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Maternidad subrogada: explotación de mujeres con fines reproductivos (EMFR)

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La explotación de mujeres con fines reproductivos (EMFR) es una realidad que se esconde a la vista de todos. Oculta tras el velo del altruismo y escudándose en un derecho imaginario a la maternidad y paternidad, esta práctica genera una industria millonaria dedicada a rentar mujeres dentro y fuera de las fronteras nacionales.

Conocida por todos como “maternidad subrogada” o “alquiler de vientres”, esta figura es legal en algunos países. En México sólo dos estados, Sinaloa y Tabasco, tienen leyes al respecto. En todos los casos, el común denominador es la gran disparidad entre quienes encargan al menor -típicamente parejas o personas con altos ingresos- y la gestante, quien suele acceder a esta clase de acuerdos por su precaria condición económica.

La situación es tan grave -y tan evidentemente contraria a los Derechos Humanos- que en países como Francia, en el seno de las comisiones más radicales del Parlamento Europeo, ha unido tanto a las derechas como a las izquierdas en su rechazo al creciente mercado de seres humanos. En una carta abierta dirigida al presidente Francois Hollande, diversos intelectuales de izquierda le recuerdan al mandatario que en febrero de 2013 “adquirió un compromiso formal contra la introducción en Francia de los vientres de alquiler, llamada hoy madre de alquiler, declarando su firme y coherente oposición a una práctica social alienante…”.

Los intelectuales de izquierda piden al presidente de Francia que no ceda a las presiones y defienda la dignidad de las mujeres y los niños que son cosificados al convertirlos en bienes de consumo.  Entre los firmantes de la carta, todos de reconocida trayectoria en las izquierdas francesas, se encuentran: Jacques Delors, expresidente de la Comisión Europea, Lionel Jospin, exprimer ministro de Francia, Yvette Roudy, exministra socialista de Derechos de la Mujer, Nicole Pery, exvicepresidenta del Parlamento Europeo,  y Catherine Tasca, quien ha sido ministra y es actualmente primer vicepresidente del Senado, por mencionar algunos.

Esto va en consonancia con lo que el Comité para los Derechos de las Mujeres y la Equidad de Género del Parlamento Europeo dijo en un informe el año pasado, que “la maternidad subrogada constituye una objetivación tanto de los cuerpos de las mujeres como de los niños, y representa una amenaza a la integridad corporal y a los derechos humanos de las mujeres[1].”

No deja, por tanto, de sorprender que en nuestro país sean representantes de los partidos de izquierda quienes incesantemente promueven la legalización de la EMFR, y que sea con la bandera de defender los derechos de las mujeres o de ciertas minorías con la que pretendan alcanzar su objetivo. Lo cierto es que no puede protegerse ni defenderse a las mujeres negándoles su condición de personas y reduciéndolas a sus meras capacidades reproductivas; y mucho menos puede considerarse progresista revivir la comercialización de seres humanos, una práctica que el propio José María Morelos condenó en sus Sentimientos de la Nación.

[1] Reporte del Comité de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género del Parlamento Europeo del 29/09/2013.

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