El avance hacia el involucramiento paterno; el permiso de paternidad

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

Durante este año, he destacado la importancia de impulsar políticas y leyes que fomenten la participación activa de los padres en la crianza de sus hijos, abordando en particular el tema del permiso de paternidad. Según la Ley Federal del Trabajo, este permiso permite a los padres trabajadores disfrutar de 5 días laborales para el cuidado de un recién nacido o adoptado, extendiéndose a los empleados del IMSS y del Estado.

A pesar de percepciones públicas que minimizan su impacto, estudios en países con experiencia demuestran que estas políticas generan un cambio cultural significativo en los roles parentales y promueven la participación activa de los padres. La reciente aprobación en la Cámara de Diputados para ampliar el permiso de paternidad de 5 a 20 días laborables es un paso positivo. Sin embargo, aunque se han presentado múltiples iniciativas en años anteriores, ninguna ha producido cambios. Desde Early Institute, esperamos que esta vez se aborde con la debida importancia, ya que el involucramiento paterno beneficia a todos, especialmente a las niñas y niños.

Unicef y la crisis de la infancia en el mundo

El Fondo ha solicitado 8.6 mil millones de euros para socorrer a cerca de 94 millones de niñas y niños que son seriamente violentados en al menos 155 países.

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

A principios de diciembre, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) cumplió 77 años de haber sido fundado.

Desafortunadamente, en el marco de esta celebración, la infancia se enfrenta a escenarios adversos que han obligado a que instituciones como Unicef insistan aún más en la ayuda a este sector. Hoy la violencia afecta a millones de niñas y niños, motivo por el cual el Fondo en su reciente Informe de Acción Humanitaria para la Infancia 2024 ha solicitado 8 mil 600 millones de euros para socorrer a cerca de 94 millones de niñas y niños que son seriamente violentados en al menos 155 países.

La solicitud no es menor, pues se trata de una petición que obedece a las condiciones que la misma institución cataloga como “sin precedentes”. En este sentido, es incuestionable la crisis que atraviesa la infancia y que exige soluciones y medidas colaborativas, puntuales y apremiantes.

Entre los sucesos que ponen en riesgo la vida de las niñas y los niños, Unicef destaca el cambio climático, la pobreza alimentaria, los conflictos bélicos, las enfermedades vinculadas con la contaminación y escasez de agua, la falta de vacunas, el poco acceso a un sistema de salud a tiempo, la desnutrición, los desplazamientos, entre otros. Todo ello, a su vez, provoca que la red humanitaria se vea sobrepasada, ya que las necesidades son demasiadas.

En México los problemas son de alto riesgo, en particular la situación de la primera infancia, que es un foco rojo. Pese a la investigación científica que determina que la calidad de vida de los primeros años de cualquier persona es crucial para su desarrollo, en nuestro país sigue siendo una agenda social poco atendida como política de Estado.

Según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), sólo el 0.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en el país es destinado al gasto público en esta población; y sólo el 1.6 por ciento de este gasto está dirigido a programas exclusivos a la primera infancia. La falta de priorización de la agenda de niñez se sustenta en tres factores: 1) la escasa implementación de políticas públicas en los tres niveles de gobierno para el desarrollo de niñas y niños de 0 a 5 años; 2) la debilidad institucional que ha sufrido el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), la cual siendo la institución rectora en esta materia, hoy es una instancia de menor relevancia administrativa y presupuestaria de la Secretaría de Gobernación; y 3) la nula articulación interinstitucional, que refleja una falta de perspectiva de niñez en los programas federales, estatales y municipales.

En sí, no ha habido una política clara, seguimiento ni coordinación que dé prioridad directa de atención a la primera infancia y esto se ha venido presentando por lo menos en los tres últimos sexenios.

En este contexto, el papel de instituciones como Unicef en países como el nuestro es sustancial, en tanto las alianzas que construye con gobiernos, instituciones financieras, sociedad civil, instituciones académicas, organizaciones religiosas, entre otros, facilitan que algunos retos puedan superarse en beneficio de los más de 40 millones de niñas, niños y adolescentes que habitan en territorio mexicano.

En Early Institute, aplaudimos y alentamos la labor de todas las iniciativas públicas y privadas que buscan el cuidado de este segmento poblacional, que no sólo requiere de toda nuestra atención, sino demanda el ejercicio de sus derechos más fundamentales. Al término de este 2023, es indispensable destacar que la infancia y la adolescencia, a nivel mundial, nos necesitan. Colaboremos en su bienestar y aseguremos una mejora en sus vidas.

Necesario sensibilizar y combatir la violencia entre niñas, niños y adolescentes

Por: R. Vincent Morfín Calvo, Ejecutivo de Asuntos Públicas de Early Institute
Publicación original de: ContraRéplica

En todo el año no hemos dejado de escuchar sobre los terribles casos de bullying y violencia entre niñas, niños y adolescentes, en México. Todos ellos se han vuelto de gran interés por la brutalidad de las agresiones que cometen los menores de edad en contra de sus pares. El común denominador es un uso desmedido de violencia física o psicológica con desafortunados desenlaces, ya que suelen ser tragedias que dañan a todos los involucrados.

El caso más reciente es el de un joven estudiante de la Universidad Anáhuac en el estado de Puebla, quien golpeó en repetidas ocasiones a otro joven que trabajaba como guardia en el complejo residencial donde vive. La reacción violenta del estudiante fue porque se le pedía identificarse para ingresar al edificio.

También, hace apenas unos días se dio a conocer la agresión que sufrió otro joven estudiante, a quien sus compañeros de clase prendieron fuego dentro del recinto educativo. El afectado resultó con quemaduras de segundo y tercer grado en sus piernas y genitales, y aunque ya fue dado de alta, la situación fue grave.

Hace unos meses, varios jóvenes, también en el estado de Puebla, golpearon a otro afuera de una zona de bares, provocándole una fractura en la base ocular. El agredido estuvo en riesgo de perder un ojo.

Otro caso más ocurrió hace unos meses en el estado de Jalisco, donde tres adolescentes citaron a una compañera de escuela en un parque con el único fin de agredirla hasta, prácticamente, dejarla inconsciente.

Desafortunadamente, podríamos continuar citando casos de este tipo, que además corresponden únicamente a las historias que se viralizan gracias a las redes sociales, sin considerar la cifra negra que ocurre día con día en gran parte de las escuelas públicas y privadas.

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde), más de 18 millones de estudiantes mexicanos de nivel primaria y secundaria son víctimas de bullying. Estos datos colocan a México en primer lugar en dicha práctica, a nivel internacional, generando que la violencia se vea como una circunstancia “normal” en la vida de niñas, niños y adolescentes desde temprana edad.

Además de eso, otro problema es la carencia de mecanismos de prevención. Sin duda, no es suficiente emitir suspensiones temporales en escuelas o, incluso, expulsiones definitivas para evitar la comisión de estas conductas, pues estas medidas son únicamente de carácter reactivo, es decir, que se llevan a cabo una vez que se ha realizado el hecho, sin resolver nada de fondo.

Las acciones realmente necesarias para romper de tajo el ciclo de violencia que se vive entre la niñez y adolescencia mexicanas, son las de carácter preventivo y de sensibilización, sin embargo, hay que reconocer que como sociedad, familia, academia y gobierno, hemos fallado.

Ante la creciente ola de violencia en estos grupos sociales, urge que se implementen medidas tendientes a favorecer la sensibilización no sólo en ellos, sino también en autoridades gubernamentales y educativas y padres de familia. Estas medidas deben abordar la importancia de contar con una vida libre de violencia, así como mecanismos para prevenirla de manera integral. Sobre todo, hay que enfatizar en el papel de la familia —institución base de la sociedad mexicana— como transmisora de principios y valores, asegurando que se fortalezca el mensaje de que la violencia nunca es la solución ante ningún conflicto.

Para evitar que la problemática siga evolucionando, Early Institute, a través de su iniciativa ALUMBRA, genera conocimiento basado en evidencia para promover la sensibilización entre los actores políticos y se puedan crear políticas públicas de prevención de toda forma de violencia que afecte a niñas, niños y adolescentes. Hoy más que nunca es necesario contribuir y atender, desde la prevención, escenarios tan indeseables como los descritos, ya que la responsabilidad es de todos y la protección de los más vulnerables debe ser una prioridad.

UNICEF en el contexto actual ¿es relevante?

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

El día de hoy, conmemoramos los 77 años de la creación de UNICEF, un organismo nacido de la urgencia de socorrer a niñas y niños afectados por la Segunda Guerra Mundial. Lo que inició como un fondo de emergencia se transformó con el tiempo en un organismo internacional proactivo en la defensa de los derechos infantiles, abordando problemáticas como la violencia, el hambre y la falta de educación a nivel global.

A pesar de los logros notables, UNICEF reconoce que persisten desafíos, especialmente en países como México, donde juega un papel crucial. Aunque el país ha avanzado en áreas como la desnutrición y la educación, más de la mitad de la población infantil enfrenta la pobreza. La falta de priorización en la agenda de niñez durante los últimos sexenios ha dejado en evidencia la escasa implementación de políticas públicas y la necesidad de una perspectiva más centrada en la infancia en los planes gubernamentales.

En este contexto, UNICEF, con sus valiosas alianzas y esfuerzos, se convierte en un actor fundamental, recordándonos que construir sociedades equitativas comienza desde los primeros años de vida. Es un llamado a la acción, destacando que postergar la atención a la niñez es un lujo que no podemos permitirnos.

En peligro, las niñas y los niños por falta de vacunas

Ante el decremento en la aplicación de biológicos y la incapacidad para garantizar el suministro suficiente de vacunas, la aparición de amenazas a la salud de la primera infancia es una realidad.

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

La pandemia de Covid-19 ha dejado profundos estragos en diferentes ámbitos, además de revelar rezagos en distintas políticas públicas a nivel mundial. Una de ellas son los programas de vacunación en la primera infancia, siendo México uno de los países más afectados. La gravedad de esto radica en que las vacunas son un pilar fundamental de la medicina preventiva, la base del sistema de atención primaria de salud y un derecho humano incuestionable.

En nuestro país, la problemática en la cobertura de vacunas se ha presentado desde hace un par de décadas y para hacer frente a este fenómeno, se organizó el foro Vacunación para la niñez: #SíPodemos. En el encuentro —encabezado por el Pacto por la Primera Infancia, en coordinación con la Academia Mexicana de Pediatría, la Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica, la Asociación Mexicana de Vacunología, el Centro Médico ABC, Early Institute, ChildFund, Christel House, el Hospital Infantil de México Federico Gómez, Medical Impact, Mexicanos Primero, Promotora Social México, la Sociedad Mexicana de Salud Pública y Un Kilo de Ayuda— se habló sobre los retos que enfrenta el Programa de Vacunación Universal, como pieza clave en la protección de la primera infancia en México.

En ese marco se presentó el Diagnóstico de la vacunación infantil en México, 2010-2022: Un llamado a la acción, que entre otros datos, hace énfasis en la magnitud del impacto de la pandemia en las políticas de vacunación en la primera infancia en el país y ofrece alternativas para que las niñas y los niños puedan ejercer su derecho a la vacunación.

El estudio revela que el Programa de Vacunación Universal tiene serios problemas, ya que según uno de los parámetros para evaluar su desempeño, que es el número de dosis aplicadas, refiere que éstas han experimentado una importante reducción. De igual modo, hoy no existe certeza de la cobertura efectiva del esquema completo de vacunación, ni por tipo de vacuna. No es posible saber el número de niñas y niños que han sido vacunados y cuántos no, ni tampoco distinguir las vacunas que son aplicadas a la edad recomendada de aquellas aplicadas de manera extemporánea.

Ante el decremento en la aplicación de biológicos y la incapacidad para garantizar el suministro suficiente de vacunas, la aparición de amenazas a la salud de la primera infancia es una realidad, ya que se abre la puerta a brotes de enfermedades previamente erradicadas.

Sin duda, este escenario exige acciones inmediatas y la participación activa de toda la sociedad. Por todo lo anterior, es urgente el diseño de planes para atender a los miles de niños y niñas con esquemas incompletos; fortalecer el Programa de Vacunación Universal con recursos, infraestructura y personal capacitado; contar con información confiable y oportuna de las coberturas nacionales y estatales; mejorar la coordinación interinstitucional del sistema nacional de salud y ampliar la promoción en la aplicación de vacunas, entre otros.

En Early Institute hacemos un llamado a las diferentes autoridades gubernamentales para reconocer y atender la situación que prevalece en esta área, pues de no hacerlo se corre el riesgo de enfrentar efectos adversos e incluso irreversibles en la salud de la población. Así lo ejemplifican los dolorosos lugares que ocupó nuestro país, en 2019, al formar parte de los diez países con mayor número de niños y niñas sin inmunizar contra algunas enfermedades: décimo para los casos de difteria, tétanos y tosferina y octavo en el caso del sarampión. No olvidemos que las vacunas contribuyen a disminuir la morbilidad y mortalidad de niños y niñas y su falta es un peligroso atentando a su bienestar.

La situación de la vacunación en México

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

Hace poco se celebró el Foro Vacunación para la Niñez, un espacio de diálogo que reunió a actores clave como el sector público de salud, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil. El evento, convocado por el Pacto por la Primera Infancia junto con diversas entidades, abogó por la vacunación oportuna de las niñas y niños en primera infancia. Durante el foro, se presentó el estudio "Diagnóstico de la vacunación infantil en México, 2010-2022", que busca evaluar el impacto de la pandemia del COVID-19 en la política de inmunización dirigida a la primera infancia.

El estudio revela un deterioro significativo del programa de vacunación en México en las últimas dos décadas, a pesar de que el país solía ser un referente global en este ámbito. En 2019, México figuró entre los 10 países con mayor número de niños sin inmunizar contra enfermedades como difteria, tétanos, tosferina y sarampión. El diagnóstico actual no proporciona certeza sobre la cobertura efectiva del esquema completo de vacunación, ni sobre la cantidad precisa de niños vacunados o no, y no distingue entre vacunas administradas en el momento adecuado y las aplicadas de manera extemporánea. Se destaca que la cobertura de vacunación ya estaba en declive antes de la pandemia del COVID-19, y esta última exacerbó aún más los efectos adversos en este ámbito crucial de la salud pública.

Finalmente, se retoman cuatro de las recomendaciones expresadas en el Diagnóstico: 

  1. Diseñar e implementar un plan extraordinario para atender a los miles de niñas y niños que no han sido vacunados o con esquemas incompletos.  
  2. Asegurar los recursos presupuestales para incrementar la capacidad del Programa de Vacunación Universal  
  3. Mejorar la coordinación interinstitucional del Sistema Nacional de Salud  
  4. Y, por último, ampliar la promoción de los beneficios de las vacunas, a fin de incrementar la demanda e incentivar la corresponsabilidad principalmente entre padres y madres. 

Estas recomendaciones son un punto de partida que tendrían que ser atendidas por la administración federal, a la sociedad civil le corresponde continuar vigilando el cumplimiento o incumplimiento de estas líneas de acción.   

Sobrepeso y obesidad infantil en retroceso

Por: Cándido Pérez, Investigador de Early Institute
Publicación original de: Mexiquense Televisión

El sobrepeso infantil, y su variante más severa, la obesidad, constituyen un problema grave de salud pública tanto a nivel mundial como en América Latina. Lamentablemente, según el último informe de UNICEF sobre el tema, la situación no ha mostrado mejoras; por el contrario, el sobrepeso y la obesidad continúan afectando a un número creciente de niños, niñas y adolescentes.

El sobrepeso y la obesidad están estrechamente vinculados a problemas de salud y condiciones mentales durante la infancia, y se asocian también con enfermedades crónicas a lo largo de la vida, incluyendo enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.

El informe destaca que los principales determinantes de esta problemática son el consumo de comida rápida, alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, así como la alta exposición a la publicidad de estos productos en medios de comunicación y redes sociales. También se señalan el sedentarismo, el tiempo excesivo frente a las pantallas y la falta de espacios adecuados para la práctica de actividad física como factores contribuyentes.

A nivel internacional, algunos países han implementado políticas públicas como el etiquetado frontal en productos, impuestos a las bebidas azucaradas y regulaciones sobre la publicidad. No obstante, se requieren mayores esfuerzos para fomentar hábitos saludables entre niños y adolescentes, incentivando no solo la reducción de consumos perjudiciales, sino también la incorporación cotidiana de alimentos saludables.

En el caso específico de México, investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública revelan que más del 60% de la población de 5 a 19 años supera el límite recomendado de consumo de azúcares, ejemplificando la magnitud del problema en esta población.

Sin lugar a dudas, abordar este desafío requiere, como primer paso, reconocer la gravedad del problema de salud que enfrentamos. Este problema no solo persiste, sino que se agrava, y los costos asociados a la falta de prevención del sobrepeso y la obesidad infantil son significativos, proyectándose a afectar aún más la salud en la vida adulta de estos niños y niñas.

GUERRERO; INFANCIA EN RIESGO TRAS EL HURACÁN OTIS

Por: R. Vincent Morfín Calvo, Ejecutivo de Asuntos Públicas de Early Institute
Publicación original de: ContraRéplica

El paso del huracán Otis por las costas del Pacífico mexicano, particularmente en el estado de Guerrero, ha dejado incalculables pérdidas de vidas humanas y materiales, a más de cuantiosos daños a la infraestructura de servicios básicos en la entidad, al igual que un fuerte impacto en una de sus principales actividades económicas; el turismo.

Los afectados se cuentan por millares y, entre ellos, preocupa especialmente el impacto que este fenómeno meteorológico tendrá en la vida de niñas, niños y adolescentes en los próximos años.

El estado de Guerrero es ya, de por sí, un estado con una gran cantidad de carencias sociales y con algunos de los peores indicadores sobre bienestar de la primera infancia, por lo que un fenómeno de esta naturaleza no hará más que acentuar las problemáticas que su ciudadanía enfrenta cada día.

De esta manera, la infancia se enfrentará en los tiempos venideros a una lucha por su supervivencia en medio de una recuperación económica que podría llevar años.

Es por lo anterior que resulta tan importante que desde los distintos ordenes de gobierno, [federal, estatal y municipal] se ejecuten mecanismos para garantizar la salvaguarda de la vida niñas, niños y adolescentes.

Lo anterior se deberá lograr, en primera instancia, mediante la generación de un plan de acción inmediata para la protección de las víctimas del desastre natural, con especial énfasis en la atención de emergencias de salud, garantizar la continuidad en el suministro de medicamentos, energía eléctrica, agua potable y alimento, principalmente, para las familias con infantes entre sus integrantes.

En sintonía con lo anterior, también se debe garantizar la seguridad de los habitantes y se debe trabajar en la restitución del estado de derecho en la entidad, mismo que se ha visto mermado por consecuencia de la desesperación y la incertidumbre de la ciudadanía.

Es indispensable pensar en soluciones de fondo que permitan iniciar la reconstrucción de la sociedad guerrerense, pero es aún más importante el tener una reacción inmediata para salvaguardar la integridad física y moral de nuestras niñas y niños, que son quienes resentirán en mayor medida los estragos del huracán Otis desde los diversos ámbitos.

Por lo anterior, desde Early Institute hacemos un llamado para que autoridades de todos los niveles logren los acuerdos y la coordinación necesaria para atender de manera rápida e integral la emergencia que vive el estado de Guerrero, y que se logre una estrategia de atención que coloque en el centro a la primera infancia para garantizar la salvaguarda de su interés superior y la protección de su vida.

Redes sociales dañan a infancia y adolescencia

Por: Renata Díaz Barreiro, Ejecutiva de Investigación de Early Institute
Publicación original de: El Sol de México

En un mundo cada vez más interconectado por las redes sociales, la reciente demanda colectiva presentada por fiscales de 41 Estados y el Distrito de Columbia en Estados Unidos contra Meta, la empresa detrás de Facebook, WhatsApp e Instagram entre otros destaca un tema crucial: el impacto de las redes sociales en la salud mental de niñas, niños y adolescentes.

Esta demanda no es un caso aislado. En el documento del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. recientemente publicado Social Media and Youth Mental Health: The U.S. Surgeon General’s Advisory se refleja que aunque existen beneficios de las redes sociales como la conexión con comunidades, el acceso a información importante, y el apoyo social, no se puede dejar de lado la existencia de riesgos graves para la salud mental de niñas, niños y adolescentes, incluyendo depresión, ansiedad, así como, problemas relacionados con la imagen corporal y la salud física.

Según dicho estudio, pasar más de tres horas diarias en línea, duplica el riesgo de ansiedad o depresión. Además de que el uso frecuente de redes sociales puede estar asociado con cambios en el cerebro y aumentar la sensibilidad a recompensas y castigos sociales.

El problema se agrava por la falta de control por parte de proveedores de servicios y plataformas de redes sociales, así como también de la escasa supervisión parental. Por un lado, la edad mínima de 13 años para usar estas plataformas es una barrera fácilmente evitable. Por otra parte, el dominio digital por parte de las niñas, niños y adolescentes, la escasa alfabetización digital por parte de cuidadores y las tácticas de inteligencia artificial de las plataformas para mantener a las niñas, niños y adolescentes enganchados, dificulta enormemente la supervisión parental. Por ejemplo, el contenido es tan personalizado que incluso si una mamá, papá o cuidador quisiera monitorear el contenido al que accede su hija o hijo, no lograría llegar al mismo algoritmo que un niño, niña o adolescente cuando navega en redes sociales.

El tema es de la mayor relevancia también para México pues, de acuerdo con el INEGI, el 75% de las niñas y niños entre 6 y 11 años, y el 90% de los adolescentes de 12 a 17 años son usuarios activos de internet. Además, niñas y niños pasan más de 3 horas en internet diariamente, y los adolescentes más de 5 horas en promedio.

Frente a este escenario, la reciente firma del Pacto Nacional de Ciberseguridad en el Senado de la República representa un paso en la dirección correcta, donde actores públicos y privados se comprometen a poner mayores esfuerzos para brindar espacios seguros en el mundo digital. Sin embargo, queda la pregunta: ¿es suficiente?

La velocidad a la que evoluciona el mundo digital supera la capacidad de respuesta de nuestras leyes y regulaciones, es urgente priorizar la salud mental sobre todo en este grupo poblacional tan vulnerable.

Para proteger realmente la salud mental de nuestras niñas, niños y adolescentes, se necesita un enfoque multisectorial. Las empresas de redes sociales deben asumir una responsabilidad mayor en la protección de sus usuarios niñas, niños y adolescentes. Es urgente la implementación de alfabetización o educación digital para madres, padres y cuidadores y también la conciencia social sobre el tema debe formar parte fundamental de nuestro sistema educativo.

Es imperativo que reflexionemos como sociedad para evaluar nuestra capacidad de protección de las niñas, niños y adolescentes. La triste realidad es que nuestros esfuerzos han sido insuficientes, y si no logramos ser personas proactivas en la construcción de un entorno digital más seguro estaremos comprometiendo la salud mental no solo en el futuro sino en el día a día de niñas, niños y adolescentes.

Retos de la maternidad en el campo laboral

Si la maternidad no es vista como una prioridad, como un bien social, los esfuerzos que se realicen serán meros parches en las leyes o reglamentaciones.

Por: Annayancy Varas García, Directora General de Early Institute
Publicación original de: El Financiero

En México es fundamental visibilizar el tema de las mujeres embarazadas en los espacios laborales, pues ellas representan 38 por ciento de la fuerza laboral y son las que más sufren discriminación en la etapa en la que pueden embarazarse. Durante su participación en la mesa de análisis “La maternidad en el espacio laboral, ¿cómo romper la cadena de violencia hacia las mujeres embarazadas?”, Denisse Montesinos Pacheco, presidenta de Mujeres en Finanzas, y Valeria González Ruiz, coordinadora de Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute, coincidieron en que la maternidad debe dejar de ser vista como una desventaja para considerarse como un bien social, que impacta favorablemente en la niñez, en particular en las niñas y los niños en primera infancia.

Al respecto, Valeria González habló de hacer esfuerzos para proteger la maternidad de manera integral: “Si la maternidad no es vista como una prioridad, un bien social, los esfuerzos que se realicen serán meros parches en las leyes o reglamentaciones. Es necesario que se ponga en el centro a la maternidad, que se le preste una protección integral reforzada”, señaló.

Por su parte, Denisse Montesinos indicó que en el ámbito privado hay empresas que están adquiriendo compromisos para provocar acciones de protección que van más allá, al generar ambientes inclusivos y buscar el balance de las políticas de cuidado. “Es buscar cómo la empresa puede propiciar que el contexto cambie, que el rol que tiene la mujer en el sistema de cuidados, a nivel país, cambie, buscando un equilibrio en los roles de cuidado”.

Al respecto, la presidenta de Mujeres en Finanzas destacó que hoy la mujer trabaja 40 horas de trabajo no remunerado, es decir, 72 por ciento más que los hombres. “Esto es llegar y tener otra jornada de trabajo”. Sin duda, esto afecta el desarrollo profesional de las mujeres, pues al recaer en ellas el sistema de cuidados no se permite que crezcan en el ámbito laboral. Otra cifra importante se refiere al crecimiento que alcanzaría una empresa preocupada por los procesos de ambientes inclusivos, al señalar que pueden generar un crecimiento de 15, 20 o 25 por ciento más de rentabilidad y de creación de valor contra las empresas que no lo hacen. “¿Qué empresa no quisiera tener esa productividad solo por entrar a los temas de inclusión y de incorporación de las mujeres?”, subrayó.

Entre las conclusiones de la mesa se destacó la visibilización del tema; la generación de acciones para cambiar el entorno con diagnósticos y guías; la aplicación de políticas de inclusión, así como políticas de maternidad y paternidad para erradicar el rol de que el cuidado de los hijos e hijas es exclusivo de la mujer.

Para Early Institute, la maternidad debe verse como un asunto multifactorial, es decir, ser abordado desde diversas ópticas para ofrecer soluciones de manera integral. Sobre todo, es necesario que sea visto como un tema prioritario, que abarca desde la gestación hasta la crianza, para erradicar las condiciones de marginación, maltrato y ausencia de sensibilidad hacia la mujer trabajadora embarazada, situaciones que impiden su desarrollo y crecimiento laboral.