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El Maltrato Infantil

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El maltrato infantil se define como el abuso y la desatención que sufren niños y adolescentes. Estos representan o pueden representar un riesgo a su salud, su desarrollo, su dignidad o su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder con la persona que lo ejerce (OMS, 2014).

El maltrato, usualmente, se lleva a cabo como una serie de comportamientos, no como un hecho único (California Childcare Health Program, sin año). Para su mejor entendimiento, se han clasificado los cuatro tipos más comunes: abuso físico, abuso sexual, abuso emocional y negligencia (CDC, 2016; California Childcare Health Program, sin año).

– Abuso físico: se refiere a fracturas y otros signos de lesión que ocurren cuando el adulto golpea al niño con ira, sobre todo en momentos de gran estrés (California Childcare Health Program, sin año). Los factores de riesgo que predisponen que un niño sea víctima de abuso físico en su núcleo básico abarcan situaciones como: a) las adicciones del adulto, b) un ambiente violento en el hogar, c) la falta de apoyo para el adulto, d) la falta de educación del cuidador; y e) dificultades económicas (University of Iowa Children’s Hospital, 2016).

– Abuso sexual: definido como la participación de un niño en actividades sexuales para las que no está desarrollado, no puede dar su consentimiento y que violan las leyes sociales. Este delito es realizado con la intención de gratificar o satisfacer las necesidades del adulto o figura de autoridad, y va desde la incitación para que un niño tenga parte en una actividad sexual hasta la explotación sexual del niño (WHO, sin año).
Abuso emocional: se considera como la exposición constante de un niño a daño emocional o psicológico, puede implicar deliberadamente tratar de asustar, humillar o aislar al niño. Este tipo de maltrato puede dañar seriamente la salud y el desarrollo emocional de un niño, generando considerables secuelas durante el resto de su vida (National Society for the Prevention of Cruelty to Children, 2016).

– Negligencia: se considera negligencia a la falta de cuidado de la que es víctima un niño por parte de un padre, guardián u otro proveedor de cuidado. Esta puede ser: a) física, cuando no se proveen las necesidades básicas como una vivienda o alimentos; b) médica, cuando no se le provee del tratamiento necesario para garantizar su salud y bienestar integral; c) educacional, cuando se le niega el derecho a la educación; o d) emocional, cuando se desatienden sus necesidades emocionales y psicológicas (Child Welfare Information Gateway. 2013).

Es importante aclarar que los tipos de maltrato infantil no son exclusivos, esto quiere decir que un niño puede ser víctima de varios -o incluso todos- al mismo tiempo, y están presentes en todos los estratos socioeconómicos.

Esta situación afecta particularmente durante la primera infancia, ya que los niños más pequeños están en un mayor riesgo de sufrir lesiones serias -tanto físicas como psicológicas- o de morir debido a los abusos ejercidos en su contra (CDC, 2016b). Reportes a nivel mundial indican que alrededor del 27% de las víctimas reportadas de maltrato infantil tienen menos de 3 años (CDC, 2016).

Es importante que cuando se busque actuar en contra de estos abusos, se tenga un enfoque integral y multisectorial en el que todos los sectores de la sociedad y las autoridades, se involucren y colaboren para su erradicación y prevención.

Una solución superficial o insuficiente para el maltrato infantil coloca a miles de niños en una alta vulnerabilidad frente a esta problemática de la que no pueden defenderse solos, y que puede llevarlos incluso a la muerte.

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