Detengamos la violencia sexual infantil en línea

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Durante la primera mitad de 2022, a nivel mundial se han creado 20 mil páginas web con imágenes de abuso sexual infantil.

En materia de abuso sexual infantil en línea, el mundo se enfrenta a severas amenazas, que no debemos ignorar. En un reciente informe de la asociación británica Internet Watch Foundation (IWF) se revela que esta práctica va en aumento de manera alarmante. La organización ha registrado que, durante la primera mitad de 2022, a nivel mundial se han creado 20 mil páginas web con imágenes de abuso sexual infantil, incluyendo cerca de 56 mil imágenes con contenido explícito generado por niños y niñas de 7 a 10 años de edad.

Este contenido autogenerado es producto de la manipulación o extorsión que llegan a sufrir los menores por parte de adultos, quienes aprovechan las herramientas digitales para convencerlos de producir material explícito transmitido ya sea en imágenes o videos.

El problema es de tal magnitud que se habla de un incremento de 360% en la creación de contenido autogenerado entre 2019 y 2021, lo que representa una alerta importante para las autoridades. Lamentablemente la manera con la que los delincuentes logran que niños y niñas se fotografíen o videograben por sí mismos es relativamente fácil al argumentar mayor aceptación social o recurrir a la extorsión. El riesgo aumenta ante la escasa vigilancia en el uso de los dispositivos digitales por parte de los cuidadores, logrando la proliferación de la violencia sexual en línea.

Internet Watch Foundation advierte que la tendencia es mundial y creció con mayor rapidez con la pandemia.

En México, además, hay evidencia de que los pederastas han encontrado en nuestro país un refugio privilegiado ante la falta de medidas de seguimiento y detención a redes mundiales dedicadas a cometer delitos sexuales en contra de niños, niñas y adolescentes.

Por su parte, el informe Análisis indicadores de violencia en internet contra adolescentes, publicado por Alumbra, una iniciativa de Early Institute que busca prevenir la violencia sexual infantil, señala que “la violencia a través de internet tiene consecuencias graves para las niñas, los niños y los adolescentes y en México continúa siendo preocupante pues casi 1 de cada 4 adolescentes reportó haber sufrido ciberacoso en el periodo de octubre 2019 a noviembre 2020″.

Como se ve, el fenómeno es un foco rojo y amerita tomar medidas para evitar las agresiones sexuales en contra de un grupo social que debiera estar totalmente protegido. En este sentido, en Early Institute hacemos un llamado a vigilar y estar atentos a la actividad de nuestros hijos e hijas en internet con acciones avaladas por organismos internacionales, siendo ellas: 1) conocer y hablar con niños, niñas y adolescentes sobre los riesgos que existen en internet; 2) mantenerse involucrado en su mundo digital; 3) conocer con quién interactúan en línea; 4) usar controles de privacidad y seguridad, y 5) bloquear y reportar a personas que los incomoden. Sobre todo, es necesario denunciar todo acto que vulnere la integridad física y emocional de los niños, las niñas y los adolescentes en el entorno virtual.

El cuidado de este sector es una responsabilidad que nos compete a todos y detener cualquier práctica que atente contra su vida y seguridad debe ser siempre la prioridad.

Lanzan sistema para incidir en políticas públicas de primera infancia

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

La primera infancia representa el 10% de la población y equivale a 12 millones 200 mil de niñas y niños, y sin embargo, en México se le da poca visibilidad a esta etapa. Es importante tener en cuenta a esta población porque durante esta etapa el desarrollo del cerebro es exponencial, las niñas y niños durante la primera infancia pueden crear hasta mil conexiones sinápticas por segundo lo cual determina prácticamente las habilidades que tendrán en la etapa adulta para aprender, resolver problemas y relacionarse con los demás.

Si bien existe evidencia científica de que la inversión en primera infancia podría tener retornos económicos de hasta 10 veces los costos, actualmente en México, de acuerdo con el Centro de Investigaciones Económicas y Presupuestarias (CIEP 2020) solamente se invierte el 0.7% de gasto del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). Un porcentaje menor que países como Perú, Costa Rica, Honduras, Argentina, Paraguay, El Salvador, entre otros.

Dada su relevancia, desde Early Institute se lanza el Sistema de Indicadores de Primera Infancia México (SIPI México), la única herramienta que integra estadísticas de primera infancia para conocer exactamente la situación actual de las niñas y niños menores de 6 años en educación, salud, nutrición, seguridad, cuidado y pobreza.

El think tank Early Institute, durante el lanzamiento del SIPI, dio a conocer algunos resultados de sus más de 140 indicadores que permiten acercarse a la situación de la primera infancia en las principales áreas de desarrollo:

Identificar aquellas niñas y niños más vulnerables es una pieza clave para que los esfuerzos en el diseño e implementación de políticas públicas sean focalizados y ello permita cerrar brechas y reducir desigualdades sociales desde la primera infancia y no 20 años después.

Además, el SIPI México permite mostrar la situación de niñas, y niños en relación con el cumplimiento de sus derechos establecidos dentro de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y hacia su cumplimiento en los Objetivos de Desarrollo Sostenible hacia la Agenda 2030.

Dada la evidencia científica de la inversión en la primera infancia, resulta fundamental colocar esta etapa como una prioridad en la agenda pública y de gobierno. Por ello, se necesita promover políticas públicas y leyes con perspectiva de niñez que enfaticen el desarrollo de la primera infancia en nuestro país. Si invertimos hoy, mejoraremos la vida de millones de niñas y niños que lo necesitan y reduciremos sustancialmente los costos en educación y salud el día de mañana. La niñez no puede esperar.

Los niños varones también necesitan protección

Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo

Testimonios de niños varones víctimas de violencia sexual recabados por Family for every child en la campaña Sombrillas azules, que tiene por objeto visibilizar las agresiones que sufren niños y adolescentes varones

“La mayor parte del tiempo sus padres no se preocupan mucho por ellos porque son niños varones y no tienen nada que perder. No como las niñas que pueden quedarse embarazadas o ser violadas”

“Mis papás me enseñaron a no hacer lo que hacen las niñas: no ser débil, sino a ser fuerte”

“Un asli mard (hombre de verdad) es aquél que aguanta sus lágrimas y consuela a todos […] Un hombre que cuida y protege la dignidad de las niñas, es un héroe”

*Testimonios de niños varones víctimas de violencia sexual recabados por Family for every child en la campaña Sombrillas azules, que tiene por objeto visibilizar las agresiones que sufren niños y adolescentes varones.

Tal como lo plantea Family for every child en esta campaña, por mucho tiempo la sociedad ha asumido que los niños y adolescentes varones son valientes, fuertes, independientes y los responsables de cuidar a las niñas; en ese sentido, les ha dado más “libertad” que a las mujeres y ha omitido brindarles una protección adecuada.

Como se puede observar en los testimonios aquí compartidos, reforzar estos estereotipos puede hacerles sentir vergüenza de pedir ayuda cuando la necesitan, creando un escenario propicio para hacerles daño sin que haya repercusiones.

De igual forma, propicia que ellos denuncien aún menos que las niñas y las adolescentes. De acuerdo con Optimus Foundation en su “Study on Child Abuse, Violence and Neglect in South Africa” de 2016, los niños varones tienden a denunciar menos la violencia sexual en comparación a las niñas, y sus experiencias no siempre se identifican como abusivas o dañinas.

Consecuentemente, a nivel global predomina una falta de información sobre la violencia sexual de niños y jóvenes varones, lo que ha llegado a generar una negación, trivialización o falsa percepción de la magnitud de esta problemática en la sociedad. Desgraciadamente México no es la excepción, existe carencia de fuentes de información oficiales que permitan medirla.

Por ejemplo, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016 del INEGI -la encuesta que aporta más información sobre la violencia sexual infantil y adolescente en nuestro país- se realiza exclusivamente en mujeres. Otro ejemplo es el del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, fuente de referencia respecto de los delitos y las víctimas en nuestro país, cuyo reporte sobre denuncias hechas por delitos de violencia sexual ejercida en contra de niñas, niños y adolescentes no desagrega por sexo, de manera que no es posible conocer el impacto de este tipo de agresión en niños y adolescentes varones.

Solemos escuchar que las mujeres somos las principales agredidas sexualmente, pero en realidad no existen los elementos suficientes para afirmar o negar esta aseveración; primero, por falta de denuncia y, en segundo lugar, por la ausencia de herramientas adecuadas para su detección y medición.

Ante este escenario, no tenemos otra opción más que entender la problemática de fondo y combatir sus causas. Concretamente, ¿qué podemos hacer al respecto?

1. Visibilizar que niños y adolescentes varones también sufren violencia sexual y requieren protección adecuada.

2. Romper con la masculinidad tóxica, ésta los sitúa en una posición de riesgo.

3. Generar espacios seguros que impulsen a romper el silencio. La violencia sexual infantil es un fenómeno que socialmente se ha escondido en la esfera de lo “privado”, hay que luchar por sacarlo a luz, alumbrar el camino de todas aquellas personas que lo sufren.

4. Si deseas conocer más herramientas de prevención de violencia sexual infantil, acude a la plataforma alumbramx.org y a blueumbrelladay.org

Por la protección a la primera infancia mexicana

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero

El Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), es la primera herramienta social, en nuestro país, que permite conocer el estado actual de este grupo social desde el vientre materno

Aun cuando se sabe que la primera infancia es trascendental en la vida de las niñas y los niños e influye de manera significativa en su edad adulta, en México no se invierte en su protección, agravando su óptimo desarrollo y, por consecuencia, aumentando las desigualdades sociales y económicas en el país.

Una de las fallas sustanciales es la falta de información, ya que pese a los esfuerzos públicos y privados que se han efectuado para recabar algunos indicadores relacionados con la primera infancia, éstos carecen de una actualización constante, suelen ser poco exhaustivos o no cuentan con una alineación a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Por estas razones, en Early Institute, en colaboración con Fundación Coppel, hemos desarrollado el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), que integra 142 indicadores relativos a la salud, educación, alimentación, seguridad, protección, pobreza, talla, escolaridad, entre otros datos, de niños y niñas mexicanos de 0 a 5 años.

Se trata de la primera herramienta social, en nuestro país, que permite conocer el estado actual de este grupo social en diferentes rubros vitales para su desarrollo desde el vientre materno, mediante el monitoreo, análisis e incidencia basada en un marco conceptual y evidencia científica.

El objetivo es ofrecer un sistema que reúne datos para facilitar el análisis de la situación actual de las niñas y los niños de México, desde un enfoque estadístico, pero también de derechos, con miras al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

De este modo, se busca: a) Visibilizar, monitorear y dar seguimiento a los indicadores más relevantes de la primera infancia hacia el cumplimiento de la Agenda 2030; b)Transferir conocimiento sobre la primera infancia, en México, para contribuir al diseño e implementación de políticas públicas; c) Generar recomendaciones para organizaciones, instituciones y actores interesados en llevar a cabo acciones para el desarrollo de la primera infancia; y d) Incrementar las capacidades de tomadores de decisión para el impulso de iniciativas relacionadas con la primera infancia.

Hay que decir que el tema no es menor cuando la población de primera infancia representa casi el 10 por ciento de la población mexicana total, es decir, una de cada 10 personas son niños y niñas de entre 0 y 5 años. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México residen 12 millones 226 mil 266 niñas y niños en dicho rango de edad, siendo 50.6 por ciento del sexo masculino y 49.4 por ciento del femenino.

El Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México) es un proyecto a largo plazo y busca contribuir a mejorar las condiciones de vida de niñas y niños, grupo al cual se ha dejado de lado, pues solamente el 0.8 por ciento del Producto Interno Bruto, en el país, es destinado al gasto público requerido por esta población.

El Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México) se puede consultar en www.earlyinstitute.org/sipimexico/ y con él, Early Institute y nuestros aliados reafirmamos nuestro compromiso en la atención y protección de la primera infancia nacional.

Combatir el vacío en la niñez

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero

A los desafíos que nos presentan los tiempos actuales, se une otro más que lamentablemente ataca a niños, niñas y adolescentes. Se trata de la presencia del sentimiento de vacío, ante la carencia de atención de calidad por parte de sus padres y cuidadores.

Existen muchos factores que posibilitan que este grupo social se considere vacío, como lo señala el psicoterapeuta argentino, Lucas Raspall: “Son niños que tienen demasiado, pero que les falta lo más importante: madres y padres emocionalmente disponibles; límites claramente definidos; responsabilidades; nutrición equilibrada y un sueño adecuado; movimiento, especialmente al aire libre; espacios para el aburrimiento; menor distracción digital, y juego creativo e interacción social”.

La dotación de regalos materiales para entretenerlos y la sobreprotección son también prácticas que pueden desencadenar sentimientos de vacío en niños y niñas, que requieren más de lazos afectivos que de compensaciones externas.

“Se trata de niños sin deseos, con baja tolerancia a la espera y la frustración”, dice el también autor de varios libros sobre crianza positiva. ¿Qué hacer para evitar el sentimiento de vacío en la etapa infantil? Lo primero es convertirnos en padres y cuidadores presentes y disponibles para acompañarlos en su crecimiento; eso implica compromiso, brindar tiempo de calidad y asumir la responsabilidad de su cuidado físico, mental y emocional.

En particular hay que evitar emplear la tecnología como método para combatir el aburrimiento, en especial en edades muy tempranas, ya que al dotarlos de estímulos inmediatos estamos impidiendo que desarrollen sus propios recursos para ser creativos e imaginativos.

El sentimiento de vacío en niños y niñas, en palabras de Raspall, es una “tragedia silenciosa”, en tanto pareciera que va en aumento y su afectación es profunda. Es por ello que se invita a fortalecer su autoestima, fomentándoles seguridad en sí mismos mediante la atención de sus necesidades e intereses.

En Early Institute privilegiamos el interés superior de niños y niñas con el impulso de propuestas sobre su salud, educación, cuidado y protección. En este sentido, hacemos un llamado a que padres y cuidadores asumamos la responsabilidad por velar y garantizar un adecuado estado emocional de nuestros hijos e hijas, en tanto afecta su desarrollo y bienestar. Sin duda, el establecimiento de vínculos afectivos sólidos, así como nutrirlos en lo físico y en lo mental, son tareas compartidas para combatir el enraizamiento del vacío en la primera infancia y un paso para construir una sociedad más resiliente.

 

Salud Mental: un factor a considerar en el ámbito laboral.

Por: Vincent Morfín, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en Diario ContraRéplica

La alta importancia que se le concede a la salud física, ha relegado otro tema de gran importancia para las personas; la salud mental. Diariamente se nos recomienda ingerir como mínimo dos litros de agua al día, mantener una alimentación balanceada y saludable, ejercitarnos de manera regular y acudir a revisiones médicas de manera periódica. Sin embargo, entre dichas recomendaciones se omite la importancia del cuidado de nuestra mente.

Aunque indudablemente es necesario mantener nuestro cuerpo en buen estado, pocas veces prestamos atención al cuidado psicológico, un componente integral y esencial para lograr un estado de bienestar general.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud mental como el “estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad”. En este sentido, la organización destaca la importancia de que todas las personas desempeñen actividades cotidianas en ambientes armónicos. No obstante, en la realidad esto no ocurre así.

Día a día, se ha normalizado y minimizado la importancia de padecer trastornos como la ansiedad, depresión, irritabilidad y falta de motivación, entre otros. Esta problemática se acentúa en el ámbito laboral.

Las y los trabajadores a menudo se enfrentan a un cúmulo de presiones derivadas de las comandas laborales y la creencia de que “se deben cubrir horas extra para superar las expectativas de nuestros superiores”; esto simplemente para poder “asegurar” o “mantener” nuestros puestos de trabajo y minimizar los riesgos de un posible despido; o también, por la expectativa de un crecimiento profesional y/o salarial.

Según datos de la OMS, México es la fuerza laboral “más estresada” del mundo con un 75% de prevalencia de estrés, posicionándonos por encima de países como China, con 73%, y Estados Unidos, con 59%. Así mismo, las consecuencias del deterioro en la salud mental de las personas trabajadoras también pueden impactar en la salud física; los principales padecimientos son dolores de cabeza, irritabilidad, cansancio constante y prolongado, ansiedad, malestar estomacal, falta de motivación, tensión o dolores musculares, insomnio, cambios en el peso corporal, falta de concentración, problemas en la piel y depresión.

Si bien han existido esfuerzos por mejorar esta situación, como el caso de la Norma Oficial Mexicana NOM-035-STPS-2018 “Factores de riesgo psicosocial en el trabajo-identificación, análisis y prevención”, estos no han resultado suficientes para mantener un balance entre las exigencias laborales y un bienestar pleno de nuestra salud física y mental. En diversos momentos, se han adoptado políticas públicas para contrarrestar los efectos negativos causados por las situaciones previamente mencionadas; también, han existido esfuerzos de diversas legisladoras y legisladores para incorporar en la normativa vigente, propuestas que aborden de fondo la problemática y mejorar el contexto laboral en general, sin embargo, es evidente que al día de hoy continuamos sufriendo de los efectos negativos que dichos problemas ocasionan.

El llamado a la acción debe de ser, en primer lugar hacia legisladoras, legisladores y personas tomadoras de decisiones, para que, en la esfera de sus competencias, planteen e impulsen las reformas necesarias a la legislación laboral para abordar los estragos ocasionados por la falta de mecanismos de atención de la salud mental; esto con el fin de que las trabajadoras y trabajadores mexicanos puedan desempeñar sus labores en ambientes que les resulten plenos y en los cuales se sientan física y mentalmente confortables. Por otro lado, también es necesario que las personas encargadas de vigilar la correcta aplicación y cumplimiento de lo dispuesto por las políticas públicas vigentes y venideras, prevengan de manera efectiva las situaciones que propician el deterioro de la salud mental de las personas trabajadoras.

Combatir los trastornos en la salud mental de las personas, contribuirá de manera directa en la lucha contra otros problemas que afectan a nuestra sociedad; por ejemplo, al tener personas con un mejor estado de salud mental, también tendremos personas con mejor salud física, lo que disminuiría costos en los tratamientos de padecimientos relacionados a este ámbito; por otra parte, también se proporcionaría una reducción a gran escala en los grados de estrés, lo cual, a su vez, contribuirá a la disminución de índices de diversos tipos de violencia, principalmente la familiar, brindando una esfera de protección adicional a hijas e hijos, así como a todos los que conviven en el núcleo familiar.

Por nuestra parte, los ciudadanos no debemos desestimar la atención que necesita nuestra salud mental, ya que un cuidado pobre de esta, tarde o temprano nos traerá consecuencias en diversos ámbitos de nuestra vida, por ejemplo, un deterioro de nuestra salud física. Así mismo, debemos solicitarles a las y los servidores públicos que atiendan desde la legislación laboral, las causas que originan los altos índices de estrés en las personas trabajadoras.

El otro 10 de mayo

Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo 

“Desde que informé sobre mi embarazo comencé a sufrir acoso, humillaciones, violencia verbal y psicológica por parte de mi superior inmediato.

En una ocasión expresamente me dijo que no pedí permiso para embarazarme, que me fastidiaría hasta que yo tomara la decisión de irme y que estaba muy decepcionado, ya que tenía proyectos conmigo en la empresa, pero por haberme embarazado no iba a ser posible que participara en ellos, por lo que me cambiaría de puesto y no tendría más oportunidad de crecimiento.

El día de las madres se ha convertido en un día para agradecer a todas aquellas mujeres que nos han cuidado, guiado y amado a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, este digno reconocimiento también exige que día con día se visibilicen y cuestionen todas aquellas prácticas que las rechazan por ejercer ese rol.

Un común ejemplo de estas adversidades es la discriminación laboral por embarazo, tipo de violencia que se manifiesta de diversas formas y que se incentiva por un conjunto de prejuicios sobre el embarazo en el espacio laboral; la cual se propaga y perpetúa aún después del parto.

De acuerdo con Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Persona (FEVIMTRA), de enero de 2012 a julio de 2021, la discriminación en el ámbito laboral ejercida en contra de mujeres por razón de género o embarazo representó el 69% del total de las denuncias por discriminación presentadas ante ella. Sin embargo, a pesar de ser un porcentaje ya de por sí alto y de que existen múltiples leyes y mecanismos institucionales que tienen por objeto sancionar las conductas de discriminación laboral por embarazo, así como atender y proteger a las mujeres que han sido víctimas, la realidad es que estas prácticas poco se denuncian porque no existen mecanismos de denuncia adecuados (anónimos y efectivos) dentro de los centros de trabajo ni autoridades sensibilizadas y capacitadas para atender estos casos.

Lógicamente, las mujeres embarazadas prefieren no denunciar por temor a ser despedidas o a ser revictimizadas en un procedimiento de denuncia que no cuenta con los elementos necesarios para brindarle acceso a la justicia ni a medidas de protección. Mientras conserven su trabajo, las mujeres embarazadas soportan malos tratos, humillaciones, hostigamiento, descuentos de sus licencias médicas, incluso negación de la posibilidad de ir al baño o de sentarse. Todo con tal de tener acceso a la seguridad social al momento del parto o estabilidad económica para que sus bebés estén bien, ¿cuántos casos similares no conocemos?

En ese sentido, en tanto no exista una política pública integral para brindar protección reforzada al embarazo y la maternidad que contemple, entre otras cosas, medidas cautelares ante diversos supuestos de discriminación laboral por embarazo -no solo el despido- y protocolos efectivos que permitan llevar un registro completo e investigar los hechos con perspectiva de género, no podremos saber el número real de casos de violencia ejercida en contra de las mujeres trabajadoras en razón del embarazo.

En tanto en los espacios laborales no se impulsen acciones y estrategias que mejoren el clima organizacional para las mujeres embarazadas y faciliten la maternidad, mientras no se fomente la conciliación entre la vida familiar y laboral de las y los empleados, no cesará la realidad del rechazo a la maternidad en los espacios laborales de la que aquí hemos hablado. Realidad que es totalmente opuesta a lo que se vive en el día de celebración -prácticamente nacional- a las madres.

Si tú que me estás leyendo atraviesas por una situación similar es importante que sepas que no estás sola, que esto que te está pasando no es normal, busca apoyo. Early Intitute tiene convenios con varios bufetes jurídicos gratuitos que te pueden brindar asesoría jurídica, pregunta en este link: https://staging.earlyinstitute.org/discriminacion-laboral-por-embarazo/

Educación en México, una deuda pendiente

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero

Desde 2019, en México se ha emprendido una serie de modificaciones en torno a la educación. Una de las más controvertidas es el interés por cambiar los contenidos de los libros de texto de la educación básica, ya que en palabras del director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Marx Arriaga, siguen “un modelo de educación neoliberal”.

Si bien tenemos una deuda con la educación pública mexicana, ofrecer contenidos desde la óptica del gobierno operante va en contra de lo que se esperaría sean los materiales que la sustentan: libres de ideología y basados en fundamentos científicos.

En nuestro país, hay rezagos importantes que se deben considerar. Según Indicadores Nacionales de la Mejora Continua de la Educación en México, presentado por la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación: “Al inicio del ciclo escolar 2020-2021 estaban matriculados 29.4 millones de estudiantes en preescolar, primaria, secundaria y educación media superior. Con respecto al ciclo anterior, se estima una disminución de 763 mil 299 estudiantes, lo que representa un descenso de 2.5 por ciento de la matrícula en este periodo. En 2020 alrededor de 5.7 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de entre 3 y 17 años se encontraban fuera de la escuela. Éstos constituían 17.5 por ciento de la población en ese rango de edad”. Esto nos habla de la existencia de una desigualdad que exige esfuerzos sustanciales para que ningún niño, niña o adolescente se quede sin ejercer uno de sus derechos fundamentales.

Aunado a esta deficiencia, de acuerdo con la asociación Save The Children, “en 2021 cada día 7 niñas, niños o adolescentes fueron asesinados diariamente y 37 sufrieron violencia física, esto sin contar los múltiples casos que no son identificados ni denunciados. La normalización cultural de la violencia sistémica en su contexto familiar, escolar y comunitario está cobrando sus vidas y les está haciendo vivir situaciones que ninguna persona, pero especialmente ninguna niña, niño o adolescente, le corresponde vivir.” Esto es alarmante pues nos habla de una total falta de garantías para proteger el derecho más importante de niños, niñas y adolescentes, que es el de la vida, incluso en su ambiente escolar.

Desde hace tiempo, en México se han impulsado reformas que dicen ser educativas, cuando en realidad son de carácter administrativo o político. Los cambios que hoy se gestan bajo el paradigma de la Nueva Escuela Mexicana tampoco resolverán de fondo los problemas si se rige por bases ideológicas o de un partido.

Sin duda hay mucho por hacer en materia educativa, la cual debe ser una vía que no sólo permita adquirir conocimientos académicos, sino para la vida y se cumpla lo que establece el artículo tercero de nuestra Constitución: “La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos”.

En Early Institute sabemos que la primera infancia es clave para el desarrollo físico, mental y emocional de niñas y niños. Por lo tanto, es necesario construir un entorno que asegure su bienestar integral, empezando por garantizarles una educación adecuada y espacios seguros que protejan su vida, y coadyuven en su crecimiento y desempeño escolar.

Niños y niñas nobles: ¿cómo educarlos?

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero

Es forzoso que aprendan a reconocer conductas y acciones inadecuadas que les produzcan desconfianza y puedan alejarse.

Cuando se trata de crianza, se habla de opciones y formas según la personalidad de los niños y las niñas con quienes se convive. Las necesidades infantiles varían y habrá que adoptar prácticas educativas para responder a ellas del mejor modo posible. En el caso de niños y niñas que suelen ser nobles y de carácter bondadoso es imperativo dotarlos de herramientas para enfrentarse a personas de su misma edad o mayores que podrían abusar precisamente de su inocencia.

No se trata de cambiar sus cualidades, sino de hacerles ver que no todos se comportan de un modo amable y respetuoso o que, incluso, habrá quienes buscarán sacar un provecho a costa suya. Como el caso de los niños que suelen mentir e inventan que otro hace o dice sin importarles cuánto se perjudica el prestigio, la autoestima y la autoconfianza de quien acusan. Esta forma de violencia se agrava cuando los padres repiten las mentiras sin verificar lo que realmente sucede, provocando más daño y confusión.

Para evitar que nuestros hijos e hijas sean víctimas de actos que puedan perjudicarlos física y emocionalmente, los especialistas recomiendan una serie de enseñanzas, empezando por evitar la sobreprotección. Según la Dra. Ainhoa Manzano Fernández y el Dr. Juan Luís Martín Ayala del ETXADI Centro Universitario de Psicología de la Familia, “los padres y madres que se exceden en las ayudas a sus hijos e hijas por miedo a que sufran, consiguen un efecto contrario al deseado”. Lo que se busca es encontrar un equilibrio que permita que niños y niñas se puedan defender de posibles maltratos con sus propios recursos.

En este sentido, hay estrategias que pueden ayudarlos a fortalecer su confianza y actuar en caso de que se enfrenten a una situación que los pueda afectar. Una de esas estrategias es tener siempre abiertos los canales de comunicación, lo que implica que exista un ambiente respetuoso y cordial en el entorno familiar. La comunicación debe ser directa y clara, de tal modo que si se tienen conflictos fuera del hogar, las niñas y los niños puedan expresarse con total libertad sin temor alguno.

Otra estrategia es elevar su autoestima como parte de sus habilidades socioemocionales. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la autoestima es el “sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. La importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva a perseguir nuestros objetivos”. Este punto es crucial ya que si no se cuenta con una autoestima adecuada es mayor el riesgo de ser víctima de un abuso por el hecho de sentirse inferior y permitir los atropellos.

En este tema también es fundamental enseñarles a negarse a hacer algo que los pueda incomodar. Aquí es forzoso que aprendan a reconocer conductas y acciones inadecuadas que les produzcan desconfianza y puedan alejarse. Por esta razón es que se retoma la importancia de la comunicación para hablarles, con claridad y sin prejuicios, sobre los peligros que pueden darse en espacios cerrados, abiertos e incluso, digitales. Aprender a decir no es una forma de establecer límites con el interés de proteger su integridad física y emocional.

En Early Institute reconocemos la importancia de la prevención como parte toral en el cuidado y la educación de la primera infancia. Por esta razón, hacemos un llamado a los padres, tutores y cuidadores para que orienten a niños, niñas y adolescentes que, por su carácter, podrían ser lastimados si sus competencias socioemocionales no son lo suficientemente robustas. Asumamos nuestra responsabilidad en la dotación de habilidades que les permitan ser autónomos, pero conservando su esencia y sin transgredir su personalidad.

Formas para acompañar en la adolescencia

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de El Financiero

Los amigos son clave en la construcción de vínculos afectivos, por lo tanto, es primordial entender que sus círculos sociales se convierten en sus ambientes más inmediatos.

Cada etapa en la vida humana tiene sus características y retos. Una de las más complejas es la adolescencia, en la que se gestan importantes cambios no solamente físicos sino también emocionales y afectivos. La orientación durante la adolescencia es trascendental por parte de los padres, tutores u otros cuidadores que deben vigilar y atender oportunamente lo que ocurre en quienes viven esa fase del desarrollo humano.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la adolescencia es el periodo de crecimiento que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y 19 años”. Expertos señalan que hay formas para acompañar a los adolescentes, de manera que puedan transitar este lapso de la mejor manera. Para empezar, hay que identificar y conocer la gran cantidad de cambios que experimentan los adolescentes para entender mejor sus necesidades. Esto nos lleva a ser pacientes y comprensivos, en tanto se trata de una etapa llena de altibajos.

Es indispensable ser respetuosos de sus espacios e intereses, en tanto es una fase de descubrimientos y experimentaciones. Otra recomendación es fortalecer su autoestima, estimulando su aceptación física y haciéndoles ver sus fortalezas. En este punto hay que reforzar que la comunicación sea siempre positiva y empática basada en un lenguaje claro, respetuoso, cariñoso y cálido.

Asimismo, hay que enseñarles a equilibrar y gestionar sus emociones, lo que les ayudará en otras etapas de sus vidas. La gestión de emociones en la adolescencia implica reconocerlas, saber expresarlas y procesarlas, lo cual requiere el apoyo social para obtener habilidades que les permitan llevar a cabo su regulación.

Hay que decir que una parte fundamental en la vida adolescente es la seguridad y saberse conectado con los otros, es por esta razón que como padres y cuidadores debemos mostrar interés por sus preocupaciones, pero también por sus aficiones para que tengan confianza en acercarse cuando lo necesiten.

Aquí los amigos son clave en la construcción de vínculos afectivos, por lo tanto, es primordial entender que sus círculos sociales se convierten en sus ambientes más inmediatos.

Un asunto muy importante es el establecimiento de límites sin caer en la rigidez, pero tampoco en la permisividad absoluta. En este punto se debe promover la negociación para llegar a consensos y acuerdos en los que todos los involucrados estén conformes.

En Early Institute respetamos la vida humana en todas sus etapas y buscamos incidir en políticas públicas para mejorar la salud; el cuidado y la educación; la seguridad y protección de la vida de la primera infancia. En nuestra responsabilidad, también alentamos el apoyo a los adolescentes e invitamos a tender puentes de entendimiento que se proyecten en relaciones sanas al interior de las familias, las escuelas y otras instituciones en las que se desenvuelve este grupo social.