Reconocer la importancia de la educación en la primera infancia, asignar más recursos presupuestales y asegurar la calidad, son los principales desafíos en educación inicial y preescolar en México

*Diversos factores que van desde desestimar la importancia educación inicial y preescolar en niñas y niños de cero a cinco años hasta la asignación de un bajo presupuesto, son los desafíos a enfrentar para mejorar la calidad educativa en la primera infancia.

 *Especialistas en educación inicial y preescolar de los sectores público y privado participaron en la mesa de discusión: “Educación en la primera infancia; retos y recomendaciones”, organizado por Early Institute.

Ciudad de México. - Especialistas en educación inicial y preescolar en México determinaron que visibilizar la relevancia de este nivel educativo en planes y programas de la Secretaría de Educación Pública, así como un mayor presupuesto y asegurar la calidad de la enseñanza en la primera infancia, son los principales desafíos que enfrenta la educación de niñas y niños de cero a cinco años.

Al participar en la mesa de discusión: “Educación en la primera infancia; retos y recomendaciones”, organizado por Early Institute, expertos de diversos sectores, tanto del sector público como representantes de la sociedad civil, expusieron un diagnóstico acerca de las principales necesidades y retos que enfrenta el ámbito educativo.

A partir de los datos validados en el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México) en materia educativa, en los que se exponen cifras validadas por autoridades y fuentes oficiales, los especialistas respondieron una serie de interrogantes que se constituyen como un reto para mejorar la práctica educativa en menores de cero a cinco años.

La investigadora de Early Institute, Renata Díaz Barreiro Castro, dio a conocer que de acuerdo con a cifras del Sistema Educativo Nacional, la matricula preescolar de 3 a 5 años bajó en el periodo 2019/2020 - 2020/2021 al pasar de 71.8% a 65.6% lo que implica un -8%. Mientras la tasa de escolarización de educación inicial, (0 a 2 años) descendió en el periodo 2018/2021 de 4.1% a 3.1% es decir un -18%.

Otro dato relevante es respecto a la matricula preescolar en los periodos 2019/2020-2020/2021 de 3 a 5 años, por entidad federativa, en los que se registra que las cinco entidades que más decrecieron fueron: Morelos (-15%); Ciudad de México (-15%); Quintana Roo (-14%); Estado de México (8-13%) y Baja California Sur (-12%).

De igual forma, las cinco entidades más bajas en matriculación fueron: Baja California (52.9%); Veracruz (53%); Tamaulipas (54.4%); Colima (55.2%) y Sonora (56.4%).

Díaz Barreiro agregó que, según cifras del Sistema Educativo Nacional (SEP, 2018/2019-2020/2021), el porcentaje de ingresos a educación primaria con al menos un grado de preescolar cursado se incrementó un 2% en el periodo comprendido entre el 2018 y el 2021 al pasar de 91.4% a 93.3%.

Sin embargo, la formación docente organizada para impartir enseñanza a nivel preescolar aumento sólo 1% en el periodo 2018-2021 al pasar de 79.2% a 80.81%.

Respecto a los principales desafíos que enfrenta la impartición de educación inicial y preescolar, Irma Lilia Luna Fuentes, subdirectora de Educación Inicial en la Dirección General de Desarrollo Curricular de la SEP, dijo que además de ampliar la cobertura de este nivel educativo es necesario que tenga un reconocimiento social por parte de quienes participan en este proceso de enseñanza-aprendizaje en los primeros años de vida.

A su vez, Brenda González García, directora de Atención de Políticas de Primera Infancia del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, resaltó la necesidad de que haya un cambio cultural respecto a la concepción de la educación inicial y preescolar porque no se reconoce el trabajo comunitario ni existe una coordinación ni continuidad entre los niveles educativos.

Resaltó, además, que es indispensable que mejoren las condiciones laborales de quienes imparten conocimiento y valores en este nivel de educación en la primera infancia, por lo que también es necesario asignar mayores recursos presupuestales, a fin de atender las necesidades en este sector.

En tanto, Katia Carranza Velázquez, investigadora de Mexicanos Primero e Ixchel Beltrán Revilla, investigadora del Pacto por la Primera Infancia, coincidieron en que madres y padres de familia deben dar validez e importancia a este nivel educativo porque hay desinterés y poca sensibilidad sobre lo importancia de la educación en los primeros años de vida.

Esta mesa de discusión es parte de los objetivos de incidencia del SIPI México, el cual tiene programadas una serie de mesas en las que se abordará cada una de las dimensiones contenidas en el Sistema.

SIPI México es una herramienta para el monitoreo, análisis e incidencia sobre los indicadores más relevantes de la primera infancia, cuyo objetivo es mejorar la vida de millones de niñas y niños en México, con miras al cumplimiento de sus derechos y de la Agenda 2030, de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, impulsada internacionalmente por Naciones Unidas.

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Más de 6 millones de niñas y adolescentes sufrieron violencia sexual, ENDIREH 2021

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

Esta semana se dieron a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones de los Hogares (ENDIREH) 2021, la cual se realiza cada 5 años y cuyo objetivo es visibilizar la violencia en contra de las mujeres en México. Desgraciadamente, los resultados muestran una alarmante violencia de género en nuestro país, pues 7 de cada 10 mujeres reportaron haber sufrido de alguna forma de violencia.

Los resultados de la Encuesta son realmente preocupantes. Tal es el caso del 12.6% de las mujeres representadas en la ENDIREH que sufrieron alguna forma de violencia sexual antes de los 15 años, lo cual equivale a 6 millones 366 mil 948 niñas y adolescentes. Además, se observa que en 5 años (2016-2021) la violencia sexual ha incrementado un 45%.

Lo más preocupante es que las personas perpetradoras de las distintas formas de violencia sexual en contra de niñas y adolescentes se encuentran dentro del contexto del hogar. Casi 7 de cada 10 mujeres reportaron a alguna persona de su familia: tío(a) (20.8%), primo(a) (17.4%), un no familiar (15.8%), desconocido (9.7%), otro familiar (8.1%), hermano(a) (7.1%), padrastro o madrastra (6.5%), padre (5.2%), abuelo(a) (3.6%), otro (3.3%), madre (0.6%).

La violencia en contra mujeres es una problemática de carácter nacional que inicia desde la niñez y se extiende a toda la vida, no podemos seguir ignorando el problema. Necesitamos construir una sociedad en la que las futuras generaciones no repliquen la violencia sistematizada en contra de las mujeres, y trabajar en conjunto para que la seguridad no dependa de un listado de acciones personales de “precaución”, sino de la responsabilidad de todos y todas de garantizar una vida libre de cualquier forma de violencia.

Nos preguntamos ¿por qué la violencia sexual no ha dejado de crecer en los últimos 5 años? Porque no se ha hecho lo suficiente para visibilizarla y enfrentarla. Desde el ámbito familiar no se rompe el silencio, no se les cree a las niñas, hay una pobre educación sexual pobre y las capacidades deficientes de prevención por parte de cuidadores primarios.

No obstante, el problema no está únicamente en el ámbito familiar, como comúnmente se le atribuye la “bolita”. Como país necesitamos de una responsabilidad colectiva. La única manera de prevenir la violencia sexual infantil y adolescente es a través de mecanismos multisectoriales, ya sea desde el ámbito familiar y comunitario, así como, desde los sectores educativo, salud, y judicial. No podemos seguir ignorando el problema, es urgente mejorar las capacidades de detección, diagnóstico y respuesta en todos los sectores. Necesitamos implementar las medidas de prevención necesarias para lograr erradicar la violencia sexual contra niñas, adolescentes y mujeres de cualquier edad.

En Alumbra, comunidad de conocimiento con más de 50 organizaciones aliadas para la prevención de la violencia sexual infantil y adolescente, consideramos que todas las personas somos responsables de su protección. Es nuestro deber estar informadas(os) y saber cómo prevenir este problema y qué hacer cuando ya haya sucedido. En la plataforma alumbramx.org podrás encontrar herramientas, consejos y otros recursos para proteger a la niñez mexicana de la violencia sexual.

La educación en la primera infancia: una agenda pendiente

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

 

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) en 2018-2019, sólo el 24.32 por ciento de niños y niñas de 3 y 4 años tuvo un desarrollo adecuado en cuanto a alfabetización.

En México, la educación que se brinda a niños y niñas durante la primera infancia –en sus primeros 5 años de vida– enfrenta diversos retos. Uno de ellos es la falta de reconocimiento social, es decir, los padres y cuidadores no reconocen su importancia, cuando se trata de un aspecto esencial en el desarrollo integral de todo ser humano.

Así coincidieron las especialistas reunidas en la primera mesa de discusión “Educación en la primera infancia; retos y recomendaciones”, organizado por Early Institute, a propósito de los datos que concentra el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), herramienta social y estadística que da seguimiento al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En el panel participaron Irma Lilia Fuentes, subdirectora de Educación Inicial en la Dirección General de Desarrollo Curricular de la Secretaría de Educación Pública (SEP); Brenda González García, directora de Atención de Políticas de Primera Infancia del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes; y las investigadoras Katia Carranza Velázquez, de Mexicanos Primero e Ixchel Beltrán Revilla, del Pacto por la Primera Infancia.

De acuerdo con SIPI México, que a su vez se nutre de bases de datos oficiales, como el Sistema Educativo Nacional, la matrícula preescolar que va de 3 a 5 años tuvo una caída de 8.0 por ciento% de 2018 a 2021. En el ciclo escolar 2018-2019 se registró una inscripción de 71.8 por ciento; en el periodo 2019-2020 fue de 71.4 por ciento, y en el ciclo 2020-2021 bajó aún más, a 65.6 por ciento.

En cuanto a la tasa de escolarización de educación inicial (de 0 a 2 años) la baja fue de 18 por ciento en ese mismo periodo, ya que en el ciclo 2018-2019 se tuvo 4.1 por ciento; en el periodo 2019-2020 fue de 3.8 por ciento, y en el ciclo 2020-2021 fue de 3.1 por ciento.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) en 2018-2019, sólo el 24.32 por ciento de niños y niñas de 3 y 4 años tuvo un desarrollo adecuado en cuanto a alfabetización y conocimientos numéricos.

Estas cifras hablan de un panorama poco alentador, sobre todo, en cuanto a educación inicial se refiere. Las expertas en la mesa de discusión vinculan este fenómeno con distintos aspectos: la necesidad de un cambio cultural; ampliar la cobertura; mejorar la calidad del servicio educativo; fortalecer a los agentes educativos con formación continua y adecuada; priorizar el interés superior de la infancia y poner al centro a los niños y las niñas en la construcción de las políticas públicas.

También hay que garantizar la implementación de la recientemente lanzada Política Nacional de Educación Inicial (PNEI) en cuanto a cobertura, calidad y trabajo con las familias. En este sentido, otra cifra que llama la atención es que 40 por ciento de las familias mexicanas no requiere del servicio, de acuerdo con datos compartidos por el Pacto por la Primera Infancia.

Se debe tener mayor presupuesto para impulsar la educación en primera infancia y garantizar un sano ejercicio de los recursos, así como alentar la coordinación entre los diversos sectores involucrados en esta etapa educativa.

En Early Institute afianzamos nuestro compromiso por contribuir en la mejora de la salud; el cuidado y la educación; la seguridad y la protección de la primera infancia y sabemos que la responsabilidad es compartida. SIPI México reúne datos para facilitar el análisis de la situación actual de las niñas y los niños de México, desde un enfoque estadístico, pero también de derechos, motivo por el cual las voces de especialistas ofrecen otra dimensión de entendimiento a lo que ocurre hoy en día en un ámbito educativo complejo y desigual. Los invito a consultar SIPI México en https://staging.earlyinstitute.org/sipimexico/

El 88% de casos de discriminación laboral por embarazo en México son del ámbito privado

*La iniciativa privada ha emprendido acciones para conocer más del problema y tomar acciones para erradicarla, como ejemplo de la corresponsabilidad a favor de la mujer trabajadora y su hijo por nacer. 

*Buscan erradicar prácticas como el hostigamiento, intimidación o despido, acciones que conforman la discriminación laboral por embarazo. 

Ciudad de México. La coparticipación del sector privado en la prevención y erradicación de la Discriminación Laboral por Embarazo (DLE) es determinante, dada la recurrencia de este delito. Actualmente casi 9 de cada 10 casos de DLE son cometidos en la iniciativa privada y 1 de cada diez en entidades público-gubernamentales.

Así lo revela el think tank Early Institute en su estudio La Discriminación Laboral por Embrazo en México, prácticas que vulneran la maternidad, en el que también se advierte que el riesgo de que se cometa ese tipo de discriminación es 166 por ciento mayor en las empleadas de fábricas y 32 por ciento mayor en trabajadores del sector privado, como bancos, oficinas u hospitales.

Actualmente el sector patronal del país realiza esfuerzos importantes para erradicar ese tipo de violencia, sin embargo, resulta necesario reforzar las campañas que visibilicen esta problemática, que afecta de manera directa a una madre trabajadora y a sus hijas e hijos, ya que sólo de esta manera se podrán adoptar acciones más contundentes para evitarlas, señaló la Lic. Valeria González Ruiz, coordinadora del estudio e investigadora de Early Institute.

Precisó que “el involucramiento de la iniciativa privada puede dar solución a esta problemática tan importante” por lo que se han impulsado diversas alianzas con asociaciones de mujeres empresarias -como el Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias Nacional- y organizaciones patronales para sensibilizar en esta materia y promover acciones en favor de las madres trabajadoras.

Las empresas privadas del país están tomando la iniciativa de emprender acciones para erradicar ese tipo de vulneración de los derechos humanos de las trabajadoras embarazadas, pero es necesario que otros sectores secunden este ejemplo.

Precisó que son múltiples las acciones que coexisten cuando se comete Discriminación Laboral por Embarazo, de tal manera que no se puede reducir a un tema estrictamente laboral, sino de vulneración de derechos humanos, ya que la DLE afecta su seguridad social, salud y la de su hija o hijo, su estado emocional, su entorno económico y su desarrollo profesional y laboral.

González Ruiz mencionó que, de acuerdo con estudios recientes, ampliamente desglosados en su estudio sobre la Discriminación Laboral por Embarazo, https://staging.earlyinstitute.org/discriminacion-laboral-por-embarazo/, las mujeres trabajadoras que enfrentan mayor riesgo de ese tipo de discriminación son aquellas con bajos salarios, trabajadoras del hogar, empleadas de fábricas, mujeres con contratos temporales y contratadas en el sector privado.

Este fenómeno y sus entornos los tiene claramente documentado el Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (Conapred), que ha registrado que del total de los asuntos atendidos relacionados a la DLE, el 88% son presuntamente cometidos por particulares, mientras que el 12% por personal del servicio público.

Otro elemento que suma a la gravedad de este fenómeno, conforme a las investigaciones actuales, consiste en que la discriminación durante el embarazo contra trabajadoras de bajos ingresos es a menudo descartada, invisibilizada, lo que revela la hostilidad a la idea de que una trabajadora de bajos salarios quede embarazada.

El estudio de referencia da cuenta que la discriminación laboral por embarazo encuentra sus raíces en un conjunto de prejuicios formados alrededor de la maternidad, mismos que erróneamente son vistos como incompatibles con lo que se espera de una mujer trabajadora.

En este sentido, subrayó González Ruiz, pareciera que la maternidad incomoda en todos aquellos ámbitos que se encuentran fuera de la esfera familiar; la discriminación laboral por embarazo es solo una manifestación de esta realidad que es importante visibilizar, sobre todo en el sector privado, como un primer paso para su atención y erradicación.

Al respecto, la especialista de Early Institute dio a conocer las diversas opciones a las que pueden recurrir las mujeres que han sufrido Discriminación Laboral por Embarazo, para que sus casos sean atendidos por las autoridades competentes.

Explicó que el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, así como los centros de conciliación locales y Tribunales Laborales del Poder Judicial son las instancias facultadas para atender los casos de las mujeres víctimas de discriminación por motivo de embarazo que laboran dentro de la iniciativa privada.

Aunado a ello, los Órganos Internos de Control son los facultados para prevenir, corregir e investigar actos u omisiones que pudieran constituir responsabilidades administrativas de las y los servidores públicos de las entidades y dependencias de la administración pública federal o local.

Por último, dio a conocer que los Consejos estatales para prevenir y eliminar la discriminación son instancias facultadas para recibir y atender quejas presentadas por presuntos actos de discriminación laboral por embarazo en todo el país.

González Ruiz precisó que en el sitio  https://staging.earlyinstitute.org/discriminacion-laboral-por-embarazo/ se da acceso a más información sobre este problema y las distintas acciones que se han emprendido para atenderlas y erradicarlas, entre ellas los datos de contacto para denuncias de casos.

Contacto de prensa y enlace para entrevistas

Sol Rivera.

Móvil: 55 1288 4995

Correo: riverasol@hotmail.com

México y su inversión en primera infancia

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute
Publicación original de  El Financiero 

 

México enfrenta severos retos en inversión en primera infancia, presentando incluso porcentajes muy bajos de gasto público en comparación con el promedio de países en América Latina.

En días pasados, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) dio a conocer la investigación Gasto para la primera infancia en 2021. Distribución en entidades federativas, con cifras referentes a la inversión en primera infancia durante 2021 y a la distribución de recursos en los diferentes estados de la República mexicana.

En primer lugar, el estudio señala que en ese año “el Gasto Exclusivo para Primera Infancia (GEPI) fue de 16 mil 120.4 millones de pesos (mdp), esto representó mil 247 pesos para la atención de cada niño o niña. En contraste, en 2022 el gasto en pensiones y costo de la deuda ascienden a 86 mil 830 y 6 mil 412 pesos per cápita respectivamente (CIEP 2022)”.

Sin duda, este primer dato da cuenta de la escasa importancia que se le brinda a la primera infancia mexicana, cuando debería ser un sector con mayor atención. Hay que recordar que esta etapa abarca de los cero a los cinco años, tiempo en el que niños y niñas observan un desarrollo cognitivo, social, emocional y motriz sustancial, en tanto su cerebro alcanza sus niveles máximos de crecimiento.

Pese a la relevancia de esta etapa, México enfrenta severos retos en inversión, presentando incluso porcentajes muy bajos de gasto público en comparación al promedio de países en América Latina.

De acuerdo con el CIEP: “El GEPI incluye cuatro programas presupuestarios que atienden exclusivamente a la primera infancia: servicios de guarderías del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); Estancias del Bienestar y Desarrollo Infantil (EBDI) del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); el Programa Expansión de la Educación Inicial de la Secretaría de Educación Pública (SEP); y el Programa de Apoyo para el Bienestar de Niños, Niñas Hijos de Madres Trabajadoras (PABNNHMT) de la Secretaría del Bienestar. En conjunto, los cuatro programas representaron solo 0.21 por ciento del total del gasto ejercido en 2021″.

Cabe mencionar que tres de los cuatro programas ejercieron menos recursos de los asignados. “El programa de servicios de guardería del IMSS fue el que presentó un mayor subejercicio, gastó 2 mil 520 mdp menos que lo aprobado, en tanto que el programa EBDI del ISSSTE fue el único que presentó un sobreejercicio de 31 mdp”.

En cuanto a la distribución por entidad, el documento señala un ejercicio inequitativo: “La Ciudad de México fue la entidad que ejerció mayores recursos para atender a primera infancia, con un gasto per cápita de 4 mil 330 pesos. Le siguen las entidades de Chihuahua y Colima con gastos per cápita por arriba de 2 mil 500 pesos. En contraste, las entidades que ejercieron menores recursos per cápita destinados a la atención de la primera infancia fueron Hidalgo y Chiapas, quienes ejercieron menos de 300 pesos per cápita para primera infancia”.

Esta desigualdad favorece mayor pobreza y diferencia de oportunidades, lo que pone en riesgo a niños y niñas en primera infancia, quienes conforman casi 10 por ciento de la población total mexicana.

Con este estudio, se sigue evidenciando que en México se invierte poco en primera infancia, lo que compromete la igualdad social y económica del país.

En Early Institute hacemos un llamado a efectuar mayores esfuerzos para garantizar una protección integral a esta población, en tanto se sabe que los países que otorgan mayores presupuestos a su primera infancia reducen costos futuros en la vida adulta de sus ciudadanos. Asimismo, es necesaria una distribución equitativa que cierre las brechas de pobreza y garantice la igualdad de oportunidades a niñas y niños; además de que se aprovechen eficazmente los recursos públicos en beneficio de los más vulnerables.

Lactancia materna: la medicina personalizada específica más avanzada

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

“La leche humana no es solo el aporte nutricional perfectamente adaptado para el infante, sino probablemente la medicina personalizada específica más avanzada que recibirá a lo largo de su vida, dada en un momento en el que la expresión genética está siendo delineada para la vida” (Breastfeeding in the 21st century: epidemiology, mechanisms, and lifelong effect publicado en la revista The Lancet en 2016).

La lactancia materna es una de las acciones más efectivas para aumentar posibilidades de supervivencia, proteger de enfermedades infecciosas y crónicas a corto y largo plazo, mejorar el adecuado desarrollo sensorial, cognitivo, motriz y afectivo, también la nutrición y crecimiento de niñas y niños. Además, entre otros beneficios para las madres, reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama y de ovario.

A pesar de sus múltiples beneficios y de ser una estrategia costo-efectiva, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018-2019, únicamente 3 de cada 10 niñas y niños son amamantados de manera exclusiva durante los primeros seis meses de vida.

De acuerdo con los indicadores de lactancia materna de esta misma fuente publicados en el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI México), el 41.9% de niñas y niños de entre 6 y 11 meses tuvieron una lactancia adecuada y el 34.3% de las niñas y niños entre 6 y 23 meses. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva a libre demanda durante los primeros 6 meses de vida y de manera continuada hasta los 2 años de vida.

Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible -plan maestro mundial de 17 objetivos para lograr un futuro sostenible con menor desigualdad- la lactancia materna es clave, pues se alinea directamente con la nutrición y la seguridad alimentaria para reducir las desigualdades entre países. Sin embargo, estamos lejos de lograr la meta, ya que nuestra tasa de lactancia materna exclusiva es de 28%, en contraste con el 50% que se desea lograr en 2025.

El 7º Foro Nacional de Lactancia Materna, impulsado por el Pacto por la Primera Infancia, destacó diversos focos rojos que obstaculizan la lactancia materna como son la promoción de sucedáneos, pocos espacios públicos y privados para la lactancia en el ámbito laboral, licencia de maternidad limitada y la interferencia de la industria de fórmulas lácteas en las políticas públicas de nutrición y lactancia materna.

A partir del foro se destacan algunas recomendaciones puntuales:

  • Incentivar la lactancia materna a partir de mejorar la calidad de consejería en el ámbito de salud. Siempre respetando que la lactancia materna es diferente para cada mujer.

  • Sancionar y asegurar el cumplimiento del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna- cuyo objetivo es frenar la comercialización agresiva e indebida de sustitutos de la leche materna-. Especificando que frecuentemente la promoción de uso de estos sustitutos de leche materna proviene del personal médico.

  • Fortalecer la cadena de apoyo a la lactancia materna multisectorial para concientizar y sensibilizar de espacios públicos y privados, destacando principalmente la importancia de ello dentro de guarderías y centros educativos.

  • Implementar políticas públicas en favor de la lactancia materna dentro del espacio laboral, favoreciendo un ambiente amigable y respetuoso.

  • Impulso de las licencias de maternidad con especial énfasis en el sector informal.

Durante décadas, se han incrementado las investigaciones en torno al papel del desarrollo de la primera infancia. Específicamente los estudios de lactancia materna muestran extensos beneficios. Desde Early Institute -think tank especializado en primera infancia- se reconoce esta etapa como ventana de oportunidad que mejorar no sólo la nutrición, salud, educación, seguridad y bienestar de cada niño y niña, sino también el bienestar social y económico de la sociedad en su conjunto en el corto y en el largo plazo.

Millones de niñas y niños no se desarrollan adecuadamente en México

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.
Publicación original en El Sol de México

Hoy no cabe duda que la primera infancia es una etapa determinante para el desarrollo. La creciente evidencia científica ha confirmado que, durante esta etapa, los individuos se desarrollan más rápidamente y son más sensibles a los factores ambientales. Es durante este período que los niños y las niñas comienzan a alcanzar hitos básicos del desarrollo que les permiten involucrarse más y beneficiarse de su entorno.

Si bien se piensa que adquirimos capacidades, aprendizajes y habilidades en la etapa de adolescencia y de la adultez, la realidad es que nuestras capacidades para adquirir conociomientos y aprendizajes se desasarrollan, sobretodo, cuando somos niñas y niños pequeños (primera infancia). Esto tiene su fundamento en la neurobiología, pues durante esta etapa el cerebro crece exponencialmente, y se crean alrededor de 1,000 conexiones sinápticas por segundo.

Desafortunadamente, en México millones de niñas y niños están en riesgo de no alcanzar su potencial óptimo de desarrollo. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018-2019, 2 de cada 10 niñas y niños de entre 3 y 4 años no se están desarrollando adecuadamente, según el Índice de Desarrollo Infantil Temprano.

El Índice mide el desarrollo a través de cuatro aspectos: 1) físico, 2) aprendizaje, 3) socio emocional y 4) alfabetización y conocimientos númericos. Al respecto se conoce que a nivel físico y de aprendizaje se tienen avances, pues únicamente el 4% de las niñas y niños no se están desarrollando a nivel físico, y el 2% a nivel de aprendizaje.

No obstante, en México tenemos un problema a nivel socioemocional, ya que el 20% no se está desarrollando adecuadamente en este aspecto, es decir son niñas y niños que pegan, muerden, y golpean al relacionarse con las demás niñas y niños. Además, resulta alarmante que el 80% de las niñas y niños de esta edad no tienen un buen desarrollo respecto a la alfabetización y conocimientos numéricos.

Durante décadas, se han incrementado las investigaciones entorno al papel del desarrollo de la primera infancia para el éxito de la adultez. Como resultado, desde Early Institute -, think tank especializado en primera infancia- se reconoce que esta etapa es una “ventana de oportunidad” para mejorar no sólo los resultados del desarrollo de cada niño y niña, sino también el bienestar social y económico de la sociedad en su conjunto.

A pesar de su obligatoriedad, la matriculación en educación inicial y preescolar no es lo que debería ser; 6 de cada 10 niñas y niños no se encuentran matriculados en educación inicial y 3 de cada 10 niñas y niños no están se encuentran inscritos en preescolar. Debido a que un grado escolar sienta las bases para el siguiente, resulta fundamental impulsar políticas públicas enfocadas en mejorar los resultados del desarrollo infantil temprano a través de una matriculación completa y personal docente de calidad para redoblar esfuerzos en las habilidades socio emocionales y en el aprendizaje de números y letras y así reducir las desigualdades sociales desde una temprana edad.

Sólo en la medida en la que logremos monitorear y dar seguimiento a indicadores tan relevantes como el desarrollo infantil temprano, se podrá garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje para todos, como lo establecido en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4,. hacia el cumplimiento de la Agenda 2030 impulsada por Naciones Unidas y comprometida por México.

Llevan al congreso de Sonora llamado a frenar discriminación laboral por embarazo

Hermosillo, Sonora, 17 de marzo del 2022.- La maternidad y la primera infancia constituyen un binomio complementario y requiere atención prioritaria, expresó la diputada Diana Karina Barreras Samaniego, al presentar un pronunciamiento en la tribuna del Congreso local para solicitar se actúe con firmeza frente al grave problema de la Discriminación Laboral por Embarazo (DLE).

La discriminación laboral en el embarazo es un problema mucho más frecuente y común de lo que se piensa, agregó la legisladora del Partido del Trabajo durante la sesión cameral de este día, en la que detalló que este tipo de violencia y discriminación  se manifiesta de diversas formas y en gran medida se alienta por un conjunto de prejuicios y estereotipos sobre el embarazo y la maternidad en el espacio laboral y público.

Barreras Samaniego llamó la atención respecto a este problema al subrayar que la DLE afecta múltiples derechos de la mujer embarazada y pone  en riesgo la salud, desarrollo y vida de su bebé.

En su pronunciamiento en el Pleno de la Cámara de Diputados local, la legisladora del PT resaltó el contenido del informe “La discriminación Laboral por Embarazo”, publicado por el think tank mexicano Early Institute, como parte de una serie de estudios sobre Prácticas que Vulneran la Maternidad en México.

Cuando se presenta un caso de discriminación laboral en embarazo pueden generarse consecuencias en diversos ámbitos como son: el psicológico, derivado del desgaste emocional que representa estar en estado de conflicto; el económico, al quedarse sin ingreso durante la etapa de gestación, producto de despido o por reducción salarial, lo cual también afecta en la imposibilidad de hacer frente a los compromisos de la economía del hogar; y sociales, ya que si bien se vulneran derechos laborales, en ocasiones que extiende esta afectación a la honra, la dignidad y la seguridad social.

Reconoció que si bien en la entidad y en muchos otros estados se han llevado a cabo acciones legislativas encaminadas a mejorar el marco normativo en relación con la atención y erradicación de la discriminación laboral por embarazo, éstas resultan insuficientes pero pueden mejorarse.

Luego de detallar casos específicos de DLE contenidos en el Informe de Early Institue, en los que se ejemplifica cómo mujeres padecen decisiones laborales  adversas por su condición de embarazo, sobre todo por jornadas extenuantes, inadecuadas, riesgosas y sin restricción de horarios, la diputada petista dijo que esta problemática, sumamente grave y compleja, “requiere una política integral de Estado enfocada en brindar protección y atención prioritaria a la maternidad y a la primera infancia, considerándolos un binomio complementario”.

Para enfrentar este problema que afecta a la mujer embarazada y a su bebé por nacer, agregó, no se requieren decisiones aisladas.

El combate a este fenómeno debe enfocarse en posicionar al embarazo y la maternidad en el eje de todas las acciones y estrategias implementadas en los distintos sectores sociales, especialmente en el laboral, a fin de cambiar la percepción social de que es una “desventaja”.

Expresó que su compromiso es buscar, de la mano de las organizaciones civiles, especialistas, académicos, ciudadanía en general y, por supuesto, con sus compañeras y compañeros de este Congreso, los cambios legislativos que permitan, de manera integral, una mejor protección a la mujer respecto a esta problemática, ese debe ser uno de los principales compromisos de esta Sexagésima Tercera Legislatura.

Desde la tribuna del Congreso, la Diputada Diana Karina Barreras Samaniego se refirió a las conductas discriminatorias más conocidas que se ejercen en contra de una mujer embarazada: el despido y la solicitud de pruebas de gravidez. Y precisó que lamentablemente no son las únicas y podemos señalar también las siguientes: hostigamiento laboral, la negación de ascenso, reducción de salario, cambio de horarios sin consentimiento de la trabajadora, negación de la posibilidad de ir al baño o sentarse u ordenarle a la mujer embarazada realizar labores que pongan en riesgo su salud y la de su hija(o).

Finalmente insistió en su llamado a sus compañeros de Cámara a emprender acciones de carácter legislativo y en materia de política pública con el fin de  evitar este tipo de discriminación ya que al cometerla se afectan múltiples derechos de la mujer embarazada, de su bebé y su familia, no solamente de sus derechos laborales.

Discriminación Laboral por Embarazo en México

La Encuesta Nacional Sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, reveló que el 17.3% de mujeres tuvieron un empleao en los 5 años previos sufrieron alguna forma de discriminación laboral relacionada al embarazo.

Despido, solicitud de prueba de gravidez, negación de ascenso, reducción de salario, negar la posibilidad de ir al baño o sentarse, además de imponer labores que ponen en riesgo la salud de la mujer y su hijo(a), son algunas de las conductas discriminatorias detectadas.

Algunos empleadores identifican a la maternidad como una desventaja en el trabajo, en comparación con los hombres que son asociados con ser más comprometidos si están casados y son padres.

La discriminación se presenta no solo en el embarazo, sino también después del parto, revelan las denuncias presentadas ante las instituciones correspondientes.

Ciudad de México.- El think tank mexicano especializado en primera infancia, Early Institute, realizó un profundo trabajo de investigación para identificar las causas, conductas y consecuencias de la Discriminación Laboral por Embarazo (DLE) en México, y sobre todo, brindar recomendaciones para prevenir y atender esta problemática.

Investigaciones en diversos campos como la neurociencia, la biología, la psicología y la sociología, han brindado información de cómo influye el entorno durante el embarazo y en los primeros años de vida de niñas y niños; en su capacidad para crecer, aprender y prosperar.

El think tank especializado en la incidencia en políticas públicas a favor de la primera infancia en México, elabora la Serie:  “Prácticas que vulneran la maternidad en México”, un proyecto formado por un conjunto de trabajos y recomendaciones de política pública para analizar diversas problemáticas en torno al ejercicio de la maternidad en el país, desde un enfoque de niñez y su necesaria protección de manera integral.

En cada uno de los documentos de esta serie, se profundizará en prácticas que discriminan, denigran o rechazan el binomio madre-hijo(a) en espacios laborales, educativos, comunitarios, de salud e, incluso, de acceso a la justicia.

En esta primera entrega, se aborda la Discriminación Laboral por Embarazo, con el fin de describir la problemática, hacerla visible y brindar recomendaciones para que distintas instituciones y organizaciones empleadoras; autoridades de primer contacto y tomadores de decisión ejerzan sus facultades y capacidades para prevenir y erradicar este grave ataque a los derechos humanos en contra de madres e hijos (as).

Con casos reales, Early Institute evidencia cuales son las conductas discriminatorias que se ejercen en contra de las mujeres trabajadoras embarazadas, cuyo impacto excede la esfera de los derechos laborales de la mujer y, a su vez, pone en riesgo la vida, salud, integridad y desarrollo de sus bebés. Ordenar realizar labores que pongan en riesgo la salud de la mujer embarazada y de su hija o hijo; el hostigamiento/acoso laboral; la nnegación de ascenso y la reducción de salario; entre muchos otros, son algunos ejemplos.

Algunos empleadores identifican a la maternidad como una desventaja en el trabajo; ya que tienen la idea de que las mujeres que son madres son más inestables, menos comprometidas y competentes, por tanto, su maternidad representa una barrera para obtener ciertos puestos o ascender en el ámbito laboral, situación que es conocida como maternal wall; a diferencia de los hombres que son asociados con ser más comprometidos si están casados y son padres.

Para describir la magnitud del problema en México, se revisaron diversas fuentes de información nacionales, como la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, donde el 51 por ciento de las mujeres encuestadas reportó haber tenido un empleo en los últimos 5 años, de este porcentaje, el 17.3 % sufrió alguna forma de discriminación laboral relacionada al embarazo. Al 11.5 por ciento le pidieron una prueba de embarazo para acceder a un trabajo y al 3.6 por ciento, para poder continuar con su trabajo.

Este trabajo de investigación se analizan estudios que arrojan que las mujeres trabajadoras con mayor riesgo a ser discriminadas por embarazo, son las que pertenecen a la clase media alta, que tienen menos de un año laborando, jóvenes en edad reproductiva, con mayor escolaridad, que residen en zonas urbanas, las que trabajan en atención a clientes y/o tienen puestos directivos, que son comúnmente asociados con la masculinidad. Pero a su vez, también las mujeres trabajadoras que también tienen riesgo de ser discriminadas laboralmente por estar embarazadas, son aquellas con bajos salarios, trabajadoras del hogar, quienes tienen contratos temporales y del sector privado.

La discriminación laboral por embarazo incrementa riesgos laborales que pudieran repercutir en la salud física y mental tanto de la madre como de sus hijas e hijos por nacer. En el caso del bebé, se observó que este tipo de discriminación puede provocar afectaciones en su vida y salud, por ejemplo aborto espontáneo, que el parto no llegue a término, bajo peso al nacer y ser más reactivos al estrés.

En ese sentido y por la gravedad de las afectaciones que se pueden llegar a generar, la discriminación laboral por embarazo está enunciada expresamente y tipificada como un delito en el Código Penal Federal[1] y como una forma de violencia hacia la mujer, de acuerdo con la Recomendación General 19 del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer[2], CEDAW por sus siglas en inglés.

En México existen diversas leyes que prohiben y sancionan conductas discriminatorias, así como múltiples instancias donde las personas afectadas pueden denunciar, desafortunadamente en muchas ocasiones desconocen esta información y los procedimientos. Por tal motivo, Early Institute información aportada por diversas instituciones para entender la forma en que las autoridades atienden e identifican conductas y rasgos característicos del fenómeno, hallazgos que se reflejan en el informe La Discriminación Laboral por Embarazo.

Casos aportados

Una víctima narró que desde que se embarazó comenzó a ser discriminada. En su incapacidad se le solicitó trabajo, incluso el mismo día del nacimiento de su bebé tuvo que atender requerimientos desde la camilla de la clínica. Después del parto hubo oportunidad de crecimiento laboral y profesional en más de una ocasión, pero nunca se lo dieron, aunque tenía el perfil y la experiencia. Al preguntar por las razones, solo le contestaban que “por su hijo”. Antes de ser despedida, le cambiaron a un puesto de menor nivel.

Otro de los casos, la víctima indica que desde que dio aviso de su embarazo, sufrió acoso, humillaciones, violencia verbal y psicológica por parte de su superior inmediato, quien expresamente le dijo que la fastidiaría hasta que ella tomara la decisión de irse. Le manifestó estar decepcionado de ella y que además no había “pedido permiso” para embarazarse.

Conclusiones

En su inmensa mayoría, los casos de discriminación laboral por embarazo no son denunciados, investigados ni sancionados, pese a que hay múltiples leyes y mecanismos institucionales que tienen por objeto sancionar estas  conductas, así como atender y proteger a las mujeres que han sido víctimas.

Es evidente la falta de capacitación y sensibilización de las autoridades para prevenir y resolver esta situación y el desconocimiento qué hay sobre el impacto que genera tanto en los bebés que están por nacer, como en las mujeres trabajadoras.

Este arduo trabajo de investigación, concluye que el problema real es que se menosprecia el rol y la trascendencia de la maternidad en la sociedad.

El fenómeno de la discriminación laboral por embarazo en México es solo un ejemplo de las consecuencias que atrae la ausencia de una política integral de Estado enfocada en brindar protección y atención prioritaria a la la maternidad y a la primera infancia.

El combate a este fenómeno debe enfocarse en posicionar al embarazo y la maternidad en el eje de todas las acciones y estrategias implementadas en los distintos sectores sociales, especialmente en el laboral, a fin de cambiar la percepción social de que es una “desventaja”.

En el mismo sentido, se observa la falta de un enfoque con perspectiva de niñez que visibilice el impacto que la discriminación deja no solo en la mujer, sino también en la vida, salud, integridad y desarrollo de las niñas y niños por nacer.

Para finalizar, Early Institute emite una serie de recomendaciones para tomadores de decisiones, autoridades de primer contacto, instituciones y organizaciones empleadoras, para garantizar que este tipo de conductas, que afectan a cientos de mujeres en todo el país, se puedan prevenir y erradicar con la implementación de estrategias y políticas públicas integrales y con perspectiva de derechos humanos.

Contacto de prensa y enlace para entrevistas:

Lic. Sol Rivera

Cel: 55 1288 4995

Correo: riverasol@hotmail.com

[1] Artículo 149 Ter fracción II

[2] Pues inhibe gravemente la capacidad de la mujer de gozar de derechos y libertades en pie de igualdad con el hombre.

Resiliencia desde temprana edad

Por: Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en: El Financiero

En los últimos años ha sido notoria la importancia de dar a los niños y las niñas los recursos necesarios para alentar que su desarrollo sea el más óptimo. Las condiciones del mundo actual exigen que desde temprana edad se adquieran habilidades y capacidades que permitan enfrentar los desafíos prevalecientes.

Es por eso que, en esta ocasión, compartiré algunas formas para hacer que nuestros niños y niñas sean resilientes, es decir, que logren encarar las adversidades que se les van presentando, de modo que puedan hacerles frente, recuperarse cuando ocurren y seguir con su vida.

Para empezar, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), “el proceso de resiliencia se desarrolla en el vínculo con otras personas, el cual se construye y refuerza con el paso del tiempo y las actividades compartidas”. En este sentido, el portal “La mente es Maravillosa”, habla de siete estrategias para lograr que niños y niñas fortalezcan su resiliencia, a partir de la guía y orientación de quienes los cuidamos, seamos padres, educadores, familiares, tutores, etcétera.

La primera de ellas es que aprendan a hacer amigos. Si bien cada uno posee distintas habilidades de socialización es importante que, desde niños, puedan ser capaces de establecer lazos de amistad para evitar crecer aislados. Motivar a que tengan amigos implica fortalecer su confianza y seguridad en sí mismos.

La segunda es que ayuden a los demás. Esto implica robustecer su sentimiento de valor y utilidad en los distintos espacios en los que interactúan. Alimentar su solidaridad exige no sólo que se los inculquemos como adultos, sino que seamos un ejemplo de ello.

La tercera estrategia es que sigan una rutina. Esto significa que sean disciplinados y se ajusten a horarios en actividades diarias como levantarse y acostarse, o bien en sus tiempos de estudio y juego. Como orientadores nos corresponde vigilar que se cumplan las reglas. El cuarto consejo se refiere a que aprendan a cuidarse. Por supuesto esto no significa dejarlos solos sino hacerles ver la importancia de una buena alimentación o los beneficios de practicar un deporte. Fomentar el autocuidado es vital.

La quinta estrategia es que descansen como se debe. Hay que privilegiar su salud con un buen descanso. El sexto punto es el establecimiento de metas. Esto se refiere a trazar objetivos de acuerdo con su edad y capacidades. Las metas deben ser realistas y medibles y, en este aspecto, los cuidadores debemos estar atentos para reconocer sus logros o para animar cuando sea necesario.

Por último, se habla de que aprendan a ver las adversidades como retos. Para ello, inculcar una buena actitud es la clave; de este modo se reducirá el estrés y la angustia y podrán resolver los problemas.

En Early Institute coincidimos en que la educación emocional es una pieza trascendental en el desarrollo de las niñas, los niños y los adolescentes, sobre todo, porque las situaciones que viven en sus primeros años influyen en su futuro. Seamos responsables de este esfuerzo y contribuyamos a que su formación responda a los nuevos tiempos siempre con determinación, amor y absoluto respeto.