Concientizar sobre el uso de las redes sociales previene abusos

Los padres que buscan la fama en internet de sus hijos e hijas, llegan a mercantilizar sus imágenes, abriendo las puertas a la pornografía infantil.

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

Con el tiempo, el uso de las redes sociales ha despertado un interés por ser estudiadas desde diversos ángulos. Si bien se han identificado ciertas aportaciones en ámbitos como la publicidad y la mercadotecnia, es un hecho que también existen riesgos considerables en sus usuarios, sobre todo cuando se trata de menores de edad.

Hoy, la empresa de Mark Zuckerberg, Meta, posee las redes sociales más importantes a nivel mundial, Facebook e Instagram, captando a tres mil millones de usuarios. El crecimiento de estas herramientas ha provocado que su dueño sea demandado por distintas razones, siendo los últimos reclamos los relacionados con la salud mental y la seguridad de las plataformas a los miembros más jóvenes, en particular de los niños, las niñas y los adolescentes.

Apenas en febrero de 2024, Zuckerberg fue requerido por el Senado de Estados Unidos para responder a los cuestionamientos que los legisladores le dirigieron sobre el impacto que tienen las redes en la población infantil. Específicamente, el senador republicano, Ted Cruz, cuestionó las políticas de Instagram para evitar que se difunda contenido que pudiera relacionarse con el abuso sexual infantil.

Para dimensionar esto, hay que decir que Instagram no permite que un menor de 13 años tenga su propia cuenta, sin embargo, no hay ninguna restricción para que un adulto genere contenido en el que se exponga a un niño o una niña. El problema de esto es que en el afán de conseguir el mayor número de seguidores o intentar catapultar una supuesta carrera como modelo o influencer, suelen ser los padres o tutores de los niños y las niñas quienes los exhiben sin la menor precaución. Se estima que Instagram tiene dos mil millones de usuarios.

En un estudio de The New York Times se habla de que en esta red, las madres y los padres que buscan la fama en internet de sus hijos e hijas, llegan a mercantilizar sus imágenes, abriendo las puertas a problemas mayores como su sexualización, la pornografía infantil y la pedofilia.

La investigación señala que las niñas son más afectadas y son sus propias madres quienes están dispuestas a promover material más explícito con tal de obtener más atención y elevados beneficios económicos.

Otro de los cuestionamientos hechos al dueño de Meta ha sido la implementación de estrategias de comercialización para atraer a una audiencia cada vez menor.

En su defensa, Zuckerberg ha hablado de que están permanentemente implementando medidas de protección con una importante inversión para garantizar la seguridad en línea.

Como se ve, el problema no es un asunto irrelevante y, sin duda, la responsabilidad es compartida. En Early Institute, el único think tank mexicano especializado en la primera infancia para procurar su bienestar, observamos que hace falta más información y vigilancia en el uso de las redes sociales, así como mayor visibilización y conciencia de los peligros a los que se enfrentan los usuarios en este tipo de plataformas. Principalmente, exhortamos a los padres de familia, tutores y cuidadores a ser precavidos en el manejo de las cuentas de sus hijos e hijas y privilegiar su privacidad e integridad física, emocional y psicológica. En la actual dinámica de conectividad, es fundamental la prevención, reconociendo que cualquiera pueda ser víctima de un delito, pero son los niños y las niñas los más vulnerables y los efectos pueden llegar a ser devastadores e irreversibles.

Obesidad en los Entornos Escolares

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

La Alianza por la Salud Alimentaria, que agrupa a varias organizaciones civiles y académicas, estima que medio millón de niñas y niños podrían terminar siendo obesos en solo un año. Esto se debe, sobre todo, a la falta de reglas estrictas sobre la venta de comida chatarra en las escuelas.

La Alianza denuncia que la falta de medidas firmes para controlar la venta de alimentos no saludables en las escuelas es clave para el aumento de la obesidad en niños y niñas.

Si bien desde 2010 existen lineamientos que regulan la venta de alimentos en las escuelas, y en diciembre de 2023 se reformó la Ley General de Educación para promover la salud entre los estudiantes, aún queda mucho por hacer.

La Ley General de Educación establece que son los directores y otras autoridades escolares quienes deben asegurarse de que se cumplan estas reglas. Según la Ley, las cooperativas, tiendas escolares y comedores deben comprometerse a promover la salud y seguir las normas establecidas, como la prohibición de la comida chatarra.

La Ley también estipula que las autoridades de educación y salud deben actuar para proteger la salud de los estudiantes y enseñarles desde pequeños cómo alimentarse adecuadamente.

Sin embargo, aunque contamos con mecanismos como la Estrategia Nacional de Salud Escolar, que busca incentivar escuelas saludables y activas, persiste la omisión y el desacato. Un ejemplo de esto son los Comités de Establecimiento de Consumo Escolar, encargados de supervisar que los alimentos distribuidos en las escuelas sean sanos, pero que son inexistentes en la mayoría de ellas.

La obesidad comienza desde temprana edad y tiene serias implicaciones para la salud pública, como un mayor riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes y problemas cardíacos.

Según estudios realizados, los problemas de salud relacionados con la obesidad le cuestan a nuestro país, anualmente, 25 mil millones de dólares. Si no actuamos ya, se calcula que en 2060 nos costará 159 mil millones de dólares anuales, es decir, alrededor del 5% de todo el Producto Interno Bruto.

Mario Delgado, responsable de la educación pública en el país

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

Hace unos días se nombró a Mario Delgado como parte del gabinete para la siguiente administración, donde estará a la cabeza de la Secretaría de Educación Pública.

Si bien Mario Delgado ya fue Secretario de Educación durante el gobierno de Marcelo Ebrard en la Ciudad de México, su nombramiento generó muchas críticas pues es bien conocido su papel como operador político más que como un técnico o, lo que muchos esperaban, una persona formada en el magisterio para ocupar este cargo.

A Delgado le tocará enfrentar importantes retos pendientes en esa Secretaría, como mejorar el aprendizaje de los estudiantes, disminuir el abandono escolar, aumentar la matriculación y mejorar las condiciones deplorables en las que se encuentran miles de escuelas.

Además, se requiere mejorar la relación con sindicatos magisteriales, consolidar la llamada Nueva Escuela Mexicana y avanzar en políticas estancadas, como la Política Nacional de Educación Inicial.

La Política Nacional de Educación Inicial es quizás uno de los pendientes más urgentes de atender. Esta política abarca todos los programas para niños y niñas de 0 a 3 años, pero a dos años de su creación, la SEP no ha tenido un papel rector en el tema. El cuidado y la educación de los más pequeños están dispersos entre diversas instituciones y secretarías.

El plan de implementación de esta política sigue sin avanzar y el establecimiento de estándares para los centros de atención infantil se encuentra en la misma situación.

Se requiere una verdadera disposición política para alinear el mosaico de cuidado que actualmente existe en nuestro país y hacer efectivo el derecho a la educación inicial para niñas y niños, como se ha expresado en nuestra Constitución.

La educación es una carrera de consistencia. Contrario a ello, en este sexenio que termina, vimos pasar tres secretarios y secretarias. Esperamos que, en el que viene, exista continuidad, consolidación y, sobre todo, una clara visión de corto y largo plazos.

 

La sociedad civil organizada también es contrapeso

Las y los ciudadanos debemos de tener una participación activa, estratégica y corresponsable para aspirar a un México más justo.

Por: Valeria González Ruiz, Ejecutiva de Vinculación e Incidencia Políticas Públicas de Early Institute
Publicación original de: El Heraldo de México

Ante el escenario que dejaron los resultados de las recientes elecciones en México, analistas políticos han concluido que actualmente no existe una oposición sólida, estratégica y organizada. Algunos de ellos dicen que no tiene rumbo ni una propuesta concreta, incluso que es ajena a la realidad social.

Pero ¿qué es y quién integra a la oposición?

En un país como México, generalmente asociamos el ámbito público como un espacio exclusivo de la política tradicional, organizada y dirigida por partidos políticos, en el que sus integrantes dirigen el rumbo del país.

Sin embargo, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG 2021), el nivel de confianza de la sociedad en partidos políticos es tan solo del 27.9%. Entonces, hemos asumido -seguramente con inconformidad, pero asumido- el juego político, delegando la totalidad de la responsabilidad: es más cómodo culpar al otro.

Y no se me mal interprete, es nuestro deber señalar, cuestionar, exigir cuentas, pero también participar activamente en la solución de los problemas que nos aquejan, tomar las riendas de nuestro país. La ciudadanía es y tiene que ser el contrapeso esencial frente al poder político.

Las y los ciudadanos debemos de tener una participación activa, estratégica y corresponsable para aspirar a un México más justo. La sociedad civil organizada es crucial para impulsar la promoción de los derechos humanos, fomentar la justicia social, democracia y rendición de cuentas.

Su ímpetu ha resultado en movimientos de conciencia colectiva, reconocimiento de derechos y derrocamiento de poderes totalitarios. Sin embargo, a pesar de que en los últimos años ha incrementado la noción de que el poder se ha monopolizado, el crecimiento de organizaciones de la sociedad civil ha sido mínimo; de acuerdo con el Compendio Estadístico del sector no lucrativo 2023 del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), del 2019 al 2023 tan solo se registraron 3,285 nuevas OSC en todo México (de 44,750 en 2019 a 48,035 en 2023). Campeche en un extremo con tan solo 283 y Ciudad de México con 10,012.

Tomando como base esos datos, existen alrededor de 38.1 organizaciones de la sociedad civil por cada 100 mil habitantes.

Si bien, las organizaciones de la sociedad civil no son la única alternativa para generar contrapesos, sí son un indicador del interés colectivo -o la falta de él- por involucrarse en la solución a las problemáticas que aquejan al país. A este contexto se suma que este tipo de organizaciones enfrentan desafíos significativos como estrictos requerimientos para su constitución, exceso de fiscalización y la falta de recursos.

En ese sentido, hoy más que nunca es de vital importancia asumir una corresponsabilidad en las políticas públicas. Esto no necesariamente se puede ver reflejado en constituir o colaborar en una organización de la sociedad civil, también puede implicar donar recursos económicos, materiales o incluso tiempo de voluntariado. Desafortunadamente, de acuerdo con los registros del CEMEFI, las organizaciones de la sociedad civil donatarias autorizadas prácticamente no reciben donativos en especie. Como ejemplo, en el 2022 solo recibieron 13%.

Ahora más que nunca es necesario fortalecer el espíritu de solidaridad y responsabilidad compartida como una herramienta crucial para contrarrestar las deficiencias del poder político. Si cada uno de nosotros nos involucráramos directamente en una causa social no solo lograríamos contrarrestar las deficiencias del gobierno, también generaríamos un tejido social más fuerte y un movimiento colectivo poderoso, catalizador de cambios profundos y duraderos.

Es nuestro derecho pero también deber cívico, te invito a impulsar una causa social, motivos hay de sobra: apoyo a centros de asistencia social, niñez migrante, maltratado animal, prevención de violencia familiar, reforestación, etc.

Este país requiere ciudadanas y ciudadanos comprometidos, con capacidad de influir positivamente en sus entornos e involucrar a otros. Otro ejemplo es el de Early Institute, organización enfocada en mejorar la salud; cuidado y educación; seguridad y protección de la vida de la primera infancia. Si empatizas con esta causa no dudes en buscarnos y sumarte de alguna forma Early Institute.

 

La explotación reproductiva en México: el paraíso del tráfico humano

Es evidente que el tema no puede darse por zanjado y merece una intervención urgente que atienda de manera integral el otro rostro de profunda injusticia social que conlleva la explotación reproductiva en México.

Por: Abraham Madero, Director Ejecutivo de Early Institute
Publicación original de: Proceso

Algo comienza a preocupar a los sujetos del derecho internacional que desde el más alto nivel normativo suenan alarmas sobre los riesgos sociales que conlleva la existencia del mercado clandestino de renta de mujeres y venta niños vía la denominada figura de la “gestación subrogada” o “vientres de alquiler”.

Durante las últimas dos décadas, en diversas partes del mundo se ha generado evidencia suficiente sobre el comportamiento nocivo de esta práctica que –disfrazada de derechos– en realidad cobija un negocio de intermediarios que permite una avenida de tránsito libre para el tráfico humano, so pretexto de lagunas normativas y la omisión de los órganos legislativos y judiciales en sede nacional.

Contrario a los argumentos de que la “maternidad subrogada” representa un tema de vanguardia y de supuesta progresividad de derechos que admite múltiples ángulos, en la práctica se trata de un fenómeno que asoma con meridiana claridad dos rostros bien definidos: la explotación y cosificación de mujeres con fines reproductivos y la gestación de bebés como un producto comercializable.

No es casualidad que en semanas recientes el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea acordaron reformar la Directiva 2011/36/EU relativa a la prevención y lucha contra la trata de seres humanos y a la protección de las víctimas, a efecto de dictar parámetros mínimos para que la denominada “maternidad subrogada” se considere finalmente como una forma de explotación y se sancione como delito para aquellos que captan u obligan a una mujer para subrogar su vientre, así como a condicionar la venta de bebés en el contexto de trata de personas.

Esta directriz adoptada por el sistema europeo y sugerida como lineamiento regulatorio para los países de la Eurozona constituye un precedente relevante no sólo para aquella región, sino para el resto de los sistemas de protección a los derechos humanos a escala universal e interamericano, que ahora contarán con un nuevo estándar digno de ser ponderado, pues al considerar que la “maternidad subrogada” es una forma de explotación cuando encuadre en el contexto de la trata de personas, se hace un reconocimiento normativo explícito y del más alto nivel sobre los efectos nocivos contra las mujeres, y niños que nacen mediante esta práctica.

"Países desarrollados como Alemania, Francia y España se han preocupado por examinar a fondo las causas sociales que rodean a esta industria decidiendo prohibir o regular de manera restrictiva la compraventa de estas dignidades en sus marcos legales. Para los parlamentos y tribunales supremos de estas naciones no hay medias tintas, la filiación es un asunto de Estado –no de contratos ni de lucro–, donde el interés superior de la niñez y la protección de las embarazadas debe prevalecer por encima de cualquier perspectiva y no puede regirse bajo una lógica de mercado."

En el caso mexicano este fenómeno no ha sido abordado con la completitud y seriedad que exige, pese a que nuestro contexto social y normativo claramente dista de ser el de los países europeos, no sólo por su diseño, sino sobre todo por la realidad social o cultural en el que se pretenden insertar este tipo de mecanismos.

Aquí la industria de la subrogación ha encontrado en las desigualdades sociales, la precariedad de nuestro Estado de derecho y en el activismo judicial, un ambiente proclive para instalar –sin ningún tipo de control– un mercado de clínicas dedicadas profesionalmente a la captación silenciosa de mujeres para su renta y a la oferta de niños para su comercialización, especialmente en las zonas sur y centro del país.

A escala federal no existe una ley que prohíba la explotación reproductiva en México, tampoco la legislación general en materia de salud establece mecanismos para que las autoridades sanitarias supervisen y, en su caso, sancionen el funcionamiento irregular de clínicas o centros de reproducción asistida cuando realicen procedimientos contrarios a la dignidad de las embarazadas vía contratos que contienen cláusulas ilegales que atentan contra su salud y derechos fundamentales.

En el ámbito estatal, Tabasco y Sinaloa son las únicas entidades que expresamente permiten esta práctica dentro de sus códigos civiles. Mientras que Querétaro y San Luis Potosí la prohíben, en el resto del país la explotación reproductiva no se regula o existen vacíos que convierten a México en un paraíso ideal para el turismo reproductivo.

En 2021 el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación discutió una acción de inconstitucionalidad y un amparo relacionados con la regulación de la gestación subrogada en Tabasco. Sorprendentemente, pese a contar con los elementos normativos, recomendaciones internacionales y la evidencia de un buen número de casos de mujeres que han denunciado ser víctimas de esta práctica, así como de testimonios que dan cuenta de las vulneraciones a los derechos de los niños, la interpretación del máximo tribunal en ambos asuntos privilegió la misma narrativa ideológica de escritorio sobre la “libertad de decisión” y “voluntad” de las madres gestantes, así como del “derecho” de dichas clínicas para ofertar este tipo de servicios o la libertad de los solicitantes para acudir a esta práctica. El mundo al revés.

En cambio, la Corte no dedicó ningún renglón, argumento o ponderación jurídica sobre la protección reforzada que precisamente esas mujeres y los niños que nacen mediante estas técnicas requieren para evitar ser –como en la realidad ocurre– víctimas del mercado de lucro, trata, discriminación, explotación y abuso de que son objeto.

En tales resoluciones se ignoró que Tabasco es una de las entidades con los indicadores más significativos de rezago, pobreza y desigualdad social. Pasó por alto que las mujeres jóvenes captadas por las clínicas y orilladas por condiciones precarias en las que viven, por ejemplo, en zonas como el Estado de México y la capital del país, donde también se han detectado casos de este tipo, se encuentran a merced de su situación económica y son obligadas a sujetarse a las cláusulas de estos contratos a cambio de dinero.

De igual manera, ni las organizaciones que promovieron estos litigios ni la Corte se pronunciaron sobre el hecho incuestionable de que los niños que nacen bajo esta práctica son tratados como meros objetos de comercio, vulnerando diversos derechos humanos como su derecho a la nacionalidad, identidad, a conocer su origen genético y biológico, así como el derecho a permanecer con su familia de origen.

Y quizá lo más delicado, en dichas sentencias ni por asomo se realizó un análisis de ponderación sobre los parámetros de protección reforzada que exigen en este tema la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño y de la Niña (art. 7, 9 y 35); el Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de los niños en la pornografía (art. 2 a y 3); el Protocolo Adicional de la Convención contra el Crimen Organizado Transnacional (art. 3 a); y la Convención para la Eliminación de Todas Formas de Discriminación Contra las Mujeres (CEDAW, en sus artículos 3 y 6).

Ante este escenario, es evidente que el tema no puede darse por zanjado y merece una intervención urgente que atienda de manera integral el otro rostro de profunda injusticia social que conlleva la explotación reproductiva en México, vista no sólo a partir del privilegio o del poder económico de quienes acuden y se benefician de esta práctica, pues el fin no justifica los medios.

La decisión que adoptó el Parlamento Europeo representa un mensaje contundente hacia la comunidad internacional, el gremio jurídico, los tribunales constitucionales y sobre todo para los órganos legislativos y parlamentos de los Estados.

En el Early Institute hemos dedicado más de una década en investigar, documentar y visibilizar de manera objetiva los riesgos de la explotación reproductiva en México, creemos que finalmente se está logrando un cambio de paradigma y que existen las condiciones normativas y de evidencia social que permitirán una renovada lectura de esta temática a partir de los próximos años.

Estamos seguros de que la nueva composición del Congreso de la Unión y la mayoría de los congresos estatales comprenderán la necesidad de prohibir esta práctica como una de las formas de explotación, trata y discriminación más severas que actualmente existen contra mujeres y niños en México.

¿En riesgo el bienestar de la primera infancia?

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

En la opinión pública hablamos con frecuencia del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo. Sin embargo, es mucho menor el conocimiento que tenemos del Poder Judicial. De hecho, en muchos casos desconocemos quiénes lo componen o para qué sirve.

El Poder Judicial está integrado, entre otros, por Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Magistrados y Jueces, quienes son responsables, entre otras cuestiones, de interpretar las leyes y resolver problemas entre particulares o con autoridades.

Es un poder en el que laboran miles de personas en nuestro país, cuyo objetivo es impartir justicia y ser parte del equilibrio de poderes de gobierno.

Traigo este tema a colación por una decisión que ha causado controversia en los últimos días. El Consejo de la Judicatura del Poder Judicial de la Ciudad de México ha iniciado el proceso de extinción de 24 juzgados civiles y 11 familiares, lo cual es parte de la implementación del sistema oral.

Según ha dicho la autoridad, estos juzgados trasladarán los expedientes de casos a otros juzgados que seguirán funcionando para terminar con los asuntos rezagados.

Este aviso de la autoridad ha provocado que diversos especialistas muestren preocupación, como es el caso de la Barra Mexicana Colegio de Abogados, quienes han señalado los enormes rezagos que de por sí ya se tienen, por ejemplo, en los casos de expedientes familiares, con más del 64%. En los últimos tres años se ingresaron más de 307 mil asuntos en materia familiar, de los cuales solo poco más de 108 mil fueron concluidos.

Se ha afirmado que los tiempos procesales se pueden prolongar aún más ante el aumento de trabajo en los juzgados a los que se están derivando los casos.

Los juzgados familiares ven temas de vital importancia, particularmente para las niñas y los niños. Ahí se resuelven, por ejemplo, los casos de pensión alimenticia, donde se asegura que esta población tenga lo suficiente para vivir en caso de separación de los padres.

Desde Early Institute, apoyamos cualquier reforma en pro de la mejora de los procesos judiciales, pero exigimos que ninguna de ellas ponga en riesgo el bienestar de los más vulnerables. La justicia debe ser completa, gratuita y pronta, sobre todo cuando hablamos de niñas y niños.

#Alerta Trabajo infantil en aumenta en México

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son una serie de compromisos a los que nuestro país se suma en un llamado internacional para afrontar problemáticas como la pobreza, la guerra, el hambre, entre otros muchos temas que nos afectan globalmente.

En total, son 17 objetivos y 169 metas firmadas por México, que serán revisadas en 2030, y de los cuales hasta el momento ninguno ha sido alcanzado por el país.

Dentro de tales objetivos, México se ha comprometido a acabar con la trata de personas, eliminar el reclutamiento y la utilización de niños en conflictos armados, y poner fin al trabajo infantil en todas sus formas.

Sin embargo, sobre este último tema, según la última medición del INEGI en 2022, 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años realizaban trabajo infantil. De ellos, más de 2 millones laboraban en actividades económicas no permitidas, ya sea porque no cuentan con la edad mínima para trabajar o porque realizan ocupaciones peligrosas.

Lo aún más preocupante es que la cifra de 3.7 millones creció de manera alarmante en comparación con los 3.3 millones registrados en 2019.

Las entidades con las tasas más altas de trabajo infantil fueron: Guerrero, donde 24.5% de niños, niñas y adolescentes trabajaban, seguido por Chiapas, Nayarit, Oaxaca y Michoacán.

Muchos de estos niños y niñas trabajadores no asisten a la escuela y, por lo tanto, no adquieren habilidades y conocimientos que podrían mejorar su calidad de vida. El trabajo infantil perpetúa un ciclo de pobreza, pues se sabe que la educación es el mejor aliado para salir de ella.

Erradicar el trabajo infantil en el país no solo está lejos de lograrse, sino que estamos empeorando.

Debemos reconocer que será muy difícil cumplir este objetivo en 2030, pero aún es posible que el próximo sexenio sea ejemplar. Estamos a tiempo de implementar programas que faciliten e impulsen que cada niña o niño continúe su educación y se haga valer ese derecho ocupando su lugar en un aula.

Incremento en trabajo infantil refleja falla en el sistema educativo y en políticas de protección social

Por: Renata Díaz Barreiro, Ejecutiva de Investigación de Early Institute
Publicación original de: El Sol de México

El trabajo infantil es una problemática persistente y compleja en México, afectando a millones de niñas, niños y adolescentes y generando profundas implicaciones en su desarrollo y comprometiendo su presente y futuro. Según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022 realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), aproximadamente 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes estaban involucrados en trabajo infantil, cifra que creció de manera alarmante en comparación con los 3.3 millones registrados en 2019. En la misma encuesta las niñas, niños y adolescentes señalan que los motivos principales por los que trabajan son solo por ayuda, para pagar su escuela o sus propios gastos y aprender un oficio.

El INEGI define el trabajo infantil como cualquier trabajo que priva a las niñas y niños de sus derechos, su potencial y dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico. Del total de niñas, niños y adolescentes trabajando el 48.6% está en ocupación no permitida que incluye actividades agropecuarias, minería, construcción, bares, basureros, horarios prolongados, el 42.9% incluye tareas domésticas no remuneradas en condiciones inadecuadas y el 8.5% se encuentra en ambos tipos de actividades.

En México, las entidades con las tasas más altas de trabajo infantil son: Guerrero, que encabeza la lista con un alarmante 24.5% de niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años que trabajan. Le sigue Chiapas con un 20.8%, y Nayarit con un 19.1%, Oaxaca con 18.5% , Michoacán con 18.0%, Puebla con 17.9%, Colima 17.0% y Zacatecas 16.7%.

La erradicación del trabajo infantil forma parte de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en donde se establece asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas. Desgraciadamente en México estamos lejos de alcanzar la meta.

De acuerdo con la ENTI 2022, tres de cada diez niños y niñas trabajadoras no asisten a la escuela, la falta de acceso a una educación adecuada impide a estos niños y niñas desarrollarse adecuadamente y adquirir habilidades y conocimientos que podrían mejorar su calidad de vida. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo infantil perpetúa un ciclo de pobreza, limitando las oportunidades de educación y reduciendo las posibilidades de alcanzar un empleo estable y digno en la adultez. Los niños y niñas no deberían aprender a ganar dinero, deben ir a la escuela, es su derecho.

La situación del trabajo infantil no solo refleja una crisis en la protección de los derechos de los niños y niñas, sino también una falla en el sistema educativo y en las políticas de protección social. Estas cifras resaltan la urgente necesidad de intervenciones y políticas en zonas de alta incidencia.

Desde Early Institute, consideramos crucial implementar políticas integrales que no solo prohíban el trabajo infantil, sino que también mejoren las condiciones socioeconómicas de las niñas y niños. En línea con las recomendaciones de la OIT y la Declaración de Durban adoptada en la 5ª Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil en 2022, se recomienda:

  1. Hacer realidad el trabajo decente para adultos y jóvenes que alcanzan la edad mínima de admisión al empleo
  2. Poner fin al trabajo infantil fin en la agricultura
  3. Prevenir y eliminar el trabajo infantil y el trabajo forzoso mediante respuestas políticas y programáticas basadas en datos
  4. Hacer realidad el derecho de los niños a la educación
  5. Lograr el acceso universal a la protección social
  6. Aumentar la financiación y la cooperación internacional

La erradicación del trabajo infantil es un objetivo urgente y prioritario para alcanzar la justicia social y mejorar las condiciones de vida de millones de niños y niñas en México. Hacemos un llamado a la virtual presidenta electa para implementar políticas efectivas, que permitan que las trayectorias educativas de niñas y niños no se interrumpan, ni posterguen. El derecho a la educación se vive en las aulas.

Cuidemos el derecho al juego

El juego es un derecho fundamental, motivo por el cual debe ser respetado y otorgado en beneficio de la infancia. Jugar fomenta la resiliencia.

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

El pasado 11 de junio se celebró, por primera vez, el Día internacional del juego, instituido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El tema sobresale porque se trata de una práctica indispensable en la formación de niñas y niños, ya que promueve el aprendizaje, las habilidades para la vida y el bienestar psicosocial.

El juego es un derecho fundamental, motivo por el cual debe ser respetado y otorgado en beneficio de la infancia. Jugar fomenta la resiliencia, infunde confianza y ayuda a niños y niñas a desenvolverse con mayor seguridad.

Su relevancia radica en que va más allá de una experiencia entretenida; es la oportunidad para adquirir conocimiento, mediante estrategias divertidas y constructivas.

De acuerdo con la ONU, esta celebración “servirá para destacar la importancia de preservar, promover y dar prioridad al juego para que todas las personas, especialmente los niños, puedan aprovechar sus beneficios y desarrollar todo su potencial […] Para los niños en especial, el juego ayuda a construir relaciones y mejora el control, la superación de traumas y la resolución de problemas. Les ayuda a desarrollar las habilidades cognitivas, físicas, creativas, sociales y emocionales que necesitan para prosperar en un mundo en constante cambio”.

Como se observa, las ventajas de alentar esta actividad son múltiples y en diferentes sentidos, sin embargo, desafortunadamente este derecho enfrenta varios retos, entre ellos la falta de tiempo para ejercerlo. Pese a que se estima que la aceptación del juego es de 97%, una tercera parte de las personas no tiene tiempo para jugar.

En este sentido, es necesario crear políticas públicas, capacitar y financiar iniciativas para integrar el juego en los entornos educativos y comunitarios. Sobre todo, hay que invertir en espacios de juego diversos, inclusivos y seguros, ampliando su acceso, especialmente a los niños y las niñas más vulnerables y marginados.

El juego ayuda en la salud mental, ya que enseña la gestión de emociones, reduce el estrés y estimula la socialización. Sin duda, niñas y niños pueden alcanzar su máximo potencial, si cuentan con el tiempo, el espacio y las condiciones adecuadas para jugar.

En Early Institute nos unimos a la celebración del Día internacional del juego e invitamos a los tomadores de decisiones a colaborar en el reconocimiento de esta práctica, a partir de varias acciones, como son: a) Invertir en el bienestar de los niños y las niñas al proteger su derecho a jugar; b) Proporcionar a los niños y las niñas más tiempo y oportunidades para jugar, incluso en los entornos escolares; c) Crear lugares seguros y accesibles, sobre todo para quienes tienen necesidades especiales; y d) Respetar las opiniones y las decisiones de niños y niñas en torno a su derecho a jugar. Hagamos que esta actividad sea promovida, accesible y cuidada.

Falta de políticas públicas para madres embarazadas privadas de la libertad en México: una realidad que discrimina la maternidad

Por: Damaris Espinosa, Aboga del Área de Asuntos Públicos de Early Institute
Publicación original de: El Heraldo de México

La dificultad de maternar en prisión refleja una profunda falla en el sistema penitenciario y la ausencia de políticas públicas adecuadas que aborden estas necesidades específicas.

En México, la población penitenciaria femenina se enfrenta a desafíos sistémicos que van desde la discriminación hasta la falta de acceso a servicios básicos, especialmente para aquellas mujeres que están embarazadas o son madres.

La dificultad de maternar en prisión refleja una profunda falla en el sistema penitenciario y la ausencia de políticas públicas adecuadas que aborden las necesidades específicas de estas mujeres, por ello, es fundamental analizar la magnitud del problema y proponer soluciones concretas para garantizar la maternidad y el desarrollo de la primera infancia que se desarrolla en las cárceles del país.

Según la estadística penitenciaria nacional de enero 2024, que emite el Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, en México existen 13,297 mujeres privadas de la libertad en centros penitenciarios federales y estatales, esta cifra representa una parte significativa de la población carcelaria y subraya la necesidad de prestar atención a las condiciones específicas que enfrentan las mujeres en prisión.

Un dato preocupante es el porcentaje de mujeres embarazadas al ingresar a prisión, estimado entre el 2% y el 5% del total de mujeres privadas de libertad, esta situación plantea desafíos adicionales en términos de atención médica y condiciones de vida durante el embarazo, el parto y la crianza durante los primeros años.

Asimismo, no podemos ignorar a un gran número de mujeres en prisión que ya son madres, puesto que un 30% tienen hijos menores de 18 años, – estas cifras destacan aún más la importancia de considerar el impacto del encarcelamiento en la unidad familiar y el bienestar de los hijos e hijas de estas mujeres –.

Las mujeres embarazadas y madres en prisión enfrentan múltiples formas de discriminación y dificultades para acceder a servicios básicos, por ejemplo, uno de los problemas más urgentes es la atención médica y de calidad durante el embarazo, el parto y el posparto, ya que las mujeres no reciben la atención médica adecuada y ello pone en riesgo su salud y la de sus bebés, además, las condiciones de hacinamiento e insalubridad en las cárceles mexicanas representan un peligro adicional para presentar complicaciones médicas graves, incluyendo partos prematuros y bajo peso al nacer.

El sistema penitenciario tampoco brinda el apoyo necesario para la crianza de los hijos de las mujeres encarceladas, tanto durante su reclusión como tras su liberación, lo que dificulta que estas madres puedan criar a sus hijos de manera saludable y segura. Esta falta de programas de educación y cuidado infantil también impacta negativamente en los hijos, quienes enfrentan un mayor riesgo de problemas emocionales, sociales y educativos, afectando su desarrollo y su capacidad para alcanzar su máximo potencial en la vida.

Es importante, no dejar de lado esta fracción de la sociedad, que si bien se encuentran en espacios que como sociedad no vemos en el día a día, la falta de políticas públicas adecuadas para las mujeres embarazadas y madres en prisión tiene un costo significativo para la sociedad, pues la falta de acceso a servicios básicos, la violencia y la discriminación dentro de los centros penitenciarios contribuye a la perpetuación de ciclos de pobreza y marginalización y esto genera un impacto negativo en el desarrollo social y económico del país.

Ante esta situación alarmante, es evidente la necesidad de implementar políticas públicas específicas que aborden las necesidades de las mujeres embarazadas y madres en prisión, estas medidas deben garantizar el acceso a atención médica prenatal, parto y posparto de calidad, así como mejorar las condiciones de higiene y habitabilidad en las cárceles.

Además, es fundamental establecer mecanismos para prevenir y atender la violencia contra las mujeres en prisión, incluyendo la capacitación de personal penitenciario y la implementación de protocolos de respuesta adecuados a la maternidad.

También es necesario brindar apoyo para la crianza de los hijos de las mujeres en prisión, tanto dentro como fuera de las cárceles y esto incluye la implementación de programas de educación y cuidado infantil, así como la promoción de políticas que faciliten la reunificación familiar y la reintegración de las mujeres en la sociedad una vez que sean liberadas.

Finalmente, es crucial reformar el sistema penitenciario en su conjunto para que sea más humano, justo y efectivo para las madres y sus hijos, pero esto solo se logra dotando de “perspectiva de maternidad y niñez” a toda la legislación penitenciaria y capacitando al personal que trabaja en prisiones federales y estatales.