Cárteles en México: una amenaza en crecimiento

Existen 150 cárteles en México, siendo los principales el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Sinaloa y la Nueva Familia Michoacana.

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

La situación de los cárteles en México es un tema preocupante y en crecimiento, pues su tasa de reclutamiento los coloca como el quinto empleador más grande del país. Así lo señala el estudio Reducir el reclutamiento de los cárteles es la única manera de bajar la violencia en México, elaborado por Rafael Prieto-Curiel, Gian María Campedelli y Alejandro Hope.

La investigación, publicada en 2023, señala que “para el año 2022, los cárteles contaban con 160,000 -185,000 miembros, convirtiéndose en uno de los principales empleadores del país”. Para los autores: “El reclutamiento se refiere al proceso de atraer a una nueva fuerza de trabajo que lleva a cabo tareas (tanto estrictamente criminales como no) para los cárteles de manera estable”.

Sus estimaciones hablan de que existen 150 cárteles en México, siendo los principales el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Sinaloa y la Nueva Familia Michoacana, con presencia en casi todo el país y con alianzas con distintas organizaciones.

Para los especialistas, “cada año aproximadamente 19,000 personas son reclutadas por los cárteles, muchos de los cuales terminarán asesinados o encarcelados. Además, destacamos cómo el tamaño actual de la población del cártel y los niveles de violencia existentes entre los cárteles se traducirán en altos niveles de violencia en el país durante años”.

La investigación informa que “es esencial reclutar al menos 350 personas por semana para evitar su colapso debido a las pérdidas totales”. Entre los factores que producen las bajas en las organizaciones criminales destacan las rivalidades, los arrestos y la saturación (fragmentación interna).

Pese a los esfuerzos para combatir el problema, dicen los investigadores: “Basándonos en el tamaño de los cárteles en 2022 y las tendencias observadas en la última década, predecimos que el número semanal de víctimas relacionadas con el crimen organizado seguirá aumentando en los próximos años. Estimamos que si las tendencias actuales continúan, los cárteles seguirán aumentando su poder, y podríamos observar 40 por ciento más víctimas y 26 por ciento más miembros del cártel para 2027″.

Sin duda, las cifras no son nada alentadoras y hablan de la necesidad de reforzar las estrategias del Estado para implementar medidas eficaces que eviten el aumento de la fuerza del crimen organizado.

En Early Institute reconocemos la importancia de contar con información que ayude a visibilizar las problemáticas que atentan contra el presente y futuro de niñas, niños y adolescentes, ya que nuestro compromiso es impulsar medidas de protección que aseguren su bienestar integral. En este sentido, es necesario tomar en cuenta estudios como el de Prieto-Curiel, Campedelli y Hope para dimensionar uno de los fenómenos sociales más dañinos a nivel mundial, pues la violencia que genera afecta severamente el desarrollo de cualquier sociedad y, particularmente, a los más vulnerables.

Daña a mujeres y niños la explotación reproductiva

La gestación subrogada es una industria que capta a mujeres en situación de vulnerabilidad, bajo la premisa de que existe libertad y consentimiento.

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

En días pasados, Early Institute publicó el informe La explotación reproductiva en México. El paraíso del tráfico humano, en el que se aborda lo acontecido en los últimos nueve años en materia de gestación subrogada.

Este fenómeno de explotación reproductiva ha sido investigado por Early Institute desde 2014, en busca de proteger integralmente a las mujeres, las niñas y los niños y sus derechos. En este sentido, el estudio “revela con claridad que con el paso del tiempo esa práctica no sólo se comete dejando de lado los intereses y derechos humanos de las mujeres gestantes, y no se diga el de las hijas e hijos nacidos por medio de ese procedimiento, sino que dibuja una omisión institucional, jurídica y social, de la cual los que más ganan son empresas y grupos criminales”. La investigación se organiza en apartados que exponen la situación de las mujeres y los bebés nacidos por lo que comúnmente se conoce como vientre de alquiler y cuyos derechos son vulnerados en el contexto de esta práctica.

El primer apartado es un panorama actualizado de lo que ocurre en México en torno a la gestación subrogada. Hay un énfasis en el análisis de la regulación, de tal manera que se abordan lineamientos federales expresados en el Código Civil, la Ley General de Salud, Ley de Trata y la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, entre otros. De manera local, se abordan los casos de estados como Jalisco, Puebla, Coahuila, Estado de México y Aguascalientes, en donde se han presentado proyectos de reformas a sus legislaciones.

En una segunda sección, La explotación reproductiva en México. El paraíso del tráfico humano, muestra los tres enfoques regulatorios que hasta hoy existen a nivel mundial: regulación permisiva, con restricciones y prohibitiva. Esta información es de suma importancia, ya que ayuda a “discernir hacia dónde debe caminar una legislación que realmente coloque en el centro a la niñez, a la mujer y sus derechos humanos, lo que debe ser el objetivo principal de toda norma en la materia”.

En el tercer apartado se abordan aspectos que de no ser visibilizados y atendidos “condenan a las mujeres gestantes y a las niñas y niños nacidos por medio de ese procedimiento a una vulneración equiparable a la esclavitud”. Hay un análisis de tres enfoques que con el tiempo se han convertido en zonas negras y de alto riesgo en torno a esta práctica. Ellos son: la gestación de bebés como un producto comercializable; la explotación del cuerpo de la mujer gestante como una fábrica de producción; y la lógica de mercado que atraviesa estas problemáticas.

“Sobre estos tres enfoques, es que el estudio se adentra en cómo la gestación subrogada es una industria que capta a mujeres en situación de vulnerabilidad, bajo la premisa de que existe libertad y consentimiento, para realmente comercializar con sus cuerpos, utilizándolas como fábricas de bebés a solicitud de consumidores que buscan adquirir a bebés como si fueran productos”, dice el informe.

Por último, hay una parte en la que Early Institute aporta una serie de recomendaciones con el objetivo de transformar la situación de alta vulnerabilidad y afectación a los derechos de mujeres, niñas y niños.

Para Early Institute visibilizar este tipo de prácticas en las que se dañan los derechos fundamentales de niñas y niños es un compromiso como think thank dedicado al análisis y diseño de propuestas para la inclusión de políticas que garanticen el bienestar de la primera infancia. En este sentido, afirmamos nuestro interés por resguardar el respeto a sus garantías con investigaciones y estudios que exhiben los riesgos ante situaciones que atentan contra su integridad y dignidad y ofreciendo evidencia encaminada a velar por su seguridad.

Atendamos a la primera infancia mexicana que vive en pobreza

En México, son los niños y las niñas de primera infancia los más afectados por la pobreza. Es alarmante que estemos atestiguando que casi la mitad de este sector viva en estas condiciones.

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

En semanas pasadas, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer cifras sobre la medición multidimensional de la pobreza en México. El informe comprende de 2018 a 2022, abarcando las afectaciones derivadas de la pandemia por Covid-19.

De los resultados que se ofrecen, destaca que en ese periodo el porcentaje de personas que sufrieron pobreza multidimensional pasó de 41.9 a 36.3 por ciento, es decir, que de cada 100 personas, 36 tenían al menos una privación en sus derechos sociales. Otra cifra importante se refiere a la pobreza extrema, que en 2018 registraba un porcentaje de 7.0 por ciento y en 2022 el total fue de 7.1 por ciento. Este dato en número de personas equivale a que 8.7 millones vivieron pobreza extrema en 2018 y aumentó a 9.1 millones de personas en 2022.

Para el Coneval: “La pobreza es un fenómeno multidimensional que comprende aspectos relacionados con las condiciones de vida que vulneran la dignidad de las personas, limitan sus derechos y libertades fundamentales, impiden la satisfacción de sus necesidades e imposibilitan su plena integración social”. En ese sentido, se puede decir que quienes sufren pobreza presentan serias deficiencias en el acceso a derechos como la educación, la salud, la alimentación de calidad, entre otros.

De los rezagos más profundos que registra el Coneval es el que se refiere al ámbito de la salud, al señalar que “el porcentaje de personas con carencia por acceso a los servicios de salud pasó de 16.2 por ciento a 39.1 por ciento entre 2018 y 2022, lo cual representa un cambio de 20.1 a 50.4 millones de personas en esta situación, respectivamente”.

Pero todavía hay una preocupación más. En México, son los niños y las niñas de primera infancia los más afectados por la pobreza. En 2018, 51.9 por ciento de este grupo social vivió en situación de pobreza, siendo que en 2022 el porcentaje de esta población alcanzó a ser de 48.1 por ciento. Si bien se habla de una disminución, es alarmante que estemos atestiguando que casi la mitad de este sector viva en estas condiciones.

Sin duda esto es lamentable, ya que son los primeros años de vida los más importantes en el desarrollo de cualquier persona y las deficiencias que presente en esa etapa serán determinantes en su calidad de vida futura.

Ante este escenario, el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), proyecto de Early Institute, propone una serie de recomendaciones para combatir la pobreza en la primera infancia. Algunas de ellas son: contar con un sistema de protección social con enfoque de derechos que posibilite la reducción de las brechas existentes; ampliar y mejorar la cobertura de los programas de protección social que benefician a la primera infancia, siendo uno de ellos las transferencias monetarias; crear un sistema de cuidados y mejora de educación inicial y preescolar que garantice la dotación de servicios de seguridad social y educativos e impulsar la equidad regional, es decir, asegurar una redistribución del ingreso para corregir la grave asimetría regional.

Para Early Institute, la primera infancia es clave para el desarrollo físico, mental y emocional de niñas y niños, de ahí la necesidad de construir un entorno de políticas públicas y medidas que propicie su bienestar integral. Evitemos el abandono de las necesidades de este grupo social, cuya protección no solo se nutre de la voluntad de la sociedad, sino es indispensable contar con estrategias, planes y acciones que ayuden eficazmente a su salvaguarda.

Libros de texto gratuitos, en la ilegalidad

Los libros de texto gratuitos fueron hechos sin haberse tenido los planes y programas de estudio publicados en el Diario Oficial de la Federación, como lo marca la Ley General de Educación.

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

En un acto de total ilegalidad, llegan los libros de texto gratuitos a las aulas de educación básica que comienzan el ciclo escolar 2023-2024. ¿Por qué se habla de ilegalidad? Por varias razones. Para empezar, los materiales fallaron a un proceso de elaboración que dicta la ley y en el que, entre otras cosas, contempla la participación de diversos actores de la sociedad —más allá de las autoridades educativas—, a través de la creación de los planes y programas de estudio.

De entrada, el diseño de dichos planes, y cuya importancia radica en sustentar las bases de los libros escolares, fue hecho sin el consenso debido y de un modo poco transparente. Hoy la información sobre la conformación de las asambleas que implicó la elaboración de los planes y programas de estudio está reservada por cinco años, según por contener datos personales susceptibles a ser vulnerados.

Otro punto a destacar es que los libros de texto gratuitos fueron hechos sin haberse tenido los planes y programas de estudio publicados en el Diario Oficial de la Federación, como lo marca la Ley General de Educación.

Aun sin los fundamentos esenciales para la conformación de los materiales educativos, la Secretaría de Educación Pública (SEP) convocó a los docentes a participar en la elaboración de los libros, quienes en muchos de los casos no vieron reflejadas sus propuestas didácticas en los trabajos finales.

La serie de inconsistencias que presentan los libros de texto gratuitos han detonado que especialistas, como la investigadora del Cinvestav, Alma Maldonado, propongan la creación de materiales adicionales para subsanar las fallas de los actuales, derivadas de la forma con la que se han hecho.

A pesar de que en el artículo tercero de nuestra Constitución se señala que “El Estado priorizará el interés superior de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en el acceso, permanencia y participación en los servicios educativos”, es claro su incumplimiento ante la serie de irregularidades que están presentando los materiales que debieran ser las principales herramientas en la garantía del derecho a la educación.

Esto sin duda es un retroceso en materia educativa, pero todavía más grave en el desarrollo de toda una nación, y si bien distintos sectores de la sociedad mexicana han promovido que la distribución de estos materiales no se efectúe, las autoridades gubernamentales han decidido continuar con su entrega.

Para Early Institute —el único think tank mexicano con más de 17 años de experiencia en mejorar la salud, el cuidado, la educación, la seguridad y la protección de la vida de la primera infancia a través de la incidencia en políticas públicas— nos parece gravísimo que se atente contra uno de los derechos fundamentales de las niñas, los niños y los adolescentes, como lo es la educación.

En este caso se están cometiendo atropellos que exhiben la nula aplicación de la ley, la cual claramente expresa el modo para elaborar los materiales que son base en la educación mexicana. Así, hacemos un llamado a que se respeten cabalmente los lineamientos que establece nuestra Constitución y las leyes derivadas en un afán por proteger el interés superior de niñas, niños y adolescentes y no para privilegiar intereses privados o políticos.

Más de 50 mil niñas, niños y adolescentes en casas hogar

Por: Renata Díaz Barreiro, Ejecutiva de Investigación de Early Institute
Publicación original de: El Sol de México

¿Cómo sabemos que la adversidad, la negligencia y el abandono tienen un impacto negativo en el desarrollo infantil? Uno de los estudios de caso más relevantes en esta materia es en niñas y niños institucionalizados en Rumania en la década de los 80s, los científicos descubrieron que en las casas hogar llenas de bebés reinaba un silencio y concluyeron que debido a que no hubo una interacción típica entre un cuidador y un niño, nunca se les atendió cuando lloraban y por ello optaron por permanecer en silencio. El estudio determinó causalidad entre negligencia y desarrollo infantil inadecuado y probó que el cuidado cariñoso y sensible puede atenuar los efectos de las adversidades a las que habían sido expuestas.

En México, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, hay 53,862 niñas, niños y adolescentes en los Centros de Alojamiento de Asistencia Social (CAAS) que, por diversas razones como la violencia, la pobreza, el crimen organizado, la migración, entre otras, no viven en un entorno familiar y se encuentran institucionalizados. Esta situación representa un desafío social de gran relevancia.

Lamentablemente en México, de acuerdo con el Coneval más del 10% de las niñas y niños están en pobreza extrema y alrededor de 1,780,000 que equivale al 6% de las niñas y niños de entre 1 y 14 años se les castiga con violencia severa semanalmente.

A lo largo de los años, se ha planteado la necesidad de evitar la institucionalización de niñas, niños y adolescentes, sobre todo, por el impacto negativo en el desarrollo de las niñas y niños por largos periodos de institucionalización. No obstante, es fundamental visibilizar que ante las realidades que existen en México, los Centros de Alojamiento de Asistencia Social (CAAS), si bien deben mejorar en muchos casos la calidad y condiciones de sus servicios, han jugado un papel clave en la vida de miles de niñas y niños como hogares de transición hacia una familia.

Sin duda, es esencial que estos CAAS sean un paso temporal para las niñas, niños y adolescentes y no un destino permanente. La meta debe ser que cada niña, niño o adolescente no regrese a entornos de violencia, pobreza y crimen, sino que transiten hacia la adopción o la reintegración familiar, proporcionándoles una vida de cuidado cariñoso y sensible y un cambio positivo en el corto y largo plazos.

Los CAAS albergan a miles de niñas, niños y adolescentes por lo que es fundamental que durante su estancia se les brinden las mejores condiciones posibles y asegurar que se cumplan sus derechos fundamentales como la educación, salud, nutrición, protección y sin dejar de lado su derecho a la recreación y al juego.

Sin embargo, existen diversas preocupaciones, por ejemplo, que un 21% de las niñas, niños y adolescentes institucionalizados no asistan a la escuela, y que este porcentaje sea aún más alto para la primera infancia, alcanzando un 38%, principalmente por la relevancia de esta etapa trascendental.

Estas cifras reflejan una realidad inquietante, pues lejos de poder disfrutar de un entorno familiar amoroso y estable, miles de niñas, niños y adolescentes institucionalizados pasan largos periodos de tiempo en las Casas hogar para menores de edad y no asisten a la escuela. Los datos muestran que solo el 31% de las niñas y niños reside en estos Centros por menos de 1 año, mientras que un 31% permanece entre 1 y 2 años, un 21% de 3 a 5 años y un alarmante 17% por 6 años o más.

Desde Early Institute, consideramos imperante redoblar esfuerzos para asegurar que las condiciones de estos Centros de alojamiento sean óptimas, y que sus estancias sean cortas, favoreciendo así procesos de adopción o reintegración eficientes que les permitan tener un cambio de trayectoria y lograr el desarrollo en un entorno familiar que les brinde cuidado cariñoso y sensible para atenuar los efectos adversos de su pasado. Se necesita de una colaboración interinstitucional de autoridades desde el ámbito legislativo y escolar, así como de instituciones y de la sociedad civil para mejorar la calidad en los servicios en beneficio del interés superior de cada niña o niño.

No dejemos que las niñas y niños que necesitan atención urgente y de calidad, reciban la peor. Debe ser nuestra prioridad cambiar la trayectoria de una niña o niño cuyos derechos han sido vulnerados y construir un futuro brillante que garantice el bienestar de la niñez mexicana. Logremos que las casas hogar se llenen de risas y juego.

Por la protección de la primera infancia mexicana

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

La pobreza y la violencia son dos de los rubros que afectan más a las niñas y los niños menores de 5 años

De cara a los procesos electorales en México, comienzan a definirse propuestas de los diversos actores políticos para ganar votos. Muchos temas empiezan a ser prioritarios en las agendas de los posibles candidatos a la Presidencia de la República, pero llama la atención la gran ausencia o el desinterés por la situación de la primera infancia.

Pese a la evidencia que demuestra lo fundamental que son los primeros años de vida de cualquier persona, pues en esta etapa se produce un desarrollo biológico, psicológico y social extraordinario, en México la población que va desde el vientre materno hasta los 5 años es casi olvidada.

Un ejemplo de esto es la poca inversión que se le da a la primera infancia en nuestro país. Según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), en 2020, en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) los recursos destinados ascendieron a 174 mil 565 millones de pesos, lo cual representa 0.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Con esta cifra México se coloca en el segundo lugar más bajo de los países latinoamericanos.

Lamentablemente cuando no se invierte en la primera infancia se dan consecuencias sustanciales en la etapa adulta de la población, pues dadas las deficiencias en la temprana edad las pérdidas en salud y educación de las personas afectadas son cuantiosas. Según el informe del Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), un proyecto de Early Institute: “Se sabe que los países que dedican menos presupuesto gubernamental a programas de primera infancia están en riesgo de tener un desarrollo comprometido a causa de las problemáticas de sus entornos sociales y familiares”.

Hoy en día, la primera infancia mexicana se encuentra amenazada por diversos factores. La pobreza y la violencia son dos de los rubros que afectan más a las niñas y los niños menores de 5 años. En el caso de la pobreza, se habla de que 54.3 por ciento del total de esta población sufre carencias relacionadas con la falta de acceso a sus derechos más elementales: salud, educación y alimentación de calidad.

En cuanto a la violencia, hay datos que refieren que diariamente 6 niños y niñas en primera infancia sufren violencia sexual, siendo más afectadas las niñas (73 por ciento). Incluso, se identifica que en 2021 se registraron 22 mil 410 víctimas de violencia sexual infantil en México, y de 2020 a 2021 hubo un incremento del 3.0 por ciento en este delito.

Otro dato de alarma es saber que ocurren 12 o 13 decesos de niños y niñas en primera infancia por cada mil nacidos, lo cual es una tasa muy alta en comparación con otros países y es triste cuando se reconoce que estas muertes pueden ser totalmente prevenibles.

La inversión en la primera infancia es crucial. Por ello, en Early Institute hacemos un llamado a los candidatos y a las diversas plataformas electorales para que sea tomada en cuenta en sus propuestas y valoraciones como una prioridad. Se trata de darle la importancia que se merece, en tanto la calidad de vida de los primeros años determina las condiciones futuras de salud y bienestar no sólo de la población, sino de la sociedad mexicana en su conjunto.

En México, urge combatir la pobreza desde la primera infancia

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

Las cifras tan altas de niñas, niños y adolescentes en situación de pobreza dan cuenta de que están siendo limitados en el ejercicio de sus derechos.

En la sexta mesa de análisis que organizó Early Institute, a través del Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), denominada “Retos y estrategias para combatir la pobreza desde la primera infancia”, especialistas abordaron la relevancia de mitigar los riesgos a los que se enfrentan niñas y niños cuando viven en situación de pobreza desde sus primeros años de vida.

Participaron Cecilia Berlanga Alessio Robles, Oficial de Política Social en el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF); Alberto Sotomayor Avilés, Coordinador Nacional de Investigación del Pacto por la Primera Infancia; Alida Marcela Gutiérrez Landeros, Coordinadora de Análisis de Pobreza en el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), y Renata Díaz Barreiro, líder de SIPI México.

En su intervención, Alida Gutiérrez señaló que la pobreza infantil tiene efectos irreversibles, siendo el grupo con mayores carencias el que va de los 0 a los 5 años. Afirmó que 54.3 por ciento de niñas y niños en esta edad presenta situación de pobreza relacionada con la falta de acceso a sus derechos. En este sentido, se refirió a tres ámbitos con mayor problemática: educación, salud y alimentación de calidad.

Por su parte, Cecilia Berlanga refirió que sólo 16 por ciento de niñas, niños y adolescentes, en México, no tienen carencias, lo que significa una desigualdad social sustancial. Dijo que “la pobreza limita la capacidad de las familias para satisfacer las necesidades y restringe la calidad de interacción entre adultos y niños”. Estas características ponen en riesgo a la niñez y comprometen su desarrollo.

Para Alberto Sotomayor hablar de pobreza es hablar de una negación de derechos y, cuando se vive con ella desde la temprana edad, abre las posibilidades para que se continúe en esa situación en edad adulta. Señaló que de 2018 a 2020 se registró un incremento de la problemática, provocando que la primera infancia enfrente mayores niveles de carencias que el resto de la población.

Para el especialista las cifras tan altas de niñas, niños y adolescentes en situación de pobreza dan cuenta de que se trata de millones de personas que están siendo limitadas en el ejercicio de sus derechos, por lo que urgen intervenciones del Estado para afrontar este panorama.

En cuanto a las recomendaciones que ofrecieron los especialistas para combatir la pobreza desde la primera infancia, Cecilia Berlanga habló de los programas de protección social como herramientas eficaces para atender las carencias, refiriéndose en particular a las transferencias monetarias que han tenido significativos beneficios en torno a esta problemática. Para Alida Gutiérrez es fundamental contar con un sistema de protección social con enfoque de derechos que combata los riesgos en todo el curso de vida, principalmente en niños, niñas y adolescentes.

Alberto Sotomayor considera que es indispensable contar con estrategias y políticas públicas bien diseñadas, inteligentes, basadas en evidencia e integrales y, ante todo, dar peso a la primera infancia, ya que en la actualidad la oferta gubernamental dirigida a este sector de la población es escasa.

Con este tipo de reuniones, Early Institute apoya sus objetivos en cuanto a la construcción de políticas públicas y medidas de protección que aseguren el bienestar integral de niños, niñas y adolescentes. La pobreza es una de las situaciones con mayor gravedad en el desarrollo infantil, por su alto grado de afectaciones que desencadena. Sin duda, es prioritario no sólo su conocimiento, sino también invertir en la atención a la problemática para dar mejores condiciones de vida desde el vientre materno.

 

Educar con más libertad y menos sobreprotección

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

Fomentar la independencia de niños, niñas y adolescentes es fortalecer su autoestima, desarrollar habilidades sociales, que se sientan orgullosos de sí mismos, entre otros beneficios.

En la crianza de niñas, niños y adolescentes hay situaciones que nos inquietan como padres, como es dejar que se enfrenten a riesgos por sí solos o soltarlos. Hay evidencia que indica la importancia de alentar su libertad, evitando la sobreprotección y así dotarlos de herramientas para la vida, aunque esto signifique pasar por malos ratos y preocupaciones.

Cuando a un niño se le vigila constantemente o se le protege en exceso, se perjudica su desarrollo. Por supuesto estamos hablando de ir soltando gradualmente a nuestros hijos e hijas según su edad y capacidades. Nuestra tarea como padres es hacer que ellos cada vez nos necesiten menos y para lograrlo es indispensable dejar que se enfrenten a situaciones que los hagan crecer y fortalezcan su confianza y autoestima.

Lo grave del asunto es que muchas veces, como padres, no estamos dispuestos a permitirles experimentar por su cuenta, entorpeciendo etapas primordiales en su crecimiento. Dejar que asistan a una fiesta, que vayan a la tienda o cualquier otra actividad que, según los adultos, podrían representar escenarios riesgosos, son casos en los que se deben evaluar objetivamente los peligros para decidir su conveniencia, pero privilegiando las oportunidades de crecimiento que estas experiencias representan a nuestros hijos e hijas.

Hay explicaciones sobre porqué ahora es más difícil para los padres dejar que los niños, niñas y adolescentes se muevan con mayor independencia. Una, es que esta generación de padres tiene acceso a demasiada información y en muchas ocasiones, este exceso de datos altera la percepción de nuestra realidad, lo que hace que se tenga menos confianza en el exterior. Otra razón es que los vínculos entre los miembros de nuestra comunidad son más débiles; antes había más convivencia entre vecinos y, por tanto, seguridad de saber que alguien más podría auxiliar a nuestros hijos e hijas en caso de ser necesario. Por último, el abuso de las tecnologías de vigilancia crea una falsa idea de que si todo se ve, se puede controlar, lo que provoca que al no tener la supervisión permanente haya más preocupación.

El miedo a soltar a nuestros niños, niñas y adolescentes proviene en muchos casos de la ansiedad de los padres, sin embargo, con la sobreprotección estamos educando a personas que no saben decidir por sí mismas, ni saben actuar cuando se enfrentan a situaciones difíciles. Especialistas señalan algunas recomendaciones para aprender a soltar a nuestros hijos e hijas: 1) regular la ansiedad de los padres ante la incertidumbre; 2) brindar la confianza y enfocarse en lo positivo de los nuevos retos; 3) saber más sobre los beneficios de la autonomía de niños, niñas y adolescentes y educar en esa vía; 4) hablar con sinceridad sobre los posibles riesgos de las experiencias; 5) confiar en la capacidad personal de medir peligros, es decir, no exponerlos cuando haya suficientes pruebas de riesgo; y 6) confiar plenamente en la competencia y capacidad de nuestros hijos e hijas.

Fomentar la independencia de niños, niñas y adolescentes es fortalecer su autoestima, desarrollar sus habilidades sociales, contribuir a que sepan resolver problemas, crecer sus habilidades de liderazgo, hacer que se sientan orgullosos de sí mismos, entre muchos otros beneficios.

En Early Institute apoyamos todas las prácticas que favorezcan el desarrollo físico, mental y emocional de niñas, niños y adolescentes, siendo una de ellas ir dejando, poco a poco, que actúen por sí mismos. Sin caer en la negligencia, pero tampoco en la sobreprotección, es necesario alentarlos y permitirles que tengan vivencias en las que se defiendan por su cuenta. De esta manera estamos educándolos para enfrentar adversidades con el mayor número de recursos necesarios para su futuro.

La niñez mexicana ante la violencia sexual

Por: Renata Díaz Barreiro, Ejecutiva de Investigación de Early Institute
Publicación original de: El Sol de México

México.- La violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes no es un secreto en México, sin embargo, actualmente no existe una fuente de información que permita saber cuántos agresores violentan de esta manera y a cuántas niñas, niños y adolescentes agreden.

Desde Alumbra, la comunidad colaborativa impulsada por Early Institute enfocada en la prevención de la violencia sexual infantil y adolescentes continúa con el monitoreo y análisis de este grave problema que vulnera los derechos de niñas y niños, por ello este junio 2023 lanza el Panorama estadístico de la violencia contra niñas, niños y adolescentes.

El informe arrojó que en 2021 se registraron 22 mil 410 víctimas de violencia sexual infantil en México, de acuerdo con datos del Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal, elaborado por el INEGI. Diariamente se cometieron 61 delitos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes, de los cuales seis fueron niñas y niños menores de cinco años. Lo anterior, sin contar la cifra “oculta” de casos que no se denuncian.

Respecto al sexo, el 84% eran niñas y adolescentes del sexo femenino. El rango de edad con mayor frecuencia fueron niñas, niños y adolescentes de entre 10 y 14 años fueron el rango más afectado, también es importante visibilizar que casi el 10% fueron niñas y niños menores de 5 años lo cual equivale 2,070 víctimas de violencia sexual durante su primera infancia.

Por otro lado, en el estudio también se analizaron los reportes de información de niñas, niños y adolescentes acudiendo a hospitales por diferentes formas de violencia que se concentran en la Secretaría de Salud. Se observó un aumento del 43% en niñas, niños y adolescentes que acudieron a una unidad de médica por alguna forma de violencia (física, sexual, psicológica o abandono). La violencia física aumentó un 29%, la violencia psicológica 49%, la violencia económica 78% y el abandono o negligencia aumentó de 2020 a 2021 registrando un total de 27, 489 casos de violencia infantil y adolescente tan solo en 2021 diariamente esto equivale a 75 niñas, niños y adolescentes acudiendo a hospitales. De los cuales, 8,172 fueron exclusivamente casos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes, que implicó un aumento del 48% con respecto a lo registrado en 2020.

El informe “Panorama estadístico de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes”, se analizó también la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh 2021), se encontró que 12 de cada 100 mujeres reportó haber sufrido alguna forma de violencia sexual antes de los 15 años.

Un dato muy revelador es que de 2016 a 2021, las niñas y mujeres que sufrieron algún tipo de violencia sexual pasó de 4 a millones 378 mil 40 casos a 6 millones 366 mil 948. Lo anterior equivale a un incremento de 45 por ciento en la violencia sexual sufrida durante la niñez y adolescencia, reportada por mujeres mexicanas. Además, 7 de cada 10 agresores de niñas y adolescentes son familiares; es decir las personas más cercanas a las niñas y adolescentes. Quienes ocupan los primeros lugares son los tíos y primos.

Para Alumbra, un proyecto colaborativo de Early Institute, es indispensable la generación y análisis periódico de indicadores de violencia sexual. Aunque se reconoce la labor de las fuentes de información, se enfatiza la necesidad de una encuesta nacional que permita cuantificar la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes.

Sólo en la medida que se cuente con información de calidad será posible mejorar el diseño, implementación, y evaluación de programas y políticas públicas para así lograr prevenir y erradicar la violencia que sufren millones de niñas, niños y adolescentes en México.

Resulta indispensable generar estrategias basadas en evidencia, orientadas a la prevención y el fomento de la cultura de denuncia de delitos y disminuir la “cifra oculta”. La problemática requiere de la responsabilidad colectiva, mantenerse informado y saber cómo prevenir la violencia sexual infantil. Visita la plataforma alumbramx.org, ahí encontrarás herramientas para proteger a la niñez mexicana.

Crece la violencia sexual infantil en México

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

El rango de edad más afectado fue de 10 y 14 años y cerca de dos mil víctimas corresponde a niñas y niños menores de cinco años.

En días recientes fue presentado el Panorama estadístico de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes 2023, elaborado por Alumbra —una comunidad colaborativa impulsada por Early Institute— para dar cuenta de la dimensión de la problemática. Desafortunadamente los datos difundidos hablan de una situación preocupante y en crecimiento.

Para empezar, se identificó que en 2021 se registraron 22 mil 410 víctimas de violencia sexual infantil en México, y que de 2020 a 2021 hubo un incremento de 3.0 por ciento en este delito. El rango de edad más afectado fue de 10 y 14 años y cerca de 2 mil víctimas corresponde a niñas y niños menores de cinco años.

De acuerdo con el reporte, la fuente más importante para la obtención de información sobre violencia sexual es el Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el cual señala que cuatro de cada diez delitos de esta índole se cometen en contra de niñas, niños y adolescentes.

En cuanto a las regiones geográficas de mayor incidencia, se señalan los siguientes estados: Chihuahua (161 casos), Querétaro (139), Nuevo León (134), Ciudad de México (123), Baja California (115) e Hidalgo (111).

Algunos otros datos relevantes que arroja el Censo 2021 son los referentes a los tipos de delitos con mayores denuncias, teniendo los siguientes porcentajes: abuso sexual (53 por ciento); violación (33 por ciento); otros delitos de violencia sexual (5.7 por ciento); acoso sexual (4.0 por ciento); estupro (3.6 por ciento); hostigamiento sexual (1.0 por ciento), e incesto (0.01 por ciento).

Según la misma fuente, de las 22 mil 410 víctimas, 18 mil 903 casos correspondieron a casos en contra de niñas y mujeres adolescentes, es decir, 84 por ciento de los casos involucra a este sector.

También el estudio informa sobre la inexistente homologación de delitos sexuales en los códigos penales estatales, lo que conduce a una confusión en conductas sancionadas e interpretaciones jurídicas que abren la puerta a la impunidad.

Para la edición del Panorama estadístico de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes 2023, también se analizó la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh 2021), detectándose que 12 de cada 100 mujeres reportaron haber sufrido alguna forma de violencia sexual antes de los 15 años.

En otras fuentes analizadas para la elaboración del reporte, se ubica la base de datos de Lesiones 2020, publicada por la Dirección General de Información en Salud ( DGIS) de la Secretaría de Salud (SSA). Ahí se detalla que diariamente 75 niñas, niños y adolescentes acudieron a una unidad médica en busca de atención por diversas causas de violencia (física, sexual, psicológica, económica), abandono o negligencia. En tanto, 22 niñas, niños y adolescentes acudieron a las unidades médicas por haber sido víctimas de violencia sexual.

En Early Institute, a través de Alumbra, sabemos la importancia de visibilizar la magnitud de los asuntos que afectan a las niñas, los niños y adolescentes y como se observa, la violencia sexual infantil es una problemática que necesita ser atendida con urgencia. El monitoreo de lo que ocurre es una de las medidas para identificar hacia dónde dirigir los esfuerzos, pero hace falta mucho por hacer. La violencia sexual infantil deja graves consecuencias y sufrimientos por lo que es primordial garantizar entornos seguros a los más vulnerables, evitándoles a toda costa que vivan experiencias devastadoras y difíciles de superar.