Jugar es un regalo excepcional
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
Jugar va más allá de una práctica sencilla y de entretenimiento, es una ocasión para establecer procesos de enseñanza-aprendizaje con propiedades únicas.
En este periodo de descanso y vacación, una forma de compartir tiempo de calidad y con ventajas extraordinarias es a través del juego. Ya sea en familia o con amigos, jugar siempre es una actividad divertida y positiva. Al respecto The LEGO Foundation habla de la importancia del juego en el desarrollo de las niñas y los niños, lo cual conduce a la adquisición de competencias para la vida.
De acuerdo con el reporte El aprendizaje a través del juego: un resumen de la evidencia: “el juego tiene un papel central en el aprendizaje y en la preparación para los futuros retos de la infancia y a lo largo de la adultez”.
Por esta razón, priorizar actividades lúdicas en casa puede producir múltiples beneficios no sólo para los integrantes de menor edad sino para todos. Según The LEGO Foundation jugar es una experiencia que reúne cinco particularidades: 1) da alegría y es placentero (hay un disfrute en su práctica); 2) es significativo (facilita que se dé sentido a lo que se está haciendo); 3) promueve el involucramiento activo (capta la atención y la participación activa); 4) es iterativo (fortalece la experimentación); y 5) ayuda en la interacción social (hay un involucramiento profundo con los otros participantes).
La combinación de estas cinco competencias permite que el juego se convierta en un fértil campo para el aprendizaje a cualquier edad. También en el reporte se habla del juego como una oportunidad para ejercitar el pensamiento, provocando experiencias significativas: “Más allá de la infancia y de edades muy tempranas, el aprendizaje a través del juego también prueba ser una técnica pedagógica efectiva y valiosa para la enseñanza en el siglo XXI”.
Jugar va más allá de una práctica sencilla y de entretenimiento, es una ocasión para establecer procesos de enseñanza-aprendizaje con propiedades únicas. Se sabe que “las niñas y los niños poseen un enorme potencial natural para aprender”, ya sea desde su curiosidad innata o su gran imaginación. Aprovechar estas cualidades, a través del juego, maximiza el desarrollo de todo tipo de habilidades necesarias para su adecuado crecimiento.
No hay que olvidar que hay juegos para cada edad, por ejemplo, para el caso de los bebés (0 a 3 años) importa mucho desarrollar un cerebro saludable; en cuanto a los niños y niñas de 3 a 12 años, se privilegia el aprendizaje más profundo con el entendimiento de conceptos. Para los niños y las niñas de 12 años en adelante, jugar les ayuda a comprender la importancia del trabajo colaborativo y la resolución de problemas.
En Early Institute valoramos la dedicación y atención que se brinda en apoyo al desarrollo de los niños, las niñas y los adolescentes. Por eso es necesario incentivar prácticas que involucren a la familia y los cuidadores en asuntos que aseguren su adecuado crecimiento, como lo es el juego. Permitamos que, en esta época, el disfrute que da la convivencia se fortalezca con actividades sanas, creativas y propositivas. Sobre todo, regalemos la oportunidad de afianzar vínculos y fomentar la creación de entornos saludables que favorezcan un ambiente alegre, empático y armonioso, lo cual también beneficia a toda la sociedad. ¡Felices fiestas!
Por el derecho de niños y niñas a ser cuidados
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
Sipi México es una plataforma de visualización, análisis y seguimiento sobre lo que acontece en la primera etapa de vida de los niños y las niñas de nuestro país.
En el marco de las mesas de discusión que se convocan en torno al Sistema de Indicadores de Primera Infancia (sipi) México —un proyecto de Early Institute—, en la tercera reunión se habló de las políticas de cuidado implementadas en nuestro país para proteger los primeros años de vida.
Participaron Martha Merlo Huerta, oficial nacional de política social del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef); Ana Bernal Stuart, especialista en protección social y salud del Banco Interamericano de Desarrollo (bid); Sunny Arely Villa Juárez, asociada y fundadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (ciep) y Renata Díaz Barreiro Castro, líder del proyecto sipi México.
Para Martha Merlo, los grandes retos a cubrir en materia de políticas de cuidado en la primera infancia son: la baja cobertura de la seguridad social, sobre todo cuando en México 52% de la población carece de ella; la falta de servicios de cuidado, siendo que a nivel nacional sólo 5 % de los niños y las niñas asiste a un Centro de Atención Infantil (cai); la baja calidad en los cuidados proporcionados; la falta de equidad de género, en tanto el cuidado en la primera infancia recae en la mujer; y la falta de coordinación entre las instancias involucradas en las políticas de cuidado.
Ana Bernal reconoció que hay un avance en aspectos de calidad vinculados con la infraestructura y seguridad en los centros infantiles, pero no así en la calidad de los procesos. Para la especialista es fundamental adoptar prácticas que aseguren interacciones cálidas entre mentoras y educandos, ante la relevancia del desarrollo neuronal que se da en esta etapa de la vida humana y el tiempo que pasan los niños y las niñas en estos espacios.
Renata Díaz Barreiro se refirió a problemáticas ocasionadas por el aumento del 92% de cuidado inadecuado durante la pandemia (se habla de que 11% de la población menor a 5 años tiene un cuidado inadecuado, ya que no es atendido por nadie o es cuidado por otros niños); la normalización de la violencia en métodos de disciplina; la limitada política de licencia (permiso) de paternidad; y la falta de reconocimiento social de las instancias de educación.
Sunny Villa señaló que hoy el cuidado se asocia a las mujeres, lo que genera mayor desigualdad al no permitirles acceder al mercado laboral como se debiera. Para la experta no hay política pública sin presupuesto, lo que implica pensar en un sistema articulado de cuidados que garantice el buen uso de recursos y que atienda verdaderamente las necesidades traducidas en intervenciones eficaces. Sobre todo, se requiere garantizar el ejercicio y control del presupuesto en defensa del interés superior de la niñez.
Al respecto, Renata Díaz Barreiro subrayó que debe prevalecer el derecho de las niñas y los niños a ser cuidados, de tal modo que es necesario vigilar la implementación de la Política Nacional de Educación Inicial. Se trata de aumentar la cobertura, redoblar esfuerzos para impulsar prácticas de crianza positiva y apoyar a las madres, padres y cuidadores en esta responsabilidad.
En cuanto a otras recomendaciones se habló de ampliar la cobertura de programas que ya apoyan a las madres trabajadoras y a sus hijos e hijas; vincular a estos beneficiarios con otros programas de asistencia; fortalecer otras modalidades de cuidado acordes con las necesidades de la población, como en el caso de personas con discapacidad y otros grupos vulnerables; fortalecer entornos seguros de convivencia y juego; visibilizar el problema de los prestadores de los servicios educativos; invertir en programas que eleven la calidad de las interacciones; y buscar articular todas las acciones existentes, entre otras.
En Early Institute afianzamos nuestro compromiso con la primera infancia y reconocemos el valor de esta etapa en el desarrollo humano. sipi México es una herramienta social, más que un sistema técnico, es una plataforma de visualización, análisis y seguimiento sobre lo que acontece en la primera etapa de vida de los niños y las niñas de nuestro país. Los invito a consultar sipi México en https://staging.earlyinstitute.org/sipimexico/
Prevenir y conocer para terminar con la violencia infantil en línea
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
En el ámbito digital, es vital alentar un adecuado uso de la tecnología, para poner atención en las prácticas virtuales que efectúan niños, niñas y adolescentes para garantizar su seguridad.
Sabemos que los riesgos que enfrentan niñas, niños y adolescentes en materia de violencia crecen día con día, pero hay una forma para reducirlos. Me refiero a la prevención. Es por ello, que Alumbra —una iniciativa de Early Institute dedicada a prevenir la violencia sexual infantil— organizó el Tercer Seminario Alumbra Iberoamérica para tratar asuntos relacionados con este fenómeno.
Así, para abordar la problemática de la violencia sexual infantil digital se reunieron en el seminario virtual Joaquín Manuel González Cabrera, de la Universidad Internacional de La Rioja; Óscar Ortega Pacheco, de Like Inteligente, y Nazly Borrero Vázquez, especialista en ciberinteligencia.
Joaquín González habló de los retos virales que podrían poner en riesgo a los adolescentes, mencionando que los retos son inherentes a este grupo social, sin embargo, hay que saber si es uno blanco o negro, es decir, positivo o negativo. Son positivos cuando no suponen riesgos, son divertidos y nadie es humillado; son negativos cuando llegan a ser peligrosos y quienes los hacen sufren daños. Para evitar que los adolescentes practiquen los retos negativos o challenges, el especialista sugiere enseñarlos a pensar. Una de las maneras de ayudarlos a saber diferenciar entre un reto blanco o negro es fomentando el pensamiento crítico y motivar a que se hagan preguntas sobre las acciones que intentan realizar. Interrogantes como: ¿Qué reto es?, ¿cómo es?, ¿cuándo hay que hacerlo?, ¿dónde se lleva a cabo?, ¿con quién se tiene que hacer?, ¿cuánto cuesta llevarlo a cabo? y ¿por qué se tiene que hacer? podrían ayudar a que los adolescentes se cuestionen sobre la seguridad, la complejidad, los riesgos y las consecuencias de cualquier tipo de reto.
Por su parte, Óscar Ortega se refirió a los videojuegos, indicando que muchos de ellos fortalecen habilidades como la tolerancia a la frustración, trabajo en equipo, comunicación y colaboración. Sin embargo, los cuidadores deben estar muy atentos en cuanto a contenidos, tipo de contactos en línea, posibles peligros de estafa, compras desmedidas y tiempos de práctica.
En este sentido, el experto sugiere definir las reglas y los límites (tiempo y condiciones de uso); conocer su etiquetado, que garantiza que los contenidos correspondan a la edad de los usuarios; limitar las compras con tarjetas de prepago u otros métodos; aplicar controles parentales y, sobre todo, conversar entre padres e hijos sobre el tema de los videojuegos no solo para identificar posibles amenazas, sino para compartir en familia.
Por último, Nazly Barrero habló de la violencia digital, definiéndola como la agresión psicológica que realiza una persona a través de las nuevas tecnologías. Señaló que existen varios tipos de violencia digital como son ciberbullying (acoso); grooming (acoso sexual); sexting (transmisión de material sexual); happy slapping (agresiones en vivo); entre otros. Mencionó que cuando un niño es violentado, en el entorno digital, suele tener bajo rendimiento escolar, aislarse, ser agresivo o tener ansiedad, depresión, miedo, baja autoestima y trastornos del sueño. Ante ello, la especialista recomienda ser más conscientes de la tecnología que se les da a los niños, las niñas y los adolescentes; usar controles parentales en los dispositivos; y acercarse a los protocolos de ayuda y apoyo, principalmente, para denunciar.
Para Early Institute es fundamental proteger a este grupo social de cualquier situación de riesgo. Por esta razón reconocemos el papel de la prevención y del conocimiento como herramientas clave para enfrentar la violencia en sus entornos. En el ámbito digital, es vital alentar un adecuado uso de la tecnología, por lo que invitamos a los responsables de la crianza a poner atención en las prácticas virtuales que efectúan los niños, las niñas y los adolescentes para garantizar su seguridad y sano desarrollo.
Hacia la erradicación de la violencia en la primera infancia
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
El uso de programas de parentalidad, mejorar la colaboración entre instituciones y brindar herramientas a los cuidadores; son algunas recomendaciones para combatir la impunidad.
Con el interés de evidenciar la situación de la primera infancia mexicana en diferentes dimensiones, Early Institute creó el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI) México. Es la única plataforma de su tipo en nuestro país que monitorea, analiza y da seguimiento a ámbitos de la mayor relevancia para ese sector de la población, como cuidado, educación, seguridad, salud y nutrición.
A propósito de la herramienta, se convocó a una mesa de discusión, integrada por especialistas que emitieron sus opiniones en torno a una de las problemáticas que más afectan a los niños y las niñas en sus primeros años de vida. Fue así como se desarrolló el panel “Protección de la primera infancia ante un entorno de violencia”, con la participación de Abigail Casas Muñoz, investigadora del Instituto Nacional de Pediatría (INP); Alejandra Ríos Cázares, directora general adjunta de Desarrollo, Análisis e Indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); Jorge Cuartas Ricaurte, codirector de la Fundación Apapacho; Tania Ramírez, directora ejecutiva de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), y Renata Díaz Barreiro Castro, líder del proyecto SIPI México.
En un primer momento, la discusión se centró en la violencia que aqueja a la primera infancia para después hablar de recomendaciones para erradicar este fenómeno.
Abigail Casas habló del desconocimiento de lo que es la conducta y el desarrollo de niños y niñas, lo que deriva en la adopción de formas incorrectas de crianza como lo es el castigo físico.
Para Alejandra Ríos, hay poca información sobre la problemática, evitando que se conozca con precisión lo que ocurre. Este oscurantismo se agudiza ante la dificultad que existe para captar los datos, en tanto las instituciones involucradas en el tratamiento del fenómeno (salud, justicia, bienestar social, etcétera) tienen variaciones en sus registros administrativos.
Jorge Cuartas comentó que 1 de cada 2 niños menores de 5 años recibe castigos físicos, acciones que se sabe tienen efectos nocivos en su crecimiento. Esta situación hace necesario que se ponga atención en la violencia en los hogares y que se considere necesario un mayor apoyo a madres y padres, pues existe un desconocimiento de métodos de disciplina adecuados.
Renata Díaz sostuvo que, de acuerdo con datos del INEGI, diariamente 6 niños y niñas en primera infancia sufren violencia sexual, siendo más afectadas las niñas (73 por ciento). Se refirió a la escasa cultura de denuncia, pero también al limitado acceso a la justicia. Dijo que de las de las 21 mil 717 carpetas de investigación de delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes, en 2020, el 10 por ciento fueron de primera infancia.
Para Tania Ramírez, es fundamental considerar la violencia armada que atraviesa el país. Dijo que de las más de 100 mil personas desaparecidas, 16 por ciento son niños, niñas y adolescentes.
Ante este panorama, algunas de las recomendaciones fueron: uso de programas de parentalidad para acompañar a las familias; en este tema el reto es escalar ese tipo de apoyos a nivel nacional. También se sugiere mejorar la colaboración entre instituciones, incluidas las del ámbito académico; apoyarse en el marco normativo donde se han dados importantes avances; innovar en estrategias para entender mejor y más la problemática; brindar herramientas a los cuidadores primarios; generar mayor corresponsabilidad en el cuidado integral de la primera infancia; robustecer organismos como el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), y combatir la impunidad.
En Early Institute reconocemos la experiencia de instituciones públicas y privadas en apoyo a la generación de entornos seguros para la primera infancia.
Las mesas de discusión del SIPI México, son un primer paso para una agenda de trabajo con especialistas, organizaciones de la sociedad civil, entidades e instituciones de gobierno y organismos internacionales. Sus contribuciones y esfuerzos dan cuenta del alto compromiso que nos une e impulsa a seguir con nuestra visión: construir un mundo donde los niños puedan ser niños. Los invito a consultar SIPI México en https://staging.earlyinstitute.org/sipimexico/.
Atendamos la discriminación laboral por embarazo en México
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
La igualdad empieza con las condiciones de las licencias de incapacidad que deberían ser tanto para madres como para padres.
Enfrentar la discriminación laboral por embarazo, en México, requiere de alianzas y compromisos, además de información y voluntad para entender la problemática desde sus diversas aristas. En ese sentido, Early Institute organizó una mesa de discusión con la participación de especialistas para reunir opiniones y recomendaciones en torno a este fenómeno que afecta a mujeres embarazadas y a sus hijos e hijas por nacer.
En la reunión, se contó con la participación de Ana Lucía Cepeda, cofundadora de Bolsa Rosa; Denisse Montesinos, cofundadora de Mujeres en Finanzas; Paola Bortoluz, fundadora de Her Safe Place y Sofía Pérez Gasque Muslera, presidenta del Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias. En sus intervenciones coincidieron que la discriminación laboral en el trabajo es un asunto cultural, pero que deteriora gravemente la competitividad del país.
Sofía Pérez sostuvo que, desafortunadamente, esta problemática es poco visibilizada. Por lo tanto, es poco entendida en su abordaje, aunque en el ámbito empresarial se debería enfatizar en lo mucho que se pierde, en términos económicos, con el daño ocasionado a las mujeres trabajadoras gestantes.
Por su parte, Ana Lucía Cepeda puntualizó que es una problemática de difícil medición y compleja. Señaló su vinculación con la equidad y que, en el caso de una etapa de embarazo, la igualdad empieza con las condiciones de las licencias de incapacidad que deberían ser tanto para madres como para padres.
Para Denisse Montesinos, la problemática continuará mientras no se retome desde el liderazgo de las empresas y se integre a su visión estratégica. Para ello es necesario cambiar la cultura organizacional, así como tener diagnósticos, incentivos y métricas que posibiliten la protección de las mujeres embarazadas en el trabajo.
Hoy en día, en nuestro país, en proporción del trabajo en casa, la mujer participa en un 50.4 por ciento, en contraste con los hombres que muestran 19 por ciento. Un dato más es que 80 por ciento de las mujeres de la población económicamente activa tiene un trabajo independiente por la falta de diversidad y flexibilidad laboral. Si se eliminara la desigualdad laboral se incrementaría en un 35 por ciento la participación de la mujer en las actividades económicas, impactando en la productividad empresarial y en la competitividad nacional. Asimismo, este aumento de la participación de la mujer en la actividad económica podría propiciar un incremento del 70 por ciento de la tasa del PIB actual.
Por su parte, Paola Bortoluz acentuó la relevancia de abordar este fenómeno con el rigor y la seriedad que se merece. Invitó a observar las experiencias de otros países para enfocarse en la construcción de un sistema que dé cabida a la maternidad sin tener que pagar el alto costo que suelen enfrentar las mujeres.
También se dijo que México, siendo integrante de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), no está a la par en condiciones de flexibilidad, rentabilidad, productividad y nivel de ingresos que el resto de los países miembros y que en foros recientes se ha insistido que reducir la brecha de condiciones económicas, salariales y de oportunidad de hombres frente a mujeres llevaría 150 años si no se actúa para acelerar el proceso.
Entre las propuestas para fortalecer el papel de las madres trabajadoras en la actividad económica se habló de implementar herramientas con perspectiva de género, lo cual también ayuda a las empresas. En este punto, las mujeres deberían tener una participación en sus trabajos con flexibilidad laboral y garantías de respeto hacia la maternidad, la lactancia y la salud, ya que suelen tener mayor nivel de estudios de posgrado frente a los hombres con puestos directivos, operativos y ejecutivos.
La mesa se hizo a propósito del estudio La discriminación laboral por embarazo, que Early Institute integró para evidenciar las causas, conductas y consecuencias de esta práctica que atenta contra las mujeres, pero también pone en riesgo la vida de los niños y las niñas por nacer.
Para los integrantes de Early Institute es primordial asegurar la protección de la gestación y la primera infancia de manera integral. Además de describir la problemática nos enfocamos a establecer lazos con organismos públicos y privados para generar propuestas que logren erradicar este fenómeno que, además de vulnerar los derechos de la mujer, impide el sano desarrollo de sus bebés. Puedes consultar el estudio en: https://staging.earlyinstitute.org/discriminacion-laboral-por-embarazo/DLE.pdf
Urge proteger la maternidad en el trabajo
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
Lamentablemente la discriminación laboral por embarazo es una práctica que daña más a las mujeres con bajos salarios.
Con el objetivo de prevenir y atender una de las problemáticas más graves en contra de las mujeres embarazadas en el trabajo, Early Institute difunde el estudio La discriminación laboral por embarazo, en apoyo a dicho sector de la sociedad mexicana. Entre otros datos, en la investigación se revela que 88 por ciento de los casos es en el ámbito particular, mientras que en el sector público se registra un 12 por ciento. Sin duda, la situación es preocupante por la terrible afectación que sufren no solamente las mujeres, sino también las niñas y los niños por nacer.
En este sentido, el estudio señala la complejidad del fenómeno y cuestiona: “el problema es mucho más grave de lo que pensamos y sus alcances tan amplios que nos definen como comunidad: ¿qué tipo de sociedad somos, si no garantizamos un ambiente sano y seguro para las niñas y los niños en su primera infancia?”.
Lamentablemente la discriminación laboral por embarazo es una práctica que daña más a las mujeres con bajos salarios. “Respecto al lugar de trabajo, el modelo muestra que las mujeres empleadas en compañías o empresas privadas, bancos u hospitales tienen un riesgo relativo mayor de padecer discriminación por embarazo (32 por ciento mayor) y el riesgo relativo es mucho mayor para las empleadas en fábricas (166 por ciento mayor)”.
Por su parte, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2021 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló que existen 2 millones 764 mil 991 mujeres trabajadoras que, en los cinco años previos, sufrieron alguna forma de discriminación laboral relacionada con el embarazo.
Sobre esto, en la publicación también se habla de las diferentes formas de violencia hacia la mujer durante la gestación, e incluso, después de parir, siendo ellas: acoso y hostigamiento laboral; descuento económico por ejercer licencias médicas; obligación de trabajar en periodo de incapacidad por maternidad; no ser contemplada para ascensos; no renovar su contrato por honorarios en el periodo de incapacidad; despido, entre otras. Todas estas conductas vulneran el ejercicio de la maternidad, atentando contra los derechos laborales.
Ante este panorama, es necesario cambiar la idea de ver la maternidad como una desventaja y “posicionar al embarazo y la maternidad en el eje de todas las acciones y estrategias implementadas en los distintos sectores sociales, especialmente en el laboral, a fin de cambiar la percepción”.
Para Early Institute es fundamental visibilizar este fenómeno en tanto suele ser minimizado y poco atendido por las autoridades. De igual modo es indispensable garantizar la vida, la salud, la integridad y el desarrollo de las niñas y los niños por nacer, lo que implica erradicar el problema desde un enfoque con perspectiva de niñez.
La discriminación laboral por embarazo es la primera entrega de una serie de documentos titulada Prácticas que vulneran la maternidad en México, la cual busca reunir trabajos y evidencia en torno a las mujeres embarazadas y sus hijos e hijas por nacer para concretar políticas públicas que los protejan de una manera integral. Puedes consultar el estudio en: https://staging.earlyinstitute.org/discriminacion-laboral-por-embarazo/DLE.pdf.
La educación en la primera infancia: una agenda pendiente
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) en 2018-2019, sólo el 24.32 por ciento de niños y niñas de 3 y 4 años tuvo un desarrollo adecuado en cuanto a alfabetización.
En México, la educación que se brinda a niños y niñas durante la primera infancia –en sus primeros 5 años de vida– enfrenta diversos retos. Uno de ellos es la falta de reconocimiento social, es decir, los padres y cuidadores no reconocen su importancia, cuando se trata de un aspecto esencial en el desarrollo integral de todo ser humano.
Así coincidieron las especialistas reunidas en la primera mesa de discusión “Educación en la primera infancia; retos y recomendaciones”, organizado por Early Institute, a propósito de los datos que concentra el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), herramienta social y estadística que da seguimiento al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En el panel participaron Irma Lilia Fuentes, subdirectora de Educación Inicial en la Dirección General de Desarrollo Curricular de la Secretaría de Educación Pública (SEP); Brenda González García, directora de Atención de Políticas de Primera Infancia del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes; y las investigadoras Katia Carranza Velázquez, de Mexicanos Primero e Ixchel Beltrán Revilla, del Pacto por la Primera Infancia.
De acuerdo con SIPI México, que a su vez se nutre de bases de datos oficiales, como el Sistema Educativo Nacional, la matrícula preescolar que va de 3 a 5 años tuvo una caída de 8.0 por ciento% de 2018 a 2021. En el ciclo escolar 2018-2019 se registró una inscripción de 71.8 por ciento; en el periodo 2019-2020 fue de 71.4 por ciento, y en el ciclo 2020-2021 bajó aún más, a 65.6 por ciento.
En cuanto a la tasa de escolarización de educación inicial (de 0 a 2 años) la baja fue de 18 por ciento en ese mismo periodo, ya que en el ciclo 2018-2019 se tuvo 4.1 por ciento; en el periodo 2019-2020 fue de 3.8 por ciento, y en el ciclo 2020-2021 fue de 3.1 por ciento.
Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) en 2018-2019, sólo el 24.32 por ciento de niños y niñas de 3 y 4 años tuvo un desarrollo adecuado en cuanto a alfabetización y conocimientos numéricos.
Estas cifras hablan de un panorama poco alentador, sobre todo, en cuanto a educación inicial se refiere. Las expertas en la mesa de discusión vinculan este fenómeno con distintos aspectos: la necesidad de un cambio cultural; ampliar la cobertura; mejorar la calidad del servicio educativo; fortalecer a los agentes educativos con formación continua y adecuada; priorizar el interés superior de la infancia y poner al centro a los niños y las niñas en la construcción de las políticas públicas.
También hay que garantizar la implementación de la recientemente lanzada Política Nacional de Educación Inicial (PNEI) en cuanto a cobertura, calidad y trabajo con las familias. En este sentido, otra cifra que llama la atención es que 40 por ciento de las familias mexicanas no requiere del servicio, de acuerdo con datos compartidos por el Pacto por la Primera Infancia.
Se debe tener mayor presupuesto para impulsar la educación en primera infancia y garantizar un sano ejercicio de los recursos, así como alentar la coordinación entre los diversos sectores involucrados en esta etapa educativa.
En Early Institute afianzamos nuestro compromiso por contribuir en la mejora de la salud; el cuidado y la educación; la seguridad y la protección de la primera infancia y sabemos que la responsabilidad es compartida. SIPI México reúne datos para facilitar el análisis de la situación actual de las niñas y los niños de México, desde un enfoque estadístico, pero también de derechos, motivo por el cual las voces de especialistas ofrecen otra dimensión de entendimiento a lo que ocurre hoy en día en un ámbito educativo complejo y desigual. Los invito a consultar SIPI México en https://staging.earlyinstitute.org/sipimexico/
México y su inversión en primera infancia
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
México enfrenta severos retos en inversión en primera infancia, presentando incluso porcentajes muy bajos de gasto público en comparación con el promedio de países en América Latina.
En días pasados, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) dio a conocer la investigación Gasto para la primera infancia en 2021. Distribución en entidades federativas, con cifras referentes a la inversión en primera infancia durante 2021 y a la distribución de recursos en los diferentes estados de la República mexicana.
En primer lugar, el estudio señala que en ese año “el Gasto Exclusivo para Primera Infancia (GEPI) fue de 16 mil 120.4 millones de pesos (mdp), esto representó mil 247 pesos para la atención de cada niño o niña. En contraste, en 2022 el gasto en pensiones y costo de la deuda ascienden a 86 mil 830 y 6 mil 412 pesos per cápita respectivamente (CIEP 2022)”.
Sin duda, este primer dato da cuenta de la escasa importancia que se le brinda a la primera infancia mexicana, cuando debería ser un sector con mayor atención. Hay que recordar que esta etapa abarca de los cero a los cinco años, tiempo en el que niños y niñas observan un desarrollo cognitivo, social, emocional y motriz sustancial, en tanto su cerebro alcanza sus niveles máximos de crecimiento.
Pese a la relevancia de esta etapa, México enfrenta severos retos en inversión, presentando incluso porcentajes muy bajos de gasto público en comparación al promedio de países en América Latina.
De acuerdo con el CIEP: “El GEPI incluye cuatro programas presupuestarios que atienden exclusivamente a la primera infancia: servicios de guarderías del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); Estancias del Bienestar y Desarrollo Infantil (EBDI) del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); el Programa Expansión de la Educación Inicial de la Secretaría de Educación Pública (SEP); y el Programa de Apoyo para el Bienestar de Niños, Niñas Hijos de Madres Trabajadoras (PABNNHMT) de la Secretaría del Bienestar. En conjunto, los cuatro programas representaron solo 0.21 por ciento del total del gasto ejercido en 2021″.
Cabe mencionar que tres de los cuatro programas ejercieron menos recursos de los asignados. “El programa de servicios de guardería del IMSS fue el que presentó un mayor subejercicio, gastó 2 mil 520 mdp menos que lo aprobado, en tanto que el programa EBDI del ISSSTE fue el único que presentó un sobreejercicio de 31 mdp”.
En cuanto a la distribución por entidad, el documento señala un ejercicio inequitativo: “La Ciudad de México fue la entidad que ejerció mayores recursos para atender a primera infancia, con un gasto per cápita de 4 mil 330 pesos. Le siguen las entidades de Chihuahua y Colima con gastos per cápita por arriba de 2 mil 500 pesos. En contraste, las entidades que ejercieron menores recursos per cápita destinados a la atención de la primera infancia fueron Hidalgo y Chiapas, quienes ejercieron menos de 300 pesos per cápita para primera infancia”.
Esta desigualdad favorece mayor pobreza y diferencia de oportunidades, lo que pone en riesgo a niños y niñas en primera infancia, quienes conforman casi 10 por ciento de la población total mexicana.
Con este estudio, se sigue evidenciando que en México se invierte poco en primera infancia, lo que compromete la igualdad social y económica del país.
En Early Institute hacemos un llamado a efectuar mayores esfuerzos para garantizar una protección integral a esta población, en tanto se sabe que los países que otorgan mayores presupuestos a su primera infancia reducen costos futuros en la vida adulta de sus ciudadanos. Asimismo, es necesaria una distribución equitativa que cierre las brechas de pobreza y garantice la igualdad de oportunidades a niñas y niños; además de que se aprovechen eficazmente los recursos públicos en beneficio de los más vulnerables.
Detengamos la violencia sexual infantil en línea
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
Durante la primera mitad de 2022, a nivel mundial se han creado 20 mil páginas web con imágenes de abuso sexual infantil.
En materia de abuso sexual infantil en línea, el mundo se enfrenta a severas amenazas, que no debemos ignorar. En un reciente informe de la asociación británica Internet Watch Foundation (IWF) se revela que esta práctica va en aumento de manera alarmante. La organización ha registrado que, durante la primera mitad de 2022, a nivel mundial se han creado 20 mil páginas web con imágenes de abuso sexual infantil, incluyendo cerca de 56 mil imágenes con contenido explícito generado por niños y niñas de 7 a 10 años de edad.
Este contenido autogenerado es producto de la manipulación o extorsión que llegan a sufrir los menores por parte de adultos, quienes aprovechan las herramientas digitales para convencerlos de producir material explícito transmitido ya sea en imágenes o videos.
El problema es de tal magnitud que se habla de un incremento de 360% en la creación de contenido autogenerado entre 2019 y 2021, lo que representa una alerta importante para las autoridades. Lamentablemente la manera con la que los delincuentes logran que niños y niñas se fotografíen o videograben por sí mismos es relativamente fácil al argumentar mayor aceptación social o recurrir a la extorsión. El riesgo aumenta ante la escasa vigilancia en el uso de los dispositivos digitales por parte de los cuidadores, logrando la proliferación de la violencia sexual en línea.
Internet Watch Foundation advierte que la tendencia es mundial y creció con mayor rapidez con la pandemia.
En México, además, hay evidencia de que los pederastas han encontrado en nuestro país un refugio privilegiado ante la falta de medidas de seguimiento y detención a redes mundiales dedicadas a cometer delitos sexuales en contra de niños, niñas y adolescentes.
Por su parte, el informe Análisis indicadores de violencia en internet contra adolescentes, publicado por Alumbra, una iniciativa de Early Institute que busca prevenir la violencia sexual infantil, señala que “la violencia a través de internet tiene consecuencias graves para las niñas, los niños y los adolescentes y en México continúa siendo preocupante pues casi 1 de cada 4 adolescentes reportó haber sufrido ciberacoso en el periodo de octubre 2019 a noviembre 2020″.
Como se ve, el fenómeno es un foco rojo y amerita tomar medidas para evitar las agresiones sexuales en contra de un grupo social que debiera estar totalmente protegido. En este sentido, en Early Institute hacemos un llamado a vigilar y estar atentos a la actividad de nuestros hijos e hijas en internet con acciones avaladas por organismos internacionales, siendo ellas: 1) conocer y hablar con niños, niñas y adolescentes sobre los riesgos que existen en internet; 2) mantenerse involucrado en su mundo digital; 3) conocer con quién interactúan en línea; 4) usar controles de privacidad y seguridad, y 5) bloquear y reportar a personas que los incomoden. Sobre todo, es necesario denunciar todo acto que vulnere la integridad física y emocional de los niños, las niñas y los adolescentes en el entorno virtual.
El cuidado de este sector es una responsabilidad que nos compete a todos y detener cualquier práctica que atente contra su vida y seguridad debe ser siempre la prioridad.
Por la protección a la primera infancia mexicana
Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero
El Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), es la primera herramienta social, en nuestro país, que permite conocer el estado actual de este grupo social desde el vientre materno
Aun cuando se sabe que la primera infancia es trascendental en la vida de las niñas y los niños e influye de manera significativa en su edad adulta, en México no se invierte en su protección, agravando su óptimo desarrollo y, por consecuencia, aumentando las desigualdades sociales y económicas en el país.
Una de las fallas sustanciales es la falta de información, ya que pese a los esfuerzos públicos y privados que se han efectuado para recabar algunos indicadores relacionados con la primera infancia, éstos carecen de una actualización constante, suelen ser poco exhaustivos o no cuentan con una alineación a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Por estas razones, en Early Institute, en colaboración con Fundación Coppel, hemos desarrollado el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), que integra 142 indicadores relativos a la salud, educación, alimentación, seguridad, protección, pobreza, talla, escolaridad, entre otros datos, de niños y niñas mexicanos de 0 a 5 años.
Se trata de la primera herramienta social, en nuestro país, que permite conocer el estado actual de este grupo social en diferentes rubros vitales para su desarrollo desde el vientre materno, mediante el monitoreo, análisis e incidencia basada en un marco conceptual y evidencia científica.
El SIPI México no es un recurso meramente numérico y lleno de datos, sino que indica cómo están y dónde están las niñas y los niños en México, así como señala qué se puede hacer en su beneficio. Es un mapa social que evidencia, de manera humanizada, los requerimientos y las necesidades fundamentales de este grupo vulnerable de la sociedad mexicana con miras a tomar acción en su resguardo.
El objetivo es ofrecer un sistema que reúne datos para facilitar el análisis de la situación actual de las niñas y los niños de México, desde un enfoque estadístico, pero también de derechos, con miras al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
De este modo, se busca: a) Visibilizar, monitorear y dar seguimiento a los indicadores más relevantes de la primera infancia hacia el cumplimiento de la Agenda 2030; b)Transferir conocimiento sobre la primera infancia, en México, para contribuir al diseño e implementación de políticas públicas; c) Generar recomendaciones para organizaciones, instituciones y actores interesados en llevar a cabo acciones para el desarrollo de la primera infancia; y d) Incrementar las capacidades de tomadores de decisión para el impulso de iniciativas relacionadas con la primera infancia.
Hay que decir que el tema no es menor cuando la población de primera infancia representa casi el 10 por ciento de la población mexicana total, es decir, una de cada 10 personas son niños y niñas de entre 0 y 5 años. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México residen 12 millones 226 mil 266 niñas y niños en dicho rango de edad, siendo 50.6 por ciento del sexo masculino y 49.4 por ciento del femenino.
El Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México) es un proyecto a largo plazo y busca contribuir a mejorar las condiciones de vida de niñas y niños, grupo al cual se ha dejado de lado, pues solamente el 0.8 por ciento del Producto Interno Bruto, en el país, es destinado al gasto público requerido por esta población.
El Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México) se puede consultar en www.earlyinstitute.org/sipimexico/ y con él, Early Institute y nuestros aliados reafirmamos nuestro compromiso en la atención y protección de la primera infancia nacional.