primera infancia de nuestro país. El sistema se compone con información sobre el estado de salud, educación, nutrición, talla, peso, condiciones de vida, violencia, pobreza y cumplimiento de sus derechos fundamentales de este sector poblacional.

Más que una plataforma que concentra datos fríos provenientes de múltiples fuentes de información estadística, con este esfuerzo pretendemos crear una conversación productiva, bilateral y genuina con los actores clave que nos permita tejer juntos la radiografía de acción más completa que exista en México sobre las prioridades de desarrollo que requieren los más de 12 millones de niñas y niños en situación de primera infancia.

A 4 meses de su lanzamiento, lo que fueron conversaciones de escritorio y planeaciones internas se traducen hoy en una agenda de trabajo viva y en marcha, que de manera sorpresiva para todos nosotros y para los líderes de este proyecto, ha logrado sumar en corto tiempo a actores y especialistas de gran calado en diversos ámbitos de acción prioritaria.

Es bajo este marco, que aprovecho para agradecer en primer lugar a Annayancy Varas, Directora General del Instituto, por su confianza en el proyecto. A los integrantes del Comité Consultivo, aliados institucionales y equipo operativo de Early Institute. Pero sobre todo a las personas y organizaciones que desde el día cero creyeron en esta iniciativa y hoy forman parte activa de ella.

Igualmente invito a todos los lectores y audiencias especializadas del Heraldo de México a consultar y participar del desarrollo de SIPI México a través del portal staging.earlyinstitute.org/sipimexico/ y en todas nuestras redes sociales. No en vano me atrevo a afirmar desde ahora, que se trata de un gran proyecto para la niñez de México.

POR POR ABRAHAM MADERO MÁRQUEZ
TWITTER: @ABRAHAMMADERO
CORREO: AMADERO@EARLYINSTITUTE.ORG
PÁGINA WEB: WWW.EARLYINSTITUTE.ORG
ABOGADO. DOCTORANDO EN DERECHO POR LA UNIVERSIDAD PANAMERICANA. DIRECTOR EJECUTIVO DEL THINK TANK MEXICANO EARLY INSTITUTE