Actuemos todos para prevenir la violencia sexual infantil en línea

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Sin duda uno de los grandes desafíos que nos ha dejado la pandemia por Covid-19 es asegurar un buen uso de la tecnología, en particular entre los sectores más vulnerables. Lamentablemente hoy se tiene registro de un incremento en violencia sexual en línea hacia niños, niñas y adolescentes provocada por el acelerado manejo del mundo digital.

Según la red internacional de líneas de reporte sobre pornografía infantil, INHOPE, se sabe que existen imágenes y videos de carácter sexual en internet de recién nacidos entre 0 y 2 años (1.0 por ciento), de niños y niñas entre 3 y 12 años (81 por ciento) y de adolescentes entre 13 y 17 años (18 por ciento). También esta red reporta que 96 por ciento del material de violencia sexual infantil corresponde al sexo femenino. Las cifras son abrumadoras y el escenario no pinta bien, ya que hay evidencia de que la velocidad de respuesta por parte de autoridades y tomadores de decisión ante este fenómeno es pobre, insuficiente y lenta ante la rapidez con la que se generan estos contenidos y la complejidad de los casos.

Existen varios tipos de violencia sexual en el entorno digital como puede ser el sexting (imágenes o videos en los que aparecen niñas, niños o adolescentes desnudos o semidesnudos y son transmitidos por medios digitales); sextorsión (chantaje o amenaza de publicar contenido audiovisual de la víctima); ciberacoso (hostigamiento en línea), por mencionar algunos. Aunado a esto, hoy lo que más preocupa es el material autoproducido o autogenerado por los niños, las niñas y los adolescentes. Según la Internet Watch Foundation (IWF), hubo un incremento de material sexual infantil autogenerado de 77 por ciento de 2019 a 2020, a nivel mundial.

De acuerdo con la IWF, el material sexual infantil autogenerado por este sector se crea en sus propias casas, lo cual se agravó durante el confinamiento, ya que los agresores encontraron maneras para convencer a las víctimas de grabarse o tomarse fotografías a cambio de dinero. Asimismo, la IWF establece que la mayor parte de las imágenes se generan dentro de los hogares porque los propios miembros de la familia suelen ser los productores del material de abuso sexual infantil.

Por supuesto, es fundamental la atención y supervisión de los padres y cuidadores para prevenir las amenazas. Acciones como activar los controles de seguridad de los dispositivos, hablar sobre los riesgos del internet o reportar a quienes molestan a nuestros hijos e hijas pueden ayudar sustancialmente. Otras recomendaciones son mantenerse involucrados en el mundo digital de niños, niñas y adolescentes y conocer con quiénes se conectan.

Reconociendo la corresponsabilidad para combatir este problema, en Early Institute nos adherimos al cuidado de los niños, las niñas y los adolescentes ante este gravísimo escenario. Todos ellos merecen entornos seguros y un acercamiento óptimo a las nuevas tecnologías, además de un desarrollo integral sano, por lo que urge la colaboración y actuación de madres, padres, cuidadores, escuelas, gobierno, organizaciones de la sociedad civil, autoridades y organismos internacionales para acabar con este complicado y doloroso fenómeno.

La falta de identidad jurídica: un riesgo para la infancia mexicana

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Si bien se han reducido las cifras y se han tomado medidas para propiciar que todas las personas estén registradas, los esfuerzos todavía no son suficientes.

En México, como en cualquier otra parte del mundo, el reconocimiento del nacimiento dota a la persona de una serie de garantías vinculadas a su identidad. En palabras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI): “El reconocimiento a través del registro de nacimiento permite, además de adquirir una identidad, un nombre y una nacionalidad, acceder a un conjunto de derechos humanos reconocidos en la legislación de un país”.

Pese a su relevancia, desafortunadamente en México parte de la población no cuenta con dicho registro. En 2019, el INEGI, en colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) México, presentaron el informe Derecho a la identidad. La cobertura del registro de nacimiento en México con resultados de la Encuesta Intercensal 2015. Ahí se decía que “de toda la población existente en México, 97.9 por ciento declaró estar registrado o tener un acta de nacimiento en territorio nacional. Por el contrario, al menos un millón de personas (un millón 3 mil 702) de todas las edades no cuentan con registro de nacimiento”. Recientemente, el Censo Nacional de Población y Vivienda 2020 del INEGI actualizó que 0.36 por ciento de la población no está registrada, lo que equivale a 451 mil 855 personas.

Si bien se han reducido las cifras y se han tomado medidas para propiciar que todas las personas estén registradas, los esfuerzos todavía no son suficientes.

La situación se agrava cuando se habla de los grupos más desprotegidos ante la falta de identidad jurídica. El mismo INEGI indica: “La menor proporción de personas con registro se tiene en la población de 0 a 4 años de edad con 96.4 por ciento, mientras que el grupo de 5 a 17 años alcanza 99.0 por ciento”. Esto significa un peligro para la infancia mexicana.

Sin duda es un tema que habría que atenderse en tanto estamos hablando de mexicanos y mexicanas en situación de riesgo y vulnerabilidad. Entre los estados con mayor rezago en el registro de nacimientos se ubican “Campeche, Chiapas y Baja California con 97.6, 97.5 y 97.2 por ciento respectivamente”, según el Censo 2020.

Para asegurar el registro de todos los nacimientos, también la UNICEF propone varias acciones que abarcan campañas de registro extemporáneo en comunidades rurales e indígenas, sensibilización del personal del Registro Civil, señalización de oficialías, modernización de sistemas y sensibilización a padres, madres y cuidadores de la importancia de contar con un documento que avale la identidad jurídica de sus hijos e hijas.

En Early Institute buscamos hacer respetar los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes, siendo el de la identidad uno de carácter fundamental. Hacemos un llamado a las autoridades para establecer estrategias todavía más contundentes que garanticen el registro de todas las personas y su que protección sea absoluta desde sus primeros años de vida.

Los invisibles


Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute
Publicación original en El Heraldo de México

Es una pequeña muy sonriente, está por cumplir 3 años, nació en el Estado de México y es hija de padres guatemaltecos. La llaman Nancy, aunque no tiene nombre legal, le han negado el acta de nacimiento.

Se trata del caso de una pequeña que se dio a conocer en medios de comunicación el año pasado, pero ¿por qué es tan importante tener acta de nacimiento? 
En realidad, no se trata de un papel legal que formaliza tu nombre, se trata de un derecho y también de la forma en la que una sociedad reconoce y admite la identidad y existencia de una persona. Es el primer paso para que te sean reconocidos derechos y puedas exigirlos.
Con esta herramienta también se puede recopilar información que permita a los gobiernos impulsar políticas públicas eficaces, por ejemplo, cuánto y dónde deben emplear el dinero público o en qué zonas deben enfocar esfuerzos para implementar programas de desarrollo social, como el de vacunación.
Sin embargo, en México cientos de personas se encuentran invisibilizadas y desprotegidas. De acuerdo con el Censo Nacional de Población y Vivienda 2020 publicado por el INEGI, el 0.36% de personas no están registradas en México ni en otro país. Este porcentaje puede dar la falsa noción de ser una problemática insignificante, sin embargo, se trata de 451,855 personas no registradas en México.
Así pues, no es una problemática insignificante ni mucho menor irrelevante, especialmente para grupos de personas que se encuentran en un mayor grado de vulnerabilidad, tal es el caso de la niñez, la adolescencia y las personas migrantes irregulares. Por ejemplo, si una niña o niño es separado de su familia por una catástrofe natural, conflicto o como resultado de un delito, reunirlos es más difícil por la ausencia de documentación oficial. De igual forma, son más susceptibles a sufrir distintas formas de abuso y explotación, pues al no poder demostrar su edad están expuestos a contraer matrimonio, entrar al mercado laboral o ser reclutados por fuerzas armadas.
Muchos de ellos no fueron registrados debido a que sus padres se les dificulta acudir con las autoridades mexicanas por prejuicios en contra de ellos, miedo a ser deportados y discriminación.
Sin embargo, una vez que acuden se les requieren documentos considerados como “indispensables” para expedir el acta, pero de difícil acceso -prácticamente imposible- para para ellos.
En ese sentido, deben impulsarse acciones concretas enfocadas a erradicar por completo situaciones similares y garantizar el registro de todas las personas. De acuerdo con UNICEF, eliminar las tasas de inscripción, concediendo subsidios en efectivo a las familias que inscriben a sus hijas e hijos, aumentar el número de registradores capacitados y/o enviarlos a zonas remotas en unidades móviles de registro puede ayudar a los gobiernos a llegar a poblaciones en situación de vulnerabilidad. La tecnología también ofrece una solución prometedora: los Gobiernos de Pakistán y Tanzanía han comenzado a utilizar aplicaciones para el registro de nacimientos a través de teléfonos inteligentes, que permiten a los registradores recopilar y cargar digitalmente los datos de los registros del nacimiento en un sistema protegido y centralizado en tiempo real.
En definitiva, lo esencial será cambiar actitudes y comportamientos, reconociendo las vulnerabilidades particulares de algunos grupos sociales y valorando a todas las personas por igual. Impulsando políticas públicas que busquen visibilizar y proteger a los que hasta ahora son invisibles.

No al elogio a la violencia

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

En México, donde prevalecen la inseguridad y la impunidad, lo menos que se necesita es elogiar a la violencia.

En los primeros días del año se dio a conocer que el jugador del equipo de futbol mexicano Cruz Azul, Julio César “Cata” Domínguez, organizó una fiesta por el cumpleaños de su hijo adolescente. Lo triste de la noticia es que la celebración fue con una temática reprobable por hacer alusión a la cultura del narcotráfico.
Por supuesto, surgieron reacciones condenando el suceso y la lamentable actuación del futbolista, como integrante de un grupo deportivo al que siguen niños y jóvenes. El hecho fue reprobado por la dirección del Cruz Azul, a través de un comunicado, sin embargo, no se hacía referencia a verdaderas medidas correctivas ante la falta a la que incurrió el deportista. Lo único que se señaló fue que sería capacitado y sensibilizado “en relación con este delicado tema”.
Por su parte, el jugador ofreció una disculpa pública —también mediante un comunicado— señalando que ni él ni su familia promovían o justificaban ningún tipo de violencia.
Como muchas otras situaciones, el asunto está siendo olvidado cuando debería haber indignado a toda la sociedad mexicana e implicar una sanción ejemplar. En México, donde prevalecen la inseguridad y la impunidad, lo menos que se necesita es elogiar a la violencia. Así, lo que se quiso hacer pasar como una inocente reunión en realidad fue un reflejo del día a día en nuestro país, donde la violencia encuentra cabida sin que nos hagamos responsables.
Es un error normalizar estos eventos y minimizar la gravedad de la situación. En los últimos años, la niñez mexicana está siendo reclutada por sicarios, incluso el último día de diciembre de 2022 se hizo viral un video en el que unos niños jugaban a tener un retén y actuaban como si fueran miembros del crimen organizado.
“Se estima que alrededor de 250 mil niñas, niños y adolescentes se encuentran en situación de riesgo de ser reclutados y utilizados por grupos delictivos. Además de dimensionar el problema, esta cifra debe alertar que en México existe un gran número de niñas, niños y adolescentes cuyas realidades les impiden disfrutar y ejercer sus derechos, así como desarrollarse de manera adecuada”, dice el estudio Reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos en México. Acercamientos a un problema complejo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (2021). Como se ve, no son ni jamás serán tiempos para engrandecer a la violencia por tratarse de un mal que daña profundamente, en particular a los más vulnerables.
En Early Institute nos pronunciamos por el cuidado de la infancia mexicana, evidenciando que el enaltecimiento de las representaciones de la cultura de la violencia deteriora, en todos los sentidos, al tejido social. Es fundamental evitar la propagación de prácticas que glorifiquen a la criminalidad y fomentar el bien común. Hay que ser conscientes de la gravedad de sucesos como estos y, en la medida de lo posible, exigir que se corrijan de manera contundente. Sobre todo, hagamos de nuestro entorno un lugar más habitable propagando una cultura de paz y desmotivando la normalización de escenarios nocivos e indignantes.

Más amor y respeto en la crianza de niños y niñas

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Para aplicar una disciplina amorosa hay que tomar en cuenta que la comunicación entre padres e hijos es esencial y que en la crianza hay opciones más allá del uso de la violencia.

En la crianza de niños y niñas, uno de los temas de mayor interés es el de las correcciones de comportamiento. Hoy se sabe que los castigos no son los idóneos por tratarse de acciones violentas que contribuyen a un desarrollo inadecuado en las primeras etapas de vida.
Los castigos vulneran y pueden llegar a tener secuelas profundas en el crecimiento de los niños y las niñas que los reciben, de ahí la importancia por saber sobre otras formas para educarlos privilegiando el amor, el respeto y el buen trato.
De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), “cuando niñas, niños y adolescentes son castigados físicamente experimentan tristeza, miedo, enojo, impotencia, culpa, confusión, y pueden sentirse lastimados o no queridos. Pueden además repetir las conductas indeseadas (justo las que madres y padres quieren prevenir), ser más agresivos/as y en general, su salud mental y su estado emocional se ven afectados”.
Para aplicar una disciplina amorosa hay que tomar en cuenta que la comunicación entre padres e hijos es esencial y que en el proceso de crianza hay opciones más allá del uso de la violencia o de la humillación para actuar frente a una mala conducta.
Cuando se den comportamientos inadecuados es de suma importancia atender la situación en el momento. Ignorarla sólo empeora las cosas. Con calma y paciencia se debe propiciar una conversación con el niño o la niña para hacerle ver que lo que está haciendo no es correcto. Lo relevante de esta charla es que ambas partes expresen su sentir y no sea un monólogo de regaños y gritos. La intención es hacerles notar lo que está mal en su conducta, que reconozcan su error, y lograr que se responsabilicen por ello.
Así, es crucial señalarles que todo acto tiene consecuencias y un mal comportamiento puede ser motivo de una reacción que no les gustará. En cuanto a las acciones que se adopten para desalentar una conducta inadecuada (aumentar responsabilidades en casa, limitar uso de juguetes o tiempo de esparcimiento) tienen que ser siempre firmes y concluir en el tiempo acordado.
Ante todo, es fundamental que se les haga entender a los niños y las niñas que sus travesuras no serán motivo para dejar de ser amados, por lo que la comunicación debe ser sensible y directa.
En Early Institute impulsamos la implementación de la crianza positiva basada en el respeto y el amor. A través de ella se elimina el uso de castigos para dar paso a métodos de disciplina alejados de la violencia y cercanos al establecimiento de vínculos sanos y afectivos. Buscamos contribuir a la adopción de prácticas más constructivas en la educación de niños, niñas y adolescentes, ya que estamos convencidos de que, en las etapas tempranas de la vida, la armonía en el entorno familiar es vital para un desarrollo óptimo e integral.

Priorizar la primera infancia en el debate público

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Sin duda la diferencia en la dotación de recursos y la escasa atención que se le brinda a este grupo para la cobertura de sus necesidades más esenciales pone en riesgo el futuro del país.

Inicia el año y es inevitable no pensar en los desafíos y retos que enfrentan los grupos sociales más vulnerables del país. En particular en el caso de la primera infancia mexicana existen severos riesgos ante la ineficiente inversión pública que se le destina, cuando debería ser un asunto prioritario.
En México, la primera infancia es un tema con profundos rezagos. Según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP): “En 2021, el Gasto Exclusivo Para Primera Infancia (GEPI) fue de 16 mil 120.4 millones de pesos (mdp), esto representó mil 247 pesos para la atención de cada infancia. En contraste, en 2022, el gasto en pensiones y costo de la deuda ascienden a 86 mil 830 y 6 mil 412 pesos per cápita respectivamente”.
Sin duda la diferencia en la dotación de recursos y la escasa atención que se le brinda a este grupo para la cobertura de sus necesidades más esenciales pone en riesgo el futuro del país.
Es por ello que de cara a las próximas elecciones es indispensable que se debata al respecto. Las plataformas electorales deben colocar a la primera infancia en el lugar que se merece y actuar en consecuencia para lograr su protección integral.
De acuerdo con el informe del Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI) México, un proyecto de Early Institute: “La población de primera infancia representa casi el 10 por ciento de la población total; 1 de cada 10 personas en México son niñas y niños de entre cero y cinco años”. En ese periodo, “el cerebro crece exponencialmente, lo cual tiene gran influencia en el desarrollo cognitivo, social, emocional y motriz” y su atención es crucial.
En este sentido, las consecuencias de olvidar lo que significa su trascendencia son costosas, ya que: “Los individuos afectados por un mal comienzo en la vida sufren una pérdida de aproximadamente una cuarta parte del promedio anual de ingresos en la edad adulta”.
Una evidencia más de la falta de interés por atender a este sector, en México, es el reciente Presupuesto de Egresos de la Federación 2023, que de acuerdo con el CIEP: “Las reasignaciones aprobadas en el PEF 2023 acentúan la falta de perspectiva de equidad intergeneracional”, siendo la primera infancia la más afectada. Al respecto Arianna González, oficial de Política Social del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), informó en el foro Ruta PEF 2023: Construyendo un Presupuesto para la Niñez y la Adolescencia, organizado por la Cámara de Diputados, que: “se tiene una inversión per cápita para 2023 de 22 mil 983 pesos anuales; la primera infancia es el grupo que tiene menor inversión (19 por ciento), seguido por la niñez (45 por ciento) y adolescencia (36 por ciento)”.
En Early Institute hacemos un llamado para ubicar en el centro de la discusión la importancia de la primera infancia como eje primordial en el crecimiento del país. Para ello es fundamental que en las próximas campañas electorales se integre en las propuestas sociales el significado de esta etapa de la vida y que, además, se impulse realmente el aumento sustancial en su inversión y protección. Por el bien de todos, cuidemos la primera infancia.

Jugar es un regalo excepcional

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Jugar va más allá de una práctica sencilla y de entretenimiento, es una ocasión para establecer procesos de enseñanza-aprendizaje con propiedades únicas.

En este periodo de descanso y vacación, una forma de compartir tiempo de calidad y con ventajas extraordinarias es a través del juego. Ya sea en familia o con amigos, jugar siempre es una actividad divertida y positiva. Al respecto The LEGO Foundation habla de la importancia del juego en el desarrollo de las niñas y los niños, lo cual conduce a la adquisición de competencias para la vida.
De acuerdo con el reporte El aprendizaje a través del juego: un resumen de la evidencia: “el juego tiene un papel central en el aprendizaje y en la preparación para los futuros retos de la infancia y a lo largo de la adultez”.
Por esta razón, priorizar actividades lúdicas en casa puede producir múltiples beneficios no sólo para los integrantes de menor edad sino para todos. Según The LEGO Foundation jugar es una experiencia que reúne cinco particularidades: 1) da alegría y es placentero (hay un disfrute en su práctica); 2) es significativo (facilita que se dé sentido a lo que se está haciendo); 3) promueve el involucramiento activo (capta la atención y la participación activa); 4) es iterativo (fortalece la experimentación); y 5) ayuda en la interacción social (hay un involucramiento profundo con los otros participantes).
La combinación de estas cinco competencias permite que el juego se convierta en un fértil campo para el aprendizaje a cualquier edad. También en el reporte se habla del juego como una oportunidad para ejercitar el pensamiento, provocando experiencias significativas: “Más allá de la infancia y de edades muy tempranas, el aprendizaje a través del juego también prueba ser una técnica pedagógica efectiva y valiosa para la enseñanza en el siglo XXI”.
Jugar va más allá de una práctica sencilla y de entretenimiento, es una ocasión para establecer procesos de enseñanza-aprendizaje con propiedades únicas. Se sabe que “las niñas y los niños poseen un enorme potencial natural para aprender”, ya sea desde su curiosidad innata o su gran imaginación. Aprovechar estas cualidades, a través del juego, maximiza el desarrollo de todo tipo de habilidades necesarias para su adecuado crecimiento.
No hay que olvidar que hay juegos para cada edad, por ejemplo, para el caso de los bebés (0 a 3 años) importa mucho desarrollar un cerebro saludable; en cuanto a los niños y niñas de 3 a 12 años, se privilegia el aprendizaje más profundo con el entendimiento de conceptos. Para los niños y las niñas de 12 años en adelante, jugar les ayuda a comprender la importancia del trabajo colaborativo y la resolución de problemas.
En Early Institute valoramos la dedicación y atención que se brinda en apoyo al desarrollo de los niños, las niñas y los adolescentes. Por eso es necesario incentivar prácticas que involucren a la familia y los cuidadores en asuntos que aseguren su adecuado crecimiento, como lo es el juego. Permitamos que, en esta época, el disfrute que da la convivencia se fortalezca con actividades sanas, creativas y propositivas. Sobre todo, regalemos la oportunidad de afianzar vínculos y fomentar la creación de entornos saludables que favorezcan un ambiente alegre, empático y armonioso, lo cual también beneficia a toda la sociedad. ¡Felices fiestas!

Por el derecho de niños y niñas a ser cuidados

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

Sipi México es una plataforma de visualización, análisis y seguimiento sobre lo que acontece en la primera etapa de vida de los niños y las niñas de nuestro país.
En el marco de las mesas de discusión que se convocan en torno al Sistema de Indicadores de Primera Infancia (sipi) México —un proyecto de Early Institute—, en la tercera reunión se habló de las políticas de cuidado implementadas en nuestro país para proteger los primeros años de vida.
Participaron Martha Merlo Huerta, oficial nacional de política social del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef); Ana Bernal Stuart, especialista en protección social y salud del Banco Interamericano de Desarrollo (bid); Sunny Arely Villa Juárez, asociada y fundadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (ciep) y Renata Díaz Barreiro Castro, líder del proyecto sipi México.
Para Martha Merlo, los grandes retos a cubrir en materia de políticas de cuidado en la primera infancia son: la baja cobertura de la seguridad social, sobre todo cuando en México 52% de la población carece de ella; la falta de servicios de cuidado, siendo que a nivel nacional sólo 5 % de los niños y las niñas asiste a un Centro de Atención Infantil (cai); la baja calidad en los cuidados proporcionados; la falta de equidad de género, en tanto el cuidado en la primera infancia recae en la mujer; y la falta de coordinación entre las instancias involucradas en las políticas de cuidado.
Ana Bernal reconoció que hay un avance en aspectos de calidad vinculados con la infraestructura y seguridad en los centros infantiles, pero no así en la calidad de los procesos. Para la especialista es fundamental adoptar prácticas que aseguren interacciones cálidas entre mentoras y educandos, ante la relevancia del desarrollo neuronal que se da en esta etapa de la vida humana y el tiempo que pasan los niños y las niñas en estos espacios.
Renata Díaz Barreiro se refirió a problemáticas ocasionadas por el aumento del 92% de cuidado inadecuado durante la pandemia (se habla de que 11% de la población menor a 5 años tiene un cuidado inadecuado, ya que no es atendido por nadie o es cuidado por otros niños); la normalización de la violencia en métodos de disciplina; la limitada política de licencia (permiso) de paternidad; y la falta de reconocimiento social de las instancias de educación.
Sunny Villa señaló que hoy el cuidado se asocia a las mujeres, lo que genera mayor desigualdad al no permitirles acceder al mercado laboral como se debiera. Para la experta no hay política pública sin presupuesto, lo que implica pensar en un sistema articulado de cuidados que garantice el buen uso de recursos y que atienda verdaderamente las necesidades traducidas en intervenciones eficaces. Sobre todo, se requiere garantizar el ejercicio y control del presupuesto en defensa del interés superior de la niñez.
Al respecto, Renata Díaz Barreiro subrayó que debe prevalecer el derecho de las niñas y los niños a ser cuidados, de tal modo que es necesario vigilar la implementación de la Política Nacional de Educación Inicial. Se trata de aumentar la cobertura, redoblar esfuerzos para impulsar prácticas de crianza positiva y apoyar a las madres, padres y cuidadores en esta responsabilidad.
En cuanto a otras recomendaciones se habló de ampliar la cobertura de programas que ya apoyan a las madres trabajadoras y a sus hijos e hijas; vincular a estos beneficiarios con otros programas de asistencia; fortalecer otras modalidades de cuidado acordes con las necesidades de la población, como en el caso de personas con discapacidad y otros grupos vulnerables; fortalecer entornos seguros de convivencia y juego; visibilizar el problema de los prestadores de los servicios educativos; invertir en programas que eleven la calidad de las interacciones; y buscar articular todas las acciones existentes, entre otras.
En Early Institute afianzamos nuestro compromiso con la primera infancia y reconocemos el valor de esta etapa en el desarrollo humano. sipi México es una herramienta social, más que un sistema técnico, es una plataforma de visualización, análisis y seguimiento sobre lo que acontece en la primera etapa de vida de los niños y las niñas de nuestro país. Los invito a consultar sipi México en https://staging.earlyinstitute.org/sipimexico/

Mitos alrededor de una trabajadora embarazada

Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute
Publicación original en El Heraldo de México

Inmediatamente después de regresar de mi licencia de maternidad, el gerente de operaciones me despidió, me dijo que ya no era considerada una trabajadora apta, que la empresa necesitaba trabajadoras sin hijos.

Este testimonio se narra en la Contradicción de Tesis 422/2016 resuelta por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Les invito a analizarlo conmigo y descubrir todo lo que está mal en él.

En primer lugar, se trata de un caso de discriminación laboral por razón de maternidad. Aunque seguramente parece algo evidente para la mayoría de ustedes, el caso llegó a la Corte pues para algunos se trata de un despido justificado ya que la mujer no estaba embarazada cuando ocurrió. Sin embargo, es importante que sepan que existe un concepto derivado de la jurisprudencia llamado fuero de maternidad, que exige protección especial a las mujeres durante los periodos de embarazo y licencia postnatal.

Lo anterior es necesario debido a que algunos empleadores, ante la falta de información y para evadir la ley, esperan a que las mujeres embarazadas lleguen a término para despedirlas sin incurrir en una conducta ilegal pues, bajo su lógica “ya no están embarazadas”, pero lo hacen porque en el fondo están motivados por prejuicios y estereotipos alrededor de la maternidad.

Por otra parte, se trata de una protección especial debido a que exige de quienes están encargados de investigar e impartir justicia eliminar las barreras y obstáculos que colocan a las mujeres en una situación de desventaja en un momento en que de manera particular requiere de, por ejemplo, gozar de la atención médica necesaria y de las demás prestaciones de seguridad social que garanticen su bienestar y el del bebé.

En segundo lugar, este testimonio confirma lo que en nuestro informe La discriminación laboral por embarazo hemos evidenciado, que “comúnmente los empleadores comparten la idea de que las madres son más inestables y menos comprometidas y competentes en el trabajo, esto se relaciona con su poca adecuación a los estándares del trabajador ideal a diferencia de los hombres que son mayormente asociados con la idea de que son más comprometidos si están casados y son padres”. Por eso, aquella empresa no tiene problemas con que sus trabadores tengan hijos pues ellos no los cuidan, pero sí sus trabajadorAs.

Esto no solo es injusto con las mujeres, también con los hombres que quieren conciliar su vida familiar, personal y laboral, pero sobre todo con sus hijas e hijos que necesitan ser cuidados por su mamá y papá en igualdad de condiciones.

Lo peor de todo es que esta creencia parte del desconocimiento, la falsa creencia de que la mayor productividad se obtiene con trabajadores y trabajadoras que solo piensan en su trabajo 24/7; pero la realidad es que incentivar políticas internas que favorezcan la conciliación y promuevan la inclusión disminuye la rotación de trabajo hasta en un 60%, el ausentismo laboral en un 30%, aumenta el compromiso, lealtad y productividad de las y los colaboradores (Red del Consejo Coordinador Empresarial por la Primera Infancia).

Desafortunadamente este testimonio no es un caso aislado, es uno de los millones de casos que suceden día con día en este país. Algunos denunciados, otros callados, muchos otros incluso pasan desapercibidos por las propias mujeres víctimas que no sabían que eso que les pasó es discriminación y violencia.

Las y los empleadores, particularmente en el sector privado, tienen la responsabilidad de informarse, pero sobre todo la oportunidad de ser los agentes de cambio, la solución a esta problemática tan importante.

POR VALERIA GONZÁLEZ RUIZ
Coordinadora de Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute.

A propósito del INE y la educación cívica en México

Por: Abraham Madero, Director Ejecutivo de Early Institute
Publicación original de  El Heraldo de México 

Me refiero a la función de promover planes y programas para el desarrollo de la cultura cívica de la población como uno de ejes complementarios al ejercicio de la llamada democracia electoral.

Durante estos días de noviembre, el país nuevamente atraviesa una zona de turbulencia política y social que encontró en la coyuntura de la discusión de reformas constitucionales en materia electoral, un ambiente proclive para desatar múltiples opiniones sobre los límites y parámetros de nuestra convivencia democrática y la importancia de las instituciones.

A la fecha en que escribo este artículo, considero que no corresponde a un servidor realizar un análisis del contexto político, implicaciones jurídicas o reacciones que dicha iniciativa suscitó en importantes sectores y voces de la sociedad. Circula ya mucha información al respecto. Vale la pena leer, escuchar y analizar con detenimiento los hechos y formarse un criterio propio.

En mi caso, simplemente prefiero aprovechar esta coyuntura porque me parece en el fondo tiene todo que ver, para reflexionar sobre una de las funciones, no del todo visibilizadas, que también ejercen los organismos electorales en las democracias modernas a propósito de su cuestionamiento actual en México.

Me refiero a la función de promover planes y programas para el desarrollo de la cultura cívica de la población como uno de ejes complementarios al ejercicio de la llamada democracia electoral. En efecto, más allá de ser los responsables de organizar y calificar los procesos electorales, una contribución relevante que también compete a estos órganos, tiene que ver con el diseño de estrategias sociales para consolidar la educación cívica no solo del electorado sino de todos los sectores de la población.

Si bien dicha tarea se antoja ambiciosa y no podría imaginarse sin el brazo complementario de los sistemas educativos, los organismos electorales de las democracias de América latina - y en buena parte de la órbita global - han venido colocando como una de sus principales preocupaciones el asegurar que la población, incluidos desde luego a las niñas niños y adolescentes, conozcan desde bajo un sentido práctico la relevancia de las instituciones, los principios que rigen la participación democrática y la razón de ser de los poderes públicos.

Las estrategias de promoción de la educación cívica que impulsan estos organismos están orientadas a sembrar en la sociedad un involucramiento cada vez más activo en las decisiones públicas que los afectan, así como conocer y saber exigir parámetros de rendición de cuentas a partidos políticos y gobernantes.

En el caso de México, el Instituto Nacional Electoral diseñó la Estrategia Nacional de Cultura Cívica 2017-2023 (ENCCIVICA) la cual, si bien no es la primera en su tipo y se acompaña de otros ejercicios igualmente relevantes como la Consulta Nacional Infantil y Juvenil, su propósito es desarrollar acciones para construir una ciudadanía informada y fomentar espacios para la discusión de los asuntos públicos.

De acuerdo con sus propias definiciones, la ENCCIVICA busca cambiar las actitudes ciudadanas sobre la manera como es concebido “lo público”. Llama positivamente mi atención que esta estrategia nacional se sustenta en algunos principios que a mi juicio representan auténticas excepciones a la regla dentro del árido abanico de instrumentos normativos y redacciones institucionales que suelen producirse desde al ámbito gubernamental; cuya lectura muchas veces redunda en tecnicismos fríos o alejados del lenguaje ciudadano.

Digo esto primero, porque la estrategia basa sus objetivos y acciones en el principio de Verdad referente al carácter objetivo e imparcial que debe regir en el conocimiento de los asuntos públicos por parte de la población, especialmente el relacionado con el contenido real de los derechos humanos y una perspectiva ampliada del derecho a la información.

Segundo, porque se enfatiza de una manera reiterada el principio de Diálogo, cuyo enfoque dentro de la referida ENCCIVICA busca maximizar en el territorio nacional los espacios – especialmente los de la familia, escuela y la comunidad – para generar debates de calidad y una constante conversación crítica sobre la pertinencia de los valores democráticos que el país necesita preservar y consolidar en los niveles individuales y colectivos, más allá de lo que formalmente se enseña en las aulas como parte de los planes y programas de estudio.

En tal sentido y sin ir más allá dentro del contenido y estructura de dicho documento, me parece que la ENCCIVICA debería representar un pretexto adicional para reflexionar sobre el papel de fondo que corresponde a los organismos electorales como el INE, en la tarea de construir ciudadanía, misma que dicho sea de paso no se logra a través de reformas o decretos.

Me quedo pensando que ambos principios a los que hago referencia representan hoy elementos que nos invitan a una reflexión menos coyuntural y más de largo plazo en medio de la realidad polarizada que nos atraviesa.

Si sabemos leer bien la crisis, el reflector no debería recaer – como siempre ocurre– en el protagonismo de los partidos políticos y poderes públicos. La clave en mi opinión sigue siendo la base social desde la cual niñas, niños y jóvenes representan aquella audiencia estratégica a la que deberían dirigirse todas las miradas y objetivos posibles.

¿Acaso no necesitamos un diálogo verdadero y al mismo tiempo mayor verdad en el diálogo democrático? ¿En dónde está la voz de las niñas, niños y adolescentes en medio de esta efervescencia social? ¿Qué tan eficazmente se cultiva su participación informada en los asuntos de interés nacional? ¿Se les está explicando con criterios de objetividad lo que pasa en el país? ¿Qué saben sobre el comportamiento actual de las instituciones que nos rigen? ¿Cuál sería su opinión sobre la marcha que se realizó el pasado domingo?

Estas preguntas que pareciera se lanzan al aire, las formulo con la intensión de cuestionarnos nuevamente quién debe ser el actor fundamental en la transformación de la educación y cultura cívica en México. No cabe duda, que se requieren estrategias, principios e instituciones sólidas para ello, pero esas condiciones a mi juicio constituyen el medio, el fin son los 38 millones de niñas, niños y adolescentes que hoy viven en nuestro país.

POR ABRAHAM MADERO MÁRQUEZ
ABOGADO. DOCTORANDO EN DERECHO POR LA UNIVERSIDAD PANAMERICANA. DIRECTOR EJECUTIVO DEL THINK TANK MEXICANO EARLY INSTITUTE
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