Reforzar el cuidado integral ante la pandemia

Por Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en El Financiero

A un año de que en México se declarara confinamiento social por la emergencia sanitaria de Covid-19, la situación parece estancarse. Si bien la aplicación de vacunas da un respiro a nivel mundial, todavía hay que seguir con las medidas de protección y de distanciamiento para evitar la propagación del coronavirus. En todo este tiempo, es evidente el desgaste en varios sentidos. Gran parte de la sociedad se vio afectada en la salud, otra en el aspecto laboral, otra más ha sido alcanzada por la violencia y muchos hemos perdido seres queridos. Sin irnos más lejos, el simple hecho de modificar nuestra rutina ha sido cansado y, a veces, causa de malestar y frustración.

Ya sea por una o varias razones, la contingencia ha dejado profundas huellas que llevarán su propio tiempo de sanación. La constante ahora es seguir cuidándonos y participar activamente porque la amenaza continúa y no se sabe con certeza por cuánto más (al menos en estas condiciones). Debemos seguir con las recomendaciones básicas del lavado de manos, el uso de cubrebocas, la ventilación de espacios, la desinfección de áreas comunes en casa y oficina y, sobre todo, evitar reuniones sociales o actividades que impliquen concentraciones masivas. A un año, ya hemos atestiguado los alcances del contagio, pero también las ventajas de las protecciones sugeridas por los especialistas.

En estos momentos sigue siendo fundamental el cuidado físico, no sólo en el ámbito de la limpieza sino en todo lo que tiene que ver con una buena alimentación, el ejercicio, la atención oportuna en caso de enfermedad, el descanso y el contacto personal. Pero también es una prioridad la salud emocional: vigilar que nuestras emociones sean canalizadas y que recibamos la orientación necesaria si requerimos apoyo psicológico. Ansiedad, estrés, depresión y tristeza son afectaciones que se han incrementado en el último año en personas de todas las edades, por eso es importante estar al tanto de los estados de ánimo y las conductas de cada uno de los integrantes de la familia. En este sentido debe privilegiarse la comunicación para identificar lo que está sucediendo y actuar en consecuencia. Para eso debe crearse un entorno de empatía, amor y respeto para que todos puedan expresarse con total libertad.

Además de los cuidados físicos y emocionales, hay un tercer ámbito que se ha vuelto primordial, me refiero al espiritual. Afianzarnos a nuestras creencias y fortalecerlas nos da aliento para afrontar lo que está sucediendo, pero también para encontrar un sentido a estas vivencias que no han sido nada fáciles. Más allá de la expresión religiosa, la dimensión espiritual es un modo de hallar bienestar a través de valores y actitudes que nos ayudan a asimilar y dar significado a lo que ocurre, sobre todo en los momentos más complejos.

En Early Institute reconocemos la relevancia de los aspectos físico, emocional y espiritual en distintas circunstancias y etapas de la vida como elementos integrales del ser humano y con la pandemia es más apremiante su atención. No dejemos que el agotamiento nos nuble y sigamos atendiéndonos, en especial a los más desprotegidos, reforzando las acciones. Te invito a retomar la disciplina y ser solidarios porque en la medida que continuemos con los cuidados, tendremos mayores posibilidades de restaurar nuestra dinámica personal, familiar y social.

Atención a violencia contra niñas, una solución de fondo

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

El pasado 8 de marzo en el que se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, miles de ellas protestaron para exigir un alto a la violencia de género y a los feminicidios. La valla metálica que levantaron las autoridades para proteger el edificio de Palacio Nacional, fue convertida por colectivos feministas en un homenaje con flores, consignas y nombres de las víctimas de feminicidio.

Un factor relevante a mencionar es que la violencia en contra de las mujeres comienza desde la infancia. De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2016) 1 de cada 10 mujeres (4.4 millones) fue víctima de alguna forma de violencia sexual antes de cumplir 15 años. Los agresores sexuales más reportados por las mujeres son el tío(a) (43%), no familiar (34%), primo(a) (33%), desconocido (24%), hermano(a) (18%), otro familiar (13%), padrastro/madrastra (13%), otro (12%), padre (10%), abuelo(a) (8%), y madre (1%).

Además, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) registró un incremento a nivel nacional del 127% de 2015 a 2020 en la tasa de niñas víctimas de feminicidios por cada 100 mil mujeres menores de edad.

Particularmente, en 2020 cada 4 días se registra una víctima de feminicidio menor de edad en México. El 17% fue asesinada con un arma blanca, 9% con un arma de fuego, 69% con otro elemento, 5% no especificado.

Los estados que reportaron las tasas mas altas de víctimas de feminicidios de niñas menores de edad por cada 100 mil niñas fueron: Quintana Roo (1.14), Morelos (1), Nuevo León (0.98), Estado de México (0.87) y Sonora (0.86). Asimismo, resulta alarmante que casi la mitad de las víctimas de feminicidio menores de edad se concentran en estos 5 estados: Estado de México (22), Nuevo León (8), Puebla (8), Chiapas (8) y Veracruz (8).

Lo anterior, no solo implica que una niña fue asesinada, sino que además fue asesinada precisamente por ser mujer. Además, no siempre se adopta este término cuando se trata de niñas y adolescentes ya que actualmente en el Código Penal Federal Art. 325 no específica, de manera contundente, que el feminicidio se extiende a las niñas y adolescentes, ni se tipifica el feminicidio infantil, por lo que es posible que se invisibilice a las víctimas de feminicidio menores de edad. Si bien no todos los asesinatos de mujeres son feminicidios, el SESNSP en 2020 reportó que cada día se registra 1 niña víctima de homicidio menor de edad (529 anual).

Sin embargo, los casos anteriores se refieren únicamente a las víctimas de delitos que tienen una denuncia o una carpeta de investigación abierta, lo cual implica que no es posible dimensionar la problemática en toda su magnitud ya que de acuerdo con la ENVIPE 2020, el 93% de los delitos no son denunciados o no se abre una carpeta de investigación o averiguación previa. Lo anterior implica que muchos de los delitos cometidos quedan impunes.

Por un lado, es bien sabida la relevancia de denunciar cualquier violencia en contra de la infancia sobre todo por el grado de vulnerabilidad en el que se encuentran. Sin embargo, se debe subrayar también la urgencia de generar mecanismos, en nuestro sistema judicial, capaces de diferenciar grupos etarios en las tipificaciones penales y que cumplan con la identificación, investigación y sanción de estas conductas para que cualquier víctima tenga acceso a la justicia y el delito no quede impune.

Por lo anterior, y dadas las dimensiones de la problemática resulta fundamental visibilizar la situación de violencia, impunidad y desigualdad que persiste y que comienza desde la infancia de las mujeres. Debemos buscar construir una sociedad en la que las futuras generaciones no repliquen la violencia sistematizada en contra de niñas y trabajar en conjunto para garantizar su seguridad.

Hablemos de interseccionalidad

Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo 

En el marco del mes de la mujer es necesario cuestionarnos el enfoque con el que abordamos las problemáticas que atraviesan al género. Hoy más que nunca debemos analizar el fenómeno de la desigualdad y la violencia de género desde un enfoque de interseccionalidad.

No basta con saber que las mujeres se encuentran en posición de desventaja en ciertos sectores de la sociedad, es necesario entender el contexto y los alcances de las identidades de las diferentes mujeres frente a un fenómeno.

Las mujeres no somos un grupo homogéneo, tenemos múltiples identidades: mujeres afrodescendientes, mujeres indígenas, mujeres con discapacidad, mujeres en condición de pobreza extrema, mujeres deportistas, mujeres mayores, niñas, adolescentes, cada una viviendo la experiencia de ser mujer de manera distinta. Y, en ese sentido, pueden estar expuestas a varios ejes de desigualdad y violencia en razón de género, pero también por otras razones como la raza o la condición social.

Cada mujer, en su individualidad, puede sufrir desigualdad, violencia y discriminación de un modo único y cualitativamente diferente. Por ejemplo, al abordar problemáticas como las de la prostitución y la maternidad subrogada no basta solo hablar del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, se requiere necesariamente una perspectiva interseccional que responda a los siguientes cuestionamientos: ¿de qué tipo de mujeres estamos hablando? ¿en qué contextos se han desarrollado? ¿a qué tipo de violencias se han enfrentado? ¿en qué condiciones de desigualdad han crecido?

Y lo mismo pasa con la violencia. Si bien, la violencia de género es la violencia ejercida contra mujeres por el hecho de serlo, lo cierto es que ésta converge -en cada caso particular- con múltiples factores que hay que tomar en consideración. Dicho en otras palabras, las distintas dimensiones de las identidades de las mujeres traen consigo distintas formas y patrones de violencia. El tipo de violencia a la que es más vulnerable una niña varía al tipo de violencia al que es más vulnerable una mujer migrante, una mujer mayor o una mujer casada.

Así pues, la denominación del día internacional de la mujer tiene un error de origen, debe ser llamado DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES. Pero esta precisión es pura vanidad, la reflexión debe tener alcances mucho más profundos.

Un primer paso para incluir a todas las mujeres en el debate público puede ser capacitar y sensibilizar -especialmente a personal del servicio público- sobre las múltiples experiencias y barreras a las que se enfrentan las mujeres, para que puedan prevenir y combatir -de manera informada y efectiva- las distintas formas de violencia. Comprender la complejidad nos permitirá diseñar mecanismos especiales y adecuados.

A la par, impulsar y convocar a todos los tipos de mujeres para crear liderazgos transformadores, que representen y den voz a todas las voces, especialmente a las que aún están silenciadas.

Reformar o no reformar la Constitución

Por: Cristián Acosta de Asuntos Públicos de Early Institute

Publicación original en ContraReplica

Todos tenemos preguntas sobre la forma en que nos organizamos como sociedad: identificar qué le toca hacer al Presidente, a la Suprema Corte, a los Diputados o Senadores, a órganos autónomos como el INE, a las entidades federativas y a los municipios; cómo aprovechamos determinados recursos y qué derechos humanos se nos reconocen. Pues bien, estas preguntas se responden con la Constitución Política.

Así, la Constitución, como si se tratase de las reglas de un tablero de ajedrez, define lo que puede hacer cada pieza, cómo se divide el poder y los ámbitos de gobierno. En ese sentido, jugadores y espectadores deben respetar esas reglas para no perder la jugada. Nuestra Constitución se públicó hace 104 años, el 5 de febrero de 1917 y cuenta con 246 decretos que han modificado las reglas del juego; la última reforma es del 11 de marzo de 2021 y se realizó precisamente para fortalecer las actividades del encargado de hacerla respetar: el Poder Judicial.

Resulta irónico advertir que el mismo día que entró en vigor esa reforma, el Presidente, pieza clave en nuestro tablero, manifestara que el Poder Judicial se excedía, que probablemente los jueces atendían a intereses económicos y que por lo tanto debían ser investigados y sancionados, pues habían puesto “en pausa” las reformas a la Ley de la Industria Eléctrica, una de las más impulsadas por el Gobierno en turno.

Lo cierto es que, más allá del discurso y su pieza favorita en el tablero, cada Presidente ha moldeado la Constitución para hacerla acorde a las políticas públicas que quiere impulsar. Para ello, se han realizado 2 o 3 movimientos estratégicos: el primero, para impulsar reformas a la Constitución (siempre que se cuente con los votos necesarios) y así, obligar a los demás jugadores a seguir las nuevas reglas; el segundo, crear las leyes que permitan ejercer de manera legítima esas nuevas facultades.

El gran problema al que nos enfrentamos en esta ocasión es que el Presidente optó por una “jugada rápida”, consistente en reformar las leyes, emitir acuerdos, reglamentos, lineamientos y cualquier otra norma que se imagine, pero sin reformar la Constitución, lo que le ha permitido al Poder Judicial detener todos esos movimientos.

Si a ello le sumamos la existencia de compromisos y tratados internacionales en materia económica, la situación se vuelve más compleja, pues ya no sólo tenemos que advertir las reglas internas, sino también atender a los compromisos adquiridos con otros países y factores económicos, así como las consecuencias respectivas del incumplimiento.

Mientras dura esta partida con todos sus blancos y negros, y no se presente una reforma constitucional que pase por el proceso específico, nos corresponde valorar si las reglas vigentes se respetan, así como el grado de autonomía e independencia del Poder Judicial frente al Presidente.

¿Qué es el Estado Abierto?

Por: Abraham Madero, Director Ejecutivo de Early Institute

Publicación original en: El Sol de México 

Desde hace algunos años, los temas relacionados con la transparencia, rendición de cuentas y apertura de las instituciones o asuntos públicos dejaron de ser preocupaciones que conciernen únicamente a los operadores y expertos del foro jurídico.

Sobre todo en los tiempos actuales, la ciudadanía mantiene la necesidad de exigir mayor claridad sobre qué hacen las instituciones públicas; conocer cómo y por qué se toman las decisiones que afectan a la población, así como ejercer los mecanismos existentes para la rendición de cuentas y vigilar la manera como se gestiona la provisión de los servicios públicos.

Progresivamente las Naciones, han desarrollado la idea de construir no solo gobierno abiertos, sino Estados abiertos, cuyas implicaciones no se limiten a mejorar los procesos de obtención de datos y acceso a la información que producen los entes públicos, si no a dar pie a todo un ejercicio cultural - incluso educativo - que permita el involucramiento, escrutinio y participación de los ciudadanos en el diseño y ejecución de las políticas públicas, sin importar si estas derivan de un gobierno, congreso o tribunal.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) ha definido al Estado abierto como la capacidad de implementación de políticas públicas innovadoras que permitan crear una nueva cultura de confianza hacia la ciudadanía, a través de esquemas de nueva generación tales como la modernización de la gestión pública y la aplicación de tecnologías de información a los procesos de gobernanza.

Ciertamente en México este tema no representa una novedad. A la par de los avances en materia de transparencia y acceso a la información pública gubernamental, desde 2011 nuestro país forma parte de la Alianza para el Gobierno Abierto (Open Government Partnership), iniciativa multilateral integrada gobiernos de todas las latitudes y organizaciones de la sociedad civil cuyos objetivos consisten justamente en impulsar modelos de gobernanza abiertos y horizontales para mejorar la colaboración entre la ciudadanía y las instituciones públicas a través de cuatro ejes fundamentales: transparencia, participación ciudadana, rendición de cuentas e innovación.

Esta iniciativa cuenta con el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y en el caso de México desde hace una década se han implementado algunos planes de acción que establecen compromisos enfocados a la apertura de todos los estratos del orden publico, con énfasis en elevar la calidad de vida de la población y la efectiva tutela de los derechos humanos.

Pero más allá de estas referencias, resulta evidente que el reto de construir un auténtico modelo de Estado abierto – al menos en México – representará una tarea que desdobla la meta de crear leyes y diseñar o replantear estructuras burocráticas.

En realidad, la apertura del Estado debe ser vista como un proceso progresivo de carácter más bien colectivo, en donde no solo de las instituciones públicas dependa la posibilidad de generar espacios y encontrar nuevas formas de interacción o comunicación entre el gobierno-sociedad y viceversa. Aquí, las organizaciones de la sociedad civil tendremos un papel crucial en las próximas décadas.

Por la novedad del tema, queremos proponer al lector dedicar los siguientes espacios a dos elementos que derivan de esta reflexión inicial: el parlamento y la justicia abierta. Tópicos que desde la experiencia de Early Institute comenzarán a dar mucho de que hablar sobre todo a partir de la necesaria apertura tecnológica en la que se encuentra la sociedad global.

Cuidar a niños, niñas y adolescentes de violencia sexual en línea

Por Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en El Financiero

En un esfuerzo por proteger a niños, niñas y adolescentes de violencia sexual en línea, la comunidad de conocimiento y práctica, Alumbra, lanza la campaña #QueNoCaiganEnSusRedes, en la que participan instituciones públicas y privadas para evitar riesgos por el uso de internet en ese sector.

Alumbra es una iniciativa de Early Institute y su objetivo es prevenir la violencia sexual infantil en México. Este organismo reúne a más de 50 aliados y hoy actúa ante los altos índices de violencia sexual en línea que se han registrado en nuestro país en los últimos años y que han aumentado por el confinamiento sanitario.

En 2019, en México alrededor de 12 millones de niños, niñas y adolescentes utilizaron diferentes plataformas en línea y 27 por ciento de los usuarios entre 12 y 17 años reportaron ciberacoso, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). De igual modo, alarma saber que, de acuerdo con la División Científica de la Guardia Nacional, incrementó 73 por ciento el consumo y la búsqueda de pornografía infantil, en marzo y abril de 2020.

Hay que decir que las formas de violencia sexual en línea van desde el acoso hasta la obligación a efectuar acciones en perjuicio de su integridad física y emocional e, incluso, su captación para redes de explotación sexual.

Por ello, la campaña #QueNoCaiganEnSusRedes busca erradicar estos peligros a través de cinco pasos: a) hablar sobre los riesgos en internet, lo que implica tener una comunicación franca y directa con niños, niñas y adolescentes; b) involucrarse en su mundo digital, lo que equivale a pasar tiempo con ellos y conocer sus hábitos en línea; c) conocer con quién se conectan, es decir, asegurarse de que sus contactos sean quienes dicen ser; d) usar controles de privacidad y seguridad que los mantengan a salvo de contenidos inapropiados, y e) bloquear y reportar a personas que los incomoden, es decir, hay que actuar en cuanto se identifique algún riesgo y avisar a las autoridades.

Hay también algunas señales que pudieran indicarnos si ya están sufriendo alguna forma de violencia sexual en línea. Si presentan depresión, ansiedad, desconfianza, descenso de autoestima, bajo rendimiento escolar, aislamiento social o cambios de humor repentinos y bruscos acércate para conocer lo que está ocurriendo. Este acercamiento debe ser amoroso, cuidadoso y respetuoso para que haya apertura y la víctima pueda confiar sin temor alguno.

Por otro lado, si se ha comprobado que se ha dado un acto de violencia sexual es necesario acudir a especialistas para determinar el grado de afectación y las medidas a seguir para reparar los daños físicos, psicológicos y emocionales.

Con la campaña nacional #QueNoCaiganEnSusRedes, en Early Institute hacemos un llamado a toda la sociedad mexicana a proteger a nuestros niños, niñas y adolescentes sobre todo porque seguimos en emergencia sanitaria, se continuará conviviendo en el entorno virtual y debemos alejarlos de experiencias que dejan heridas profundas. Te invito a visitar el sitio https://alumbramx.org/protegelos/; compartir y asumir la responsabilidad en la prevención de este tipo de amenazas y participar en las acciones que ayuden a detener esta terrible problemática.

Tiempo en familia, la respuesta

Por Renata Díaz Barreiro, investigadora de Early Institute.

Publicación original en 24 Horas 

Dadas las medidas restrictivas sanitarias para contener la propagación del COVID-19, las familias permanecen más tiempo en casa. No obstante, ello no implica que en realidad los padres, madres y cuidadores estén pasando tiempo de calidad con las niñas, niños y adolescentes.

De acuerdo con la Consulta Infantil y Juvenil 2018 del INE, al abordar el tema se ponen en evidencia diferencias sustantivas entre edades y sexo, ya que únicamente el 62% de las niñas y el 62.1% de los niños de entre 6 y 9 años reportó realizar actividades de recreación y esparcimiento cuando no están en la escuela, cifra que es aún menor para el grupo de 10 a 13 años (50.6% de las niñas y 59.9% de los niños) y de 68.7% y 71.1%, respectivamente, para adolescentes de entre 14 y 17 años.

Respecto a las bajas estadísticas de actividades recreativas y de esparcimiento, resulta fundamental evidenciar que el juego constituye un elemento básico para el desarrollo integral y el aprendizaje de las niñas, niños y adolescentes.

De acuerdo con la UNESCO, el juego en la infancia es vital ya que fomenta un desarrollo armonioso del cuerpo, la inteligencia y la afectividad en los menores. Asimismo, de acuerdo con la serie The Lancet sobre desarrollo infantil, el juego contribuye al desarrollo físico, cognitivo, socioemocional y de lenguaje, además de que incentiva la creatividad e imaginación.

Además, el juego es una excelente oportunidad para que madres, padres y cuidadores puedan conocer mejor a sus hijos, porque a través de este, es posible observar si el niño manifiesta una perturbación del desarrollo afectivo, psicomotor e intelectual, así como también descubrir su manera de pensar, las creencias, experiencias y aspiraciones de los pequeños. Incluso, el juego permite detectar abusos o violencias a las que pudiera estar expuestos niñas, niños o adolescentes.

Especialmente durante la pandemia, el juego en familia resulta fundamental para romper con las actividades cotidianas, y “apartar” un espacio reservado para pasar tiempo de calidad y disfrutar con los menores, y así mitigar algunos de los efectos generados por el confinamiento, como la depresión, la ansiedad, y el estrés.

Si bien la pandemia ha cerrado las puertas de convivencia al exterior, también ha abierto una ventana de oportunidad en la que, a través del juego, es posible desconectarse de redes sociales y cualquier distracción, para formar vínculos afectivos e interactuar a través de actividades, dinámicas y conversaciones en familia.

Por lo anterior, Alumbra, una iniciativa de Early Institute, desarrolló una web app llamada Modo Familia modofamilia.alumbramx.org, que permite contabilizar el tiempo que dedican las madres, padres con sus hijos, así como sugerencias de juegos que no solo son divertidos, sino que contribuyen al aprendizaje a reforzar los lazos familiares.

Esta herramienta está al alcance de todos, porque solo basta con conectarse a internet y en un solo sitio podrán encontrar consejos, actividades y juegos que incentivan la crianza positiva, mismos que han sido validados por organismos internacionales. Modo Familia brinda elementos para mejorar la convivencia, la comunicación, empatía y fortalecer los vínculos afectivos entre madres, padres e hijos, a través de un espacio libre de violencia en el que no se permite discutir, pelear o generar ningún tipo de estrés entre los participantes, y en el cual no existen, críticas, burlas o bullying.

El juego no es un extra, no es un premio que se da por haber hecho bien los deberes. El juego, no solo para los niños, sino también para lo adultos, es una necesidad que contribuye al desarrollo integral de los seres humanos. Es necesario que los niños saquen esa luz que llevan dentro, y el juego es un excelente mecanismo para lograrlo. Para conmemorar el día de la familia, que en México se celebra el primer domingo de marzo, los invitamos a convivir con sus seres queridos, utilizando esta WEBAPP, que es totalmente gratuita. Solo busquen en internet modofamilia.alumbramx.org

La niñez importa

Por: Cristián Acosta de Asuntos Públicos de Early Institute

Publicación original en ContraReplica

Imagine que es dueño de un equipo deportivo y solicita formar parte de una contienda mundial. Los requisitos son muchos, los parámetros y la capacidad de los contrincantes, bastante alta, pero a pesar de ello, decide hacer su solicitud y es admitido.

El desempeño de su equipo es promedio, sus números y forma de juego lo posicionan a mitad de la tabla. Después de una trayectoria de 25 años formando parte de la liga, llega el momento de impulsar una reestructura en su equipo, generar nuevas estrategias, directivos y jugadores para estar a la altura en la contienda contra los equipos referentes del mundo.

Sus estrategias y sus números mejoran, tiene mayor control y soporte, más reconocimiento nacional e internacional, el juego se visibiliza cada vez más, se hace popular y es replicado en todo el país, los estados y municipios, haciendo ver que aquello que está en juego importa, e importa mucho.

A pesar de los avances, después de 5 años se empieza a dudar del equipo y del camino recorrido, se comenta que la estrategia no sirve, que es vaga, que es mejor eliminar la estructura, economizar, quitar al directivo y entregarle las actividades a otro equipo que, si bien tiene actividades similares, no juega el mismo deporte.

En esta contienda se juegan las políticas públicas que inciden en más de 38 millones de niñas, niños y adolescentes; su salud, nutrición, seguridad, educación, vida libre de violencia y sano desarrollo, entre muchos otros derechos.

Desde 1990 México decidió formar parte de la “liga universal” denominada “Convención de los Derechos del Niño” con el objetivo de impulsar y tener como principal referente de sus actuaciones a la niñez. Sólo después de 24 años, en 2014, logró impulsar de manera efectiva este torneo con la creación de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes que da origen al “Director Técnico”, que es el SIPINNA (Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes), capaz de promover, defender y coordinar las acciones de todos los jugadores.

A 5 años de su existencia, el SIPINNA se ha replicado en las 32 entidades federativas del país y en más de mil 800 municipios, lo que ha implicado una labor de coordinación sustantiva con actores públicos, privados y sociales y el reconocimiento internacional de actores clave como Unicef o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Hoy, tenemos mensajes encontrados que nos hacen pensar que la niñez ya no importa, que el interés superior de niñas, niños y adolescentes pasa a segundo término y, en un afán de concentración de actividades en unas pocas dependencias, se corre el riesgo de desaparecer órganos especializados que sí funcionan.

Al final, el torneo en el que nos jugamos el bienestar de la niñez mexicana sigue su curso, pero corremos el riesgo de perder los avances que como país nos tomaron más de 30 años.

Reapertura de planteles educativos, medida apremiante

Por: Valeria González, Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo 

De acuerdo con un reporte de la UNESCO, el COVID-19 ha traído consigo la mayor interrupción simultánea de servicios educativos de la historia reciente a nivel global y ha afectado a más de 90% de la población mundial de estudiantes, desde la educación preescolar hasta la superior.

Desgraciadamente, con la educación a distancia han llegado también grandes costos. Las restricciones socioeconómicas y las brechas digitales son factores que condicionan el acceso a internet y la disponibilidad de equipo de cómputo, elementos ahora esenciales para el ejercicio del derecho a la educación. Situación que incrementa el grado de vulnerabilidad en la que se encuentran muchos estudiantes y la brecha que separa a las poblaciones más marginadas.

Además de la pérdida de aprendizajes y la desvinculación educativa, existen otros factores que afectan principalmente a la niñez: las escuelas aportan mucho más que solo formación académica, en ellas niñas y niños desarrollan su personalidad, habilidades para la vida y, en muchas ocasiones, su estado de salud. Ante su ausencia, el acceso a la salud -física y emocional-, alimentación y protección social se ha visto obstruido.

Por un lado, el aislamiento social ha traído consecuencias psicosociales y de salud mental para niñas y niños; sin interacciones, amistades, cuidadores responsables y las redes de apoyo que representan las escuelas, se encuentran “aislados” y desmotivados para aprender. Según los reportes de Alumbra Contigo -centro de apoyo psicológico para atender a niñas, niños y adolescentes en situaciones de violencia y crisis emocionales-, la depresión es la causa principal para pedir ayuda en menores de edad desde que comenzó la pandemia.

Por otra parte, los centros educativos también representan acceso a alimentos nutritivos para muchas niñas y niños de escasos recursos, UNICEF ha reportado que desde que comenzó la pandemia, se han perdido más de 39.000 millones de comidas escolares en todo el mundo debido al cierre de las escuelas.

Por desgracia, el regreso a las aulas parece todavía incierto y lejano para la mayoría de las y los estudiantes de México. Paralelamente, el porcentaje de deserción escolar se ha incrementado abruptamente. Ante la falta de todos los beneficios que los planteles educativos brindan y frente a los obstáculos que la educación a distancia ha traído, las y los estudiantes se han visto orillados a suspender sus estudios. Tan solo por nombrar un ejemplo, de acuerdo con la investigación de varios medios periodísticos, hubo un incremento del 229% en la suspensión de estudios del alumnado de bachillerato y licenciatura de la UNAM en el último año.

En definitiva, la decisión de reabrir las escuelas es apremiante e implica un gran reto: exigirá un mayor esfuerzo en la planificación y asignación adecuada de recursos para el sector educativo, pero valdrá la pena con tal de disminuir las consecuencias negativas que ha traído consigo la educación a distancia.

Modo Familia: jugar para convivir mejor

Por Annayancy Varas, Directora General de Early Institute

Publicación original en El Financiero

La creación de Modo Familia tiene como objetivo fomentar mejores vínculos entre padres e hijos y prevenir la violencia sexual infantil en México

Se acerca la celebración del Día de la Familia en México, y qué mejor manera de fortalecer los lazos familiares que con una herramienta especialmente diseñada para promover la crianza positiva y con ternura, a partir del juego. Me refiero a la Web App Modo Familia, propuesta por Alumbra –una iniciativa de Early Institute– para fomentar mejores vínculos entre padres e hijos.

En la creación de esta iniciativa figuran United Way (Fondo Unido México), The LEGO Foundation y Early Institute, a través de Alumbra, que reúne a más de 40 aliados en una comunidad de conocimiento y práctica para prevenir la violencia sexual infantil en México.

El objetivo de Modo Familia es impulsar la sana relación entre los miembros de la familia a través de diversos juegos y consejos para padres. Todo el contenido está basado en evidencia científica, de ahí que cada dinámica presente información sobre lo que se obtiene tras su realización. Por ejemplo, si se trata de reforzar el logro de acuerdos o la empatía, o si se está motivando la participación colectiva y el entendimiento, entre otros. Asimismo, cada juego da a conocer los materiales que se necesitan y las instrucciones para que las reglas queden bien señaladas.

Además, la Web App activa un cronómetro para medir el tiempo que se dedica a estar en familia, privilegiando que dicha convivencia sea de calidad. La idea es usar esta herramienta tecnológica como un primer paso para las reuniones presenciales y una vez que se decide el juego, se tienen los materiales, se entienden las instrucciones y se pone en acción el cronómetro, se deja a un lado el dispositivo y empieza la verdadera conexión.

Este apoyo es una guía amable para obtener un tiempo exclusivo para disfrutar en familia, principalmente, en estos momentos que siguen siendo de confinamiento y de tensiones y jornadas sobrecargadas por diversos motivos. Por ello, se invita a que durante los juegos no haya interrupciones para que se cumpla el objetivo: pasarla bien.

En cuanto a los consejos para padres que podrás encontrar en esta Web App se ofrecen algunos para mejorar la relación con hijos de todas las edades: bebés, niños y adolescentes. Para ello, se tratan varios temas relacionados con el uso de la tecnología, la salud emocional, la educación, el manejo de la información que se ha dado durante la pandemia, o incluso, formas para manejar el estrés que se vive cuando se tiene un bebé en casa. Así como los juegos, estos consejos se fundamentan en investigaciones pedagógicas de crianza positiva.

En Early Institute estamos convencidos de que el juego es un medio maravilloso para aprender a cualquier edad, pero sobre todo es una forma extraordinaria para generar experiencias sencillas pero profundas y significativas que perduren en las mentes y los corazones de quienes participan.

Te invito a visitar Modo Familia en modofamilia.alumbramx.org y disfrutar de una convivencia sana y divertida que afianzará positivamente las relaciones al interior de tu núcleo familiar.