La niñez ante un sistema de salud inaccesible

Por: Renata Díaz Barreiro, Ejecutiva de Investigación de Early Institute
Publicación original de: El Sol de México

La pandemia ha puesto foco a una de las necesidades más básicas de cualquier niña o niño y revalorizar la importancia de su salud y bienestar. Desgraciadamente, en México el panorama de la salud es complicado y poco alentador.

Durante la mesa de discusión: “Obstáculos y soluciones para la salud de la primera infancia”, organizada por Early Institute, el Dr. Héctor Hernández Bringas, investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) comentó sobre el tema de la salud durante la primera infancia.

De acuerdo con datos encontrados en la plataforma SIPI México del CONEVAL, de 2018 a 2020 aumentó en 77% la carencia por acceso a la salud en la primera infancia pasando de 17.6% de niñas y niños menores de 6 años a 31.2% con esta carencia en 2020. En estados como Chiapas, Estado de México y Michoacán las cifras superan el 40%.

La salud de la primera infancia pone el foco sobre binomio madre e hijo, pues durante esta etapa es fundamental que las madres tengan una atención de calidad durante el embarazo, parto y puerperio. Por ser un momento crucial para niñas y niños es indispensable llevar a cabo las consultas de niño sano continuamente para evitar problemas en el desarrollo, en la nutrición, en la salud y en el aprendizaje temprano.

Sin embargo, la atención en salud no es prometedora, al analizar algunos de los indicadores clave del SIPI México, plataforma dedicada al monitoreo, análisis e incidencia en políticas públicas de la primera infancia; se observa que en México el 20 por ciento de niñas y niños de la primera infancia no se están desarrollando adecuadamente, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT, 2021). En esta misma encuesta se refleja que el 60 por ciento de las niñas y niños fueron al menos a una “consulta de niño sano”, un índice bajo porque se recomiendan dos consultas para el neonato, seis consultas para las y los menores de 1 año y 2 consultas al año hasta que se cumplen los 4 años.

En tanto, con información de la Secretaría de Salud, en 2022 se registró una razón de mortalidad materna de 30 defunciones maternas por cada cien mil nacimientos vivos. Es decir, México no ha alcanzado la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que debía cumplirse en 2015, de 22 defunciones.

Ante el panorama, el Dr. Bringas explicó que no se ha logrado incidir en las barreras estructurales: “Se ha hecho algo en dar antibióticos y el esquema de vacunaciones, pero no se ha hecho nada en las causas estructurales como desigualdad, pobreza y acceso a servicios de salud, a medicamentos, además en materia de combate a la desnutrición”, remarcó ante representantes de diversas organizaciones de la sociedad civil.

Durante la mesa, se discutió respecto a que el acceso a la salud y seguridad social está ligado al empleo formal y la falta de ellos conduce a la vulnerabilidad. Con el retiro del Estado y el aumento de la informalidad, el 60% de la población no tiene acceso a estos servicios. En las zonas rurales, la situación es aún más difícil debido a la falta de recursos y la discriminación étnica y social. La necesidad de garantizar el acceso universal a la salud y seguridad social es crucial para proteger a la población vulnerable.

El especialista de la UNAM abogó porque haya una reforma integral al sector salud. Sin embargo, vaticinó que por ahora ese cambio de fondo es imposible, por las condiciones presupuestales y de organización institucional que prevalecen. Hay un sesgo ideológico, una negación a aceptar lo que en el pasado sí funcionó, como lo fue, con sus limitantes o fallas, el Seguro Popular.

Necesitamos caminar hacia la universalización del acceso a los servicios de salud haciendo ajustes significativos para evitar la duplicidad de esfuerzos y el desperdicio de recursos. El Dr. Héctor Bringas señala que en “América Latina, gran parte de la inversión en salud se financia de forma individual; se debe decidir si es mejor transferir recursos a personas o fortalecer las organizaciones de salud, la segunda opción parece más conveniente”.

Dadas las carencias y urgencias en servicios de salud, desde Early Institute consideramos imperante priorizar la salud y atención que requieren las madres, y las niñas y niños de la primera infancia. Nos lo dice la evidencia científica, si invertimos hoy en la primera infancia tendremos menos costos en salud, educación, en el sistema de justicia penal y disminuyen las desigualdades sociales. La primera infancia no puede esperar, necesita ser priorizada.

Aprueban iniciativa sobre pensiones alimentarias

Por: Renata Díaz Barreiro, Ejecutiva de Investigación de Early Institute
Publicación original de: El Sol de México

La reciente reforma a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en México ha sido una medida necesaria para garantizar el cumplimiento de las pensiones alimentarias a las niñas, niños y adolescentesa este sector. Esta iniciativa ha sido aprobada por unanimidad en el pleno del Senado de la República el pasado 22 de marzo, y busca fortalecer el cumplimiento de este derecho en todo el país.

La pensión alimentaria es un derecho de las hijas e hijos en caso de separación o divorcio de las madres y padres, ya que la responsabilidad de una persona de procurar el bienestar y su sano desarrollo, de sus hijas e hijos es independiente al estado de su matrimonio. Sin embargo, la realidad es que muchas veces se presentan situaciones en las que los padres evaden esta responsabilidad y no cumplen con esta obligación, dejando sin protección a las y los miembros más vulnerables de la familia., las niñas, niños y adolescentes.

Sobra decir, que las niñas, niños y adolescentes necesitan tener cuidadores que les brinden amor y cuidado y que, además, provean los aspectos básicos para poder desarrollarse, tal es el caso comode una vivienda, ropa, atención médica, educación, actividades recreativas y, por supuesto, una alimentación diversa y balanceada.

Según los datos brindados por legisladores, entre el 70 y 80% de las pensiones alimentarias decretadas por los tribunales de familia son incumplidas, y en 9 de cada 10 casos, las demandantes son mujeres.

Además, es importante señalar que los juicios frecuentemente toman tanto tiempo que las madres tienen que criar a sus hijas e hijos con pocos recursos, aunque el padre tenga suficientes recursos para aportar. Lamentablemente, en diversas ocasiones cuando se dicta la sentencia, las niñas, niños y adolescentes ya han crecido.

Esta reforma es una buena noticia, pues establece la creación de un Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias, con el objetivo de concentrar la información de personas deudoras alimentarias.

Este registro permitirá que las autoridades de los tres órdenes de gobierno dispongan de la información necesaria para establecer como requisito la presentación del certificado de no inscripción en el mismo, para realizar procedimientos y trámites como: a) licencias y permisos de conducir, b) pasaportes o documentos de identidad de viaje, c) trámites realizados ante notario público como la compraventa de inmuebles, d) para participar en cargos de elección popular, e) e incluso se requerirá el certificado en las solicitudes para contraer matrimonio, y el oficial del Registro Civil deberá hacer del conocimiento de los contrayentes en caso de que alguno se encuentre inscrito en dicho registro.

Es imprescindible recalcar que la falta de pago de la pensión alimenticia es un delito cuando se cuentan con los recursos suficientes, y no se proporciona. La pensión alimenticia busca garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes y fomentar la responsabilidad parental.

Sin duda, estas reformas son necesarias para fortalecer el cumplimiento de las pensiones alimentarias y garantizar los derechos de las niñas, niños y adolescentes.

Desde Early Institute, vemos con buenos ojos este tipo de medidas que buscan proteger a los niños y niñas más vulnerables de nuestra sociedad. Deseamos que éestas medidas sean efectivas para fortalecer el cumplimiento de las pensiones alimentarias y que se logre proteger a las niñas, niños y adolescentes. Es necesario seguir trabajando para garantizar el cumplimiento de los derechos de la infancia y promover una cultura de responsabilidad parental para avanzar en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria y justa. para las personas.

Infancia quieta y encerrada, el gran desafío

Por: Renata Díaz Barreiro, Ejecutiva de Investigación de Early Institute
Publicación original de: El Sol de México

El día de hoy te vengo a contar una historia. Hacía unos años en un pueblo mexicano, las calles estaban llenas de niñas y niños corriendo y jugando sin preocupaciones. Jugaban a las escondidas, quemados, un palo se volvía juguete, contemplaban catarinas e imaginaban escenarios llenos de diversión.

Sin darnos cuenta en qué momento, la libertad de las niñas y niños se volvió limitada. Ya no juegan tanto tiempo en la calle, sino que se están cada vez más encerrados en “cajas”. La escuela se convirtió en un espacio para permanecer quietos, así como la casa, otra caja en la que están encerrados gran parte del tiempo, viendo televisión o navegando en sus celulares.

La realidad es que la niñez, en los últimos años, ha estado perdiendo la oportunidad de interactuar con el mundo real y experimentar con sus cinco sentidos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública 2021, el 62% de las y los cuidadores no dejaron salir a niñas, niños y adolescentes fuera de su hogar por la percepción de inseguridad pública. En estados como Tabasco este dato llega al 84% de niñas y niños.

Además, según la Encuesta Nacional sobre la Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2020, en México, 75% de la población de 12 años y más utilizó Internet en cualquier dispositivo. Es común que las niñas y los niños, desde edades tempranas, pasen gran parte de su tiempo en internet, lo que puede tener efectos negativos en su desarrollo y salud si no se controla adecuadamente.

Este tema se conecta a uno muy importante, y es que en México tenemos altos índices de obesidad infantil. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2021, en México el 7.8% de la primera infancia (niñas y niños menores de 5 años) tiene sobrepeso u obesidad y esto da un brinco alcanzando en promedio el 40% cuando hablamos de niñas y niños de 5 a 12 años y también de adolescentes de entre 13 a 17 años.

Sin lugar a dudas, la obesidad infantil es multifactorial y está relacionada con las bebidas azucaradas, alimentos procesados, malos hábitos alimenticios poca actividad física, la percepción de inseguridad de los cuidadores, y la sobre exposición a dispositivos electrónicos. Y qué nos dicen estos datos, que nuestra niñez esta encerrada, pegada al celular y con una mala nutrición.

Durante los primeros años, es esencial exponer a las niñas y los niños a contextos y actividades de calidad que promuevan un desarrollo óptimo del cerebro. Algunos ejemplos en los cuales se puede visibilizar un entorno positivo para el desarrollo infantil son a través de la actividad física, el fomentar el juego y la exploración en la naturaleza, ya que esto puede proporcionar una experiencia de aprendizaje y un ambiente saludable para el desarrollo.

El contacto con la naturaleza ha probado enormes efectos positivos en la salud, además de la reducción de la prevalencia en obesidad infantil, reduce casos de depresión, aumenta la esperanza de vida, mejora la calidad del sueño y de visión. Además, los estudios demuestran que la presencia de áreas verdes reduce las tasas de violencia y aumenta la asistencia escolar, especialmente en las comunidades más vulnerables.

Por ello, desde Early Institute, think tank especializado en primera infancia, consideramos de suma relevancia promover ambientes seguros y espacios verdes para incentivar la actividad física, esto es una necesidad comunitaria, si no hay parques y espacios de interacción, no hay comunidad.

Finalmente, se hace un llamado a las madres, padres y cuidadores a establecer límites en el uso de internet y animar a los niños y las niñas a participar en actividades físicas y en entornos naturales que promuevan un desarrollo saludable. Solo en la medida en la que seamos adultos conscientes de nuestros hábitos podremos cambiar y ser un ejemplo para las niñas, niños y adolescentes.

Siete de cada 10 agresores sexuales están en la familia

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

Siete de cada 10 agresores sexuales están en la familia

Sin lugar a dudas, las niñas y niños están viviendo diversas formas de violencia desde su primera infancia. La violencia está tan normalizada que nos alejamos de lo que debería estar sucediendo, que niñas y niños se desarrollen dentro de un cuidado cariñoso y sensible.

Una de las formas de violencia que más preocupa y que nos hemos enfocado en analizar desde Alumbra, una iniciativa de Early Institute, es la violencia sexual. Esta compromete y tiene afectaciones severas en el desarrollo social, emocional y físico, no solo durante la primera infancia, sino también a largo plazo.

Gracias a diversas fuentes de información como el Inegi, hoy podemos acercarnos a la magnitud de la violencia sexual que existe en México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2021, el 12.6% de las mujeres reportaron haber sufrido alguna forma de violencia sexual durante su infancia y casi 7 de cada 10 reportaron como agresores sexuales a familiares, por lo que sabemos que el enemigo está en casa.

Además, desde el enfoque de denuncias y carpetas de investigación dentro del Censo Nacional de Procuración y Justicia Estatal 2021, es posible conocer que la violencia comienza desde la primera infancia, es decir niñas y niños que no han cumplido 6 años. Diariamente alrededor de 6 niñas y niños de la primera infancia sufren violencia sexual lo cual equivale a 2,078 carpetas de investigación abiertas, de las cuales el 73% son del sexo femenino.

Desde Alumbra, observamos grandes retos para proteger a las niñas y niños de la violencia sexual. En primer lugar, se observa una enorme cifra oculta y silencio alrededor del problema, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública el 95% de los delitos sexuales no se denuncian.

Respecto a esto, desgraciadamente mamás, papás y cuidadores tienen capacidades deficientes de prevención. Primeramente porque existen bajos niveles de educación sexual al interior del núcleo familiar, son temas “tabú” y además, se desconocen aspectos esenciales respecto al problema como el hecho de que los principales agresores se encuentran en la familia.

Lo anterior me lleva al tercer punto, y es que el problema comúnmente se le atribuye al ámbito familiar. La protección de niñas y niños no solamente es responsabilidad de la familia, es una responsabilidad colectiva. Frecuentemente docentes, personal de salud, y personal de justicia no se encuentran capacitados y sensibilizados sobre el tema y cuando niñas y niños acuden a estas instancias, no saben cómo atender. Por poner un ejemplo, en 2021, 441 niñas y niños de la primera infancia acudieron a una unidad de salud requiriendo atención médica.

Está demás decir que una niña o niño no puede llegar a un hospital o a su escuela y que una violencia no sea detectada, resulta indispensable que actuemos y que tengamos políticas públicas enfocadas en la prevención y atención de la violencia contra niñas y niños.

Desde Early Institute, consideramos imperante atender y enfrentar todos los casos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes para garantizar su protección. Por ello recomendamos continuar generando conocimiento para poder erradicarla, el acceso a la información es clave para prevenir y sobre todo para diseñar estrategias e incidir en política pública con esfuerzos focalizados. Además, consideramos indispensable fortalecer las capacidades de prevención de cuidadores, sobre todo porque sabemos que la educación sexual debe comenzar desde la primera infancia para que desde ahí comience el desarrollo de habilidades para la protección. Por último, es urgente ampliar las capacidades de diagnóstico, detección y atención sobre todo en el ámbito de salud y el escolar, debido a que particularmente para la prevención en la primera infancia, son aliados imprescindibles.

Debemos comprender la importancia de la primera infancia y entender que todas y todos tenemos una corresponsabilidad para su protección. La violencia contra niñas y niños debe ser erradicada en todas sus formas, como sociedad tenemos que ser guardianes de nuestra niñez mexicana y su protección tiene que ser un tema prioritario en la agenda pública.

Investigadora en Early Institute

La pandemia, retroceso educativo para la primera infancia

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

Especialistas con años de experiencia en materia de educación inicial y preescolar se reunieron para identificar los retos y recomendaciones en la mesa de discusión de sobre educación del Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México) impulsada por Early Institute.

En el panel participaron Irma Luna Fuentes, subdirectora de Educación Inicial en la Dirección General de Desarrollo Curricular de la Secretaría de Educación Pública (Sep); Brenda González García, directora de Atención de Políticas de Primera Infancia del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna); y las investigadoras Katia Carranza Velázquez, de Mexicanos Primero e Ixchel Beltrán Revilla, del Pacto por la Primera Infancia.

Inicialmente se dieron a conocer datos oficiales y validados disponibles dentro del SIPI en materia educativa, en los cuales se expusieron decrementos sustanciales durante la pandemia en las cifras de educación inicial y preescolar correspondientes a los periodos escolares 2019/2020 y 2020/2021.

La matriculación preescolar – de niñas y niños de entre 3 y 5 años- decreció en 8% en 2020/2021 con respecto al periodo anterior. Aún más preocupante que la tasa de escolarización de educación inicial – niñas y niños de entre 0 y 2 años 11 meses- cayó en 18%. Sin lugar a dudas, la pandemia tuvo un impacto en la educación de la primera infancia, la cual se refiere a niñas y niños de entre 0 y 5 años.

Las reconocidas especialistas en el tema visibilizaron los retos importantes que obstaculizan el impulso de la educación de la primera infancia: asegurar la calidad en los procesos, el reconocimiento social de la educación inicial y preescolar, así como, mayor y mejor asignación presupuestal.

Reconocimiento social

Comúnmente la educación inicial se percibe como el lugar en donde se dejan a las niñas y niños mientras los padres o tutores se trabajan, debido a que el término guardería ha sido muy posicionado. No obstante, existe un gran desconocimiento respecto a los centros educativos, que a través del juego y del fortalecimiento de vínculos afectivos impulsan el desarrollo infantil temprano.

El impacto post pandemia por no llevar a niñas y niños a las escuelas en tiempo puede tener consecuencias brutales. Según lo expuesto, ya se alcanzan a ver y en estos próximos años se visibilizarán aún más los efectos de años previos, puesto que debido a que niñas y niños que no se han relacionado con más personas porque debido a que nunca han dejado a sus cuidadores, por lo que el cambio abrupto puede afectar su desarrollo social, emocional, cognitivo y , físico.

Resulta fundamental difundir que las niñas y niños de entre 0 y 5 años deben asistir a centros educativos, o incluso las modalidades no escolarizadas como lo son los centros comunitarios que hay en cada localidad, porque en estos centros es dónde aprenden y se desarrollan.

Calidad de los procesos

Las especialistas destacaron retos importantes respecto a la necesidad de una regulación con estándares mínimos de calidad en los procesos educativos. Actualmente existen diversos “servicios”, “modalidades”, “guarderías” y “centros educativos” que no necesariamente están incorporados a la SEP y que además, no cumplen con estándares mínimos de calidad.

Además, Lla falta de capacitación de agentes educativos en temas de primera infancia es evidente. De acuerdo a datos oficiales disponibles en el SIPI, el 20% del personal docente no tiene la formación mínima para impartir preescolar. Es necesario que en la educación se fortalezcan las capacidades entorno al marco del cuidado cariñoso y sensible y que se valore el capital humano de agentes educativos que ya están capacitados sin que influyan cambios gubernamentales en su rotación.

Asignación presupuestal

Coincidentemente, el bajo presupuesto en la educación de la primera infancia fue otro gran desafío planteado por las especialistas. Necesitamos una mejor asignación presupuestal en la primera infancia con progresividad y maximización de recursos. Invertir mejor e identificar los aspectos de atención prioritaria.

Desde Early Institute el think tankEarly Instituteconsideramos imperante atender estos aspectos prioritarios. Se necesita difundir sobre la importancia de la educación inicial y preescolar, que no son lugares para guardar a las y los niños mientras se trabaja. Los centros educativos logran a través del juego y vínculos afectivos, apoyarles en su aprendizaje y educación lo cual marcará los cimientos para su desarrollo social, emocional, físico y cognitivo para toda la vida.

Por otra parte, se hace un llamado a las autoridades de los niveles más altos a mejorar la asignación presupuestaria de la primera infancia con progresividad y maximización de recursos. Necesitamos invertir más en la calidad de los procesos educativos sobre todo a través de la capacitación continua de agentes educativos. Las niñas y niños son sujetos de derechos y aprendices competentes y necesitamos garantizar su derecho a la educación.

Más de 6 millones de niñas y adolescentes sufrieron violencia sexual, ENDIREH 2021

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

Esta semana se dieron a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones de los Hogares (ENDIREH) 2021, la cual se realiza cada 5 años y cuyo objetivo es visibilizar la violencia en contra de las mujeres en México. Desgraciadamente, los resultados muestran una alarmante violencia de género en nuestro país, pues 7 de cada 10 mujeres reportaron haber sufrido de alguna forma de violencia.

Los resultados de la Encuesta son realmente preocupantes. Tal es el caso del 12.6% de las mujeres representadas en la ENDIREH que sufrieron alguna forma de violencia sexual antes de los 15 años, lo cual equivale a 6 millones 366 mil 948 niñas y adolescentes. Además, se observa que en 5 años (2016-2021) la violencia sexual ha incrementado un 45%.

Lo más preocupante es que las personas perpetradoras de las distintas formas de violencia sexual en contra de niñas y adolescentes se encuentran dentro del contexto del hogar. Casi 7 de cada 10 mujeres reportaron a alguna persona de su familia: tío(a) (20.8%), primo(a) (17.4%), un no familiar (15.8%), desconocido (9.7%), otro familiar (8.1%), hermano(a) (7.1%), padrastro o madrastra (6.5%), padre (5.2%), abuelo(a) (3.6%), otro (3.3%), madre (0.6%).

La violencia en contra mujeres es una problemática de carácter nacional que inicia desde la niñez y se extiende a toda la vida, no podemos seguir ignorando el problema. Necesitamos construir una sociedad en la que las futuras generaciones no repliquen la violencia sistematizada en contra de las mujeres, y trabajar en conjunto para que la seguridad no dependa de un listado de acciones personales de “precaución”, sino de la responsabilidad de todos y todas de garantizar una vida libre de cualquier forma de violencia.

Nos preguntamos ¿por qué la violencia sexual no ha dejado de crecer en los últimos 5 años? Porque no se ha hecho lo suficiente para visibilizarla y enfrentarla. Desde el ámbito familiar no se rompe el silencio, no se les cree a las niñas, hay una pobre educación sexual pobre y las capacidades deficientes de prevención por parte de cuidadores primarios.

No obstante, el problema no está únicamente en el ámbito familiar, como comúnmente se le atribuye la “bolita”. Como país necesitamos de una responsabilidad colectiva. La única manera de prevenir la violencia sexual infantil y adolescente es a través de mecanismos multisectoriales, ya sea desde el ámbito familiar y comunitario, así como, desde los sectores educativo, salud, y judicial. No podemos seguir ignorando el problema, es urgente mejorar las capacidades de detección, diagnóstico y respuesta en todos los sectores. Necesitamos implementar las medidas de prevención necesarias para lograr erradicar la violencia sexual contra niñas, adolescentes y mujeres de cualquier edad.

En Alumbra, comunidad de conocimiento con más de 50 organizaciones aliadas para la prevención de la violencia sexual infantil y adolescente, consideramos que todas las personas somos responsables de su protección. Es nuestro deber estar informadas(os) y saber cómo prevenir este problema y qué hacer cuando ya haya sucedido. En la plataforma alumbramx.org podrás encontrar herramientas, consejos y otros recursos para proteger a la niñez mexicana de la violencia sexual.

Lactancia materna: la medicina personalizada específica más avanzada

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

“La leche humana no es solo el aporte nutricional perfectamente adaptado para el infante, sino probablemente la medicina personalizada específica más avanzada que recibirá a lo largo de su vida, dada en un momento en el que la expresión genética está siendo delineada para la vida” (Breastfeeding in the 21st century: epidemiology, mechanisms, and lifelong effect publicado en la revista The Lancet en 2016).

La lactancia materna es una de las acciones más efectivas para aumentar posibilidades de supervivencia, proteger de enfermedades infecciosas y crónicas a corto y largo plazo, mejorar el adecuado desarrollo sensorial, cognitivo, motriz y afectivo, también la nutrición y crecimiento de niñas y niños. Además, entre otros beneficios para las madres, reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama y de ovario.

A pesar de sus múltiples beneficios y de ser una estrategia costo-efectiva, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018-2019, únicamente 3 de cada 10 niñas y niños son amamantados de manera exclusiva durante los primeros seis meses de vida.

De acuerdo con los indicadores de lactancia materna de esta misma fuente publicados en el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), el 41.9% de niñas y niños de entre 6 y 11 meses tuvieron una lactancia adecuada y el 34.3% de las niñas y niños entre 6 y 23 meses. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva a libre demanda durante los primeros 6 meses de vida y de manera continuada hasta los 2 años de vida.

Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible -plan maestro mundial de 17 objetivos para lograr un futuro sostenible con menor desigualdad- la lactancia materna es clave, pues se alinea directamente con la nutrición y la seguridad alimentaria para reducir las desigualdades entre países. Sin embargo, estamos lejos de lograr la meta, ya que nuestra tasa de lactancia materna exclusiva es de 28%, en contraste con el 50% que se desea lograr en 2025.

El 7º Foro Nacional de Lactancia Materna, impulsado por el Pacto por la Primera Infancia, destacó diversos focos rojos que obstaculizan la lactancia materna como son la promoción de sucedáneos, pocos espacios públicos y privados para la lactancia en el ámbito laboral, licencia de maternidad limitada y la interferencia de la industria de fórmulas lácteas en las políticas públicas de nutrición y lactancia materna.

A partir del foro se destacan algunas recomendaciones puntuales:

  • Incentivar la lactancia materna a partir de mejorar la calidad de consejería en el ámbito de salud. Siempre respetando que la lactancia materna es diferente para cada mujer.

  • Sancionar y asegurar el cumplimiento del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna- cuyo objetivo es frenar la comercialización agresiva e indebida de sustitutos de la leche materna-. Especificando que frecuentemente la promoción de uso de estos sustitutos de leche materna proviene del personal médico.

  • Fortalecer la cadena de apoyo a la lactancia materna multisectorial para concientizar y sensibilizar de espacios públicos y privados, destacando principalmente la importancia de ello dentro de guarderías y centros educativos.

  • Implementar políticas públicas en favor de la lactancia materna dentro del espacio laboral, favoreciendo un ambiente amigable y respetuoso.

  • Impulso de las licencias de maternidad con especial énfasis en el sector informal.

Durante décadas, se han incrementado las investigaciones en torno al papel del desarrollo de la primera infancia. Específicamente los estudios de lactancia materna muestran extensos beneficios. Desde Early Institute -think tank especializado en primera infancia- se reconoce esta etapa como ventana de oportunidad que mejorar no sólo la nutrición, salud, educación, seguridad y bienestar de cada niño y niña, sino también el bienestar social y económico de la sociedad en su conjunto en el corto y en el largo plazo.

Millones de niñas y niños no se desarrollan adecuadamente en México

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

Hoy no cabe duda que la primera infancia es una etapa determinante para el desarrollo. La creciente evidencia científica ha confirmado que, durante esta etapa, los individuos se desarrollan más rápidamente y son más sensibles a los factores ambientales. Es durante este período que los niños y las niñas comienzan a alcanzar hitos básicos del desarrollo que les permiten involucrarse más y beneficiarse de su entorno.

Si bien se piensa que adquirimos capacidades, aprendizajes y habilidades en la etapa de adolescencia y de la adultez, la realidad es que nuestras capacidades para adquirir conociomientos y aprendizajes se desasarrollan, sobretodo, cuando somos niñas y niños pequeños (primera infancia). Esto tiene su fundamento en la neurobiología, pues durante esta etapa el cerebro crece exponencialmente, y se crean alrededor de 1,000 conexiones sinápticas por segundo.

Desafortunadamente, en México millones de niñas y niños están en riesgo de no alcanzar su potencial óptimo de desarrollo. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018-2019, 2 de cada 10 niñas y niños de entre 3 y 4 años no se están desarrollando adecuadamente, según el Índice de Desarrollo Infantil Temprano.

El Índice mide el desarrollo a través de cuatro aspectos: 1) físico, 2) aprendizaje, 3) socio emocional y 4) alfabetización y conocimientos númericos. Al respecto se conoce que a nivel físico y de aprendizaje se tienen avances, pues únicamente el 4% de las niñas y niños no se están desarrollando a nivel físico, y el 2% a nivel de aprendizaje.

No obstante, en México tenemos un problema a nivel socioemocional, ya que el 20% no se está desarrollando adecuadamente en este aspecto, es decir son niñas y niños que pegan, muerden, y golpean al relacionarse con las demás niñas y niños. Además, resulta alarmante que el 80% de las niñas y niños de esta edad no tienen un buen desarrollo respecto a la alfabetización y conocimientos numéricos.

Durante décadas, se han incrementado las investigaciones entorno al papel del desarrollo de la primera infancia para el éxito de la adultez. Como resultado, desde Early Institute -, think tank especializado en primera infancia- se reconoce que esta etapa es una “ventana de oportunidad” para mejorar no sólo los resultados del desarrollo de cada niño y niña, sino también el bienestar social y económico de la sociedad en su conjunto.

A pesar de su obligatoriedad, la matriculación en educación inicial y preescolar no es lo que debería ser; 6 de cada 10 niñas y niños no se encuentran matriculados en educación inicial y 3 de cada 10 niñas y niños no están se encuentran inscritos en preescolar. Debido a que un grado escolar sienta las bases para el siguiente, resulta fundamental impulsar políticas públicas enfocadas en mejorar los resultados del desarrollo infantil temprano a través de una matriculación completa y personal docente de calidad para redoblar esfuerzos en las habilidades socio emocionales y en el aprendizaje de números y letras y así reducir las desigualdades sociales desde una temprana edad.

Sólo en la medida en la que logremos monitorear y dar seguimiento a indicadores tan relevantes como el desarrollo infantil temprano, se podrá garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje para todos, como lo establecido en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4,. hacia el cumplimiento de la Agenda 2030 impulsada por Naciones Unidas y comprometida por México.

Lanzan sistema para incidir en políticas públicas de primera infancia

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

La primera infancia representa el 10% de la población y equivale a 12 millones 200 mil de niñas y niños, y sin embargo, en México se le da poca visibilidad a esta etapa. Es importante tener en cuenta a esta población porque durante esta etapa el desarrollo del cerebro es exponencial, las niñas y niños durante la primera infancia pueden crear hasta mil conexiones sinápticas por segundo lo cual determina prácticamente las habilidades que tendrán en la etapa adulta para aprender, resolver problemas y relacionarse con los demás.

Si bien existe evidencia científica de que la inversión en primera infancia podría tener retornos económicos de hasta 10 veces los costos, actualmente en México, de acuerdo con el Centro de Investigaciones Económicas y Presupuestarias (CIEP 2020) solamente se invierte el 0.7% de gasto del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). Un porcentaje menor que países como Perú, Costa Rica, Honduras, Argentina, Paraguay, El Salvador, entre otros.

Dada su relevancia, desde Early Institute se lanza el Sistema de Indicadores de Primera Infancia México (SIPI México), la única herramienta que integra estadísticas de primera infancia para conocer exactamente la situación actual de las niñas y niños menores de 6 años en educación, salud, nutrición, seguridad, cuidado y pobreza.

El think tank Early Institute, durante el lanzamiento del SIPI, dio a conocer algunos resultados de sus más de 140 indicadores que permiten acercarse a la situación de la primera infancia en las principales áreas de desarrollo:

Identificar aquellas niñas y niños más vulnerables es una pieza clave para que los esfuerzos en el diseño e implementación de políticas públicas sean focalizados y ello permita cerrar brechas y reducir desigualdades sociales desde la primera infancia y no 20 años después.

Además, el SIPI México permite mostrar la situación de niñas, y niños en relación con el cumplimiento de sus derechos establecidos dentro de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y hacia su cumplimiento en los Objetivos de Desarrollo Sostenible hacia la Agenda 2030.

Dada la evidencia científica de la inversión en la primera infancia, resulta fundamental colocar esta etapa como una prioridad en la agenda pública y de gobierno. Por ello, se necesita promover políticas públicas y leyes con perspectiva de niñez que enfaticen el desarrollo de la primera infancia en nuestro país. Si invertimos hoy, mejoraremos la vida de millones de niñas y niños que lo necesitan y reduciremos sustancialmente los costos en educación y salud el día de mañana. La niñez no puede esperar.

Violencia contra mujeres, institucionalizada

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

En México la violencia frecuentemente se percibe como algo normalizado. Millones de niñas, adolescentes y mujeres adultas conocen el riesgo y tienen miedo de la violencia que pudiera ocurrirles y por ello extreman medidas de protección al realizar sus actividades cotidianas tan simples como tomar un transporte, ir a la escuela, ir al trabajo, o caminar en la calle.

Ponerte audífonos sin música para saber qué hablan las personas a tu alrededor, pero sin tener que contestar si te dicen algo horrible, cargar saldo antes de subirte a un transporte para poder hacer una llamada de emergencia, dudar si salir a la tienda sola porque ya es de noche, fingir llamadas con familiares cercanos para lograr evidenciar que hay personas preocupadas por ti y que te buscarán, vestirte tapada y con ropa holgada para reducir el riesgo que existe, voltear hacia atrás cada 10 metros y caminar rápido, cargar cualquier objeto que pueda servir para defenderte. Estas son solo algunas de las acciones que realizan las mujeres de todas las edades para reducir el riesgo de violencia.

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) cada día, durante el 2021, asesinaron a 3 mujeres -solo por el hecho de ser mujer (feminicidio)- y lesionaron a 220 mujeres. Tan solo de 2020 a 2021, aumentaron un 30% los delitos de violencia sexual publicados por el SESNSP, que de acuerdo con el Censo Nacional de Procuración y Justicia Estatal (CNPJE) son en su mayoría víctimas mujeres.

Sin embargo, con frecuencia se sigue culpabilizando a la víctima, a la mamá, al papá, a las amigas, y a las personas cercanas, se continúa invisibilizando la impunidad y, sobre todo, permanecen en el silencio miles de delitos que se cometen en contra de niñas, adolescentes y mujeres adultas a diario.

Es necesario enfatizar que los datos que conocemos reflejan, únicamente, a las víctimas de delitos que tienen una denuncia o una carpeta de investigación abierta. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública (ENVIPE) 2021, el 93% de los delitos no son denunciados o no se abre una carpeta de investigación, o averiguación previa. Lo anterior implica que muchos de los delitos ejercidos quedan impunes.

Específicamente del 10.1% de delitos que se denuncian, únicamente el 66.9% se inicia una carpeta de investigación. Es por ello, la necesidad de generar mecanismos, en nuestro sistema judicial, capaces de dar respuesta y cumplir con la identificación, investigación y sanción de estas conductas, para que cualquier víctima tenga acceso a la justicia y el delito no quede impune.

Asimismo, no se puede omitir mencionar que es prioritario que las autoridades investiguen con perspectiva de género y se encuentren capacitados(as) y sensibilizados(as) ante estos tipos de violencia.

La violencia en contra de mujeres es una problemática de carácter nacional, es por ello que no debe quedar desatendida. Desde Early Institute hacemos un llamado a las autoridades, no solo para atender sino para mejorar mecanismos de prevención de violencia desde la niñez y hasta la edad adulta de la vida de las mujeres. Solo en la medida en que se mejore la capacidad de respuesta y se implementen las medidas de prevención necesarias, se logrará reducir la violencia en contra de niñas, adolescentes y mujeres de cualquier edad.

Necesitamos construir una sociedad en la que las futuras generaciones no repliquen la violencia sistematizada en contra de las mujeres, y trabajar en conjunto para que la seguridad no dependa de un listado de acciones personales de “precaución”, sino de la responsabilidad de todos y todas de garantizar una vida libre de cualquier forma de violencia.