Llama Alumbra a cerrar filas ante violencia contra niñas, niños y adolescentes generada por Covid-19

 

Ciudad de México, 20 de abril 2020.-El incremento de los niveles de violencia doméstica derivado del confinamiento por la pandemia de COVID-19, es ya un problema de salud pública en todo el mundo, el caso de México no es la excepción, advierten integrantes de la Comunidad Alumbra.

Diversas fuentes oficiales ya han reportado información al respecto. Por ejemplo, la Línea Mujeres de Locatel, que atienden llamadas de ayuda en la población de la Ciudad de México y del Estado de México, reportó en el periodo enero-abril recibió 1,300 llamadas de auxilio, de las cuales 460 de ellas fueron sólo en el mes de marzo y correspondieron a violencia familiar. También, el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México reportó que de febrero a marzo pasados, creció un 32% el número de llamadas que recibieron con denuncias por violencia familiar.

Integrada por más de 47 organizaciones, investigadores e instituciones dedicadas al estudio, atención y prevención de la violencia en contra de la infancia, la Comunidad Alumbra advierte que los efectos causados por el COVID-19, como el aislamiento, las presiones económicas, el desempleo y los mayores niveles de estrés, provocan graves secuelas en el entorno familiar y local.

Entre esas consecuencias, se encuentra el aumento de la violencia en contra de niñas, niños y adolescentes, que se ha convertido en una “segunda pandemia” que como sociedad debemos afrontar.

En primera instancia, las medidas necesarias para contener el contagio -como el distanciamiento social- también causan que niñas, niños y adolescentes están en riesgo de tener una convivencia constante con sus agresores. En segunda, quedan en mayor desprotección frente a otros tipos de violencia, como lo son el ciberacoso y el grooming”, planteó la Comunidad Alumbra.

La protección y cuidado de las niñas, niños y adolescentes debe ser una prioridad nacional, independiente del contexto en el que estemos.Sociedad, especialistas, familiares, autoridades y organizaciones, todos, debemos cumplir nuestra responsabilidad de protegerlos frente a cualquier situación que ponga en peligro su vida o su salud.

El grupo de especialistas considera que para comenzar a atender de verdad este serio problema, lo primero que se debe hacer es visibilizarlo. En la medida en que el tema permanezca oculto, no se sabrá su dimensión y gravedad. Es aquí  donde los medios de comunicación juegan un papel estratégico al convertirse en cámara de resonancia de la demanda de ayuda a la población infantil.

Tenemos que dar a conocer el contexto en el que viven niñas, niños y adolescentes de México para que se puedan tomar las medidas que aseguren su protección, los medios de comunicación son nuestros aliados estratégicos en esta actividad”.

Denunciar los casos en los que niñas, niños y adolescentes sean víctimas de violencia durante esta contingencia sanitaria, también es clave para que puedan acceder al apoyo que requieren.

En el sitio alumbramx.org tenemos a disposición de todas las personas que lo lleguen a necesitar, un directorio de autoridades, centros e instituciones que brindan protección física y ayuda psicológica en casos de violencia”.

Finalmente, con el objetivo brindar información que apoye a los adultos responsables del cuidado de la infancia durante esta contingencia sanitaria, en el sitio de Alumbra se encuentran diferentes herramientas de apoyo para prevenir la violencia familiar y contra menores de edad en tiempos de COVID-19, además de recomendaciones enfocadas en propiciar dentro de casa un ambiente benéfico para todos.

 

 

 

Sobre Alumbra
Alumbra es un proyecto colaborativo -fundado por Early Institute- que busca prevenir la violencia sexualcontra niñas, niños y adolescentes a través de la generación de conocimiento y el desarrollo de capacidades de actores clave para enfrentarla. Incorpora el esfuerzo y conocimiento de investigadores, instituciones académicas, gubernamentales tanto federales como estatales, organismos internacionalesy sociedad civil, entre otros.

Entre la amnistía y los reclamos urgentes

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute

Publicación original en El Financiero

¿Qué tan necesario puede ser aprobar en estos momentos la Ley de Amnistía? ¿Qué tan positivo resulta legislar un asunto de esta relevancia al vapor? El sentido común precisa mayor responsabilidad para discutir las implicaciones de la amnistía, pero la urgencia por liberar delincuentes, ante la pandemia, parece tener mayor peso en México.

Ayer, en medio de una contingencia sanitaria, que reclama ser atendida por todos los niveles de gobierno, el Senado de la República estaba por aprobar la Ley de Amnistía. De hacerlo, se verían favorecidas las personas “en contra de quienes se haya ejercitado acción penal, hayan sido procesadas o se les haya dictado sentencia firme, ante los tribunales del orden federal, siempre que no sean reincidentes respecto del delito por el que están indiciadas o sentenciadas”, según la Minuta con Proyecto de Decreto por el que se expide la ley.

Si bien dicho ordenamiento ya fue avalado por la Cámara de Diputados, en 2019, para beneficiar a criminales relacionados con los delitos de aborto, homicidio en razón de parentesco, contra la salud, robo simple sin violencia, sedición y cualquier ilícito cometido por integrantes de pueblos indígenas que no hayan tenido un debido proceso, la premura por aprobarlo en el Senado y en los estados de la República Mexicana es inadmisible.

Sabemos que la modificación de leyes penales no permite decisiones a la ligera y que detrás de la tipificación de cualquier delito, se encuentran importantes valores sociales y de seguridad jurídica que el legislador debe analizar con absoluta responsabilidad y cautela.

En el caso del delito del aborto, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, a nivel federal hay doce hombres privados de la libertad por cometerlo, ya sea por incurrir a una negligencia médica o por forzar a una mujer a practicarse un aborto. Incluso, no hay ninguna mujer privada de su libertad por el delito de aborto en términos del Código Penal Federal.

¿Qué significa que sean los varones quienes estén encarcelados por este delito? Algo muy sencillo: que en nuestra sociedad prevalece la violencia hacia la mujer embarazada y un nulo respeto por la vida humana, lo cual no justifica otorgar perdón del Estado en ese caso, pues no hay ninguna mujer sentenciada por abortar.

De liberarlos se abonaría a la violencia de género, en tanto se da libertad –mediante decreto– a quienes cometieron actos de violencia en contra de mujeres embarazadas, o a quienes obligaron a mujeres a terminar con su embarazo para desatender sus obligaciones de paternidad. Esto, sin duda, es un enorme retroceso social que no debe ni puede ser admitido o normalizado, y menos en un país tan violento y desigual como el nuestro.

En Early Institute buscamos crear entornos seguros desde los primeros días de vida, por lo que es fundamental evitar la promoción de una agenda basada en ideologías –como en el caso del aborto– antes que ocuparse de las dramáticas prioridades de salud, economía, seguridad y otros tantos problemas graves que afectan a los mexicanos y que se agudizan por la pandemia.

Hoy más que nunca es necesario proteger a los más vulnerables y no a los delincuentes. Hoy necesitamos cuidar a quienes son los más afectados por decisiones poco estudiadas, caprichosas y que atentan contra el valor de la vida, el derecho a la salud, a la seguridad y al trabajo.

 

 

La inversión en primera infancia, deuda pendiente

Por Cristian Acosta, Coordinador de Asuntos Públicos en Early Institute

Publicación original en ContraRéplica

 

Invertir en la primera infancia es la mejor estrategia que un país puede diseñar e implementar, así lo ha señalado James Heckman, economista estadounidense que, en el año 2000, gracias a sus aportaciones en la materia fue reconocido con el Premio Nobel de Economía.

La idea parece bastante obvia, si invertimos en la primera infancia -etapa de la vida que va desde los cero hasta antes de los 6 años- nuestras niñas y niños contarán con los elementos indispensables para desarrollar su máximo potencial a nivel social, físico, intelectual y psicológico.

Sin embargo, cabría preguntarnos ¿cuál es la situación de la niñez mexicana y qué políticas públicas hemos desarrollado para atenderla?

 

La realidad de la niñez en números

De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO), en México para 2019, 13.1 millones de niñas y niñas tenían menos de 6 años, entre 2020 y 2024 se espera tener un promedio anual de 12.9 millones de niños en esa edad, en la que se enfrentan a retos como la tasa de mortalidad, la desnutrición crónica, el sobrepeso y la obesidad, la anemia, los problemas de desarrollo, el rezago en alfabetización y en conocimientos numéricos, y el respeto a su derecho a la identidad, entre otros.

 

¿Qué hemos hecho para pagar nuestra deuda con la niñez en México?

Durante los últimos 30 años, como país hemos dado diversos pasos para visibilizar a la niñez. Entre ellos destacan:

  1. La aprobación y ratificación de la Convención de los Derechos del Niño en septiembre de 1990.

  2. La publicación de la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en mayo del 2000.

  3. El reconocimiento constitucional de que el Estado debe velar y acatar el interés superior de la niñez en el diseño, ejecución y evaluación de sus políticas públicas, en el 2011.

  4. La publicación de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en diciembre del 2014, con la que se le dio vida al Sistema Integral de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), y se fortalecieron las Procuradurías de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, encargadas de establecer mecanismos de restitución de derechos para niños vulnerados.

  5. La publicación del primer Programa Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes 2016-2018, en agosto de 2017, cuya finalidad fue establecer parámetros específicos de políticas públicas para este sector de la población.

  6. La reforma al artículo 3º constitucional en mayo de 2019, con la que se reconoció a la educación inicial como un derecho y la obligación del Estado de garantizarlo.

 

Principales deficiencias en la atención a niñas y niños

A pesar de contamos con un marco normativo sólido, hay deficiencias en la aplicación de las normas, pues, las propias autoridades, academia y sociedad civil reconocemos que:

  1. El enfoque de niñez en el diseño de políticas públicas es precario o nulo.

  2. La coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales es fragmentada o limitada.

  3. Se desconocen los alcances, derechos y principios establecidos en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescente.

  4. Existe poca capacitación en materia de niñez.

  5. Contamos con sistemas de información precarios y poco confiables.

  6. Hay limitaciones por el presupuesto asignado para los programas que benefician a la primera infancia.

 

La ENAPI como apuesta de visibilización e inversión a favor de la primera infancia

El 23 de marzo de 2020 el SIPINNA publicó en el Diario Oficial de la Federación la Estrategia Nacional de Atención a la Primera Infancia (ENAPI). Esta estrategia parte de la premisa de un cuidado cariñoso y sensible, el cual es un concepto desarrollado por la OMS, UNICEF y Banco Mundial para otorgar protección, seguridad, salud y nutrición con una atención sensible y receptiva que responde a los intereses y necesidades, alienta a explotar el entorno e interactúa con sus cuidadores y otros actores relevantes.

Así, la ENAPI identifica 5 áreas clave: buena salud, nutrición adecuada, oportunidades de aprendizaje temprano, protección y seguridad y atención y cinco estrategias:

1) Inversión intersectorial, esto quiere decir que las autoridades de todos los sectores deben trabajar de manera coordinada para atender a la niñez.

2) Crianza familiar, para enriquecer las prácticas que como sociedad damos a nuestras niñas y niños.

3) Fortalecer la atención, en servicios clave para la niñez, como lo son la educación, salud, cuidado y procuración.

4) Medir para mejorar, pues la carencia de sistemas de registro de información impide establecer mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas.

5) Corregir e innovar, con la finalidad de tener una estrategia flexible que permita advertir aciertos y deficiencias; que permitan identificar áreas de oportunidad para redireccionar las políticas públicas.

En conclusión, la ENAPI atiende a las premisas de James Heckman, pues por primera vez en nuestra historia moderna, hemos desarrollado una estrategia nacional que visibiliza a la primera infancia, además de obligar a las autoridades a invertir y actuar de manera coordinada para generar políticas públicas intersectoriales y corresponsables con mecanismos de atención y procuración de madres, padres, familia, autoridades educativas y sociedad en general.

Cabe destacar que tendremos que medir para mejorar y corregir para innovar los contenidos de cada estrategia, su implementación exige la correcta aplicación de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, un enfoque de niñez que permee en la toma de decisiones y una coordinación efectiva entre las autoridades.

Así bajo una responsabilidad colectiva, en Early Institute, think tank mexicano especializado en primera infancia, aplaudimos y nos sumamos al trabajo colaborativo, pues sabemos que no aprovechar esta oportunidad, implicaría continuar con nuestra deuda hacia la primera infancia.

 

 

 

Violencia digital en tiempos de COVID-19

Por Valeria González Ruiz, Coordinadora de Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en El Heraldo

 

En el cuaderno de investigación Abuso sexual infantil y otras formas de violencia hacia la niñez en México, Análisis de indicadores de incidencia delictiva –publicado en noviembre de 2019 por Early Institute a través del proyecto Alumbra–, se dio a conocer que el uso de nuevas tecnologías implica una ventana de riesgos para las niñas, niños y adolescentes.

En el documento se informa que, de acuerdo con cifras reportadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el año 2017, 20 por ciento de los niños y adolescentes entre 12 y 17 años de edad que utilizaron internet, vivieron alguna forma de ciberacoso.

La cifra sin duda es preocupante, sobre todo si consideramos que esta problemática se agrava ante la actual crisis sanitaria que vivimos por el coronavirus COVID-19.

El pasado 23 de marzo, el Buró Federal de Investigaciones​ (FBI, por sus siglas en inglés) publicó un comunicado advirtiendo que, ante las medidas tomadas para combatir la pandemia –como el cierre de las escuelas y el distanciamiento social– niñas, niños y adolescentes extenderán el tiempo que pasan conectados, situación que incrementa el riesgo de ser víctimas de explotación sexual infantil.

Así, actividades como los juegos en línea y el uso de redes sociales los exponen a depredadores sexuales y al grooming, técnica empleada por una persona adulta para engañar a una niña, niño o adolescente y conseguir fotos, videos o incluso coordinar un encuentro con fines sexuales.

Ante los retos que trae esta contingencia, mamás, papás, cuidadores, especialistas, sociedad y autoridades, debemos estar más alerta que nunca, poner un alto definitivo a la violencia ejercida contra nuestra niñez y garantizar su bienestar físico y emocional.

De no actuar a tiempo condenaremos a toda una generación a sufrir daños irreparables, mismos que se extenderán en toda la sociedad.

Autoridades especializadas recomiendan tomar medidas como las siguientes: a) instalar un antivirus y un programa de control parental; b) reportar usuarios, perfiles, enlaces o foros con contenidos abusivos, sospechosos o inapropiados; y c) mantener aparatos electrónicos en espacios comunes de la casa.

También, crear conciencia en las niñas, los niños y los adolescentes sobre los riesgos que pueden enfrentar en internet, observar con mayor atención comportamientos extraños y tener un diálogo abierto con ellos, para que sepan que cuentan con el apoyo de su familia frente a cualquier situación, son herramientas efectivas para prevenir la violencia digital.

En caso de conocer o ser víctima de este tipo de violencia, rompe el silencio, llama al 088 y haz el reporte correspondiente.

Recuerda que la denuncia es anónima, ésta puede ayudar a identificar a los agresores, rescatar a otras víctimas, detener a los probables responsables y prevenir nuevos casos.

Hogares, ¿seguros?

Por Annayancy Varas García, directora de Early Institute

Publicación original en El Financiero

Ante la amenaza por acrecentar el contagio del COVID-19, se ha pedido permanecer en nuestras casas, partiendo de la premisa de que son los lugares más seguros y confiables. Sin embargo, para mucha gente no es así. Para muchos, es enfrentarse a una violencia intrafamiliar, que crece por la actual situación y cuyo combate exige acciones conjuntas en apoyo a los más vulnerables, como son niños, niñas y adolescentes (NNA).

Un hogar –que ya era violento– y en donde el estrés se incrementa por las implicaciones del confinamiento (falta de empleo, falta de alimentos, problemas económicos, angustia por contraer enfermedades, etcétera) es un sitio de riesgo para infantes y adolescentes.

Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en los primeros dos meses de 2020 se registraron 33 mil 645 delitos de violencia familiar a nivel nacional. Esto representa un incremento de 16 por ciento en este bimestre con respecto a los registrados en el primer bimestre de 2019.

De igual modo, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, 44.6 por ciento de las mujeres de 15 años y más fue víctima de algún acto violento por parte de algún integrante de su familia, esposo o pareja.

Esto es tan solo una muestra del panorama que se vive en nuestro país y que se agrava en situaciones de mayor tensión como las de nuestros días.

De acuerdo con la Alianza para la Protección de Niñez y Adolescencia en la Acción Humanitaria, en su Nota técnica: Protección de la niñez y adolescencia durante la pandemia del coronavirus, entre los riesgos que padecen NNA se ubican: maltrato físico y emocional; aumento del riesgo de explotación sexual; deterioro de los problemas preexistentes de salud mental; aumento de la explotación laboral; separación familiar; entre otros.

Dado que en Early Institute estamos convencidos de que la primera infancia es clave para el desarrollo físico, mental y emocional de niñas y niños; y que las situaciones que viven en sus primeros años, influyen en su futuro, es necesario que construyamos un entorno que asegure su bienestar integral.

Por ello, proponemos que para mitigar las afectaciones del confinamiento en un hogar con violencia intrafamiliar, las vías telefónicas de atención dispuestas al servicio de la protección de grupos vulnerables, pongan mayor énfasis en las llamadas que reciban de niños, niñas y adolescentes y reforzar el mensaje de que las líneas de ayuda están abiertas para atender este tipo de problemáticas, sin importar la edad.

Incluso, se requiere ampliar la difusión de todos los medios de contacto para atender cualquier forma de violencia, como es la habilitación de mensajes a través de Whatsapp u otros canales. Esto implica garantizar que los servicios de atención a la violencia funcionen con normalidad ampliando su capacidad, pues es sabido que, en contextos de emergencia nacional, se saturan.

Hoy más que nunca comprometámonos a seguir colaborando en la protección de niños, niñas y adolescentes. Asumamos la responsabilidad y vigilemos con mayor ahínco lo que ocurre a nuestro alrededor para actuar en consecuencia.

Cómo prevenir el abuso sexual infantil por el aislamiento

https://selecciones.com.mx/como-prevenir-el-abuso-sexual-infantil-por-el-aislamiento/

Unidos por la seguridad de las niñas y los niños

Por Valeria González Ruiz, Coordinadora de Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute

Publicación original en ContraRéplica 

 

La violencia ejercida en contra de niñas, niños y adolescentes es una realidad que carcome a nuestra sociedad, sin embargo, las actuales condiciones derivadas de la contingencia sanitaria tienden a agravarla. A pesar de que el aislamiento social es una medida necesaria para combatir la pandemia del Covid-19, es un factor que inevitablemente incrementa la exposición al riesgo de la población infantil, pues les impone convivir con sus agresores y los aleja de sus redes de apoyo.

Diversos análisis advierten que en situaciones de crisis —como la que se vive actualmente en todo el mundo por el Coronavirus— se exacerba la violencia. El estrés colectivo, la incertidumbre financiera y el deterioro o afectación de las condiciones de vida, son los principales detonantes.

En el caso de nuestro país, ya existen indicios que nos confirman lo anterior: según datos de la Fiscalía General de la Ciudad de México, en las fases 1 y 2 del Covid-19 creció 7.2 por ciento el número de detenidos por violencia doméstica; tan sólo del 9 al 25 de febrero se abrieron mil 581 carpetas de investigación; y la Red Nacional de Refugios reportó que del 17 al 28 de marzo pasaron de 60 a 160 el número de llamadas recibidas. Sin embargo, no tenemos que aceptar esta realidad, como sociedad y en lo individual, podemos poner un alto a la violencia e impedir que se replique generación tras generación.

Cuando planteo que estamos a tiempo de frenar y revertir esta problemática, lo hago con la convicción de que somos una sociedad unida, empática y comprometida con la niñez. Por ello, debemos actuar con firmeza y asumir la responsabilidad colectiva de proteger a nuestras niñas, niños y adolescentes, especialmente en estos momentos de incertidumbre. Ahora es el mejor momento de dejar de lado la indiferencia y romper el silencio.

Cada uno de nosotros, desde nuestras respectivas trincheras, debemos de ayudarlos y asegurar su bienestar, como si fueran nuestros. Esto implica —entre otras cosas— advertir y señalar situaciones de riesgo que puedan afectar a una niña o niño, denunciar casos de violencia o agresiones en su contra y generar espacios seguros para su vida y desarrollo. Por nuestra parte y desde Alumbra —proyecto colaborativo de Early Institute que suma los esfuerzos, experiencia y conocimiento de la sociedad civil, agencias internacionales, autoridades gubernamentales e investigadores — trabajamos en la generación de información y en el diseño e implementación de estrategias para prevenir la violencia sexual cometida contra niñas, niños y adolescentes.

Finalmente, si estás en riesgo o eres víctima de violencia, recuerda que no estás sola, acá afuera hay un ejército de personas que queremos ayudarte. Puedes llamar a los Centros de Justicia para las Mujeres, ahí se concentran servicios de tipo legal, psicológico y médico, algunos cuentan con agentes del Ministerio Público y proporcionan refugio temporal u ofrecen ayuda para encontrarlo. También ten presente que la principal línea de emergencia es el 911, ahí pueden canalizarte con el servicio que necesites.

COVID-19: recomendaciones para madres, padres, tutores y cuidadores

Por Adalia Contreras

Subdirectora de Contenido y Relaciones Institucionales de Early Institute

 

Frente a la contingencia sanitaria que se está viviendo a nivel mundial derivada del COVID-19, es necesario que tomemos una serie de medidas preventivas para evitar el contagio, como un adecuado higiene de manos, evitar el contacto física con otras personas y no salir de los hogares a menos de que sea una necesidad, entre otras. Sin embargo, la salud psicológica y emocional también requiere de consideraciones especiales.

La imposibilidad de salir, el paro de actividades en diferentes sectores laborales, la cancelación de clases en los distintos niveles educativos y el impacto económico que esto causará en la vida de las personas, sumados también al constante flujo de información en distintos medios de comunicación, pueden detonar estrés, miedo y ansiedad, tanto en adultos como en niñas, niños y adolescentes (CDC, 2020).

Niñas, niños y adolescentes responden a estas emociones de diversas formas, por ejemplo, mostrándose más dependientes, enfadados, preocupados, deprimidos o agitados, teniendo actitudes más agresivas o de aislamiento (OMS, 2020). Como responsables de su cuidado, protección y formación, es importante que tomemos medidas para asegurar su bienestar integral.

Diversas agencias y organizaciones -tanto nacionales como internacionales- han desarrollado una serie de recomendaciones que se pueden aplicar para facilitar la forma en la que se enfrentan a esta contingencia, que se pueden englobar en distintos aspectos:

 

  1. Procurar tiempo de convivencia y actividades

En situaciones difíciles, niñas, niños y adolescentes necesitan el amor y la atención de los adultos encargados de su cuidado (OMS, 2020). El tiempo que se les dedique, puede hacer la diferencia frente a una crisis, al ayudarlos a sentirse más amados y seguros (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020) a pesar de la confusión en su entorno.

Los expertos sugieren que, además de tener espacios de convivencia uno a uno-importante para los casos en los que vivan con dos o más niños o adolescentes-, se implementen diferentes actividades que ayuden tanto al entretenimiento de niñas, niños y adolescentes, como a mejorar la relación que se tenga con ellos, como hacer un rompecabezas, jugar juegos de mesa, desarrollar proyectos artísticos, artesanales o científicos, entre otros (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020; OMS, 2020; Child Mind Institute, 2020).

Algunas actividades recomendadas

Fuente: UNICEF, Parenting for Lifelong Health (2020)

Es importante que también se les escuche, al preguntarles qué quieren o necesitan hacer, siempre respetando las indicaciones de las autoridades del país específico. En caso de que su propuesta no vaya de acuerdo con los parámetros de distanciamiento físico o de aislamiento que estén establecidos, se sugiere platicar con ellos y explicarlo de una forma que les ayude a comprender la situación para generar una nueva propuesta (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020).

 

  1. Implementar prácticas de crianza positiva

Lo ideal es que -incluso en épocas de crisis- se mantenga un estilo de crianza positiva y enfoques saludables para la disciplina(American Academy of Pediatrics, 2020). Los adultos referentes tienen la responsabilidad de guiar a los niños y niñas para que aprendan a manejar sus emociones y resolver los conflictos con responsabilidad y respeto a las normas (UNICEF, 2014), más allá de cualquier tipo de situación que se pueda enfrentar en el contexto actual.

Emplear palabras positivas cuando se quiera explicar a niñas, niños y adolescentes qué se espera que hagan, usar un tono de voz tranquilo, tomar una pausa antes de reaccionar, tener expectativas realistas de sus comportamientos, reconocer cuando hayan hecho algo bueno y mostrarse comprensivo ante sus reacciones, tendrá un mejor efecto tanto en su comportamiento y actitud frente a la contingencia, en comparación con el uso de métodos agresivos o actitudes violentas (OMS, 2020; UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020).

Además, es importante recordar que aunque los adultos puedan sentirse inquietos o preocupados por su realidad actual (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020) la forma en la que niñas, niños y adolescentes aprecian la situación actual puede ser diferente, algunos incluso pueden verlo como un descanso (Child Mind Institute, 2020). Más allá de regaños, es importante validar esa sensación de emoción y usarla para ayudar a los niños a mantenerse tranquilos y felices, en la medida de lo posible (Child Mind Institute, 2020). 

Dale a niñas, niños y adolescentes trabajos, responsabilidades e instrucciones claras y que puedan hacer, y reconoce su esfuerzo en cuanto lo logren, para motivarlos a continuar con esa conducta

Fuente: UNICEF, Parenting for Lifelong Health (2020)

 

  1. Mantener una estructura.

El COVID-19 implicó un cambio en las rutinas tanto de los adultos como de niñas, niños y adolescentes, situación que puede ser complicada para todos los involucrados, por eso, los expertos recomiendan que se consideren dos opciones:

  1. Tratar de mantener los horarios habituales, en la medida de lo posible y de acuerdo con las actividades que puedan implementar (OMS, 2020; CDC, 2020; Child Mind Institute, 2020).

  2. Crear una nueva rutina, que considere tanto espacios para actividades escolares o laborales, como espacios para ejercicio, diversión y relajación (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020; OMS, 2020; CDC, 2020).

Crear una rutina diaria flexible pero consistente, en la que también se escuche la voz de niños y adolescentes, los ayudará a sentirse más seguros, a darles estructura y un sentido de vuelta a la normalidad (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020; UNICEF, 2020). Lo anterior puede generar beneficios también para los adultos.

Dentro de esta rutina, es importante que también se incluyan las recomendaciones y medidas preventivas sugeridas por las autoridades, como el mantener distancias seguras y el lavado constante de las manos (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020).Para estas recomendaciones, es necesario recordar que los niños y adolescentes -sobre todo los de menor edad- aprenden nuevas conductas al imitar a sus modelos a seguir, por lo que muy importante, que los adultos pongan el ejemplo (UNICEF, 2020; UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020).

Al final de cada día, también es aconsejable que los adultos tomen un minuto para pensar sobre el día, y compartir con niñas, niños o adolescentes, una cosa positiva o divertida que hicieron, para ayudar a todos a mantener una mejor actitud durante la contingencia

Fuente: UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020

 

  1. Manejar el estrés.

El COVID-19 ha generado una serie de situaciones estresantes y complicadas para todos. En momentos difíciles, niños y adolescentes buscarán apoyo y tranquilidad en su familia, por eso deben ser escuchados cuando compartan cómo se sienten, para después mostrarse comprensivos ante sus reacciones, evitar invalidar sus sentimientos, ser comprensivo y darles consejo, cuando lleguen a necesitarlo (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020; OMS, 2020).

Además, la percepción que niñas, niños y adolescentes tienen del mundo se ve influenciada por la forma en la que lo perciben los adultos responsables de su cuidado (UNICEF, 2020).

Es muy importante que se conserve la calma y también procuren su propia salud física y psicológica (Child Mind Institute 2020; UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020), tomando descansos, procurando dormir bien, haciendo ejercicio, buscando ayuda en caso de que lo necesite, manteniendo tanto una buena alimentación como una conexión con sus amigos o familiares (CDC, 2020; American Academy of Pediatrics, 2020).

 

Fuente: UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020

 

  1. Dar información clara.

En la actualidad, a través de los medios de comunicación tradicionales (como radio, impresos o televisión) y digitales (como redes sociales, servicios de mensajería, diferentes portales de noticias o videos), adultos, niñas, niños y adolescentes están al tanto del avance del COVID-19.

Para no dejar a niños y adolescentes con datos que pueden ser confusos, falsos, generarles miedo o que vayan más allá de su comprensión, se debe establecer un diálogo abierto, honesto y constante (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020), con información clara y suficiente para facilitar su entendimiento (OMS; 2020) o responder las preguntas que lleguen a tener.

Está bien no saber todo: en caso de que como adulto no sea posible responder una de sus dudas, es mejor decirlo de forma abierta. Así se puede aprovechar la oportunidad para aprender algo nuevo de la mano de niñas, niños y adolescentes

Fuente: UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020

También, pueden aclarar algunos puntos para ayudar a niñas, niños y adolescentes a lidiar con situaciones más complicadas, como el caso hipotético de que ellos mismos o un miembro de su familia puedan ser contagiados (OMS, 2020).

En caso de que llegue a ser necesario -por la sobresaturación o la generación de temor y ansiedad gracias al constante flujo de noticias-, se puede limitar la exposición a este tipo de contenidos (Child Mind Institute, 2020, UNICEF, 2020). Estar informados es importante, pero su salud tanto física como mental, debe de ser prioritaria.

Finalmente, para ayudar a la salud emocional no sólo de los menores de edad, sino de los adultos responsables de su cuidado, también se recomienda buscar historias de personas que trabajan para detener el brote, generan iniciativas para apoyar a los que más lo necesitan en medio de la contingencia y cuidan a los enfermos (UNICEF, Parenting for Lifelong Health, 2020), para que todos podamos recordar que la suma de nuestros esfuerzos nos ayudará a salir adelante como sociedad.

 

 

 

 

 

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud, OMS (2020). Brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19): orientaciones para el público. Cómo ayudar a los niños a gestionar el estrés durante el brote de COVID-19. Recuperado de https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public

Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, CDC (2020). Maneje la ansiedad y el estrés. Recuperado de https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/prepare/managing-stress-anxiety-sp.html

UNICEF, Parenting for Lifelong Health (2020). Tips for parenting during the coronavirus (COVID-19) outbreak. Recuperado de https://www.unicef.org/coronavirus/covid-19-parenting-tips

UNICEF (2014). Herramientas para la crianza. Recuperado de https://unicef.org.mx/storage/app/media/Guia-crianza-MX-Sep14.pdf

UNICEF (2020). Apoyo emocional para niños y niñas ante el Covid-19 [en línea]. Recuperado de https://www.unicef.org/mexico/media/3161/file/Consejos%20de%20salud%20mental%20para%20ni%C3%B1as%20y%20ni%C3%B1os.pdf

Child Mind Institute (2020). Cómo apoyar a los niños durante la crisis del coronavirus. Recuperado de https://childmind.org/article/como-apoyar-a-los-ninos-en-la-crisis-del-covid-19/

American Academy of Pediatrics (2020). Positive Parenting & COVID-19: 10 Tips to Help Keep the Calm at Home. Recuperado de https://www.healthychildren.org/English/family-life/family-dynamics/communication-discipline/Pages/Positive-Parenting-and-COVID-19_10-Tips.aspx

Temen se duplique Violencia sexual infantil por contingencia

Por Luis Carlos Rodríguez y Jonathan Bautista
Publicación original en Contrareplica 
El hogar es donde se comete el 70% de los delitos de violencia sexual infantil, y se puede incrementar más con la contingencia porque los infantes tienen que estar ahí con sus agresores, considera la coordinadora de Vinculación e Incidencia en Políticas Públicas de Early Institute, Valeria González Ruiz, quien también participa en la organización civil Alumbra.
“Si lo llevamos al plano de la contingencia vemos que es un problema real porque (las agresiones) se multiplican mucho más porque al mandar a las niñas y a los niños justo al hogar, donde se tiene estimado que ahí es donde se comete el porcentaje más grande de los delitos de violencia sexual infantil, por ejemplo, se estima que es el 70 por ciento, y ahora con todo el tema de la contingencia se incrementa porque los infantes tienen que estar ahí con sus agresores”, declaró en entrevista para ContraRéplica.
Agregó que “hay muchas cifras que nos dicen que los principales agresores de la violencia sexual infantil son familiares o personas muy cercanas que por lo general se encuentran en el núcleo de la familia”.
Apuntó que “hemos descubierto que, nadie trae el dato certero porque es un problema tan interno, tan de casa, de lo privado, que a la gente le incomoda hablar de eso, por lo que tener cifras certeras de lo que es el impacto de la violencia sexual infantil es sumamente complicado”.
Detalló que hace poco se dio a conocer que ya hay información en China, por ejemplo, donde con la pandemia por el Covid-19 han aumentado los casos de violencia familiar y violencia doméstica contra mujeres y niñas, donde si bien no es una caso de violencia sexual, en general la violencia se vuelve exponencial en la casa y en ambientes donde están confinados las personas.
La especialista explicó que “La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de Relaciones en los Hogares (Endireh), que es una encuesta que se toma en cuenta por parte del Inegi, también se habla que el 67 por ciento de los casos de violencia familiar contra mujeres ocurren dentro de la casa en el interior del hogar”.
“Estimamos que los hechos de violencia se van a incrementar”, añadió.
Sostuvo que “los agresores están con la presión económica y con la contingencia muchos viven al día y sus trabajos están suspendidos, e igual tienen que hacer más gastos de los que tenían contemplados, y muchos de ellos al sentir que se pierde el control económico empiezan a buscar la necesidad de controlar otros aspectos de la vida o a otras personas”.
Señaló que “por el lado de las posibles víctimas, las niñas, niños adolescentes y mujeres, que por lo general son las víctimas, existe también mucha inseguridad financiera, porque tienen también el problema económico debido a la contingencia y actualmente no tienen trabajo, o dependen de esta persona y no se pueden ir y están con la incertidumbre de quién les va a dar ahorita trabajo y eso vuelve más complicado el ambiente”.
“Es importante que las autoridades y en general cualquier persona que pueda atender este tipo de situaciones, cuando se trate de niñas y niños lo haga con perspectiva de niñas, ya que muchas veces se reciben llamadas de de menores con ciertas inquietudes y no se les da la atención adecuada y no se deben desestimar las inquietudes que los infantes tengan ante una llamada de ayuda”, expresó.
Al ser cuestionada sobre la estimación o en qué porcentaje se podría incrementar estos casos de violencia tanto para los niños en sus hogares como para las mujeres, respondió: “como tal es muy difícil mapear este tipo de hechos, incluso no estando en contingencia, porque se reservan mucho a lo privado y muchas veces no hay denuncias y es una cifra negra porque muchas veces no hay denuncias”.

Ante el COVID19, ayuda a proteger a los niños y niñas

Si eres padre, madre o responsable del cuidado de algún niño o niña, seguramente te estarás preguntando cómo puedes ayudar a protegerlos de un posible contagio de Coronavirus, también conocido como Covid19.

Pues bien, en Early institute, como parte de nuestros trabajo en temas de protección y cuidado de la primera infancia queremos compartirte algunos puntos que especialistas de Unicef México han publicado a través de diferentes plataformas.

Si bien, los documentos son amplios, aquí te resumimos algunos puntos:

A) El Coronavirus se transmite por el contacto directo con las gotas de la respiración que una persona infectada puede expulsar cuando tose o estornuda, o al tocar superficies contaminadas por el virus, por eso es importante cubrir boca y nariz cuando lo haces.

B) Tos e insuficiencia respiratoria son algunos de sus síntomas. En casos más graves, la infección puede causar neumonía o dificultades respiratorias. En raras ocasiones, la enfermedad puede ser mortal, no por ello debes dejar de tomar precauciones.

C) Cuatro puntos para evitar el riesgo de infección:

Mira el siguiente video y comparte la información en tus redes sociales, en tus chats de WhatsApp o en cualquier plataforma en la que puedas ayudar a prevenir posibles contagios.

 

 

 

Fuente: UNICEF, México
https://www.unicef.org/mexico/historias/coronavirus-covid-19-lo-que-los-padres-deben-saber